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méxico acusa a ex presidente


[James C. McKinley Jr.] Por masacre cometida en 1968.
Ciudad de México, México. Dos días antes de reñidas elecciones nacionales, un juez ordenó el arresto del ex presidente Luis Echeverría por cargos de genocidio, en conexión con su papel en la masacre de estudiantes que protestaban aquí en 1968, revocando una resolución de un tribunal menor.
El arresto de Echeverría, que tiene 84 años y mala salud, se produce después de dos intentos fallidos de un fiscal especial de procesarlo, acusándolo de la muerte y desaparición de decenas de estudiantes y disidentes de izquierda a fines de los años sesenta y principios de los setenta, un período conocido aquí como la guerra sucia.
La resolución fue una importante victoria para el presidente Vicente Fox, que se jugó gran parte de su legado político tratando de llevar a juicio a personeros de gobierno que fueron legalmente responsables de atrocidades en el pasado, antes que formar una comisión de la verdad sin posibilidades jurídicas.
La incapacidad de Fox, hasta ahora, de lograr condenas en conexión con las masacres, ha sido vista ampliamente como su principal fracaso. Así que es probable que el arresto de Echeverría refuerce las posibilidades de Felipe Calderón, el candidato presidencial del Partido de Acción Nacional, de Fox, en los comicios del domingo.
Pero el fiscal especial, Ignacio Carrillo Prieto, negó que la decisión de los jueves tuviera algo que ver con la política. El arresto fue una coincidencia, afirmó.
"Esta es una victoria para mis colegas, para mí, para el presidente Fox, que decidió utilizar las instituciones del estado, sin inventarse mesas redondas ni simposios ni conferencias que no tienen sentido, cuando el estado tiene instituciones para descubrir la verdad y castigar a los responsables", dijo Carrillo Prieto.
Tras ser hospitalizado en los últimos meses con problemas pulmonares, Echeverría fue colocado bajo arresto domiciliario en su residencia en el barrio de San Jerónimo al sur de la capital, mientras la corte decide sobre su culpabilidad o inocencia. Se destacaron agentes federales para custodiarlo, dijo Carrillo Prieto.
Echeverría fue presidente de 1970 a 1976 durante el período más severo de represión de la izquierda, en la que desaparecieron más de 500 disidentes.
Antes de eso fue ministro del Interior, a cargo de la seguridad nacional, cuando las tropas abrieron fuego contra una manifestación estudiantil en Ciudad de México el 2 de octubre de 1968, justo antes de la apertura aquí de los Juegos Olímpicos. El gobierno ha dicho siempre que en la masacre en el complejo residencial de Tlatelolco sólo murieron 30 personas, pero testigos y defensores de los derechos humanos dicen que fueron asesinados cerca de 300 personas.
Echeverría ha negado siempre toda responsabilidad en la masacre, arguyendo que no estaba en condiciones de controlar a los soldados que realizaron el ataque, ha dicho su abogado Juan Velázquez.
El año pasado el juez de un tribunal menor desechó los cargos de genocidio contra Echeverría, determinando que el estatuto de limitaciones de 30 años de México para asesinatos en masa había prescrito. La corte también resolvió que los estudiantes no podían ser definidos como un grupo político unificado según la ley mexicana sobre el genocidio.
Pero el viernes el juez de la corte de apelaciones, José Ángel Mattar Oliva, rechazó la decisión. Dijo que durante los años en que Echeverría fue ministro de gabinete y presidente no podían ser considerados contra la prescripción de 30 años, debido a que entonces gozaba de inmunidad por ejercer esos cargos. También dijo que los estudiantes que participaban en la manifestación pro-democracia eran claramente un grupo político.
Defensores de las víctimas de la represión dijeron que la resolución llegaba demasiado tarde, considerando la edad y pobre estado de salud de Echeverría. Sin embargo, algunos dijeron que les complacía que el fiscal hubiese logrado acusarlo.
"Muchos de nosotros creíamos que no ocurriría nada", dijo Jesús Martín del Campo, cuyo hermano Edmundo fue asesinado en 1971 durante un ataque contra los estudiantes realizado por matones contratados por el gobierno.
Otros familiares que desaparecieron o que fueron asesinados dijeron que sospechaban que el gobierno de Fox estaba usando la acusación para ayudar a su candidato. Durante la campaña, el partido de Fox ha tratado de comparar al candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, con Echeverría.
"Me parece que es muy turbio hacerlo en estos momentos, dos días antes de las elecciones", dijo Rosario Ibarra, cuyo hijo desapareció en los años setenta. "Creo que tiene que ver con la campaña de terror que Fox continúa librando, una campaña para revivir los recuerdos de las atrocidades que cometió Echeverría y puso en la cabeza de la gente la idea de que Andrés López Obrador será como él".

1 de julio de 2006
©new york times
©traducción mQh
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