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declaró la camarista cosidoy


La camarista Cosidoy declaró en el juicio a Díaz Bessone y Cía. Fue propuesta por la defensa de los imputados, pero aprovechó para revelar supuestas cartas de ex presos que le agradecían su desempeño como ex defensora oficial durante la dictadura. El Tribunal deberá definir hoy si se anula
[José Maggi] Argentina. La camarista federal Laura Cosidoy trató ayer de "mentirosos" a una docena de testigos que pasaron frente al Tribunal Oral Federal N° 2 en el marco de la causa Díaz Bessone, donde declaró como testigo a pedido de uno de los defensores de los imputados. Una manera de frenar el impulso que había tomado un posible jury en su contra disparado por el secretario de los Judiciales, Julio Piumato. Cosidoy señaló a cada uno los nombres reflejados en una nota publicada por Rosario/12 con el título de "Hacen cola para pegarle".
Si bien el defensor Germán Artola le solicitó explicaciones acerca de por qué había rechazado dos hábeas corpus siendo fiscal subrogante durante la ultima dictadura, Cosidoy pidió explayarse sobre los ex presos que declararon en su contra revelando que no los asistía debidamente, o que sentían que era parte del mismo grupo que los interrogaba. La camarista, que reconoció su estrecha amistad con el general Leopoldo Galtieri, se "autorrelevó" de respetar el secreto profesional, y enumeró cada trámite judicial que hizo en favor de cada uno de ellos, logrando su sobreseimiento o su libertad.
No conforme con esto leyó supuestas cartas elogiosas que les habrían enviado sus ahora denunciantes cuando eran sus defendidos. "Creo que las personas que deliberadamente mintieron al testificar en esta audiencia de debate no han tenido de verdad en cuenta el compromiso que asume este tribunal al juzgar este tipo de hechos de semejante delicadeza y sobre todo se tienen que basar en el análisis de la prueba prácticamente en testimonios. Creo que mentir en una causa como ésta, además de lo que es la gravedad del falso testimonio, es por lo menos una irresponsabilidad", señaló.
Cosidoy se esforzó ayer para brindar un claro mensaje el momento de declarar como testigo frente al Tribunal Oral Federal N° 2, citada por la defensa de tres de los imputados por terrorismo de estado en la Causa Díaz Bessone. Como un verdadero mensaje de fortaleza mandó ocupar la mitad de las butacas de la sala de audiencias destinadas al público con los miembros de la Brigada Antinarcóticos local, encabezado por su titular Gustavo Spoletti y el ex Alejandro Franganillo. Completaron el listado de "invitados" otros empleados del tribunal.
Luego de la pregunta del defensor Artola sobre dos hábeas corpus de los detenidos Bas y Mansilla y Olga Cabrera Hansen, el fiscal de la causa, Gonzalo Stara le preguntó si recordaba cuál era la normativa que aplicaba al contestar los recursos de hábeas corpus. "La normativa que estaba vigente en ese momento dado el estado de sitio y la disponibilidad de la autoridad militar en ese sentido", respondió.
Luego se dirigió al tribunal solicitando permiso para realizar "aclaraciones" sobre algunas declaraciones de testigos, ejerciendo una suerte de derecho de réplica entre testigos no previsto en la legislación procesal. Se refirió a los dichos de Liliana Rosa Paz, Ester Koldorff, Liliana Gómez, José Berra, Mirta Castellini, José Aloisio, Marta Bertolino de Manzur, Juan Luis Girolami, Irma Justa Albelo de Canteloro, Adriana Koatz, Ana María Ferrari, Víctor Hugo Salami. Durante el desarrollo de las audiencias, estas personas manifestaron que la defensa que realizaba Cosidoy era una "farsa", un engranaje más de la cadena represiva y que intentaba convencerlos de que confesaran supuestos delitos.
Además criticó a Piumato, quien la denunció por su complicidad con los jefes militares durante la última dictadura. "No voy a repetir acá las expresiones de Piumato, no tiene ningún sentido, ya que son injuriantes, injustas y gratuitas, pero dada la impunidad en la que debe desarrollarse en su ámbito, no se tomó el trabajo de seleccionar al menos a qué personas pondría como testigos, tras haber oído de ellas semejantes y desagradables frases", respondió Cosidoy.
La réplica no se hizo esperar. El abogado de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación Alvaro Baella, pidió la nulidad del testimonio. "Son nulas las declaraciones testimoniales de abogados en violación al secreto profesional", apuntó. "Acá lo hizo en perjuicio de cada una de las personas que defendió y les dijo mentirosos. La violación de secreto causa una nulidad flagrante. En ningún caso comentó quiénes de sus defendidos la habían relevado de la obligación del secreto profesional", señaló. El pedido de nulidad fue sostenido por la fiscalía y los restantes querellantes.
Entre los argumentos planteados por la Secretaría de Derechos Humanos se indicó que "los hechos que ha manifestado (Cosidoy) no son parte del objeto procesal de estos autos", y luego se puntualizó que "los testigos son un medio de prueba que deben deponer acerca de los hechos que se están juzgando". El tribunal dará a conocer hoy su resolución sobre este pedido.
11 de mayo de 2011
©rosario 12

detenciones en caso vuelos de la muerte


Detuvieron a cinco acusados de participar en "vuelos de la muerte" durante la última dictadura. Los arrestados son el abogado Gonzalo Torres de Tolosa, el ex suboficial naval Rubén Ormello y tres pilotos que habrían participado del asesinato de las monjas francesas y las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo.
[Diego Martínez] Argentina. A diecisiete años de la confesión pública del ex capitán Adolfo Scilingo, el juez federal Sergio Torres ordenó detener e indagó ayer a cinco imputados por los vuelos de la muerte. El más conocido es el abogado Gonzalo Torres de Tolosa, defensor de sus compañeros de la ESMA durante años, pese a que Scilingo lo había denunciado como quien le alcanzaba a personas dormidas para arrojar al vacío. Los ex pilotos Enrique José De Saint George, Mario Daniel Arru y Alejandro Domingo D’Agostino, en cambio, fueron imputados a partir de una investigación de la Procuración General de la Nación, que estudió planillas de Prefectura e identificó el vuelo del Skyvan en el que habrían sido asesinadas las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y los familiares de desaparecidos secuestrados en la iglesia de la Santa Cruz en diciembre de 1977. El quinto detenido es el ex suboficial naval Rubén Ricardo Ormello, quien confesó su actuación en los vuelos en los ’80 ante compañeros de trabajo. Tanto De Saint George y Arru como el mecánico Ormello son empleados de Aerolíneas Argentinas.
El único detenido por los vuelos en el país era hasta el lunes el capitán Emir Sisul Hess, quien relató que los secuestrados caían "como hormiguitas". Su caso ya fue elevado al Tribunal Oral Federal 5 y podría ser juzgado junto a la segunda tanda de marinos de la ESMA cuando concluya el proceso a Acosta, Astiz & Cía. Distinto es el caso del teniente Julio Alberto Poch, el piloto de Transavia extraditado desde España, quien goza de libertad desde que la Cámara Federal le ordenó al juez Torres reforzar los argumentos del procesamiento. Las nuevas detenciones se produjeron el lunes. Cuatro de los imputados prestaron ayer declaración en el juzgado de Torres, quien los encomendó al Servicio Penitenciario Federal. A Torres de Tolosa, con un tumor cerebral, lo indagó el secretario Pablo Yadarola en la casa, donde quedó detenido con un policía en la puerta. El juez tiene ahora diez días para resolver sus situaciones procesales.

Teniente Vaca
Gonzalo Torres de Tolosa, pariente lejano del capitán Jorge Acosta, integraba el sector Automotores de la ESMA junto con Scilingo, quien lo conocía como "teniente Vaca", el nombre de cobertura que usaba para ocultar su identidad. Juntos participaron del primer vuelo de la muerte que confesó el marino, ocurrido a mediados de 1977 en un Skyvan de Prefectura. El abogado había estado apenas un día detenido, en 1998, por orden del juez español Baltasar Garzón, quien pidió sin suerte su captura y extradición. Torres de Tolosa estuvo imputado en la megacausa ESMA desde 2005, cuando el fiscal federal Eduardo Taino lo incluyó en su acusación. El dictamen no le impidió recorrer durante años los pasillos de Comodoro Py para defender a sus camaradas en desgracia. El abogado es además uno de los cinco civiles condecorados el 12 de septiembre de 1978 por el ex almirante Emilio Massera por su "esfuerzo y abnegación" como integrante del Grupo de Tareas 3.3 "en operaciones reales de combate".

El Colorado Ormello
Rubén Ormello era en 1976 cabo segundo de la Armada, tenía 21 años y prestaba servicios en el área militar de Ezeiza. Su confesión, que Página/12 publicó hace veinte meses, la relataron ante el juez sus ex compañeros de Aerolíneas Argentinas, empresa a la que ingresó durante la dictadura y para la que trabajó hasta el lunes en el sector mantenimiento del aeropuerto de Mendoza. "Contaba que colocaban un DC3 en la plataforma y llegaba un colectivo. Se los bajaba ‘medio en bolas y como en pedo’, con los ojos tapados. ‘Los sentábamos en el portón y el tordo les daba un jeringazo de Pentonaval. Los apilábamos y cuando ya estaba listo salíamos a volar. Cuando nos avisaban empezábamos a arrastrarlos y los tirábamos por el portón’, contaba Ormello" y reconstruyó un operario. Las fuentes citaron un detalle que los paralizó: "Trajeron a una gorda que pesaba como cien kilos y la droga no le había hecho efecto. Cuando la íbamos arrastrando se despertó y se agarró del parante. La hija de puta no se soltaba. Tuvimos que cagarla a patadas hasta que se fue a la mierda", recordaba. El 13 de agosto de 2009 Página/12 buscó a Ormello en su lugar de trabajo y en su casa de Godoy Cruz. Su esposa informó que estaba de viaje. El cronista dejó su teléfono y su mail, pero no recibió respuesta, ni antes ni después de la nota, publicada el 6 de septiembre de 2009.

Del Skyvan al Boeing
Las primeras denuncias sobre el uso de los Skyvan en vuelos de la muerte datan de 1983. Los registros de Prefectura que derivaron en las detenciones no los pidió el fiscal o el juez de la causa ESMA sino el fiscal Miguel Osorio, que decidió investigar vuelos en el marco del Plan Cóndor. La Unidad Fiscal que conducen Jorge Auat y Pablo Parenti procesó 2758 planillas de cuatro Skyvan, identificó vuelos anómalos y señaló en particular el del PA-51 del 14 de diciembre de 1977, que despegó del aeroparque Jorge Newbery a las 21.30, voló tres horas y diez minutos y, sin escalas ni pasajeros según el registro, retornó al punto de partida. Horas antes habían sido fotografiadas en la ESMA las monjas Domon y Duquet, cuyo cadáver apareció en las playas de San Bernardo seis días más tarde. De Saint George y Arru se alejaron de Prefectura en 1978 para incorporarse a Aerolíneas. Hasta el mes pasado, cuando el fiscal Taiano pidió sus detenciones, volaban tres veces por mes a Madrid como comandantes de los Boeing 747. D’Agostino, retirado en servicio, es jefe de la división Veteranos de Guerra. Días después del vuelo un superior elogió el "dominio de sus reacciones emotivas" y aseguró que "aún en situaciones críticas se mantiene sereno". En Necochea vive aún libre e impune el jefe de los pilotos, prefecto general Hilario Fariña, a quien el Concejo Deliberante local podría declarar el jueves "persona no grata".
11 de mayo de 2011
©página 12

la verdad sobre la muerte del cabo vera


columna de lísperguer
Condenaron a joven acusado de homicidio de un cabo de Carabineros durante manifestación nocturna del 11 de septiembre de 2007.

Pero todas las evidencias disponibles apuntan a que Eduardo Jesús Espinoza Bórquez no fue quién mató al cabo Vera: se encontraba a 71 metros del cabo y según expertos, también de la policía, una bala calibre 9 no puede cubrir esa distancia y atravesar primero el escudo de fibra de cristal que protegía al carabinero, luego el casco, también de fibra, y luego las paredes del cerebro para volver a salir, cruzando nuevamente el cerebro y el casco. Esto es simplemente imposible y ya incluso en las primeras versiones policiales expertos en balística, y los médicos que trataron al cabo en el hospital, determinaron que el cabo había sido muerto por un proyectil de guerra o de gran calibre (38 o 45). Este es claramente un caso que se quiere encubrir, sin un motivo aparente, excepto dar por cerrado el caso. Es muy probable que el cabo haya sido asesinado por otro carabinero, infiltrado entre los manifestantes y armado ilegalmente -dos prácticas habituales de la fuerza pública.
lísperguer

murió arthur laurents


Dramaturgo. Director en Broadway.
[Dennis McLellan] Murió el jueves el dramaturgo Arthur Laurents, ganador de un Tony y director de teatro que escribió los libretos de los clásicos musicales de Broadway, ‘Amor sin barreras’ [West Side Story] y ‘Gypsy, la reina del vaudeville’ [Gypsy] y escribió más tarde las taquilleras películas ‘Tal como éramos’ [The Way We Were] y ‘Paso decisivo’ [The Turning Point]. Se cree que tenía 93 años.
Laurents murió durmiendo en su casa en Nueva York, convaleciente tras una corta enfermedad, informó su agente Jonathan Lomma.
Por su trabajo en Broadway durante más de seis décadas, Laurents recibió dos premios Tony: en 1968 como autor del libreto del mejor musical ‘Hallelujah, Baby!’ y en 1984 como mejor director del musical ‘La jaula de las locas’ [La Cage aux Folles].
Pero es mejor conocido por escribir los libretos de ‘Amor sin barreras’ y ‘Gypsy, la reina del vaudeville’, que fueron ambos nominados a un Tony como mejor musical y fueron más tarde llevados a la pantalla.
‘Amor sin barreras’, con música de Leonard Bernstein y letras de Stephen Sondheim, era una historia de amor a lo Romeo y Julieta contemporáneo en el mundo de pandillas rivales de Nueva York. Estuvo en Broadway de 1957 a 1959.
Le siguió ‘Gypsy’, "una fábula musical sugerida" por las memorias de la gitana striptisera Rose Lee y centrada en su madre, Rose (Ethel Merman). ‘Gypsy’ estuvo en cartelera en Broadway de 1959 a 1961.
"El mejor musical en años", deliró el crítico de teatro de la New York Herald Tribune, Walter Kerr, que describió el libreto del musical como "un nocáut neto".
"Creo que el libreto de ‘Gypsy’ es probablemente el mejor libreto en la historia de los musicales de Broadway", dijo Miles Kreuger, presidente del Instituto del Musical Americano de Los Angeles, haciéndose eco de una opinión ampliamente compartida.
"Tiene el carácter, el aire de la época de los varios estilos dramáticos de entonces -es un libro sorprendente", dijo Kreuger al Times en 2009. "Te sientes realmente transportado al mundo del vaudeville y del burlesque de segunda categoría. Es asombroso que ese guión lo logre. Y fue un gran, gran vehículo para Ethel Merman".
‘Gypsy’, dijo más tarde Laurents sobre el espectáculo con música de Jule Styne y letras de Sondheim, giraba sobre "la necesidad de reconocer... una necesidad que todos tenemos".
Laurents, nativo de Brooklyn, inició su carrera en Broadway en 1945 con ‘Home of the Brave’ [Regreso al infierno], un drama ambientado en la Segunda Guerra Mundial sobre el antisemitismo en las fuerzas armadas. La obra -de muy corta vida- fue llevada al cine en una producción de Stanley Kramer en 1949 en la película del mismo título sobre el racismo.
Entre las otras obras de Laurents se encuentran ‘The Time of the Cuckoo’, una comedia de 1952 que hizo ganar a Shirley Boothel el Tony a la mejor actriz. Una historia romántica de una solitaria solterona estadounidense que vive un romance en Italia, la obra fue llevada al cine en 1955 en una película titulada ‘Locuras de verano’ [Summertime], con Katharine Hepburn en el rol estelar; y más tarde Laurents la adaptó en el musical de Broadway ‘Do I Hear a Waltz?’, de 1965.
Como director de Broadway, Laurents también fue reconocido por ‘I Can Get It for You Wholesale’, una comedia musical de 1962 que marcó el debut en Broadway de la veinteañera Barbra Streisand.
Y fue nominado a un Tony por el revival en Broadway de ‘Gypsy’, en 1974, con Angela Lansbury en el rol principal y el revival de 2008 con Patt LuPone en el rol estelar.
El menudo escritor y director, que fue una vez descrito como un "hombre pequeño, compacto, que parece un cruce entre un senador romano y un instructor de gimnasia", tenía la reputación de ser "difícil".
"Dicen que soy malo", reconoció en una entrevista con el Times en 1984, cuando disfrutaba del aplastante éxito del musical ‘La jaula de las locas’.
"Lo dicen por dos razones", dijo. "Yo era malo... Pienso demasiado rápido, hablo tan rápido como pienso y soy a menudo corrosivo. Pero digo cosas malas para defenderme. La gente que se siente ofendida no se da cuenta de que yo tengo un conjunto muy desarrollado de defensas. Pero aguanto a los idiotas y a los aficionados. Lo que me cuesta es reputación, así que...".

Hijo de un padre abogado y una madre maestra, Laurents nació como Arthur Levine -"lo cambié para encontrar trabajo", dijo a New York Magazine en 2009- en Brooklyn un 14 de julio. Los archivos históricos registran 1917 y 1918 como su fecha de nacimiento.
"Mi padre era humanista, un gran hombre; la rabia la heredé de mi madre", dijo al Times en 2000. "Ella era socialista y atea hasta que conoció a mi padre, y entonces se convirtió en una judía con venganza".
De niño, Laurents se sentía fascinado con el teatro y para cuando tenía diez, ya sabía que quería ser escritor.
Después de estudiar inglés en la Universidad de Cornell en 1937, escribió guiones para programas radiales como el ‘Lux Radio Theater’.
Reclutado por el ejército en 1941 antes de que los japoneses bombardearan Pearl Harbor, pasó sus cinco años en el ejército escribiendo películas de adiestramiento y radioteatros para el programa ‘Armed Service Force Presents’.
Como guionista en Hollywood durante unos años después de su debut en Broadway en 1945, Laurents rescribió la problemática adaptación al cine de ‘Nido de víboras’ [The Snake Pit], un drama de 1948 sobre el colapso mental de una mujer con Olivia de Havilland en el rol estelar, pero no apareció en los créditos.
También escribió el guión de la película de suspenso de Alfred Hitchcock, ‘Festín diabólico’ [Rope; La soga], de 1948. También escribió los guiones de ‘Anastasia’ (1956), ‘Buenos días, tristeza’ [Bonjour Tristesse] (1958), ‘Tal como éramos’ (1973) y ‘Paso decisivo’ (1977).
Cuando vivía en Hollywood a fines de los años cuarenta, Laurents empezó una aventura con Farley Granger, una de las estrellas de ‘Festín diabólico’. (Granger murió en marzo, a los 85 años.)
En su libro de memorias ‘Original Story By: A Memoir of Broadway and Hollywood’, de 2000, Laurents habló francamente sobre su homosexualidad, su tiempo en la lista negra de Hollywood y sus relaciones personales con numerosas leyendas de Hollywood y Broadway.
Como escritor, Laurents ambientó en la era de McCarthy su ‘Tal como éramos’, la exitosa película de 1937 con Streisand y Robert Redford en los roles estelares u su obra ‘Jolson Sings Again’, de 1995.
En 2009 volvió a Broadway como director de un revival de ‘Amor sin barreras’ (dirigida y coreografiada originalmente por Jerome Robbins, que también dirigió la primera ‘Gypsy’) y publicó su libro ‘Mainly on Directing’.
Laurents no perdió nunca su pasión por el teatro.
"Todavía creo que el sentimiento más maravilloso es caminar por el pasillo de un teatro cuando empieza la obertura de un musical y aún no suben las cortinas y estás loco por ver la magia que se esconde detrás", dijo al diario Asbury Park Press de Nueva Jersey en 1999.
En 1955, Laurents conoció al joven actor Tom Hatcher cuando este era manager de una tienda masculina de Beverly Hills. Estuvieron juntos hasta la muerte de Hatcher, a causa de un cáncer al pulmón, en 2006.
"Tuve la vida más maravillosa que se puede vivir con otra persona", dijo Laurents en el programa ‘Sunday Morning’ de la estación CBS en 2009. "Estoy orgulloso de eso. Es un logro. Porque la mayoría de la gente se separa. Y nosotros nunca lo hicimos".
11 de mayo de 2011
6 de mayo de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh

el regreso de una nieta


Carla Rutila Artes dejó España y se radicará en la Argentina. Apropiada por el parapolicial Eduardo Ruffo, quien la sometió a toda clase de vejámenes, Carla recuperó su identidad en 1985. Dos años más tarde, su abuela Matilde la llevó a España. El sábado regresó al país corrida por la crisis económica.
[Juan Carlos Martínez] Argentina. Carla Rutila Artés (35), aquella niña que en 1976 fue apropiada por el parapolicial Eduardo Alfredo Ruffo, miembro de la banda de Aníbal Gordon que actuaba en el centro de tortura y muerte que fue Automotores Orletti durante la dictadura militar, acaba de regresar a la Argentina.
Rodeada por sus tres hijos y todavía con las huellas del viaje que emprendieron en Madrid el viernes 6 de mayo, Carla sintetizó las razones que determinaron su decisión de abandonar España después de casi veinticinco años de residencia en aquel país, al que había llegado en julio de 1987 con su abuela, Matilde Artés.
"La situación económica en España es muy grave. Hay cinco millones de parados. Yo soy uno de ellos, tengo tres hijos y no me quedó otra opción que venir a la Argentina, donde me han prometido un trabajo", explicó Carla a poco de su arribo.
Carla llegó al país el sábado pasado junto con sus hijos, Graciela (16), Anahí (12) y Enrique (7), todos ellos nacidos en España. Había estado en la Argentina en agosto del año pasado, cuando vino para dar testimonio en la causa por la que acaban de ser condenados el nombrado Ruffo (25 años de cárcel), el general Eduardo Rodolfo Cabanillas (perpetua), Honorio Carlos Martínez Ruiz (25 años) y Raúl Antonio Guglielminetti (20 años).
Carla fue recuperada el 24 de agosto de 1985 en un operativo en el que se detuvo a Ruffo y a otros miembros de la banda en una quinta cerca de Pilar. La niña fue restituida en la madrugada del 25, exactamente nueve años después de su secuestro en Bolivia.
Dos años después, su abuela Matilde Artés escapó con ella a España por temor a que Carla, que entonces tenía diez años, pudiera caer nuevamente en poder de Ruffo, quien había quedado en libertad merced a las leyes de punto final y obediencia debida dictadas durante el gobierno de Alfonsín tras el levantamiento carapintada de la Semana Santa de 1987.
"Yo soy chef, preparaba comidas y las llevaba a domicilios de personas mayores, pero no podía sostener los gastos de la casa. La situación familiar se agravó tanto que en los últimos tiempos tenía que ir a buscar comida a centros de ayuda social", reveló Carla.
"Hablé con Estela de Carlotto y le pedí que intercediera y de esa manera pude lograr que me enviaran los pasajes para viajar con mis tres hijos con la promesa de un trabajo", expresó Carla. Ella y sus hijos están momentáneamente alojados en un hotel a la espera de una solución concreta en materia laboral, lo que le permitirá comenzar una nueva etapa de su agitada vida.
"Yo agradezco a las Abuelas por su intervención y lo mismo a Enrique Borcel, presidente del Observatorio Hispano Argentino de Madrid, quien hace poco le envió una carta a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner haciendo referencia a mi situación. No dudo de que la Presidenta intervino, cosa que debo agradecerle en nombre de mis hijos y del mío propio", dijo Carla.

La Odisea de Carla
Carla nació el 28 de junio de 1975 en Lima, Perú. No era su lugar de residencia, pero allí se produjo el parto porque sus padres eran militantes populares que recorrían la geografía latinoamericana luchando contra las dictaduras. De Perú pasó con su madre, Graciela Rutila, a Bolivia, donde su padre fue asesinado por la dictadura de Hugo Banzer y allí comenzó para ella una odisea interminable. Graciela, quien era estudiante, había apoyado una huelga de trabajadores mineros en Oruro. Fue el comienzo del fin para aquella joven. La detuvieron el 2 de abril de ese año, la torturaron y junto con su pequeña hija la trasladaron a la Argentina en el marco del Plan Cóndor. Ambas fueron confinadas en Automotores Orletti, donde la niña fue apropiada por el torturador Eduardo Alfredo Ruffo. Carla tenía un año y tres meses cuando la separaron de su madre, cosa que recordó durante su testimonio en agosto pasado frente al Tribunal Oral que juzgó los delitos de lesa humanidad que se cometieron en ese campo de concentración.
Mientras permaneció en Orletti, la niña fue sometida a vejámenes delante de su madre para que ésta proporcionara información que sus verdugos trataban de sacarle sometiendo a la criatura a lo que se conocía como el submarino: la sumergían en un recipiente de agua caliente para pasarla de inmediato a otro de agua fría.
El martirio para Carla continuó durante los nueve años que permaneció en el hogar de los Ruffo. La propia Carla, en su declaración de agosto, reveló que Ruffo no sólo la sometía a malos tratos, sino que abusaba sexualmente de ella desde los cinco años.
Los fantasmas del pasado siguieron rondando por su existencia. En 1987, una nueva odisea: la fuga de la Argentina porque la impunidad de asesinos y torturadores ponía nuevamente en riesgo su libertad.
En España comenzó una nueva vida. Fue madre a los veinte años. Tuvo otros dos hijos, a los que crió con la ayuda de su abuela por ausencia de apoyo paterno. Luchó a brazo partido para salir a flote. Pero la crisis económica de España la puso entre la espada y la pared.
En un viaje a Madrid, Néstor Kirchner le había dicho: "Carla, no podemos devolverte a tus padres, pero siempre te acompañaremos".
Por eso Carla está de vuelta en el país, ahora con tres hijos y con la esperanza de encontrar aquí el final de su larga e injusta odisea.
"Quiero darles la nacionalidad argentina y una educación basada en los valores de la libertad, la justicia y los derechos humanos, como querían mis padres, como me enseñó mi abuela", dijo Carla.
10 de mayo de 2011
©página 12

cita para bergoglio en la justicia


En el marco del juicio por el robo de bebés, el cardenal tendrá que dar testimonio. El Tribunal Oral hizo lugar al pedido de la querella y citó al cardenal primado de la Argentina para que declare lo que sabe sobre la apropiación de hijos de desaparecidos nacidos durante el cautiverio de sus madres. Bergoglio ya testimonió en la causa ESMA.
[Adrián Pérez] El cardenal Jorge Bergoglio se encuentra más cerca de rendir cuentas ante la Justicia por el Plan Sistemático de Apropiación de Menores que se instauró durante la dictadura militar –y que comenzó a juzgarse a fines de febrero en Comodoro Py– después de que el Tribunal Oral Federal 6 hiciera lugar al pedido formulado por el fiscal Martín Niklison y el abogado Alejo Ramos Padilla para que sea citado a declarar como testigo en relación al caso Barati-De la Cuadra. Así lo determinaron los jueces durante la audiencia de ayer, en el marco de la causa contra Jorge Rafael Videla y Reynaldo Benito Bignone por el robo de bebés. El tribunal dispuso que se le envíe un oficio al cardenal para que exprese si desea declarar. Por un recurso del Código Procesal Penal, Bergoglio podría hacer uso del artículo 250 que establece un "tratamiento especial" para "altos dignatarios de la Iglesia". Según la importancia que el juez atribuya a su testimonio y el lugar en que se encuentren, esa prerrogativa determina que los funcionarios podrán declarar "en su residencia oficial, donde el juez se trasladará, o por un informe escrito". No obstante, el artículo 250 también señala que los testigos pueden renunciar a ese tratamiento especial.
"Es un privilegio en función del credo que no puede ser aceptado", dijo el abogado Alan Iud, quien patrocina en el juicio a Abuelas de Plaza de Mayo. De ese modo, los querellantes se opusieron a que el cardenal hiciera uso de tal prerrogativa y solicitaron que Bergoglio acudiera a la audiencia para "garantizar la publicidad de su declaración", así como también para responder a las preguntas de las partes. Iud remarcó, además, que se trata de "un privilegio" que "no puede considerarse válido" ante "una Constitución que reconoce que el Estado es laico".
El pedido para que Bergoglio se presente a declarar se vincula con el testimonio de Estela de la Cuadra, quien presentó una serie de cartas que su padre le había enviado al ahora cardenal –por entonces jefe de los jesuitas– para que intercediera en la búsqueda de su hija desaparecida y de su nieta, nacida en cautiverio durante la dictadura. Tal como informó Página/12, el lunes de la semana pasada De la Cuadra le preguntó al Tribunal: "¿Cómo es que Bergoglio dice que hace sólo diez años sabe del robo de bebés?" "¿Por qué no lo citan? ¿No amerita que diga qué pasó con Ana de la Cuadra?", insistió la hija de Alicia ‘Licha’ De la Cuadra, primera presidenta de Abuelas.
Además de sobrevivientes que estuvieron detenidos en el Pozo de Banfield, ayer se escuchó el testimonio de Carlos D’Elía Pallares, nieto que recuperó su identidad en 1995, a los 17 años. Carlos es hijo de Yolanda Ghelfi y Julio D’Elía Pallares. En Uruguay, su padre militaba en el Grupo de Acción (GAU), estudiaba Economía y era presidente del centro de estudiantes. La dictadura lo detuvo por su participación, pero fue liberado. Eso precipitó el exilio de la joven pareja, que viajó en la Semana Santa de 1974 a Buenos Aires, con la intención de regresar cuando las cosas se calmaran.
En la madrugada del 22 de diciembre de 1977, ambos fueron secuestrados en San Fernando –en un departamento ubicado en la calle 9 de Julio que habían comenzado a pagar con un crédito– por una patota de la Brigada 3 de la policía de la provincia de Buenos Aires que había coordinado el operativo con militares uruguayos. Yolanda estaba embarazada de ocho meses. Según testigos, fueron torturados en la comisaría que se encontraba a metros de la casa y luego trasladados al Centro de Operaciones Tácticas I (COTI) de Martínez, que funcionaba al mando de Ramón Camps, por entonces jefe de la Policía Bonaerense, donde "llevaban a todos los uruguayos en aquel momento".
Una vez en Martínez, cinco detenidos uruguayos, entre los que se encontraba D’Elía Pallares, fueron devueltos a ese país por militares también uruguayos. "Es un hecho que ese traslado existió –aseguró Carlos–. Por la posición que ocupaba en el GAU, es casi seguro que lo llevaron a Uruguay. El testimonio de Luis Taub confirma haber visto a mi papá, en el COTI Martínez, a fines del ’77." Taub también se presentó ayer ante los jueces del TOF 6. En su declaración, aseguró que estuvo por segunda vez en el Pozo de Banfield entre el 27 de diciembre de 1977 y el 1° de febrero de 1978, cuando lo enviaron a la cárcel de Devoto. Pasó la Navidad en el COTI Martínez. "Los uruguayos fueron torturados y luego trasladados al Pozo de Banfield. Ahí vi al cura (Christian) Von Wernich", recordó.
También dijo que en el Pozo de Banfield había dos mujeres embarazadas. "Estaba en un grupo donde una chica tuvo un bebé a fines del ’77 o principios del ’78." Lo recuerda porque, después del parto, lo enviaron a limpiar su celda varias veces. En el silencio del encierro, escuchó el llanto de un bebé. "Por lo que supe, se lo quitaron enseguida", señaló. Durante la audiencia aseguró que la custodia del Pozo de Banfield estaba a cargo de la policía provincial. "Aunque no lo vi, sé que estuvo (Ramón) Camps." Taub cree que el jefe de la policía pasó por el centro clandestino en dos oportunidades y que Jorge Bergés atendía los partos.
Diego Barreda regresaba de trabajar como albañil en Ensenada cuando el 14 de julio de 1978 lo secuestraron cerca de su casa. Había trabajado en el Astillero Río Santiago, pero lo despidieron durante la dictadura. En el Pozo de Banfield se le caía la piel por efecto de la picana. El apoyo de sus compañeros lo tranquilizaba, especialmente el de María. "Ella estaba embarazada y tenía el ‘privilegio’ de juntar un tarro donde hacíamos nuestras necesidades –afirmó el hombre de pelo largo y canas–. Nos higienizábamos con un trapito que ella colgaba para que se secara, en cien días nos bañamos una sola vez."
Cuando llegó al Pozo de Banfield, al hombre de profundos ojos verdes le quitaron el mameluco y los zapatos de trabajo. Con una cobija con la que se cubría, María le cosió un chaleco para que se abrigara. En 1979, ese chaleco pasó a manos de las Madres de Plaza de Mayo. Al igual que Taub, Barreda también escuchó llantos durante su detención. "En un determinado momento tuvimos la certeza de que había nacido", dijo. Por sus cálculos, el nacimiento se produjo entre el 10 y el 20 de septiembre de 1978. La mujer que ayer recordó Barreda es María Asunción Artigas Milo, compañera de Alfredo Moyano y madre de Victoria Moyano Artigas.
Sin saber que su padre se había volcado por esa carrera, Carlos D’Elía Pallares se recibió de economista. "Mi segundo nombre es Rodolfo y a mí nunca me gustó ese nombre", sostuvo. Con el tiempo supo que sus padres (el marino Carlos De Luccia y Marta Leiro, su mujer) eligieron ese nombre por Rodolfo Aníbal Campos, subjefe de la policía de Camps. Carlos consideró que Campos hizo la gestión para que ellos pudieran tener ese hijo que deseaban. La pareja viajó hacia el sur del conurbano bonaerense una mañana de 1978. En una esquina una persona se acercó a su auto y dejó en los brazos de Leira un bebé envuelto en papel de diario, con manchas de sangre. "¡Martita! ¿qué hacés acá?", le preguntó el emisario. Ese hombre era Jorge Bergés, quien había firmado la partida de nacimiento y atendió a Yolanda en el Pozo de Banfield.
10 de mayo de 2011
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gringa asesina sigue matando


columna de lísperguer
Cifras sobre el sacrificio animal en las perreras de PETA: miles de mascotas asesinadas.

Finalmente dio a conocer el Departamento de Agricultura de Virginia las cifras de los sacrificios realizados con PETA en sus caniles en 2010: recogieron 1.553 gatos, mataron a 1.507; recogieron 792 perros, mataron a 693 -26 fueron colocados en hogares adoptivos, el resto enviado a perreras y se desconoce su destino. Los animales sacrificados no son animales con enfermedades incurables o dolorosas, sino mascotas sanas las que, en un buen programa de adopciones, podrían haber encontrado un hogar humano. Es macabro y surrealista que esta señora de jeringa rápida, Ingrid Newkirk, que se jacta incluso de haber matado con sus propias manos a miles de animales encontrados en la calle, tenga la aberrante reputación de ser una defensora de los animales. El mismo dinero que gasta en matar podría usarlo para facilitar el reencuentro entre mascotas extraviadas y sus familias humanas, pues se sabe hoy que la mayoría de las mascotas en la calle son en realidad animales extraviados. Es impresentable que sólo hayan encontrado hogar para 26. En EUA mismo, y también en Chile, existen organizaciones que han sido capaces de colocar a cientos de mascotas en hogares adoptivos y que empiezan a facilitar el reencuentro. Lo que hace PETA simplemente no tiene nombre.
lísperguer

quién es ayman al zawahiri


El heredero de Bin Laden. Oriundo de la gran burguesía egipcia, mano derecha de Osama, cerebro de los atentados contra las Torres Gemelas. En los últimos años, el cirujano apareció mucho más que su jefe para hablar en nombre de Al Qaida. Es el actor más determinante de esta etapa: suyo es el concepto de los operativos suicidas contra los intereses de EE.UU. en el mundo.
[Eduardo Febbro] París, Francia. ¿Hay un mundo distinto después de la o las muertes de Bin Laden? Sería una ficción creer en ello. Tarde o temprano, el doctor Al Zawahiri se encargará de desmentir las versiones optimistas sobre un mundo sin terrorismo globalizado que circulan desde la nueva muerte del príncipe de Al Qaida. Al lado de Ayman Al Zawahiri, Bin Laden es un oportunista aficionado. Bin Laden salió de escena, pero el egipcio Ayman Al Zawahiri sigue rondando entre las sombras a cargo de la red binladista y con un historial personal cuya coherencia y antigüedad hacen de él uno de los guerreros más constantes y temidos. Cerebro de los atentados del 11 de septiembre de 2001, mano derecha de Bin Laden, cirujano, oriundo de la gran burguesía egipcia, hombre de letras refinado, profundamente influenciado por el pensamiento del intelectual Sayyid Qotob, el gran defensor del derrocamiento del gobierno corrupto de Egipto y teórico de los Hermanos Musulmanes, Al Zawahiri es un ejemplo de la trayectoria y la militancia del islamismo sunnita moderno así como del combate de esta corriente radical contra las autocracias árabes a los pies de Estados Unidos. Bin Laden era la figura de los medios, Al Zawahiri era, en cambio, el pensador, el conceptor, la materia gris de la organización terrorista. En los últimos años, Al Zawahiri apareció mucho más que Bin Laden para hablar en nombre de Al Qaida: fue el "doctor" quien hizo el primer comentario luego de la elección de Barack Obama, a quien calificó de "servidor negro". Fue también él quien, a través de un video, celebró la caída del presidente egipcio Hosni Mubarak y luego llamó a los musulmanes a combatir a las fuerzas de la OTAN en Libia.
La vida de Al Zawahiri tiene tres etapas determinantes que van de la Jihad en Egipto a la Jihad en Afganistán, y de allí a la guerra santa contra Washington. Las tres están regidas por una misma trama: la Jihad contra los regímenes serviles del mundo musulmán, empezando por el de Hosni Mubarak. Ayman Al Zawahiri nació en El Cairo en 1951 en el seno de una familia acomodada. Rápidamente cayó bajo el embrujo del pensamiento islamista de Sayyed Qotob y de los relatos que corrían sobre su vida. Qotob tuvo también dos vidas y su influencia es indisociable tanto de Al Zawahiri como de las corrientes radicales sunnitas que se impregnarán con su filosofía.
La primera vida de Sayyed Qotob hizo de él un novelista y un intelectual respetado en la sociedad egipcia. La segunda empieza luego de su retorno de los Estados Unidos y lo convertirá en uno de los grandes teóricos islamistas. Su primer libro, ‘Justicia Social en el Islam’ (All-adálat al-ijtimáiyya fí-lislám, 1949) promovía una serie de profundas reformas en el sistema social: reforma agraria, impuestos. Esta obra se convertirá en el zócalo de los movimientos sociales islamistas. El segundo libro, 1951, ‘El Islam contra el capitalismo’ (Ma’arakat al-islam wa-l-rasmáliyya) será una diatriba violenta contra los valores norteamericanos y el hilo conductor de su pensamiento: derrocar al régimen egipcio por colaboracionista e instaurar un Estado regido por las leyes del Islam mediante la lucha armada, la Jihad. Ambas obras convertirán a Qotob en el teórico esencial de los Hermanos Musulmanes y a Al Zawahiri en su discípulo irrenunciable.
La tercera parte de la vida de Qotob terminará de completar la formación juvenil de Al Zawahiri. Arrestado y condenado a 25 años de cárcel en 1953 por el gobierno de Nasser, Qotob escribió en los campos de concentración nasseristas sus obras más densas, aquellas donde denuncia el paganismo de la sociedad egipcia, la corrupción espiritual, las contradicciones insalvables de las democracias occidentales, y en las que también propone una vanguardia para llevar adelante el renacimiento del Islam y purificar la sociedad. Al Zawahiri fue testigo de los últimos momentos de la vida de Qotob. El intelectual islamista fue ahorcado en 1966 y el heredero de Bin Laden asistió a la ejecución.
Al Zawahiri tomó el mismo camino. Entró en la clandestinidad con la meta de unirse a la lucha armada de los islamistas. En 1979 se integró a la Jihad Islámica, en cuyo seno se ocupó de reclutar a miembros del ejército egipcio. A principios de los ’80, Al Zawahiri fue uno de los artesanos del acercamiento entre dos corrientes islamistas antagónicas, la Jihad Islámica y la Gamaa Islamiya. Ambas pactaron el asesinato del ex presidente Anuar El Sadat inmediatamente después de que éste firmara el histórico tratado de paz con Israel (septiembre de 1978, acuerdos de Camp David). Sadat fue asesinado el 6 de octubre de 1981 durante un desfile militar. La ola de represión y arrestos que siguió alcanzó a Al Zawahiri, que fue detenido y condenado por complicidad con ese asesinato. Sin embargo, el doctor islamista fue rápidamente exculpado y liberado tres años más tarde. Pero la experiencia de la cárcel, los golpes, la humillación y la tortura no harán más que reforzar su convicción de que la jihad es la única salida: "Nunca olvidaremos, nunca olvidaremos", gritó Al Zawahiri a los periodistas que asistían al juicio de los asesinos de Anuar El Sadat. Según Stéphane Lacroix, autor del libro ‘Al Qaida en el texto’, se trató de "una experiencia traumática y fundacional" para Al Zawahiri. Lacroix escribe que "fue en la cárcel donde Al Zawahiri se impuso como el verdadero líder del movimiento islamista radical egipcio".
Una vez liberado (1984), Ayman Al Zawahiri partió rumbo a Arabia Saudita, Pakistán, Afganistán, Suiza, Alemania, Chechenia. Bin Laden y Al Zawahiri se encontraron en la ciudad paquistaní de Peshawar en los años en que Bin Laden trabajaba para Occidente reclutando y adiestrando islamistas para luchar contra las tropas de la ex URSS, que habían invadido Afganistán. Ambos, a su manera, sentaron las bases de la primera Al Qaida y su principal credo: la Guerra Santa "contra todos los regímenes apóstatas del mundo musulmán". Gracias a las facilidades que Washington proporcionó en esos años a Bin Laden y sus tropas, Al Zawahiri pudo recorrer Europa, Asia y los Estados Unidos, protegido con el estatuto de miembro de la Media Luna Roja de Kuwait. Al Zawahiri, al mismo tiempo que desarrollaba Al Qaida, proseguía su cruzada contra el régimen de Mubarak. Dos intentos de asesinatos fallidos, 1993 y 1995, le alejaron de sus bases egipcias y crearon divisiones en el seno de los islamistas egipcios. Durante varios años el doctor Al Zawahiri intentará sin éxito reclutar militantes para su causa, pero terminará con Bin Laden en las montañas afganas protegido por los talibán. Los rasgos tangibles de su pensamiento aparecen con la creación, en 1998, del "Frente islámico mundial por la guerra santa contra los judíos y los cruzados" y, luego, con el edicto religioso, la fatua, estableciendo el asesinato de los norteamericanos y sus aliados como una obligación de cada musulmán. Al Zawahiri había permanecido hasta ese momento a la sombra de Bin Laden. Pero será, sin embargo, el actor más determinante de la segunda Al Qaida: el concepto de los operativos suicidas contra los intereses norteamericanos en el mundo, es decir, los kamikazes y los asesinatos de masas como el del 11 de septiembre, es suyo. La historia está llena de injusticias, paradojas y continuidades. La vida de Al Zawahiri no escapa a ello. Este combatiente sunnita no hizo sino perpetuar en su cercanía con Bin Laden la confrontación primitiva que estalló en Egipto entre un poder de rodillas ante Occidente, corrupto, déspota, antisocial y nada igualitario, y una corriente islamista con aspiraciones sociales ferozmente reprimida en nombre de la seguridad propia y ajena. Una vez más, a través de estos criminales notorios, el impacto de las políticas norteamericanas en el Mediterráneo, la nocividad de los planteos y la deliberada ignorancia de las sociedades no han hecho sino crear monstruos y más monstruos a lo largo de la historia.
10 de mayo de 2011
9 de mayo de 2011
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