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bush mintió sobre armas biológicas


[Joby Warrick] El gobierno afirmó la existencia de armas iraquíes prohibidas a pesar de evidencias de lo contrario.
El 29 de mayo de 2003, cincuenta días después de la caída de Bagdad, el presidente Bush proclamó una nueva victoria para su gobierno en Iraq: Dos pequeños remolques capturados por tropas estadounidenses y kurdas eran los largamente buscado ‘laboratorios biológicos’ móviles. Declaró: "Hemos encontrado las armas de destrucción masiva".
La pretensión, repetida durante meses después por importantes personeros de gobierno, fue saludada en la época como una vindicación de la decisión de declarar la guerra. Pero incluso mientras Bush hablaba, funcionarios de la inteligencia estadounidense poseían fuertes evidencias de que no era verdad.
Una misión secreta para evaluar la situación en Iraq -que sólo ahora se hace pública- ya había concluido que los remolques no tenían nada que ver con armas biológicas. Directores de la misión encargada por el Pentágono transmitieron sus conclusiones unánimes a Washington en un informe de campo el 27 de mayo de 2003, dos días antes de la declaración del presidente.
El informe de campo de tres páginas y el informe final, de 122 páginas, tres semanas más tarde, fueron clasificados de ‘secretos’ y archivados. Entretanto, durante casi un año, funcionarios de gobierno y de la inteligencia continuaron diciendo públicamente que los remolques eran fábricas de armas.
Los autores de los informes eran nueve expertos civiles estadounidenses y británicos -científicos e ingenieros con una extensa experiencia en todos los campos técnicos involucrados en la fabricación de armas biológicas- que fueron enviados a Bagdad por la Agencia de Inteligencia de Defensa AID para que analizaran los remolques. Sus actividades y hallazgos fueron descritos a un periodista del Washington Post en entrevistas con seis funcionarios de gobierno y expertos en armas que participaron en la misión o que tuvieron conocimiento directo de ella.
Ninguno quiso ser identificado por su nombre por temor a poner en peligro sus trabajos. Sus versiones fueron verificadas por otros antiguos y actuales funcionarios de gobierno al tanto de la misión. Los contenidos del informe final, ‘Final Technical Engineering Exploitation Report on Iraqi Suspected Biological Weapons-Associated Trailers’, sigue siendo secreto.
Pero las entrevistas revelan que el equipo técnico fue unívoco en su conclusión de que los remolques no estaban destinados para la producción de armas biológicas. Los entrevistados tomaron cuidado de no comentar las partes secretas de su trabajo.
"No había ninguna conexión con nada biológico", dijo un experto que estudió los remolques. Otro recordó un epíteto que llegó a ser asociado con los remolques: "Los más grandes retretes de arena del mundo".

Pruebas Importantes
La historia del equipo técnico y sus informes agregan una nueva dimensión al debate sobre el manejo que hizo el gobierno estadounidense de la inteligencia relacionada con el prohibido programa de armas de Iraq. Los remolques -junto con tubos de aluminio adquiridos por Iraq para lo que se dijo que era un programa de armas nucleares- fueron las más importantes pruebas presentadas por el gobierno de Bush antes de la guerra para sostener su afirmación de que Iraq estaba produciendo armas de destrucción masiva.
Funcionarios de inteligencia y de la Casa Blanca han negado repetidas veces las acusaciones de que la inteligencia fue exagerada o manipulada en vísperas de la invasión estadounidense de Iraq en marzo de 2003. Pero funcionarios familiarizados con los informes del equipo técnico se están preguntando nuevamente si las agencias de inteligencia minimizaron o desdeñaron las evidencias de posguerra que contradecían las opiniones públicas del gobierno sobre las armas de destrucción masiva de Iraq. El año pasado, una comisión presidencial sobre los errores de la inteligencia criticó a las agencias de espionaje de Estados Unidos por desechar evidencias que contradecían la posición oficial sobre las armas prohibidas de Iraq, tanto antes como después de la invasión.
Portavoces de la CIA y de la Agencia de Inteligencia de Defensa rehusaron comentar hallazgos específicos del informe técnico porque sigue siendo secreto. Un portavoz de la AID dijo que las conclusiones del equipo no fueron ni ignoradas ni suprimidas, sino incorporadas en el trabajo del Grupo de Prospección Iraquí [Iraqi Survey Group], que dirigió la búsqueda oficial de las armas iraquíes de destrucción masiva. El informe final del grupo de prospección de septiembre de 2004 -15 meses después de que se escribiera el informe técnico- dice que los remolques eran "poco prácticos" para la producción de armas biológicas y estaban "casi con absoluta certeza destinados" a la producción de hidrógeno para balones meteorológicos.
"Si la información fue ofrecida a otros en el reino político, realmente no lo podría decir", dijo el funcionario de la AID, que habló a condición de conservar el anonimato.
Analistas de inteligencia involucrados en discusiones de alto nivel sobre los remolques observaron que el equipo técnico fue uno de los varios grupos que analizaron los supuestos laboratorios móviles durante la primavera y verano de 2003. Dos equipos de expertos militares que examinaron los remolques poco después de su localización concluyeron que eran laboratorios de armas, una conclusión que influyó fuertemente en las opiniones de funcionarios de la inteligencia en Washington, dijeron analistas. "Fue un debate muy acalorado, y había expertos a los dos lados", dijo un ex funcionario que habló a condición de no ser identificado.
Los hallazgos del equipo técnico no tuvo aparentemente ningún impacto en las declaraciones públicas de las agencias de espionaje sobre los remolques. Un día después de que el informe del equipo fue transmitido a Washington, el 28 de mayo de 2003, la CIA dio a conocer públicamente su primera evaluación formal de los remolques, reflejando las opiniones de los analistas de Washington. Ese libro blanco, que también llevaba el timbre de la AID, decía que los funcionarios estadounidenses tenían "la certeza" de que los remolques había sido usados para "la producción móvil de armas biológicas".
Durante el verano y otoño de 2003, los remolques se convirtieron simplemente en "laboratorios biológicos móviles" en los discursos y declaraciones de prensa de funcionarios del gobierno. En junio pasado, el secretario de estado Colin L. Powell declaró que el "nivel de convicción" de que los remolques estaban destinados a la producción de armas biológicas habían aumentado. En septiembre, el vice-presidente Cheney dijo que los remolques eran "plantas biológicas móviles", y que podían haber sido usadas para producir carbunclo o viruela.
Para el otoño los responsables del Grupo de Prospección Iraquí estaban expresando públicamente sus dudas sobre los remolques en boletines de prensa. David Kay, el primer director del grupo, dijo el 2 de octubre al Congreso que no había encontrado armas prohibidas en Iraq y que no podía verificar la conclusión de que los remolques en cuestión fueron laboratorios de armas.
Sin embargo, tan tarde como febrero de 2004 el entonces director de la CIA George J. Tenet continuó afirmando que la teoría de los laboratorios móviles era plausible. Aunque no había "consenso" entre los funcionarios de inteligencia, los remolques "podían convertirse" en laboratorios de armas, dijo en un discurso del 5 de febrero.
Tenet, ahora un miembro de la facultad de la Escuela de Diplomacia Edmund A. Walsh de la Universidad de Georgetown, se negó a hacer comentarios para este artículo.
Kay, en una entrevista, dijo que funcionarios de la CIA de alto rango le habían aconsejado, al aceptar en junio de 2003 la dirección del grupo de prospección, que algunos expertos en la AID se estaban "retractando" de que los remolques fueran laboratorios de armas. Pero Kay dijo que él no fue informado de las conclusiones del equipo técnico sino a fines de 2003, casi al final de su período como director del grupo.
"Si hubiese sabido que teníamos ese equipo en Iraq", dijo Kay, "ciertamente le habría otorgado más crédito a sus conclusiones".

Cuentos De un Desertor
Incluso antes de que se confiscara los remolques en la primavera de 2003, los laboratorios móviles habían alcanzado estatura mítica. A mediados de los años noventa, los inspectores de armas de Naciones Unidas estuvieron cazando laboratorios móviles fantasmas que se decía que estaban montados en camiones o vagones de tren, produciendo toneladas de carbunclo de noche y trasladándose a una nueva ubicación de día. Nunca se encontró ningún laboratorio de este tipo, pero muchos funcionarios creyeron las historias, en gran parte gracias a las elaboradas invenciones de desertores iraquíes.
El principal informante de la CIA, un iraquí con el nombre de código Curveball, era un auto-proclamado ingeniero químico que huyó y pidió asilo en Alemania en 1999. Durante cuatro años el iraquí entregó a la CIA secretos sobre supuestas armas iraquíes prohibidas, a través del servicio de inteligencia alemán. Curveball proporcionó descripciones de laboratorios móviles y dijo que había supervisado el trabajo en uno de ellos. Incluso describió un catastrófico accidente en uno de los laboratorios en 1998, que dejó a 12 iraquíes muertos.
Las detalladas descripciones de Curveball -que fueron oficialmente desmentidas en 2004- ayudaron a los artistas de la CIA a crear diagramas de colores de los laboratorios, los que Powell usaría más tarde para justificar la intervención militar estadounidense en Iraq ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
"Tenemos descripciones de primera mano de fábricas de armas biológicas sobre ruedas y sobre rieles", dijo Powell el 5 de febrero de 2003, en su discurso. Gracias a esas descripciones, dijo, "sabemos cómo se ven los fermentadores. Sabemos cómo se ven los depósitos, bombas, compresores y otras partes".
Los remolques descubiertos en el desierto iraquí se parecían bastante a los dibujos, al menos desde la distancia. Uno de ellos, un remolque maderero, fue localizado en abril por milicianos kurdos cerca de la norteña ciudad de Irbil. El segundo fue capturado por fuerzas estadounidenses cerca de Mosul. Ambos estaban pintados de verde militar y equipados con una sospechosa gama de artefactos: grandes depósitos de metal, motores, compresores, tubos y válvulas.
Fotografías de los remolques fueron hechas circular rápidamente y muchos expertos en armas estaban convencidos de que al fin se había encontrado los largamente buscados laboratorios móviles.
Sin embargo la reacción de fuentes iraquíes fue inquietantemente inconsistente. Curveball, examinado fotos de los remolques, confirmó que eran los laboratorios móviles e incluso señaló algunos elementos claves. Pero en informes internos otros informantes iraquíes cuestionaron la historia de Curveball y dijeron que los remolques no tenían un propósito bélico, sino que eran para producir el hidrógeno de los balones meteorológicos.
De vuelta en el Pentágono los funcionarios de la AID intentaron resolver rápidamente la disputa. La tarea recayó en el ‘Proyecto Jefferson’, una iniciativa de AID formada por expertos técnicos del gobierno y civiles especializados en el análisis y neutralización de amenazas biológicas. Los directores del proyecto formaron un equipo de voluntarios, ocho estadounidenses y un británico, cada de uno de ellos con al menos una década de experiencia en uno de los campos técnicos esenciales para la producción de armas biológicas. Todos eran empleados no-gubernamentales que trabajaban para contratistas de la defensa o para los laboratorios nacionales del Departamento de Energía.
El equipo técnico fue formado en Kuwait y luego llevado a Bagdad para comenzar su trabajo el 25 de mayo de 2003. Para esa fecha, los dos remolques habían sido trasladados a una base militar en los terrenos de uno de los palacios de Bagdad del depuesto presidente Saddam Hussein. Cuando llegaron los miembros del equipo técnico encontraron los remolques aparcados en un estacionamiento al aire libre, cubiertos con tela de camuflaje.
El equipo técnico empezó a trabajar bajo un abrasador sol a 43 grados Celsius. Utilizando herramientas llevadas desde casa, inspeccionaron cubas, cámaras de refrigeración y válvulas de drenaje, y depósitos de emisiones y tubos de escape. Tomaron cientos de fotografías.
Para el fin del primer día, los miembros del equipo todavía tenían opiniones diferentes sobre qué eran los remolques. Pero estaban de acuerdo en lo que no eran.
"En las primeras cuatro horas", dijo un miembro del equipo, que como los demás habló a condición de no ser mencionado, "quedó claro para todos que no eran laboratorios biológicos".
Las noticias de las primeras impresiones del equipo cruzaron el Atlántico antes del informe técnico. En los próximos dos días una avalancha de ansiosos e-mails y llamadas telefónicas desde Washington pedían más detalles y aclaraciones.
La razón del nerviosismo se haría obvia dentro de poco: En Washington, un analista de la CIA había escrito un borrador de un libro blanco sobre los remolques, una evaluación oficial que también reflejaba las opiniones de la AID. El libro blanco describía los remolques como "la más decisiva evidencia de que Iraq estaba ocultando un programa de armas biológicas". También rechazaba explícitamente la explicación ofrecida por funcionarios iraquíes, mencionada en un artículo del New York Times algunos días antes, de que los remolques podían ser unidades móviles para la producción de hidrógeno.
Pero el informe preliminar del equipo técnico, escrito en una tienda en Bagdad y aprobada por todos los miembros del equipo, llegó a una conclusión opuesta a la del libro blanco.

Faltan Componentes Claves
Los miembros del equipo y otras fuentes familiarizadas íntimamente con la misión se negaron a comentar los detalles técnicos de las conclusiones del equipo debido a que el informe sigue siendo secreto. Pero citaron el informe final al Congreso, no clasificado, del Grupo de Prospección Iraquí, en septiembre de 2004, que llegaba a las mismas conclusiones.
Ese informe decía que los remolques "no eran prácticos para la producción de agentes biológicos", ya que carecían de once componente que eran cruciales para la producción de armas biológicas. En lugar de eso, los remolques eran "casi con certeza destinados y construidos para la generación de hidrógeno", informó el grupo de prospección.
El informe del grupo y los miembros del equipo técnico también desecharon la idea de que los remolques pudieran ser adaptados fácilmente para producir armas.
"Sería más fácil empezar todo de nuevo con un simple cubo", dijo Rod Barton, un experto en armas biológicas australiano y ex miembro del grupo de prospección.
El informe preliminar del equipo técnico fue transmitido en las primeras horas del 27 de mayo, justo antes de que sus miembros subieran a los aviones que los llevarían de vuelta a casa. Dentro de 24 horas la CIA publicó su libro blanco, ‘Iraqi Mobile Biological Warfare Agent Production Plants’, en su sitio en la red.
Tras el retorno de los miembros del equipo a Washington, empezaron a redactar el informe final. En varias ocasiones se pidió a los miembros que revisaran sus conclusiones, de acuerdo a fuentes interiorizadas con las conversaciones. Los funcionarios querían saber normalmente lo mismo: ¿Se podían suavizar las conclusiones del informe, se podía dejar abierta la posibilidad de que los remolques pudieran haber sido pensados para la producción de armas?
Finalmente, el informe final -19 páginas más un apéndice de 103 páginas- fue inequívoco en declarar que los remolques no se prestaban para la producción de armas.
"Fue muy concluyente", dijo un experto de armas familiarizado con el contenido del informe.
Terminada su misión, los miembros del equipo volvieron a sus trabajos y observaron cómo su trabajo desaparecía.
"Volví a casa y esperaba que nuestras conclusiones serían hechas públicas", dijo un miembro del equipo. "Nunca ocurrió. Y tuve que acostumbrarme a vivir con eso".

La investigadora Alice Crites contribuyó a este reportaje.

12 de abril de 2006
©washington post

©traducción mQh
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