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doble moral con wilileaks


Digan lo que digan y se pongan como se pongan, el hecho indiscutido es que Julian Assange es un editor de noticias, un periodista.
[Alex Massie] No tienes que compartir la posición política no los objetivos de Julian Assange para pensar que es víctima de la aplicación de un doble rasero. Si es culpable de revelar secretos y de poner en peligro la vida de terceros y de hacer más difícil el trabajo de la diplomacia y de todo lo demás, entonces también lo son los editores del New York Times, el Guardian, Le Monde y todos los otros medios en el mundo que publican todo lo que tenga que ver con la filtración de cables diplomáticos estadounidenses.
Hace algunas semanas sugerí que en realidad Assange es un periodista. Pero es difícil entender por qué podría alguien poner en duda que es un editor de noticias. Así que P.J. Crowley, del Departamento de Estado, hizo el ridículo la semana pasada cuando dijo:

"Obviamente, Assange tiene un objetivo político preciso que explica sus actividades y creo que, entre otras cosas, lo descalifica de la posibilidad de ser considerado un periodista. [...]
"No es un observador objetivo de nada. Es un participante activo. Tiene un objetivo, está tratando de alcanzar ese objetivo y no creo que pueda ser considerado ni periodista ni que haya expuesto nada".

¿En serio? Bueno, según este criterio, la mitad de los periodistas y publicaciones que valgan algo no podrían ser consideradas empresas periodísticas.
En la mente de Crowley, la división entre las Malas Filtraciones de Wikileaks y el Responsable New York Times es totalmente arbitraria. Todos somos editores, todos sacamos ventaja de información y bienes robados. Que uno lo haga por razones que todo el mundo puede ver y que el otro pretenda que es un observador desinteresado no hace ninguna diferencia.
Si Wikileaks no existiera y esos documentos estuvieran siendo publicados solamente por los diarios, ¿habría alguien llamando a encarcelar a los responsables? (Quizás. Hay una enorme cantidad de cabrones mojigatos en el Congreso, y en Westminster.) Wikileaks es simplemente un nuevo actor en el juego, que ofrece albergar y publicar artículos y documentos que ponen en problemas a los que detentan el poder. En general, eso es algo bueno.
A nadie parecía importarle hasta hace poco, que es otra razón para sospechar de la brigada anti-Wikileaks. Huelen a patrañas y a hipocresía.
Julian Assange puede ser terrible en muchos aspectos, pero es simplemente un editor, como Rupert Murdoch o Pinch Sulzberger o el Scott Trust o incluso los dueños de esta revista. Si los estadounidense quieren llevarlo a juicio, deberían construir una sala de audiencias al estilo siciliano, en la que puedan juzgar a decenas, cientos de editores simultáneamente.
Esto sigue siendo verdad, incluso si como cualquier persona sensible (o sea yo) pienso que es desafortunado que Assange cuente con el apoyo de luminarias como Michael Moore, John Pilger, Ken Loach, Bianca Jagger y otros.
15 de diciembre de 2010
14 de diciembre de 2010
©spectator
cc traducción mQh
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