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honduras vuelve a la oea


Y Zelaya vuelve a Honduras. El presidente hondureño Porfirio Lobo y el ex mandatario Manuel Zelaya, derrocado por un golpe de Estado, firmaron un acuerdo que permitirá el reingreso de Honduras a la Organización de Estados Americanos.
Colombia. "Estamos muy contentos de venir aquí finalmente a sellar lo que es un documento, que nos permite a nosotros poder normalizar las relaciones de Honduras con todos los países del continente americano y volver de nuevo a la OEA", sostuvo Lobo a su llegada a Cartagena.
El Acuerdo de Cartagena fue suscrito entre Lobo, el ex mandatario hondureño Manuel Zelaya; el presidente colombiano, Juan Manuel Santos; y el canciller venezolano, Nicolás Maduro.
El acuerdo establece que Zelaya podrá regresar a su país "con reconocimiento pleno de sus derechos (...) en condiciones de seguridad y libertad". "Mel" fue derrocado el 28 de junio de 2009, luego de que la Corte Suprema de Justicia ordenase a las Fuerzas Armadas su detención, cuando se disponía a realizar una consulta que convocaba a una asamblea constituyente para reformar la Constitución.
El presidente venezolano Hugo Chávez dijo estar "satisfecho" por el resultado de la mediación liderada por su gobierno y el de su par colombiano para lograr el regreso del ex presidente hondureño a su país tras el golpe de 2009. "Nos da una gran satisfacción, porque después del golpe de Honduras y de todo lo que ocurrió, ahora el gobierno de Colombia y el gobierno que dirijo hemos estado mediando y logramos resultados", dijo Chávez en su programa dominical "Aló, presidente".
"Honduras abre los portones a la democracia y nosotros estamos satisfechos de haber ayudado", continuó Chávez, que dijo que en el acuerdo están incluidos "cuatro puntos" que Zelaya solicitó a través del gobierno venezolano, incluyendo el regreso del ex mandatario a Honduras y el reconocimiento de su partido político, el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). "Nosotros estaremos muy pendientes de que eso se cumpla, porque sabemos que habrá fuerzas internas en Honduras y fuerzas externas que van a pretender boicotear este acuerdo", aseguró.
23 de mayo de 2011
22 de mayo de 2011
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qué torcido resultó el presidente


columna de lísperguer
Presidente Piñera fustiga a agresores de carabinero y amenaza a convocantes.

La violencia contra esos carabineros de gorra de tela es intolerable, ciertamente, del mismo modo que es intolerable la brutalidad con que carabineros suelen tratar a manifestantes. ¿Qué dijo Piñera cuando un carabinero mató a balazos, con un arma ilegal, a un manifestante desarmado en 2005 (asesinato de Cristián Castillo Díaz, de 16 años)? ¿Qué dijo cuando, en 2008, otro carabinero mató a balazos por la espalda a Matías Catrileo, también desarmado? ¿Qué dijo cuando ese carabinero fue condenado por la Justicia Militar a ser trasladado a otra comisaría? ¿Qué dice de esos carabineros que disparan bombas lacrimógenas a quemarropa contra manifestantes? Se queda callado. ¿Fue a visitar a esos manifestantes heridos? No. Dice: a los culpables se les buscará. Frases huecas. Amenazas veladas: que los convocantes asuman responsabilidad. Vaya. Son culpables de acciones que reprueban y condenan con igual de energía que el presidente. Qué torcido resultó el presidente.
lísperguer

hace 35 años masacraron a su familia


Esperanza Labrador tiene 89 años y es la madre de una familia masacrada por la dictadura. Antes de regresar a España, Esperanza Labrador participó de un acto en el que se descubrió una placa con los nombres de sus familiares asesinados por la patota de Feced. Fue el primer caso argentino denunciado ante el juez Baltasar Garzón.
[Sonia Tessa] Argentina. La placa sólo dice: "Acá descansan los restos de Palmiro Labrador, Víctor Labrador, Tomás Labrador y Elida de López". Desde el jueves pasado, cualquiera que transite por la plaza 25 de mayo, la plaza de las Madres, podrá detenerse un segundo en memoria de una familia masacrada por los militares y una de las primeras Madres de la Plaza de Mayo que tuvo la ciudad. Palmiro, su compañera Graciela Koatz y Víctor fueron asesinados por la patota de Feced el 10 de noviembre de 1976. Tomás falleció electrocutado antes de la dictadura militar, Miguel Angel Labrador continúa desaparecido. El acto de descubrimiento de la placa fue íntimo, con la ciudad en un ritmo inusual por el cierre de la campaña electoral, pero ellas permanecieron fieles a sí mismas. Las Madres hicieron su ronda como todos los jueves. Son cada vez menos, caminan con más dificultad, pero iluminan la ciudad con su ronda. Esperanza Labrador, a punto de volver a España; Lila de Forestello, Elsa Chiche Massa, Norma Vermeulen, Matilde Chocha Toniolli dieron sus vueltas alrededor del monumento central de la plaza, acompañadas por gente joven, por niños, por militantes históricos que comenzaron a pelear por justicia desde el corazón mismo de la dictadura militar.
Este jueves, el contexto era bullicioso: cierre de campaña, bocinazos y caminatas de distintos candidatos. Era difícil escucharse. Después de la ronda, se repartieron flores, y los asistentes se arremolinaron alrededor del pequeño monolito. Era casi imposible escuchar la voz disfónica de Graciela la Gallega Ramírez, quien recordó a los Labrador, habló de Palmiro, los reivindicó como militantes heroicos. En un momento, la caravana de El cambio continúa pasó por calle Córdoba y sus participantes divisaron a esas mujeres. Se pararon a aplaudir. Ellas estaban ahí, paradas, recibiendo el reconocimiento que concitan en la mayor parte de los ciudadanos.
La ronda fue apacible, y más nutrida que muchos jueves. Las históricas militantes de derechos humanos, Alicia Lesgart, Ana Moro, Graciela La Gallega Ramírez, Silvia White, entre muchas otras. Algunos Hijos, como Juane Basso, Darío De Vicenti y Nadia Schujman, con sus propios hijos: Pedro, Juana, Miriam y Sofía. Las nenas juegan, piden jugo, se enredan entre las piernas de los grandes. Hay jóvenes del grupo de apoyo a Madres, como Marianela Scocco y Giuli Marinucci. Todos concurren al descubrimiento de la placa. Son unos cuantos más, cualquier enumeración es arbitraria. La mayoría, de fierro, está allí todos los jueves para que la ronda siga siendo el lugar de referencia que siempre fue. Más tarde, como siempre, se van todos a tomar gaseosa y cerveza en un bar de la última cuadra de la peatonal Córdoba. Hay sándwiches y unas masitas españolas que hace María Manuela Manoli Labrador, la única hija que Esperanza conserva viva, y su puntal en la pelea por justicia para su esposo, sus dos hijos, su nuera. Las Labrador pasaron dos meses en Rosario. Chiche Massa dice que las va a extrañar, porque en este tiempo le aportaron "vitalidad" a las Madres y al aguante que se hace a los testigos en la causa Díaz Bessone.
El acto es breve, cuando las sombras se van apoderando de la plaza. Todos tienen sus flores para dejar al lado de la placa. Es la Gallega Ramírez la encargada de hablar, pero su voz se hace inaudible en una de las zonas atravesada por la campaña electoral. La Gallega militó en los organismos de derechos humanos rosarinos desde la dictadura militar. Acompañó las denuncias, investigó el terrorismo de Estado en Villa Constitución, que considera "el tubo de ensayo del golpe". Entonces, contribuyó a la "denuncia del aparato represivo y la implicancia de la patronal, de Acindar, bajo el mando de José Alfredo Martínez de Hoz, que fue el ministro de Economía de la dictadura". La democracia llegó con sus límites, y la Gallega decidió irse a vivir a España en 1987, cuando las leyes de Obediencia Debida y Punto Final instalaron la impunidad. En España se encontró con Manoli y Esperanza Labrador, en el marco de la Comisión Pro Derechos Humanos de Madrid, contra las leyes de impunidad. Allí participaban Carlos Slepoy, entre otros. De allí nació la estrategia de la búsqueda de justicia universal, y las denuncias contra los represores argentinos ante el juez Baltasar Garzón. La primera denuncia fue por la familia Labrador, que era española.
En 1994, Ramírez se mudó a Cuba, a apoyar la Revolución. "Había una apuesta muy grande del imperialismo para destruir a Cuba, pero ahí está la Revolución cubana", relata Ramírez, que ejerce el periodismo en Cuba, y coordina el Comité Internacional por la Libertad a los cinco patriotas cubanos detenidos en Estados Unidos. Ramírez escribe un libro sobre la familia Labrador, que concibe como "un homenaje a esta familia de luchadores heroicos y todos los desaparecidos de Rosario". El libro tiene un nombre, Esperanza. "Es un libro conmovedor que contará la vida ejemplar de esta familia heroica. Estamos esperando el juicio por los crímenes cometidos contra los Labrador para terminarlos, porque no queremos concluirlo sin que se haga justicia", explicó Ramírez, quien empezó a recopilar datos sobre los Labrador hace 5 años. La familia de crianza de Esperanza era cubana, y en poder de ellos Ramírez encontró una carta escrita por Palmiro Labrador en 1965, donde preguntaba por el paradero del Che Guevara. En esa misiva, Palmiro relataba que había una huelga en el Swift, y también decía que la Argentina debía un largo camino por recorrer hasta alcanzar el socialismo. Los Labrador tenían una fábrica de zapatos que fue desguazada por la patota de Feced. Miguel Angel fue secuestrado el 13 de septiembre de 1976. Víctor Labrador, su hijo Palmiro y Graciela Koatz fueron asesinados el 10 de noviembre de ese mismo año. En apenas una semana, Esperanza y Manoli huyeron con lo puesto y lo que quedaba de la familia, al amparo del consulado de España en Rosario. Las acompañó el Embajador de España en la Argentina, para cuidar sus vidas. Apenas tres meses después, Esperanza volvió a buscar a su hijo Miguel Angel. Junto a Nelma Jalil comenzó a viajar a Buenos Aires para la ronda de la Plaza de Mayo. Nunca más se sacó el pañuelo, el mismo que sigue llevando orgullosa a los 89 años.
22 de mayo de 2011
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las abuelas pueden esperar tranquilas


Congreso norteamericano rechaza desclasificar archivos sobre la dictadura argentina en claro gesto de hostilidad.
[Martín Granovsky] Argentina. En la Cámara de Representantes (diputados) de los Estados Unidos, 214 miembros pasarán a la historia por haberse negado a desclasificar documentos de inteligencia que ayuden a identificar nietos secuestrados en la dictadura argentina. A la cabeza estuvo el republicano Mike Rogers, diputado por Michigan y presidente de la Comisión de Inteligencia. Su argumento: "Tenemos que dedicarnos de lleno a Al Qaida. El tema de la Argentina puede esperar. Ya esperó 25 años. Unos años más no harán la diferencia".
Maurice Hinchey, veterano de la Marina, opositor de la guerra de Irak del 2003 y diputado por Nueva York, fue el autor del proyecto de desclasificación y encabezó la minoría de 194 miembros que perdió la votación. Ni Rogers ni su staff contestaron las preguntas enviadas por este diario.
Consultado por Página/12, un vocero de Hinchey dijo ayer por la tarde: "No hay ninguna razón para sospechar que la iniciativa de Hinchey podría significar un problema para los esfuerzos en la lucha actual contra el terrorismo. Pensar eso sería ridículo". Hinchey había piloteado una iniciativa similar para Chile en 1999. Tuvo éxito: los organismos de Inteligencia desclasificaron entonces 24 mil documentos que fueron útiles a la Justicia chilena.
En la Cámara baja la mayoría demócrata es de 240 contra 192 republicanos. El voto sobre la Argentina, de 214 contra 190, revela que además de los ausentes no todos los demócratas votaron por el proyecto de Hinchey. En el caso argentino, el Departamento de Estado (Cancillería) ya desclasificó un pelotón de documentos. Hinchey buscaba que hicieran lo mismo la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Oficina de Investigaciones Federales (FBI).
También los argumentos de Hinchey quedaron registrados para la historia de los derechos humanos. Esta fue la secuencia de su argumentación en la Cámara de Representantes:

- La Argentina y otros regímenes militares del Cono Sur realizaron la Operación Cóndor, que consistió en la captura y el asesinato de disidentes a través de las fronteras.

- La mayoría de los 30 mil desaparecidos fueron torturados y arrojados al agua.

- "Durante la dictadura, cientos de chicos nacieron en cautiverio y fueron entregados a miembros de las fuerzas de seguridad, mientras que sus madres presuntamente eran asesinadas."

- "Se descubrió la identidad de muchos de estos chicos, pero la mayoría no se conoce."

- "Dada la relación estrecha (de los Estados Unidos) con sus contrapartes argentinas de las comunidades de inteligencia, seguridad y militar, es probable que la documentación de la comunidad de Inteligencia de los Estados Unidos contenga información de gran valor útil para apoyar las nuevas investigaciones sobre la búsqueda de los hijos de los ‘desaparecidos’."

- "Recomiendo que la Cámara se dirija al director nacional de Inteligencia para que suministre a los paneles de inteligencia de la Cámara y del Senado información relacionada con las violaciones a los derechos humanos del gobierno militar en la Argentina y que también sirva para echar algo de luz sobre los niños nacidos en cautiverio."

- "Miles de familias esperaron más de 30 años para conocer el destino de sus seres queridos y hoy tenemos la oportunidad de hacer una contribución significativa a la verdad y a la justicia y ayudar el cierre de un capítulo problemático de la historia argentina."

En su refutación de Hinchey, Rogers admitió que se trataba de un "asunto particularmente difícil en la Argentina" y que tal vez un pedido como el de su colega por Nueva York "pudiera aportar cierta información que terminara atenuando las heridas". El problema, para el republicano por Michigan, es que aceptar el criterio de Hinchey "dañaría el esfuerzo actual de lucha contra el terror". ¿De qué modo? Así: "Podría desviar a la comunidad de inteligencia de su misión de proteger a los Estados Unidos y nuestros intereses respecto de las amenazas actuales". Y así: "Cuando uno piensa sobre qué difícil es obtener algo de información e identificar un alias en árabe, se da cuenta de que el aparato entero de inteligencia estuvo años tratando de desarrollar la pista que nos permitió traer a Osama bin Laden a la Justicia". En su negativa a ayudar a las Abuelas, Rogers argumentó que la comunidad de Inteligencia reclama "más analistas y más recursos humanos". Para él la iniciativa de Hinchey, "a pesar de su buena intención", sería un perjuicio porque absorbería "recursos para un problema que tiene 20 o 30 años de antigüedad".
"Lo lamento, pero hoy no podemos darnos ese lujo", dijo Rogers. "La comunidad de inteligencia está preocupada porque los próximos seis meses serán cruciales y Al Qaida buscará retomar posiciones luego de haber perdido a su líder inspirador y sus puestos operacionales para lanzar un nuevo ataque. Tenemos que dedicar cada minuto de nuestro día a identificar a los que quieren matar norteamericanos o a ciudadanos de nuestros aliados."
Agregó Rogers que "no es momento de interrumpir a nuestros analistas en contraterrorismo, a nuestros oficiales, a la CIA o a cualquiera de nuestras agencias de inteligencia ocupados en combatir a Al Qaida y ponerlos en actividades que sucedieron en la Argentina 25 años atrás". Hinchey no se dio por vencido. Dijo que no era verdad que su proyecto tuviera algún costo significativo. "La operación (Cóndor) ocurrió en el pasado. La información que queremos obtener está disponible ya mismo. No insumirá recursos importantes y puede conseguirse muy muy rápido. Lo que pasó en la Argentina debe corregirse. Fueron hechos violentos que afectaron profundamente a la sociedad y se dieron en el contexto de muchas, muchísimas familias, muchas de ellas completamente inocentes. Los perjuicios fueron desastrosos. Lo que proponemos se puede realizar con facilidad y rapidez y la última vez que lo planteamos fue una iniciativa apoyada por todos de manera unánime."
El diputado por Nueva York pidió a la oposición republicana que reconsiderase su postura. "Piensen bien en esto, en cuán importante es para la Argentina y para los Estados Unidos y con qué facilidad puede llevarse a la práctica. Nadie lo objetaría. Necesitamos hacerlo. Es algo honesto y será positivo, además de efectivo."
Cuando consiguió por última vez el uso de la palabra, Rogers aludió a su propia experiencia. Con todo respeto por la pasión demostrada por Hinchey, contó que él mismo fue agente del FBI y sabe lo que significa un minuto para un oficial. "Es un minuto que se quita de un caso, de la búsqueda de información, de una investigación, del tiempo de alguien que trabaja como analista u opera en el terreno para conseguir datos y procesarlos."
Fue en ese punto de su respuesta que Rogers dio su opinión en el sentido de que la restitución de chicos hijos de padres secuestrados y asesinados podía esperar, porque ya había pasado mucho tiempo. "Es probable que los próximos años no marquen una diferencia para este tema, pero sí serán importantes para la vida o la muerte de ciudadanos norteamericanos a manos de Al Qaida", dijo. El presidente de la Comisión de Inteligencia dijo tener la esperanza de que el caballero, es decir Hinchey, no piense que él condena su esfuerzo. Simplemente, se trata de una cuestión de "prioridades de seguridad nacional".
El proyecto original del diputado por Nueva York pedía información y documentos sobre la Secretaría de Inteligencia del Estado, el batallón de Inteligencia 141 de Córdoba, el 601 del Estado Mayor, el 121 de Rosario, y también detalles sobre operaciones de colaboración con fuerzas de Brasil, Paraguay, Uruguay. Sobre los chicos nacidos en cautiverio, solicitaba información disponible que diera cuenta de los campos de concentración de la Escuela de Mecánica de la Armada, Automotores Orletti, La Perla, Campo de Mayo e Institutos Militares. Si la comunidad de Inteligencia se rehusara a desclasificar un documento, Hinchey quería saber de qué manera ese documento podía herir la seguridad nacional de los Estados Unidos. Pero Rogers y 213 diputados más opinaron que las Abuelas tienen tiempo y pueden esperar.
[La foto viene de este blog.]
22 de mayo de 2011
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niños robados, legajos desaparecidos


Investigan en San Nicolás 66 expedientes de adopciones durante la ultima dictadura. Como en Capital y San Isidro, en San Nicolás estudian viejos casos que pueden ayudar a encontrar jóvenes que fueron apropiados. Pero allí, hay 44 expedientes que no aparecen y un juez que se resiste a entregar dos legajos.
[Irina Hauser] Argentina. La fiscalía federal de San Nicolás, que encabeza Juan Patricio Murray, investiga 66 expedientes de guarda y adopción que tramitaron durante la última dictadura, con la sospecha de que al menos algunos de ellos pudieron haber escondido la entrega de hijos de desaparecidos. Es el mismo tipo de rastreo que, como reveló Página/12, están realizando el juez Norberto Oyarbide en los juzgados de menores de Capital Federal y la jueza de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, en el juzgado (de la fallecida Ofelia Heft) que dio en adopción a Marcela y Felipe Noble Herrera, mientras la Corte Suprema bonaerense arma una base de datos de consulta permanente sobre procesos de adopción durante el terrorismo de Estado. El caso de San Nicolás pone en evidencia no sólo las irregularidades en los trámites originales de guarda, sino los mecanismos del propio Poder Judicial para, aún hoy, impedir la reconstrucción de historias de vida y la restitución de la identidad de los chicos apropiados. Tan es así que de los expedientes que están en la mira hay 44 que no aparecen, y hasta le abrieron una causa a un juez por resistirse a entregar dos legajos.
El ex juzgado de menores (ahora de responsabilidad penal juvenil) de San Nicolás funciona en una casa. Los expedientes de guardas que ya no están en uso fueron quedando amontonados en una habitación al fondo. "Prácticamente a la intemperie, sucios, con manchas de humedad, rotos", describía un informe de un grupo de especialistas de Abuelas de Plaza de Mayo, que participaron en esta investigación. "Cuando un joven quiere iniciar una búsqueda sobre su origen biológico esta información es fundamental, dato que los empleados (judiciales) no pueden desconocer", resaltaba el documento. Tanto Abuelas como la fiscalía que asumió la pesquisa parten de la idea de que el recorrido y las anomalías en los papeles que dan cuenta de guardas y adopciones durante la dictadura podrían facilitar el hallazgo de chicos nacidos en cautiverio o arrancados a sus padres secuestrados. A su vez, esta información ayudará a establecer la responsabilidad de los jueces en las apropiaciones, a las que procuraron dar aspecto de legalidad.
El equipo de investigaciones de Abuelas pidió al juzgado de San Nicolás 66 expedientes que debieron haber tramitado allí. La respuesta fue que sólo había 22 y el resto era imposible encontrarlos. La mayoría de los que aparecieron son del período 1976-1979, cuando el juez a cargo era Carlos Marchetti, el mismo que la semana pasada la Cámara Federal de Rosario ordenó volver a investigar por las irregularidades advertidas en la adopción de Manuel Gonçalves Granada, quien había sido entregado a personas conocidas del magistrado, y recuperó su identidad en 1995.
Marchetti había dado en guarda a Manuel a una prima de su primo. Nunca publicó edictos ni solicitadas para intentar hallar a su familia biológica y el único papel que daría cuenta de "citaciones cursadas a los familiares" sería falsa: estaba firmada supuestamente por el principal Jorge Russo, que dijo que no conocía a Marchetti, y además por su rango no podía rubricar ese trámite. Los adoptantes figuraban como casados –aunque no lo eran– y se obviaron los informes socioambientales propios de una adopción. En 1977, a una pareja de San Nicolás que preguntaba por el chiquito, el juez les dijo: "Muerto el perro se acabó la rabia". Reconstruir todo esto no fue sencillo ya que faltaba lo fundamental para poder empezar: había sido arrancada la hoja del libro índice que es la que permite identificar el expediente de guarda. En muchos de los casos que están bajo investigación sucedió lo mismo. Faltan esa y otras páginas.
Manuel Goncalves se convirtió en el impulsor de la investigación contra Marchetti, el juez civil de Lomas de Zamora Juan Delfín Castro y otros funcionarios judiciales que posibilitaron la supresión de su identidad. El juez de San Nicolás Carlos Villafuerte Ruzo los había sobreseído con el increíble argumento –revertido por la Cámara– de que la culpa había sido de Ana, la mamá de Manuel, que como forma de protegerse y protegerlo había cambiado su nombre y el de su bebé.
Los 66 expedientes que Abuelas y la fiscalía de Murray rastrean se corresponden con niños que son hallados y entregados al juzgado como "NN". Los documentos fueron requeridos al actual juez de esa dependencia, José Emilio Luciano. La primera respuesta del magistrado fue que las causas de guarda con fines de adopción habían sido remitidas a juzgados civiles. Sin embargo, allí informaron que los datos de los libros del juzgado de menores eran inexactos. No fue el único entuerto que tuvieron las Abuelas y la fiscalía con el juez Luciano. Cuando pidieron la búsqueda de los papeles de un caso específico que había sido señalado por la Conadi (Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad) como el de un probable hijo de desaparecidos, tanto su juzgado como el de la jueza civil Amalia Fernández Balbis contestaron que no los encontraban. El 21 de marzo último fueron intimados por la Suprema Corte bonaerense a "efectuar una exhaustiva búsqueda", "con la celeridad que el caso amerita". Para ese entonces, Luciano ya tenía abierta una causa por resistencia a la autoridad por negarse a dar los expedientes de dos menores hijos de desaparecidos. Murray pidió la indagatoria de Luciano a fines del año pasado, pero hasta ahora el juez Villafuerte Ruzo no le hizo lugar.
Luciano fue secretario de Marchetti en el Juzgado Penal Número 3 de San Nicolás entre 1979 y 1984. Allí tramitó la causa por el asesinato de Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereira Rossi en la que fue sobreseído hacia finales de la dictadura el ex subcomisario Luis Abelardo Patti. Luciano luego devino fiscal y, finalmente, juez de menores. Marchetti se fue a la actividad privada. Es abogado personal de Naldo Brunelli, secretario general de la UOM local quien, según fuentes judiciales, tiene un hijo adoptivo dado en guarda por Marchetti en 1977.
Los 44 expedientes faltantes siguen sin aparecer. Como informó este diario, según explicó el abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, Alan Iud, el 30 por ciento de los 104 nietos que pudieron recuperar su identidad "fueron robados por procedimientos de guarda y adopción", lo que demuestra la importancia de poder sacarlos a la luz.
22 de mayo de 2011
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cae represor de campo de mayo


Detuvieron a un represor de Campo de Mayo a partir de los testimonios de ex conscriptos. Carlos Tomás Macedra logró mantenerse en el anonimato durante 35 años. Ex conscriptos que declararon en la causa de Campo de Mayo lo identificaron como el asesino de Florencia Villagra y el secuestrador de Gustavo Cabezas, y fue detenido. El relato desde adentro.
[Victoria Ginzberg] Argentia. El 10 de mayo de 1976, Gustavo Alejandro Cabezas y Florencia María Villagra estaban repartiendo panfletos en una plaza de Martínez cuando fueron abordados por un grupo de la Sección Segunda de la Compañía Demostración de la Escuela de Comunicaciones de Campo de Mayo a cargo del teniente primero Carlos Tomás Macedra. A Gustavo lo subieron a un auto y se lo llevaron. Florencia logró desprenderse del soldado que la sujetaba y empezó a correr. Recibió un disparo en la espalda y murió. El relato del hecho figura en la declaración de José Luis Aguas, que en ese momento era un conscripto. Aguas vio y sintió cómo ella se apagaba. La agonía duró un minuto. Hasta que dejó de respirar. Al rato llegó la policía. Un agente se acercó, se agachó al lado del cuerpo e intentó sacarle el reloj y una cadenita. Aguas le mostró la pistola. "Si la tocás, te mato", lo amenazó.
Macedra está preso. Fue arrestado hace diez días. Había logrado pasar desapercibido durante 35 años. Su nombre no figuraba en la lista de represores denunciados por los organismos de derechos humanos. No fue reconocido por los sobrevivientes, pero ahora fue mencionado por los conscriptos que están declarando en la causa en la que se investigan los crímenes cometidos en Campo de Mayo. Estos nuevos testigos permitieron acceder a datos y responsables hasta ahora ocultos y, en este caso, reconstruir en detalle el operativo en el que se secuestró a Gustavo Cabezas y se asesinó a Florencia María Villagra.
Los dos jóvenes fueron interceptados el 10 de mayo de 1976 por un grupo de uniformados en la plaza de Martínez. Eso lo narró el mismo día del hecho José Carballo, que estaba con los chicos mientras repartían o pegaban unos volantes alrededor de la plaza. Carballo, que desapareció el 3 de junio de ese año, logró evadir la patrulla del Ejército y fue a la casa de Thelma Jara de Cabezas –la mamá de Gustavo– a avisar que se habían llevado a sus compañeros.
Aguas relató ante el tribunal que abordaron a Gustavo y Florencia porque mientras patrullaban por la zona su jefe los identificó como "sospechosos". "El chico era joven, no tendría 18 años, de pelo medio largo, de tez blanca. Y la chica de la misma edad, muy bonita de cara, tenía una campera de jean tipo Lee. Macedra los separa y comienza a interrogar. Estaban muy nerviosos y lo que decían no coincidía", narró Aguas.

–Estos hijos de puta algo traen, fijate debajo de los autos si hay panfletos o algo que hayan tirado por ahí –le dijo Macedra a Aguas.

El conscripto vio pegatinas en algunas fachadas que hablaban de una reunión universitaria o política. Cuando miró debajo de los autos, vio una bolsa pequeña, pero intentó disimular. Debajo del camión había otra que Macedra también vio, así que no la dejó pasar. El jefe le dijo que la levantara y volviera a la plaza.
Gustavo y Florencia estaban rodeados por soldados. Macedra sacó su 45, le pegó al joven en la cabeza y le dijo: "Hijo de puta, vas a cantar todo lo que sabés". Los conscriptos se sorprendieron, se quedaron "pasmados" (en palabras de Aguas). El chico sangraba. Lo subieron a la camioneta boca abajo. Florencia logró zafarse de la persona que la estaba sujetando y salió corriendo. Avanzó treinta o cuarenta metros, hasta que Macedra sacó su pistola y gritó: "Parate o te mato". Tiró dos disparos hacia arriba. El tercero fue hacia el centro de la espalda de la chica, que cayó al piso. Dos soldados, que venían corriendo desde la camioneta, se quedaron paralizados a unos quince metros de Florencia. Aguas se acercó al cuerpo. Florencia jadeaba. El charco de sangre era grande.
El soldado le dijo a Macedra que estaba viva y que había que llamar a una ambulancia. "No, dejá, yo sé dónde le pegué", fue la respuesta. Aguas se quedó a su lado mientras agonizaba e impidió que un policía rapiñara el cadáver. No vio qué pasó con Gustavo. Un compañero le dijo que lo habían subido a un patrullero.
Cuando llegaron al cuartel, los conscriptos comentaron entre ellos lo que había pasado. Los que se habían quedado dijeron que lo habían escuchado por radio. Que lo habían informado como un enfrentamiento. Los que acababan de llegar aseguraron que no había sido así. Era de madrugada y se fueron a dormir. A las seis de la tarde, Macedra juntó a todo el grupo. "Quiero que sepan que matar a una persona no es nada grato, yo también estoy mal por el hecho sucedido, pero gracias a las declaraciones del detenido hemos encontrado esta bandera y en un domicilio un polígono de tiro", les dijo y desplegó una bandera del ERP. (Gustavo y Florencia militaban en la Unión de Estudiantes Secundarios, UES, vinculada con Montoneros). Los soldados se mantuvieron en silencio. Macedra agregó: "Ustedes vieron que me tuve que defender, pues me disparó con el treinta y ocho que llevaba en su cartera". Y se fue. Los conscriptos coincidieron en que lo que decía Macedra no era cierto, pero que era la versión que debían dar para no tener problemas si alguien preguntaba. Muchos estaban nerviosos y no querían salir a patrullar nunca más.

Una Colimba Particular
"Con esta declaración y la detención de Macedra queda comprobada la importancia de los testimonios de los que hicieron la conscripción en aquellos años. Demuestra que los oficiales y suboficiales van presos. Tanto los querellantes como los familiares de las víctimas creemos que los conscriptos no tenían más opción que estar ahí, ellos no tienen responsabilidad, incluso hay colimbas desaparecidos, pero necesitamos que se acerquen para que nos ayuden a saber qué pasó con nuestros familiares", dijo a Página/12 Daniel Cabezas, hermano de Gustavo, que impulsa junto con abogados y familiares de desaparecidos en Campo de Mayo una campaña para que los ex conscriptos se presenten como testigos. A diferencia de la ESMA, en Campo de Mayo hay pocos sobrevivientes y el relato de los ex soldados obligados puede revelar nombres de represores desconocidos o detalles sobre el destino de las víctimas, como en este caso.
Durante su declaración, Aguas narró que entró al Servicio Militar a principios de 1976. Fue destinado a la Escuela de Comunicaciones con asiento en Campo de Mayo y luego al Arsenal Esteban De Luca, en Boulogne. Apenas llegado, le informaron que habría un golpe de Estado. Le enseñaron a entrar en viviendas y desplazarse en patrullas por la ciudad. Golpeaban domicilios, revisaban personas, entraban a hoteles transitorios de la Panamericana, entre otras cosas. "Una vez –contó– se detuvo a una persona porque no tenía documentos y así fue que se detuvo a varias, que eran trasladadas a la comisaría de Boulogne. Casi siempre era a esa comisaría y muy rara vez a la de San Isidro y José León Suárez. Cuando pasábamos por las comisarías dentro del patrullaje, algunos policías decían que alguna persona que habíamos detenido, que no era nadie en especial, no la veríamos más. Primero creí que era una bravuconada, pero después nos dimos cuenta, cuando desaparecieron dos compañeros de comando y servicios, cuyos nombres no recuerdo, que aquello podía ser cierto."
Aguas reveló que durante uno de esos "patrullajes" Macedra violó a una chica que había detenido en un "control de autos". Que él y sus compañeros estuvieron como "grupo de apoyo" en un operativo en la zona de Martínez donde murieron dos personas y que también los llevaron a un sitio donde, según les dijeron, estaba escondido Mario Roberto Santucho, el líder del ERP. Allí se limitaron a mirar, pero "cuando terminó el hecho un grupo de soldados que actuó ingresó a la casa y cuando salían, muchos de ellos vomitaban. Se rumoreaba que en el lugar se encontró un matrimonio, un bebé y otra chica más. Los soldados se preguntaban qué grupo de extremistas estábamos buscando si era una familia".
El testigo no tuvo contacto con los sitios que, dentro de Campo de Mayo, fueron usados como centros clandestinos de detención. No vio tampoco a secuestrados pero aclaró que cuando hacían guardia, nadie quería que le tocara el puesto 6 porque desde ese lugar se escuchaban gritos de lamentos y de personas que pedían ayuda.
22 de mayo de 2011
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escuela para perros de la calle


Municipalidad de Río Cuarto, provincia de Córdoba, Argentina, inicia programa de rehabilitación y adiestramiento de perros hallados en la calle para facilitar su reinserción y adopción. El sacrificio es un delito.
[Río Cuarto, Argentina] En 2009, esta ciudad se declaró "no eutanásica de animales". En paralelo a la prohibición oficial del sacrificio de perros y gatos abandonados, el año pasado el municipio inauguró un centro de castración en el que se operan unos 40 perros y gatos por día para que no puedan reproducirse. Este jueves, el proyecto se completa con la inauguración de un "centro de adiestramiento canino para su reinserción social", que sería único en el país.
Según se indicó, unos 150 perros de la calle serán trasladados a una amplia quinta, en las afueras de la ciudad, que ha sido preparada con caniles, corrales y condiciones especiales para su atención  y adiestramiento.
Serán entrenados para que puedan colaborar con bomberos, fuerzas de seguridad (detección de narcóticos, armas, municiones, rastros), agencias de protección, controles zoófitosanitarios (de frutas y verduras); asistencia terapeútica para la tercera edad o para la discapacidad.
La idea de capacitar a los perros en odorología forense (búsqueda de rastro criminal, rastro urbano y rastro rural) surgió luego de la intervención del especialista Mario Rosillo en la investigación de la desaparición de Nicolás Sabena. El veterinario y ex comisario correntino ha logrado esclarecer resonantes crímenes con su perro mestizo "Corbata" y colaboraría con la iniciativa de Río Cuarto.
La concejal Viviana Yawny, impulsora del proyecto, está convencida de que, una vez que se logre preparar a los animales para objetivos específicos, tendrán demanda no sólo en la ciudad sino en otros puntos del país. Dijo que ya se han recibido pedidos de animales adiestrados. Destacó que en el nuevo centro también se atenderá y rehabilitará a equinos que son rescatados del maltrato en las calles de la ciudad.
Un rol fundamental en el proyecto lo cumplirá la Asociación de Lucha Contra el Maltrato Animal de Río Cuarto (Almac). Firmará un convenio con el municipio para llevar adelante tanto un programa preventivo para caninos con agresión territorial (terapias y normativas para evitar conflictos), como el programa de reinserción de perros vagabundos adiestrados.
Organismo. El Ente Descentralizado de Control Municipal (Edecom), del que dependen los inspectores de zoonosis, indicó que se dispone de una camioneta 0 km para el proyecto, así como de tráiler con capacidad para trasladar cuatro animales con el fin de capturar equinos en la vía pública.
22 de mayo de 2011
19 de mayo de 2011
©la voz

murió albert bachmann


Extravagante espía suizo.
[William Grimes] Murió el 12 de abril en Cork, Irlanda, el más pintoresco pero menos efectivo jefe del espionaje suizo, Albert Bachmann, cuyo temor de una invasión soviética lo llevó a crear en los años setenta un servicio de inteligencia secreto y una fuerza paramilitar desconocida para el gobierno suizo. Tenía 81 años.
Albert Bachmann era un guerrero de la Guerra Fría que temía lo peor.
Su familia, en un anuncio publicado en el diario de Zurich,  Tages-Anzeiger, informó que murió después de una breve enfermedad.
Bachmann, que era coronel, llevó arrojo y valor al espionaje suizo en su relativamente breve pero memorable dirección de la inteligencia militar suiza. Comunista en su juventud, se convirtió en un duro guerrero de la Guerra Fría después de la ocupación soviética de Checoslovaquia en 1968, la que consideró como una repetición para una invasión a gran escala de Europa Occidental.
Después de su nombramiento para dirigir la inteligencia suiza en 1976, creó el Proyecto 26, un ejército secreto de dos mil combatientes adiestrados en la guerra de guerrillas contra las tropas soviéticas para hacer frente a una eventual invasión.
Para garantizar la supervivencia del estado suizo, compró Liss Ard, una hacienda de ochenta hectáreas cerca de Cork, para que sirviera como refugio y cuartel general de un gobierno en el exilio y, en el sótano de una de sus casas georgianas, una bóveda de seguridad para las reservas de oro suizas.
Los lealistas consideraban al coronel Bachman como un intrépido visionario. Otros apoyaban al agente de inteligencia que consideraba a su antiguo jefe como "un boy scout pretencioso que veía maldad en todas partes y creía que era el único que poseía la verdad absoluta sobre la defensa nacional".
El coronel Bachmann fue descubierto después de enviar a uno de sus operativos, un consultor de gerencia llamado Kurt Schilling, a espiar las tropas austriacas que realizaban maniobras cerca de la ciudad de St. Pölten, en noviembre de 1979.
La necesidad de este intrigante secreto no estaba clara, ya que el gobierno austriaco había invitado a observadores de todo el bloque de Europa del Este a presenciar las operaciones. Sin embargo, Schilling, equipado con mapas, binoculares y una libreta de notas, pasó varios días fisgoneando las barracas militares y puestos de comando antes de que fuera sorprendido por la policía austriaca.
Bautizado como "el espía que venía de Emmentaler", una referencia al famoso queso suizo, Schilling fue llevado a juicio por espionaje. Su misión, explicó a la corte, era evaluar la capacidad de resistencia del ejército austriaco ante un eventual ataque soviético.
El asunto fue profundamente embarazoso para Suiza, y el coronel Bachmann fue suspendido. Posteriores investigaciones sobre sus actividades dejaron al descubierto el Proyecto 26 y otras iniciativas relacionadas.
Todo fue una completa sorpresa para el ministro de Defensa suizo, Georges-André Chevallaz, que las encontró tan escandalosas que se sospechó, aunque brevemente, que su arquitecto era un agente doble.
Pronto el coronel Bachmann fue obligado a renunciar, bajando la cortina de uno de los capítulos más intrigantes de la historia de la Guerra Fría.
El Proyecto 26 persistió, bajo varios nombres, hasta que fue disuelto en 1990 después de que el gobierno suizo declarara que era una organización clandestina que operaba sin control del gobierno ni del Parlamento suizo.

Albert Bachmann, conocido como Bert, nació el 26 de noviembre de 1929 en Albisrieden, ahora parte de Suiza, donde su padre trabajaba como pintor de brocha gorda. Se inició en el oficio de imprentero y se unió a la Freie Jugend, la organización juvenil del Partido Laborista Suizo, que era de orientación comunista.
Después de un pronunciado giro político a la derecha, realizó su servicio militar obligatorio y descubrió que le gustaba el ejército. Pese a su falta de educación formal y lustre, pudo avanzar en los rangos del servicio de inteligencia. Le agradaba decir que era el único oficial del estado mayor que lucía mostacho y un tatuaje en su antebrazo.
En 1969 causó conmoción como el autor principal de ‘Civil Defense’, un manual de resistencia popular en caso de invasión: se imprimieron 2.6 millones de ejemplares, que fueron distribuidos en toda Suiza. Su cubierta roja, y su definición de izquierdistas e intelectuales como enemigos internos, le reportó despreciativas comparaciones con el Pequeño Libro Rojo de Mao.
Imperturbable, se marchó con una misión secreta propia a Biafra, que entonces luchaba para separarse de Nigeria. Allá, por motivos todavía oscuros, se presentó como un inglés de clase alta llamado Henry Peel, uno de los varios y pintorescos nombres que utilizó para su trabajo encubierto. Los servicios de inteligencia alemanes, que compartían información con los suizos, lo bautizaron como la Mano Negra.
Después de ser ascendido a coronel y nombrado jefe de la inteligencia militar, el coronel Bachmann asumió la dirección del Bureau Ha, un servicio de inteligencia oficioso creado durante la Segunda Guerra Mundial, y el Servicio Especial D, una fuerza de resistencia de retaguardia, similar a las unidades secretas creadas en muchos países de la OTAN, que fueron preparadas para hostigar a un ejército de ocupación. Fueron la inspiración del Proyecto 26.
Con energía e imaginación -quizás demasiado de la última-, el coronel Bachmann preparó a sus agentes especiales para hacer bombas, para actuar francotiradores, codificadores, asesinos y, en un guiño a su antigua profesión, en la impresión de panfletos. Guías de montaña fueron encargados de la tarea de guiar a importantes oficiales a través de los Alpes.
Después de ser obligado a retirarse en 1980, el coronel Bachmann se mudó a Cork, donde trabajó exitosamente como agente inmobiliario.
"Era un personaje asombroso, con un gran sentido del humor, pero mucha gente pensaba que era un banquero retirado, no un agente de inteligencia", dijo al diario The Irish Independent un vecino de la localidad.
22 de mayo de 2011
7 de mayo de 2011
©new york times
cc traducción mQh