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los americanos como antihéroes


[Sebnem Arsu] Taquillera película turca muestra a estadounidenses como viciosos y crueles antihéroes.
Estambul, Turquía. La muchedumbre aclamó, aplaudió y silbó cuando el agente turco hundió su cuchillo en el pecho del comandante enemigo.
‘Valle de los Lobos, Iraq’, que se estrenó la semana pasada en los teatros de Turquía, Austria y Alemania, es una historia de acción del tipo Rambo en la que unos pistoleros rusos buscan vengarse de un tiránico ejército invasor.
En esta versión, sin embargo, con diez millones de dólares la película más cara hecha nunca en Turquía, el enemigo no es una dictadura del tercer mundo. El nombre del comandante es Sam -como el tío Sam- y los enemigos son los americanos, que están siendo castigados por sus ofensas contra el orgullo y el honor turcos e iraquíes.
El comandante, Sam William Marshall (el actor estadounidense Billy Zane), es un sociópata, que mata sin pensarlo un segundo y protesta que está haciendo la voluntad de Dios. Aunque de ficción, parte de la película se basa en acontecimientos reales, y muchas de las escenas provocan cómplices miradas en la audiencia. La secuencia de apertura representa un incidente que llegó a las primeras planas aquí en 2003, cuando un grupo de soldados de las fuerzas especiales turcas fue detenido por marines estadounidenses. Los turcos, que fueron confundidos por rebeldes, fueron esposados con capuchas en la cabeza, lo que indignó a muchos turcos.
Otras escenas muestras a crueles marines americanos matando a iraquíes y soldados torturando a los reclusos de la prisión de Abu Ghraib, así como a un cirujano judío-americano (Gary Busey) que retira de los cuerpos de los reclusos lo que parecen ser riñones que son enviados a Nueva York, Londres e Israel -cosas todas, según el guionista Bahadir Ozdener, inspiradas en acontecimientos reales.
"Estos fueron sólo unos pocos casos de todas las violaciones de los derechos humanos cometidas por Estados Unidos en Iraq, que fueron cubiertas por la prensa y que estudiamos", dijo Ozdener. "No queremos insultar al pueblo americano ni sus valores, sino sólo hacer un retrato de la verdadera tragedia allá".
La trama se centra en el incidente de las capuchas y sus secuelas. El comandante de los soldados turcos vuelve humillado a casa, creyendo que su honra ha quedado tan manchada que no tiene otra opción que matarse a sí mismo. Pero deja una nota al héroe, un agente del espionaje turco llamado Polat Alemdar, rogándole que defienda el honor del país al que ha deshonrado. Así que Alemdar dirige a un pequeño grupo de soldados de operaciones especiales en el norte de Iraq, donde se quedan pasmados e indignados por las cosas que ven.
"Andaban buscando al hombre que insultó a los soldados turcos, pero no podían creer lo que estaba pasando allá", se lee en la página web de la película. "Los valores, personalidad e historia del pueblo de Iraq eran despreciados. El nuevo orden estaba imponiendo un cambio inaceptable en las personas. El responsable de estos indeseables crímenes contra la humanidad es un comandante de las Fuerzas Especiales llamado Sam William Marschall".
Marshall, más tarde, ordena atacar una boda, donde los marines de gatillo rápido se asustan y matan a decenas de civiles. Todo como parte de su plan de pacificar a la gente por medio de la intimidación y la violencia, todo de acuerdo a la voluntad divina y por su propio bien. Hasta que, finalmente, Alemdar le da alcance.
Zane, que empezó su carrera en ‘Regreso al futuro’ [Back to the Future] y tiene a su favor una gran cantidad de películas de serie B desde entonces, dijo que no le molestaba el tono anti-norteamericano de la película, agregando que se debía denunciar los horrores de la guerra. "Participé en esta película porque soy pacifista", dijo en una conferencia telefónica. "Estoy contra todas las guerras".
Cualquiera sus méritos artísticos, la película -que ha roto los récords de taquilla en Turquía- ha destacado la creciente hostilidad en cómo es visto Estados Unidos en Turquía.
Oficialmente, los dos gobiernos han estado disfrutando de un gran mejoramiento de las relaciones después del punto bajo de 2003, cuando Turquía se negó a permitir que tropas americanas operaran desde su territorio para invadir Iraq. En la calle, sin embargo, la percepción pública de Estados Unidos ha descendido firmemente desde la invasión y las revelaciones sobre los maltratos en Abu Ghraib y las ‘entregas de prisioneros’ y las torturas de sospechosos de Al Qaeda en cárceles secretas.
Hacia afuera, los dos países son aliados en la lucha contra el terrorismo. Pero Turquía ha estado peleando contra los separatistas kurdos que luchan por la independencia desde los años ochenta, y Estados Unidos, junto con la Unión Europea, ha clasificado al Partido de los Trabajadores Kurdos PKK como una organización terrorista.
Sin embargo, con la invasión de Iraq, los militares norteamericanos se han mostrado reluctantes a actuar contra el PKK, permitiéndoles operar libremente en el norte de Iraq, lo que ha causado la ansiedad de muchos turcos. "Sin importar lo buenas que sean nuestras relaciones a nivel oficial, el problema del PKK es una muralla contra la cual chocan todos nuestras relaciones bilaterales", dijo Egemen Bagis, asesor de relaciones exteriores de Recep Tayyip Erdogan, el primer ministro turco. "La captura de los rebeldes por las fuerzas americanas en Iraq demolería esta muralla de la noche a la mañana, y provocaría un aumento de la popularidad de Estados Unidos".
Para empeorar las cosas, desde el punto de vista turco, Washington ha tolerado un estado kurdo de facto en el norte de Iraq. "La gente cree que Estados Unidos apoya un estado kurdo independiente en el norte de Iraq y por eso amenaza la unidad de Turquía", dijo Nilufer Narli, profesor de sociología de la Universidad de Bahcesehir aquí
Como resultado, la opinión popular sobre Estados Unidos ha sido crecientemente negativa. Las novelas anti-norteamericanas, como la que describe una guerra entre Estados Unidos y Turquía, se han vendido excelentemente y, el año pasado, ‘Mi lucha’, de Hitler, fue un bestseller.
A pesar de su popularidad, la película no ha desencadenado violencias anti-norteamericanas ni ha espoloneado ninguna manifestación callejera.
"No muestra nada que no supiéramos ya", dijo Fahri Kaya, 22, guardia de seguridad. "Es más como una terapia de grupo en la que la gente tiene la posibilidad de soltar sus sentimientos negativos por lo que está ocurriendo en Iraq, y pueden gritar, aplaudir y llorar".
A pesar del éxito de la película, Bagis dijo que se necesitaba más que eso para estropear las buenas relaciones entre los dos países.
"Nuestra alianza con Estados Unidos tiene raíces fuertes", dijo. "Una película o un libro no la van a destruir",

14 de febrero de 2006

©new york times

©traducción mQh

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