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extraña delación en pasado de kundera


Informe afirma que famoso escritor checo delató a un espía.
[Rachel Donadio] En una revelación que podría deslucir el legado de uno de los más conocidos escritores de Europa del Este, un centro de investigación checo publicó el lunes un informe afirmando que el joven Milan Kundera delató a la policía a un presunto espía.
De acuerdo con el oficial Instituto para el Estudio de Regímenes Totalitarios, en 1950, mucho antes de que se hiciera famoso por sus novelas oscuramente cómicas, como ‘La insoportable levedad del ser’ [The Unbearable Lightness of Being] y ‘La broma’ [The Joke]. Kundera, que a la sazón tenía veintiún años, habló con la policía sobre un invitado en el internado donde vivía.
La policía arrestó prontamente al hombre, Miroslav Dvoracek, que había desertado y escapado hacia Alemania en 1948 y se decía que había sido reclutado por los anticomunistas patrocinados por Estados Unidos para espiar al gobierno checo. Fue sentenciado a veintidós años de cárcel. Dvoracek escapó apenas de la pena de muerte, una sentencia habitual para espionaje, y finalmente cumplió una sentencia de catorce años, incluyendo un período de trabajos forzados en una mina de uranio.
Las acusaciones podría reducir la estatura moral de Kundera como el enigmático contra la corrosión totalitaria de la vida cotidiana.
El retraído Kundera negó vehemente esa versión.
"Rechazo de la manera más enérgica estas acusaciones, que son todas mentiras", dijo en una declaración dada a conocer por su editor francés, Gallimard.
El lunes, en una rara entrevista con la agencia de noticias checa CTK, Kundera también acusó a la prensa de cometer "un asesinato de autor".
La historia es el más dramático episodio de los últimos tiempos en el ajuste de cuentas de Europa del Este con el pasado comunista, una época que los checos, con su suave Revolución de Terciopelo contra el sistema soviético, se han mostrado reticentes a explorar muy profundamente.
El informe sobre Kundera también evoca el caso del escritor alemán Günter Grass, un laureado del Nobel, que reveló en 2006 que él había sido un voluntario de las Waffen-SS cuando era adolescente durante la Segunda Guerra Mundial.
El informe también habla sobre la difícil relación de Kundera con su antigua patria. Fue un miembro incondicional del Partido Comunista hasta la invasión de 1968, cuando fue despedido de su posición como maestro y sus obras fueron prohibidas. Expulsado del partido en 1970, emigró a Francia en 1975 y ha vivido ahí desde entonces, convertido en ciudadano francés. Es respetado, pero no querido en la República Checa, donde muchos de sus libros recientes, escritos en francés, no han sido traducidos.
En la entrevista con la agencia de noticias checa, Kundera dijo: "Mi memoria no me engaña. Yo no trabajé para la policía secreta".
Sin embargo, las afirmaciones del instituto no lo vinculan con la policía secreta. En realidad, con su combinación de especificidad y misterio, un informe de la policía local de la época se parece en algo al estilo de Kundera.
Fechado el 14 de marzo de 1950, durante el terror estalinista, afirma que "Milan Kundera, estudiante, nacido el 1 de abril de 1929 en Brno, residente en el internado Praga VII" fue a la policía local a las cuatro de la tarde e hizo una declaración sobre Iva Militka, otro estudiante de la residencia.
De acuerdo al informe, Kundera se enteró de que Militka le había contado a otro compañero de estudios que había conocido a Dvoracek, el que dijo que era desertor del servicio militar checo y había huido a Alemania. Le pidió que le guardara un maletín. Informados por Kundera sobre el maletín, los agentes de policía esperaron que Dvoracek volviera, constataron que tenía un documento de identidad falso y lo arrestaron.
El maletín contenía "dos sombreros, dos pares de guantes, dos pares de gafas de sol y un tubo de crema".
Las acusaciones emergieron solamente ahora, más de cincuenta años después de la detención, cuando un investigador del Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios tropezó "accidentalmente" con el informe policial, dijo Vojtech Ripka, director de la unidad de documentación del instituto. El instituto, que abrió sus puertas en febrero, fue fundado por el gobierno para investigar el pasado comunista y nazi del país.
El investigador, Adam Hradilek, estaba investigando casos como el de Dvoracek: checos que huyeron a Alemania después de la invasión comunista de Checoslovaquia en 1948 y volvieron para espiar al gobierno en Praga.
Hradilek y el coautor Peter Tresnak, publicaron sus investigaciones el lunes, en Respekt, un semanario político checo. Martin Simecka, editor en jefe de Respekt, dijo que no tenía motivos para dudar de la autenticidad del informe de policía.
Simecka dijo que si las autoridades checas hubiesen conocido el documento en los años setenta, podrían haberlo usado contra Kundera.
Por su parte, Dvoracek sufrió un derrame en junio y ya no puede hablar, informó su esposa, Marketa Dvoracek Novak, en una entrevista telefónica desde la casa de la pareja en Suecia, donde han vivido desde que Dvoracek recuperara su libertad en 1964.
Dijo que en junio Hradilek le mostró una copia de un informe policial que mencionaba a Kundera, y se lo mostró a su marido. "Sí, lo entendió, pero no hizo gran diferencia", dijo. "Sólo movió su mano. Después de toda una vida, ya no importa. Es demasiado tarde".
Dijo que a su marido no le preocupaba quién lo había entregado. "Realmente no le importa si lo delató un tipo malo muy famoso, o alguien que no era famoso para nada", dijo.
Tampoco espera excusas ni una explicación de Kundera. "No, no, no... Es irrelevante", dijo. "¿Pedir perdón después de 58 años? No".
Ripka, del instituto, dijo que estaba decepcionado de que Kundera no respondiera más cabalmente.
"Lamentamos que no toque el caso más específicamente, porque definitivamente él tiene más información", dijo Ripka. Negó la afirmación de Kundera de que el instituto había informado injustamente sobre el autor. "Realmente nosotros no buscamos en los archivos informaciones que puedan ser atractivas para los medios", dijo.
Roberto Calasso, estrecho amigo de Kundera y director de la editorial italiana de Kundera, Adelphi, dijo que las afirmaciones provenían de "el fuerte encono que siente su país por él".
Otros ven el informe bajo una luz diferente.
"Yo diría que no sería extraño en Kundera o en cualquier otro, que fue un joven tan dedicado a la causa comunista", dijo Michael Kraus, nativo de Praga y profesor en el Middlebury College en Vermont, que fue miembro del consejo asesor que ayudó a fundar el instituto de investigación.
Aunque más tarde las opiniones de Kundera evolucionaron, dijo Kraus, en esa época era "un fanático".
"Si realmente hizo lo que hizo", agregó Kraus, "simplemente estaba cumpliendo con su deber patriótico, tal como lo veía él".
En una entrevista publicada en el New York Times en 1985, Kundera comentó su creencia en la privacidad.
"Vivimos en una época en que la vida privada está siendo destruida", dijo. "La policía la destruye en los países comunistas, los periodistas la amenazan en los países democráticos y poco a poco la gente misma pierde el gusto por la vida privada", dijo entonces.
"Sin secretos", agregó, "nada es posible: ni el amor ni la amistad".

Walter Gibbs contribuyó al reportaje.

1 de noviembre de 2008
14 de octubre de 2008
©new york times 
cc traducción mQh
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