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la efectividad de la tortura


No está clara la efectividad de los interrogatorios con tortura.
[Joby Warrick y Peter Finn] Según un informe del Comité Internacional de la Cruz Roja, durante sus primeros días de detención, al operativo de al Qaeda, Khalid Sheik Mohammed, lo desnudaron, golpearon, metieron una lavativa a la fuerza y lo colgaron con sus brazos sobre la cabeza. Fue entonces, dice el informe de la Cruz Roja, que sus secuestradores estadounidenses le dijeron que se preparara para "momentos difíciles".
De acuerdo con el informe, en los siguientes veinticinco días, empezando el 6 de marzo de 2003, Mohammed fue sometido a un régimen en el que se le impedía dormir, se le rociaba con agua fría y se le golpeó repetidas veces la cabeza contra una pared de contrachapado. El interrogatorio también incluyó días de repetidos simulacros de asfixia por inmersión, una técnica conocida como el submarino.
A veces durante esas primeras semanas, Mohammed habló, entregando información que los partidarios de los interrogatorios con tortura mencionarían más tarde en defensa de esas prácticas. El ex vicepresidente Richard B. Cheney justificó esos interrogatorios diciendo que las informaciones obtenidas de Mohammed permitieron desbaratar otras conspiraciones de al Qaeda.
Pero si esos métodos fueron decisivos en los interrogatorios de Mohammed es algo que no se sabrá nunca de manera concluyente, en gran parte porque aparentemente la CIA no utilizó, o apenas, las técnicas tradicionales. De acuerdo a la propia versión de la agencia, Mohammed fue sometido al simulacro de asfixia 183 veces durante sus primeras cuatro semanas en una cárcel secreta de la CIA.
La efectividad del uso de técnicas violentas de interrogatorio por parte del gobierno de Bush se ha convertido en un tema clave de disputa en un creciente debate público y político provocado por la publicación, este mes, de los memorandos del ministerio de Justicia en los que se autoriza a la CIA a utilizar esos métodos.
Seis años después de la captura de Mohammed, el examen de los métodos de la agencia parece injusto a ojos de algunos de sus veteranos, que argumentan que el programa de interrogatorios no puede separarse del clima de la época, cuando se creía que otros atentados eran inminentes. En la época, no había casi opiniones contrarias, incluyendo a los demócratas en el Congreso que fueron informados sobre el programa, de acuerdo a ex funcionarios de inteligencia.
Dos ex altos funcionarios con acceso a informaciones secretas dijeron que los interrogatorios permitieron conocer detalles de las operaciones de al Qaeda que llevaron a la identificación de sospechosos previamente desconocidos, impidiendo la comisión de futuros atentados.
"El detenido proporcionó informaciones que nos permitieron detenerlos durante su adiestramiento, justo antes de que llegaran al territorio", dijo un ex funcionario de inteligencia, que habló a condición de conservar el anonimato debido a que los casos son reservados. "No son cosas de primera plana, pero son las herramientas básicas del contraterrorismo. Y eso es algo que poca gente entiende".
Otros funcionarios, incluyendo a ex altos miembros del gobierno de Bush, alegan que juzgar el programa según la información obtenida es no entender nada. "Infligir tormentos de manera prolongada, calculada y sistemática es inmoral, y degrada a los perpetradores y prisioneros", dijo Philip D. Zelikow, asesor político de la entonces secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que tuvo en sus manos los informes secretos del gobierno de Bush sobre el programa en 2005. "Segundo, al renegar de nuestros valores morales, esas prácticas también alejan a los aliados que necesitamos en la lucha común, incluso a aliados dentro de nuestro propio gobierno. Tercero, los beneficios son dudosos cuando se comparan con otras alternativa. Y, luego, después de todo, todavía tenemos leyes".
El alto funcionario de inteligencia del gobierno de Obama, Dennis C. Blair, dijo que la información obtenida mediante el programa de interrogatorios fue de "alto valor". Pero también concluyó que esos beneficios no valían la pena.
"No hay modo de saber si esa misma información no se pudo haber obtenido de otra manera", dijo Blair en una declaración. "Lo esencial es que esas técnicas han dañado nuestra imagen en el mundo, el daño que han causado a nuestros intereses supera de lejos cualquier beneficio que pudimos haber obtenido y no son esenciales para nuestra seguridad nacional".

Falsa Alarma
No queda claro en los informes clasificados si la información obtenida fue crucial para desbaratar conspiraciones reales. Mohammed dijo más tarde a entrevistadores externos que se vio "obligado a inventar para lograr que dejaran de torturarme" y que "les hice perder un montón de tiempo con varias alarmas falsas en Estados Unidos", de acuerdo a la Cruz Roja, cuyos funcionarios entrevistaron a Mohammed y otros detenidos después de que fueran trasladados a la cárcel militar de Bahía Guantánamo, Cuba, en septiembre de 2006.
Las evaluaciones de la CIA del valor de su programa siguen siendo reservadas, y toda evaluación final deberá esperar probablemente un concienzudo análisis forense del programa.
Un memorando de 2005 de la Oficina de Asesoría Jurídica del ministerio de Justicia decía que Mohammed y Abu Zubaida, el nombre de guerra de Zayn al-Abidin Muhammed Hussein, un miembro de al Qaeda que fue sometido a interrogatorios coercitivos, fueron "fuentes esenciales debido a su capacidad y disposición a proporcionar sus análisis y especulaciones sobre la capacidad, métodos y modo de pensar de los terroristas".
Funcionarios del contraterrorismo también dijeron que los dos hombres y otros sospechosos capturados entregaron informaciones esenciales sobre importantes dirigentes de al Qaeda e identificaron a cientos de miembros de la organización, asociados y financistas.
La acumulación y triangulación de la información también permitieron a los funcionarios corroborar las informaciones que estaban recibiendo y alentar a otros prisioneros a hacer declaraciones más detalladas y francas.
Mohammed siguió siendo una fuente valiosa de información mucho después de que terminaran los interrogatorios coercitivos. En realidad, dictó algunas charlas a agentes de la CIA en un recinto similar a un aula, sobre temas que fueron desde filosofía griega hasta la estructura de al Qaeda y escribió ensayos en respuesta a preguntas, de acuerdo a fuentes familiarizadas con su período en la cárcel.

Temor de Atentados Inminentes
Pero la justificación del gobierno para el programa de la CIA se basó en la necesidad de desbaratar peligros terroristas inminentes, no el recabamiento de informaciones estratégicas, que es algo que se puede prolongar durante semanas y meses.
Uno de los memoranda del ministerio de Justicia decía que el submarino "puede ser aplicado a un Detenido de Alto Valor sólo si la CIA cuenta con ‘datos de inteligencia fehacientes de que un atentado terrorista es inminente’". También decía que el submarino podía aplicarse sólo si "otros métodos de interrogatorio han fracasado en la extracción de información [o si] la CIA tiene indicaciones claras de que otros métodos no lograrán obtener esa información en el lapso de tiempo que se estime necesario para impedir el atentado".
El memorando decía que la CIA aplicó el submarino a Mohammed sólo después de que quedara claro que las técnicas normales de interrogatorio no estaban dando frutos, una conclusión a la que aparentemente se llegó rápidamente. De acuerdo al memorando, Mohammed se negaba a responder preguntas sobre atentados futuros diciendo: "Pronto lo sabrán".
El memorando, aunque dice que discutió sólo una parte de los datos de inteligencia importantes extraídos de Abu Zubaida y Mohammed, mencionaba tres logros específicos: la identificación del presunto ‘terrorista sucio’ José Padilla; el descubrimiento de una ‘Segunda Ola’ de atentados que se realizarían en Los Angeles; y la disolución de la célula Jemaah Islamiya de Indonesia, aliada de al Qaeda y dirigida por Riduan Isamudin, mejor conocido como Hambali.
El último era ejemplo indudablemente exitoso que condujo a la captura de varios sospechosos, pero los otros dos son mucho menos claros.

Las Fechas No Cuadran
El memorando de la Oficina de Asesoría Jurídica dice que Abu Zubaida proporcionó informaciones importantes sobre dos militantes, incluyendo a José Padillla, que "pensaba construir y detonar una bomba sucia en el área de Washington D.C."
Sin embargo, Padilla fue arrestado en el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago el 8 de mayo de 20002, más de dos meses después de la emisión, el 1 de agosto de 2002, del memorando autorizando el uso de métodos coercitivos para el interrogatorio de Abu Zubaida.
"Las fecha simplemente no cuadran", escribió Ali Soufan, ex agente especial de la CIA en un artículo de opinión en el New York Times la semana pasada. Soufan, que interrogó a Abu Zubaida entre su captura en marzo de 2002 y principios de junio de ese año, dijo que el detenido delató a Padilla sin sufrir coacción ni física ni psicológica. También dijo que Abu Zubaida identificó a Mohammed como el cerebro de los atentados del 11 de septiembre de 2001 "con métodos de interrogatorio tradicionales".
Padilla, ciudadano estadounidense, fue sentenciado en enero de 2008 a diecisiete años de prisión después de ser condenado por conspiración y proporcionar material de apoyo al terrorismo.
Mohammed concibió cometer atentados en las dos costas antes del 11 de septiembre de 2001, pero la conspiración fue reducida para concentrarse solamente en Nueva York y Washington. Mohammed siguió considerando atacar la U.S. Bank Tower en Los Angeles, dijeron funcionarios de gobierno. Su interrogatorio permitió saber que planeaba "utilizar a operativos del este asiático para estrellar un avión de pasajeros secuestrado contra un edificio en Los Angeles", de acuerdo a un memorando del ministerio de Justicia de 2005.
Varios funcionarios han cuestionado la viabilidad de la conspiración después de los cambios en la seguridad de los aeropuertos después del 11 de septiembre. Y el presidente George W. Bush, en un discurso en 2007, dijo que la trama fue desbaratada en 2002, antes de la captura de Mohammed en Pakistán el 1 de marzo de 2003.

Julie Tate contribuyó a este reportaje.

6 de mayo de 2009
26 de abril de 2009
©washington post 
cc traducción mQh
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