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erradicando la esclavitud en sudán


[John Eibner] Desde hace 20 años al menos, permite el gobierno de Sudán que las milicias árabes ataquen y esclavicen a mujeres y niños negros.

Durante 20 años, Abuk Ater fue una esclava en el norte de Sudán. Era una mujer joven, sin hijos, casada, cuando fue secuestrada y esclavizada por un miembro de una milicia árabe respaldada por el gobierno de Sudán. Su amo, Mohammed El Nur, la violó, la llamó su "esclava" y la obligó a convertirse al islam. La rebautizó "Howah".
Este mes, Abuk, sus cuatro hijos, y 162 otros esclavos fueron repatriados al sur de Sudán por el Comité para la Erradicación del Secuestro de Mujeres y Niños del gobierno. Funcionarios gubernamentales pusieron a Abuk y los otros como si fueran ganado en unos camiones abiertos, sin asientos, para iniciar un viaje de tres días bajo un sol de 38 grados Celsius. A pesar de las sombrías perspectivas de que quizás tendrán que alimentarse con hojas, Abuk se siente aliviada de ser libre, y de vivir con su propia gente, en su propia tierra.
Abuk es apenas una de las decenas de miles o más ciudadanos sudaneses negros que fueron esclavizados por las fuerzas armadas del gobierno y milicias aliadas desde el comienzo de la guerra civil en 1983. Kartún ha usado consistentemente los ataques contra aldeas negras como un método barato, y brutalmente efectivo en sus medidas contra los rebeldes.
El presidente Bush declaró que la erradicación de la esclavitud era una de sus metas cuando lanzó su iniciativa de paz para Sudán en septiembre de 2001. Pero del mismo modo que la firma del acuerdo de paz entre Kartún y el Ejército Popular de Liberación de Sudán en enero de 2005 no ha terminado con el conflicto y el genocidio en Darfur, tampoco ha resultado en la emancipación de los esclavos del país. La esclavitud -un crimen contra la humanidad reconocido internacionalmente- continúa deteriorando vidas y empaña las perspectivas de un Sudán pacífico, estable y unido.
Las mujeres negras y los niños de Darfur continúan siendo esclavizados por los milicianos apoyados por el gobierno, especialmente para propósitos sexuales. En el lejano sur, un aliado de toda la vida de Kartún, el Ejército de Resistencia del Señor todavía comete atrocidades contra civiles, incluyendo la esclavitud.
Además, decenas de miles de mujeres dinka y nuer y niños secuestrados antes de la firma de la paz entre el gobierno y el Ejército Popular de Liberación de Sudán siguen en cautiverio. Funcionarios del Comité para la Erradicación del Secuestro de Mujeres y Niños calculan la presencia de al menos 40 mil esclavos de esos en el norte de Sudán y han documentado los nombres y localizaciones de más de 8 mil.
El gobierno retiene los fondos necesarios para liberar a los 8 mil esclavos registrados. Calcula que la comunidad internacional se satisfará con repatriaciones a pequeña escala y ocasionales, y parece tener razón. En septiembre pasado el gobierno de Bush recompensó la letargia de Kartún actualizando la situación de la esclavitud en Kartún del Nivel III (el nivel de los peores perpetradores) al Nivel II.
Al menos un miembro del nuevo gobierno de unidad nacional de Sudán ha tenido el coraje de oponerse al tabú sobre la esclavitud de Kartún. Hablando en una conferencia en Oxford, el asesor presidencial Bona Malwal instó a su gobierno a establecer una comisión creíble para localizar a los esclavos, repatriarlos de modo rápido y civilizado, y pagarles compensaciones.
La credibilidad, explicó Malwal, requeriría financiamiento adecuado, transparencia financiera, una fuerte representación de las comunidades que han sido víctimas de esclavitud, y participación de organizaciones internacionales que han hecho campañas contra la esclavitud. Estas características están ausentes en el moribundo Comité para la Erradicación del Secuestro de Mujeres y Niños. La propuesta de Malwal fue acogida con protestas y críticas en la prensa árabe de Kartún.
La erradicación de la esclavitud era una piedra angular de la incompleta iniciativa de paz para Sudán de Bush. Debería acoger la iniciativa contra la esclavitud de Malwal y poner ayuda financiera y técnica a disposición de una comisión contra la esclavitud que sea creíble, con o sin la cooperación de Kartún.
Bush debería también estimular abiertamente el general Omar al-Bashir, presidente de Sudán, para terminar con la captura de esclavos y presionar para liberar a todos los que vivan en cautiverio. El lugar para empezar es la emancipación y repatriación este año de los 8 mil esclavos registrados.
El fracaso en la erradicación de la esclavitud -con todos sus tonos de racismo y fanatismo religioso- dejará a Sudán con un cáncer mortífero, destruyendo sus posibilidades de reconciliación nacional y minando las perspectivas de una paz sostenible y estabilidad.

John Eibner es presidente de Solidaridad Cristiana Internacional (USA).

22 de febrero de 2006

©boston globe
©traducción mQh

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