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gadafi es el siguiente


Tras el asesinato de bin Laden, el siguiente en la lista negra de Obama es el coronel Gadafi.
[Pepe Escobar] Empecemos invocando a Dante, un símbolo cultural occidental: "Abandonad toda esperanza los que entráis aquí", porque al derecho internacional tal como lo conocemos le han dado una puñalada mortal en su corazón. El nuevo darwinismo sociopolítico implica el neo-colonialismo humanitario, asesinatos selectivos -ejecuciones extrajudiciales- y bombardeos desde aviones no tripulados, ejecutados todos en nombre de una remozada carga del hombre blanco.
En el torbellino de mentiras e hipocresía que rodea el asesinato de Osama bin Laden, el hecho clave más relevante para la justicia es cómo un hombre desarmado, con el nombre en clave de "Gerónimo", fue capturado vivo y luego ejecutado sumariamente frente a una de sus hijas después de una rápida invasión de un país en teoría soberano.
En cuanto a la empantanada guerra emprendida por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra Libia, el hecho es que la opinión pública occidental fue alimentada con un ataque militar contra un país soberano que no ha violado ninguno de los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Se trata de un lobo -el neo-colonialismo- disfrazado de oveja -la guerra humanitaria.
En el centro del asunto está el concepto mismo del derecho internacional, adoptado por todas las naciones "civilizadas", así como qué constituye una guerra justa. Sin embargo, para las elites occidentales gobernantes esto es apenas un detalle; no ha habido ningún debate de alto nivel sobre las implicaciones de una guerra de la OTAN justificada por Naciones Unidas, cuyo fin último, y no formulado, es el cambio de gobierno en Libia.

Darwinismo de Gatillo Rápido
La sucia operación en África del Norte se revela a sí misma como incluso más sucia cuando se demuestra que la guerra contra Libia fue conceptualizada inicialmente por dudosos intereses franceses; que Arabia Saudí entregó un voto falso de la Liga Árabe a favor de Estados Unidos porque quiere deshacerse de Muamar Gadafi y al mismo tiempo tener la mano libre para aplastar las protestas en pro de la democracia en Bahrain; que Libia ofrece la posibilidad perfecta para que el Africom del Pentágono tenga una base en África; que un grupo de nada respetables rebeldes secuestraron las protestas legítimas, con desertores de Gadafi, yihadistas asociados a al Qaeda y exiliados reclutados por la CIA, como el general Khalifa Hifter, que ha vivido en Virginia durante los últimos veinte años.
Las cosas se han puesto todavía más sucias cuando el 19 de marzo las elites financieras de Washington, Londres y París autorizaron al Banco Central de Bengasi a tener su propia política monetaria, aunque dictada por Occidente, a diferencia del banco nacional libio, completamente independiente y estatal, en Trípoli. Gadafi quería deshacerse tanto del dólar estadounidense como del euro, un cambio hacia el dinar de oro como la moneda común africana, y muchos gobiernos ya lo habían aceptado.
La guerra contra Libia ha sido explicada globalmente con el eslogan R2P -Responsabilidad de Proteger-, un ‘nuevo’ concepto del imperialismo humanitario que fue blandido con deleite por tres porristas de Amazon: la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton; la embajadora norteamericana ante Naciones Unidas, Susan Rice; y la asesora presidencial Samantha Power.
Varios países del mundo en desarrollo -la verdadera comunidad internacional, y no esa ficción en las páginas de los diarios tradicionales de Occidente- lo vieron como lo que es: el fin del concepto de soberanía nacional, como en la ingeniosa reformulación que oblitera el Artículo 2, Sección 1 original de la Carta de las Naciones Unidas sobre el principio de la igualdad entre estados soberanos.
Constataron que los que deciden sobre la R2P son exclusivamente Washington y un puñado de capitales europeas. Constataron que Libia ha sido bombardeada por la OTAN -pero no Bahrain, ni Yemen ni Siria. Constataron que los que deciden no hicieron ningún esfuerzo en absoluto para negociar una tregua en Libia -desdeñando los planes de Turquía y la Unión Africana (AU).
Y, por supuesto, Moscú y Pekín descubrieron que podrían invocar la R2P en caso de disturbios en el Tíbet y en Xinjiang, y el siguiente paso podría ser enviar tropas de la OTAN a territorio chino. Lo mismo se aplica al caso de Chechenia, con el adicional factor de hipocresía occidental, pues los chechenos han sido armados por la OTAN durante años, a través de redes asociadas a al Qaeda en Asia Central y el Caúcaso.
A largo plazo, incluso los políticos sudamericanos pueden invocar la R2P para solicitar una intervención ‘humanitaria’ de la OTAN en Venezuela o Bolivia.
Este es pues el nuevo significado del derecho internacional: Washington, vía Africom o la OTAN, interviene cuando quiere, con o sin una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, amparándose en la R2P y el resto del mundo guarda silencio sobre los daños colaterales para bombardear a un gobierno mientras niega al mismo tiempo que su objetivo es un cambio de régimen y no ayudar a los refugiados en pateras que ya se encuentran en el Mediterráneo.
En cuanto a por qué Gadafi recibe patadas mientras los califas de Bahrain, Saleh en Yemen y Bashar al-Assad en Siria siguen gobernando inmutables, la respuesta es simple: no eres un dictador malvado si eres uno de "nuestros" cabrones, vale decir, si aceptas "nuestras" reglas. Los "independientes" como Gadafi están fritos. Ayuda mucho tener una base militar norteamericana clave en tu país -lo mismo califas que la Quinta Flota estadounidense.
Si los califas no fueran lacayos de Estados Unidos y no hubiera una base militar norteamericana, Washington no tendría problemas en explicar una intervención a favor de los manifestantes pacíficos, en gran parte chiíes, a favor de la democracia contra una tenebrosa tiranía sunní que necesita a la Casa de Saud para reprimir a su propio pueblo.
Luego también están los aspectos leguleyos. Imaginen llevar a juicio a Gadafi. ¿Dónde se realizaría: en una corte marcial o en un tribunal civil? ¿Tal vez un juicio amañado, como el de Saddam Hussein, o quizás ofrecerle un juicio con los todos los medios civilizados para que se defienda a sí mismo? ¿Y cómo juzgar delitos contra la humanidad más allá de una duda razonable? ¿Cómo utilizar testimonios obtenidos bajo tortura, perdón, "interrogatorio mejorado"? ¿Y por cuánto tiempo? ¿Años? ¿Y cuántos testigos? ¿Miles?
Es mucho más fácil resolver todo esto con un hacha, o una bala en la cabeza, y llamarlo "justicia".
[Pepe Escobar ha publicado ‘Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War’ (Nimble Books, 2007) y ‘Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge’. Su nuevo libro, recién publicado, es ‘Obama does Globalistan’ (Nimble Books, 2009).
Se le puede escribir a pepeasia@yahoo.com].
[Imagen viene de este blog.]
15 de mayo de 2011
©asia times online
©information clearighouse
cc traducción mQh

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