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nuevo héroe de historietas


[Sebastian Rotella] Esta novela gráfica narra las aventuras de un agente francés. El resultado es Pierre Dragon, un éxito de opinión y crítica.
Hay dos Pierre Dragons. Pierre Dragon, héroe de historietas, fisgonea entre las sombras de París mientras dirige una unidad de inteligencia de la policía tras la pista de terroristas. Suda durante estas vigilancias nocturnas. Se zampa sus comidas en grasientos tugurios de kebab. Durante una bronca en un bar iluminado por luces de neón, lanza a un matón por una ventana de cristal blindado.
El segundo Pierre Dragon se parece al poli ilustrado. También es un ex comando de 41 años. Veterano de la policía con 21 años de experiencia cuyo primer encontrón con el terrorismo lo tuvo en la carnicería subterránea que produjo un atentado con bomba que mató a ocho personas en una estación de trenes aquí en 1995. Hijo de inmigrantes españoles, suficientemente moreno y fuerte para operar en los bajos fondos de Oriente Medio y África del Norte.
Pierre Dragon es el nom de plume y alter ego de un activo jefe del contraterrorismo que se ha transformado en el primer poli de Francia, y quizás de todo el mundo, en escribir un libro de historietas basado en sus aventuras en la vida real. Este mayo, una respetable casa editorial parisiense logró un gran éxito con una novela gráfica que combina las dos instituciones francesas por excelencia: la BD y el RG.
Debido a que a los franceses les gustan las abreviaturas, a menudo sin ofrecer ninguna explicación a los extranjeros, así es como un diario resumiría la historia. Pero para el resto de nosotros, BD quiere Bande Dessinée, el género de libro de historietas de tapa dura que aquí es una importante industria. RG es Renseignements Généraux, Informaciones Generales, la división de espionaje doméstico de la policía nacional impregnada durante largo tiempo por un aura de secreto y poder.
"‘RG' son esas dos pequeñas letras que siempre causan miedo", dijo el autor, cuyo nombre verdadero es un secreto por orden de sus editores. "Yo quería mostrar los mecanismo secretos de ese mundo. La vida diaria de una unidad que trabaja en contraterrorismo. Investigaciones, vigilancia, pero también la vida fuera: de compras, problemas de familia, niños".
El primer título de la serie es ‘RG: Riad del Sena'. Dragon y Frederik Peeters, un dibujante suizo, describe el tedio, la tensión y ocasiones explosiones de adrenalina del trabajo contraterrorista. Descifran el coa: ‘tonton', o ‘tío', quiere decir ‘informante'; ‘planque', o ‘escondite', quiere decir ‘casa de vigilancia'; ‘serrer', o ‘asir' , quiere decir ‘detención'. Revelan varios trucos del oficio: Temiendo que un sospechoso bajo vigilancia lo ha visto, a él y a su colega en un taxi aparcado, Dragon llama a los agentes uniformados para que los arresten a punta de pistola y proteger su cobertura.
El mundo francófono ha gustado siempre de los héroes de historietas, como Tintin, el trotamundos de pelos de punta creado por un belga en 1929, y Asterix, el guerrero de Galia. A fines de los años sesenta, el género alcanzó la locura. Explorando la política, la historia y toda una gama de técnicas narrativas, la BD se hizo popular entre jóvenes intelectuales y ganó un sitio a la par con la pintura y la literatura.
En un signo de esa veneración, los franceses llaman a sus intelectuales revistas de tapa dura ‘álbumes'. Peeters pinta un taciturno y cinemático retrato del esplendor parisiense: un sol tempranero ilumina el Pont Neuf en el Sena, un halcón parado en una valla en un páramo industrial salpicado de rayados.
"‘RG' es un álbum excepcional en más de un nivel", escribió un reseñador en el diario Le Figaró. "Con creciente fascinación, lo introduce a uno en la rutina de un equipo de polis en un escondite en París... Entre documental y película de género este es el primer gran procedimiento policial en formato de libro de historietas".
‘RG' se une a las obras de toda una generación emergente de ‘polis creativos', una tendencia reminiscente de Joseph Wambaugh, el veterano del Departamento de Policía de Los Angeles que lanzó una espectacular carrera literaria en 1971.
Tres libros calcados de la vida fueron publicados hace poco por agentes franceses convertidos en escritores: una teniente que incursiona en la poesía en su blog; un veterano comandante del inquieto distrito del Seine-Saint-Denis al norte de París; y un joven agente de origen norafricano que dice que presenció maltratos y racismo cuando era miembro de las fuerzas antidisturbios.
Dragon cuenta la investigación de una banda libanesa que financia el terrorismo internacional haciendo fraude en ropa de contrabando y con un servicio de limusina que atiende a los grandes apostadores saudíes que en los veranos convierten a París en la ‘Riad del Sena' -una referencia a la capital saudí. El imaginario Dragon también tiene tiempo para reñir con su ex, idolatrar a su hija adolescentes y cortejar a una mujer que trabaja en una clínica dental que su desaliñado equipo ha tomado de prestado para ocuparla como escondite.
El libro se destaca por su riguroso y detallado realismo. Pero la trama hace pequeños compromisos en el nombre del arte y el comercio, tales como una escena en la que el héroe lograr entrar a la embajada norteamericana con mentiras y amenazas para pedir la ayuda del encargado del FBI. El autor reconoce que las tácticas de John Wayne son innecesarias, porque las agencias francesa y estadounidense tiene canales de comunicación bien estructurados.
"La cooperación es super, y así no funcionaría", dijo. "Pero, en general, yo era feliz. Todos mis colegas que lo leyeron dice que los detalles son todos correctos hasta en lo más nimio".
La aventura artística de Dragon empezó durante la conmoción internacional sobre las caricaturas del profeta Mahoma publicadas por un diario danés en septiembre de 2005, provocando indignación, violencia y un debate sobre la libertad de prensa y la tolerancia religiosa. Cuando Charlie Hebdo, un semanario satírico de aquí, publicó las caricaturas en febrero del año siguiente, extremistas musulmanes respondieron con amenazas.
La unidad de Dragon debía proteger al personal. Durante una comida con periodistas y escritores, conoció a Joann Sfar, editora de la casa Gallimard. Después de una sesión oyendo sus historias de guerra, Sfar le preguntó si le interesaba participar en un proyecto sobre un libro de historietas.
Fiel a su cultura del sigilo, Dragon dijo que lo pensaría y pidió permiso a sus jefes. Su respuesta: ""Mientras sea poesía, puedo hacerlo".
Al principio, los editores lo vieron como a un consultante. Pero pronto evolucionó una colaboración plena con Peeters, 32, un brillante autor de títulos en ciencia ficción y SIDA. La diversidad de los temas ilustra el alcance del fenómeno BD aquí.
El año pasado, la industria publicó cuatro mil títulos y vendió trece millones de ejemplares; más de la mitad de los jóvenes adultos franceses leen cómics, de acuerdo a algunas encuestas. Un festival del cómic que se viene celebrando por 34 años en Angouleme, una ciudad en el sudoeste del país, atrae a unos 200 visitantes al año.
Dragon no era lector de BD. Tampoco tenía aspiraciones literarias. La creativa asociación tomó la forma de extensas conversaciones y caminatas con Peeters, que se armó a sí mismo de una cámara para captar los ambientes. El principal interés del dibujante era el hombre detrás de la placa.
"Un poli de cómic no era realmente lo que tenía en mente", dijo Dragon. "Me interesaba más la gente. Le contaría una historia, y él me decía: ‘Está buena, pero difícil de poner en papel. Tenemos que hacerlo de otro modo'. Tiene mucho talento. Y ahora ya empezó a hablar como poli".
La misión de la agencia RG se presta para análisis literarios e introspección. Pocas agencias policiales se implican en semejante mezcla de análisis políticos y sociológicos, reuniones secretas de inteligencia y el trabajo comunitario de la policía en Estados Unidos.
"Es bastante único. Tengo problemas a la hora de pensar en un equivalente", dijo Dragon. "Tiene presencia en todo el territorio nacional y se mantiene alerta ante cualquier cosa que pueda representar algún problema".
Aquí la tradición de espiar a la ciudadanía se remonta a la época de los reyes y emperadores. Pero Renseignements Generaux empezó hace un siglo y extendió su red a través de la sociedad, redactando gigantescos expedientes, ejércitos de informantes y el apodo de ‘Orejón'.
Los principales blancos eran los fascistas, los izquierdistas y los sindicalistas, pero los agentes hacían de todo, desde custodiar casinos hasta hacer de enlaces con líderes religiosos.
Agentes de RG tienden a tener una interpretación matizada de temas tales como el islam y la política y un aire mundano. Un jefe jubilado hace poco conduce una moto Harley-Davidson, que pertenece a una asociación cultural que ayuda a jóvenes artistas y posee una enciclopédica colección de Hollywood Westerns.
Los intelectuales franceses han sido a menudo criticados por privilegiar la teoría antes que la prática, y las palabras antes que el contenido. Pero los duros sociólogos de la calle de la RG basan sus opiniones en la realidad. durante años vienen advirtiendo sobre el peligro de disturbios a nivel nacional, como los que surgieron en el otoño de 2005 y, de algún modo, pilló a la elite mal parada.
En los últimos años, la agencia ha bajado el tono de sus aspectos menos agradables de estado policial.
Las prioridades actuales son luchar contra el extremismo islámico y la violencia urbana, las subculturas que ha menudo se entrelazan en las enormes barriadas de inmigrantes.
Pero se avecinan más cambios. El gobierno ha empezado un cuidadoso intento de consolidar los servicios de inteligencia que se han dedicado durante toda la vida a rivalidades territoriales. El primer paso ocurrió hace poco cuando RG y otras agencias fueron colocadas en el mismo, ultramoderno edificio en las afueras de París.
El fin de ‘Riad del Sena' es por eso actual. Justo cuando el equipo de Dragon está ganando ímpetu, la DST, la agencia nacional de contraespionaje, se le aparece en el camino y le quita el caso.
Entretanto, el Dragon y Peeters de la vida real se han sumergido en el trabajo para un segundo número, que debe aparecer en la primavera, sobre bandas que trafican en inmigrantes asiáticos ilegales.
El tema, dijo Dragon: "La explotación del hombre por el hombre. Se trata de una investigación, pero también pasa más tiempo explorando el lado humano. Las cosas terribles con que se encuentran los polis durante el caso los afecta. No pueden simplemente estar concentrados exclusivamente en la investigación. Los obliga a pensar en la miseria humana".

rotella@latimes.com

27 de septiembre de 2007
18 de agosto de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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