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las mordidas del dictador


[Joep Dohmen] La empresa de Rotterdam, RDM, era la araña en la red que vendió tanques anticuados a Chile. El ex dictador chileno Pinochet compró tanques holandeses en desuso. Pero con ellos había que hacer dinero. Una investigación de la astuta estructura chilena para cobrar sobornos, las mordidas de RDM y la doble moral del gobierno holandés.
Rotterdam, Holanda. "No nos aburrimos nunca". Fue la época más divertida de su carrera militar. El coronel Wim van Dullemen guarda buenos recuerdos de los años noventa, cuando, con el teniente coronel Guido Edens, recorría el mundo en nombre de la Fuerza Área Nacional para vender materiales sobrantes. "No podemos quejarnos. Y teníamos mucho éxito", recuerda van Dullemen. "Vendimos prácticamente todo, y casi nunca por debajo del precio que pedíamos".
Edens y Van Dullemen, de la sección de materiales caducados, también estuvieron en Chile. El 28 de julio de 1995 se reunieron con el jefe de logística de la fuerza aérea chilena. El tema: la compra de material del ejército holandés. La invitación provino del alto mando del ejército bajo órdenes de Augusto Pinochet.

¿Pinochet?
En realidad. El ex dictador, cuyo nombre es símbolo de asesinatos, desapariciones y violaciones a los derechos humanos. En 1990, Pinochet entregó el poder a un gobierno civil, tras dieciséis años de dictadura. Pero no rindió su influencia. Siguió siendo comandante en jefe. El ejército no compraba nada sin la autorización de Pinochet, según acaba de descubrir la Justicia en Chile. La Justicia realizó durante los dos últimos años una investigación sobre la fortuna oculta de nonagenario (91) ex dictador. Pinochet está bajo arresto domiciliario. Poco a poco ha ido siendo desenmascarado en casos de desfalco, lavado de dinero y como corrupto contrabandista de armas. Hasta ahora se han descubierto 30 millones de dólares, según Justicia reunidos mediante la exigencia de sobornos a cambio de compras de armas para el ejército.
También Holanda juega un papel en el asunto. La semana pasada quedó en claro que la policía chilena quiere interrogar al ex director ejecutivo de RDM, Joop van Nieuwenhuyzen sobre los pagos que efectuó a Pinochet y su red. Este diario hizo una investigación complementaria en Chile y Holanda. ¿En qué consistió la participación del estado holandés en la venta de armas a Chile? ¿Pagó sobornos RDM? Y, ¿dónde está la diferencia entre indignación moral y espíritu empresarial holandés?
Volvamos a los años noventa.
La posición de Pinochet como comandante en jefe fue la razón por la que Holanda, también después de la transición hacia el gobierno civil, no entregó armas al ejército. Pinochet podría utilizar esas armas contra la joven democracia. Esa política cambió repentinamente enero de 1993. Durante el período del ministro de Asuntos Exteriores Peter Kooijmans (CDA), desapareció la prohibición absoluta de ventas de armas al ejército chileno. Su ministerio empezaría a considerar todas las solicitudes "según sus méritos". Coincidencia o no, justo desde 1993 el Ejército Nacional, debido a recortes presupuestarios y acuerdos en Europa, tenía abundante material sobrante. Los compradores potenciales, entre ellos Chile, recibieron un catálogo.
La política flexible no duró mucho tiempo. Desde mediados de 1994, cuando el ministro Hans van Mierlo (D66) asumió en Asuntos Exteriores, la política era que mientras fuera Pinochet comandante en jefe de las fuerzas armadas chilenas, no se venderían armas a Chile.
A pesar de ellos, los oficiales Edens y van Dullemen viajaron a Chile durante ese período. Se trataba de "conversaciones orientadoras", no más que "el intercambio de información", dice ahora el ministerio de Defensa. El informe de esos viajes de Edens y van Dullemen sigue siendo secreto.
De otros documentos se puede deducir lo que ocurrió. El dúo ofreció tanques Leopard 1V a Chile por un precio de cien mil florines la pieza, sin incluir repuestos ni municiones. El ejército también trató de vender vehículos blindados, incluyendo el permiso de exportación. En un fax del 26 de diciembre de 1996 a la maestranza del ejército chileno, el coronel Wim van Dullemen escribió: "De momento no hemos logrado obtener un permiso de exportación para materiales bélicos".
El ministro van Mierlo rechazó, en enero de 1996, una solicitud del ejército para vender tanques al ejército chileno. El coronel van Dullemen dice haberse sentido "un poco frustrado" porque "nosotros, de Asuntos Exteriores, originalmente podíamos negociar con Chile, pero después ya no era posible mientras Pinochet siguiera jugando un papel".
Aparte el Ejército Nacional, la empresa de defensa RDM, de Joep van Nieuwenhuyzen, operaba activamente en Chile, también para vender materiales holandeses sobrantes. Defensa y RDM hicieron uso del mismo contacto, el consultor Pedro del Fierro. No era un tipo irreprochable. Existía una investigación de la fiscalía contra del Fierro, por contrabando de armas a Croacia.
Mientras el ejército intentaba vender los tanques Leopard a Chile, del Fierro ofrecía en esos momentos, a nombre de RDM, los mismos tanques al mando del ejército. Joep van Nieuwenhuyzen todavía se irrita con el asunto: "El ministerio de Defensa trató, a espaldas nuestras, utilizando nuestras propias relaciones, hacer negocios directamente con Chile. Un espectáculo escandaloso".
La posibilidad de que el ejército pudiera vender los tanques Leonard era mínima. El alto mando del ejército chileno, en realidad, no consideró nunca seriamente comprar los tanques directamente al estado holandés. La Justicia en Chile encontró un documento del que se desprende que Pinochet y sus cómplices, ya en mayo de 1995, habían cerrado un acuerdo secreto para hacer negocios con RDM. El consultor del Fierro estuvo dispuesto a revelar por qué Pinochet no quería tratos directos con el estado holandés: "La intervención de RDM era necesaria para poder pedir sobornos. Su ejército no podía pagarlos".
Así debía hacerse: RDM compraría los Leopards al estado holandés y los adaptaría a los deseos de los chilenos. Luego RDM los revendería a Famae, la maestranza del ejército chileno. El consultor del Fierro desapareció de la escena en 1996. Según él, porque "no tenía buenas relaciones con los generales". Su lugar fue ocupado por Guillermo Ibieta, un hombre de la ‘red Pinochet'".
Ibetia hizo muchas compras de armas para el ejército; junto con el co-director Víctor Lizárraga, un ex general del servicio secreto del ejército. El servicio estuvo implicado en torturas, desapariciones y asesinatos. Ibieta sigue operando en Chile en negocios holandeses, como agente de De Schelde, Imtech Marine & Industry y Damen Shipyards.
El gobierno civil chileno estaba muy descontento con la manera en que Holanda trataba de deshacerse de los tanques Leopard. A comunicar ese sentimiento vino a Asuntos Exteriores, en La Haya, en septiembre de 1996, el subsecretario chileno de Asuntos Exteriores, Mariano Fernández. Al término de la visita la embajada holandesa en Chile recibió un mensaje cifrado desde ‘La Haya', en el que le comunicaban qué había causado el enfado del gobierno chileno: no se le había informado sobre los contactos con los militares. Y el gobierno deseaba que los gobiernos chileno y holandés negociaran directamente sobre los tanques, sin la intervención de intermediarios privados.
Excepto el gobierno chileno, nadie estaba esperando esas negociaciones directas entre Holanda y Chile. Tanto el alto mando chileno del ejército, como RDM, ganarían dinero como intermediarios. Y tampoco ‘La Haya' lo quería de ese modo. El ministro de Defensa Joris Voorhoeve (VVD) hallaba excelente que participara RDM. Así le escribió a su colega, el ministro van Mierlo, el 29 de octubre de 1997: "La ventaja de esta construcción es que, desde el lado holandés, se pueden evitar las negociaciones a nivel de gobierno, en este caso con el chileno". La entrega de tanques al ejército de Pinochet era un asunto muy delicado en Holanda. Las imágenes de tanques en las calles de Santiago no se habían olvidado.
Que RDM vendiera tanques holandeses al ex dictador, antes de su partida, no era un problema para van Mierlo. A condición de que la empresa entregara los tanques después del 12 de marzo de 1998, el día en que Pinochet dejaba de ser comandante en jefe.
¿Por qué se podían hacer negocios con Pinochet, pero no entregarle los tanques? Ahora van Mierlo dice: "Probablemente porque el ministerio de Defensa se quería deshacer de sus tanques. El régimen chileno había ganado más aceptabilidad. Sólo que ese señor no podía subirse a uno de esos tanques. Yo creo que quizás hubiera preferido que no hubiese habido ninguna venta de nada. Pero fue un trance, también para Defensa".
Debido a lo delicado del asunto, las negociaciones debían mantenerse fuera de la publicidad. "La posterior exploración de las posibilidades de entrega después de Pinochet será tratada en estricta confidencialidad", informó van Mierlo en una comunicación cifrada, el 17 de septiembre de 1996, a la embajada en Chile. Y: "También el subsecretario Mariano Fernández declaró [durante su visita a La Haya] que la difusión sobre el obstáculo Pinochet no era aceptable".
Según el plan, el negocio, incluyendo la garantía de un permiso de exportación, se cerró antes de que Pinochet se despidiera de las tropas. El estado holandés vendió los tanques a RDM por 18.5 millones de dólares. El ejército chileno pagó a RDM, por esos tanques, 77 millones de dólares. Era u negocio rentable, aun si RDM debía pagar fuertes sumas por concepto de ‘comisiones'. Esas comisiones eran los sobornos para el alto mando del ejército, descubrió la fiscalía en Chile.
Que el ex dictador Pincoeht recibiera sobornos, provocó en 1998 problemas de conciencia a un empleado de RDM, que ahora dice: "Pagar comisiones, mordidas o como quieras llamarlo, era normal. A menudo no sabes con quién haces negocios. Pero en este caso estaba claro: era Pinochet. Para mí, eso era éticamente inaceptable".
El nombre de este ex empleado no puede ser revelado. Tiene un nuevo empleo y quiere conservarlo. Su declaración fue corroborada por otros dos empleados. Confirmaron las sospechas de la fiscalía: RDB pagó mordidas al alto mando del ejército. En total, nueve millones de dólares.
De esa suma RDM Technology BV pagó 7.5 millones de dólares (el 14 por ciento de los 53.7 millones de dólares en valor de exportación), a través del intermediario chileno Ibieta. ¿Era ese dinero para Ibieta mismo? "No, no", dice Cor de Bruijn, entonces director de proyectos de los tanques Leopard en RDM Technology. "Se pagó a un montón de personas en el ejército chileno. Eso me contó Guillermo personalmente. Pero los pagos se retrasaron. Guillermo dijo entonces que los generales y coroneles se pusieron difíciles porque no habían recibido el dinero prometido". Guillermo Ibieta declara no haber transferido nunca ese dinero. En cuanto al dinero que recibió de RDM, se niega a decirlo. "Eso no le incumbe a nadie".
Pero se pagó todavía más. Antes de la firma del contrato, la directiva de RDM presentó una exigencia adicional de un intermediario que dijo actuar a nombre de Pinochet, según declararon ex colaboradores. Este intermediario recibió otro tres por ciento, es decir, 1.6 millones de dólares.
Estos resultados coinciden con los de la pesquisa en Chile. De ella se desprende que RDM Holding NV, una firma antillana de Joep van Nieuwenhuyzen, pagó casi 1.6 millones de dólares a la Cornwall Overseas Corporation. Es una firma de papel en las Islas Vírgenes británicas, administrada por un asesor de Pinochet, Óscar Aitken. Este transfirió el dinero de RDM al secretario de Pinochet y otro general.
Se tratara de aviones de guerra de segunda mano de la fuerza aérea belga, o de sistemas de armas del British Aerospace británico, no hacía diferencia. Los fabricantes de armas que quisieran hacer negocios con el ejército, tenían que pagarle a Pinochet y su red. Las empresas de armas recibían de Aitken una factura por sus ‘asesorías', para que tuvieran su contabilidad en orden. También RDM Holding recibió esas facturas de Aitken. Y Walter Luyten, entonces director de RDM Technology, también recibió en esa época, facturas de Guillermo Ibieta. Luyten: "Si alguien hizo algo incorrecto, no fuimos, en todo caso, nosotros. Y lo que esas personas hicieron con el dinero, es cosa de ellos. Así lo gastaran en putas".
¿Cómo se resolvió a nivel parlamentario el negocio de los tanques en Holanda? Según las normas, la Cámara Baja debe aprobar la operación. El ex subsecretario Gmelich Meijling (Defensa, VVD) enviaron en diciembre de 1997, antes de la entrega de los tanques, una carta confidencial a la Cámara. Originalmente quiso ocultar el destino final de los tanques. Pero Asuntos Exteriores exigió que se mencionara a Chile, según se desprende de un memorándum al ministro van Mierlo.
La acción de Mierlo no impidió que la Cámara recibiera, de todos modos, información errónea. Gmelich Meijling dijo en realidad que los Leopards fueron vendidos a "RDM Technology Holding NV". Pero esa empresa no existía en absoluto. El comprador era RDM Holding NV, la empresa de Joep van Nieuwenhuyzen en el paraíso fiscal de Curaçao. Poco antes de la firma del contrato en estos se leía todavía el nombre de la empresa RDM Technology BV. Esa empresa de Rotterdam había preparado la venta y se encargaría de adaptar los tanques para luego venderlos a Chile. Por orden de van den Nieuwenhuyzen, la empresa holandesa fue remplazada por la empresa antillana.
¿Importa qué firmas hayan comprado los tanques? Sí, porque el estado holandés perdió millones de dólares en la venta. Debido a esa modificación, van den Nieuwenhuyzen pagó a las Antillas el impuesto sobre sociedades, que es más bajo que en Holanda. Van den Nieuwenhuyzen dice ahora que se cometió "un error". Su intención había sido "siempre" que la empresa firmante fuera su firma antillana.
¿Cómo terminó? RDM Technology adaptó los tanques, pero apenas si participó en las ganancias. Eso contribuyó al ocaso de RDM Technology, que en los años posteriores vio crecer sus problemas financieros. La empresa quebró el 23 de abril de 2004, dejando deudas de varias millones de dólares con el estado holandés. En la lista de acreedores no estaba el intermediario Ibieta. La última parte de su ‘comisión' fue pagada a último momento.

A este artículo contribuyó Reinoud Roscam Abbing

3 de junio de 2006
©nrc-handelsblad
©traducción mQh
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