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otros tres reportajes chilenos


1. Vender tierra a bolivianos. 2. Publican libro iquiqueño prohibido. 3. Pisagua quiere salir del abandono.
Presidente de Sofofa considera viable para acceso al mar. El presidente de la Sociedad de Fomento Fabril, Sofofa, Bruno Philippi, consideró que como una alternativa para romper el enclaustramiento de Bolivia y acceder al mar, está la posibilidad de que compren terrenos en el norte.
Así de desprende de una entrevista realizada al timonel de la Sofofa aparecida ayer en El Mercurio de Santiago.
En relación con el tema marítimo pendiente con Bolivia, el timonel de la Sofofa considera que el tema del acceso al mar debió darse una solución.
"Yo creo que a los bolivianos siempre les deberíamos haber dejado salida al mar. Y si uno mira el tratado, efectivamente lo que estaba pensado era que tarde o temprano había que darles la salida y, seguramente, estaba pensado más temprano que tarde. Al final, la mediterraneidad de Bolivia la va a cobrar el mundo completo y nosotros vamos a tener que darla".

Solución
Como solución esta materia pendiente, él plantea dejar que compren tierras en el norte de Chile, precisando que lo único malo sería que quedara un camino que impidiera el paso de chilenos hacia el otro lado.
"El ideal sería hacerlo en la frontera con Perú, como fue el acuerdo original. Yo les devolvería los documentos a Perú y, de pasada, les entregaría el Huáscar para que lo saquen a tierra y hagan un museo, porque no podemos seguir haciendo un monumento de una victoria que no existe".

Alternativa
Por su parte, el empresario iquiqueño Enrique Anguita planteó que la visión que tiene el presidente de la Sofofa, "se ajusta al planteamiento que yo tengo, que es posible vender un terreno a los bolivianos para que éstos puedan instalar un puerto en Chile, como es parte de sus aspiraciones".
Anguita, quien es empresario hotelero, es propietario de un terreno en avenida Arturo Prat que fue adquirido hace más de 20 años, tiempo en donde fue utilizado por distintas empresas que con el tiempo fueron abandonando el sector.
Este sitio costero comprende más de 6 mil 500 metros cuadrados. Según Anguita este terreno representa un espacio con un valor productivo incalculable.
Según su propietario constituye una posibilidad para que Bolivia tenga un acceso al mar, aprovechando las condiciones existentes en el terminal marítimo de Iquique.
Sin embargo, considera que esta alternativa debe ser analizada por las autoridades de gobierno y "también por la intendenta Patricia Pérez Zamorano".

3 de septiembre de 2006
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editan libro iquiqueño prohibido


En 1903 el libro ‘Tarapacá' remeció los cimientos de la sociedad iquiqueña y también del mundo religioso al denunciar casos de corrupción en las más altas esferas y también la injusticia social. Es considerado como el libro que fundó la novela obrera en Chile.
Pero en su época no fue entendido y provocó la ira de las personas. El libro fue destruido y su autor, Juanito Zola, fue perseguido. "Incluso sufrió un intento de asesinato en la Plaza Condell", sostiene Bernardo Guerrero, integrante del consejo asesor del Centro de Investigación de la Realidad del Norte, Crear.
Sólo dos copias salvaron de la destrucción. Una de ellas está en la Biblioteca Nacional y la otra quedó guardada en una colección particular.
En 1985 el doctor Ramsés Aguirre consiguió una copia del libro y en 2003 comenzó el trabajo de reeditar esta obra.
Ayer se lanzó oficialmente ‘Tarapacá' en la sede del Crear. La reedición se realizó gracias al aporte de Cristóbal del Río. En el proyecto también participaron Ediciones el Jote Errante, Ediciones Campvs, Corporación de Patrimonio Cultural y Geo Imagen.
La ceremonia incluyó la lectura de un manifiesto por el director de extensión de la Unap, Iván Vera Pinto. Luego se guardó una copia en una caja de madera y fue enterrada en el frontis del Crear como una forma de guardar esta historia para las nuevas generaciones.
La reedición de ‘Tarapacá' incluye 400 ejemplares que están siendo distribuidos a nivel nacional. El libro tiene 600 páginas y también existe una versión en formato PDF y HTML en el sitio crear.cl

3 de septiembre de 2006
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pisagua quiere terminar con abandono


Pequeño pueblo de cuatrocientos habitantes, antiguo campo de concentración, quiere conectarse con el país. 

Son las 11.45 minutos y en la calle Comercio, la principal vía que tiene la caleta de Pisagua, registra poco o casi nada de movimiento. Salvo el frontis de la posta, en donde esperaban los pacientes de la ronda médica mensual, el resto del lugar daba la impresión de un poblado fantasma interrumpido sólo por música ranchera y una que otra balada que se escuchaba en una de las casas de madera a punto de caer en la ladera del cerro.
Cuesta imaginar que a fines del siglo XIX en ese mismo sector, donde hoy no viven más de 400 personas, habitaban más de 3 mil lugareños, que en el Teatro Municipal participaron destacados artistas traídos desde Europa, que el Hospital fue uno de los más modernos de la zona norte, que fue el principal puerto de embarque de salitre y que las mujeres llevaban los mejores trajes de la época.
Y es que hoy la imagen es decidora y da la impresión que sólo se vive del recuerdo y que nada nuevo ha llegado al sector, tanto así que con los años el sitio no ha crecido, por el contrario se ha reducido, las grandes y adornadas casas de ayer hoy son infraestructuras de madera sin pintura, que se mantienen firme nadie sabe por qué ni cómo. Los pocos rostros de lugareños que se atreven a salir de sus casas para observar atentamente al viajero miran con recelo y dejan al descubierto que la vida en Pisagua no es fácil, que los cerros y el mar con los que limita el poblado los mantiene apartado de todo ese proceso de modernización que vivió la provincia en la década del 90, dejando entrever en sus ojos un dejo de molestia por el sentimiento de abandono que los embarga y que pocas veces tienen oportunidad y voluntad de demostrar.

Museo
Si se buscara un lugar que representase la historia de Chile sin duda que Pisagua es el sitio perfecto, cada rincón del terreno son vestigios de un pasado que marcó el desarrollo del país.
Y es que Pisagua es conocida a nivel internacional por la gesta heroica de la Toma y Asalto de Pisagua, ocurrida en 1879, además el puerto constituyó el principal lugar de embarque de salitre entre 1880 y 1930, llegando a contar con 7 muelles y 3 mil habitantes.
También fue conocida masivamente porque durante muchos años fue campo de prisioneros o lugar de reclusión para quienes no coincidían con las ideas del régimen de turno. Esto es quizás el punto de mayor separación entre los lugareños y los habitantes que han llegado en las últimas décadas al puerto. Y es que para quienes fueron nacidos y criados en el lugar existe un Pisagua histórico de la Guerra del Pacífico y de la época del salitre, pero que no habla y se molesta cuando se recuerda el campo de concentración en el que se transformó en la década del 70, de hecho cuando se llevan a cabo las romerías son pocos los que ofrecen sus casas para acoger al visitante o los que abren sus negocios para vender una bebida.
Tanto es el contraste, que en el pequeño puerto donde hoy se observan casas a punto de caer de las laderas o sitios eriazos en donde en algún momento se ubicó un imponente edificio, se dan dos grupos de habitantes, los que viven principalmente de la pesca y por tanto no son capaces de observar los beneficios que tendría el turismo y que rechazan la ruta costera o todo signo que ellos vean como un ataque, y por el otro lado están los que difunden a través de todos los medios los atractivos naturales e históricos de Pisagua, que sirven de guías de turismo, que se las arreglan para denunciar lo que hoy vive el poblado.
No son muchos los que conocen personalmente de los atractivos estructurales que tiene Pisagua, entre ellos está la torre del reloj construida en 1887 en madera y que fue declarada Monumento Nacional. Con sus 12 metros de altura, se convirtió en el hito arquitectónico de este importante puerto salitrero de antaño. La estructura tiene en el medio un balcón y más arriba está el reloj.
También está el edificio del ex hospital, que data de fines del siglo pasado. Su capacidad era de 60 camas. Está emplazado en una amplia plataforma rodeada por muros de piedra y es Monumento Nacional.
Mención aparte tiene el Teatro Municipal construido en 1892, que entre sus atractivos tiene una sala de ópera y que fue declarado monumento nacional en 1977, además de la Cárcel que luego fue comprada por un privado para transformarlo en hotel, pero que hoy permanece cerrado al parecer por no dar los frutos esperados.
A lo anterior se debe agregar la playa paradisíaca que posee, pero que no cuenta con un acceso directo y la tranquilidad que hoy se respira en ese sector.
Llevar modernidad a Pisagua no es perjudicar a los buzos y mariscadores sino entregar nuevas oportunidades al poblado, que los jóvenes tengan un futuro más próspero con más oportunidades, que lleguen más inversionistas dispuestos a ejecutar proyectos, que el gobierno también desarrolle iniciativas sociales y de infraestructura que generen cambios en la comunidad.

cdinamarca@estrellaiquique.cl

3 de septiembre de 2006
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