declaró la camarista cosidoy
La camarista Cosidoy declaró en el juicio a Díaz Bessone y Cía. Fue propuesta por la defensa de los imputados, pero aprovechó para revelar supuestas cartas de ex presos que le agradecían su desempeño como ex defensora oficial durante la dictadura. El Tribunal deberá definir hoy si se anula
[José Maggi] Argentina. La camarista federal Laura Cosidoy trató ayer de "mentirosos" a una docena de testigos que pasaron frente al Tribunal Oral Federal N° 2 en el marco de la causa Díaz Bessone, donde declaró como testigo a pedido de uno de los defensores de los imputados. Una manera de frenar el impulso que había tomado un posible jury en su contra disparado por el secretario de los Judiciales, Julio Piumato. Cosidoy señaló a cada uno los nombres reflejados en una nota publicada por Rosario/12 con el título de "Hacen cola para pegarle".
Si bien el defensor Germán Artola le solicitó explicaciones acerca de por qué había rechazado dos hábeas corpus siendo fiscal subrogante durante la ultima dictadura, Cosidoy pidió explayarse sobre los ex presos que declararon en su contra revelando que no los asistía debidamente, o que sentían que era parte del mismo grupo que los interrogaba. La camarista, que reconoció su estrecha amistad con el general Leopoldo Galtieri, se "autorrelevó" de respetar el secreto profesional, y enumeró cada trámite judicial que hizo en favor de cada uno de ellos, logrando su sobreseimiento o su libertad.
No conforme con esto leyó supuestas cartas elogiosas que les habrían enviado sus ahora denunciantes cuando eran sus defendidos. "Creo que las personas que deliberadamente mintieron al testificar en esta audiencia de debate no han tenido de verdad en cuenta el compromiso que asume este tribunal al juzgar este tipo de hechos de semejante delicadeza y sobre todo se tienen que basar en el análisis de la prueba prácticamente en testimonios. Creo que mentir en una causa como ésta, además de lo que es la gravedad del falso testimonio, es por lo menos una irresponsabilidad", señaló.
Cosidoy se esforzó ayer para brindar un claro mensaje el momento de declarar como testigo frente al Tribunal Oral Federal N° 2, citada por la defensa de tres de los imputados por terrorismo de estado en la Causa Díaz Bessone. Como un verdadero mensaje de fortaleza mandó ocupar la mitad de las butacas de la sala de audiencias destinadas al público con los miembros de la Brigada Antinarcóticos local, encabezado por su titular Gustavo Spoletti y el ex Alejandro Franganillo. Completaron el listado de "invitados" otros empleados del tribunal.
Luego de la pregunta del defensor Artola sobre dos hábeas corpus de los detenidos Bas y Mansilla y Olga Cabrera Hansen, el fiscal de la causa, Gonzalo Stara le preguntó si recordaba cuál era la normativa que aplicaba al contestar los recursos de hábeas corpus. "La normativa que estaba vigente en ese momento dado el estado de sitio y la disponibilidad de la autoridad militar en ese sentido", respondió.
Luego se dirigió al tribunal solicitando permiso para realizar "aclaraciones" sobre algunas declaraciones de testigos, ejerciendo una suerte de derecho de réplica entre testigos no previsto en la legislación procesal. Se refirió a los dichos de Liliana Rosa Paz, Ester Koldorff, Liliana Gómez, José Berra, Mirta Castellini, José Aloisio, Marta Bertolino de Manzur, Juan Luis Girolami, Irma Justa Albelo de Canteloro, Adriana Koatz, Ana María Ferrari, Víctor Hugo Salami. Durante el desarrollo de las audiencias, estas personas manifestaron que la defensa que realizaba Cosidoy era una "farsa", un engranaje más de la cadena represiva y que intentaba convencerlos de que confesaran supuestos delitos.
Además criticó a Piumato, quien la denunció por su complicidad con los jefes militares durante la última dictadura. "No voy a repetir acá las expresiones de Piumato, no tiene ningún sentido, ya que son injuriantes, injustas y gratuitas, pero dada la impunidad en la que debe desarrollarse en su ámbito, no se tomó el trabajo de seleccionar al menos a qué personas pondría como testigos, tras haber oído de ellas semejantes y desagradables frases", respondió Cosidoy.
La réplica no se hizo esperar. El abogado de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación Alvaro Baella, pidió la nulidad del testimonio. "Son nulas las declaraciones testimoniales de abogados en violación al secreto profesional", apuntó. "Acá lo hizo en perjuicio de cada una de las personas que defendió y les dijo mentirosos. La violación de secreto causa una nulidad flagrante. En ningún caso comentó quiénes de sus defendidos la habían relevado de la obligación del secreto profesional", señaló. El pedido de nulidad fue sostenido por la fiscalía y los restantes querellantes.
Entre los argumentos planteados por la Secretaría de Derechos Humanos se indicó que "los hechos que ha manifestado (Cosidoy) no son parte del objeto procesal de estos autos", y luego se puntualizó que "los testigos son un medio de prueba que deben deponer acerca de los hechos que se están juzgando". El tribunal dará a conocer hoy su resolución sobre este pedido.
11 de mayo de 2011
©rosario 12
[Diego Martínez] Argentina. A diecisiete años de la confesión pública del ex capitán Adolfo Scilingo, el juez federal Sergio Torres ordenó detener e indagó ayer a cinco imputados por los vuelos de la muerte. El más conocido es el abogado Gonzalo Torres de Tolosa, defensor de sus compañeros de la ESMA durante años, pese a que Scilingo lo había denunciado como quien le alcanzaba a personas dormidas para arrojar al vacío. Los ex pilotos Enrique José De Saint George, Mario Daniel Arru y Alejandro Domingo D’Agostino, en cambio, fueron imputados a partir de una investigación de la Procuración General de la Nación, que estudió planillas de Prefectura e identificó el vuelo del Skyvan en el que habrían sido asesinadas las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y los familiares de desaparecidos secuestrados en la iglesia de la Santa Cruz en diciembre de 1977. El quinto detenido es el ex suboficial naval Rubén Ricardo Ormello, quien confesó su actuación en los vuelos en los ’80 ante compañeros de trabajo. Tanto De Saint George y Arru como el mecánico Ormello son empleados de Aerolíneas Argentinas.
[Dennis McLellan] Murió el jueves el dramaturgo Arthur Laurents, ganador de un Tony y director de teatro que escribió los libretos de los clásicos musicales de Broadway, ‘Amor sin barreras’ [West Side Story] y ‘Gypsy, la reina del vaudeville’ [Gypsy] y escribió más tarde las taquilleras películas ‘Tal como éramos’ [The Way We Were] y ‘Paso decisivo’ [The Turning Point]. Se cree que tenía 93 años.
[Juan Carlos Martínez] Argentina. Carla Rutila Artés (35), aquella niña que en 1976 fue apropiada por el parapolicial Eduardo Alfredo Ruffo, miembro de la banda de Aníbal Gordon que actuaba en el centro de tortura y muerte que fue Automotores Orletti durante la dictadura militar, acaba de regresar a la Argentina.
[Adrián Pérez] El cardenal Jorge Bergoglio se encuentra más cerca de rendir cuentas ante la Justicia por el Plan Sistemático de Apropiación de Menores que se instauró durante la dictadura militar –y que comenzó a juzgarse a fines de febrero en Comodoro Py– después de que el Tribunal Oral Federal 6 hiciera lugar al pedido formulado por el fiscal Martín Niklison y el abogado Alejo Ramos Padilla para que sea citado a declarar como testigo en relación al caso Barati-De la Cuadra. Así lo determinaron los jueces durante la audiencia de ayer, en el marco de la causa contra Jorge Rafael Videla y Reynaldo Benito Bignone por el robo de bebés. El tribunal dispuso que se le envíe un oficio al cardenal para que exprese si desea declarar. Por un recurso del Código Procesal Penal, Bergoglio podría hacer uso del artículo 250 que establece un "tratamiento especial" para "altos dignatarios de la Iglesia". Según la importancia que el juez atribuya a su testimonio y el lugar en que se encuentren, esa prerrogativa determina que los funcionarios podrán declarar "en su residencia oficial, donde el juez se trasladará, o por un informe escrito". No obstante, el artículo 250 también señala que los testigos pueden renunciar a ese tratamiento especial.
[Eduardo Febbro] París, Francia. ¿Hay un mundo distinto después de la o las muertes de Bin Laden? Sería una ficción creer en ello. Tarde o temprano, el doctor Al Zawahiri se encargará de desmentir las versiones optimistas sobre un mundo sin terrorismo globalizado que circulan desde la nueva muerte del príncipe de Al Qaida. Al lado de Ayman Al Zawahiri, Bin Laden es un oportunista aficionado. Bin Laden salió de escena, pero el egipcio Ayman Al Zawahiri sigue rondando entre las sombras a cargo de la red binladista y con un historial personal cuya coherencia y antigüedad hacen de él uno de los guerreros más constantes y temidos. Cerebro de los atentados del 11 de septiembre de 2001, mano derecha de Bin Laden, cirujano, oriundo de la gran burguesía egipcia, hombre de letras refinado, profundamente influenciado por el pensamiento del intelectual Sayyid Qotob, el gran defensor del derrocamiento del gobierno corrupto de Egipto y teórico de los Hermanos Musulmanes, Al Zawahiri es un ejemplo de la trayectoria y la militancia del islamismo sunnita moderno así como del combate de esta corriente radical contra las autocracias árabes a los pies de Estados Unidos. Bin Laden era la figura de los medios, Al Zawahiri era, en cambio, el pensador, el conceptor, la materia gris de la organización terrorista. En los últimos años, Al Zawahiri apareció mucho más que Bin Laden para hablar en nombre de Al Qaida: fue el "doctor" quien hizo el primer comentario luego de la elección de Barack Obama, a quien calificó de "servidor negro". Fue también él quien, a través de un video, celebró la caída del presidente egipcio Hosni Mubarak y luego llamó a los musulmanes a combatir a las fuerzas de la OTAN en Libia.