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horrores del holocausto


[Aron Heller] En un diario de vida encontrado recientemente.
Jerusalén, Israel. El diario de vida de una niña judía de catorce años, apodada la ‘Ana Frank polaca',fue presentado ayer en el Museo del Holocausto de Israel más de sesenta años después de que la adolescente describiera vívidamente el derrumbe del mundo a su alrededor cuando crecía en un gueto judío.
"El nudo se pone cada vez más tenso", escribi[o Rutka Laskier en 1943, poco antes de ser deportada a Auschwitz. "Me estoy convirtiendo en un animal que quiere morir".
Rutka murió algunos meses después y parecía que su diario también se había perdido. Pero el año pasado una amiga polaca que escondió el cuaderno finalmente se atrevió a revelarlo, mostrando un fascinante documento histórico.
‘Rutka's Notebook' [Cuaderno de Rutka] es tanto un relato día a día de los horrores del Holocausto en Bedzin, Polonia, y un álbum de recortes contando en detalle la vida de una adolescente atravesando por circunstancias extraordinarias. La memoria de sesenta páginas incluye inocentes bromas, preocupaciones y primeros amores, todo combinado con un frío análisis del destino de los judíos de Europa.
Durante la Segunda Guerra Mundial los nazis asesinaron a seis millones de judíos, después de concentrarlos en guetos, prohibirles la mayoría de los trabajos y obligarlos a lucir una estrella amarilla para ser identificados.
"Simplemente no puedo creer que llegue el día en que se nos permita salir de esta casa sin la estrella amarilla. Ni siquiera creo que esta guerra termine algún día. Si ocurre, probablemente me volveré loca de alegría", escribió el 5 de febrero de 1943. "La poca fe que tenía está completamente trizada. Si Dios existiera, ciertamente no habría permitido que seres humanos fueron arrojados vivos a los hornos, ni que niños que apenas empiezan a caminar murieran con sus cabezas destrozadas por las culatas de las armas y metidos en sacos y asfixiados con gas".
Las noticias sobre la muerte por gas de los judíos, que entonces en Occidente no era algo ampliamente conocido, aparentemente se había filtrado en el gueto de Bedzin, que estaba cerca de Auschwitz, dijeron expertos.
Al día siguiente inició su diario con una acalorada descripción de su odio hacia los torturadores nazis. Pero entonces, con una fluida transición, describe su amor por un niño llamado Janek y la anticipación de su primer beso.
"Creo que ha despertado la mujer en mí. Eso quiere decir que ayer, cuando me estaba bañando y el agua acariciaba mi cuerpo, deseé que me acariciaran las manos de alguien", escribió. "No sé qué es. Nunca he tenido antes esa sensación".
Más tarde ese mismo día, volvió a su dura realidad, describiendo cómo observó a un soldado nazi arrancarle el bebé de los brazos de su madre judía y matarlo con sus propias manos.
El diario hace la crónica de la vida de Rutka de enero a abril de 1943. Lo compartió con su amiga Stanislawa Sapinska, a la que conoció después de que la familia de Rutka se mudara a una casa de propiedad de la familia Sapinska, que había sido confiscada por los nazis para ser incorporada en el gueto de Bedzin. Sapinska llegó a revisar la casa y las niñas -una judía, cristiana la otra- forjaron un profundo vínculo.
Cuando Rutka se dio cuenta de que no sobreviviría, le reveló a su amiga la existencia del diario de vida. Sapinska se ofreció para esconderlo en el sótano debajo de las tablas del suelo. Después de la guerra, volvió para reclamarlo.
"Ella quería que guardara el diario", dijo Sapinska, ahora en sus ochenta. "Me dijo: ‘No sé si yo sobreviva, pero quiero que el diario se conserve, de modo que algún día se sepa qué pasó con los judíos'".
Sapinska escondió el diario en la biblioteca de su casa durante más de sesenta años. Dijo que era un precioso recuerdo y pensaba que era demasiado íntimo como para compartirlo con otros. Sólo a petición un sobrino accedió el año pasado a revelarlo.
"Me convenció de que era un importante documento histórico", dijo en polaco.
En 1943, Rutka tenía la misma edad que Ana Frank, la adolescente holandesa cuyo diario de Holocausto se convirtió en uno de los libros más leídos del mundo. El investigador Yad Vashem dijo que el diario de Rutka recién descubierto fue autentificado por expertos y sobrevivientes del Holocausto.
El padre de Rutka, Yaako, fue el único sobreviviente de la familia. Murió en 1986. Pero a diferencia del padre de Ana Frank, mantuvo oculto su doloroso pasado. Después de la guerra, se mudó a Israel, donde empezó una nueva familia. Su hija israelí, Zahava Sherz, dijo que su padre nunca habló de sus otros hijos, y que el diario la introdujo a una familia perdida que nunca conoció.
"Me impacto esta profunda conexión con Rutka", dijo Sherz, 57. "Yo era sólo una niña, y ahora de repente encuentro que tengo una hermana mayor. Este hoyo negro se llenó repentinamente, y me enamoré inmediatamente de ella".
Yad Vashem ha coleccionado cientos de diarios de vida y poemas escritos por judíos durante el Holocausto, pero el diario de Laskier se destaca entre los demás, incluyendo el bien conocido diario de Ana Frank, debido a la historia de su descubrimiento, dijo Bella Gutterman, directora de Yad Vashem Publishing.
"El diario mismo es maravilloso, sobre la vida personal, los amores, las envidias a la sombra del Holocausto. Pero fue encontrado por su amiga, y lo hemos podido leer sólo después de sesenta años", dijo Gutterman.
El manuscrito original en polaco fue publicado antes este año y se lo ha traducido ahora al inglés y al hebreo.
"Tengo la sensación de que estoy escribiendo por última vez", escribió Rutka el 20 de febrero de 1943, cuando soldados nazis empezaron a reunir a los judíos frente a su casa para ser deportados.
"Me gustaría que terminara ahora. Esto es una tortura; esto es el infierno. Trato de no pensar en lo que ocurrirá mañana, pero las ideas me siguen acosando, como moscas. Si sólo pudiera decir: se acabó, sólo se muere una vez... pero no puedo, porque a pesar de todas las atrocidades, quiero vivir, y sigo esperando el día siguiente".
Sin embargo, Rutka volvería a escribir. Su última entrada data del 24 de abril de 1943, y sus últimas palabras escritas fueron: "Estoy muy aburrida. He estado todo el día caminando en mi cuarto. No tengo nada que hacer".
En agosto, ella y su familia fueron deportados a Auschwitz, donde se cree que fueron asesinados al llegar.

13 de junio de 2007
5 de junio de 2007
©boston globe
©traducción mQh
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3 comentarios

Glenda Cordova -

Aunque Dios Perdona a todo aquel que hace el mal estos Nazis no tendran el Perdon, no tiene alma ni tendran jamas

Glenda Cordova -

quiero leer este libro ¿como lo Optengo? estos naxis no tienen alma son animales

ayelen y maria -

los nasis son todos unos putoooooooosss