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ataques contra indigentes


Llamados a implementar leyes contra los crímenes de odio.
[Eric Lichtblau] Washington, Estados Unidos. Con los problemas económicos que han puesto más gente en las calles en los últimos años, funcionarios policiales e investigadores están presenciando un aumento de las agresiones no provocadas contra indigentes y en varios estados se están considerando leyes para calificar esos ataques como crímenes de odio.
En octubre Maryland se convertirá en el primer estado en ampliar su ley de crímenes de odio para agregar penas más severas por agresiones contra indigentes.
Al menos otros cinco estados están considerando medidas similares; el Distrito de Columbia aprobó una medida similar esta semana, y la semana pasada se presentó en el Congreso un proyecto de ley sobre lo mismo.
Un informe que debería salir este fin de semana, de la National Coalition for the Homeless, documenta un aumento de incidentes violentos durante la última década, con al menos 880 ataques no provocados contra indigentes de parte de no indigentes, incluyendo 244 muertes. El New York Times cuenta con una copia de ese informe.
A veces, dicen los investigadores, un indigente ataca a otro en peleas territoriales u otras. Pero más a menudo, dicen, los asaltantes son desconocidos: hombres o, en la mayoría de los casos, adolescentes, que dan puñetazos, patean, disparan o quema viva a la gente en la calle, asesinándolos con creciente frecuencia, simplemente por el placer de hacerlo, con víctimas que son prácticamente invisibles para la sociedad.
"Una buena parte de lo que vemos son delincuentes que buscan la excitación", dijo Brian Levin, criminólogo que dirige el Centro para el Estudio del Odio y del Extremismo en la Universidad de California en San Bernardino.
Recién el jueves pasado dos indigentes en Hollywood fueron apuñalados hasta la muerte y un tercero quedó herido en un período de tres horas de ataques no relacionados a plena luz del día. La policía detuvo a un vecino de 54 años del que dijeron que parecía que había escogido a los indigentes como blancos esporádicos.
Los investigadores dicen que una combustible mezcla de factores agregó gasolina al problema. El crecimiento del desempleo y los desalojos siguen empujando a la gente a la calle; algunos cálculos colocan el número de indigentes a nivel nacional por encima del millón.
Y en ciudades como Las Vegas, medidas represivas contra los campamentos de indigentes y reducciones en los servicios públicos frecuentemente hacen más visible a la gente en condición de calle como víctimas de agresiones.
Además, en los últimos años internet ha visto una proliferación de videos con golpizas a indigentes, grabados por jóvenes y niños que son vistos golpeando a indigentes o que pagan a indigentes algunos dólares para que se peleen para ti.
En realidad, la National Coalition for the Homeless, que trata de cambiar las políticas oficiales y sacar a la gente de las calles, dice en su último informe que el 58 por ciento de los asaltantes implicados en ataques contra personas en situación de calle en los últimos diez años eran adolescentes.
Michael Stoops, director ejecutivo de la organización, dice que los prejuicios sociales estaban "deshumanizando" a los vagabundos y condonando un trato hostil. Mencionó un anuncio titulado ‘Caza Vagabundos’ en el número corriente de Maxim, una popular revista masculina. Llama la atención sobre un inminente "congreso de indigentes" en Iowa y dice: "Mata a uno por placer. Estamos 87 por ciento seguros de que es legal".

Como las víctimas temen acudir a la policía, las estadísticas sobre los ataques son a menudo incompletos. Pero los sondeos muestran tasas mucho más altas en agresión, violación y otros delitos violentos contra los indigentes que contra cualquier otro grupo, dice el profesor Levin, de la Universidad de California, que trabajó en el nuevo informe.
El reconocimiento del problema está incitando alguna iniciativa legislativa.
"Cada vez más a menudo oímos historias sobre indigentes que son atacados sin motivo, excepto que son indigentes, y que tenemos que hacer algo", dijo en una entrevista la representante Eddie Bernice Johnson, demócrata de Texas.
La semana pasada Johnson presentó una moción en la Cámara para convertir los ataques contra indigentes un crimen de odio a nivel federal para incluir a las víctimas homosexuales y transexuales, otros blancos habituales).
Y además de las medidas ya aprobadas en Maryland y en el Distrito de Columbia, se están considerando en California, Florida, Ohio, Carolina del Sur y Tejas, propuestas para imponer penas más severas por ataques contra indigentes.
Esta iniciativa no ha contado con el apoyo organizado de las organizaciones más importantes de derechos humanos. En Florida, que lleva la delantera en ataques contra indigentes, organizaciones con la Liga contra la Difamación se han opuesto a reconocer esos ataques como delitos de odio. Los opositores argumentan que la indigencia a diferencia de la raza o la etnicidad, no forman parte de una condición permanente y que esa ampliación de la ley tendría el efecto de diluirla.
"Siempre escucho lo mismo", dijo Johnson. "Me preguntan: ‘¿Por qué es su vida más importante que las de los demás?’"
El estudio de la coalición, que se basó en partes policiales e informes de prensa, pero descartó delitos como el robo, documenta 106 ataques contra indigentes el año pasado.
Eso fue el doble de lo que hemos visto en los últimos seis o siete años, pero una fuerte reducción con respecto a 2007, una mejoría aparente que los investigadores están tratando de explicar. El estudio constató 27 muertes el año pasado, no muy diferente al año previo. Otras ocho víctimas fueron ultimadas a balazos, nueve fueron violadas y 54 golpeados.
In Portland, Oregon, dos mellizos fueron acusados de cinco ataques no provocados contra indigentes en un parque. Una de las víctimas era un hombre que fue golpeado con su propia bicicleta, otra una mujer que fue empujada por las escaleras.
En Cleveland un hombre que sale del albergue para indigentes para visitar a su madre fue "golpeado salvajemente por un grupo de matones", dijo la policía.
En Los Angeles, un indigente que era conocido en todo el barrio fue rociado con gasolina y quemado vivo.
En Boston, un indigente veterano del ejército, fue golpeado hasta la muerte mientras testigos cerca de Faneuil Hall observaban indiferentes.
Y en Jacksonville, Carolina del Norte, un grupo de jóvenes apuñalaron y mataron a un indigente detrás de un centro comercial, abriéndole su abdomen con una botella de cerveza.
En Las Vegas, hogar de una enorme población de indigentes, no se informó de ningún asesinato durante el año pasado, pero muchos dicen que las hostilidades han aumentado ahora que el ayuntamiento empieza a desalojarlos de parques y calles.
Algunos de los indigentes de Las Vegas viven en un laberinto de canales subterráneos debajo del centro comercial. Allá deben hacer frente a inundaciones repentinas, enfermedades, viudas negras y condiciones húmedas y en completa oscuridad, pero algunos de los residentes en los canales dicen que allá la vida es mejor que vivir acosados y amenazados por matones y policías.
"Allá afuera pasa de todo", dice Manny Lang, que ha vivido en los túneles durante meses, recordando las piedras y los insultos con que un grupo de adolescentes lo recibieron en el invierno pasado cuando dormía en la superficie. "Pero aquí, aquí no nos va a pasar nada".
Sus aprietos son un revelador comentario sobre la violencia que debe soportar la gente en situación de calle, dijo Matt O’Brien, un escritor de Las Vegas que dirige una organización comunitaria para los vagabundos.
"Es difícil creer que los túneles, que se pueden llenar cuando hay crecidas, puedan ser más seguros que la superficie de Las Vegas", dijo O’Brien, "pero muchos indigentes creen que lo están. Ningún desconocido te va a atacar allá en la oscuridad".

19 de septiembre de 2009
©new york times
cc traducción mQh
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