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honduras, el golpe perfecto


La resolución de retorno de Honduras de la OEA dejó el precedente de que los golpes de Estado sólo necesitan el cansancio que provoca el paso del tiempo, y el pragmatismo de países clave para salir airosos e incólumes.
[Patricio Zamorano] Honduras. ¿Qué pasó en la OEA esta última semana? No analicemos los hechos, a los cuales se les ha dado cobertura periodística, sino las consecuencias, y empecemos por las negativas. Al fin y al cabo éstas serán las que impactarán la vida de los hondureños. Entre las consecuencias delicadas directas del Acuerdo de Cartagena firmado el 22 de mayo, y en especial la resolución AG/RES.1(XLI-E/11) de la OEA del 1 de junio que reintegró a Honduras, se dejó un vacío significativo en el tema de los derechos humanos, lo que puede derivar en la profundización de la impunidad de los represores que han venido actuando desde el golpe de Estado de junio de 2009.
Un costo tremendo para una reintegración que debió haber sido una fiesta democrática, pues el Acuerdo de Cartagena, firmado por el propio Zelaya, no menciona ni una sola vez la palabra "juicio" aplicada a esas violaciones a los derechos humanos ni discute bajo ninguna forma la situación legal de quienes rompieron el orden constitucional. Tampoco menciona frases aconsejables que expresaran que quienes promovieron el golpe y quienes tomaron las armas del Estado para expulsar al Presidente legítimo y exiliarlo inconstitucionalmente (la Carta Magna prohíbe el exilio), deben ser expulsados a su vez del gobierno del Presidente Lobo, partiendo por el líder militar del golpe, el general Romeo Vásquez, quien fue incluso premiado al nombrarlo presidente de Hondutel, la empresa estatal de telecomunicaciones. Hay otros ex militares de alto rango también ocupando cargos en el gobierno, como por ejemplo en las áreas de aviación civil, aduanas y migración, marina mercante y en el Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola.
El Acuerdo de Cartagena también tuvo la omisión de no haber señalado que el ex Presidente Zelaya no volvería a Honduras si los golpistas estaban aún incrustados en el gobierno del Presidente Lobo. Nadie en la OEA ni entre quienes se apresuraron en gestionar la vuelta de Zelaya han notado que se produce una situación ad-hoc extraordinaria: mientras el Presidente constitucional pisa las calles de Tegucigalpa despojado del poder institucional que los votos le dieron, quienes lo expulsaron del poder ocupan cargos en el Ejecutivo…

Ni un Solo Arresto
En el país de Morazán aún no se ha procesado a un solo agente del Estado responsable de las centenares de violaciones a los derechos humanos y ejecuciones extrajudiciales desde el golpe de 2009. Haber puesto el énfasis en el retorno de Zelaya, especialmente luego que las acusaciones judiciales contra el ex Presidente fueron anuladas (aunque no sobreseídas), el Acuerdo de Cartagena de Santos y Chávez generó inmediatamente las condiciones para volver a la OEA. Los derechos humanos quedaron fuera de la ecuación ese mismo minuto.
Desde hace meses quedó claro que la solución del tema hondureño no pasaría por el tema de los derechos humanos. La OEA no lo consideraba como precondición, señalando siempre que creía que podría ayudar más a los derechos humanos con Honduras dentro de la organización. Las agrupaciones defensoras de esos derechos advirtieron incansablemente que integrar a Honduras en esas condiciones daría una señal poderosa de impunidad a los represores protegidos en el gobierno.
También quedó claro en esa primera reunión Chávez-Santos-Zelaya-Lobo el 9 de abril, que la solución de la crisis no se resolvería en las calles de Tegucigalpa, sino en el triángulo Caracas-Cartagena-Bogotá.

Impunidad: Demasiado Tarde
Todas las partes que firmaron el Acuerdo de Cartagena sabían que el retorno de Zelaya en las actuales condiciones tenía el riesgo potencial de generar impunidad. Venezuela también lo sabía, pero lamentablemente su intento de reparar esa falencia a última hora fue totalmente a destiempo. Reportes de prensa señalan que el atraso de varias horas de la sesión extraordinaria de la OEA el 1 de junio que votó el reingreso de Honduras se habría debido a que el canciller venezolano Nicolás Maduro intentó que se agregara un párrafo a la resolución que diera por lo menos un impulso más institucional a la necesidad de expulsar a los golpistas del gobierno o procesarlos judicialmente. Los que estábamos en el Salón de las Américas ese histórico 1 de junio fuimos testigos del tenso y constante ir y venir de Maduro, Insulza y la canciller colombiana María Ángela Olguín entre las oficinas a uno y otro lado del espectro político y del pasillo. La negociación fue infructuosa, con Maduro dando su voto al reintegro de Honduras hablando de esas reservaciones, pero que no llegaron al papel del documento aprobado a la 1:30 pm.
Honduras vuelve con el apoyo de la OEA en medio de otro escenario paradójico: de entre todos los actores institucionales y no institucionales que rompieron la Constitución y la ley en torno al golpe de 2009, el único que ha sufrido procesamiento judicial es el propio Zelaya, el Presidente derrocado, junto a los cientos de activistas, opositores y defensores de derechos humanos que han sido arrestados y procesados por la Fiscalía Nacional. Ni un solo soldado o policía sospechoso de abusos o asesinatos extrajudiciales ha sufrido ese tratamiento.

Los Pasos Perdidos
Asimismo, el Acuerdo de Cartagena y la resolución de retorno de Honduras de la OEA dejaron el precedente de que los golpes de Estado sólo necesitan el cansancio que provoca el paso del tiempo, y el pragmatismo de países clave de uno u otro lado del espectro ideológico, para al final de una historia de un par de años salir airosos e incólumes.
Hubo una fuerte crisis en la izquierda venezolano-hondureña cuando Chávez se reunió sorpresivamente con Lobo el 9 de abril en suelo colombiano. Esto, más la presencia telefónica de Zelaya, rompió intempestivamente con la acción política de dos años del Frente Nacional de Resistencia Popular, FNRP, que fue el grupo que enfrentó en la calle y bajo represión el costo de no reconocer la legitimidad de Lobo y sus instituciones. EL FNRP ratificó estos valores incluso en su Asamblea Nacional de febrero, por lo que la acción del presidente Chávez y Zelaya envió olas de enorme confusión a los cerros de Tegucigalpa. Fue tanto el desconcierto, que no pasó una semana antes de que Chávez invitara al sub-coordinador del FNRP, Juan Barahona, para reunirse con él y Zelaya para poder recuperar lo irrecuperable. El FNRP exigió ser parte de la negociación y logró que se incluyera en el Acuerdo de Cartagena su reconocimiento político. Este gesto dejó en claro que la agenda del FNRP ni siquiera fue considerada en la primera ola de negociaciones impulsada por el presidente Santos. El análisis de fuentes diplomáticas confirman esto: en el fondo, el bolivarianismo de Caracas veía el avance del zelayismo, o la resistencia dentro de Honduras en punto muerto. Querían a Zelaya dentro del país, para potenciar la lucha interna, y no a distancia, con todo el costo que implica el intentar desarrollar una estrategia de recuperación del poder desde el exilio en República Dominicana.  Zelaya debía volver, ya. Se especula que al ex presidente no se le ofrecieron más opciones, en un escenario donde el apoyo venezolano ya estaba convencido sobre la necesidad del retorno. Con la presión Venezuela-ALBA, y su influencia entre algunos de los países del caribe insular, que el bloque de aliados estadounidenses que siempre reconocieron a Lobo lograra los 21 votos para aprobar el reingreso era ya cosa prácticamente asegurada.
Asimismo, cabe preguntarse si el camino elegido por el FRNP en su Asamblea también era visto con incredulidad en Caracas: no participar en la lucha electoral, no ser partido político, no crear un frente amplio de acción política con otras fuerzas de la resistencia. Imposible no relacionar esta especulación con el discurso constante del presidente Chávez llamando, por ejemplo, a las FARC también a convertirse en partido y luchar por el cambio dentro de las reglas de la democracia electoral (por favor, no estamos comparando a las FARC con el FNRP). Chávez tiene, sin duda, muchos resultados de real avance político gracias al voto, y no resultaría extraño pensar que para el presidente venezolano aislarse de las elecciones como decidió el FNRP no permitiría nunca el desarrollo político de ese movimiento popular, ni el acceso sustentable al poder.

La Gran Paradoja
Independiente de las razones estratégicas discutidas en privado, lo cierto es que Venezuela apareció en el plano público concretando una rotación de 180 grados en el discurso mantenido férreo por más de 20 meses, donde Miraflores y el grupo ALBA, más Argentina, Brasil y otros gobiernos progresistas, no aceptaron consistentemente la legitimidad de Lobo por considerar que las elecciones que dieron origen a su Presidencia habían sido generadas bajo el gobierno de facto de Micheletti (nombrado Presidente a dedo), bajo ley marcial, con varios candidatos retirando sus candidaturas, y sin observación electoral internacional. Varios países incluso amenazaron en algunas reuniones internacionales con boicotearlas y no asistir si se invitaba a Lobo. Mantuvieron, por tanto, una posición de solidaridad política sólida con la resistencia hondureña del FNRP. Se criticó enormemente a Estados Unidos por haber evolucionado rápidamente desde repudiar el golpe, apoyar a Zelaya y quitarle las vacaciones en Miami y Houston a la elite golpista, cancelando sus visas, para luego cuadrarse con Lobo y apresurarse a señalar insistentemente cada mes que el país ya estaba en condiciones de volver, que no había impedimentos.
Por su parte, el gobierno de Lobo comenzó una lenta y desesperada campaña de reconocimiento. Pronto, Colombia, Perú, Panamá, Chile y otros países de gobiernos conservadores reanudarían vínculos diplomáticos, mientras Estados Unidos lideraba los esfuerzos para que Honduras volviera a la OEA sin considerar la solución a la grave crisis de derechos humanos en el país como pre-condición, como lo declaró oficialmente el gobierno de Obama a través de sus portavoces.
Pero en rigor, fueron los países aliados del mandatario derrocado los que terminaron ratificando la legitimidad de la Presidencia de Lobo, y en dos meses, abril y mayo, modificaron el discurso, comenzaron a llamarlo "Presidente", y destrabaron, con el beneplácito de Estados Unidos (que no tuvo que abrir la boca), el retorno de Honduras a la OEA. La elite conservadora, quienes participaron en el golpe, y quienes lo apoyaron, tampoco tuvieron que hacer absolutamente nada para que Honduras volviera a la OEA. Ninguna concesión de importancia.

La Campaña de Estados Unidos
Ahora bien, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha sido bombardeado desde el primer día, y especialmente en los últimos meses, con información detallada de cientos de casos de violaciones fragantes de derechos humanos, ha sido informado de cada golpiza, represión desmedida, secuestro, asesinato, exilio, tortura, que se ha cometido bajo el gobierno de Lobo.
Existe una amplia red de ONG y grupos de defensa de derechos humanos en Washington que ha organizado decenas de sesiones informativas con funcionarios del gobierno de Obama, que les han denunciado insistentemente que hasta ahora todas las instituciones estatales que han surgido bajo la Presidencia de Lobo para lidiar con el tema de los derechos humanos no han generado ni un solo arresto, ni una condena. Tanto la oficina presidencial de derechos humanos, como la fiscalía de derechos humanos. Ni un solo arresto. Los campesinos del Bajo Aguán han sido masacrados, existen todos los testimonios, las fotos terribles de los cuerpos acribillados, y ni un solo agente privado o del Estado ha sido condenado. Los congresistas progresistas del Capitolio le han enviado varias cartas al Departamento de Estado denunciando los abusos.
Pese a todo este cúmulo de información, la Secretaría de Estado de EE.UU. entregó una declaración de prensa donde señala, tras el voto de retorno de Honduras, que "el gobierno y el pueblo de Honduras tienen las herramientas para mejorar la gobernabilidad, fortalecer las instituciones democráticas y salvaguardar los derechos humanos". El portavoz suplente del Departamento de Estado también señaló que "creemos que Honduras ha hecho mucho progreso en los últimos meses en ubicarse a sí mismo en un sólido camino democrático".

Especulando las Razones
En este último mes, la confusión política ha reinado. Luego de una fuerte lucha de posiciones políticas antagónicas entre Venezuela y Estados Unidos, y sus respectivos aliados continentales, el voto final del 1 de junio los hermanó. Después de años de denuncia de la elite empresarial conservadora de Honduras contra el chavismo, ahora varios de sus dirigentes, incluidos importantes miembros de la familia Facussé, dan la bienvenida al apoyo venezolano y la reactivación del programa de ese gobierno, PetroCaribe. Sin duda para Venezuela tiene un gusto dulce aunque paradojal volver con la influencia del crudo de PetroCaribe al mismo país cuya elite conservadora y militar repudiaba cualquier cosa que viniera de Caracas un par de años atrás.
Otras fuentes diplomáticas consultadas señalan que también hay una relación entre el cumplimiento del compromiso del gobierno de Colombia de deportar al supuesto narcotraficante Makled a Venezuela y no a Estados Unidos, lo que explica la facilidad con que Santos convenció a Chávez de impulsar lo que sería el Acuerdo de Cartagena, y saludar a Lobo por primera vez en dos años. Makled y sus denuncias sobre el supuesto involucramiento de autoridades estatales en acciones ilegales eran una bomba sumamente compleja de desactivar, y Santos ofreció entonces una salida segura. Por supuesto, todo esto es especulación…

Nuevo Pacto Social
Sin duda, hay un fondo aún más profundo en el análisis de los últimos hechos coyunturales. El voto de la OEA puso término a la crisis de legitimidad internacional del gobierno de Porfirio Lobo, pero bajo ningún punto de vista puso fin a la crisis política y social de Honduras que se potenció aún más luego del golpe de Estado de junio de 2009. El golpe contra Zelaya es el síntoma de una carencia profunda e histórica de inclusión política y social en el país centroamericano. En el reporte "Honduras: la urgente necesidad de un nuevo pacto social" se plantea la necesaria voluntad que debe existir de todos los sectores, especialmente de parte de las elites empresariales, políticas y militares, de ceder cuotas de poder y privilegios para integrar a los sectores tradicionalmente excluidos, y a nuevos grupo emergentes. Una nueva Asamblea Constituyente que democratice a la Constitución hondureña podría ser el primer paso. El golpe de Estado de 2009 es consecuencia de esta exclusión, y Honduras no podrá escapar del fantasma de la inestabilidad mientras los actores internos y la comunidad internacional no se comprometan a generar un nuevo pacto social basado en la no violencia, en el diálogo y en la voluntad de una verdadera democratización. Honduras mantiene una alternancia constante en la presidencia entre dos partidos, el Nacional y Liberal, que extienden su poder de influencia en todas las instituciones y poderes, y sobre el uso de los fondos estatales. Los sectores populares no están representados ni en la clase política tradicional ni en el Congreso. En ese sentido, el cambio de política de Venezuela al potenciar el retorno de Zelaya a Honduras podría tener consecuencias al fin y al cabo positivas si el FNRP es capaz de institucionalizar en el plano legislativo a los sectores históricamente excluidos.
Pero lo peor del drama hondureño no es lo que pasa en las calles de Tegucigalpa, ya suficiente para haber mantenido al país suspendido de la OEA por casi dos años: la falta crónica de conocimiento en la opinión pública internacional de la cadena de hechos políticos que se han venido desarrollando desde que el ex Presidente Zelaya fuera expulsado del gobierno es, quizás, protagonista central de esta historia. Informar a la comunidad latinoamericana sobre Honduras es fundamental, pues representa un precedente histórico muy delicado para el futuro de la Carta Democrática y el militarismo intervencionista.

Ecuador, Antigolpista hasta el Final
Ahora bien, el único que mantuvo el discurso anterior de la ALBA sobre Honduras fue Ecuador, que votó en contra del retorno. En la reunión del 24 de mayo donde se fijó el 1 de junio para votar la reintegración, la representante de Ecuador en la OEA no dio el brazo a torcer luego de que varios embajadores de uno u otro bloque pidieran que ese país diera el voto para el consenso (la OEA tiene una cultura interna que siempre busca el consenso, y que evita el voto al máximo). Ecuador fijó su posición señalando que el retorno de Honduras era prematuro, que la situación de los derechos humanos es aún grave, que el país no ha llegado a las condiciones de democratización necesarias para levantar la suspensión, que los golpistas aún están en el poder.
Muchos diplomáticos decían en los pasillos de la OEA que lograrían el cambio del voto de Ecuador, que el bloque ALBA sufragaría así, en bloque, que habría decisión por consenso y unánime. Ecuador dio la gran sorpresa cuando el 1 de junio no cambió ni un ápice de las razones dejadas en el registro de la OEA para siempre. Cerrando este análisis, llega a través de los cables la noticia de que el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, no asistirá a la Asamblea General de la OEA en El Salvador como muestra de rechazo al reintegro de Honduras en las actuales condiciones de impunidad del golpismo y la crisis de derechos humanos. Seguramente pesó en todas estas decisiones históricas el cuasi-golpe que sufrió el propio Ecuador durante 2010. Razón suficiente para no concordar con un voto que dejaba al golpismo hondureño prácticamente ileso. Un golpe que se organizó con eficiencia, expulsó a un presidente legítimamente elegido, en pijamas y a fuerza de fusiles. Un golpe cuyos organizadores dirigen ahora la empresa estatal de comunicaciones (general Vásquez) o gozan de la calidad de diputado vitalicio (Micheletti). Un golpe que, pese a provocar la expulsión de su país de la Organización de Estados Americanos vuelve triunfante a ver el reintegro sin pisar la cárcel ni la condena internacional. Un golpe modelo. Un golpe perfecto.

Informe ‘Honduras: la urgente necesidad de un nuevo pacto social’.

9 de junio de 2011
8 de junio de 2011
©la nación

el médico condenado por asesinato


Alias ‘El Médico’ condenado por crimen de sindicalistas. El exparamilitar participó en el asesinato y desaparición de tres sindicalistas, ocurridos en 2003.
Colombia. Luis Bermejo Araújo alias ‘El Médico’ fue condenado a 36 años y ocho meses de prisión por el asesinato y desaparición de los hermanos César Augusto, José Rafael, y José Ramón Fonseca, ocurridos el 2 de septiembre de 2003 en Ponedera, Atlántico.
Así lo determinó el Juzgado 56 Penal del Circuito del Atlántico, después de estudiar las pruebas presentadas por un fiscal de la Unidad de Derechos Humanos.
Según la Fiscalía, los hermanos Fonseca eran integrantes del sindicato Trabajadores Agrícolas, Sintragrícola, y fueron abordados por un grupo paramilitar que los asesinó y luego los desapareció, arrojándolos en una fosa ubicada en la finca La Montañita en el corregimiento de Puerto Giraldo.
Alias ‘El Médico’ aceptó el delito de homicidio agravado, tras haber señalado a las víctimas para que los paramilitares los asesinaran.
El juicio contra él y contra otros paramilitares que delinquieron en el Atlántico comenzó en junio de 2010, cuando fueron llamados a juicio. Por esos crímenes ya fue condenado Édgar Ignacio Fierro Flórez alias ‘Don Antonio’, exjefe paramilitar del Frente José Pablo Díaz del Bloque Norte, a cargo de Rodrigo Tovar Pupo alias ‘Jorge 40’.
8 de junio de 2011
6 de junio de 2011
©fiscalía
©verdad abierta

obama guía a occidente hacia la barbarie


columna de lísperguer
Hija de Gadafi acusa a OTAN de crímenes de guerra por intento de asesinato de familia Gadafi.

En la historia de la civilización occidental, el presidente Obama quedará como uno de los que más contribuyó a su destrucción. El desmantelamiento de la cultura política occidental iniciado por la dinastía Bush (ejecuciones extrajudiciales, bombardeo de la población civil, detención indefinida, leyes antiterroristas, cárceles secretas, secuestros, torturas, campos de concentración) encuentra en el presidente norteamericano su culminación en el asesinato de familiares de jefes de estado hostiles como un acto legítimo. Que debido a eso mismo el propio Obama y su familia pueden ser eliminados, no puede servir de consuelo a nadie. El presidente está simplemente anulando todo lo que creíamos valioso en la civilización occidental, imponiendo en su lugar valores propios de civilizaciones ajenas a Occidente, en las que los familiares comparten culpa por los actos de otros miembros de la familia. En Occidente se cree que esa etapa de la humanidad es cosa del pasado.
lísperguer

alias castañeda reconoció masacre


El exjefe paramilitar del Bloque Metro, de Medellín, reconoció el asesinato de ocho campesinos, ocurrido en 1998.
Colombia. Gabriel Muñoz Ramírez alias ‘Castañeda’, exjefe paramilitar del Bloque Metro, reconoció que el 19 de diciembre de 1998 asesinó a ocho campesinos en El Jordán, corregimiento del municipio de San Carlos en Antioquia.
Alias ‘Castañeda’ aceptó los crímenes ante un fiscal especializado de Medellín, tras narrar cómo primero raptó a los campesinos de sus viviendas, luego les disparó y arrojó sus cuerpos sobre la vía pública. Las víctimas fueron identificadas como Reinaldo de Jesús Gómez Giraldo, Dolly Castrillón Yepes, Joaquín Castrillón López, Jorge Quintero Cuéllar, Juan José Jiménez, Ricardo Alonso Giraldo Jaramillo, Amado Giraldo Gutiérrez, y Mariano Bedoya.
Por estos crímenes y por la masacre de otras cinco personas, el exjefe paramilitar del Bloque Metro, que delinquió en Medellín, recibió medida de aseguramiento por los delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir agravado y porte ilegal de arma de fuego de uso militar.
Alias ‘Castañeda’ fue capturado en diciembre de 2010 en Magangué, Bolívar. Desde entonces, se encuentra preso en la Cárcel de Alta y Mediana Seguridad de Itagüí, mientras se le investiga por 500 asesinatos cometidos en el oriente antioqueño.
8 de junio de 2011
©fiscalía
©verdad abierta

más sobre juan carlos martínez


La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia condenó al ex senador vallecaucano a siete años y cinco meses de prisión por sus nexos con narcotraficantes y paramilitares del Bloque Calima de las Auc. Con esta condena se da fin a la carrera del controvertido político vallecaucano.
Colombia. Juan Carlos Martínez Sinisterra fue diputado de la Asamblea del Valle en 1998 y llegó al Senado en 2002 con 58.723. En 2006 repitió curul con 62.077 votos por Convergencia Ciudadana, movimiento que tiene a varios de sus integrantes tras las rejas investigados por parapolítica.
El congresista surgió de la sombra del polémico ex parlamentario Carlos Herney Abadía, condenado por el proceso 8.000 tras recibir dineros del cartel de Cali y gestor del Movimiento Popular Unido, MPU, con el que Martínez extendió sus redes burocráticas en el sur occidente colombiano.
En abril de 2009 el ex congresista fue capturado por el CTI, un año después de la Corte Suprema le abrió una investigación en su contra por sus presuntos nexos con paramilitares y narcotraficantes de su región.
En diciembre de 2009 la Corte lo llamó a juicio, al considerar que había pruebas que lo vinculan con el crimen organizado del occidente del país.

Las Pruebas contra Martínez
En varias ocasiones, el ex jefe paramilitar Evert Veloza, alias ‘H.H’ habló sobre el apoyo brindado por los paramilitares al ex senador Martínez, asegurando que el bloque Calima de las Auc había hecho campaña en el municipio de Buenaventura a su favor.
Según ‘H.H’, a través del comandante político del Bloque conocido con el alias de ‘Fernando Político’ (asesinado en 2004), los paramilitares hablaron con las comunidades de Buenaventura para que votaran por Martínez. "Autoricé a Fernando Político para que hiciera campaña para que votaran a favor del senador Martìnez", explicó Veloza.
Asimismo, el jefe paramilitar explicó que el apoyo al político surgió  por petición de los hermanos Gonzáles Rivas, narcotraficantes del Valle, y del extraditado Holmes Durán Ibárgüen alias ‘El Doctor’.
Otra declaración que pesó en su contra fue la del paramilitar Mauricio Aristizábal alias ‘El Fino’, que como jefe de finanzas del Bloque Calima y lugarteniente de ‘H.H’, dijo que Martínez Sinisterra tuvo vínculos con los paramilitares.
En el caso de ‘El Fino’, el desmovilizado aceptó tener conocimiento de una reunión entre el ex senador Martínez y ‘Fernando Político’. Según ‘El Fino’, los paramilitares pagaron 10 millones de pesos para que ‘Fernando Político’ fuese a Bogotá a reunirse presuntamente con el entonces senador.
En el juicio de Martínez, al igual que en otros procesos que se adelantan por la misma causa, también se presentaron denuncias de testigos que aseguraron que estaban siendo sobornados para cambiar su testimonio.
En este sentido, ‘HH’ se refirió a un abogado de apellido Mora, quien antes de su extradición le ofreció dinero para que cambiara su testimonio a favor de Martínez.
La Corte además contó con otros testimonios que relacionaron al ex senador con narcotraficantes del cartel del Pacífico, entre ellos, Olmes Durán Ibargüen alias de ‘El Doctor’, y Weceslao Caicedo, alias ‘W’.

La Defensa
Durante el comienzo del juicio Martínez Sinisterra desvirtuó las acusaciones por las que se le investiga y manifestó que desmovilizados estaban siendo presionados para declarar en su contra. En ese entonces la defensa expuso el caso del desmovilizado Holbert Martínez, quien presentó una denuncia penal por la presión que al parecer recibió de alias ‘Ratón’, un primo de Hebert Veloza  alias ‘H.H.’, para que declare en contra de Martínez Sinisterra.
En cuanto al testimonio de ‘HH’, por medio de varios audios con declaraciones anteriores de ‘H.H’ ante la justicia, la defensa de Martínez intentó dejar en evidencia las posibles contradicciones del ex jefe paramilitar en cuanto a su relación con ‘El doctor’ y con los González Rivas, así como con las versiones de otros miembros del Bloque que niegan los nexos con el ex senador.
De hecho, durante las  audiencias celebradas, dos desmovilizados del Bloque Calima de las Auc negaron que el grupo paramilitar hubiese ayudado a Juan Carlos Martínez durante las elecciones a congreso de 2002.
Según la versión de Elkin Casarrubia Posada alias ‘El cura’, comandante militar del Bloque Calima y Yesid Martínez Pacheco alias ‘El Cabo’, el grupo paramilitar nunca tuvo ni control militar ni político sobre el puerto de Buenaventura ni mucho menos apoyaron electoralmente a aspirantes a cargos de elección popular en ese municipio, incluido Martínez.

Los Antecedentes de Martínez
El senador Juan Carlos Martínez ha sido salpicado en varios casos de su departamento natal.
Según un informe de Semana, en noviembre de 2005 estalló uno de los primeros escándalos en que se vio involucrado el senador Juan Carlos Martínez. Fue cuando Andrés Felipe Arias, ministro de Agricultura, destituyó de manera fulminante a José Tovar, director de la oficina del Incoder que maneja los departamentos de Putumayo, Nariño, Cauca y Valle. Graves irregularidades en la asignación de tierras y propiedades investiga la Fiscalía por este caso. En su defensa, Tovar dijo en su momento que "no me va a pasar nada porque tengo el respaldo del senador Martínez".
De acuerdo con el informe de Semana, los escándalos han continuado. Hace más de un año, María Carlota Jaramillo, contralora del Cauca, encontró sobrecostos en un contrato de la Secretaría de Salud por 3.000 millones de pesos para comprar medicamentos. "Pagaban el acetaminofén a 5.000 pesos la unidad", denunció la contralora. Ante la gravedad de los hechos, Juan José Chaux, gobernador del departamento, tuvo que destituir al secretario de Salud, Carlos Quiñones, personaje de la cuerda de Martínez.
El senador liberal Luis Fernando Velasco emplazó públicamente al gobernador Chaux por este asunto. "Quiero denunciar que en Cauca un cartel de drogas lícitas e ilícitas se quiere tomar la política", aseveró Velasco.
En ese momento, otra denuncia pública involucraba a Martínez. Se trata de las amenazas que ha recibido uno de los candidatos a la Alcaldía de Buenaventura, Héctor Copete. Este ingeniero cree que las amenazas contra su vida podrían venir de la campaña de su contendor, José Feliz Ocoró. "Acá lo que pasa es que a Copete lo apoyan Dilian Francisca Toro y el partido de La U, mientras que a Ocoró lo respaldan el senador Martínez y Convergencia Ciudadana, y ellos han dicho que ganan o ganan", sostienen varios líderes del puerto consultados por SEMANA.
8 de junio de 2011
©verdad abierta

paras mataban por motivos personales


No todos los asesinatos de los paramilitares tuvieron motivaciones políticas o militares. En ocasiones abusaron de las armas para resolver problemas personales.
Colombia. Paramilitares bajo el mando de Ramón Isaza y su yerno Luis Eduardo Zuluaga Arcila, aprovecharon el poder para resolver rencillas personales.
Celos, envidias, enemistades, viejas rivalidades, retaliaciones personales, descuido en el seguro de los fusiles y errores en la identificación de las víctimas hacen parte de las circunstancias que rodearon decenas de homicidios perpetrados por paramilitares del Frente José Luis Zuluaga de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (Acmm) en la subregión del Oriente antioqueño.
Las motivaciones quedaron en evidencia durante una versión libre colectiva realizada en Bogotá con los exparamilitares Ramón Isaza Arango, jefe de las Acmm; Luis Eduardo Zuluaga Arcila, alias MacGuiver, comandante del Frente José Luis Zuluaga; y los patrulleros Carlos Arturo Giraldo Valencia, Rodrigo Alonso Quintero, Óscar Albeiro Tabares Valencia y John Jairo Bonilla Quinchía.
Durante la primera semana de versiones, de cuatro semanas programadas para el mes de junio, fueron confesados por lo menos 40 casos, de 419 que se tienen en lista para ser confrontados con los familiares de las víctimas. Los hechos, en su mayoría homicidios, desapariciones y desplazamiento forzado, ocurrieron en los municipios de Argelia, Carmen de Viboral, Cocorná, La Unión, Medellín, San Francisco, San Luis y Sonsón, subregión donde delinquía el Frente José Luis Zuluaga, bajo el mando de alias MacGuiver desde el año 2000 hasta el momento de la desmovilización, en febrero de 2006.
Si bien los paramilitares señalaron que varios de los asesinados hacían parte de las guerrillas de las Farc y el Eln, los familiares de las victimas que se hicieron presentes en las salas dispuestas para ellas en Medellín, desde donde siguieron la versión libre por circuito cerrado de televisión, controvirtieron las explicaciones y expusieron sus propias versiones de los hechos.
Uno de los casos en los que quedó en evidencia la versión de los paramilitares está relacionado con el joven Diego Andrés Sánchez Bello, asesinado el 3 de abril de 2001 en el Carmen de Viboral. De acuerdo con el exparamilitar Carlos Arturo Giraldo, a este muchacho lo señalaron de ser un supuesto integrante de las milicias de las Farc.
Un familiar de Diego Andrés contradijo al exparamilitar y narró otra versión de los hechos: "él estaba con sus amigos celebrando un cumpleaños en un bar y de repente llegaron varios paramilitares, vestidos de camuflado, armados con fusiles, buscando a un tipo llamado Aldemar. A los que estaban en el lugar los hicieron filar(sic) contra la pared, pero era tal el nerviosismo de uno de los hombres armados que se disparó el fusil y el tiro impactó a Diego Andrés".
El pariente del joven también dijo que no murió ahí mismo, sino varias horas después en un centro asistencial. Además, denunció que varios agentes de la Policía estaban cerca del lugar y no colaboraron con el traslado del herido, pues alegaron que ya estaba muerto. "El muchacho murió más por falta de atención médica que por la herida que le produjo el tiro", aseveró el familiar.
Otro caso en el que los exparamilitares presentaron a la víctima como un supuesto "miliciano del Eln" fue el de Hernán Darío Vanegas, un cultivador de flores del Carmen de Viboral. Este labriego fue asesinado el 21 de mayo de 2001 en el barrio Buenos Aires. En el momento de la muerte estaba visitando a su novia.
De acuerdo con el exparamilitar Rodrigo Alonso Quintero, a Vanegas lo habían señalado como colaborador de la guerrilla. "Yo mismo lo maté, le di tres disparos, dos en la cara y uno cerca del corazón". Ante el reclamo de los familiares del cultivador de flores, este exparamilitar admitió que meses después del asesinato el que lo señaló como supuesto guerrillero le dijo que lo había mandado matar por celos, "porque le había quitado la novia".
Otro homicidio que refleja el abuso de poder paramilitar involucró a Germán de Jesús Valencia Ocampo, asesinado por hombres del Frente José Luis Zuluaga de las Accm el 29 de agosto de 2001 en la vereda La Chapa, del Carmen de Viboral. De acuerdo con el relato de los exparamilitares, este hombre fue acusado de ser miliciano del Eln.
No obstante, familiares presentes en la sala de víctimas de Medellín controvirtieron esa versión y expusieron la suya: "un paramilitar de nombre Francisco Gallego Quintero fue a buscar a Germán para que le prestara la moto, pero éste no quiso hacerle ese favor. El paramilitar le dio mucha rabia y le dijo que luego sabría de él. Fue así como días después lo señaló como guerrillero y lo mataron".
Otro caso narrado fue el de Ferney Darío Zapata Correa, asesinado el 4 de febrero en zona rural del municipio de La Unión. En el momento de su muerte se desempeñaba como Presidente del Concejo de esa localidad en representación del Partido Liberal.
Según lo expuesto en la diligencia de versión libre, Zapata Correa se traslada en un vehículo de servicio público cuando fue interceptado por un grupo paramilitar. "A él lo hicimos bajar del vehículo, lo hicimos arrodillar y ahí mismo le disparamos", narró el exparamilitar Giraldo Valencia, quien justificó el homicidio señalando a la víctima como "miliciano del Eln que se había infiltrado en el Concejo de la Unión".
Familiares del concejal expresaron su indignación por la versión entregada por los paramilitares y manifestaron que lo dicho no era cierto: "Ferney era una persona muy querida en el pueblo, llevaba ocho años de concejal, era un líder comunitario. Nunca tuvimos contacto con la guerrilla. Según nos comentaron, a él lo mataron por cuenta de los odios que le tenían otros concejales".
Uno de los paramilitares que más señaló gente ajena al conflicto fue Francisco Quintero Gallego, alias ‘Pacho’ o ‘Quico’, un exguerrillero del Eln que se incorporó a las Auc para que no lo mataran. Una vez se entregó, convenció a los mandos del Frente José Luis Zuluaga que conocía muchos milicianos en el Oriente antioqueño, particularmente en el Carmen de Viboral y La Unión, pero sus excesos contra la población civil  lo llevaron a morir fusilado por los propios paramilitares el 28 de abril de 2001.
Lo observado en la versión libre conjunta de los exmiembros del Frente José Luis Zuluaga de las Accmm es propio de este tipo de confrontaciones armadas, sostiene Vilma Liliana Franco, investigadora y especialista en temas de conflicto armado: "es característico de las guerras civiles que no toda la violencia esté relacionada con el discurso dominante de la guerra. Es decir, no toda la violencia que produce tiene motivos políticos o militares".
De acuerdo con esta socióloga parte de esa violencia "responde a intereses privados, a la acción oportunista de algunos agentes locales o de los mismos combatientes que  tienen una agenda propia y ven en la contienda una oportunidad para resolver sus propios litigios o perseguir sus intereses personales". Concluye Franco que, es por eso, que "este tipo de guerras son una articulación de acciones estratégicas y oportunistas así como una mezcla de violencia política y privada imposible de discernir".
8 de junio de 2011
©verdad abierta

presidente rinde homenaje a criminal


columna de lísperguer
Presidente Piñera rinde homenaje a criminal Edmundo Pérez Zujovic.

Qué decisión tan aberrante el del presidente Piñera que, en su llamado a mantener el clima político, introduce un homenaje a uno de los hombres cuyas decisiones -la matanza anunciada y a sangre fría de cerca de una decena de pobladores desarmados que habían ocupado un predio baldío en el sur de Chile a fines de los años sesenta (la Masacre de Pampa Irigoyn)- empujó a Chile hacia la violencia y el caos. Edmundo Pérez Zujovic fue un ministro despiadado e inhumano. Quizá sus actos no justifiquen su asesinato, quizá, pero nada justifica tampoco su decisión de mandar a matar a ciudadanos desesperados que sólo se defendían con sus gritos. Ese fue un crimen imperdonable. Una lástima que Piñera crea que esa masacre fue justificada y se atreva a rendirle homenaje al responsable, sin mencionar en ningún momento a sus víctimas, que eran verdaderamente chilenos. Piñera está muy, muy mal encaminado. Este homenaje es en realidad una amenaza.
lísperguer

90 sindicalistas asesinados en 2010


Más de la mitad (49) en Colombia. El informe de la Confederación Sindical Internacional, que recoge datos de 143 países, señala que Suramérica "continúa siendo el lugar más peligroso para el ejercicio de los derechos sindicales".
Colombia. Noventa representantes sindicales fueron asesinados durante el 2010 en todo el mundo, 49 de ellos en Colombia, según el informe anual de la Confederación Sindical Internacional (CSI), publicado esta semana.
El informe de la CSI, que recoge datos de 143 países correspondientes al año pasado, señala que Suramérica "continúa siendo el lugar más peligroso para el ejercicio de los derechos sindicales".
De los 90 sindicalistas asesinados en todo el mundo, 75 murieron en América del Sur, 49 de ellos en Colombia, según la CSI, que también señala que el dato referido a dicho país es similar al de años anteriores (en el 2009 fueron 48).
Los siguientes países con más víctimas mortales fueron Guatemala (10), Panamá (6), Bangladesh (6), Filipinas (3) y Uganda (2); mientras Brasil, Honduras, El Salvador, Pakistán y Suazilandia registraron una muerte cada uno.
8 de junio de 2011
©semana