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bussi, el siniestro


En su entierro, los argentinos que salieron a la calle para gritar "dónde están los desaparecidos" gritarán: "Nunca más". Nunca más un general Bussi. El siniestro.
[Osvaldo Bayer] Murió Domingo Bussi, el general. Una de las más siniestras figuras de nuestra historia. Sí, no se cometería ninguna exageración si cuando se haga referencia a él se diga: "El general Bussi, el siniestro". Sólo basta recorrer su biografía para constatarlo. La perfidia de sus crímenes llega a lo inimaginable. Y ahí está la pregunta que todavía no nos hemos contestado: ¿dónde aprendió Bussi su oficio de matar con total impunidad? ¿En el Colegio Militar, en la Escuela Superior de Guerra o en sus estadías en Kansas con el ejército yanki o en Vietnam durante su gira? Sea como fuere, fue un criminal de la mayor cobardía y crueldad. Sus crímenes comprobados y por eso condenado son todos de lesa humanidad. Su hazaña máxima como criminal es el haber exhibido el cadáver congelado de Santucho en el Museo de la Represión, en Campo de Mayo. Se le caía la saliva de la boca de puro placer. Pero, además, los mil casos de torturas, de "desaparición", de asesinatos. El mismo ejecutaba a los presos políticos de un solo tiro. Está declarado por testigos. ¡Ah, general! La degradación. La absoluta validez de la ley del más fuerte.
Y ese episodio tan perverso, donde la vileza ya no tiene palabras para describirlo: cuando ordenó apresar a los vagabundos y los pordioseros de la capital tucumana y los transportó en camiones que los arrojaron por las sierras catamarqueñas, donde murieron de hambre y de frío. Occidental y cristiano el general. Eso ocurrió en tierras tucumanas donde en 1816, en aquel increíble 9 de julio, se cantó nuestro Himno Nacional con aquello tan sabio de "Ved en trono a la noble Igualdad, Libertad, Libertad, Libertad".
Pero uno, como argentino, sintió aún mucho más vergüenza cuando el pueblo tucumano, ya en democracia, votó a ese abyecto personaje como gobernador de Tucumán. ¿Qué hubieran pensado los congresales de 1816 al saber que en esa misma tierra libertaria se había votado al abyecto supremo? Ahora, esos que lo votaron de los barrios bien y de los barrios que exigían "más seguridad" tendrían que tener el coraje civil de marchar frente a la Casa de Tucumán y pedir perdón por tamaña acción de burlar para siempre a la democracia.
Lo mismo que tendrían que hacer los diputados del radicalismo y de otros partidos conservadores que votaron el "Punto Final" de Alfonsín por el cual quedó en total libertad la jauría uniformada de la desaparición como método.
El "general" Bussi. Cuando trasladó el centro clandestino de detención de Famaillá al Ingenio Nueva Baviera, ahí sí que se sintió dueño de la vida y de la muerte. Dueño y señor de la picana y el submarino y de toda clase de torturas aprendidas en el General Staff College de Fort Leavenworth, en Kansas. Claro, siguieron las huellas de aquel general Julio Argentino Roca cuando mandó comprar diez mil remington, el invento estadounidense con que se había eliminado a los pieles rojas y a los sioux. Y con ellos Roca demostró que los argentinos somos los mejores europeos y americanos del norte. Videla, Menéndez, Bussi... la lista es larga. Pero por fin muchos de ellos ya están en cárceles comunes y retratados para siempre en el diccionario de la infamia.
Murió Bussi. El espectro de la infamia. General de la Nación. ¿De qué Nación? No aquella del 25 de Mayo ni de 1813 y del 9 de julio tucumano. No, la fiera sanguinaria salida de claustros castrenses argentinos y entidades "educadoras" norteamericanas. En su entierro, los argentinos que salieron a la calle para gritar "dónde están los desaparecidos" gritarán: "Nunca más". Nunca más un general Bussi. El siniestro.
25 de noviembre de 2011
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golpismo cívico-militar


Bussi, el represor más sangriento de Tucumán que ganó elecciones en democracia. Cinco años después de la retirada de la dictadura y tres después del juicio a los ex comandantes que acabaron con la excusa del "no sabía", el represor ganó las elecciones de Tucumán en 1989 y volvió a hacerlo en 1995.
[Andrés Jaroslavsky]* Argentina. En 1987, apenas cuatro años después del retorno a la vida democrática, regresó a Tucumán y se presentó como cabeza de lista por un partiducho que nadie conocía. Obtuvo inmediatamente cerca del 18 por ciento de los sufragios. Los partidos tradicionales se escandalizaron sin derecho: Bussi gozaba de la impunidad que ellos mismos le habían garantizado. La debacle política de Tucumán le dio un empujón y en noviembre de 1989, cuando se realizaron las elecciones provinciales para elegir convencionales constituyentes, el bussismo obtuvo más del 55 por ciento de los votos.
En las elecciones de 1991, Antonio Domingo Bussi ya pisaba fuerte y compitió contra un invento político del menemismo que buscaba frenar su crecimiento: Palito Ortega. Menem comprendía perfectamente que el triunfo de Bussi podía resultar en una proyección a nivel nacional y un buen dolor de cabeza para su propio gobierno.
Bussi perdió esas elecciones, pero en 1995 se presentó nuevamente, derrotando al candidato del peronismo y al del radicalismo. Veinte años después del comienzo del Operativo Independencia, uno de los principales símbolos de la criminalidad de la dictadura retornaba al gobierno de Tucumán gracias al diluvio de votos de decenas de miles de ciudadanos.
Bussi demostraba así que aquel viejo espejismo de la sociedad argentina estaba intacto: ver en los militares a los correctores de los defectos de la democracia y la política. Tan intacto como en el ’55 o el ’76.
Su consagración como gobernador en democracia recordó al país una vez más que los militares de la dictadura no descendieron de platos voladores, las Fuerzas Armadas no "invadieron" Argentina. La sociedad, en su enorme mayoría, aceptó a las Fuerzas Armadas como preceptores del orden. Durante más de medio siglo, esta inmadurez de la sociedad argentina fue explotada por el partido militar que se presentaba vendiéndoles espejitos de colores, discursitos de orden y honradez.
Otros, más que aceptar, vivieron el régimen militar con euforia. Concentrar las críticas en Bussi, como símbolo y representante excluyente de los crímenes cometidos en Tucumán, es olvidarse de aquellos que le palmeaban la espalda. Representar a la dictadura como una acción puramente militar es un error grave de análisis que beneficia con olvido a los sectores que promovieron estos crímenes mientras lucraban con el régimen.

Cívico-Militar
La visita del presidente Videla a Tucumán en junio de 1977 es un ejemplo que demuestra claramente hasta qué punto la dictadura fue civil y militar. Aquel invierno del ’77 encontró al general Bussi ansioso por mostrar su cuadernito de deberes a su superior. Ordenó tapiar las villas miseria y arrojar a los mendigos tucumanos en una provincia vecina. La propaganda estuvo a cargo de Mariano Grondona, quien fue invitado por la Secretaría de Información Pública para dar un ciclo de conferencias. El 12 de junio de 1977, luego de presentar sus saludos a Bussi, Grondona destacó que: "Los países que como la Argentina han luchado con las armas en la mano contra la subversión y ahora intentan continuar gradual y cuidadosamente una nueva democracia están destinados a la incomprensión internacional hasta que demuestren en los hechos, la bondad de su fórmula". "Es que somos un modelo nuevo, original, que viene a romper los esquemas convencionales. ¿Cómo es que un país debe guerrear por los derechos humanos y en esa guerra dejar de lado el esquema convencional de la represión delictiva? No lo comprenden. ¿Cómo es que un país debe abandonar la vía aparentemente democrática para edificar de veras una democracia? Tampoco lo entienden. Este es el precio de la originalidad", aseguraba Grondona a La Gaceta, el diario de los García Hamilton.
Ese mismo día, en un agasajo al periodismo realizado por Bussi en el pueblo Teniente Berdina, el general le retribuiría los piropos. "El gobernador, general Antonio Domingo Bussi, dirige la palabra a sus invitados. Flanquean al mandatario el Dr. Mariano Grondona y el director de La Gaceta, señor Eduardo García Hamilton". (...) "Los argentinos estamos viviendo la hora de la verdad, y en ese estado del alma es que sentimos la necesidad de sincerarnos. Por eso, en un impulso interior, debo decirles a ustedes periodistas, de nuestro reconocimiento por el apoyo brindado", sostenía un Bussi agradecido.
Al día siguiente se realizó en la plaza principal de Tucumán la procesión del Corpus Cristi presidida por el arzobispo de Tucumán, monseñor Conrero. En la vereda de la iglesia catedral se emplazó una tarima con el altar, donde se situaron los abanderados de las escuelas y los colegios, las autoridades –presididas por Bussi–, los presidentes de la Corte Suprema de Justicia y de la Cámara Federal de Apelaciones.
Aquella imagen de autoridades militares, sacerdotes, maestros, alumnos y jueces marchando encolumnados en procesión se completa con un párrafo publicado en La Gaceta, que lleva este ritual a un plano casi irreal: "Terminado el oficio se inició la procesión. En la marcha se oró especialmente por el Sumo Pontífice, la Paz y el Amor en la patria (sic), la familia tucumana y la Acción Católica. Para finalizar se cantó el Himno Nacional, ejecutado por un sacerdote en un órgano, como expresión de reconocimiento de los ideales de la Patria y de todo lo que simboliza la bandera nacional".
Finalmente, el día de la llegada de Videla, la Cámara de Contratistas de Obras del Estado publicó una solicitada, siempre en La Gaceta, saludando al "Exmo. Señor Presidente de la Nación, teniente general, Jorge Rafael Videla, en su visita a Tucumán". El listado de empresas ocupaba dos páginas completas.
El director de La Gaceta invitó a los represores a poner en marcha las nuevas rotativas de su diario, destacando en su publicación del día siguiente que "la visita del presidente de la Nación, teniente general Jorge Rafael Videla, a los talleres de La Gaceta representó un honor de alta significación para nosotros. Por ello el 19 de junio de 1977 habrá de quedar como una de las fechas memorables de la historia de este diario".
Sólo comprendiendo la atmósfera de ese Tucumán de 1977, ese "Jardín de la República" que sería la envidia del medioevo, se puede entender la elección de Bussi como gobernador. Una sociedad educada por una máquina de propaganda que dejaría a Goebbels convertido en un cadete de una fábrica de calcomanías.

La Subversión
Bussi relevó al general de brigada Acdel Vilas en el mando del Operativo Independencia, en diciembre de 1975. En 1977, Acdel Vilas escribió sus experiencias durante el operativo, pero el material no fue publicado debido a una prohibición del Comando en Jefe del Ejército. En uno de sus párrafos Vilas sostiene que al dejarle el mando a Bussi "la subversión armada había sido total y completamente derrotada" (...) "La mayor satisfacción fue recibir días después, ya estando en la capital federal (sic), el llamado del general Bussi, quien me dijo ‘Vilas, Ud. no me ha dejado nada por hacer’".
Sin embargo, luego del golpe, comenzaría una feroz carnicería comandada por Bussi, demostrando que el objetivo de la dictadura excedía ampliamente la aniquilación de la insurgencia armada. Las Fuerzas Armadas buscaban la exterminación de cualquier tipo de oposición o disenso para imponer un proyecto de reestructuración económica y social. Quienes se encargaban de la propaganda, los obispos que bendecían la masacre y las empresas que llenaban páginas con saludos a Videla compartían este objetivo.
Fue en esa sociedad, educada en el desprecio a la política, que Bussi encontró eco y ganó la gobernación, jurando vengar a la población por las corrupciones de la democracia.
Sin embargo, sin las mordazas de la dictadura, la población pudo ver que Bussi era tanto o más corrupto que cualquiera de aquellos a quienes prometía combatir. El mito del militar como administrador eficiente, duro e incorruptible se desvaneció rápidamente a medida que afloraban como aguas podridas sus escándalos de corrupción y la televisión transmitía la imagen del valiente general llorando luego de admitir la existencia de sus cuentas en Suiza. Allí comenzó la decadencia de su carrera política. Bussi no fue derrotado por una propuesta superadora de otros partidos, se derrotó a sí mismo hundido en sus propias mentiras. El talento de este general de la Nación sólo alcanzaba para torturar y fusilar detenidos. Si su administración hubiera conseguido un par de aciertos económicos que sostuviesen el "mito" de la eficiencia, su partido y su persona podrían haber alcanzado niveles aún más repugnantes.

Tirano-Saurio
La sociedad argentina maduró y junto a los organismos y un nuevo gobierno con las cosas bien puestas se comenzó a enfrentar la impunidad. El general vivió lo suficiente para ver que, de aquel modelo de sociedad que quisieron imponer, no quedaba nada. Bussi fue juzgado en otro país. Un país al que ya no engañaba ni asustaba. Una nueva Argentina con una Corte Suprema respetable.
En agosto del 2008 fue condenado a prisión perpetua e inhabilitación con prisión domiciliaria. Fue dado de baja del Ejército perdiendo de este modo su rango y su condición de militar.
Fue así que el octogenario pasó sus últimos años encerrado, convertido en un momia tambaleante que se partía la cabeza contra los muebles o sentado por las noches en la galería de su casa, en el exclusivo country Yerba Buena Golf Club. Triste, solitario y final.
El mito de los militares, como preceptores de la moral de la Nación, alcanzó finalmente la jerarquía que siempre mereció. Es un cuento de hadas para un puñado de nostálgicos de ese pasado de desfiles, procesiones, miedo y obediencia. Un puñado que merecería vivir todavía en ese país.
Hoy, una nueva generación crece en una argentina libre, una generación que no implora por la llegada de salvadores, una generación que comprende que las sociedades siempre tendrán conflictos y toma con las dos manos el desafío de crear una Argentina mejor.
Por un par de días, las páginas de distintos medios se llenarán de adjetivos duros contra Bussi y finalmente pasará a ocupar un triste anaquel, aquel donde se exhiben las aberraciones que parió aquella Argentina, aquellas Fuerzas Armadas.
Resta, sin embargo, que esta nueva generación, esta nueva sociedad argentina, identifique y condene a aquellos que lo palmeaban en la espalda, aquellos que lo aplaudían fervorosamente, aquellos que se beneficiaron económicamente mientras el psicópata les hacía el trabajo sucio.
[* Hijo de Máximo Jaroslavsky, médico desaparecido en Tucumán.]
25 de noviembre de 2011
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ni yerba de ayer


Fue gobernador de facto de Tucumán, genocida y también constituyente, gobernador y diputado electo en democracia.
[Mario Wainfeld] Murió condenado a cadena perpetua, cumpliendo prisión domiciliaria, despojado por indignidad de su condición militar. Su otrora poderoso partido, Fuerza Republicana (FR), se fragmentó en las recientes elecciones y va hacia la consunción.
Hace veinte años el entonces presidente Carlos Menem sacó de la galera la candidatura a gobernador de Ramón "Palito" Ortega, único modo de impedir que Antonio Domingo Bussi llegara al poder. El ex tirano lo logró en 1995, con el voto popular. Con su hijo Ricardo como candidato, FR estuvo a punto de revalidarse en 1999: perdió por un tris contra el peronista Julio Miranda.
El genocida ganó ocho elecciones en Tucumán. Hubo algunos partidos procesistas que accedieron a gobiernos provinciales (en Chaco, en Salta), pero él fue el jerarca de la dictadura que ranqueó más alto en ese terreno. Jorge Rafael Videla se infatuaba fantaseando que "la cría del Proceso" sería revalidada en elecciones libres. Emilio Eduardo Massera trató de construir su propia candidatura trasvestido de sucesor del peronismo: su delirio no llegó muy lejos. Bussi los aventajó en esa carrera.
Los dieciséis años que van desde el cenit de Bussi hasta su fallecimiento en el desdoro y en soledad parecen mucho, máxime por los retrocesos de los partidos democráticos en la lucha contra la impunidad. Acaso no sean tantos en la dimensión de la historia de un país que viene recobrando su dignidad. Vale como referencia la comparación con lo que viene pasando en países hermanos o vecinos, que dan sus primeros pasos en un recorrido que la Argentina ha ahondado más, tanto que les sirve de ejemplo, de aliciente y de bandera.

Una de sus últimas apariciones públicas, que lo pinta de cuerpo entero, ocurrió cuando habló en el juicio por el secuestro, tortura y asesinato del ex senador Guillermo Vargas Aignasse. El represor vituperó y calumnió a su víctima quien, como cuando cayó en 1976, no podía defenderse. Bussi aducía estar muy enfermo, pero le sobró firmeza para denigrar a quien había asesinado.
En esta misma edición de Página/12 se informa que avanza la causa que investiga el asesinato del obispo Enrique Angel Angelelli. Hay procesados por homicidio calificado y asociación ilícita. La investigación se había iniciado en 1984, se clausuró por imperio de las leyes de punto final y obediencia debida. Fue obstruida decenas de veces, mientras la jerarquía de la Iglesia Católica silbaba bajito y miraba para otro lado. La coincidencia de la fecha es un azar del calendario. Pero nada tiene de casual que el ignominioso final de Bussi y la apertura de una hendija en la investigación sobre el crimen de Angelelli ocurran en esta etapa, enmarcados en un contexto de avance en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.
Las banderas siempre fueron sostenidas por los organismos de derechos humanos, por los familiares de las víctimas, por los sobrevivientes, por creciente cantidad de integrantes de la sociedad civil. La llama, que nunca se apagó, se reavivó a partir de 2003. Desde entonces, los tres poderes del Estado han hecho su parte, con compromisos y convicciones desparejos. Los presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner sostuvieron, por primera vez, ocho años de continuidad en políticas de Estado vinculadas con los derechos humanos y fueron la avanzada de un cambio de época, ejemplar. El Congreso anuló las leyes de la impunidad que sancionara tiempo atrás. La Corte Suprema, renovada con magistrados idóneos y respetables, sumó lo suyo, aunque "por abajo" sobreabundan jueces y camaristas empecinados en encubrir criminales o cajonear los expedientes que los encausan.
Cada quien sabrá cuáles son sus emociones ante la muerte de un protagonista de una etapa oprobiosa, que supo saborear las mieles del aval democrático. La sociedad argentina, en su conjunto, puede felicitarse por la etapa histórica en que sucedió el hecho, sin bajar las banderas ni cejar en una lucha que todavía insumirá años.
25 de noviembre de 2011
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terror en el infierno


A los 85 años y condenado por crímenes de lesa humanidad, murió en Tucumán Antonio Domingo Bussi. Fue el único jerarca de la última dictadura que logró ser electo en democracia. Responsable de más de treinta centros clandestinos, su vida política comenzó a declinar cuando se supo que tenía una cuenta en Suiza. Fue condenado a prisión perpetua en 2008.
[Victoria Ginzberg] Argentina. "Bussi ha agarrado con una manguera a garrotear hasta que los ha muerto. Los ha muerto a esos dos personalmente", relató un ex conscripto.
Cada quince días, llegaba por la noche al Arsenal Miguel de Azcuénaga. Los detenidos estaban atados con cables, los ojos vendados y de rodillas frente a un pozo recién excavado. Se hacía presente con su uniforme de campaña y con el casco debajo del brazo. Daba la orden de disparar al mismo tiempo que apretaba él mismo el gatillo a pocos centímetros de la nuca de la primera víctima. Así murió Ana Cristina Corral, de 16 años, que había sido secuestrada en su casa de San Miguel de Tucumán. Antonio Domingo Bussi, su asesino, murió ayer, 35 años después, a los 85 años, en el Instituto de Cardiología de Tucumán, debido a "un cuadro de insuficiencia cardíaca descompensada con alteraciones a la función pulmonar y renal". Agonizaba desde el martes. "Mi papá es un hueso duro de roer", dijo en la puerta de la Clínica Ricardo Bussi, mientras la muerte le llegaba lentamente al único jerarca de la dictadura que logró ser electo en democracia. Fue velado en una ceremonia íntima. Será enterrado en Pilar, condenado y degradado.
Antonio Domingo Bussi nació en Entre Ríos el 17 de enero de 1926 y en 1975 reemplazó a Acdel Vilas como jefe del Operativo Independencia, que fue la antesala y globo de ensayo del terrorismo de Estado en Tucumán. Se había preparado para eso: había viajado como observador a la guerra de Vietnam, donde fue recomendado como un interesante cuadro para una guerra antisubversiva e hizo el curso regular del Command and General Staff en Fort Leavenworth, Kansas. Sus jefes en el Ejército consideraban que se desempeñaba en "las misiones con gran escrupulosidad, celo y empeño, haciendo mucho más de lo preciso en el cumplimiento del deber".
Con la dictadura, el mismo 24 de marzo de 1976 asumió como interventor y jefe militar de Tucumán. Fue responsable de las más de mil desapariciones en los más de treinta centros clandestinos que funcionaron en la provincia, entre ellos, la Jefatura Central de Policía, el Comando Radioeléctrico, el Cuartel de Bomberos, la Escuela de Educación Física, el Reformatorio y El Motel, Nueva Baviera, Lules, Fronterita y, el más importante, el Arsenal Miguel de Azcuénaga. Además, como explica el Nunca Más, "a la provincia de Tucumán le cupo el siniestro privilegio de haber inaugurado la ‘institución’ Centro Clandestino de Detención como una de las herramientas fundamentales del sistema de represión montado en la Argentina". "La Escuelita" de Famaillá fue el primer sitio documentado por la Conadep montado especialmente para torturar y asesinar a personas secuestradas.
Como dictador de Tucumán no se privó de nada. Ordenó ejecuciones y ejecutó con sus manos. Planificó torturas y torturó con sus manos. Y también corrió a los mendigos y tullidos de las calles de la provincia y los exilió en un desierto de Catamarca. Al relatar ese episodio en 2004 en una nota en el diario La Nación, el escritor Tomás Eloy Martínez calificó a Bussi como un "pequeño tirano", "feroz exterminador de disidentes" y "tiranuelo de Tucumán". El tiranuelo le inició un juicio y le reclamó cien mil pesos por "daño moral". Pero perdió. El juez Daniel Alioto recordó que "se llama tirano al jefe de una facción que obtiene el poder de manera irregular y gobierna una ciudad sin la distribución de competencias propias de un régimen republicano", algo que incluso sin contar las muertes y torturas cuadraba con el rol que ejerció Bussi durante la última dictadura. El magistrado también descartó que la palabra "exterminador" perjudicara la reputación del represor "a la luz de sus antecedentes y de los registros de algunas circunstancias de su actuación pública".
En 1999, Página/12 publicó el testimonio de un ex conscripto llamado Domingo Antonio Jerez que revelaba al mismo tiempo la existencia de un hasta el momento desconocido centro clandestino tucumano, Caspichango, y detallaba la participación directa del dictador en asesinatos a finales de 1976: "Bussi siempre andaba. Una vez lo han hecho llamar del Timbó Viejo, lo han hecho llamar exclusivamente para esa noche. Porque han agarrado a dos personas y este hombre ha ido. Estábamos parando en una escuela que había ahí. Nosotros estábamos acampando en una carpa. Yo he visto a dos, pero había más. Por esos dos exclusivamente ha ido Bussi. Siempre los tenían en slip, bien atados con sogas, boca abajo. A él lo hacen pasar para adentro, entonces yo miro por una rendija que había, no por la puerta, había que cuidarse de todo y ahí empezó a garrotearlos como dos horas, preguntándoles cosas, haciéndolos sufrir. Raro era al que no lo hacían sufrir. Bussi ha agarrado con una manguera a garrotear hasta que los ha muerto. Esa noche los ha muerto a esos dos personalmente. Al otro día nos han empezado a regalar cajas de cigarrillos, me acuerdo que a mí me han regalado tres cajas. Yo no fumaba pero lo mismo he agarrado porque eran cigarrillos finos". La declaración de Jerez se sumaba a la más conocida del gendarme Omar Eduardo Torres, quien contó ante la Conadep cómo Bussi les daba el tiro de gracia a los secuestrados en el Arsenal Miguel de Azcuénaga. Los fusilamientos se hacían a 300 metros del centro clandestino, en el monte. Bussi usaba el arma reglamentaria, una 11.25, y una pistola 9 milímetros. El pozo lo rociaban con querosén o nafta y siempre había leña a mano para quemar los cuerpos.

También Ladrón
Con la democracia se salvó de rendir cuentas a la Justicia gracias a las leyes de impunidad. Esto le permitió ser uno de los personajes de la última dictadura, junto con el subcomisario Luis Abelardo Patti, que mejor se "recicló" en democracia. Logró cumplir con el sueño masserista de ser ungido por el voto luego de fundar su propio partido, Fuerza Republicana.
Fue electo diputado nacional en 1993 y dos años después, gobernador. La "voluntad popular" lo acompañó a pesar de sus crímenes, pero su carrera política declinó cuando se supo que además de asesino, también había sido ladrón. El escándalo que no se había producido porque un represor fuera diputado y gobernador, estalló cuando los diarios contaron que Bussi tenía una cuenta en Suiza. La información se conoció en el marco de la investigación del juez español Baltasar Garzón sobre el genocidio argentino. "No lo niego ni lo afirmo", dijo el entonces gobernador tucumano. Ese día, ante las cámaras de televisión, dejó de lado sus gestos feroces y lloró. Al día siguiente, la Legislatura aprobó la formación de una Comisión investigadora y poco después la cámara de diputados de la Nación abrió la declaración jurada que había hecho en 1993, en la que no figuraba el depósito en el extranjero. Así que volvió a llorar ante la prensa, reconoció la cuenta Suiza y que había evitado mencionarla al asumir su banca de diputados. "Se trató de una omisión sin intencionalidad", aseguró. Dijo que el dinero era producto de "becas otorgadas por el Ejército y el gobierno de los Estados Unidos" y que lo había mandado al exterior en los años de la hiperinflación. La Legislatura tucumana le inició un juicio político y lo suspendió durante sesenta días, pero la oposición sólo juntó 16 de los 19 votos necesarios para destituirlo, aunque en el ínterin se conoció que también tenía casi 250 mil dólares en la Hollandsche Bank-Unie NV que estaban a nombre de su mujer, Josefina Bigolio, y su hija Fernanda Bussi, y que poseía una cantidad de bienes que no podía justificar en base a sus años de "servicio". (Garzón ordenó el embargo de 17 departamentos en Palermo y Recoleta, sus cuentas bancarias –que ascendieron a ocho–, acciones y vehículos varios.)
La cuenta en Suiza también provocó un tribunal de Honor del Ejército, que lo sancionó con una amonestación grave. Se tuvo en cuenta su "actitud de quebrantamiento personal y el aflojamiento espiritual". En 1999 volvió a ser electo diputado, pero esta vez, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos lo impugnó por sus crímenes y por haber ocultado sus cuentas en 1993 y la Cámara de Diputados le impidió asumir. La Corte, tiempo después, dijo que debía hacerlo, pero como el mandato había terminado, el caso quedó abstracto. El dictador insistió en las urnas en 2003. Y todavía tenía resto. 17 votos a su favor le alcanzaron para consagrarse como intendente de San Miguel de Tucumán. Pero no llegó a asumir. Finalmente, fue detenido.
En agosto de 2008 fue condenado a prisión perpetua por la desaparición del senador peronista Guillermo Vargas Aignasse. Un crimen entre los más de mil que debían habérsele achacado. Pero uno que bastó para que no muriera impune. Durante el juicio se presentaba con una sonda y la barba canosa crecida y en sus últimas palabras volvió a llorar. Pero también reivindicó sus crímenes ("los delincuentes buscaban convertir el país en un satélite del comunismo internacional") y se consideró un "perseguido". Su estado de salud le permitió evitar otros banquillos, pero no lo salvó de ver cómo se hacía justicia ni cómo su partido se desintegraba (sacó 3,2 por ciento en la última elección y sus dos hijos, Ricardo y Luis José, fueron en listas separadas) ni de enterarse que el Ejército lo había dado de baja.
No es raro equiparar a los represores con monstruos. Pero los estudiosos explican que al deshumanizarlos se pierde la capacidad de analizar y comprender los crímenes y cómo éstos fueron posibles. Sin embargo, a veces, evitar esas comparaciones se hace difícil.
25 de noviembre de 2011
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aguilar a juicio por nexos


Hugo Aguilar a juicio por nexos con paramilitares. La Fiscalía decidió llevar a juicio al ex gobernador de Santander, Hugo Aguilar, acusándolo de nexos con paramilitares del Bloque Central Bolívar.
Colombia. Hugo Aguilar deberá responder por los delitos de concierto para delinquir con paramilitares cuando fue gobernador de Santander.
Aguilar, reconocido por participar en el operativo en el que murió baleado el narcotraficante Pablo Escobar en 2 diciembre 1993, fue acusado por la Fiscalía por concierto para delinquir con paramilitares.
La Fiscalía sostiene que el ex oficial se alió con paras del BCB al mando de Carlos Mario Jiménez alias ’Macaco’ e Iván Roberto Duque alias ’Ernesto Báez’ para las elecciones de 2004 en las que salió electo como gobernador de su natal Santander.
Aguilar fue destituido e inhabilitado por la Procuraduría General de la Nación por 20 años por considerar que se alió con paramilitares. Por este mismo cargo el ex coronel de la Policía fue capturado el pasado 3 de junio y en la actualidad se encuentra detenido en un pabellón de la cárcel La Picota.
Su hijo, Richard Aguilar, fue electo el pasado domingo como gobernador de Santander.

De Héroe a Salpicado por Paramilitarismo
El nombre de Hugo Helioro Aguilar Naranjo genera dos reacciones en Santander. Unos lo recuerdan como el héroe, el policía que el 2 de diciembre de 1993 le dio el tiro de gracia al narcotraficante Pablo Escobar.
Y también como el exgobernador que impulsó el turismo en la región con la creación Parque Nacional del Chicamocha, Panachi. Otros, lo recuerdan como el político que ha sido señalado de haber realizado pactos con paramilitares para resultar elegido gobernador de su departamento en las elecciones de 2003, y que presuntamente le abrió las puertas de la Gobernación a los desmovilizados y como el político que al parecer realizó contratos irregulares con la licorera y el chance del departamento.
Pese a esos señalamientos, su captura el sábado 2 de julio de 2011 fue una sorpresa para otros de no ser porque los noticieros del fin de semana lo mostraron iracundo, gritando mientras agentes del CTI lo conducían hacia el aeropuerto de Palonegro, en Bucaramanga, con rumbo a Bogotá. Aguilar Naranjo, como militar, había sido un estratega para lidiar su rompimiento con Convergencia Ciudadana, el movimiento que lo llevó a la Gobernación de Santander 2003-2007, así como con la sanción que le interpuso la Procuraduría General el 31 de enero de 2011, que lo destituyó e inhabilitó por 20 años para ejercer cargos públicos por sus presuntos nexos con los paramilitares de Santander y Puerto Boyacá.
Y su estrategia hasta el momento había resultado. Para las elecciones al Congreso de 2010, al igual que otros exintegrantes de Convergencia, Aguilar quiso heredarles su poder político a un hijo y a un amigo. Mientras Luis Alberto Gil, su antiguo colega y hoy preso por ‘parapolítica’, postuló a su esposa Doris Vega al Senado y a Didier Tavera, exsecretario de Gobierno de Hugo Aguilar, a la Cámara, solo Tavera logró la curul.
Aguilar, por el contrario, logró hacerse a las dos curules. Su hijo Nerthink Mauricio Aguilar, sin haber sido siquiera edil, llegó al Senado con 49.382 votos, la cuarta votación más alta del PIN (Partido de Integración Nacional) junto a su fórmula Hólger Díaz, quien fue secretario de Desarrollo y Gobernador (e) de Santander durante la administración de Aguilar.
Para las elecciones regionales de 2011, Hugo Aguilar esperaba repetir como Gobernador de Santander. En enero le dijo a Caracol Radio que se iba a postular no por el PIN sino que se reuniría con expresidente Álvaro Uribe para que avalara su candidatura por el Partido de la ‘U’. Tras la sanción de la Procuraduría, sus planes cambiaron y le propuso a otro de sus ocho hijos, esta vez Richard Aguilar de 29 años y también sin carrera política, que se presentara a la contienda. A pesar de la captura de su padre el sábado, el joven aseguró que no retirará su campaña y que por el contrario, inscribirá su candidatura este martes 5 de julio de 2011 ante la Delegación Departamental de la Registraduría.
En declaraciones a los medios de comunicación, Richard Aguilar ha dicho que su campaña no tiene la sombra de su padre. Sin embargo, la recolección de firmas para inscribir su candidatura se titula ‘Santander en serio’, como se llamó el plan de gobierno de su papá, y sus fotos publicitarias son muy similares a las utilizadas por el expolicía durante la campaña de 2003.

El Ascenso y la Caída de un Militar
Quien viaje a Suaita y pregunte por Hugo Heliodoro Aguilar recibirá como respuesta que "es un héroe". Allí nació el 4 de enero de 1952 y la página oficial del municipio lo resalta como "ilustre personaje" por las obras que realizó en este pueblo de la Provincia Comunera cuando fue gobernador.
Aguilar estudió administración de empresas y se especializó en gerencia pública. Su vida militar empezó en 1976 cuando se graduó como subteniente de la Escuela de Cadetes de Policía General Santander. Logró el grado de mayor y su carrera comenzó en ascenso cuando fue nombrado jefe del Bloque de Búsqueda, un grupo especializado de las fuerzas militares que buscaba capturar o matar al narcotraficante Pablo Escobar, jefe del Cartel del Medellín, quien a finales de los ochenta y principios de los noventa había declarado la guerra al Estado, poniendo carrobombas y asesinando a policías y en general todo el que se le interpusiera en su camino.
Hugo Aguilar apareció en diferentes fotos de varios medios de comunicación haciendo el signo de victoria con las manos y en otras al lado del cadáver del capo paisa, atribuyéndose haberle dado el tiro de gracia sobre un techo de un casa en el barrio Laureles en Medellín.
Esa imagen lo catapultó en diciembre de 1993 para lograr más adelante el ascenso a teniente coronel. En 1994 viajó a la Escuela de las Américas del Ejército de los Estados Unidos, donde estudió el Comando Estado Mayor y Problemas Latinoamericanos. Fuentes en Santander le dijeron a VerdadAbierta.com que para esa época y tras la  muerte del capo, Aguilar comenzó a amasar una fortuna producto de la recompensa que recibió como jefe del Bloque de Búsqueda, algo que él ha negado en repetidas oportunidades.
Después de retirarse de la Policía, Aguilar regresó a Santander y empezó a incursionar en lo gremios y en la autoridad ambiental. Fue presidente de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, en las provincias de Guanentá y Comuneros, y luego hizo parte de la junta directiva de la Corporación Autónoma Regional Santander, CAS.
En 2001 fue elegido diputado por Santander, donde conoció a Luis Alberto Gil Castillo, un maestro del Sindicato de Educadores que había militado en el movimiento político M-19, tras su reinserción a la vida civil, y lo apoyó en la creación del movimiento Convergencia Ciudadana.
Ambos se propusieron derrotar al tradicional liberalismo de Santander y para ello, acordaron apostarle a las elecciones de Congreso de 2002 y a las regionales de 2003. Convergencia derrotó a los liberales en ambas elecciones.
Tras esa experiencia política, Gil renunció a la Asamblea y llegó al Senado en 2002 junto a los representantes José Manuel Herrera Cely y Jaime Durán Barrera. Para aspirar a la Gobernación Aguilar también renunció a la Asamblea y en 2003 derrotó con 301.288 votos a su contrincante, el liberal Luis Francisco Bohórquez, que obtuvo 274.135 votos.
Para entonces, la popularidad de Convergencia iba en aumento. En 2006, Gil repitió curul en el Senado y consigo llevó a Alfonso Riaño, José Manuel Herrera Cely y Édgar Alfonso Gómez Román a la Cámara. En 2007, querían repetir la fórmula para ganar la Gobernación, pero esta vez  Didier Tavera, ex secretario de Gobierno y candidato de Hugo Aguilar, fue derrotado por el exministro Horacio Serpa.
A partir de 2007, la fama de Aguilar y de Convergencia empezó a venirse al piso. Al exgobernador empezaron a salirle denuncias sobre presuntos malos manejos administrativos relacionados con la adjudicación irregular de contratos en la industria Licorera de Santander y del chance; la construcción de una ostentosa mansión en un lugar exclusivo de la ciudad y de una hacienda similar a su proyecto insignia, el Parque Nacional Chicamocha (Panachi) a la que llaman ‘Panachito’, a lo que ha respondido que éstas han sido retaliaciones de sus enemigos políticos que buscan desprestigiarlo.
También lo señalaron de presuntos pagos de nóminas paralelas entre amigos y familiares de políticos que apoyaron su campaña. Todas, denuncias que no prosperaron.
En medio de esas denuncias, él y varios de sus amigos políticos terminaron enredados en el escándalo de la ‘parapolítica’. Tres congresistas de Santander, Luis Alberto Gil, Alfonso Riaño y José Manuel Herrera Cely, fueron capturados y recluídos en La Picota mientras la Corte Suprema los investiga por presuntos nexos con los paramilitares.
Debido a estas investigaciones, a finales de 2009 Convergencia decidió cambiar de nombre y logo, y para ello se fusionó con otros partidos cuestionados como Colombia Democrática, Colombia Viva, Alianza Democrática Nacional y Apertura Liberal, también salpicados por el escándalo de la parapolítica, y lo decidieron llamar Partido de Integración Nacional, PIN.
Aunque Hugo Aguilar promocionó la candidatura de Nerthink Mauricio Aguilar al Senado por el PIN, fuentes políticas de Santander le dijeron VerdadAbierta.com que el exgobernador se distanció y rompió su amistad con el exsenador Gil. La expectativa del juicio que se adelanta a Gil en la Corte y sobre qué diría el exgobernador en el mismo como testigo terminaron por romper la alianza política.
Pese a que Aguilar logró que se eligiera a su hijo al Senado, la sanción de la Procuraduría por vínculos con paramilitares y ahora con su captura por la investigación que adelanta la Corte Suprema por el mismo caso han precipitado su caida. Ya no podrá acompañar a su hijo Richard Aguilar a realizar correrías por las provincias y menos a hacer reuniones políticas en hoteles exclusivos de Bucaramanga, como la del pasado sábado, cuando la Fiscalía lo capturó tras considerar que tiene suficientes pruebas de sus presuntos vínculos con los paramilitares.
VerdadAbierta.com presenta algunos capítulos en los que el exgobernador ha sido salpicado por sus presuntos nexos con paramilitares.

El Capítulo Alias Jhon
En una versión libre rendida el 1 de marzo de 2010, José Antonio Hernández Villamizar alias ‘Jhon’ aseguró que Hugo Aguilar, entonces mayor de la Policía, participó de una alianza entre el Estado, los Perseguidos por Pablo Escobar (Pepes) y los organismos de inteligencia de Estados Unidos para matar al narcotraficante Pablo Escobar. Contrario a como lo ha registrado la historia, dijo alias ‘Jhon’, al capo no lo mató el Bloque de Búsqueda sino Carlos Castaño.
"Le dio de baja a Pablo Escobar y se lo entregaron muerto sobre el techo de una casa al coronel Aguilar (Hugo Heliodoro), que era el comandante de la Policía de Medellín… Yo le escuché decir de su propia boca a Carlos Castaño, que él lo había matado y se lo entregaron al coronel Aguilar para darle el positivo al Bloque de Búsqueda. El positivo era un convenio que ellos tenían, entre la fuerza pública y los Pepes. El coronel Aguilar apareció en varias reuniones donde habían unas unidades de la Dea. Se planteaba  la posibilidad de ganarle la guerra a Pablo Escobar porque era un enemigo común", dijo alias ‘Jhon’.
El exparamilitar dijo en la misma versión libre que los Castaño intentaron matar a Hugo Aguilar porque presuntamente se llevó parte de la recompensa. "Después de la muerte de Pablo, hicieron una fiesta que duró como tres días. Eso fue en Medellín, en la finca Sopetrán de los Castaño… Después de esto tuvieron diferencias por unas recompensas. Al parecer, la plata no llegó a los destinatarios. El coronel Aguilar se quedó con la plata, era mucha plata, y se planteó la posibilidad de eliminarlo. Yo escuché a Fidel diciendo que el coronel Aguilar se había quedado con una recompensa y que tocaba eliminarlo", contó alias ‘Jhon’ en versión libre.

El Capítulo de la Procuraduría
La sanción emitida por la Procuraduría General contra el coronel (r) Hugo Heliodoro Aguilar Naranjo para ejercer cargos públicos se basa, según el Ministerio Público, en que existen pruebas de que se alió con los paramilitares de Santander y Puerto Boyacá para ser elegido Gobernador de Santander para el período 2004-2007.
Según la Procuraduría, Aguilar Naranjo contó con el apoyo del Bloque Central Bolívar (BCB), a cargo de Carlos Mario Jiménez alias ‘Macaco’, Rodrigo Pérez alias ‘Julián Bolívar’ e Iván Roberto Duque Escobar alias ‘Ernesto Báez’, así como de las Autodefensas de Puerto Boyacá, de Arnubio Triana Mahecha alias ‘Botalón’, para obtener los 301.288 votos que lo llevaron a la Gobernación.
La Procuraduría consideró que Aguilar Naranjo hizo un pacto con ‘Ernesto Báez’, ex jefe político del BCB, y que se vio reflejado en el nombramiento de Bonel Patiño Noreña como Secretario de Educación Departamental.
Al ganar las elecciones, en consideración del Ministerio Público, Aguilar le prometió a ‘Báez’ un puesto en su gabinete. Uno de los testimonios que pesan en contra del ex Gobernador fue precisamente el de Patiño Noreña: "A mí Iván Roberto, alias ’Ernesto Báez’, me dijo: "A nosotros nos van a dar una Secretaría, yo voy a pedir la de Educación para que usted vaya allá", le dijo el Secretario de Educación a la Fiscalía.
La decisión de la Procuraduría se conoce ocho meses después de abrirle pliego de cargos al ex Gobernador. En mayo de 2010, el Ministerio Público señaló que Aguilar Naranjo y otros dos políticos santandereanos promovieron a los paramilitares y por eso habían accedido a cargos públicos. En la investigación, los señalaron también de haber tenido vínculos con Jairo Ignacio Orozco González alias ‘Jairo Tarazá’, jefe político del BCB en Santander, con Álvaro Sepúlveda Quintero alias ‘César’, segundo de alias ‘Botalón’, así como con Ramón Isaza alias ‘El Viejo’, jefe de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (Acmm).
Desde 2004, Aguilar además había sido llamado a indagatoria por la Corte por los delitos de concierto para delinquir agravado, constreñimiento al elector y cohecho impropio, después de que varios paramilitares lo salpicaran. Según Juan Fernando Morales Ballesteros y Orlando Murillo Morales, ex paramilitares del BCB, el ex Gobernador asistió a varias reuniones con los jefes paramilitares de ese bloque, entre ellos, alias ‘Julián Bolívar’ y ‘Ernesto Báez’. Por esta misma razón, en la actualidad el ex senador Luis Alberto Gil Quintero y el ex representante Alfonso Riaño son investigados por ‘parapolítica’ por la Corte Suprema.
"El sancionado (Hugo Aguilar) intervino (sic) desde su posición como primer mandatario del departamento de Santander en el desarrollo del proyecto paramilitar, toda vez que al ser impulsada su candidatura por el comandante Iván Roberto Duque, entre otros, dejó incondicionalmente su investidura a disposición de las autodefensas", señaló la Procuraduría.

El Capítulo de Alias Diego Rivera
Las declaraciones de David Hernández López alias ‘Diego Rivera’, exjefe paramilitar del Bloque Central Bolívar, llevaron a la cárcel a Ramón Ballesteros, el abogado de Luis Alberto Gil Castillo. El exparamilitar presentó pruebas ante la Corte en las que Ballesteros supuestamente lo intentó sobornar para que declarara a favor del exsenador santandereano.
Durante la misma audiencia, realizada el 15 de febrero de 2011, alias ‘Diego Rivera’ le dijo a la Corte que los paramilitares del Bloque Central Bolívar se aliaron con políticos de Santander para lograr una objetivo trazado desde 2002 por ‘Ernesto Báez’. "La orden era elegir alcaldes, concejales, gobernadores y congresistas, pensando en la formulación de la Ley 975 (Justicia y Paz) para que los paramilitares se beneficiaran". El testigo agregó que entre los planes del Bloque estuvo elegir a Hugo Aguilar Naranjo como el Presidente de Colombia  para las elecciones de 2010.
El exparamilitar contó que a principios de 2006 alias ‘Julián Bolívar’ lo envió a Bucaramanga, Santander, con dos misiones: la primera, presentarles a los políticos de la región la experiencia de Villa Esperanza, un modelo de proyectos productivos aprobados por el Gobierno para la resocialización de los desmovilizados, que funcionaba en una finca de Copacabana, Antioquia. La segunda, era crear y lanzar Semillas de Paz en Santander, un proyecto productivo similar que ya funcionaba en Cali.
‘Diego Rivera’ dijo que entre enero y junio de 2006 viajó por lo menos cinco veces a Bucaramanga con esa misión y que se hospedó en los hoteles Dann Carlton y Chicamocha. En uno de esos viajes, con una carta firmada por ‘Julián Bolívar’ y con intermediación de alias ‘Alfonso’, dijo que se reunió con Didier Tavera, entonces Secretario de Gobierno Departamental y actual representante por el PIN, para que los ayudara con obras para Semillas de Paz. También le hizo ‘lobby’ a Freddy Anaya, entonces subdirector de la corporación ambiental Cdmb y actual aspirante a la Alcaldía.
El desmovilizado contó que entre sus recorridos, asistió a una reunión en el Hotel Chicamocha, antes de las elecciones de marzo de 2006, y le presentó el proyecto de Semillas de Paz-Santander a Gil, Riaño, Óscar Josué Reyes y Óscar Suárez Mira. Contó que allí también estuvieron alias ‘Tarazá’, exjefe político del Bcb para Santander, y alias ‘Alfonso’, "que me dijo que iba a entregarles a los políticos mil millones de pesos para las elecciones". ‘Diego Rivera’ le dijo a la Corte que no le constaba la entrega de ese dinero, pero que a su regreso a Copacabana alias ‘Macaco’, exjefe militar del Bcb, le pidió que imprimiera los resultados electorales publicados por la Registraduría y que después le comentó: "Menos mal esa platica no se perdió", refiriéndose a las curules ganadas por Convergencia.
Según alias ‘Diego Rivera’ la entrada de los paramilitares a la Gobernación de Santander era puertas abiertas.

El Capítulo del Coronel Prieto
Aunque en el juicio contra Luis Alberto Gil, el coronel Julio César Prieto aseguró "que es un testigo de oídas" porque no le consta que el exsenador haya tenido vínculos con los paramilitares, sí tiene documentado los choques que tuvo con el exgobernador Hugo Aguilar por combatir el paramilitarismo, cuando fue comandante del Batallón Luciano Del’Huyer.
El coronel Prieto contó que cuando asumió el mando de ese batallón el 8 de diciembre de 2003 en "la zona no se movía una hoja sin permiso de los paramilitares". Su misión fue combatirlos y en esta tarea, dijo, la clase política de la región intentó removerlo de su cargo.
El oficial, hoy comandante de la Sexta Brigada del Ejército, contó que dirigió el batallón entre el 8 de diciembre de 2003 y el 8 de diciembre de 2005. Apenas asumió el mando, dijo, los paramilitares le ofrecieron 40 millones de pesos al mes y cinco muertos con fusil (para presentarlos como mal llamados "falsos positivos"), a cambio de que no los persiguiera. Al rehusarse, "los paramilitares empezaron a asesinar a las personas que tildaban cercanas a mí y de colaborarme con información", contó.
"Mi batallón tenía influencia en El Hato, Zapatoca, Betulia, San Vicente de Chucurí, El Carmen, Santa Helena del Opón y una zona del bajo y medio Simacota. En estos municipios delinquían tres frentes paramilitares: El frente Isidro Carreño, de alias ‘Nicolás’; el frente Ramón Danilo, de Alfredo Santamaría Benavides alias ‘El Gordo’, ambos de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, y el Wálter Sánchez, de ‘Julián Bolívar’ del Bcb", contó el militar.
Después de incautarles armas, destruirles al menos 10  laboratorios coca y capturar a varios de sus cabecillas, el coronel Prieto contó que en octubre de 2004 la clase política lo citó a un consejo de seguridad en presencia del entonces presidente Álvaro Uribe. "La comunidad presentó disque 70 denuncias en contra mía, acusándome de que yo maltrataba a la población civil señalándola de paramilitar. En realidad buscaban mi traslado. En esa reunión estuvieron Hugo Aguilar, Luis Alberto Gil, Luis José Arenas, Miguel de Jesús Arenas, Carlos Higuera Escalante y Óscar Josué Reyes. Yo interpreto que mis acciones operativas les resultan incómodas", dijo el testigo.
Aunque el coronel Prieto logró mantenerse en el cargo un año más, dijo, asegura que la clase política de la región le insistió al presidente Uribe y al mando militar de la época que lo relevaran.
Después de que la Corte empezó a llamar testigos en los juicios contra los excongresistas de Santander, Gil y Riaño por los procesos por ‘parapolítica’, la situación empeoró para el coronel Prieto.
"Como en la región conocían mi trabajo, y sabían que yo había combatido a los paramilitares, la Corte me llamó a declarar. Eso fue en noviembre de 2007. A los días, Hugo Aguilar y su exjefe de seguridad me llamaron. Luego, Aguilar salió diciendo que todo eso era un montaje mío, entonces lo demandé por injuria y calumnia", dijo el testigo.
Con todos estos testimonios, ahora el coronel (r) Hugo Aguilar afronta un proceso por ‘parapolítica’. Mientras se le juzga, permanecerá recluido en el patio R3 de La Picota, donde están recluidos sus antiguos colegas del movimiento Convergencia Ciudadana.
25 de noviembre de 2011
3 de noviembre de 2011
cc verdad abierta

el traslado de maría claudia


El periodista uruguayo Roger Rodríguez presentó ante la Justicia un documento del Ministerio de Defensa de Uruguay donde consta que María Claudia García Iruretagoyena y otros secuestrados fueron llevados el 17 de octubre de 1976 en un avión de Pluna.
[Alejandra Dandan] Argentina / Uruguay. La investigación por la apropiación de Macarena Gelman todavía tiene puntos oscuros. ¿Por qué los represores se llevaron del país a María Claudia García Iruretagoyena, la nuera del poeta Juan Gelman? ¿Por qué a Uruguay? Y un punto más específico: nunca hubo certezas sobre el momento y el modo en que salió embarazada y secuestrada hacia Montevideo. Ayer, en la audiencia del juicio por el plan sistemático de apropiación de bebés, declaró el periodista uruguayo Roger Rodríguez, investigador de los derroteros y efectos de las dictaduras del Cono Sur. Reveló un documento hasta ahora inédito, con siglas del Ministerio de Defensa de Uruguay, que indica que el viaje se hizo el 17 de octubre de 1976 a bordo de un avión de Pluna, desde Ezeiza hasta el aeropuerto de Carrasco. Claudia viajaba en calidad de detenida con otras tres personas secuestradas: los hermanos Anatole y Victoria Julien y María del Carmen, otra secuestrada con indicios de un embarazo, de quien se omitió dar públicamente el nombre. El documento lleva las firmas del general José Gavazzo y de Jorge Silveira, jerarcas uruguayos de la dictadura y operadores del Plan Cóndor en Buenos Aires. Según el documento, ambos dejan constancia de que enviaban a los "detenidos" para ser "interrogados" por orden del canciller uruguayo. Rodríguez terminó de chequear la validez de esa prueba este último fin de semana en Buenos Aires, a partir de un contacto con la pasajera número cuatro. Los papeles están ahora en poder del Tribunal Oral Federal 6 y empezarán a ser evaluados.
Durante la declaración, el fiscal Martín Niklison le preguntó a Rodríguez por ese traslado. ¿Logró reconstruir algo de cómo fue? ¿Cuándo?, preguntó. Los datos que hasta ahora se tenían eran escasos. Se sabía que María Claudia no había viajado como parte del llamado "primer vuelo" de los uruguayos, porque los sobrevivientes empezaron a registrar la presencia de una argentina, el embarazo, el operativo para trasladarla para parir y el llanto de la niña, tiempo después.
"Ese es uno de los temas que no queda claro hasta ahora", dijo. "Hasta hora, porque 48 horas atrás, desde el viernes, traté de chequear con un trabajo de campo en Buenos Aires algunos datos en relación con la confirmación de un documento que también voy a entregar al Tribunal, donde constaría el dato que yo no podía confirmar hasta ahora."
El documento, dijo, "es del Ministerio de Defensa uruguayo. Silveira y Gavazzo dejan constancia por orden del canciller uruguayo del movimiento de traslado de cuatro personas el 17 de octubre del ’76: esas personas son María Claudia Gelman, Anatole y Victoria Julien y María del Carmen". El vuelo es el vuelo 123 de Pluna, que tiene salida a la 0.07 de Ezeiza en Buenos Aires e ingreso a la 1.45 en Uruguay. "La fecha era de un domingo, una fecha particular en el calendario argentino y nombraba a esas personas", explicó.
El fin de semana pasado, Rodríguez se fue a buscar a esa cuarta pasajera del avión. "Encontré a esta María del Carmen –dijo–, y esta persona en su negativa parecía estar confirmando que efectivamente lo hizo. Me dijo: ‘Yo no quiero saber más nada de esto, no me metan en líos, ya bastante mal la pasé’. Otro tanto dijo su marido." Por esa respuesta, el nombre de la cuarta pasajera quedó en reserva. Se sabe, sin embargo, que su apellido pertenece a una familia de alcurnia, un dato que en su investigación alimenta la hipótesis de que pudo haber sido un secuestro enmarcado en las operaciones extorsivas que se habilitaron desde el centro clandestino Automotores Orletti, donde estuvieron María Claudia y los Julien.
Orletti era la base del Cóndor en Buenos Aires, pertenecía a la estructura de la SIDE. Adentro operaban Aníbal Gordon y la patota integrada entre otros por Eduardo Ruffo, desde donde no sólo se hacían secuestros políticos, sino también negocios. "Orletti era además un lugar de extracción económica", dijo Rodríguez. "Hubo dos períodos respecto de los uruguayos: uno primero en junio que genera un traslado a Uruguay con 23 uruguayos que quedan en la SID (Secretaría de Informaciones de Defensa uruguaya) y luego hasta septiembre no hay más uruguayos en Orletti. En septiembre comienza un segundo operativo en el que, a diferencia de los primeros, están todos desaparecidos."
Cuando Orletti se cerró, los argentinos devolvieron a Uruguay a los detenidos-desaparecidos de ese país. Respecto de los niños, como los casos de Mariana Zaffaroni Islas, los Julien o María Claudia, que fueron trasladados a Uruguay, o Simón Riquelo que quedó en Buenos Aires, Rodríguez cree que pensó: "Los niños de unos quedaban en el país del otro para que no vuelvan a ser encontrados".

Los Efectos
Visto hacia atrás, el documento echa luz sobre testimonios y elementos hasta ahora sin explicación. El periodista se detuvo en algunos ejemplos, entre ellos uno de los relatos que viene haciendo hace años Sara Méndez. Ella, que pasó por Orletti, estuvo secuestrada también en la SID y fue una de las que escuchó el llanto de la hija de María Claudia, siempre habló de la presencia de una segunda mujer embarazada. La cuarta pasajera sería según Rodríguez, "la segunda persona que está viviendo en una provincia argentina".
También cobra sentido un dato sobre el que le hablaron sus fuentes militares uruguayas cuando todavía buscaba a María Claudia Iruretagoyena. "Nosotros la devolvimos en Argentina", decían. O el dato de los sobrevivientes de Orletti que sitúan a María Claudia presente en ese centro clandestino aún el 9 de octubre.
"Creo que es el momento de entregarlo", dijo después sobre el documento. "Traté de confirmarlo, están las direcciones de esa mujer. Está esa reacción que, en mi carácter de periodista, tiene el carácter confirmatorio de que algo sabe."
La lista de traslados se la dio un militar uruguayo del que se reservó el nombre. Poco después, la presidenta del Tribunal, María del Carmen Roqueta, leyó en voz alta el documento.
"Por orden del señor canciller doctor Juan Carlos Blanco se nos encomienda (el traslado de) María del Carmen...; Claudia García Gelman; Anatole Casares Grisone; Victoria Cáseres Grisone, estos últimos menores, a efectos de interrogaciones en Montevideo. Las dos primeras personas presentan síntomas de embarazo." Se lee en un caso, la mención a 38 semanas de embarazo. Y luego el número de vuelo, el horario, la indicación de los dos aeropuertos. Y luego: "A la llegada hago entrega de documentos de los detenidos en Buenos Aires para evaluación del mayor Martínez". Las firmas son de Jorge Silveira y Gavazzo.
Para Rodríguez, el vuelo de María Claudia se dio en lo que llama el "contexto del segundo vuelo". Hubo un vuelo clave el 5 de octubre, un dato que fue confirmado años después, a partir de su investigación, por la fuerza aérea uruguaya. Y hubo otros vuelos después. Mencionó otro del 27 de noviembre, del que también participó Gavazzo. Blanco está detenido desde 2006.
25 de noviembre de 2011
24 de noviembre de 2011
©página 12

multinacional lavaba dinero


Las empresas Llanos Oil y Servicios Petroleros del Caribe lavaron para el Bloque Centauros de las Auc ocho millones de dólares, así lo ratificó la Corte Suprema de Justicia. El dinero terminó en manos del Bloque Centauros de las Auc.
Colombia. La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ratificó que la petrolera holandesa Llanos Oil y la empresa de Servicios Petroleros del Caribe lavaron cerca de ocho millones de dólares, resultado de los negocios de narcotráfico del bloque Centauros, al mando del asesinado jefe paramilitar, Miguel Arroyave.
Según la investigación realizada por agentes del DAS, la banda que lavaba activos para el Bloque Centauros, contactó y posteriormente recibió el apoyo de las empresas Llanos Oil y Servicios Petroleros del Caribe para realizar transferencias, convertir a pesos y meter al mercado colombiano cantidades de dinero provenientes del exterior, producto del narcotráfico.
Según la investigación, la red de lavadores de dinero contó con la colaboración de la multinacional holandesa entre diciembre de 2002 y agosto de 2003, cuando ésta hizo transacciones cercanas a los ocho millones de dólares, sin tener justificación de su procedencia.
Sobre Servicios Petroleros del Caribe, los investigadores del DAS establecieron que, para el mismo periodo, recibió casi 8 mil millones de pesos de los cuales giró unos tres mil millones a diferentes empresas y personas naturales.

Cómo Lavaron el Dinero los Paras
Según comunicaciones telefónicas interceptadas por agentes del DAS a la red de lavadores, se pudo precisar que las Autodefensas lavaban dinero resultado de sus negocios ilegales a través de una organización conformada por denominados ‘brokers’ o agentes financieros, empresas colombianas que justificaban grandes movimientos de capitales en sus cuentas bancarias y una grupos de personas o empresas que se hacían pasar por proveedores para tener justificación de girarles cheques y en algunos casos hacerles trasferencias de dinero.
Cuando estas empresas o personas ya tenían el dinero en sus manos, descontaban su comisión y en algunos casos le entregaban la plata a los paramilitares o de lo contrario compraban costosas propiedades a sus nombres y las vendían para recuperar el dinero de los paras.

La Decisión de la Corte
Asimismo, el Alto Tribunal, ratificó las condenas a 11 años de cárcel contra varios paramilitares del Bloque Centauros al mando de Miguel Arroyave, proferidas el 18 de septiembre del 2009 por el Tribunal Superior de Bogotá que confirmó la decisión del Primer Juzgado Penal Especializado de Circuito de Bogotá que los condenó por el delito de lavado de activos agravado.
Andrés Vélez, asesor de prensa de los paramilitares, involucrado directamente en el lavado fue condenado a una pena de 20 años de prisión, mientras que Carlos Enrique Molano Marina, otro de los enlaces, fue condenado a 178 años de cárcel y a una multa equivalente a 19 mil millones de pesos.

Un Montaje para Favorecer a la Drummond: Rafael García
En la providencia, La Corte resolvió el recurso de casación interpuesto por los hermanos Hendrik y Albert Bilderbeck, máximos socios y directivos de Llanos Oil Exploration, quienes alegaban que los grandes flujos de dinero eran resultado de las actividades relacionadas con el petróleo.
En la defensa de los hermanos Bilderbeck, también se incluyeron las declaraciones de Rafael García, el ex jefe de informática del DAS, (hizo públicos los nexos del agencia de inteligencia con los paramilitares) quien aseguró que por órdenes del gobierno nacional, en ese entonces en cabeza del presidente Álvaro Uribe Vélez, los agentes del DAS intervinieron a la Petrolera Llanos Oil Exploration, con el fin de retirarla de un contrato y entregárselo a la Drummond, motivo por el cual, todo sería un montaje.
Según lo dicho por García, "por orden del entonces director del D.A.S., la que a su vez se derivaba de la Presidencia de la República, había que involucrar a las citadas empresas en actividades ilegales, en orden a favorecer a la Drummond".
Sin embargo, entre las pruebas recogidas durante la investigación, Ecopetrol aseguró que nunca realizó contratos de exploración, explotación o comercialización de petróleo que justificara los movimientos de esos capitales en sus cuentas bancarias, asegura la providencia de la Corte Suprema de Justicia.

Otras Empresas Involucradas
Otras empresas que se encuentran involucradas en el lavado son Transglobal Intertrans S.A. que en abril de 2003 giró mil millones de pesos aproximadamente en títulos de valores de los que era beneficiaran Multivalores S.A. Además, recibió seiscientos cincuenta mil dólares de México, Dubai y Nassau; Intertextil en Cali, quien transfirió a una cuenta en Colombia seiscientos cuarenta mil dólares entre agosto del 2002 y julio del 2003, y luego los transfirió varias empresao ganaderas y agrícolas; Flora Andina Ltda., empresa que está ligada a otras investigación, según lo reconoce la decisión de la Corte.
25 de noviembre de 2011
10 de noviembre de 2011
cc verdad abierta

políticos seguirán presos


Once políticos de Córdoba seguirán presos mientras se investiga si tuvieron o no nexos con ’El Alemán’.
Colombia. Un fiscal de la Unidad Nacional contra el Terrorismo decidió mantener la detención preventiva sin excarcelación, a 11 políticos de Córdoba que al parecer hicieron alianzas con el Bloque Élmer Cárdenas de las autodefensas, de Fredy Rendón Herrera, alias ’El Alemán’ y que es conocido como el Pacto de los ’Marizcos’, un acrónimo que significa Margen Izquierda de Córdoba.
Según la Fiscalía los sindicados y los jefes paramilitares pretendían lograr hegemonía política en esa región.
Los procesados Alfredo Fidalgo Arrieta y Juan Antonio Jabib Flores incurrieron en los delitos de concierto para delinquir agravado y el asesinato de Saúl Pérez Díaz, el primero de agosto de 2003, cuando aspiraba a la alcaldía de Los Córdobas.
La Fiscalía también sindica de concierto para delinquir con los paramilitares a Gerson Valentín Causado Murillo, José Acosta Navarro, Saúl Carreazo Silgado, Óscar Darío Álvarez Domínguez, Mario José Buendía Vásquez, Isaías Enrique Martínez Castro, Noé de Jesús Doria González, Urbano Antonio Viana Madera y Shirley Daisy Eljade Mercado.
Todos los procesados están detenidos en la cárcel La Picota de Bogotá, a excepción de Eljade Mercado por ser madre cabeza de familia.
En el mismo proceso ya fueron asegurados: Aniris Muñoz Vera, José Félix Martínez Bravo, Bonifacio Contreras y Pedro José Martínez Humánez, detenidos por el punible de concierto para delinquir agravado. Los dos últimos también están vinculados por el homicidio de Pérez Díaz.
25 de noviembre de 2011
4 de noviembre de 2011
cc verdad abierta