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comuneros deponen ayuno


Termina huelga con creación de Comisión por los Derechos del Pueblo Mapuche después de 87 días de ayuno y con la intervención de la iglesia católica..
Chile. Luego de 87 de ayuno terminó la noche de este jueves la extensa huelga de los prisioneros políticos mapuche con el acuerdo entre instituciones de Derechos Humanos, la Iglesia Católica y las comunidades para crear una Comisión permanente de Defensa de los Derechos de este pueblo indígena.
La directora del Instituto de Derechos Humanos, Lorena Fries afirmó esta noche a CNN que "luego de varios días de negociación" se logró desistir del ayuno y se acordó crear esta comisión que estará "abocada a la defensa de los derechos del Pueblo Mapuche para respetar y dar garantías a los derechos individuales y colectivos" de las comunidades. También trabajará para la "reforma de la Ley Antiterrorista para que esta se acoja a estándares internacionales".
La Comisión estará integrada por la misma  directora del Instituto Nacional de DD.HH.; por el representante del Alto Comisionado de la ONUsobre estas materias, Amérigo Incalcaterra; el arzobispo de Concepción, monseñor Fernando Chomalí, que participó activamente en la negociación; y el arzobispo de la pastoral mapuche, Fernando Díaz. Por parte del pueblo Mapuche en tanto participarán Millaray Garrido -esposa de José Huenuche-,  Natividad Llanquileo y Pamela Pezoa, esposa de Héctor Llaitul.
Según el comunicado firmado por los anteriores representantes, "Chile se ha comprometido a través de diversos tratados internacionales a promover, respetar y garantizar los derechos políticos, territoriales, económicos, sociales, culturales y de acceso a la justicia, sin discriminación, tanto en el ámbito colectivo como individual, de los pueblos originarios. A lo cual están obligados todos los poderes del Estado chileno".
"En el contexto de las distintas huelgas de hambre de los presos políticos mapuche, como una expresión del problema de fondo, es que venimos a asumir un compromiso real y permanente para el cumplimiento de dichas obligaciones, a la cual esperamos se sumen otros actores".
Los firmantes además instaron "a toda la sociedad a adherir a esta declaración y a trabajar por la paz, fruto de la justicia".
Consultada la directora del Instituto de DD.HH.,  sobre el rol del Estado en este acuerdo, afirmó que el Insituto de Derechos Humanos es un órgano del Estado y que además están haciendo un llamado al gobierno y al Parlamento para que mejoren las garantías y derechos del Pueblo Mapuche.
Jonathan Huillical, José Huenuche, Ramón Llanquileo y Héctor Llaitul fueron condenados luego de una investigación que uso elementos de la Ley Antiterrorista y acusados de lesiones menos graves a un fiscal.
Según el último informe médico la condición de los prisioneros políticos es que estaban con hidratación límite, desnutrición severa, compromiso orgánico moderado a severo, trastornos de sueño y concentración y pérdida de más de 20 kilos de peso.
La huelga de los prisioneros Mapuche estuvo acompañada por la permanente protesta social que comenzó a acrecentarse luego que la Corte Suprema cerrara la semana pasada la puerta a una salida judicial y avalara la aplicación de la Ley Antiterrorista en el proceso investigativo.
A pesar del término de la huelga los familiares anunciaron que la discusión judicial seguirá y recurrirán a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Declaración del Término de Huelga
Los firmantes de esta declaración, convocados por los presos políticos mapuche en huelga de hambre, sus lonko, machi y familiares, compartimos el interés por el respeto de todos los derechos del Pueblo Mapuche y asumimos el compromiso de su promoción y defensa. Por lo anterior declaramos:

1. Que Chile se ha comprometido a través de diversos tratados internacionales a promover, respetar y garantizar los derechos políticos, territoriales, económicos, sociales, culturales y de acceso a la justicia, sin discriminación, tanto en el ámbito colectivo como individual, de los pueblos originarios. A lo cual están obligados todos los poderes del Estado chileno.

2. Pese a lo anterior, se ha acrecentado el despojo territorial, la ausencia de derechos políticos y, principalmente, la militarización, criminalización y judicialización de sus legítimas demandas, cuya responsabilidad recae en todos los poderes del Estado chileno.

3. Es de suma gravedad la estigmatización y discriminación que ha sufrido el Pueblo Mapuche, por medio de la aplicación de leyes de excepción, tal como la Ley Antiterrorista. Dicha ley ha sido condenada ampliamente por no ajustarse a los estándares internacionales de un debido proceso. Responsabilidad que, nuevamente, recae en todos los poderes del Estado, sin excepción, al no derogarla o reformularla, y otros por invocarla y aplicarla.

4. En el contexto de las distintas huelgas de hambre de los presos políticos mapuche, como una expresión del problema de fondo, es que venimos a asumir un compromiso real y permanente para el cumplimiento de dichas obligaciones, a la cual esperamos se sumen otros actores. Asumimos este compromiso entendiendo que es un deber de todos hacer valer dichos derechos y denunciar toda vez que estos sean vulnerados, en forma activa y coordinada.

5. Esta voluntad se expresara en una instancia de trabajo denominada Comisión por los Derechos del Pueblo Mapuche.

6. Por tanto llamamos al Gobierno a abrirse a un diálogo permanente y transparente con el fin de avanzar en el respecto y garantía de los derechos de los pueblos indígenas, en particular a reformar la Ley Antiterrorista para, tal como los señaló el Presidente de la República en su cuenta pública ante el Congreso Pleno, para adecuarla a los estándares internacionales de derechos humanos.

7. Ante este compromiso es que nuestros hermanos mapuche han decidido levantar su huelga de hambre.

8. Instamos a toda la sociedad a adherir a esta declaración y a trabajar por la paz, fruto de la justicia.

-Monseñor Fernando Chomalí, Arzobispo de Concepción
-Lorena Fríes, Directora Instituto Nacional de Derechos Humanos
-Amerigo Incalcaterra, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
-Monseñor Pedro Ossandón, Obispo Auxiliar de Concepción
-Padre José Fernando Díaz, Comisión Nacional de la Pastoral Indígena Zona Sur
-Natividad Llanquileo Pilquimán, vocera
-Millaray Garrido Paillalef , vocera
-Pamela Pessoa Matus, familiar
10 de junio de 2011
©radio del mar

uruguay debe juzgar crímenes de dictadura


Uruguay debe juzgar los abusos de la dictadura. Los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles.
Washington, D.C., Estados Unidos. Uruguay debe juzgar y sancionar a los responsables de graves violaciones de derechos humanos, incluidas desapariciones forzadas, cometidas durante la dictadura militar, señaló hoy Human Rights Watch.
El 6 de mayo de 2011, la Suprema Corte de Justicia de Uruguay determinó que no podía imputársele el delito de desaparición forzada a dos militares por hechos ocurridos durante la dictadura en Uruguay (1973-1985), debido a que el delito recién había sido incorporado al derecho interno uruguayo en 2006, mucho tiempo después de que se produjeron los supuestos crímenes. Los dos militares fueron condenados a 25 años de prisión por el "homicidio muy especialmente agravado" de 28 personas. El 31 de mayo, la Corte rechazó un recurso de aclaratoria sobre el alcance de su sentencia del 6 de mayo.
"Uruguay debe adoptar medidas inmediatas para juzgar a quienes han perpetrado desapariciones forzadas, independientemente de que el delito existiera formalmente como tal en el derecho uruguayo a fines de la década de 1970", afirmó José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch. "Las víctimas y sus familiares ya han esperado demasiado tiempo para obtener justicia".
La Suprema Corte sostuvo que debido al "principio de legalidad" -que prohíbe la aplicación retroactiva de las leyes penales en perjuicio del acusado-, la ley de 2006 que incluye el delito de desaparición forzada en el derecho interno no resulta aplicable a casos de la dictadura. Si los abusos cometidos durante ese período se consideran delitos comunes (en vez de delitos de lesa humanidad), la prescripción resultaría aplicable a estos casos.
Esta cuestión fue analizada por la Corte Interamericana de Derecho Humanos en febrero de 2011. En un caso contra Uruguay, la Corte determinó que los casos de presuntas desapariciones forzadas debían ser investigados como tales. Según la Corte, dado que las desapariciones forzadas son delitos permanentes, encuadrar estos casos en la ley de 2006 no constituye una aplicación retroactiva del derecho penal. La Corte también exhortó a Uruguay a que no aplicara las normas sobre prescripción ni "cualquier excluyente similar de responsabilidad" penal y a que "las autoridades se abstengan de realizar actos que impliquen la obstrucción del proceso investigativo".
Como parte en la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, ratificada por Uruguay en 2009, el país también tiene obligaciones específicas de asegurar que, siempre que se produzca un delito, este sea investigado y juzgado de manera efectiva, y la víctima cuente con un recurso adecuado. Al ratificar el tratado, Uruguay no presentó ninguna reserva relativa a la aplicación de la Convención a casos de desapariciones permanentes que no hayan sido resueltos.
Asimismo, la prohibición de la aplicación retroactiva de las leyes penales no tiene por objeto evitar el castigo de actos que ya eran reconocidos como delitos por el derecho internacional al momento de su comisión, señaló Human Rights Watch. El artículo 15 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), que Uruguay ratificó en 1970, dispone específicamente que "[n]ada de lo dispuesto en este artículo se opondrá al juicio ni a la condena de una persona por actos u omisiones que, en el momento de cometerse, fueran delictivos según los principios generales del derecho reconocidos por la comunidad internacional".
El delito de desaparición forzada ha sido reconocido como tal por el derecho internacional al menos desde principios de la década de 1980, y aun desde antes sus elementos constitutivos eran reconocidos universalmente como violaciones del derecho internacional:

    * El proceso de codificación de la prohibición de la desaparición forzada en los instrumentos internacionales de derechos humanos comenzó con una resolución de la Asamblea General de 1978, que reconoce que las desapariciones involuntarias o forzadas constituyen violaciones de las protecciones ya existentes respecto del derecho a la vida, a no sufrir torturas y a no ser objeto de detención o prisión arbitrarias.
    * Como resultado de la resolución de la Asamblea General de 1978, en febrero de 1980 se creó el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias. Más tarde, durante la década de 1980, los Estados, a nivel regional y en la ONU, pusieron en marcha negociaciones con el objeto de confeccionar un instrumento específico que permitiera abordar el delito de desaparición forzada. En ningún momento se objetó que las desapariciones forzadas fueran ilegales conforme al derecho internacional; sólo se discutió si era necesario contar con un instrumento que lo estableciera expresamente, dado que los actos en cuestión ya estaban prohibidos.
    * En el caso Velásquez Rodríguez, sobre una desaparición ocurrida en 1981, la Corte Interamericana aclaró el alcance del delito para el derecho internacional en ese entonces, las violaciones de derechos humanos que se habían producido y la obligación de investigar y juzgar conforme al derecho interno.
    * En diciembre de 1992, la Asamblea General adoptó la Declaración sobre la Protección de Todas las Personas de Desapariciones Forzadas, donde se establece explícitamente que los actos que involucran desapariciones forzadas constituyen, de por sí, una violación grave y flagrante de las prohibiciones establecidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos, el PIDCP y la Convención contra la Tortura sobre el derecho a la vida, el derecho a la libertad y a la seguridad de las personas, el derecho a no ser objeto de torturas y el derecho a ser reconocido como persona ante la ley.
    * El delito de desaparición forzada también tiene una larga historia en el ámbito del derecho internacional, como crimen de guerra y delito de lesa humanidad. Cabe señalar que el Comité Internacional de la Cruz Roja ha incluido la prohibición de la desaparición forzada en su codificación más reciente del derecho consuetudinario, tanto para conflictos internos como internacionales.

A su vez, no debería interpretarse que la prescripción excluye el juzgamiento de delitos de lesa humanidad. En septiembre de 2001, Uruguay ratificó la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad. La Corte Interamericana de Derechos Humanos determinó que, "son inadmisibles las disposiciones de amnistía, las disposiciones de prescripción y el establecimiento de excluyentes de responsabilidad que pretendan impedir la investigación y sanción de los responsables de las violaciones graves de los derechos humanos tales como la tortura, las ejecuciones sumarias, extralegales o arbitrarias y las desapariciones forzadas, todas ellas prohibidas por contravenir derechos inderogables reconocidos por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos".
El 20 de mayo, la Cámara de Representantes rechazó un proyecto para derogar la ley de amnistía uruguaya de 1986 -la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado- que protege a policías y militares de la posibilidad de ser juzgados por delitos cometidos durante la dictadura militar. En dos plebiscitos realizados en 1989 y 2009, más del 50 por ciento de los votantes uruguayos se pronunció en contra de que se derogue la ley de amnistía.
"Dado que el Parlamento uruguayo ha decidido no anular la ley de amnistía, serán los fiscales y los tribunales quienes deberán asegurar que Uruguay cumpla con su obligación jurídica internacional de llevar a los responsables de estos graves abusos ante la justicia", afirmó Vivanco.
10 de junio de 2011
©hrw
 

canibalismo y pedofilia en la casa blanca


columna de lísperguer
Fiscal del TPI acusa a gobierno libio de drogar a soldados para que cometan violaciones.

Esta es una noticia tan burda y tan odiosa que es evidente que es una fabricación. ¿Podríamos creer que en momentos en que la OTAN y Obama envían misiones aéreas que bombardean diariamente barrios residenciales con la esperanza de matar a Gadafi o a miembros de su familia y que ya se han cobrado la muerte de más de 700 civiles libios, el gobierno libio no tiene otra cosa en mente que drogar a sus soldados para que cometan violaciones masivas? ¿Y dónde cometerían estas violaciones? ¿No nos han dicho que los rebeldes se han atrincherado en zonas residenciales que escapan al control del gobierno? Habría que sugerirle al fiscal del TPI que investigue las igualmente fundadas acusaciones contra el canibalismo de Obama, que ya se ha comido nada menos que a 87 niños blancos después de violarlos, o que investigue el burdel que dirige la Hilaria en la Casa Blanca con niñas esclavas, robadas a los fundamentalistas musulmanes. ¿No son temas dignos de ser estudiados?
lísperguer

ulrike ottinger en buenos aires


A partir del próximo martes se ofrecerá en Buenos Aires la primera retrospectiva local del cine y la fotografía de Ulrike Ottinger, autora total de una obra personalísima.
[Moira Soto] Ave rara, migratoria, desprendida de la bandada y, sin embargo, implicada a través de sus creaciones, Ulrike Ottinger –afortunadamente– aterrizará en Buenos Aires la semana que viene, representada por 11 de sus films y una muestra fotográfica que le pertenece. Artista visual, diseñadora de escenografía, guionista, puestista teatral y operística, cineasta, Ottinger se suma a la tradición de aventureras viajeras que arrancó probablemente con Egeria, la monja gallega peregrina que en pleno siglo IV se lanzó durante tres años por los caminos del Cercano Oriente, siguiendo la pista de los lugares bíblicos y dejando constancia escrita –se adelantó con un primer libro de viajes al mismísimo Marco Polo– de su audaz gesto de suprema libertad. A Egeria la siguieron varias damas exploradoras tan intrépidas como Catalina Erauso –la Monja Alférez– en el XVII y, más adelante, ya en el XIX, esa serie de ladies con Mary Kingsley a la cabeza por su arrojo y desprejuicio, seguida de Ida Pfeiffer, Alexine Tinne, May Sheldon y otras bravas expedicionarias que enfilaron hacia África, mientras que Mary Montagu, Hester Stanhope o Anne Blunt emprendieron rutas orientales, todas sorteando incontables obstáculos. Ese espíritu curioso, buscador, temerario acaso encontró su máxima expresión en Isabelle Eberhardt, la bella joven suiza que encontró su identidad antes de morir a los 27 en el sur de Argelia, entre los beduinos, con ropas masculinas árabes, convertida al Islam...
Ulrike Ottinger (Constanza, Alemania, 1942) se incorpora gozosamente a estas huestes en pos de nuevos horizontes, ya en la segunda mitad del siglo XX, cuando comienza la eclosión del feminismo y el despertar cada vez más extendido de las mujeres acelera la conquista de algunos derechos elementales en Europa y los Estados Unidos. Por cierto, Ulrike siempre fue una feminista atípica, tirando a marginal que –por ejemplo– cuando algunas cineastas comprometidas con la causa hacían películas un tanto ombliguistas sobre cuestiones específicamente femeninas, o didácticamente agitadoras, ella se permitía realizar ‘Madame X’, una soberana absoluta (1978), sobre una pirata china que maneja su propio juego con el poder aprovechándose de estructuras patriarcales, o ‘Retrato de una alcohólica’ (1979), donde una hermosa y digna señora decide dejar París un día de sol, abandonar su pasado y cumplir el deseo de vivir bebiendo en una ciudad desconocida, Berlín, siguiendo un folleto turístico, que emplea como itinerario alcohólico...
De ‘Madame X’ dijo enfervorizada la escritora Patricia Highsmith: "Severa e implacable belleza, cruel reina sin corona en el Mar de China, ella promete oro-aventura-amor apelando a todas las mujeres para que se atrevan a cambiar sus cómodas vidas insoportablemente aburridas, por un mundo lleno de peligros e incertidumbres, pero también de amor y aventuras. ¡Reivindico a Madame X, ingeniosa y sarcástica, y a pesar de todo, romántica!". De su propio y personal ideario declara UO: "Siempre me he sentido feminista. En los ’70, cuando tantas mujeres se reconocían parte del movimiento, me decían que yo no lo era por causa de films como ‘Madame X’. Ahora que sucede lo contrario, que pocas mujeres se reconocen feministas, resulta que muchos se refieren a mí como una famosa feminista... Tal y como tengo entendido el feminismo, las mujeres deben tener derecho a todas las alternativas posibles, a la liberación para hacer cosas maravillosas. En consecuencia, creo que soy feminista. Por otra parte, mi trabajo parece ir de acuerdo con lo que se ha dado en llamar la práctica del queering: quizás esta apreciación se deba a que muestro el mundo desde una perspectiva diferente a la percepción convencionalmente establecida".
Ottinger permaneció en Constanza durante su infancia y adolescencia. Hija de un padre pintor que la llevaba a exposiciones y de una madre que le aportaba la música y el lenguaje, su gusto por las artes visuales y la literatura se despabiló tempranamente. De hecho, la niña Ulrike fue un poco forzada a aprender el violín (un tío violinista había muerto en Auschwitz y había que retomar esa herencia), pero ella supo rebelarse: a los 12, antes de dar un concierto, mandó a pasear su violín por el Rin, la corriente se lo llevó... Mujer muy independiente, traductora de varios idiomas, la madre inicia a la chica en la pasión por los viajes: van juntas a Suiza, España, Holanda, Portugal. Ulrike recuerda un barco para doce pasajeros entre los cuales una señora lánguidamente instalada en su reposera recitaba de memoria fragmentos de ‘La montaña mágica’, de Thomas Mann, con el segundo oficial rendido a sus pies.
En Constanza, zona de ocupación francesa, la adolescente conoció a un grupo de jóvenes de ese origen, pos surrealistas que la alentaron a irse a París a los 19, donde estuvo de 1961 a 1969, conociendo a personajes legendarios como Ré Soupault ("Una diosa en los círculos vanguardistas no solo por sus trabajos fotográficos y sus inquietudes etnográficas, sino también por su actitud político-artística") o Fritz Picard (exiliado de Berlín desde 1938) y su fantástica librería donde "los volúmenes apilados formaban columnas hasta el techo, como sosteniendo la bóveda". En París, Ottinger estudia historia del arte, pinta, expone, se enamora del cine, adora las películas de Erich von Stroheim ("¡Ahí quiero ir!", afirma que pensaba por ese entonces). Y se decide: "La idea de convertirme en cineasta me vino cuando conocí el cine expresionista alemán, Luis Buñuel, la Nouvelle Vague".
Desde 1973, UO, cuando no viaja, vive en Berlín. Ha hecho 13 films incomparables, que van desde los 10 a los 501 minutos, navegando entre el documental y la ficción. Ha tomado miles de fotografías y ha estudiado otras culturas, se ha interesado por la historia de las religiones. Y también ha encontrado tiempo y energías para hacer la régie de una ópera en Bonn, ‘Effi Briest’, de Iris Schiphorst y Helmut Dehring (sobre la novela de Theodor Fontane que filmara Rainer Werner Fassbinder), en 2002; también para dirigir tres obras de Elfriede Jelinek: ‘Los adioses’ (2000) con el Berliner Ensamble, ‘Deseo y permiso de conducir’ (1986) y ‘Clara S’ (1983, tragedia musical sobre la mujer de Robert Schumann, Clara Wieck, pianista y compositora de talento, postergada a la sombra de su célebre marido). En 1999, Ottinger llevó a escena la farsa mágica ‘La fiesta de compromiso en el reino de las hadas’, de Johann Nestroy. En todos los casos, la artista diseñó las correspondientes escenografías.

Juguemos en el Mundo
Desde sus primeras producciones cinematográficas –‘Fiebre de Berlín’ (12’, 1973), ‘La seducción de los marineros azules’ (50’, 1975), ‘Laoconte & Hijos’, ‘La historia de la transformación de Esmeralda del Río’ (50’, 1975)– Ulrike Ottinger desarrolló una autonomía infrecuente en el medio, y la mantuvo contra vientos y mareas del mercado, conquistando el respeto y la admiración de exigentes críticos, reconocimientos dentro y fuera de su país. Retrospectivas de su obra fílmica y fotográfica se han ofrecido, entre otros lugares de prestigio, en la Bienal de Venecia y en Documenta Kassel, la Cinemateca Francesa y el Centro Pompidou, en el MoMA de Nueva York y el Museo Reina Sofía de Madrid.
Curiosa y sin preconceptos, juguetona y humorística, siempre abriéndose a nuevos temas, a paisajes desconocidos, capturando las resonancias de la historia en la actualidad, sensible a rituales y mitologías, recurriendo desinhibidamente a todas las artes, siempre con un oído finísimo y muy entrenado para las bandas de sonido de esas películas suyas que conjugan culturas y épocas diferentes. Y que remiten a viajes en el tiempo y el espacio, a estaciones, a trenes, barcos, aviones... "Mi trabajo abarca intereses diversos –dice ella–. Hay temas que me parecen tan interesantes que no los puedo agotar en un solo trabajo. Entonces, los abordo desde diferentes lados: hago una película de ficción y un documental, también puedo tomar fotografías. El cine tiene sus propias leyes, a lo largo de la tarea se va advirtiendo qué es lo que encaja bien y lo que no. Para crear un mosaico, tengo que tomar cada piedrita cinco veces en la mano, hasta que se ensamble: un trabajo sumamente complejo lograr que cada piedrita complemente a la otra en la imagen. A veces, aparto las piedras preciosas que pueden ser una joya por sí mismas, pero que no se integran al todo."
La polémica suscitada en 1978 por ‘Madame X’, una soberana absoluta (141’) resultó finalmente favorable para la difusión de esta producción protagonizada por Tabea Blummenschein que Ottinger realizó en plan de comedia, con trasfondo crítico, según su propia interpretación del feminismo: "Yo misma fui actora y de ninguna manera estaba en contra. En todo caso, me oponía a –¿cómo llamarlo?– un marxismo vulgar. Formulé mi escepticismo con humor en una comedia con espíritu de pertenencia, pero también haciendo un análisis no complaciente. Creo que para muchas mujeres fue algo nuevo y revulsivo imaginarse distintas y más libres. Por eso se dio esa reacción vehemente contra este film, en contra y a favor". A años luz de toda solemnidad, ‘Madame X’ incita a dar vuelta como un guante el patriarcado, a sacar partido de lo que hay para transformarlo. Ulrike Ottinger, con simpatía por las mujeres piratas en general, se inspiró en historias de bucaneras reales chinas. Y se hizo a la mar, pero no en la China –por problemas de costos– como habría deseado, sino en el lago de su Constanza natal. Igual se divirtió un montón, asegura, filmando estas extravagantes aventuras lésbicas, siempre sabiendo que aunque el momento de la ruptura es excitante, "era necesario dejar en claro que el entusiasmo del despertar puede no ser duradero. Y que es muy importante que los deseos de liberación y cambio permanezcan".
Desde luego, la indómita Ottinger no se achicó frente a las críticas de parte del feminismo un tanto formal de fines de los ’70 y dobló la apuesta con el ‘Retrato de una alcohólica’ que se compra un pasaje de ida, resuelta a emborracharse hasta morir, parando en todas las estaciones del exceso etílico, con Magdalena Moctezuma encontrando la horma de su zapato, Nina Hagen. Y a continuación una insólita visita a Virginia Woolf a través de Freak Orlando –‘Pequeño teatro del mundo en cinco episodios’–. Travesía a través de los siglos de Orlando varón, Orlando mujer, la continuidad entre pasado y presente con un descacharrante despliegue de barroquismo visual, de colores restallantes, citando libremente a Walter Benjamin. Como una Diane Arbus con humor, freaks y flagelantes, la Inquisición española y la psiquiatría del siglo XX. El maridaje entre la naturaleza y el artificio: en el arranque, el-la protagonista se topa, antes de entrar en Freak City, anunciada con un letrero de neón en medio de la nada, con una chica –los brazos en alto– que parece brotar, desde la cintura, del musgo que en verdad es una tela verde... Pasa Orlando –varón, mujer qué más da– le deja un besito galante en el pecho desnudo y sigue su camino entre enanos, santas, seres mitológicos, guiños a Buñuel, procesiones de penitentes que marchan con ritmo militar, guiños a Tod Browning, la cabalgata del circo de la historia y la leyenda, donde un Cristo crucificado puede ser la propia mujer barbuda dentro de una iconografía religiosa audazmente reciclada...

Cuadros de una Exposición
Luego de reinventar a Orlando en otros contextos, Ulrike encuentra otra musa en Oscar Wilde, de cuya obra brota en plenos ’80, ‘Dorian Gray en el reflejo de la prensa amarilla’ (150’), con la glamorosa top model de los ’70 Verushka (von Lehndorff) como el ambiguo Dorian, Delphine Seyryg (otro talismán de la directora) en el rol de Frau Doktor Mabuse, una formadora de opinión decidida a crear una figura mediática, mientras que en esos tríos de mujeres que tanto le gustan a Ottinger, aquí, como las diosas del Destino: Irm Hermann, Magdalena Montezuma y Bárbara Valentin. Para la ocasión, la cineasta crea una escenografía con motivos del pintor Gustave Moreau y dispone escenas de ópera dentro del cine, al aire libre, con un marco teatral recreando el espacio: una vez más, invierte los términos de la convención y transforma en escenografía el paisaje "natural", real (piedras, montañas). Dice Ulrike que la alusión a Fritz Lang a través del nombre Mabuse solo representa "un recuerdo de la tiranía".
La siguiente obra, ‘Superbia’, apenas dura un cuarto de hora y, sin embargo, no alcanzan ni los ojos ni los oídos para aprehender, abarcar tanta riqueza visual y auditiva, tanta alegoría suelta que atraviesa la pantalla, tanto desparpajo para entreverar, ligar ficción de rasgos operísticos con imágenes documentales de desfiles y reuniones masivas (donde no faltan Perón, Isabelita, López Rega en un palco). Este film se regodea con la exposición de los siete pecados capitales que conducen directamente a los infiernos, amenaza que sin duda divierte a Ottinger, quien prosigue su ajuste de cuentas con la Iglesia Católica oficial. Todo comienza con una altisonante proclama de la Soberbia: "Soy la orgullosa raíz de todos los males, el primero de los siete pecados capitales. De mí nació el árbol del vicio, cuyos frutos pecadores son mis seis hijas: Gula, Pereza, Avaricia, Ira, Envidia, Lujuria...". Acompañada de su alucinante cortejo, Lucifera Soberbia también lleva a su sirvienta Blasfemia...
La serie de documentales –a la manera de UO, claro– se inicia en 1986 con ‘China. Las Artes. La vida cotidiana’. Una descripción fílmica de un viaje en tres capítulos, de 270’. Una película que Ulrike Ottinger considera una exploración de campo para otra posterior, ‘Juana de Arco en Mongolia’: "Podría decir que el documental es el encuentro con el Otro, extranjero, y Juana la representación, la puesta en escena donde sucede un nuevo realismo que se apoya en un extenso trabajo preliminar. Es decir, la liberación de suficientes espacios para que de verdad se produzca el encuentro.
Dos cortos, ‘Usinimage’, un paseo exploratorio por la arquitectura urbana e industrial, y ‘Countdown’, un reflejo de la primera etapa de la reunificación de Berlín, preceden a la imponente ‘Taiga’, un viaje a los nómadas de yak y renos en la región septentrional de Mongolia, de 1992. Un minucioso periplo por pueblos nómadas donde aún existe el poder de los chamanes, deteniéndose en cada localidad, su historia, su vida diaria, dedicándoles generosamente 8 horas y media de metraje ...
Según su costumbre, alerta a temáticas poco frecuentadas, que conciernen a marginales y a marginados, en general a gente nómada por distintas causas, Ottinger toma en ‘Exilio Shanghai’, durante más de 4 horas, seis historias de judíos alemanes, austríacos y rusos que se cruzan en Shanghai, ciudad donde se refugiaron durante el nazismo, la última puerta que se les abrió. No por azar, en 2002 la artista realiza ‘Ester’, un juego Purim en Berlín, de apenas media hora: la fiesta judía narrada por Gyorgy Konrad (el escritor húngaro cuya familia fue asesinada por el nazismo) y actuada por inmigrantes de países del centro y sureste europeo.
‘Prater’, de 2007 y duración "normal" (104’) es una fantástica excursión a un histórico parque de diversiones de Viena, desde sus orígenes hasta la actualidad, mediante documentos testimonios y las escenas in situ tomadas por Ulrike, más citas cinéfilas y literarias. Entre las cuales, Josef von Sternberg, Elias Canetti, Elfriede Jelinek (quien además aparece junto a la silueta de un gran gorila). Un monstruo mecánico hace la clásica invitación: "¡Pasen y vean!". En este mundo paralelo se despliega una imaginería cara a UO: fenómenos y clowns, luchadores y acróbatas, ilusionistas y marionetas, comida y bebida... Y el fresón de la torta: Verushka caracterizada de vistosa Barbie entre las atracciones. ‘El cofre nupcial coreano’ (2008), último documental cierra la retrospectiva que se proyectará en la Sala Lugones: esta vez le toca a Corea ser visitada por la mirada atenta, cordial, igualitaria, respetuosa, dispuesta a descubrir de Ottinger. Como ella dice: "Lo que me interesa de estos viajes es la experiencia con otras culturas. Una tiene que involucrarse, si no fracasa, de esto estoy muy convencida. Debe una acercarse a la gente sin una postura, sin expectativas preestablecidas y averiguar qué se puede hacer juntos".
La última ficción realizada por la cineasta es ‘Doce sillas’ (vista en el Festival de Mar del Plata en 2005, con la presencia de Ulrike), película que según Laurence A. Rickets "resume, cita, revisa y se construye sobre la obra fílmica anterior de la directora", con rastros de ‘8 y 1/2’ de Fellini, de ‘Once hijos’ de Franz Kafka, está basada en la novela de Ilya Ilf y Yevgeny Petrov, de 1927. Tres buscadores de un tesoro escondido durante la Revolución Rusa en un juego de sillas forradas de chintz inglés: un excelente pretexto para viajar por Ucrania a lo largo de doce estaciones, con distintas épocas conviviendo en pantalla, siguiendo el modelo del teatro mongol.

Aventuras Transformadoras
"Tundra, la venganza de una huérfana rusa, salvaje y cruel tundra", susurrra la voz seductoramente persuasiva de Delphine Seyryg mientras que en la pantalla, simulando un travelling, circulan imágenes de árboles pelados, azotados por la nieves, pintados en fríos tonos azulados. La cámara se aleja y comprobamos que esa proyección hace las veces de ventanilla de un lujoso tren donde viaja la elegantísima lady Windermere (Seyryg), etnóloga aficionada, erudita independiente detrás de la cual cuelga una estampa japonesa. Ella va en el legendario Transiberiano evocando su construcción, los 11 mil kilómetros que recorría en tiempos en que la realeza y la diplomacia lo tomaban como un hotel de lujo. "Durante más de cien años la gente viajó aquí de Occidente a Oriente", musita la mujer rodeada de cuadros y objetos artísticos. Ella recuerda a los chinos que hace muchísimo tiempo se atrevieron a llegar hasta la tundra dejando señales por el camino, "primer intento de domar el paisaje salvaje mediante la naturaleza cultivada". En este prólogo cautivante se condensan los temas del film, las obsesiones de Ulrike Ottinger sobre encuentros y transferencias de culturas, sobre el posible intercambio entre realidad e imaginación.
Otras tres viajeras son presentadas: Fanny Ziegfeld (Gillian Scalici), estrella del musical de Broadway de los ’40 que viene de hacer la exitosa ‘Green Dreams’; Giovanna (Inés Sastrte), preciosa joven contemporánea con su mochila que va en clase popular, entre soldados y campesinos, un ganso en un canasto, una cabra de pie; la señora Muller-Vohwinkel, catedrática de instituto, según reza su tarjeta sobre la mesa. En todas las ventanillas se ve la misma proyección sin fin de los árboles pintados, y el tren va parando en estaciones aun más escenográficas que las del film ‘El expreso de Shanghai’ (1932), de Josef von Sternberg. En el Transiberiano están también las hermanas Kalinka, suerte de Andrew Sisters que amenizan el viaje con piano, guitarra y canto. Este trío que fue inventado por Ottinger juntando a una cantante de rock y jazz, a una pianista que vio en un concurso y a una argentina –llamada Jacinta, a secas– emigrada a París en el ’78, cantante de temas yiddish y también actriz. De las tres morochas, es la más petisa, de boca más carnosa y cejas más espesas...
Lady W le echa raudamente el ojo a la agreste Giovanna y empieza a hechizarla: "No se mueva, usted me recuerda a aquella princesa de Mongolia que montada en una espada mágica volaba sobre desiertos y estepas". ¿Quién podría resistírsele? No Giovanna, precisamente. Lady W sigue envolviéndola con palabras sobre las siete pruebas, las siete serpientes, los siete tigres, las siete danzas, los siete deseos... Giovanna acepta la invitación a cenar. En el coche comedor, además de Fanny, la señora Muller, las Kalinka y otros pasajeros, está Mickey Katz, rechoncho y muy maquillado tenor judío-americano, sibarita, que se derrite ante platos despampanantes, increíbles delicias rusas, distintos caviares. La gastronomía se sigue cultivando luego en el salón privado de Lady W que ofrece té con frutillas salvajes y crema fresca, gâteau campesino comprado en el andén, bizcochos de centeno y miel, mientras sigue coqueteando con Giovanna que ya durmió en su camarote. "No tengo el Eros pedagógico tan desarrollado como usted", le dice con cierto resentimiento la señora Muller...
Todo va sobre rieles hasta que las imágenes que se ven por la ventanilla se vuelven reales y soleadas, en medio del desierto y las montañas: amazonas de Mongolia avanzan con armas de guerra, detienen el tren y gracias a la traducción de Lady W, las viajeras se enteran de que son rehenes de las jinetas ataviadas con suntuosas prendas. Aquí comienzan las verdaderas aventuras transformadoras de las siete mujeres (incluidas las Kalinka). Aventuras que llegarán más lejos que los saberes de una, la imaginación de otra... A partir del momento en que la gran princesa Ulun Igal las convida con leche de yeguas blancas bendecidas el noveno día del tercer mes de primavera, se inicia la inmersión en una cultura que nunca es presentada como exótica sino como otra forma de vida, de entender el arte, la vida cotidiana, de tener una estética que se manifiesta hasta en la más pequeña pieza del colorido y complejo vestuario. Pero las distancias no son tan grandes ni tan insalvables: Lady W le comenta a la gran princesa que Luis XV ordenó cierta vez a toda la corte vestirse a la manera china, y su interlocutora le responde: "En el espejo de nuestro palacio de verano las cortesanas tomaban el té en traje rococó". Lady W cierra: "Nuestro rococó sería impensable sin las chinoiseries".
En verdad, aunque se presenta en la retrospectiva con el título traducido, el original debería ser respetado porque juega con la fusión de leguas: Johanna d’Arc of Mongolia, así como todo el film celebra las diferentes músicas, los rituales. Contrariamente a lo que se podría sospechar desde Occidente, Ulrike Ottinger asegura que "las mujeres son bastante poderosas en Mongolia: es una sociedad diferente de la china, muy libre. Viajan con los rebaños en sus yurtas rodantes. Creo que es una sociedad muy sabia, claro que endurecida porque la naturaleza lo exige. Para mí, los nómades pueden ser mongoles, desempleados, intelectuales, artistas judíos, refugiados, viajeros en busca de conocimientos y aventuras. Veo la ruta del Transiberiano como una especie de libro de visitas a culturas con influencias diversas. El tema central de Johanna es lo contagiosas que pueden ser las ideas nómades".
9 de junio de 2011
8 de junio de 2011
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aseguramiento contra el alemán


Profieren medida de aseguramiento a ’el Alemán’ y otros excabecillas del Bloque ’Elmer Cárdenas’. Un fiscal de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario profirió medida de aseguramiento y detención preventiva sin beneficio de excarcelación por un caso de homicidio en Antioquia.
Colombia. La medida de aseguramiento cobija a los excabecillas del bloque ’Elmer Cárdenas’ Fredy Rendón Herrera alias ’el Alemán’, Elkin Jorge Castañeda Naranjo, Bernardo de Jesús Díaz Alegre, y Javier Ocaris Correa Alzate.
Según la Fiscalía, los exparamilitares son asegurados por el homicidio de un agricultor en el municipio de Dabeiba (Antioquia).
De acuerdo con la investigación, el 17 de junio de 2002 un grupo paramilitar se llevó por la fuerza al labriego Marco Aurelio Osorio Manco, quien se movilizaba con su hijo menor de edad en una motocicleta.
Según el comunicado del ente acusador, los hombres, "luego de asesinarlo (a Marco Aurelio) con tiros de fusil, arrojaron su cadáver a Río Sucio, de donde fue recuperado una semana después".
Los desmovilizados, presos en la cárcel de Itagüí, fueron asegurados por los delitos de homicidio en persona protegida, concierto para delinquir agravado, secuestro simple y porte ilegal de armas de fuego de uso militar.
9 de junio de 2011
8 de junio de 2011
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asesinos con domicilio conocido


"Ya descubrí quiénes son mis enemigos", dijo Ana Fabricia en noviembre del 2010. La líder de desplazados Ana Fabricia Córdoba, asesinada este martes, perdió violentamente hace once meses a uno de sus hijos. Tras el homicidio, familiares cercanos denunciaron amenazas de muerte.
Colombia. Ana Fabricia Córdoba, prima de la exsenadora Piedad Córdoba, era una líder de víctimas de Medellín. Su asesinato se produjo este martes en el interior de un bus.
Córdoba se destacó por su liderazgo en organizaciones no gubernamentales en contra del conflicto armado. A causa de la violencia, se desplazó en 2001, desde Apartadó (Antioquia) a Medellín.
En una entrevista que concedió el 22 de noviembre del 2010, Ana Fabricia le dijo al periodista que ella  identificaba quiénes eran sus "enemigos".
"Ya descubrí quiénes son mis enemigos y ya los conocí bien, para ellos yo soy su enemiga pero yo los veo con ojos de hermana. No le dan a uno una oportunidad en la vida, una persecución a una mujer indefensa", lamentó en ese entonces la líder.
Ana Fabricia recordaba en esa entrevista cómo su familia fue golpeada por la violencia: "Me matan a mis dos pelados, me violan a mi hija, y me conseguí un argentino, mi media naranja, pero allá (a la casa) lo fueron a matar y como él era extranjero, tuvo que irse ahí mismo", relató.
La líder confesó que su papel como representante de las víctimas era una consecuencia de la pérdida violenta e injusta, según ella, de sus seres queridos: "Me tocaba hablar porque se metieron con mis dos hijos y uno entrega la vida por sus hijos".
"Mejor que me mataran a mí que a mis dos hijos. ¿Qué fue lo que hice?", dijo en ese momento.
Entre las organizaciones que fundó Córdoba está Líderes Adelante por un Tejido Humano de Paz (Latepaz), creada en 2008. Ana Fabricia también era miembro de la llamada Ruta Pacífica de las Mujeres, una iniciativa femenina que busca la solución política negociada al conflicto interno. Además, era considera la mujer líder del barrio Santa Cruz, en el sector nororiental de Medellín.
Tras el homicidio, se recuerda que Córdoba denunció en las últimas semanas y ante distintos auditorios, que insistentemente recibía amenazas de muerte.
"Ana Fabricia había denunciado amenazas contra su vida ante la Mesa Metropolitana de Derechos Humanos, el Gobierno Nacional, departamental y local, la Fiscalía, la Personería y otros organismos de seguridad", dijeron algunas organizaciones sociales.
Pese a esas denuncias, "no se hizo nada para proteger su vida", se afirma en un comunicado del Comité impulsor de las Mesas de Derechos Humanos (Corpades), la Corporación Nueva Gente, y otras organizaciones de derechos humanos de Medellín.

Hijos de Ana Fabricia Denuncian Amenazas
Los tres hijos de la líder de desplazados por el conflicto armado fueron amenazados de muerte, así lo denunció la familia de la representante de víctimas.
"Anoche recibimos una llamada amenazante, (en la que nos dijeron) que todos íbamos a quedar igual", expresó este miércoles a Efe su hija de 28 años, Diana Ospina Córdoba.
 "Le atribuyo este crimen al Estado", afirmó la hija de la mujer, para quien este homicidio tiene relación con el asesinato, hace once meses, de su hermano Jonatan en el barrio La Cruz.
Las versiones y testimonios atribuyen el homicidio del joven a un sargento de la Policía Metropolitana de Medellín, indicó Diana, quien subrayó que su madre había denunciado el caso y estaba decidida a no permitir que quedara en la impunidad.
La declaración de Diana coincide con el testimonio de Ana Fabricia, en noviembre del 2010. "Llegó un muchacho Julián Andrés del mismo barrio y le dijo: ‘Jonatan su mamá te mandó unas cositas’ y esperando dizque lo que yo le mandaba... Qué tristeza, es inhumano.... Lo coge la patrulla de la policía de La Cruz , la 133084, cogen a mi hijo y me lo monta el teniente ahí y dos hombres de civil (...) ellos me lo iban a pasar por ‘falsos positivos’ pero no les di tiempo porque me moví en la Procuraduría y la Defensoría desde muy temprano con mis amigas (...) ¡Qué dolor tan grande!".
Hoy, Diana lamenta que lo ocurrido se "veía venir": "Ella (Ana Fabricia) me decía: ’a mí me van a matar, pero lo que yo quiero es justicia’".
 La joven pidió al Gobierno que asegure que estos crímenes no quedarán impunes y que les ofrezca medidas de seguridad a ella y a sus hermanos Carolina, de 12 años, y Carlos Arturo, de 18.
Las exequias de Ana Fabricia se cumplirán este jueves.
9 de junio de 2011
8 de junio de 2011
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¿perros abandonados o perdidos?


columna de lísperguer
Municipalidad de Santiago dice que hay cien mil perros vagos en la ciudad. Probablemente fantasmas.

Las cifras que manejan otros investigadores no llegan ni de lejos a estas cifras insólitas. Simplemente no hay cien mil perros abandonados. En realidad, la inmensa mayoría de los perros que se ven en las calles de Santiago son perros con dueño, porque la cultura chilena, que equipara a perros con niños e hijos, cree que los perros tienen derecho a cierta autonomía. Además, los perros que se ven en la calle no son todos abandonados. En países como Estados Unidos e Inglaterra, la mayoría de los perros hallados en las calles son perdidos e informaciones preliminares dicen que en Chile ocurre lo mismo. Y los perros que están en las calles porque han sido abandonados o están perdidos tienen casi todos ellos tutores. El periodo en que un perro perdido o abandonado está en la calle sin ayuda es breve. De todos modos, la solución para los perros de la calle es simplemente reunificarlos con sus familias humanas.
El problema que ocasionan los perros cuando se concentran en puntos específicos de la ciudad debe ser solucionado recogiéndolos y buscándoles hogares adoptivos temporales o permanentes y/o impidiendo que, por su número, formen jaurías que pudieran ser peligrosas.
Pero, en general, las autoridades deberían fomentar la piedad (alimentar a los hambrientos, cuidar y curar a enfermos y heridos, acompañar a los solitarios, adoptarlos), antes que castigarla, porque es en la piedad donde se encuentra la solución y porque es un rasgo valioso de nuestra identidad.
lísperguer

perseguida por la violencia


A Ana Fabricia Córdoba la persiguió la violencia. En 2001 llegó a Medellín huyendo del Urabá antioqueño cuando fue asesinado su primer esposo. Hace 11 meses fue asesinado su hijo y sus tres hijos sobrevivientes están amenazados.
Colombia. Los grupos armados ilegales se le atravesaron en el camino a Ana Fabricia Córdoba Cabrera hace ya varios años cuando paramilitares mataron a su primer esposo. Ese hecho la obligó a huir hacia Medellín, donde fue acosada, perseguida, intimidada y asesinada por defender sus causas propias y las de cientos de desplazados que habitan en la capital antioqueña.
Esta mujer, asesinada este martes dentro de un vehículo de servicio de público, huyó del corregimiento Churidó, de Apartadó, en el año 2000 y desde que llegó a la zona nororiental de la ciudad  se integró a diversos grupos comunitarios y organizaciones no gubernamentales desde donde trabajó arduamente por la defensa de las víctimas del conflicto armado y por sus derechos sociales y económicos. Hizo parte de movimientos como la Ruta Pacífica de las Mujeres y Latepaz (Líderes Adelante por un Tejido Humano de Paz).
A sus 51 años de edad, había sufrido los atropellos de la violencia paramilitar. Fue acosada por el Bloque Bananero de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) al mando de Ever Velosa García, alias ‘HH’, quien al parecer ordenó la muerte del primer esposo de Ana Fabricia, y obligada a salir del Urabá antioqueño.
Ya en Medellín, en condición de desplazada, se instaló con sus hijos en diversos barrios periféricos. Por su condición de liderazgo, que chocaba con las pretensiones de los grupos armados ilegales barriales, se vio obligada a cambiar frecuentemente de residencia. Su último refugio fue en el barrio La Cruz en la comuna 3, en la zona nororiental de la ciudad.
No obstante, allí tampoco estaba segura. El 7 de julio de 2010 fue asesinado su hijo Jonatan Arley Ospina, de 19 años de edad, en un confuso incidente en el que al parecer están involucrados algunos miembros de la Policía Nacional.
Su hija Diana Ospina Córdoba afirmó en varios medios regionales y nacionales que su madre siempre le decía: "a mí me van a matar, pero lo que yo quiero es justicia".
Según la Corporación Jurídica Libertad, "la señora Córdoba fue clara en señalar a miembros de la Policía pertenecientes a la Estación de San Blas (Manrique) de apoyar la estructura paramilitar en la zona, además de cometer actos de tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes contra jóvenes del barrio, entre ellos a uno de sus hijos". La denuncia la presentó hace varios meses durante el encuentro del Comité Metropolitano de DerechosHumanos, realizado en la Alcaldía de Medellín. Allí también denunció amenazas contra su vida.
Adriana Arboleda, abogada de la Corporación Jurídica Libertad, señaló que "este hecho hizo que Ana Fabricia decidiera luchar de manera frontal para que los crímenes de sus hijos no quedaran en la impunidad. Pero fue a partir de este momento que empezó a recibir amenazas constantes que la  llevaron a buscar dónde dormir cada noche".
De acuerdo con un conjunto de organizaciones sociales que se pronunciaron frente a este hecho, "Ana Fabricia denunció constantemente a la Policía de la ciudad por actos de intimidación en su contra. Denunció en varias ocasiones el allanamiento a su vivienda sin orden judicial a altas horas de la noche acusándola de proteger a grupos armados. En otras ocasiones, civiles también entraron a su casa a intimidarla. Por lo anterior se veía obligada a dormir en diferentes casas por fuera del barrio como medida para proteger su vida".
A juicio de estas organizaciones sociales, "el asesinato de Ana Fabricia evidencia la constante persecución y agresión contra los y las líderes comunitarias que trabajan en las diferentes regiones del país. Pese a todas las denuncias es clara la negligencia de parte de las autoridades que no le garantizaron la vida.
De acuerdo con la hija de la víctima, ahora las amenazas recaen sobre ella y sus dos hermanos: "Anoche recibimos una llamada amenazante, (en la que nos dijeron) que todos íbamos a quedar igual".
La sede regional Antioquia de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR) también se pronunció al respecto y a través de un comunicado rechazó este homicidio y solicitó a las autoridades competentes "el esclarecimiento de este delito y que se lleve a juicio a los responsables de este lamentable hecho".
Las autoridades nacionales también reaccionaron. Angelino Garzón, Vicepresidente de la República, solicitó investigar lo denunciado por la líder asesinada con el fin de "judicializar y sancionar a los autores intelectuales y materiales del crimen y para brindar protección inmediata a las demás personas que están reclamando su derecho legítimo a la restitución y titulación de sus tierras".
Sobre las condiciones de seguridad, el Ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras reveló que Ana Fabricia se había resistido a que agentes de la Policía Nacional le realizaran un estudio de seguridad. El rechazo quedó consignado en dos misivas fechadas el 11 de diciembre del año pasado y el 19 de mayo de este año.
"Yo lamento mucho que esto ocurriera. Es un episodio muy doloroso, pero también quiero enviar un mensaje porque las personas que están en situación de riesgo para merecer y recibir protección deben someterse a un estudio que adelanta la Policía Nacional", indicó Vargas.
No obstante, fuentes cercanas a Ana Fabricia explicaron que ella sí rechazó el estudio de seguridad, "pero con el argumento de que cómo era posible que lo hiciera la institución que ella señalaba como implicada en la muerte de su hijo. Pero no le ofrecieron alternativas. Eso tiene que quedar claro. ".
Con la muerte de Ana Fabricia Córdoba se renueva el debate sobre la protección a todos aquellos defensores de derechos humanos y activistas sociales frente a las actuales condiciones de inseguridad que afrontan en todo el país. Con la muerte de esta líder barrial, ya son 49 los hombres y las mujeres líderes de desplazados o reclamantes de tierras que han sido asesinados desde marzo de 2002 en Colombia.
9 de junio de 2011
8 de junio de 2011
©verdad abierta