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matones con estilo


[Hiawatha Bray] En el videojuego The Godfather las emociones son salvajes y con estilo.
En 1972 una emocionante, hortera novela sobre gángsteres fue convertida en una tragedia cinematográfica que se ubica entre las mejores películas de la historia del cine americano. Tres décadas después, los diseñadores de videojuegos de Electronic Arts EA han cambiado el proceso al reverso con un juego basado en ‘El padrino’ que es mucho menos grandioso y profundo de que la película que lo inspira.
No se les puede reprochar nada. No ha habido nunca un juego de ordenador trágico, y nunca lo habrá. En las tragedias, la gente es arrastrada al abismo por fuerzas que están más allá de su control, ¿qué hay de divertido en ello? Una popular serie de juegos de ordenador se llama Command and Conquer [Mandar y Conquistar], un resumen perfecto del ethos de los jugadores.
A pesar del estilo visual extraordinariamente elegante de ‘The Godfather: The Game’ y de las contribuciones vocales de actores del reparto original -Marlon Brando, Robert Duvall, y James Caan- sigue siendo un juego sobre los lúgubres placeres de la vida de los matones.
Afortunadamente para EA, el hambre de esas emociones indirectas no desaparece. Aunque los cinéfilos se estremecían con la miseria moral de Don Vito Corleone y su sanguinaria familia, envidiábamos su estiloso salvajismo. ¿Quién de nosotros no ha querido matar a un enemigo pegándole un tiro en la garganta o dejar una cabeza de caballo cercenada en la cama de un patrón?
Bueno, no hay nada mejor que los tiempos actuales, especialmente porque EA está vendiendo The Godfather a 39.95 dólares para Sony PlayStation 2 y Microsoft Xbox. Eso es diez dólares menos de lo que cuestan normalmente los juegos nuevos. El bajo precio es especialmente sorprendente si consideras de The Godfather está en la lista A, uno de los lanzamientos más grandes del año de EA. A este precio van a vender un montón de copias para cubrir los costes de desarrollo.
Probablemente lo harán. Para comenzar, el juego es magnífico, casi tan impresionante como las sombrías y elegantes películas. Las escenas de video del juego, con su profundidad de perspectiva y precisión de los movimientos de los personajes, parecen salidas de una cámara de cine, no de un ordenador. La interpretación facial no es de lo mejor. En el caso de Michael Corleone, Al Pacino se negó a contribuir, y no prestó ni su semejanza ni su voz. Pero Abe Vigoda salva el día en su papel como el traicionero Tessio.
Los personajes recreados digitalmente no son las únicas cosas por las que The Godfather sonará familiar a los jugadores inteligentes. Los productores debieron llamar esta versión el Grand Theft Vito -por lo mucho que debe a la revolución no-lineal de los amorales genios de Rockstar Games. Tú puedes ser parte del juego, representándote a ti mismo como matón de la familia Corleone; pero también hay un montón de cosas que hacer aparte de la trama principal: cobrar el dinero de protección a los comerciantes locales, asaltar bancos, ocasionalmente asesinar a alguien.
Y sin embargo, a pesar de su alegre salvajismo, The Godfather está al menos a medio paso del abismo moral. Después de todo, esta es la familia Corleone, mafiosos de la vieja escuela que se consideraban a sí mismos hombres honorables. No permitían las drogas -después de todo, es la negativa del Don a vender drogas lo que desencadena la guerra de la mafia en la película. En cuanto a atracar a prostitutas, como en Grand Theft Auto -es simplemente impensable. Como la familia administra las casas de puta de la ciudad, eso no sería bueno para los negocios.
"No estoy diciendo que estemos en terreno moral sólido", dijo David DeMartini, el productor ejecutivo del juego. "Es un juego clasificado para adultos". Pero, agrega DeMartini, "hemos tratados de poner consecuencias a tus actos".
Esas consecuencias se dejaron ver cuando traté de meterme con una panadería de propiedad de una familia mafiosa rival. Cuando abrí fuego contra los tontos que custodian el lugar, le di a algunos transeúntes inocentes. Repentinamente, no sólo me estaban disparando los gángsteres enemigos, sino también varios polis que aparecieron mágicamente. Me masacraron, en parte porque violé el código de conducta del juego. En el mundo de The Godfather, dijo DeMartini, "ser violento con inocentes es malo para los negocios".
Quizás es por eso que los reparos morales que me han impedido siempre disfrutar de Grand Theft Auto no me causan problema cuando me hago camino a balazos en los bajos fondos de Nueva York. O quizás estoy endilgado con la doble moral que acepta la caballeresca brutalidad del Viejo Mundo de los imaginarios Corleone pero reniega de la violencia hip-hopera del universo del Grand Theft Auto.
O quizás soy nada más que un idiota y estoy ansioso por volver a vivir esas experiencias de ‘El padrino’ una vez más, esta vez como participante. De acuerdo, en el juego se echan de menos las resonancias morales más profundas de la película, pero no todo está perdido. A veces, cuando pasan ‘El padrino’ por la tele, uno se para a mirar un rato -por ejemplo, el asesinato de Paulie Gatto-, simplemente porque la escena es super. Con ‘The Godfather: The Game’, esa hueca y violenta emoción es todo lo que queda. Pero, claro, es todo lo que se necesita.

27 de marzo de 2006
©boston globe
©traducción mQh
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