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sunníes vuelven a la burocracia


[Ned Parker] La nueva ley -que es una prioridad norteamericana- permitirá que ex miembros de bajo nivel del partido de Saddam Hussein puedan ser nombrados en cargos de gobierno.
Bagdad, Iraq. El parlamento iraquí aprobó el sábado un proyecto de ley que permite que miembros del Partido Baaz de Saddam Hussein puedan volver a funciones de gobierno, dejando atrás meses de parálisis con la aprobación del primer elemento de las iniciativas legislativas que Estados Unidos considera cruciales para la reconciliación nacional.
El gobierno de Bush había argumentado que el aumento del nivel de tropas en Iraq el año pasado ofrecería algún respiro a los grupos en conflicto en el país, permitiéndoles hacer progresos en el frente político. La ley fue presentada en marzo al parlamento, pero su discusión se encontraba paralizada.
Incluso mientras disminuía la violencia en los últimos meses, dirigentes chiíes y sunníes de Iraq reñían sin lograr ponerse de acuerdo para adoptar medidas para terminar con la guerra sectaria del país. Leyes claves para desmantelar las milicias, compartir la riqueza petrolera del país, fijar procedimientos electorales y definir la relación entre el gobierno central y las provincias continúan languideciendo en el congreso.
El proyecto aprobado el sábado, que no es seguro que sea firmado y convertido en ley por el consejo presidencial de Iraq, está destinado a permitir que miles de baazistas de bajo nivel sean vueltos a contratar. Fueron despedidos hace más de cuatro años por un decreto del gobernador norteamericano L. Paul Bremer III durante la ocupación de Iraq en 2003 y aplicado desde entonces por el gobierno de mayoría chií.
Según los críticos, la purga de los baazistas, muchos de ellos administradores competentes, fue un notorio disparate de la administración de Bremer, que contribuyó a provocar la rebelión sunní contra las fuerzas norteamericanas y la ascendente mayoría chií. El Partido Baaz, que dominó la sociedad iraquí durante décadas, llegó a contar con hasta seis millones de miembros y ser miembro del partido era a menudo un prerrequisito para la carrera y el éxito profesionales.
Algunos políticos, especialmente chiíes que fueron perseguidos durante el régimen del dictador sunní, temen que la nueva ley permita que partidarios de Hussein ocupen posiciones desde las cuales puedan tratar de derrocar al gobierno. Otros creen que es hora de hacer las paces después de los trastornos de los últimos cinco años, que han presenciado abusos cometidos por todas las partes en el conflicto.
El presidente Bush, que está de viaje por la región, calificó la ley de "un importante paso hacia la reconciliación". Durante una parada en Bahrain, Bush también dijo que era "un importante signo de que los líderes de un país deben trabajar juntos y satisfacer las aspiraciones del pueblo iraquí".
Pero las divisiones sectarias siguen siendo profundas en Iraq, no está claro si la nueva ley tendrá efectos. Los críticos dicen que la ley es cosmética.
La embajada norteamericana en Bagdad se muestra notoriamente cauta, posponiendo sus comentarios sobre la medida hasta que haya revisado el borrador. La ley ha conocido varias versiones en su tránsito por los pasillos del poder en Iraq.
La Ley de Responsabilidad y Justicia, como se la llama, disuelve el comité de desbaazificación, que sus detractores acusaban de despedir a funcionarios competentes sin razón y utilizando su antigua participación en el Partido Baaz como una excusa para imponer su propio programa político. Algunos funcionarios fueron extorsionados por gente que amenazaba con denunciarlos al comité a menos que pagaran.
"Si esta ley cambia suficientemente este proceso inquisitorial implantado por la Autoridad Provisional de la Coalición, será un paso adelante", dijo un diplomático norteamericano que ha trabajo en temas iraquíes, refiriéndose al gobierno de ocupación presidido por Bremer.
La ley funda una comisión nacional de siete miembros y un fiscal general que investigará los problemas pendientes, y la formación de una corte de apelaciones a cargo del ministerio de Justicia. En un espectáculo de tensiones, los legisladores rechazaron una enmienda que habría requerido que la comisión fuera representativa de las sectas y grupos étnicos de Iraq.
Pero la nueva ley no revierte el decreto original de Bremer que excluye del gobierno a los cuatro niveles superiores del Partido Baaz, aunque sí les proporciona pensiones.
"Esta ley se encarga de los baazistas como individuos... Distingue entre culpables e inocentes", dijo el portavoz de gobierno Ali Dabbagh en una entrevista con el canal de televisión por satélite Al Arabiya. "Esta ley está transformado al comité de desbaazificación en una autoridad judicial profesional lejos del partidismo político".
Hasta hace poco, el comité seguía purgando a empleados de ministerios y de las fuerzas armadas por haber sido miembros del partido. En el verano de 2006, incluso después de que el primer ministro Nouri Maliki fuera elegido para dirigir un gobierno de "unidad nacional", algunos tecnócratas y funcionarios de seguridad fueron despedidos de los ministerios del interior, defensa y agricultura, sin gran justificación.
En uno de los casos más famosos, Adam Janabi, ministro sin carpeta en 2004 durante el gobierno interno del primer ministro Iyad Allawi, fue impedido de asumir su cargo en el parlamento en virtud de su pasado baazista.
"La ley es una cosa. Otra cosa es cómo se implemente. Como sabe todo el mundo, Maliki y sus aliados no están ansiosos de hacer nada, pero los hemos presionado demasiado", dijo el diplomático norteamericano.
Críticos de la ley sospechan que el nuevo cuerpo legal será manipulado por los mismos partidos que dominaron al antiguo comité. También están preocupados de que los baazistas que busquen trabajo en la administración sean atacados por grupos paramilitares.
"Yo volvería a mi trabajo por esa ley", dijo el parlamentario sunní Saleh Mutlak. "Es humillante para la gente. Tienes que condenarte a ti mismo, y luego ser investigado, y después de acercarte al comité te pueden matar".
La votación misma mostró lo divididos que están los iraquíes sobre el asunto. Apenas 150 miembros del parlamento de 275 escaños asistieron a la sesión.
El Frente Iraquí por el Diálogo Nacional de Mutlak, con 11 parlamentarios y miembros de otro bloque sunní, el Frente Iraquí de la Concordia Nacional, con 44 sillas, boicotearon la votación. Los partidos chiíes más importantes aprobaron la ley, incluyendo a treinta legisladores leales al clérigo antinorteamericano Muqtada Sáder. Pero mientras unos respaldaron la medida, otros ignoraron la sesión antes que votar por una propuesta a la que se oponen vehementemente.
"Yo creo que esta ley es puramente norteamericana que busca la reincorporación
del Partido Baaz en el proceso político", dijo el político saderista Maha Adil Mehdi, que boicoteó la sesión. "Yo rechazo completamente esta ley".
Otros cuyos partidos han estado asociados con las purgas masivas e incluso con ataques contra ex baazistas, respaldaron la ley.
"Desde el principio el Consejo Supremo Islámico Iraquí apoyó este proyecto porque hay mucha gente que sufrió por ese decreto y otros lo estaban utilizando para vengarse y hacerse con más poder", dijo el parlamentario Hamid Mualla, miembro del partido.
El Partido Islámico Iraquí, el más grande partido sunní en el Parlamento, respaldó la ley como un compromiso. "Queremos fomentar la reconciliación nacional y calmar los ánimos entre los iraquíes, y esto podría no ayudar a eso", dijo Nureddine Hayali, un legislador del partido.
Pero la gran pregunta sigue siendo cómo se aplicará la ley y si los conservadores chiíes harán algo para impedir el retorno de los ex baazistas.
"Sabemos que hay algunos ministerios que se oponen a la ley y están en condiciones de negar trabajo a la gente para la que se hizo esta ley", dijo el analista Wayne White, director del equipo de inteligencia del Departamento de Estado entre 2003 y 2005. "Hay gente a nivel local que están en condiciones de sabotear la ley".

ned.parker@latimes.com

Raheem Salman, Saif Rasheed, Said Rifai y Caesar Ahmed en Baghdad y James Gerstenzang en Bahrain contribuyeron a este reportaje.

16 de enero de 2008
13 de enero de 2008
©los angeles times
cc traducción mQh
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