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sabe quiénes mataron a su hermano


Hermano de menor muerto en Macul: "Yo vi disparar a Carabineros". Testimonio de hermano y vecinos desmiente rotunadamente versión de Carabineros.
[Claudio Leiva Cortés] Santiago, Chile. Manuel Eliseo Gutiérrez Reinoso (16) cursaba tercero medio, asistía a la Iglesia Metodista Pentecostal y no se metía en las protestas, dice su familia. Pero su curiosidad le costó la vida. La bala que le dio la muerte será analizada por peritos de la PDI y resulta clave para determinar eventuales responsables.
"Yo vi disparar a los carabineros y no soy el único testigo", reiteró esta mañana el joven minusválido Gerson Gutiérrez Reinoso (23), hermano del adolescente que falleció de un balazo en la comuna de Macul, este viernes en la madrugada, al término del paro de la CUT.
Manuel Eliseo Gutiérrez Reinoso (16) cayó herido poco después de la medianoche, cuando llevaba a su hermano en silla de ruedas a ver las manifestaciones que se desarrollaban en Américo Vespucio a varias cuadras de su domicilio, ubicado en calle Olga Poblete con Ramón Cruz.
Los 2 hermanos se dirigían por el pasaje Amanda Labarca en dirección a la autopista, en compañía de su amigo Giusepe Ramírez (19), cuando sintieron tres balazos. Uno de los proyectiles impactó en el tórax al "Manolito", como le decían a la víctima en la villa Jaime Eyzaguirre.
Gerson Gutiérrez recordó que "íbamos caminando hacia la pasarela que está al final del pasaje cuando apareció un radiopatrullas de Carabineros y comenzaron a disparar. Estoy seguro de que fueron ellos. Uno de los balazos le llegó a mi hermano en el pecho y cayó al suelo".

"Hermano, Me Dieron"
"Él se sacó la mano del pecho y me dijo ‘me dieron’. La tenía con sangre y traté de animarlo, de despertarlo, para que no se quedara dormido, y él me decía ‘estoy bien, hermano, tranquilo, voy a salir de esta’. La Defensa Civil me ayudó a llevarlo a la posta", añadió Gerson Gutiérrez.
En tanto, Jacqueline Gutiérrez, hermana de la víctima, contó que en un principio creyeron que el joven había sido herido por un perdigón o por un balín, "pero después los médicos de la posta nos dijeron que no habían podido salvarle la vida, porque era una bala de grueso calibre".
Precisamente, la naturaleza del proyectil es clave para determinar su origen y los eventuales responsables.
La bala fue extraída del cuerpo de Manuel Gutiérrez durante la autopsia que se desarrolló este viernes en el Servicio Médico Legal (SML) y luego fue entregada a los peritos de la PDI para su análisis.
La investigación del caso quedó en manos de la Fiscalía Oriente, bajo el rótulo de homicidio. Las primeras indagatorias fueron encargadas al Laboratorio de Criminalística (Lacrim) de la PDI y a la Brigada de Homicidios Metropolitana.

Evangélico y Estudiante
Manuel Eliseo Gutiérrez Reinoso era el menor de 4 hermanos (Isaac, Jacqueline, Gerson y la víctima) y vivía junto a su familia en calle Olga Poblete 4668. Estudiaba tercero medio y asistía a la Iglesia Metodista Pentecostal de la comuna de Macul.
Los vecinos lo recordaron como "un joven muy respetuoso, tranquilo y querido por todos. Se crió en la iglesia evangélica para acompañar a su abuelita. No se metía en las protestas ni en política y le gustaba jugar a la pelota".
De hecho, el jueves en la tarde, antes de la tragedia, "Manolito" había estado jugando a la pelota con su amigo Giusepe Ramírez, sin imaginar que pocas horas después su curiosidad le costaría la vida.
27 de agosto de 2011
26 de agosto de 2011
©la nación

los diez mil nuevos casos de valech


Comisión Valech: Nóminas oficiales de víctimas e informe sobre abusos cometidos en la dictadura de Pinochet quedaron disponibles este viernes en internet. "Tenemos la esperanza de que este nuevo paso ayude a que nunca más estos hechos vuelvan a ocurrir entre nosotros", subraya la instancia.
Santiago, Chile. 9.795 prisioneros políticos y torturados y 30 detenidos desaparecidos y ejecutados son los nuevos casos calificados de violaciones a derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet, de acuerdo a las listas publicadas este viernes 26 de agosto por la Comisión Asesora para la Calificación de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos y Víctimas de Prisión Política y Tortura, más conocida como Comisión Valech.
El informe de 55 páginas fue presentado al Presidente Sebastián Piñera el pasado 18 de agosto, y desde hoy también está disponible en la web de la Comisión.
En el documento, la entidad encabezada por la abogada María Luisa Sepúlveda subraya que esta nueva fase del trabajo de la Comisión "reafirma que el país sufrió entre 1973 y 1990 una política de Estado en materia de violaciones de derechos humanos. Esta constatación refuerza la responsabilidad del Estado de Chile en relación con el reconocimiento y reparación de las víctimas".
Junto con  reseñar el trabajo realizado por otras instancias para abordar los casos de violaciones de DDHH, la instancia reafirma que "tenemos la esperanza de que este nuevo paso ayude a que nunca más estos hechos vuelvan a ocurrir entre nosotros".
Desde el Gobierno, se expresó, por su parte, que "el cierre de este proceso y el reconocimiento que realiza, contribuya a la consolidación de una sociedad chilena capaz de construir una convivencia democrática basada en la tolerancia y el respeto de los derechos de cada persona".

La Recepción del Caso
La Comisión inició sus funciones el 17 de febrero de 2010. Finalmente, calificó casi 10 mil nuevos casos, tras recibir 622 casos de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, que corresponden a casos de desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales por motivos políticos, y a casos de víctimas de violencia política, y 31.831 solicitudes de calificación de personas que declararon haber sido víctimas de prisión política y tortura.
Asimismo, a la Comisión fueron presentados 224 casos correspondientes a situaciones ya calificadas por Comisiones anteriores por los mismos hechos declarados a esta Comisión, los cuales no ingresaron al proceso de calificación, señala el informe .
La calificación realizada por la Comisión otorga los beneficios que establecen las Leyes 19.123 y 19.980.
27 de agosto de 2011
26 de agosto de 2011
©la nación

pacos lo mataron a sangre fría


SML confirma muerte de joven de Macul por balazo en el tórax. Los restos Manuel Eliseo Gutiérrez Reinoso fueron examinados por un equipo multidisciplinario, integrado por un tanatólogo, radiólogo, fotógrafo forense, dactiloscopista y personal administrativo. Proyectil fue entregado a la PDI para los peritajes.
[Claudio Leiva Cortés] Santiago, Chile. La autopsia realizada en el Servicio Médico Legal (SML) confirmó esta tarde que Manuel Eliseo Gutiérrez Reinoso (16) falleció de una herida a bala en el tórax.
Los restos del joven fueron examinados por un equipo multidisciplinario, integrado por un tanatólogo, radiólogo, fotógrafo forense, dactiloscopista y personal administrativo.
El caso, caratulado como homicidio, lo tomó inicialmente el fiscal de flagrancia Claudio Suazo, quien ordenó los primeros peritajes.
Sin embargo, en las próximas horas, la fiscalía Oriente nombrará un fiscal definitivo para este crimen que conmocionó a la opinión pública.
La bala que se le extrajo a la víctima fue entregada al Laboratorio de Criminalística (Lacrim) de la PDI y a la Brigada de Homicidios Metropolitana.
La naturaleza del proyectil es clave para determinar su origen y los eventuales responsables.
La familia de la víctima insiste en culpar a carabineros del disparo que le costó la vida al joven estudiante y miembro de la Iglesia Evangélica Metodista.
27 de agosto de 2011
26 de agosto de 2011
©la nación

raúl ruiz


Prolífico director de crípticas películas.
[William Grimes] Murió el viernes en París el director chileno Raúl Ruiz, que presentó una imagen laberíntica y críptica de psicología individual y relaciones sociales en ‘Misterios de Lisboa’ [Mysteries of Lisbon] y en más de cien películas. Tenía 70 años.
Su muerte la anunció laministro de Arte y Cultura de Chie, Fraçois Margolin, que produjo varias de las películas de Ruiz, informó la Associated Press.
Aunque la mayoría de las películas de Ruiz se proyectan en cine-artes y festivales de cine, empezó a hacerse con un público más amplio cuando ‘Tres vidas y una sola muerte’ [Three Lives and Only One Death], con Marcello Mastroianni en el protagónico, fue proyectada en el Festival de Cine de Cannes en 1996, después de lo cual empezó a rodar con estrellas internacionales.
Entre esta se incluyen ‘Genealogías de un crimen’ [Genealogies of a Crime] (1997) con Catherine Deneuve, ‘La comedia de la inocencia’ [Comedy of Innocence] (2000) con Isabelle Huppert, y varias películas con John Malkovich, incluyendo la película autobiográfica austriaca, ‘Klimt’ (2006).
También hizo películas americanas, incluyendo la hitchcockiana ‘Imagen destrozada’ [Shattered Image] (1998), con William Baldwin y Anne Parillaud en los papeles estelares.
‘El tiempo recobrado’ [Time Regained] (1999), su interpretación de la novela de Proust, fue una gran obra de época que reflejaba su atracción de toda la vida hacia los dramas sociales complejos y entrelazados, con un plantel de estrellas, entre las cuales Deneuve como Odette de Crécy, Mr. Malkovich como el Barón de Charlus y Emmanuelle Béart como Gilberte.
Más tarde Ruiz volvió a consentirse su pasión por el arte narrativo en una gran lienzo social en la película de 2010, ‘Misterios de Lisboa’, una crónica retorcida y llena de incidentes de la aristocracia portuguesa durante las guerras civiles del siglo diecinueve, que muchos críticos consideraron como el broche final de su carrera.
Basada en la descomunal novela del siglo diecinueve de Camilo Castelo Branco que fue publicada originalmente por entregas, la película fue proyectada en Europa como una serie de televisión de seis horas antes de que se la adaptara como película de algo más de cuatro. Fue su debut en Estados Unidos en el Festival de Cine de Nueva York en 2010 y cautivó a los críticos con su alcance y complejidad narrativa, lleno de giros y vueltas. "El mundo de sus películas -como vivido por personajes y público por igual- es a la vez dulce, elegantemente familiar y lleno de sorpresas", escribió A.O. Scott en un perfil de Ruiz para la New York Times Magazine de julio. "Hay desapariciones repentinas, secretos guardados durante toda la vida que emergen a la luz, ocurrencias sobrenaturales y bizarras coincidencias. En su universo, la improbabilidad es la regla."

Raúl Ernesto Ruiz Pino nació el 25 de junio de 1941 en Puerto Montt, sur de Chile, y creció en Valparaíso y alrededores. Su padre era un capitán de la marina mercante con el que viajó por todo el mundo durante sus vacaciones de verano.
De niño, evitaba los teatros donde proyectaban las serias películas mexicanas, francesas e italianas, prefiriendo el teatro que mostraba las seriales de Flash Gordon y películas de vaqueros.
Empezó a escribir teatro a una velocidad furiosa cuando todavía era adolescente, y aunque estudió derecho y teología en la Universidad de Chile, gravitó hacia el cine arte y el departamento de cine experimental.
Después de pasar un año en la escuela de cine dirigida por Fernando Birri en Santa Fe, Argentina, trabajó como editor de un programa de noticias en Chile y como guionista de culebrones de Televisa, en México, una experiencia que se reflejó en su fascinación de toda la vida con la cultura popular y las convenciones de las narrativas seriales.
Ruiz se dio a conocer como director poco después de que el político socialista Salvador Allende fuera elegido presidente de Chile en 1970. Ya había construido una pequeña reputación por su primer largometraje, la comedia sociopolítica experimental ‘Tres tristes tigres’ [Three Sad Tigers], que ganó el primer premio del Festival de Cine Internacional de Lucarno de 1969.
En una entrevista con Bomb en 1991, lo llamó "una película sin historia", describiéndola en términos que delataban su natural inclinación hacia la subversión artística. "Tenemos todos los elementos de una historia, pero son usados como paisaje, y el paisaje es usado como historia", dijo.
Empleado por la agencia estatal de cine Chile Films, Ruiz adoptó una aproximación oblicua, surrealista, a los problemas políticos en varias idiosincrásicas películas sobre apremiantes cuestiones sociales, especialmente ‘La colonia penal’ [The Penal Colony], una fantasiosa interpretación de un cuento de Kafka, y ‘La expropiación’ [The Expropriation], sobre un agrónomo que es enviado a encargarse de la hacienda de un terrateniente y encuentra toda una red de contradicciones sociales.
Tras el derrocamiento de Allende en 1973, Ruiz, con su esposa y colaboradora, la cineasta Valeria Sarmiento, que le sobrevive, buscó asilo en Francia. Allá se embarcó en una carrera asombrosamente variada y productiva como director de cine, televisión, video y teatro en media docena de idiomas, ganándose una reputación entre los críticos como uno de los talentos más convincentes, idiosincrásicos y elusivos del cine.
En Francia, donde tendía a usar la ortografía francesa de su nombre de pila, llevó al cine su situación personal en la película ‘Diálogo de exiliados’ [Dialogue of Exiles] (1974), sobre un grupo de chilenos desplazados tratando de echar raíz en París. Luego se embarcó en una serie de películas para la televisión europea, especialmente el dislocado y experimental ‘El cuerpo repartido y el mundo al revés’ [Man Scattered and World Upside Down] (1975), hecho para la televisión alemana, y ‘La vocación suspendida’ [The Suspended Vocation] (1977) y ‘La hipótesis de la pintura robada’ [The Hypothesis of the Stolen Painting] (1978), ambas para la televisión francesa.
A principio de los años ochenta volvió al cine de teatro, empezando con ‘El territorio’ [The Territory], co-producida con Roger Corman, que seguía las aventuras de un grupo de turistas que se pierden en la selva y descienden a la barbarie. En la absurda ‘El techo de la ballena’ [Top of the Whale], también de 1981, un antropólogo que estudia a los últimos dos miembros de una tribu india en Tierra del Fuego descubre que hablan un idioma compuesto de una sola palabra.
Con ‘Las tres coronas del marinero’ [The Three Crowns of the Sailor] (1982), un conjunto de complejas historias interrelacionadas narradas por un marino a una estudiante por el precio de tres coronas danesas, Ruiz entró en su fase madura y empezó a llamar la atención internacional. Como con muchas de sus películas posteriores, incluyendo ‘La ciudad de los piratas’ [City of Pirates] (1983), jugó con maestría, y confundió con astucia las nociones convencionales sobre el guión, los personajes y el punto de vista. "Si lo puedes hacer más complicado, ¿por qué hacerlo simple?’, dijo en una entrevista en el Festival de Cine de Rotterdam de 2004.
En 1985 Jack Lang, el ministro de Cultura francés, lo nombró director de la Casa de la Cultura de Le Havre. Para el festival de Avignon, dirigió su primera pieza de teatro, ‘La vida es sueño’ [Life is a Dream], de Calderón de la Barca, que más tarde llevó al cine con el mismo título, sobre un militante de la resistencia chilena que se olvida de información vital para el movimiento y sólo la puede recuperar mirando películas de ciencia ficción que evoquen la obra de Calderón.
Poco antes de morir acababa de terminar ‘La noche de enfrente’ [The Night Ahead], basada en cuentos del escritor chileno Hernán del Solar.
27 de agosto de 2011
19 de agosto de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer


o hinzpeter o gordon, uno está demás


columna de lísperguer
Acusan a carabineros de asesinar a sangre fría a un manifestante.

Nunca es bueno sacar conclusiones apresuradas, pero en este caso contamos con la declaración del hermano de la víctima, que estaba a su lado. No sería la primera vez que Carabineros, como institución, recurre al asesinato selectivo con ocasión de manifestaciones y protestas y por eso no se puede atribuir demasiado valor a las declaraciones de la policía. En septiembre de 2005 un carabinero mató de un balazo en el corazón a Cristián Castillo Díaz, de 16 años, desarmado, que ayudaba a montar una barricada en Lo Hermida. El carabinero identificado negó, junto con su institución, que el hubiese disparado. Pero al año siguiente sufrió una crisis moral y confesó la verdad: llevaba a las manifestaciones un arma propia, 38, pero con permiso de sus jefes, los que lo negarían si era sorprendido. Esta trama no fue nunca investigada. Carabineros se encuentra dirigido por un general acusado abuso de autoridad y corrupción en varias ocasiones y que defiende abiertamente, sin que el gobierno tome medidas, opiniones de extrema derecha. No sorprende el asesinato. Sorprende que hayan demorado tanto en cometer uno -si fueron los pacos. Uno de los dos debe marcharse: o Hinzpeter o Gordon.
lísperguer

graciela alfano pide perdón


"No tuve nada con él".
Argentina. "Quizá fue un coqueteo erróneo, poniendo livianamente el tema. Me arrepiento, y ahora lo digo en cámara: yo no tuve nada que ver con ese señor. ¿Queda claro?" Con esas palabras respondió la actriz Graciela Alfano en un programa de televisión cuando le insistieron: "¿Por qué no negaste tu vinculación con (Emilio) Massera en el momento en el que te lo preguntaron?". Mirando a cámara y con una expresión de seriedad, la vedette pidió disculpas por sus declaraciones sobre la desaparición sistemática de personas implementada por la última dictadura militar: "Si hablé con alguna liviandad sobre el tema fue porque vino de un programa de chimentos, y decidí hablar así para pasarlo por arriba, porque es un tema demasiado grave. Pero, bueno, la estrategia fracasó. Me hago cargo, y ofrezco mis disculpas públicas". Horas antes había pedido disculpas desde su cuenta de Twitter, @alfanograce: "Me disculpo por haberme expresado con frivolidad respecto de un tema grave para nuestra sociedad".
En el mismo programa, la actriz negó haber tenido una vinculación afectiva con el represor Emilio Massera durante el gobierno militar: "Con el señor Massera no tuve ninguna relación, ni de amistad, ni de ninguna otra naturaleza, más que un apretón de manos en el Teatro Colón un 9 de Julio". Con respecto al pedido de investigación del fiscal federal Luis Comparatore, Alfano afirmó que se presentará "espontáneamente" ante la Justicia, dado que aún no recibió una citación oficial. "No tengo gastos, ni cuentas, ni cosas en el colchón. No tengo testaferros. ¡No tengo nada!", agregó.
"No creo que (Alfano) se acuerde de mí, pero tampoco creo que haya olvidado lo que me dijo ese día", aseguró más tarde la hija del bailarín El Chúcaro. Elsa Ayala sostiene que Alfano se encontraba junto a Massera cuando, en 1976, ella fue a hablar con el dictador para dar con el paradero de su esposo, que se encontraba secuestrado.
26 de agosto de 2011
©página 12

voces de las víctimas


Testimonios de quienes denunciaron el rol del juez durante la dictadura. "Después de visitarme en la celda, Romano le dijo a Miret que yo era una delincuente subversiva", cuenta Luz Faingold, que fue detenida en 1975. La denuncia de Fernando Rule ante el Consejo de la Magistratura que permitió la aparición de otros testimonios.
[Irina Hauser] Argentina. Fernando Rule tiene una barba gris muy tupida y anteojos pequeños, ovalados. Estuvo siete años detenido desde febrero de 1976 en el D2 (el centro de detención del Departamento de Policía de Mendoza), en la cárcel provincial, la U9 de La Plata y en Caseros. Sufrió torturas, vio morir a varios amigos y presenció la violencia sexual a su propia compañera a pocas celdas de la suya. Cuenta que hace algunos años, reunido con el abogado de derechos humanos Pablo Salinas, intentaban descifrar qué pasaba en Mendoza que no lograban que avanzaran los juicios por los crímenes de la última dictadura, que todo se dilataba y hasta los represores salían libres. Le dieron vueltas al tema, hasta que cayeron en la cuenta de que "la clave estaba en la Cámara Federal", dice. "Los mismos jueces de ese tribunal que ponían escollos para avanzar habían sido jueces o fiscales durante el terrorismo de Estado. Es más, vimos que Luis Miret defendía como profesor de Etica en la Universidad de Cuyo a la dictadura porque había puesto orden; Miret había sido juez antes de camarista, Otilio Romano, su fiscal", cuenta. Fue así como se convirtió en el primero en denunciarlos junto con David Blanco, quien falleció, ante el Consejo de la Magistratura.
Miret fue destituido en marzo último por el jurado de enjuiciamiento, por haber omitido investigar denuncias de torturas y secuestros. Romano fue suspendido por las mismas razones, y por más hechos todavía. A Rule aún le parece increíble haber estado preso en calabozos del palacio policial cuyo diseño había seguido de cerca, ya que era técnico en electrónica y proyectaba las comunicaciones de los edificios públicos. No recuerda haberse cruzado personalmente con Romano o Miret, aunque sí que este último, quien actuó como su defensor oficial, les dijo a sus padres: "Si su hijo atentó contra el Estado, tenga en cuenta que a mí me paga el Estado". La denuncia de este ex detenido dio pie a la aparición de otros testimonios que fueron ayudando a reconstruir el papel que estos funcionarios del Poder Judicial tuvieron ya desde 1975, cuando aplicaban la llamada "ley antisubversiva".
Invocando esa norma fue como detuvieron a Luz Faingold, en 1975, cuando militaba en la escuela secundaria, en la Organización Revolucionaria Poder Obrero y era delegada de su curso, en quinto año. Luz, de pelo lacio y ojos color miel, era menor de edad, tenía 17 años, pero la mandaron al D2, una cárcel de adultos, donde estuvo una semana. Un día –le cuenta a Página/12–, alguien abrió la puerta de su celda. "Pensé que venían a buscarme, para irme a casa. Vi un hombre con aspecto de abogado", repasa, junto a su hija.

–¿Me voy? –preguntó Luz, ilusionada. El hombre hizo un "no" con la cabeza.

"Nunca supe quién era verdaderamente ese señor –dice Luz–, hasta hace un tiempo, cuando vi en los diarios de Mendoza una foto de Romano que había salido a festejar con champán en un restaurante con otro camarista, Julio Petra Fernández, que habían apartado al juez que lo había llamado a indagatoria por crímenes de lesa humanidad. Hasta ese día, la única foto que circulaba de Romano no se parecía a la imagen que yo recordaba. Esta sí." Durante su cautiverio, Luz sufrió ataques sexuales que incluso eran oídos desde otros calabozos. En uno de ellos estaba su pareja, quien denunció lo que sucedía, además de las torturas a otros detenidos. Ni el fiscal Romano ni el juez Miret, dice Luz, investigaron nada. "Después de visitarme en la celda, Romano le dijo a Miret que yo era una delincuente subversiva y que desaconsejaba la restitución a mis padres, que me buscaban. Estuve en un hogar de niños por tres semanas, hasta que pude volver a casa", cuenta.
Luis Toledo también fue detenido en Mendoza a los 18 años, cuando militaba en la Juventud Peronista. Su primera parada fue también el D2, donde un suboficial que le fue a tomar los datos le leyó lo que le imputaban: "Delincuente subversivo sin Dios y sin Patria, al servicio de la sinarquía internacional y en contra de la Iglesia Católica y el Ejército Argentino". Lo conoció a Romano, cuenta a este diario, pero no fue en Mendoza, sino mucho más lejos, en la U9 de La Plata, donde lo trasladaron. "Primero vinieron a verme unos tipos, que me querían hacer firmar unos papeles. Con el tiempo entendí que eran para armarme una causa, pero en ese momento estaba muy golpeado y no tenía claridad para pensar. Después aparecí en un expediente con otras tres personas sobre un allanamiento a una casa donde habían encontrado cientos de panfletos. Luego apareció Romano, que me pidió el nombre, me informó de la causa y preguntó si tenía algo que decir. Dijo que si firmaba un arrepentimiento tendría una condena menor. Para esto me sacaban de la celda, me llevaban a otro lugar dentro del mismo centro. Más adelante me vino a tomar declaración el juez Gabriel Guzzo. Cuando me están llevando a una oficina, me cruzo con Romano otra vez", repasa Luis, con mezcla de acento norteamericano, producto de haberse exiliado a Washington cuando recuperó la libertad. Allí terminó el secundario, estudió sociología y construyó su vida hasta hace dos meses, cuando volvió a la Argentina.
Eugenio Pais, quien también estuvo ayer en la audiencia en el Consejo de la Magistratura, es otra de las víctimas que se sumaron a las denuncias contra los camaristas por no haber investigado ni su secuestro, en el D2, ni el de sus compañeros. Angela Urondo pudo reconstruir que estuvo al menos una noche en el D2 con apenas un año (luego la llevaron a Casa Cuna), mientras mataban a su papá, el escritor Paco Urondo, y desaparecían a su mamá, Angela Raboy. "¿Cómo es que nadie investigó mi paso por ahí?", se pregunta.
26 de agosto de 2011
©página 12

otilio romano, suspendido


Inician el juicio político y suspenden al juez por haber sido "funcional" a la ultima dictadura. Fue acusado por unanimidad de haber "omitido en forma reiterada y prolongada" la investigación de "delitos de lesa humanidad de los que habría tomado conocimiento en su condición de fiscal federal y de juez federal subrogante", entre 1975 y 1983.
[Irina Hauser] Argentina. En Tribunales, en territorio de la Justicia en general, esperar es costumbre. Es un dato insalvable, casi naturalizado, que la realidad depara. Esperar un trámite, un papel, un fallo. Los organismos de derechos humanos y las víctimas que ayer llenaban buena parte de la sala de audiencias del Consejo de la Magistratura tuvieron que aguardar cerca de dos horas a que empezara esa reunión plenaria que tanto ansiaban. Era, de todos modos, la prolongación de un continuo que llevaba más de un año y medio, cuando una medida cautelar frenó casi todo lo que habían avanzado en sus denuncias contra jueces de Mendoza por complicidad con la última dictadura. Pero ellos apostaron a convertir ese paréntesis en un tiempo activo, en el que sacaron a la luz sus historias y las de otros ex detenidos-desaparecidos ignorados por ciertos integrantes del Poder Judicial durante el terrorismo de Estado, cuyo auxilio ante el secuestro y la tortura nunca llegaba y devenía en una de las más crueles esperas. Cerca del mediodía, cuando el público se acomodaba para escuchar largos discursos, el Consejo sorprendió con una decisión expeditiva: sin mediar discusiones aprobó por unanimidad la "inmediata suspensión" y la apertura del juicio político del camarista federal mendocino Otilio Romano, a quien le adjudicó una conducta "funcional" al terrorismo de Estado al haber "omitido en forma reiterada y prolongada en el tiempo" la investigación de "delitos de lesa humanidad de los que habría tomado conocimiento en su condición de fiscal federal y de juez federal subrogante", entre 1975 y 1983.
Romano quedará suspendido como camarista hasta que termine su juicio político, algo que deberá ocurrir –según la Constitución– antes de que se cumplan 180 días hábiles contados a partir de la sesión de ayer. La decisión del Consejo señala sospechas de "mal desempeño" y la "posible comisión de delitos" en función de un dictamen que propuso el representante del Poder Ejecutivo, Hernán Ordiales, quien estuvo al frente del expediente. A su vez, este consejero se basó en los fallos judiciales, de primera instancia y de Cámara, por los que Romano está procesado como partícipe primario en 103 delitos de lesa humanidad que van desde secuestros, torturas, allanamientos ilegales y robo de bienes hasta el archivo de la causa por la apropiación de una hija de desaparecidos que impulsó invocando las leyes de impunidad (pese a que no eran aplicables a ese delito). Se le adjudican conductas como no haber denunciado o investigado evidentes violaciones a los derechos humanos de las que habría tenido conocimiento por los detenidos o por visitas a los centros de detención como el D2 –el del Departamento de Policía de Mendoza– y la U9 de La Plata (ver testimonios aparte), e incluso haberse basado en testimonios obtenidos bajo tortura para promover causas por la llamada "ley antisubversiva", de los tiempos de la Triple A.
La acusación y suspensión fueron votadas por integrantes de todos los sectores y fuerzas políticas representados en el Consejo: el camarista laboral y presidente del cuerpo, Mario Fera; el académico Manuel Urriza, el representante del Poder Ejecutivo, Hernán Ordiales; los senadores kirchneristas Ada Iturrez y Marcelo Fuentes y el radical Mario Cimadevilla; el diputado oficialista Carlos Moreno y el de la UCR Oscar Aguad, y los abogados Alejandro Fargosi y Daniel Ostropolsky. Este último, un mendocino que había sido cuestionado por vínculos con el acusado, apoyó la suspensión, pero acotó que había que investigar y juzgar por igual a jueces que pudieran tener "claudicación en la independencia judicial" cualquiera fuera el gobierno de turno. Los únicos ausentes fueron el camarista Ricardo Recondo –asumido militante antikirchnerista y referente de la Asociación de Magistrados– y la diputada del Frente para la Victoria Stella Maris Córdoba, de campaña por Tucumán, donde es candidata a gobernadora.
En el recinto, que desbordaba de gente, estaban la secretaria de Derechos Humanos de Mendoza, María José Ubaldini; el subsecretario de Gobierno, Ariel Pringles; representantes de organismos de derechos humanos como el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) –que impulsó la causa–, algunas de las víctimas que comprometieron a Romano con sus relatos, el abogado Rodolfo Yanzón y Angela Urondo, secuestrada junto con sus padres, el escritor Paco Urondo, asesinado, y Alicia Raboy, desaparecida. Había un grupo encabezado por el secretario de Derechos Humanos de la CGT, Julio Piumato, y unos cuantos curiosos del Poder Judicial. A medida que los consejeros encendían su micrófono y anunciaban su voto, la platea iba ganando sonrisas, que terminaron en un intenso aplauso ante el anuncio de la suspensión.
Si hay algo que desconcierta a los mendocinos es haber pasado de ser una de las provincias más rezagadas en los juicios de lesa humanidad, con record de represores sueltos, a tener audiencias y condenas y en menos de un año dos jueces suspendidos por haber actuado en complicidad con la maquinaria dictatorial. Uno de ellos, Luis Miret, juez durante la última dictadura, fue destituido en marzo último. Tenía imputaciones y hechos en común con Romano, quien en forma contemporánea era fiscal. El caso de Miret abrió un nuevo ciclo donde crece el número de investigaciones que involucran a jueces en acciones colaboracionistas con la dictadura y/o en conductas tendientes a evitar el juzgamiento del terrorismo de Estado aún en la actualidad. Pero Romano recurrió a todo a su alcance para frenar su juicio penal y su proceso de destitución, y lo logró por un tiempo: con una medida cautelar de un conjuez abogado puso stop en el Consejo hasta hace poco. En la causa judicial hizo apartar al juez que lo procesó, algo que llevó meses revertir. Los consejeros Ordiales y Moreno, que fueron fiscales en el jury a Miret, también lo serán en el juicio a Romano.
El dictamen acusatorio aprobado propone siete cargos contra Romano, que precisan algunos casos concretos de omisión de denuncias y requerimiento de medidas, pero confluyen en una conclusión: "La conducta omisiva del Dr. Romano respecto de delitos de lesa humanidad resulta sistemática, ya que no se reduce a uno o pocos casos aislados, sino que por su reiteración demuestra un patrón de conducta, un modus operandi, y por otra parte resulta prolongada, ya que ha perdurado en el tiempo. Ello se registra no sólo (...) entre 1975 y 1983 sino que (...) hasta el día de hoy nada hizo el juez Romano para promover la investigación de los delitos de los que tuvo conocimiento mientras se desempeñaba en el cargo de fiscal federal de primera instancia, sin perjuicio de haber continuado ininterrumpidamente siendo funcionario, ya sea como miembro del Ministerio Público Fiscal o del Poder Judicial de la Nación".
26 de agosto de 2011
©página 12