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un torturador como jefe de regata


Jefe de Regata Bicentenario acusado por tortura. La Armada ha calificado esta travesía, en que participarán 13 países, como el "regalo" de la institución a la ciudadanía por estos dos siglos de vida. Y viene con sorpresa: ex marinos acusan al presidente del comité organizador, el teniente (R) de la Armada Santiago Lorca, de arresto bajo engaño y de conducirlos a la tortura en 1973.
[Jorge Escalante] Valparaíso, Chile. A fines de enero se realizará la Regata Bicentenario 2010, travesía convocada por las armadas de Chile y Argentina en que participarán 13 países de Europa y América. El presidente del comité organizador, teniente (R) Santiago Lorca González, no ha podido concentrarse exclusivamente en esa labor.
Lorca, ingeniero electrónico y empresario, debió declarar ante la ministra de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, Eliana Quezada, por una querella por torturas presentada por ex marinos que se opusieron al golpe de Estado de 1973. Sus antiguos compañeros de armas le imputan haberlos sacado la noche del 7 de agosto de 1973 desde el crucero Prat bajo el engaño de una "comisión de servicio" y entregarlos a un pelotón de infantes de marina en el Fuerte Borgoño en Talcahuano, donde fueron golpeados y torturados durante varios días. Fueron culpados de urdir un plan para apoderarse de los barcos de la escuadra con el fin de oponerse al golpe militar que se venía gestando al interior de la Marina.
El acusado reconoció ante la jueza haber sacado desde el Prat a "dos o tres marinos llevándolos al Fuerte Borgoño, misión que cumplí en dos o tres oportunidades esa misma noche". Además, declaró que él tenía la tuición sobre esos marineros de especialidad electrónica en la nave, "porque yo era el jefe de la división de los marineros electrónicos".
Uno de los ex marinos, Víctor López Zambrano, quien actualmente preside la Coordinadora del Personal Exonerado de la Armada, dijo a LND que "a mí el entonces teniente Santiago Lorca González me secuestró desde el crucero Prat, porque me sacó a las doce de la noche bajo el engaño de una comisión de servicio para supuestamente retirar unos equipos electrónicos. Pero eso era falso, porque me llevó al Fuerte Borgoño, donde fui brutalmente torturado. Él estaba presente mientras me interrogaban. El Prat se encontraba en Talcahuano desde hacía varios días (en agosto de 1973) para reparaciones".
Lo mismo sucedió con los marinos de la misma especialidad Antonio Ruiz Uribe y Carlos García Herrera, a quienes Lorca también detuvo a bordo del Prat y los condujo al Borgoño.
Los tres ex marinos formaron luego parte del llamado proceso de la escuadra, acusados del intento de apoderarse de los buques para tratar de resistir el golpe de Estado, en un plan ideado, según la Armada, por los secretarios generales del MIR, Miguel Enríquez; del PS, Carlos Altamirano, y del MAPU, Óscar Guillermo Carretón, lo que finalmente se demostró que era falso.
La suerte procesal de Santiago Lorca es aún incierta, dado que la magistrada está todavía en la etapa investigativa de esta querella interpuesta por los ex marinos.
"Un personaje así no puede estar asumiendo esta representación a nivel internacional ni menos estar representando a Chile en este evento", dijo Víctor López.
De acuerdo a la declaración procesal de Santiago Lorca, dada en calidad de inculpado y no como simple testigo el 14 de octubre pasado, él sólo habría entregado a los tres marinos "en la guardia del Fuerte Borgoño", pero en otra parte de ella reconoce que estuvo presente en los interrogatorios, al menos de uno de ellos, sin mencionar de quién se trataba.
"Me hicieron pasar a una oficina donde había alrededor de siete personas, y al preguntarle a uno de ellos, que en esos momentos era interrogado por un comandante, me dijo que ellos pensaban tomarse los buques a la fuerza. Ellos se veían en buenas condiciones físicas, sin demostraciones de haber sido golpeados", declaró Lorca a la jueza.
Sin embargo, Víctor López expresó que "eso es falso, porque yo y los otros ya habíamos sido duramente golpeados y torturados, y Lorca estaba ahí presente y vio el estado en que yo estaba en ese momento, en esa sala, donde además estaba el comandante Luis Köller, que era el segundo comandante del Fuerte Borgoño, quien me torturó".

La Versión de Lorca
LND conversó con Santiago Lorca, quien reconoció que "soy el presidente del comité organizador de la regata completa de Sudamérica y un almirante chileno en servicio activo (José Miguel Romero) preside el comité de la regata específicamente con Chile", dijo.
Acerca de su declaración procesal ante la jueza Quezada y las acusaciones que le formulan en esta querella, Lorca manifestó "eso es algo que está en manos de los tribunales de justicia. Se trata de algo que pasó antes de septiembre de 1973 y esos marinos fueron juzgados y condenados. Hubo un proceso".
Sobre los cargos que se le formulan de detener gente bajo engaño y entregarlos a la tortura, Lorca expresó que "cualquiera puede dar una opinión respecto de lo que realizo, sólo digo que eso está en manos de los tribunales. Si me imputan cargos, esos cargos deben ser resueltos por los tribunales".
En sus descargos, Lorca dijo a LND que, si bien admite que detuvo a esos marinos a bordo del crucero Prat "eso lo hice porque me dieron una orden superior, no fue una decisión mía. Era solamente un teniente en 1973".
Agregó que se siente frustrado porque alguien quiera opacar esta iniciativa de la regata internacional. "Son los mismos que armaron hace poco un cuento en el molo de abrigo en Valparaíso y por eso no se pudo hacer ese acto a bordo de la Esmeralda. La Esmeralda es un buque y no se puede descalificar un buque por lo que pudo ocurrir a bordo de él. Esto de la regata es algo muy lindo y no se le puede estar destruyendo con estas cosas", sostiene.
Los marinos que lo acusan dicen conocer a Lorca muy bien, pues estuvieron con él en 1971 y 1972 en la escuela de electrónica de la Armada en Viña del Mar. "Él, como oficial, era el jefe de nuestro curso en cuanto al mando, por lo tanto es imposible que me confunda. Más aún: sabemos que él nos delató en 1973 porque nosotros nos oponíamos al golpe de Estado que se venía gestando abiertamente en la Marina. Él era uno de quienes lo apoyaban", afirmó Víctor López.

3 de enero de 2010
©la nación
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1 comentario

claudio lisperguer -

Recibió una orden superior y, aunque era evidentemente ilegal, obedeció. Esta declaración la han repetido muchos militares que obedecieron órdenes de elementos pinochetistas. Pero, ¿no les parece que quedarse callados es un acto de cobardía? Porque si es verdad que actuaron obligados, ¿por qué no contar la verdad espontáneamente en lugar de esperar a ser descubiertos y expuestos por los investigadores? Este silencio (auto)encubridor prolongado durante décadas, merece castigo aparte. ¿Qué hubiese debido pasar para que el subalterno desobedeciera una orden?
Es por situaciones como esta que es urgente la promulgación de una ley de ddhh que penalice tanto a los superiores que den órdenes ilegales como a los subalternos que las obedezcan. Ante una orden ilegal que implique alguna violación de los ddhh (orden de ejecución ilegal, torturas, detenciones ilegales), los soldados deben denunciar y/o neutralizar al oficial, incluyendo su ejecución si no hubiese otro remedio.
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