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mataron a general antidroga


Cruzado de la guerra contra las drogas se convierte en víctima. General mexicano es asesinado en Cancún.
[William Booth] Cancún, México. El general no tuvo demasiado tiempo. Después de una larga y polémica carrera, el general de brigada Mauro Enrique Tello Quiñones se retiró del servicio activo el mes pasado y se mudó a este balneario caribeño para trabajar para el alcalde de Cancún y combatir a los carteles de la droga que han penetrado gran parte de la sociedad mexicana. Duró una semana.
Tello, 63, junto con su guardaespaldas y su chofer, fueron secuestrados en el centro de Cancún la noche del lunes pasado, llevados a una ubicación desconocida, torturados metódicamente, luego transportados a la selva y asesinados de un balazo en la nuca. Sus cuerpos fueron encontrado el martes en la cabina de un camión al lado de una carretera en las afueras de la ciudad. La autopsia reveló que los brazos y piernas del general habían sido quebrados.
El osado secuestro y asesinato de uno de los militares mexicanos de más alto rango provocó inmediatas expresiones de indignación entre altos funcionarios del gobierno mexicano, que prometió continuar la lucha contra el crimen organizado que el año pasado se cobró la vida de más de 5.300 personas. Jefes militares, que se hallan cada vez más en el frente de la guerra contra los carteles, prometieron que la muerte de Tello será aclarada y castigada.
Tras el triple asesinato, el ejército mexicano entró a Cancún en una demostración de fuerza bruta. Los militares se encargan ahora de las altamente visibles patrullas y controles carreteros en el balneario de Yucatán y alrededores, con soldados enmascarados y armados con rifles automáticos recorriendo en camiones las calles alineadas con los blancos hoteles turísticos.
El presidente Felipe Calderón y los más importantes miembros del gabinete asistieron en tenida militar al funeral de Tello el miércoles y formaron la guardia de honor. La fotografía hablaba por sí sola: Calderón, su ministro de Defensa, su procurador general, su ministro de Seguridad, flanqueando el ataúd con el cuerpo de un general muerto, secuestrado y asesinado por un grupo todavía desconocido.
Un alto funcionario norteamericano describió el ataque como un descarado intento del crimen organizado por intimidar y someter a la ciudad. "Es por eso que lo hicieron", dijo el funcionario. "Iba a recuperar las calles".
El viernes noche, después de una rápida reunión convocada para coordinar una respuesta, el gobernador del estado de Quintana Roe, al que pertenece Cancún, Félix González, dijo en una entrevista que "este caso es de la máxima prioridad tanto para el estado como para el gobierno federal". González prometió que a diferencia de otros asesinatos en México, este sería resuelto.
González dijo que Tello era "uno de los generales más condecorados del ejército, que es una de las instituciones más fuertes del país y que goza de la más alta confianza de la gente". Describió su tortura y asesinato como "verdaderamente horrible". González dijo que aunque el crimen organizado opera en Cancún, la ciudad ha sufrido menos violencia que en algunas de las caóticas ciudades norteñas, como Tijuana y Ciudad Juárez. Pero, agregó, "estamos asistiendo en todo el país a una guerra por el control de las grandes ciudades" entre los carteles y el gobierno.
"Y nosotros estamos en una especie de frontera", dijo González. La ciudad costera se ubica entre los países productores de cocaína -Colombia y Perú- y el mercado de consumidores en Estados Unidos. Cancún tiene un aeropuerto internacional, kilómetros de mar abierto y una abundancia de oportunidades para el lavado de dinero -en hoteles y clubes nocturnos, agencias de cambio de divisas y tiendas de lujo. Cancún también tiene un problema de consumo -según funcionarios policiales, aquí turistas y residentes compran cocaína, marihuana y otras drogas.
Los funcionarios se resisten a ver Cancún descrita como una ciudad peligrosa. Es la destinación turística más importante de México, atrayendo cada año a decenas de miles de estudiantes universitarios estadounidenses durante las vacaciones de primavera. El turismo es vital para la economía mexicana, que reporta cerca de catorce mil millones de dólares en 2008, con unos dieciocho millones de visitantes, cerca del ochenta por ciento de ellos provenientes de Estados Unidos.
"Tradicionalmente hemos sido uno de los lugares más seguros de México", dijo el gobernador.
El general fue llevado a la ciudad balneario para mantenerla segura. Tello estaba trabajando para el alcalde de Cancún, Gregorio ‘Greg’ Sánchez, que lo contrató para reclutar, adiestrar y dirigir un grupo de policías de fuerzas especiales de élite. Sánchez describió el destacamento de cien hombres diciendo que sería parcialmente un grupo especial de operaciones y parcialmente una unidad de inteligencia, compuesto por ex agentes federales y oficiales militares. Incluiría francotiradores, investigadores y expertos en secuestros. Muchos agentes del equipo provendrían de Ciudad de México, dijo Sánchez, donde Tello había servido en la guardia presidencial del ejército. "La unidad respondería directa y únicamente ante mí", dijo Sánchez en una entrevista.
Uno de los grandes retos a los que se enfrenta Calderón y su gobierno es que están librando una guerra con una organización policial calada por la corrupción y la incompetencia, desde polis violentos en los barrios hasta los más altos niveles. En Cancún, el alcalde estaba de hecho tratando de rebasar su propio su cuerpo de policía municipal organizando su propia unidad de lucha contra el crimen.
El jefe de la policía municipal de Cancún, Francisco Velasco Delgado, conocido aquí como ‘El Vikingo’, fue citado para reunirse con investigadores militares y federales después del asesinato de Tello. El jefe de policía dijo en una entrevista que no fue interrogado sobre el asesinato sino que había sido citado para coordinarse con funcionarios del estado, federales y municipales. También dijo que no es sospechoso. Sin embargo, Velasco no fue invitado a participar el viernes en una reunión sobre seguridad.
Interrogado sobre el trabajo de Tello, Velasco dijo que "no sé nada sobre eso. No conocía al general. Nunca me reuní con él". Interrogado sobre si temía por su vida, Velasco, cuya oficina está decorada con cascos vikingos, respondió: "Por supuesto. Soy un ser humano".
En la prensa local, periodistas que citaron a funcionarios de gobierno dijeron que Velasco está siendo investigado. El gobernador dijo: "De hecho, sabemos que la gente que se involucra en negocios ilícitos a menudo infiltran a la policía. Aquí asumimos que hay partes de la policía que deben ser saneadas".
Interrogado sobre si Velasco todavía contaba con su confianza, el alcalde de Cancún dijo: "Sí. De momento".
Los agentes federales están siguiendo varias pistas sobre los asesinos de Tello; su ayudante y guardaespalda, Getulio César Román Zúñiga, que era un teniente en servicio activo en el ejército mexicano; y su chofer, Juan Ramírez Sánchez, que era primo del alcalde de Cancún.
Se sabe que en Cancún opera el cartel del Golfo, como también su grupo de matones cada vez más independientes conocidos como Zetas, asesinos que cuentan entre sus filas con ex militares mexicanos. También se dice que hay un grupo de agentes corruptos y ex agentes de la policía local conocido como La Hermandad. Los asesinatos podrían ser también el resultado de una conspiración de los carteles y la policía.
El alcalde de Cancún dijo que cree que "la teoría más sólida" apunta a los Zetas debido a la brutalidad y sofisticación del asesinato. También, durante su larga carrera militar, Tello fue comandante de las fuerzas armadas en el estado de Michoacán, un centro de producción y tráfico de drogas. "El general trabajó muy duro e hizo un montón en Michoacán, donde los Zetas tienen una fuerte presencia, una célula muy activa", dijo el alcalde Sánchez.
Hay otros motivos posibles. Hace una década, Tello fue líder de la agencia de seguridad pública de Ciudad de México, donde fue acusado de torturar y asesinar a seis jóvenes detenidos. Fue más tarde absuelto de los cargos.
De acuerdo a informes en la prensa local, existen varias pistas, incluyendo huellas digitales y de zapatos en el camión que se halló con los tres cuerpos en la selva, e imágenes de video de las calles donde fueron secuestrados en el centro de Cancún.

7 abril de 2009
8 de febrero de 2009
©washington post
cc traducción mQh
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