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criminalización de la protesta


AI preocupada por "criminalización" de la protesta social en Chile. Según Amnistía Internacional, esta es la señal que se da con la aplicación de la ley antiterrorista en algunos casos. La nueva directora local, Ana Piquer, estimó que en nuestro país "existe la sensación de que los derechos humanos son un tema del pasado".
Chile. Amnistía Internacional (AI) está preocupada por la criminalización de la protesta social que a su juicio se está dando en Chile, según dijo a la agencia Efe una portavoz de esta organización defensora de los derechos humanos.
"Nos preocupa esta penalización de la protesta social, que es la señal que se da con la aplicación de la ley antiterrorista en algunos casos", declaró la nueva directora de AI Chile, Ana Piquer.
La actuación de las fuerzas de seguridad en la represión de marchas y actos de protesta ha sido cuestionada en diversas ocasiones por agrupaciones de derechos humanos, organizaciones sociales e incluso tribunales de justicia.
Este martes el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago dictó una resolución en la que consideró ilegal la detención de 16 personas durante una manifestación contra el proyecto eléctrico HidroAysen y censuró "el hostigamiento a los manifestantes" por parte de la policía.
Al respecto, Piquer comentó que "en Chile existe la sensación de que los derechos humanos son un tema del pasado, pero no algo relevante hoy en día".

Ley Antiterrorista
Otro de los asuntos que inquietan a esta organización es la aplicación que se hace de la llamada ley antiterrorista.
"En términos generales es razonable que el Estado quiera tener una legislación específica para hacer frente al terrorismo", admitió Piquer.
El problema -añadió- es que la legislación actual contiene aspectos en tela de juicio, como el hecho de que "la ley no se aplique a casos que efectivamente constituyan terrorismo de acuerdo a estándares internacionales".
El otro es "que se ponga en entredicho la posibilidad de que las dos partes (en un juicio) tengan la misma posibilidad de acceder a la información y (hacer uso de) los elementos procesales", agregó.
Concretamente, la directora de Amnistía se refería al recurso de la fiscalía a los llamados "testigos protegidos".
"Ésta debería ser una situación sumamente extrema, cuando efectivamente existiese un riesgo para la seguridad del testigo, y aún así no debería impedir que la defensa pudiera interrogarle o solicitar su inhabilitación, en caso de que proceda".

Indultos
Respecto a las recientes excarcelaciones ordenadas por tribunales chilenos de personas condenadas por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990), Amnistía Internacional considera que esas personas deben cumplir una pena equivalente al delito que cometieron.
"Los indultos, amnistías o liberaciones antes de cumplir la condena son medidas que -salvo en casos muy excepcionales- dan la señal de esas personas no cumplen una condena acorde con la gravedad de su delito", consideró la directora de AI, quien echó de menos un Defensor del Pueblo en Chile.
Ana Piquer explicó que Amnistía Internacional trabaja actualmente en Chile en la campaña "Exige dignidad", cuyo objetivo es vincular los derechos humanos con la superación de la pobreza, y que abarca tanto los derechos civiles y políticos, como los económicos, sociales y culturales.
12 de mayo de 2011
11 de mayo de 2011
©la nación

otan trata de matar a kadafi


columna de lísperguer
OTAN bombardea residencia de Kadafi.

Es un escándalo que la OTAN y EUA sigan bombardeando Trípoli, tratando explícitamente de asesinar a Kadafi o a miembros de su familia con el fin de presionarlo a abandonar el poder. Al considerar blancos legítimos a las familias de personeros de gobiernos extranjeros, Obama realmente ha profundizado la barbarie de Bush, que eliminó la igualdad ante la ley y estableció la tortura, las cárceles secretas y la detención indefinida sin juicio para combatientes extranjeros. Hoy el Nobel de la Paz ordena el bombardeo de la residencia de Kadafi, donde residen numerosos niños, y nadie dice nada. Anuncia que continuará con los asesinatos selectivos y que requisará y dispondrá de los activos libios, y el resto del mundo calla. Hace menos de 3 meses muchos de los países que hoy la atacan, recibieron generosas ayudas de Libia para superar sus crisis. El servilismo produce políticos y gobiernos sordomudos.
lísperguer

nuevas sentencias contra pinochetistas


Ex agentes de la DINA condenados por secuestro durante dictadura de Pinochet. Miguel Krassnoff Martcheko y Basclay Zapata deberán purgar 15 años de presidio, en tanto Manuel Contreras recibió una sentencia de 3 años.
Santiago, Chile. La Corte de Apelaciones de Santiago dictó sentencia de segunda instancia contra el ex jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), general (r) Manuel Contreras Sepúlveda, y otros ex agentes del organismo represivo, por el secuestro calificado de Mireya de Lourdes Pérez Vargas, ocurrido a partir del 24 de febrero de 1976, en la Región Metropolitana.
En fallo unánime, los ministros de la Segunda Sala del tribunal de alzada Emilio Elgueta, María Rosa Kittsteiner y Patricia González (suplente) confirmaron el fallo del ministro Alejandro Solís.
Las sentencias más duras son contra de Miguel Krassnoff Martcheko y Basclay Zapata, quienes deberán purgar 15 años de presidio por el delito de secuestro calificado.
Contreras, en tanto, fue condenado a 3 años de presidio sin beneficios, mientras Carlos López Tapia y José Fuentes Torre recibieron la misma pena, con el beneficio de la remisión condicional.
Mireya Pérez era militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Resultó herida en un enfrentamiento, tras lo cual fue llevada a Villa Grimaldi, donde se le dio muerte, según estableció el informe de la Comisión Rettig.
11 de mayo de 2011
©la nación

piden anular juicio contra mapuches


Mapuches: Instituto de DDHH pide anular juicio contra Llaitul. En vísperas de los alegatos para ratificar o revocar el proceso contra los cuatro comuneros, directora del Instituto de Derechos Humanos Lorena Fríes presentó opinión en derecho ante la Corte Suprema en contra de la Ley Antiterrorista.
Santiago, Chile. Lorena Fríes, directora del Instituto de Derechos Humanos, entidad autónoma del Estado, presentó una opinión en derecho en la Corte Suprema para respaldar la solicitud de anulación del juicio contra los comuneros mapuches en Cañete.
La directora del Instituto de Derechos Humanos, Lorena Fríes, presentó en la Corte Suprema una opinión en derecho para respaldar el recurso de nulidad contra el juicio que condenó a los cuatro comuneros mapuches por el atentado al fiscal Mario Elgueta.
La presentación consiste en un amicus curiae que el instituto puede manifestar ante cualquier poder del Estado. En este caso, el escrito está basado en las falencias que presenta la Ley Antiterrorista en relación a las garantías que tienen los ciudadanos a un juicio justo.
De acuerdo a esta opinión en derecho, la Ley Antiterrorista suprime las garantías de un debido proceso. "Estamos convencidos que no cumple con los estándares internacionales en materia de derechos humanos y que ha implicado una cantidad de obstáculos para una justa defensa de parte de los imputados", indicó Fríes.
Este jueves la Corte Suprema deberá decidir si acoge el recurso de nulidad presentado por la defensa de los cuatro comuneros mapuches que fueron condenados en el juicio de Cañete, entre ellos Héctor Llaitul Carrillanca, líder de la Coordinadora Arauco Malleco.
Fríes recordó que de los 17 imputados, 13 quedaron absueltos y que los cuatro restantes fueron condenados "por las ventajas procesales, es decir, por la utilización en la investigación de las prebendas que otorga esta ley para llegar a una condena común".
Héctor Llaitul fue sentenciado a 25 años de cárcel por el homicidio frustrado del fiscal Mario Elgueta y un robo con homicidio, mientras que Jonathan Huillical, José Huenuche y Ramón Llanquileo recibieron penas de 20 años cada uno por los mismos delitos.
Los cuatro se encuentran en huelga de hambre líquida desde el 15 de marzo pasado en la cárcel Angol a la espera de la revisión del juicio en la Corte Suprema. Este martes, Llanquileo fue llevado al hospital, pero luego fue devuelto a la cárcel. Gendarmería tiene autorización de la Corte de Apelaciones de Temuco para internarlos y, de ser necesario, de alimentarlos contra su voluntad.
Fríes, abogada especialista en derechos humanos, afirmó que los delitos cometidos por los comuneros mapuches se enmarcan dentro de la lucha por la recuperación de sus terrenos ancestrales y que de ninguna manera constituyen una asociación ilícita terrorista.
"Hay que saludar la idea de que hoy contamos con un Instituto que ha levantado la voz desde que surgió en la causa mapuche. Justamente para que estos procesos sean contextualizados en lo que tiene que ver con reivindicaciones legítimas del pueblo mapuche, donde efectivamente se han cometido delitos, pero estamos claros que no necesariamente significan que estemos en un país donde hay una especie de convulsión terrorista", aseveró.
Por otro lado, la abogada no descartó la utilización de un recurso de las mismas características en el Caso Bombas, pero precisó que no corresponde a esta parte del proceso, ya que recién se está preparando el juicio oral y no han existido sentencias condenatorias.
11 de mayo de 2011
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senado aprueba inscripción automática


Y el voto voluntario. El proyecto, que permitirá incorporar a cerca de 4 millones de votantes al padrón, recibió la aprobación en general y ahora será vista en comisiones unidas de Constitución y gobierno.
Valparaíso, Chile. El Senado aprobó por 32 votos a favor y una abstención la idea de legislar sobre el proyecto de Inscripción Automática y Voto Voluntario, iniciativa que ahora será debatida en las comisiones unidas de Constitución y Gobierno para la votación particular del articulado.
El ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet, expresó la satisfacción del Ejecutivo, indicando que "con la aprobación de esta iniciativa se ha dado un paso fundamental en el fortalecimiento y profundización de nuestra democracia y también representa un avance relevante en el cumplimiento de la agenda democrática que impulsa el Presidente Piñera".
El personero valoró, asimismo, el respaldo brindado por los parlamentarios a esta iniciativa del Ejecutivo. Expresó "el agradecimiento del Gobierno a los parlamentarios, quienes aprobaron un proyecto muy necesario para el país, que aumentará el número de votantes y que es un anhelo de la gran mayoría de los chilenos, especialmente de los jóvenes".
En esa línea, el titular de Segpres informó que la propuesta del Gobierno de inscripción automática permite incorporar a cerca de 4 millones de chilenos al universo electoral y rejuvenecer un padrón envejecido con cerca de 3 millones de jóvenes entre 18 y 29 años.  De hecho, dijo, de los 3 millones de chilenos menores de 30 años sólo 700 mil se encuentran inscritos y representan el 9% del padrón electoral.
El proyecto de ley de Inscripción Automática y Voto Voluntario fue aprobado en general, en un nuevo e importante paso para la aprobación de una de las reformas políticas más importantes que impulsa el Gobierno del Presidente Sebastián Piñera.
El ministro Larroulet explicó que la aprobación del proyecto se da en el contexto en que diferentes estudios demuestran un desencanto por parte de los chilenos con la política y señaló que "el voto voluntario será un gran paso para ejercer la libertad y facilitar la relación del ciudadano con los actores políticos".
Por eso, el secretario de Estado hizo un llamado a los senadores miembros de la Comisión, quienes deberán proseguir en la discusión del proyecto, para continuar en esta senda y así contar antes de las próximas elecciones municipales con inscripción automática y  voto voluntario.
11 de mayo de 2011
©la nación

pablo neruda fue asesinado


Según versión de Manuel Araya, secretario personal de Neruda.
Todo estaba dispuesto para que el poeta y premio Nobel de Literatura Pablo Neruda se exiliara en México. Había viajado de su casa en Isla Negra a Santiago de Chile y un avión enviado por el gobierno mexicano estaba listo para recogerlo. Sin embargo, tuvo que ser internado en la clínica Santa María. Avisó por teléfono a su mujer, Matilde Urrutia, y a su asistente Manuel Araya que un médico le había puesto una inyección en el estómago. Unas horas después murió.  Araya –quien estuvo al lado del poeta en sus últimos días– contó a la revista mexicana Proceso que el poeta habría sido asesinado.
El poeta chileno Pablo Neruda "supo a las cuatro de la madrugada (del 11 de septiembre de 1973) que había un golpe de Estado. Se enteró a través de una radio argentina que captaba por onda corta. Ésta informaba que la marina se había sublevado en Valparaíso.
"Trató de comunicarse a Santiago, pero fue imposible. El teléfono estaba fuera de servicio. Recién como a las nueve de la mañana confirmamos que el golpe se había concretado. (…) Ese 11 de septiembre fue un día caótico y amargo porque no sabíamos qué iba a pasar con Chile y con nosotros."
Manuel Araya Osorio habla de Neruda con la familiaridad de quien ha compartido momentos cruciales con un personaje histórico. Y sí. Fue asistente del poeta desde noviembre de 1972 –cuando regresó de Francia– hasta su muerte el 23 de septiembre de 1973.
El corresponsal se reunió con este personaje el pasado 24 de abril en el puerto de San Antonio. La entrevista se llevó a cabo en la casa del dirigente de los pescadores artesanales chilenos Cosme Caracciolo, a quien Araya le pidió ayuda para develar un secreto que lo ahogaba: "Lo único que quiero antes de morir es que el mundo sepa la verdad, que Pablo Neruda fue asesinado", asegura a Proceso.
Sólo el diario El Líder, de San Antonio, dio cuenta parcial de su versión el 26 de junio de 2004. Pero no trascendió por la poca influencia de este medio.
Araya afirma que siempre ha querido que se haga justicia. Cuenta que el 1 de mayo de 1974 le propuso a Matilde Urrutia, viuda de Neruda, aclarar esa muerte. Ambos fueron testigos de sus últimas horas: durmieron, comieron y convivieron en la misma habitación a partir del golpe del 11 de septiembre de 1973 y hasta la muerte del poeta, 12 días después, en la clínica Santa María de Santiago.
Pero Araya afirma que Matilde –quien murió en enero de 1985– no quiso tomar acción alguna para fincar eventuales responsabilidades. Según él, Urrutia le dijo: "Si inicio un juicio me van a quitar todos los bienes". Araya cuenta que en otra ocasión tuvieron una discusión que marcó un quiebre final en su relación con la viuda. "Me dijo que lo que había pasado era cosa de ella y no mía, porque yo ya había terminado de laborar con Pablo, ya no era trabajador y no teníamos nada que ver".
"Neruda quería que cuando muriera, la casa de Isla Negra quedara para los mineros del carbón (…) Pero la Fundación (Pablo Neruda) se apropió de su obra y no ha concretado ninguno de sus sueños. A ellos (los directivos de la Fundación) sólo les interesa el dinero", espeta.
Afirma que hace dos años le entregó a Jaime Pinos, entonces director de la Casa Museo de Isla Negra, de la Fundación, un relato sobre los últimos días del poeta. "Pero no han hecho nada con esa información, ni siquiera la han dado a conocer. No quieren que la verdad se sepa (…) Nunca me han dado la palabra en los actos que organizan ni siquiera en las conmemoraciones de su muerte".
Araya proviene de una familia de campesinos de la hacienda La Marquesa, cerca de San Antonio. Cuando tenía 14 años fue acogido en Santiago por la dirigente comunista Julieta Campusano, quien le dio trato de ahijado.
Este vínculo le ayudó, pues Campusano llegó a ser senadora y la mujer más influyente del Partido Comunista, y gestionó que Araya recibiera una preparación especial en seguridad e inteligencia, entre otras materias. Araya escaló rápido. Fue mensajero personal de Allende antes de fungir como principal asistente de Neruda.
Araya, quien hacía de chofer, mensajero y encargado de seguridad de Neruda, acepta que el autor de ‘Canto General’ tenía cáncer de próstata, pero no cree que esa enfermedad lo matara. Asegura que dicho padecimiento "estaba controlado" y que Neruda "gozaba de buena salud, con los achaques propios de una persona de 69 años".

"Abandonados"
Araya dice que después del golpe del 11 de septiembre, Neruda, su mujer y el resto de los habitantes de la casa de Isla Negra quedaron "solos y abandonados". El contacto con el mundo exterior se reducía a las noticias que les llegaban a través de una pequeña radio que Neruda sintonizaba, a las esporádicas conversaciones telefónicas de un aparato que sólo recibía llamadas y a lo que les contaban en la hostería Santa Elena, cuya dueña "era de derecha y sabía todo lo que pasaba".
Cuenta que el 12 de septiembre llegó un jeep con cuatro militares. "Todos llevaban los rostros pintados de negro. Yo salí a recibirlos. (…) El oficial me preguntó quiénes estaban en la casa. Le tuve que decir que en ese momento estaban Cristina, la cocinera; la hermana de ésta, Ruth; Patricio, que era jardinero y mozo; Laurita (Reyes, hermana de Neruda); la señora Matilde, Pablito (Neruda) y yo.
"El oficial nos señaló que en el domicilio no podía quedar nadie más que Neruda, Matilde y yo. Entonces tuvimos que arreglárnoslas entre los tres: dormíamos en la recámara matrimonial que estaba en el segundo piso. Yo dormía sentado en una silla, arropado con un chal. Lo hacía para estar más cerca de Neruda, porque no sabíamos lo que nos iba a pasar."
El 13 de septiembre, cerca de las 10 de la mañana, los militares allanaron la casa. Araya dice que eran como 40 soldados que venían en tres camiones. Iban armados con metralletas, con las caras pintadas de negro y uniforme de camuflaje. Vestidos y pertrechados "como si fueran a la guerra".
Recuerda: "Entraban por todos lados: por la playa, por los costados (…) Salí al patio para preguntar qué querían. Hablé con el oficial que daba las órdenes. Me dijo que abriera todas las puertas. Mientras revisaban, destruían y robaban, los militares preguntaban si había armamento, si teníamos gente escondida adentro, si ocultábamos a líderes del Partido Comunista (…) Pero no encontraron nada. Se fueron callados. No pidieron ni perdón. Se sentían dueños y señores del sistema. Tenían el poder en las manos".
Añade que como a las tres de la tarde, poco después de que se habían ido los soldados, llegaron marinos. "Estuvieron más de dos horas. También allanaron la casa y robaron cosas. Registraban con detectores de metales. (…) La señora Matilde me contó que el mandamás de los marinos entró al dormitorio de Neruda y le dijo: ‘Perdón, señor Neruda’. Y se fue".
Araya recuerda que durante varios días la marina puso un buque de guerra frente a la casa del poeta. "Neruda decía: ‘Nos van a matar, nos van a volar’. Y yo le decía: ‘Si nos tenemos que morir, yo voy a morir en la ventana primero que usted’. Lo hacía para darle valor, para que se sintiera acompañado. Entonces le dijo a la señora Matilde: ‘Patoja –que así la nombraba–: mire el compañero, no nos va a abandonar, se va a quedar aquí’".
Araya cuenta que conversaciones de ese tipo tenían lugar en la pieza del matrimonio: ellos acostados y él sentado a los pies de la cama. "Nos preguntábamos que haríamos nosotros solos. Pensábamos que a Neruda lo iban a asesinar. Entonces, resolvimos que la única opción era salir del país".

El Viaje
Araya narra que Neruda le dijo que su plan era instalarse en México y una vez en ese país pedir "a los intelectuales y a los gobiernos del mundo entero ayuda para derrocar a la tiranía y reconstruir la democracia en Chile".
Rememora: "Desde la hostería Santa Elena –a menos de 100 metros de la casa de Isla Negra– nos comunicamos con las embajadas de Francia y México. La de México se portó un siete (nota máxima en el sistema educativo chileno). El embajador (Gonzalo Martínez Corbalá) se movilizó para ayudarnos. Creo que el 17 de septiembre nos llamó para decirnos que se había conseguido una habitación en la clínica Santa María. Allí deberíamos esperar la llegada de un avión ofrecido por el presidente Luis Echeverría".
El problema era trasladar al poeta a la clínica. "Con Neruda y Matilde pensamos que la mejor y más segura manera de llegar hasta allá era en una ambulancia. Mi misión era conseguirla. Viajé a Santiago en nuestro Fiat 125 blanco y pude arrendar una ambulancia. (…) Recuerdo que ofrecí como seis veces más de lo que me cobraban para asegurar que efectivamente fueran a buscarnos. Acordamos que fueran el 19, porque ese día la clínica tendría todo dispuesto para recibir a Pablito.
"Llega el 19 y solicitamos a Tejas Verdes (el regimiento militar de la provincia de San Antonio) permiso para trasladar a Neruda. Me dijeron: ‘No estamos dando salvoconductos, menos a Neruda’. A pesar de la negativa decidimos partir. La ambulancia entró hasta la puerta que daba a la escalera de su dormitorio. (…) Al salir se despidió de su perrita Panda, se subió a la ambulancia y se acostó en la camilla. Neruda y Matilde se fueron en la ambulancia. Yo los seguí muy de cerca en el Fiat."
"El viaje fue triste, caótico y terrible. Nos controlaban cada cuatro o cinco kilómetros, parecía imposible llegar a nuestro destino. Imagínese que salimos a las 12:30 y llegamos a las 18:30 a la clínica (distante poco más de 100 kilómetros de Isla Negra).
"En Melipilla fue el control más maldito. Allí Neruda vivió el momento más terrible. (…) Los militares lo bajaron de la ambulancia y le registraron el cuerpo y la ropa. Decían que buscaban armas. Él pedía clemencia, decía que era un poeta, un premio Nobel, que había dado todo por su país y que merecía respeto. Para ablandar sus corazones les decía que iba muy enfermo, pero las humillaciones continuaban. En un momento lloramos los tres tomados de la mano porque creíamos que así iba a ser nuestro fin."
Finalmente la ambulancia llegó a la clínica tres horas más tarde de lo acordado. "Como llegamos muy cerca de la hora del toque de queda, no pudimos hacer nada más que quedarnos todos en la clínica a dormir (…)
"El embajador Martínez Corbalá fue a vernos al día siguiente. Y también el francés, que nunca supe cómo se llamaba. También recibimos la visita de Radomiro Tomic y Máximo Pacheco (dirigentes democratacristianos), de un diplomático sueco, y de nadie más."

La Misteriosa Inyección
Araya dice que los primeros días en la clínica transcurrieron sin sobresaltos. El 22 de septiembre, la embajada de México avisó que el avión dispuesto por su gobierno tenía programado salir de Santiago rumbo a México el 24 de septiembre. Le comunicó además que el régimen militar había autorizado su salida.
"Entonces Neruda nos pidió a mí y a Matilde que viajáramos a Isla Negra a buscar sus cosas más importantes, entre éstas sus memorias inconclusas. Creo que eran ‘Confieso que he vivido’. Al día siguiente –23 de septiembre– partimos temprano hacia la casa de Isla Negra. (…) Dejamos a Neruda muy bien en la clínica, acompañado por su hermana Laurita, que llegó ese día a acompañarlo."
Asegura que Neruda estaba "en excelente estado, tomando todos sus medicamentos. Todos eran pastillas, no había inyecciones. Nosotros nos preocupamos de recoger todo lo que nos indicó. Estábamos en eso cuando Neruda nos llamó como a las cuatro de la tarde a la hostería Santa Elena, donde le dieron el recado a Matilde, quien devolvió la llamada. Neruda le dijo: ‘Vénganse rápido, porque estando durmiendo entró un doctor y me colocó una inyección’.
"Cuando llegamos a la clínica, Neruda estaba muy afiebrado y rojizo. Dijo que lo habían pinchado en la guata (el estómago) y que ignoraba lo que le habían inyectado. Entonces le vemos la guata y tenía un manchón rojo."
Araya recuerda que momentos después, cuando se estaba lavando la cara en el baño, entro un médico que le dijo: "Tiene que ir a comprarle urgente a don Pablo un remedio que no está en la clínica".
Fue a comprar el medicamento y Neruda se quedó con Matilde y Laurita. "En el trayecto me siguieron sin que yo me diera cuenta. El médico antes me había dicho que el medicamento no se encontraba en el centro de Santiago, sino en una farmacia de la calle Vivaceta o Independencia. Cuando salí por Balmaceda para entrar a Vivaceta aparecieron dos autos, uno por detrás y otro por delante. Se bajaron unos hombres y me pegaron puñetazos y patadas. No supe quiénes eran. Me cachetearon harto y luego me pegaron un balazo en una pierna.
"Después de todo lo que me pegaron terminé muy mal herido en la comisaría Carrión, que está por Vivaceta con Santa María. Luego me trasladaron al estadio Nacional donde sufrí severas torturas que me dejaron a un paso de la muerte. El cardenal Raúl Silva Henríquez logró sacarme de ese infierno. Por eso estoy vivo."
Neruda murió a las 22:00 horas en su habitación –la número 406– de la clínica Santa María.
Consultado por Proceso, el director de archivos de la Fundación Neruda, Darío Oses, dio a conocer la posición de esta institución respecto de la muerte del poeta:

"No hay una versión oficial que maneje la Fundación. Ésta se atiene a los testimonios de personas cercanas a Neruda en el momento de su muerte y de biógrafos que manejaron fuentes confiables. Hay bastantes coincidencias entre las versiones de Matilde Urrutia en su libro ‘Mi vida junto a Pablo’, la de Jorge Edwards en ‘Adiós poeta’ y la de Volodia Teitelboim en su biografía ‘Neruda’. La causa de muerte fue el cáncer. Uno de los médicos que lo trataba, al parecer el doctor Vargas Salazar, le había advertido a Matilde que la agitación que le producía al poeta el enterarse de lo que estaba ocurriendo en Chile en ese momento podía agravar su estado. A esta situación también contribuyeron el allanamiento de su casa (…) y el traslado en ambulancia (…) con controles y revisiones militares en el camino."

Pero Manuel Araya dice no tener duda alguna: "Neruda fue asesinado". Y sostiene que la orden vino de Augusto Pinochet: "¿De qué otra parte iba a salir?"
11 de mayo de 2011
10 de mayo de 2011
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le disparó, pero no lo mató su bala


columna de lísperguer
Condenan a diez años de prisión a presunto asesino del cabo Cristian Vera en 2007.

Según las fuentes de la época, y según los videos mostrados en televisión, Espinoza Bórquez se encontraba a 71 metros del cabo Vera. Confesó haber disparado con un arma calibre 9 y obviamente no podía saber si su bala impactó en el cabo. Pero que una bala calibre 9, que es del tamaño de la uña del meñique, cruce esos metros en línea recta, a gran velocidad, rompa y atraviese el escudo de kevlar (material usado en los chalecos antibalas), el casco (de parecido material) y las paredes del cráneo para volver a salir atravesando cráneo y casco nuevamente es derechamente imposible. El cabo Vera fue matado por una bala de guerra (un fusil 7 mm o una M16), según determinó el equipo médico que lo atendió. ¿Si no fue Espinoza, quién fue? A la luz de otras actuaciones de la policía (asesinato de Cristián Castillo Díaz en 2005) en manifestaciones, lo más probable es que el cabo haya sido asesinado por otro: quizá por un carabinero infiltrado entre los manifestantes.
lísperguer

quién era carlos trillo


El adiós a un creador irrepetible del mundo de las viñetas. Trillo, padre de personajes que no fueron sólo de papel. Nada en su carrera fue predecible, y nunca se conformó con los estereotipos; su inusual producción jamás fue en desmedro de la calidad, y la muerte lo sorprendió lleno de proyectos, historias y personajes. El comic del mundo perdió a un grande de verdad.
[Andrés Valenzuela] Argentina. Carlos Trillo tenía 68 años recién cumplidos y quizá por haber nacido un 1º de mayo trabajaba tanto que parecía un pibe. Creó personajes y relatos memorables en compañía de dibujantes excepcionales, pero su legado excede en mucho su extraordinaria obra. También fue maestro de guionistas, muchos de ellos ya con discípulos propios y, desde su labor crítica, ayudó a entender la influencia de Héctor Germán Oesterheld en el derrotero de la historieta argentina. Murió el domingo en Londres, donde estaba de visita con su esposa, la escritora Ema Wolf. Allí se descompuso, lo llevaron a un hospital y ya no se recuperó. Se fue estando lejos y sin nada que lo anunciara, mientras todas las miradas del mundo de la historieta local estaban puestas en la recuperación de Francisco Solano López, el dibujante de ‘El Eternauta’. Se fue cuando todavía tenía muchos personajes por brindar y tanto más por enseñar a sus colegas más jóvenes.
Carlos Trillo fue un guionista sorprendentemente prolífico, en cantidad y en calidad. Sus trabajos "flojos" tenían una solidez técnica y un oficio que ya quisieran para sí muchos de sus colegas. Pero su legado artístico es mucho más complejo. Si hoy la historieta argentina tiene a los Diego Agrimbau, a los Fernando Calvi y tantos otros, es porque Trillo estuvo ahí, enseñando, guiando, ayudándolos a entrar en esos mercados difíciles que él conocía como pocos. Si hoy se entienden las innovaciones formales y estilísticas de Oesterheld, si hoy se comprende qué cambió en la historieta local tras la aparición del guionista de ‘El Eternauta’, de quien además él era heredero, es gracias al enorme trabajo de Trillo, como crítico y divulgador de la historieta. Además de guionista, fue columnista de la revista Skorpio en la sección ‘El Club de la Historieta’, y en 1980 publicó una historia de la historieta argentina junto a Guillermo Saccomanno, trabajo del que se publicó una revisión en Italia hace poco.
Fue, sin exagerar ni un poco, una figura fundamental del noveno arte nacional de los últimos años, y también mundial. Su trabajo ya había sido reconocido muchas veces en Italia, Francia y España, países donde publicaba asiduamente y era leído por miles. En la Argentina publicaba ‘Clara de Noche’ en la contratapa del Suplemento No de Página/12, junto a Eduardo Maicas y el español Jordi Bernet. También era número fijo con distintas historias en la revista Fierro. En el último número había concluido ‘Sasha Despierta’, junto al dibujante Lucas Varela, con quien ya había creado ‘El síndrome Guastavino’, una novela gráfica terrible que le había valido nominaciones y premios en Francia e Italia. En la revista antológica también publicaba ‘Bolita’, junto a Eduardo Risso. Además, llevaba años colaborando en la revista infantil Genios, haciendo historieta para chicos. Uno de esos trabajos, ‘Torni Yo’, también en colaboración con Maicas y con Gustavo Sala, había sido recopilado recientemente en un libro, quizás el formato que mejor le sentaba a sus historias en los últimos años, en que se había volcado a la novela gráfica.
Trillo comenzó su carrera como colaborador de la revista Patoruzú, en 1963. Todavía no hacía guiones ni había descubierto el placer de "contar con dibujos", aunque desde chico había sido un lector devoto de historietas. Las maestras de su escuela, que acostumbraban romper las revistas que encontraran a sus alumnos, no consiguieron frenar su pasión por dibujos y globitos. Amaba particularmente las del Pato Donald. "Pero el bueno", aclaraba siempre del personaje que adoraba. Porque, explicaba, aunque los comics de Disney no aparecían firmados, su olfato lector le indicaba que "no podía ser que el mismo tipo que hacía algunas historias buenísimas hiciera otras tan pavas". Décadas después, en una convención europea de esas a las que solían invitarlo, reconoció un tomo recopilatorio de Carl Barks, su "señor de los patos". Era el mismo olfato que lo llevaba a cada martes, cuando rondaba los 7 u 8 años, a juntar algunas chirolas con sus amigos para que uno de ellos tomara el subte hasta Tribunales, donde había un kiosco que recibía la revista Hora Cero la tarde anterior a su salida oficial. Ahí leía apasionadamente El Eternauta.
Trillo apuntaba esto en las entrevistas, calmo en su estudio en Olivos, a pocas cuadras de la quinta presidencial, rodeado de libros de toda clase y, por supuesto, centenares de títulos propios acumulados en décadas dedicadas a las viñetas. Lo contaba con las manos entrelazadas en una rodilla, las piernas cruzadas y pestañeando cada tanto detrás de sus anteojos de marco grueso. Recordaba, también, que su esposa lo había enamorado el día que le reveló que podía recitar de memoria el primer capítulo de ‘Los Tigres de la Malasia’. Creía que un buen guionista debía ser un gran lector, y que contar buenas historias en viñetas requería saber de ritmo, estructura narrativa y, ante todo, saber escribir.
Justamente empezó su carrera escribiendo. Fueron cuentos en distintas publicaciones, incluyendo esa misma Patoruzú, y se destacó con una serie de cuentos policiales humorísticos a cuatro manos, con Alejandro Dolina, en la revista Siete Días. En algún punto de su carrera alguien le enseñó cómo explicarles a los dibujantes qué había que meter en cada viñeta: jamás paró.
Le interesaba particularmente la construcción de sus personajes. Detestaba los personajes chatos y evitaba los estereotipos en los personajes femeninos, que solían ser de gran carácter. Despreciaba los iconos comiqueros que vivían perpetuamente en la aventura. Solía poner de ejemplo a Tex, un cowboy italiano que "siempre se iba por un camino polvoriento". Trillo siempre preguntaba, "¿Es que nunca le daban ganas de quedarse, descansar un poco, ponerse de novios?". Pudo empezar a probar eso en la historieta a partir de 1975, cuando empezó a dar forma a sus primeros seres de tinta. Entonces se unió a Alberto Breccia para crear ‘Un tal Daneri’ y prácticamente al mismo tiempo presentó en Clarín la idea del ‘Loco’ Chávez, junto a Horacio Altuna. Según él mismo contaba, la coincidencia quiso que se encontrara con ambos en la redacción el día que iban a mostrarle los primeros bocetos, y los tres terminaron en un bar cambiando opiniones sobre esos trabajos. La colaboración con Altuna se extendería por años y de allí saldrían títulos como ‘Charlie Moon’, ‘Merdichevsky’, ‘El último recreo’. Junto a ‘Las puertitas del señor López’, inolvidable símbolo de la revista Humor, la más recordada es la del "Loco", que retrató la Buenos Aires de su época como pocos y, de paso, reinventó el prototipo de la mujer soñada en la figura de Pampita.
Uno de sus grandes méritos como guionista fue la capacidad de escribir el relato correcto para cada dibujante. Un talento que dio historietas superlativas. Entre ellas destacaron ‘Fulu’, ‘Boy Vampiro’ y ‘Chicanos’, junto a Risso; ‘Cosecha Verde’, ‘Spaghetti Brothers’ y ‘El caballero del Piñón fijo’, con Domingo ‘Cacho’ Mandrafina; ‘Alvar Mayor’, con Enrique Breccia; ‘Cybersix’ e ‘Irish Coffee’, con Carlos Meglia; ‘Sarna’, con Juan Sáenz Valiente, y ‘Custer’, junto a Bernet.
La enumeración parece extensa, pero en el fondo es apenas un resumen injustamente sucinto en que quedan fuera títulos y artistas, tanto veteranos como jóvenes, porque Trillo trabajaba con cualquiera en quien percibiera talento. Preguntarle "¿en qué andás trabajando?" era saber que la respuesta podía durar un largo rato. Por un lado, estaban los proyectos en marcha, las nuevas historias, los personajes que tan bien construía. Por otro, estaban las ediciones nacionales de material que sólo se había conocido fuera y a los que el reverdecer actual del medio abría nuevas posibilidades de publicación. Apenas días atrás, un editor comentaba feliz que había estado charlando con él para editar libros suyos. Esperaba su regreso de Londres para seguir la conversación.
A lo largo de los años había acumulado muchos premios. Dos veces ganó el Yellow Kid al mejor autor internacional en el festival de Lucca, Italia (1978 y 1996). Ganó el premio al mejor guión en el festival de Angoulême, Francia, por ‘Cosecha verde’, en 1998, entre otros premios en España, Suiza y, nuevamente, Francia e Italia. En Argentina fue reconocido por su trayectoria por el Museo Severo Vaccaro y con una muestra especial en el Festival Internacional Viñetas Sueltas de 2009 con "apenas" 25 de sus personajes. Él se encogía ligeramente de hombros. "Son premios del ambiente", decía antes de seguir hablando del trabajo que disfrutaba. Parecía bastarle con el cariño y la admiración que le profesaban sus colegas y lectores. Le gustaba publicar en el país, aunque era estricto en lo que a contratos refiere. Como su antiguo compañero Altuna, Trillo era un militante del respeto a los derechos del trabajo del historietista, fuese dibujante o guionista.
Quizá lo más llamativo de su obra es lo imbuida que estaba por el espíritu de su época, por la reflexión que mostraba sobre el mundo que Trillo recorría. Sin embargo, él aseguraba no estar interesado en el testimonio político o ideológico. Cuando alguien apuntaba las referencias políticas del ‘Loco’ Chávez, las inequívocas críticas a la discriminación en ‘Chicanos’, el lirismo alegórico de las "escapadas" fantasiosas de López, el simbolismo de un sacerdote castigando a golpes de cruz en la cabeza a un hermano mafioso o la terrible potencia de la psicosis de Guastavino, él rechazaba cualquier interpretación. "La gente tiene ganas de que le digan cosas y te las enchufa a vos", explicó dos años atrás a Página/12.
Cuando un artista muere, es lugar común decir que perdura en su obra. Es lugar común, pero suele ser cierto: Trillo seguirá en sus innumerables personajes, en cada relato y en cada lector. Pero sobre todo, seguirá vivo en un legado intangible, el de un tipo sencillo que había empezado a leer porque los anteojos le impedían jugar al fútbol. El de un tipo que repartía consejos a los guionistas más jóvenes, pero los trataba de igual a igual y los asistía en cuanto podía. El de hombre fundamental, que ayudó a construir la historieta argentina tal como la conocemos.
11 de mayo de 2011
10 de mayo de 2011
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