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testigo de una despedida


Lidia Papaleo declaró sobre un parto clandestino que presenció en el Pozo de Banfield. Papaleo contó que escuchó el parto, el llanto y el diálogo de la mamá con su beba. Relató que cuando la separaron de su hija, la mujer, que sería María Petrakos, les dio a los guardias los datos como si la fuesen a inscribir en el Registro Civil.
[Alejandra Dandan] Argentina. Lidia Eva Papaleo de Graiver llevaba un rato declarando. Había hablado de su secuestro, de los interrogatorios bajo tortura que le hicieron en presencia de otros hombres vinculados al grupo Graiver. De las preguntas sobre el dinero, del destino de los fondos del banquero. Pero estaba en el juicio por el plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos para hablar de otra cosa. De su paso por el centro clandestino ubicado en el Pozo de Banfield, y de la embarazada y del parto que escuchó a unos metros, en el pasillo "inmundo" que estaba frente a su celda.
Cuando le quitaron la niña a la mujer de al lado habían pasado unas veinticuatro horas desde el nacimiento, explicó Lidia. Entró un guardia para pedirle el bebé. Y esa mujer –oyó Lidia pared de por medio– despidió a su hija dándole al guardia las referencias completas del nombre y apellido, como si estuviese dándole los datos para inscribirla en el registro civil. "Yo no sé si era el nombre de ella o de la niña", dijo Lidia a los miembros del Tribunal Oral Federal 6. "Pero escuché claramente la palabra María y a continuación un apellido italiano que nunca más pude recordar."

–¿Usted cree que si oye nuevamente ese apellido podría reconocerlo? –le preguntó Luciano Hazan, uno de los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo.
–Puede ser –dijo Lidia–, soy una persona muy creyente, le he pedido a Dios que me diga realmente algo porque me siento en deuda con esa criatura.

Ante la mención de los nombres, la mujer dijo que la parturienta podría ser María Petrakos.
Lidia llegó a los Tribunales de Retiro y su relato fue el tercero del día. Antes, había declarado por el mismo caso Gustavo Caraballo, que fue secretario técnico del último gobierno de Perón y abogado de Graiver. Además de reseñar un interrogatorio frente a Ramón Camps y dar datos sobre los secuestros extorsivos organizados por los militares para secuestrar a banqueros y financistas en nombre de Montoneros, también habló de ese parto. De los gritos de un bebé que lloraba desesperado aparentemente por el hambre, y del momento en el que uno de los guardias le acercó una mamadera enviada por un comandante.
Lidia era la que podía hablar de aquel caso con más precisiones. A ella la secuestraron el 14 de marzo de 1977. La llevaron a Puesto Vasco, donde estaba su suegro, su cuñado y un grupo de personas vinculadas con su marido, el banquero Isidoro Graiver. Durante la estadía intentaron obligarla a firmar alguna declaración en la que decía que él había recibido dinero en lingotes de oro de Perón. "Me habían apodado ‘la impura’ porque había estado con un judío y querían hacer aparecer como que había un complot judío", dijo. La llevaron a La Plata, al Departamento de Policía donde Ramón Camps la enfrentó en un careo con el periodista Jacobo Timerman. Un mes después la trasladaron al Pozo de Banfield, donde la alojaron en el sector donde estaban las mujeres.
Esa primera noche, cuando la guardia se retiró alguien le preguntó a Lidia quién era. Lidia estaba ubicada en la línea de las celdas de las mujeres, y se dio cuenta de que en la línea de atrás estaban los calabozos de los hombres. Las voces aparecían más lejos. Los escuchaba conversar. "Yo estaba aterrada, lastimada, con el cuerpo quemado por las picanas de Puesto Vasco, y entonces esa noche un guardia me abrió la puerta para preguntarme si podía ayudar en un parto, una mujer estaba por tener familia, pero yo no me pude parar porque estaba muy quemada. El guardia cerró la puerta y escuché cómo sacaban de la celda de al lado a alguien, y ella tenía familia, parió en ese pasillo."
Antes de eso, aclaró, las compañeras de la muchacha que estaba a punto de parir empezaron a llamar a los guardias. "Se ve que estaba acompañada y que había más gente con ella, creo que en los calabozos había más de una persona y ellas empezaron a golpear contra esa chapa, que viniera el guardia porque la chica iba a parir." Y parió, dijo después: "Parió en ese pasillo inmundo, ahí".
Con el paso de los años, Gustavo Caraballo leyó en Página/12 que Clara Petrakos, la hermana de esa niña nacida en cautiverio, preguntaba si alguien tenía datos de ese nacimiento, si alguien había estado para abril de 1977 en el Pozo de Banfield. Llamó a Clara para invitarla a su casa, contarle lo poco que él podía decirle y darle los datos de Lidia.
Lidia perdió contacto con su compañera de celda poco después del parto. Al día siguiente la cambiaron a otro calabozo, donde también pusieron a su suegro. Antes de irse, sin embargo, escuchó a la joven: "La escuché cuando nació, que lloraba, que le hablaba de cosas de las que hablan las madres, con ternura"."align=left>[Alejandra Dandan] Argentina. Lidia Eva Papaleo de Graiver llevaba un rato declarando. Había hablado de su secuestro, de los interrogatorios bajo tortura que le hicieron en presencia de otros hombres vinculados al grupo Graiver. De las preguntas sobre el dinero, del destino de los fondos del banquero. Pero estaba en el juicio por el plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos para hablar de otra cosa. De su paso por el centro clandestino ubicado en el Pozo de Banfield, y de la embarazada y del parto que escuchó a unos metros, en el pasillo "inmundo" que estaba frente a su celda.
Cuando le quitaron la niña a la mujer de al lado habían pasado unas veinticuatro horas desde el nacimiento, explicó Lidia. Entró un guardia para pedirle el bebé. Y esa mujer –oyó Lidia pared de por medio– despidió a su hija dándole al guardia las referencias completas del nombre y apellido, como si estuviese dándole los datos para inscribirla en el registro civil. "Yo no sé si era el nombre de ella o de la niña", dijo Lidia a los miembros del Tribunal Oral Federal 6. "Pero escuché claramente la palabra María y a continuación un apellido italiano que nunca más pude recordar."

–¿Usted cree que si oye nuevamente ese apellido podría reconocerlo? –le preguntó Luciano Hazan, uno de los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo.
–Puede ser –dijo Lidia–, soy una persona muy creyente, le he pedido a Dios que me diga realmente algo porque me siento en deuda con esa criatura.

Ante la mención de los nombres, la mujer dijo que la parturienta podría ser María Petrakos.
Lidia llegó a los Tribunales de Retiro y su relato fue el tercero del día. Antes, había declarado por el mismo caso Gustavo Caraballo, que fue secretario técnico del último gobierno de Perón y abogado de Graiver. Además de reseñar un interrogatorio frente a Ramón Camps y dar datos sobre los secuestros extorsivos organizados por los militares para secuestrar a banqueros y financistas en nombre de Montoneros, también habló de ese parto. De los gritos de un bebé que lloraba desesperado aparentemente por el hambre, y del momento en el que uno de los guardias le acercó una mamadera enviada por un comandante.
Lidia era la que podía hablar de aquel caso con más precisiones. A ella la secuestraron el 14 de marzo de 1977. La llevaron a Puesto Vasco, donde estaba su suegro, su cuñado y un grupo de personas vinculadas con su marido, el banquero Isidoro Graiver. Durante la estadía intentaron obligarla a firmar alguna declaración en la que decía que él había recibido dinero en lingotes de oro de Perón. "Me habían apodado ‘la impura’ porque había estado con un judío y querían hacer aparecer como que había un complot judío", dijo. La llevaron a La Plata, al Departamento de Policía donde Ramón Camps la enfrentó en un careo con el periodista Jacobo Timerman. Un mes después la trasladaron al Pozo de Banfield, donde la alojaron en el sector donde estaban las mujeres.
Esa primera noche, cuando la guardia se retiró alguien le preguntó a Lidia quién era. Lidia estaba ubicada en la línea de las celdas de las mujeres, y se dio cuenta de que en la línea de atrás estaban los calabozos de los hombres. Las voces aparecían más lejos. Los escuchaba conversar. "Yo estaba aterrada, lastimada, con el cuerpo quemado por las picanas de Puesto Vasco, y entonces esa noche un guardia me abrió la puerta para preguntarme si podía ayudar en un parto, una mujer estaba por tener familia, pero yo no me pude parar porque estaba muy quemada. El guardia cerró la puerta y escuché cómo sacaban de la celda de al lado a alguien, y ella tenía familia, parió en ese pasillo."
Antes de eso, aclaró, las compañeras de la muchacha que estaba a punto de parir empezaron a llamar a los guardias. "Se ve que estaba acompañada y que había más gente con ella, creo que en los calabozos había más de una persona y ellas empezaron a golpear contra esa chapa, que viniera el guardia porque la chica iba a parir." Y parió, dijo después: "Parió en ese pasillo inmundo, ahí".
Con el paso de los años, Gustavo Caraballo leyó en Página/12 que Clara Petrakos, la hermana de esa niña nacida en cautiverio, preguntaba si alguien tenía datos de ese nacimiento, si alguien había estado para abril de 1977 en el Pozo de Banfield. Llamó a Clara para invitarla a su casa, contarle lo poco que él podía decirle y darle los datos de Lidia.
Lidia perdió contacto con su compañera de celda poco después del parto. Al día siguiente la cambiaron a otro calabozo, donde también pusieron a su suegro. Antes de irse, sin embargo, escuchó a la joven: "La escuché cuando nació, que lloraba, que le hablaba de cosas de las que hablan las madres, con ternura".
28 de abril de 2011
©página 12

los papeles del apropiador


Allanaron una casa del represor Herman Tetzlaff para buscar documentación. Victoria Montenegro reveló que su apropiador poseía documentos con datos sobre procedimientos realizados durante la dictadura. La Justicia allanó una de sus casas y, aunque no se encontró ese material, se analizan otros elementos hallados.
[Irina Hauser] Argentina. Había algo más que Victoria Montenegro tenía atragantado desde hacía muchos años, aparte de que el fiscal de la Cámara de Casación Juan Martín Romero Victorica le pasaba información a su apropiador sobre la causa en su contra. Eso otro era un recuerdo nítido: en una casa donde solía pasar los fines de semana con sus apropiadores en Marcos Paz había visto documentos y papeles vinculados con el terrorismo de Estado, algunos puntualmente con operativos en los que había participado el coronel de Inteligencia Herman Tetzlaff, a quien la mayor parte de su vida creyó su padre, hasta que él mismo le dijo que había matado a sus padres biológicos en marzo de 1976. Así lo relató ante el Tribunal Oral Federal 6 (TOF6), que lleva adelante el juicio sobre el plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos. A partir de ese testimonio, los jueces ordenaron allanar la vivienda a la que Tetzlaff, con evidente sadismo, llamaba "El Campito", como el centro clandestino de detención que funcionó dentro de Campo de Mayo. En el procedimiento, que se hizo ayer, se hallaron algunas de sus pertenencias, como una tarjeta de fin de año que le mandó el ex general Santiago Omar Riveros y el libro ‘El Ejército hoy’, de 1976, promotor del régimen dictatorial.
Aunque los hallazgos no fueron significativos como evidencia judicial, el abogado de Abuelas de Plaza de Mayo Alan Iud destacó la decisión del TOF6 de impulsar la medida. "Los jueces, casi por regla general, no allanan las casas de los apropiadores investigados. No se entiende por qué, cuando puede ser un gran aporte a la investigación. Hace poco se allanó la casa de un apropiador y se hallaron cartas que dejaban en evidencia que él y su mujer conocían el origen de la chica apropiada", ilustró Iud.
Victoria le contó a Página/12 que hace diez años que no pisa la casa de Marcos Paz, y tampoco fue ayer, cuando se hizo el allanamiento del que sí participaron agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), un secretario del tribunal oral y Iud. Cuando declaró, ante la pregunta de uno de los jueces Victoria dijo que creía que allí ya no debía quedar mucho, "aunque quizá todavía quede algo", aclaró. "Herman –como le dice a su apropiador, ya fallecido– guardaba documentación con información de operativos en los que había participado y en los que había dinero o cosas de valor. Lo hacía para cubrirse, para que después no le dijeran que se había quedado con algo. Pero sé que por orden del Ejército después quemó muchas cosas", refrescó en diálogo con este diario lo que declaró ante la Justicia. Recordaba, por ejemplo, que Tetzlaff guardaba papeles en un entretecho.
La casa de Marcos Paz, "El Campito" de Tetzlaff, pertenece ahora a la hermana de crianza de Victoria pero la habitan familiares de su marido, que recibieron con buena predisposición a la policía.
Hay otros papeles de Tetzlaff que Victoria tuvo en su poder y que entregó en el juzgado de Norberto Oyarbide, que instruye la causa sobre los crímenes de la Triple A, en la que ella se presentó porque el asesinato de sus padres y su propio secuestro ocurrieron días antes del 24 de marzo de 1976. También relató esto ante el TOF6 y se lo explicó a Página/12 : "Herman había armado unas listas de las empresas de seguridad que trabajaban para (Alfredo) Yabrán y quienes las integraban y al lado ponía el nombre de los centros clandestinos a los que se ve que pertenecieron. Estas listas las tenía él en el penal donde estaba detenido, en Campo de Mayo, y cuando lo internaron en el Hospital Militar me las traje". Después falleció. Tuvo en su poder, asimismo, una especie de mapa viejo, donde había una esquina marcada, en Ramos Mejía, cree recordar. "Un día, que me junté con hijos (de desaparecidos) que buscan a sus hermanos, lo mostré –cuenta– y una de ellas, me dice ‘¡Esa era mi casa, la casa de mis papás’."
28 de abril de 2011
©página 12

tierra, recurso no renovable


Proyecto del ejecutivo que limita la venta de tierras rurales a extranjeros y conserva en el dominio nacional el 80 por ciento. La propuesta que ayer anunció la Presidenta impone límite a la venta de tierras a extranjeros.
[Sebastián Premici] Argentina. "El tema del dominio de la tierra es una cuestión estratégica y vital en este siglo XXI. Con este proyecto estamos dando un paso muy importante sobre el dominio nacional de este recurso no renovable, con la intención de seguir consolidando un país que puede ser uno de los grandes protagonistas de este tiempo." Con estas palabras, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció el envío al Congreso del proyecto de ley que regula la venta de tierras a titulares extranjeros. Tal como anticipó Página/12, la iniciativa estipula que los titulares de otra nacionalidad no podrán tener más del 20 por ciento del total de tierras rurales a nivel nacional. Según datos del Ministerio de Agricultura, esa proporción representa hoy 40 millones de hectáreas. De este total, los dueños de una misma nacionalidad no podrán tener más del 30 por ciento. Además, se establece que una persona física o jurídica no podrá adquirir más de 1000 hectáreas en la zona núcleo o su equivalente en otras regiones del país. La iniciativa también prevé la creación de un registro nacional de propietarios.
El otro eje fuerte de la normativa es que define que la comercialización de este recurso no puede ser considerada una inversión privada, por ser un recurso no renovable. De esta manera, la tierra quedará comprendida bajo el dominio público, con el objetivo de evitar cualquier conflicto ante el Ciadi o con los tratados bilaterales de inversión.
"Las decisiones nacionales sobre la titularidad, tenencia y uso de las tierras rurales se inscriben dentro del derecho a la libre determinación de los pueblos, así como su derecho a la independencia económica y a la fijación de las formas de explotación y distribución de lo producido con sus riquezas y recursos naturales, tal como lo establece el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales", puede leerse en los fundamentos del proyecto, que ingresó ayer por la noche en la Cámara de Diputados. Incluso se aclara que la tierra no puede ser considerada una inversión, porque es "el recurso que aporta el país que recibe la inversión". Así quedaría fuera del alcance del Ciadi.
"Esta definición que damos es la primera batalla legal contra los tratados de inversión, que seguramente se extenderán a otras áreas. Es una de las cosas más novedosas de este trabajo. Esta ley afirma que no puede ser considerada inversión la compra de un bien escaso y no renovable. Inversión es cuando alguien trae tecnología, no cuando compra un campo", explicó a Página/12 Eduardo Barcesat, uno de los juristas que trabajó en la letra chica del proyecto desde noviembre del año pasado. El otro especialista que hizo aportes fue el abogado Aldo Casella, un hombre cercano a la Federación Agraria.
Si bien el proyecto evita avanzar en una definición de "uso social de la tierra", como sí ocurre en Brasil, la normativa enviada ayer al Parlamento se fundamenta en una serie de tratados internacionales incorporados a la Constitución nacional (artículo 75, inciso 22), que avanzan en este sentido. Por ejemplo, el Pacto de San José de Costa Rica indica que "si bien toda persona tiene derecho al uso y goce de sus bienes, la ley puede subordinar tal uso y goce al interés social".
"Esta es una ley que tiene por objeto conservar en el dominio nacional, no estatal, una cuestión que es de todos los argentinos y fundamentalmente de aquellos que tienen capacidad de producir e invertir en esa tierra que tiene beneficios para todos", agregó la Presidenta. Este proyecto había sido anunciado por primera vez durante la Asamblea Legislativa del 1º de marzo y fue citado nuevamente la semana pasada, durante el acto lanzamiento de la Corriente Agraria Nacional y Popular (Canpo).
Uno de los aspectos más complejos para definir tiene que ver con la nacionalidad de una sociedad anónima, ya que muchas empresas extranjeras suelen adquirir tierras a través de intermediarios locales. Para avanzar en este tema, la iniciativa prevé la creación de un registro nacional de propietarios, que estará a cargo del Ministerio de Justicia, y la realización de un censo que debería estar finalizado a los 180 días de aprobada la norma. El registro deberá comenzar a partir de las operaciones realizadas el 1º de enero de 2010. "Sin este relevamiento catastral y dominial de todas las tierras rurales no podrá regularse fehacientemente la limitación de la tenencia extranjera", explicó el ministro de Agricultura, Julián Domínguez.
Por otro lado, en el artículo 3 de la norma se especifican todos los tipos jurídicos que podrían ser considerados titulares extranjeros. Por ejemplo, una empresa que tenga más del 51 por ciento de su capital en manos extranjeras quedará incluida dentro de este régimen. También quedarán comprendidas las UTE, los fideicomisos y las empresas vinculadas que no respeten los límites establecidos.
El objetivo inicial del grupo de juristas que estuvo involucrado en la realización del proyecto era armar una ley federal de tierras rurales, donde quedaran contemplados todos los tipos de propiedad, incluidos los pueblos originarios y la propiedad cooperativa. Sin embargo, una vez que la iniciativa llegó a manos de la Presidenta se decidió acotar el proyecto, con la intención de que pudiera ser tratado en el Congreso.
"Nos dijo que debíamos copiar lo que hicieron otros países para cuidar este recurso natural", resumió a este diario Barcesat. En los fundamentos del proyecto se incluye un capítulo dedicado a la legislación comparada que se utilizó para formular la iniciativa. Allí se mencionan las leyes de Francia, Italia, Canadá, Brasil, Australia y Bolivia.
Además de los límites generales, se estipula que una persona física o jurídica (en cualquiera de sus formas) no podrá comprar más de 1000 hectáreas en la zona núcleo. "Seguramente en el debate parlamentario se definirá la equivalencia para otras regiones del país. Por ejemplo, si 1000 hectáreas equivalen a 15 millones de dólares en la pampa húmeda, se podría fijar que el límite para un inversor extranjero en la Patagonia sean esos 15 millones de dólares", explicó a este diario un asesor legal de Agricultura.
Como otro dato clave de la iniciativa, no se afectarán las adquisiciones ya realizadas. Así lo manifestó Fernández de Kirchner. "Con este proyecto procuramos efectivizar el derecho irrenunciable del gobierno nacional al ejercicio de su soberanía y la preservación de la titularidad de los pueblos sobre sus recursos y riquezas naturales", concluyó Domínguez.
28 de abril de 2011
©página 12

murió kevin jarre


Guionista de ’Tiempos de gloria’ y ’La leyenda de Wyatt Earp’.
[Valerie J. Nelson] Murió inesperadamente, el 3 de abril en su casa en Santa Mónica, por insuficiencia cardiaca, el guionista experto en la historia de Estados Unidos que escribió ‘Tiempos de gloria’ [Glory], la saga de la Guerra Civil, y la película de vaqueros ‘La leyenda de Wyatt Earp’ [Tombstone] -informó su tía Patty Briley Bean. Tenía 56 años.
Jarre se describía a sí mismo como un "obseso con la Guerra Civil" desde su infancia, cuando para Navidad recibía soldados de juguete de la época.
Su interés en el Massachusetts 54, regimiento que fue una de las primeras unidades negras durante la Guerra Civil, fue despertado cuando un amigo, Lincoln Kirstein, observó que una fotografía de Jarre a caballo se parecía a una estatua del coronel Robert Gould Shaw, el comandante blanco del regimiento.
Investigando al 54, Jarre leyó las cartas del coronel y dos libros, ‘Lay This Laurel’, de Kirstein, y ‘One Gallant Rush’, de Peter Burchard, que se convirtieron en sus principales fuentes para la película ‘Tiempos de gloria’ [Glory], de 1989.
"Nunca pensé que alguien se interesaría en el guión", dijo Jarre al Times en 1990. "¿Una épica de la Guerra Civil, sobre gente negra? Pero estaba muy comprometido con la historia... Solía llorar cuando terminaba de escribir".
Inicialmente el guión provocó polémica y fue calificado de racista, en parte "porque Jarre es blanco y en parte porque es claro y las caracterizaciones no son invariablemente idealizadas", escribió Charles Champlin, el entonces editor de arte del Times, en 1990.
‘Tiempos de gloria’, dirigida por Edward Zwick, ganó tres premios Oscar, incluyendo una para el actor Denzel Washington. La reseña del New York Times elogió el "buen guión" de Jarre.
Su guión para ‘La leyenda de Wyatt Earp’, de 1990, "fue la primera vez que alguien trató de presentar a Wyatt Earp enteramente", dijo al Times, en 1994, Kurt Russell, que fue Earp en la película.
Val Kilmer, fue representó a Doc Holliday en la película, dijo que guión era "uno de los mejores que he leído en mi vida", informó el Portland Oregonian en 1996.
Contratado para dirigir ‘La leyenda de Wyatt Earp’, Jarre fue retirado como director tras apenas seis semanas en el cargo. Su atención a los detalles "puede haber resultado en detalles atmosféricos", pero también lo han aminorado como director, dijo el Times en 1994.
La película de vaqueros cosechó reseñas tibias, aunque fue un éxito de taquilla.
"Era un narrador fabuloso", dijo su tía, " y conocía la historia de casi todo".

Jarre nació el 6 de agosto de 1954 en Detroit y se mudó a Los Angeles a principio de los años sesenta, con su madre, Laura Devon, actriz que debutó en el cine en ‘Adiós, Charlie’ (1964).
Sus padres se divorciaron, y vivió un tiempo con su padre en Wyoming.
En los años sesenta, Jarre tuvo pequeños papeles en la serie de televisión ‘Flipper’, con Brian Kelly, entonces casado con su madre. Luego se casó con el compositor Maurice Jarre, que adoptó a Kevin.
Entre otros guiones de Jarre se encuentran ‘Rambo acorralado’ [Rambo: First Blood Part II] (1985), ‘La sombra del diablo’ [The Devil’s Own] (1997) y ‘La momia’ [The Mummy] (1999).
Fue productor y actor ocasional. En ‘Tiempos de gloria’ tuvo un pequeño papel como un soldado blanco que busca pelea. Cuando el regimiento se dirige al campo de batalla, grita: "Mándenlos al infierno, regimiento 54".
Además de su tía, le sobreviven sus primos.
28 de abril de 2011©
22 de abril de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh

la verdad sobre la cría intensiva


Las granjas de cría intensiva. Las fábricas de animales. La bio-industria. Editorial de The New York Times.
El cliente de un supermercado que compra hamburguesas, huevos o leche tiene todos los motivos, y todo el derecho, a preguntarse cómo se producen estos productos. La respuesta, en la agricultura industrial, es "a puertas cerradas", y así es como la industria quiere que siga siendo. En al menos tres estados -Iowa, Florida y Minnesota- está ganado terreno el proyecto de ley que convertiría en ilegales las investigaciones sobre las granjas de cría intensiva, especialmente filmar y tomar fotografías. La ley tiene un solo objetivo: ocultar las condiciones en que funcionan las granjas de cría intensiva, a un público que está empezando a pensar seriamente sobre los derechos animales y la manera en que se produce el alimento.
Esos proyectos comparten algunos elementos. Su definición de agricultura es excesivamente amplia; incluyen, por ejemplo, a las fábricas de perros. Tratan a los investigadores encubiertos y denunciantes como si fuesen ‘agro-terroristas’, decididos a dañar al ganado o destruir las instalaciones. También les gustaría penalizar la difusión de información sobre la producción agrícola. Y son apoyados por los pesos pesados de la agricultura industrial: Monsanto, el Farm Bureau, las agrupaciones que representan a los productores de cerdos, de productos lácteos, y ganaderos, así como de pollos, soya y maíz.
La exposición del funcionamiento de la industria ganadera ha sido tema de investigaciones encubiertas desde los días de Upton Sinclair. Casi todos las mejoras importantes en el bienestar de los animales de granja, así como de extraordinarias mejoras en la seguridad alimentaria, se han producido porque alguien descubrió y denunció las condiciones en que viven y mueren. La cría intensiva confina a los animales en espacios muy hacinados, antinaturales y a menudo en condiciones poco higiénicas. Tenemos que saber más sobre lo que pasa detrás de esas puertas cerradas, no menos.
28 de abril de 2011
16 de abril de 2011
©new york times
cc traducción mQh

me dijo que mató a mis papás


Victoria Montenegro habló sobre la recuperación de su identidad y su apropiador. Contó cómo fue el proceso por el que comprendió que no había amor en el vínculo con su apropiador. "Nada bueno puede surgir de una relación enfermiza, del asesino de mis padres, él me dio el arma con la que los mató", reveló.
Argentina. Dice que estar "en el ojo de la tormenta informativa" no la altera. "Estoy tranquila, en paz, porque creo que lo que hago es lo correcto, lo que tengo que hacer", dice Victoria Montenegro, entre tímida y firme. El proceso de recuperación de su identidad le llevó una década, pero anteayer se animó a denunciar al fiscal de Casación Juan Martín Romero Victorica como cómplice del asesinato de sus padres. Tuvo coraje para contar que su apropiador, el represor Herman Tetzlaff, le confesó que él los mató y le entregó a ella el arma con la cual los había asesinado. "Hace dos años me llegó la verdad, una Navidad, cuando extrañé por primera vez a mi papá biológico, y pude separar al apropiador, dejar de defenderlo", dijo.
"No fue fácil. Herman no sólo era el jefe del grupo de tareas, sino que es la persona que asesina a mis papás, y me lo cuenta cuando tenía 25 años, cuando aparecí. Me entero después de que la Justicia me da el resultado del ADN y se comprueba quiénes fueron mis padres biológicos. Fuimos a cenar, me dice que era una guerra, que ingresó a la casa y que habían abatido a los subversivos, que eran mis padres. Me dijo que lo había hecho por mí, que quería lo mejor para mí, y recuerdo que se lo agradecía, que le decía ‘papá quedate tranquilo que no tengo dudas de que fue así’, en ese momento, van a ser diez años", contó Victoria Montenegro. Página/12 detalló el martes su testimonio en la causa sobre el plan sistemático para apropiarse de hijos de desaparecidos en el que denunció al fiscal Juan Martín Romero Victorica por complicidad con su el represor Tetzlaff. La joven amplió ayer en el programa de Víctor Hugo Morales cómo rompió con el cerco afectivo de sus apropiadores. "Durante mi infancia yo estuve enamorada de él, siempre lo quise muchísimo, era todo, era mi vida. Me llevó muchos años entender, para mí todos tenían la culpa menos él. Todos: las Abuelas, mis padres biológicos, la historia, todos. Pero cuando la verdad llega, se te cae el pañuelo y ya hay cosas que no se pueden seguir defendiendo. Y pude incorporar a mis papás, creo fue hace dos años, una Navidad, me acuerdo que por primera vez sentí que extrañaba a mi papá, mi papá Toti (Roque Montenegro). Ahí pude recién recuperar mi identidad y reconocerme como Victoria, antes yo me seguía presentando como María Sol Tetzlaff."
"La identidad –explicó Victoria– no es sólo el ADN, son un montón de otras cosas que tenés que recuperar porque justamente la idea era devastar todo. (Tetzlaff) me dijo un día, ‘cuando te fuimos a buscar a la comisaría hicimos dos cuadras y tiramos toda tu ropa, para que no quede nada de tu pasado’. Y obviamente me formaron toda la vida para que no quede nada. Entonces te lleva tiempo acomodarlo, pero para eso están las Abuelas, otros nietos, mi familia biológica que es fabulosa y me ayudó mucho en todo esto."
Victoria relató que hace unos años todavía justificaba al represor, pero que sus sentimientos fueron cambiando: "No lo puedo defender como antes, que decía que la apropiación era un acto de amor, que me habían criado con cariño. No sólo me apropió a mí, sino también a Horacito Pietragalla que es mi primo, nos criamos juntos porque se lo dio a la señora que trabajaba en casa, sé que participó de muchos operativos, sé que mató a mis padres. Me sigue generando contradicciones porque yo no odio a nadie, a él tampoco. Todavía no termino de procesar lo que realmente pasó, pero sé que no tiene justificación".
El periodista le preguntó si acaso algo bueno pudo haber en esos años, porque su testimonio le suena transparente y sólido. "No, no. Lo bueno mío no lo hizo él, lo bueno mío lo tengo en la sangre y es de mis papás. Nada bueno puede surgir de una relación enfermiza, del asesino de mis padres, de hecho él me dio el arma con la que los mató y hasta hace poco tiempo yo la tenía en mi casa. Ahí no hay amor. Me la había dado para que la cuide porque cuando se lo llevaron detenido tenía que entregar el arma, el arma reglamentaria. Esa arma representa mis propias contradicciones. Ya no está más, ya se fue. Hay mucha perversión en todo esto. En una apropiación no hay amor. Mis abuelos se murieron buscándome. No me dieron la posibilidad de darles a mis abuelos la felicidad de verme."
Victoria se enteró de que era hija de desaparecidos en el juzgado de Roberto Marquevich, y lo primero que dijo fue que era hija de la subversión. "Recuerdo haber acompañado a mi apropiador al juzgado y que el juez sacara de un cajón una carpeta y le dijo que las Abuelas ya estaban molestando pero que se quedara tranquilo que él ya lo estaba manejando. La causa pasó por seis jueces hasta que la tomó Marquevich. Hasta ese momento tenía todo controlado, pero ahí fue cuando Herman planteó que la situación no se podía controlar más porque era un juez montonero. Para mí Marquevich era el enemigo, pero hoy puedo decir que conmigo se portó excelente, ahora que entiendo lo que estaba haciendo. Entonces era el que me estaba robando a mi familia, ahora entiendo que fue él quien me ayudó a recuperar a mi familia, mi identidad y mi vida."
En su relato hay un capítulo especial de reconocimiento a las Abuelas de Plaza de Mayo. "Si este golpe es duro para nosotros más duro es lo que pasaron las Abuelas, ellas pusieron su vida y su dolor y su cuerpo para que a nosotros no nos duela tanto. Son fuertes, arrancan con actividades a las 8 de la mañana y a veces son las 9 de la noche y siguen. Ellas nos obligan a ser fuertes. Uno lo que quiere es la verdad, y los 400 nietos, que son hermanos nuestros, que seguramente están encerrados en esta mentira de querer a quienes los criaron. Está bien, eso nadie lo puede cuestionar. Pero hay una verdad que es un abrazo, que te está esperando desde hace 35 años y tenés derecho a saberla."
Hacia el final, habla de su valiosa y pequeña burbuja familiar que la contiene. "Mi compañero, y tres hijos, el mayor tiene 18 años, la primera vez que hizo por el 24 de marzo una actividad yo ya era Victoria legalmente, pero le hice escribir que en Argentina hubo un Proceso de Reorganización Nacional y que nuestros soldados entraron en guerra para buscar la paz. Mi hijo me mira y me dice ‘mamá, no es esto lo que me están pidiendo’. Y le dije ‘vos vas a escribir eso’. Es el día de hoy que me recuerda que yo lo quería llevar a la Sociedad Rural. Era otra época, no era yo. Y ellos me acompañaron. Tienen a su mamá y a su papá, a su mamá con un par de fallas (se ríe). Dije cosas terribles, defendí el terrorismo de Estado, defendí lo indefendible, les pido perdón porque yo creía en eso, no lo hice con maldad, nada más estaba equivocada."
28 de abril de 2011
27 de abril de 2011
©página 12

investigan a romero victorica


El procurador general abrió una investigación por la denuncia contra el fiscal. Victoria Montenegro, apropiada por el coronel Herman Tetzlaff, aseguró que "Romero Victorica sabía que Herman mató a mi padre". Righi investigará el caso y la Justicia abrirá una causa penal.
[Irina Hauser] Argentina. La carrera judicial del fiscal de la Cámara de Casación Juan Martín Romero Victorica se tambalea. Es porque para Victoria Montenegro, hija de una pareja de desa-parecidos, "se acabó el miedo" y siente "la obligación de denunciarlo". El lunes declaró que mientras la Justicia tenía que investigar a su apropiador, el coronel de Inteligencia del Ejército Herman Tetzlaff, el fiscal Romero Victorica lo llamaba para anticiparle información de la causa y hasta le consiguió abogados para su defensa. Ayer, Victoria le dijo más a Página/12: "Romero Victorica sabía que Herman mató a mi padre", en un operativo que comandaba. Ahora, "el Potro" –como le dicen al fiscal– tendrá cinco días para presentar un descargo ante el procurador general, Esteban Righi, jefe de todos los fiscales, quien enseguida abrió un expediente administrativo y evaluará si impulsa su destitución. Por lo pronto, además, el Tribunal Oral Federal 6, que lleva adelante el juicio sobre el plan sistemático de apropiación de menores durante la dictadura, donde Victoria hizo su relato revelador, resolvió enviar la grabación de toda su declaración a la Cámara Federal para que se abra una causa penal ante algún posible "delito de acción pública".
Lo primero que hizo Righi fue pedir la declaración de Victoria y "todas las constancias vinculadas a la actuación" de Romero Victorica. Después de estas formalidades, anunció, le requerirá "explicaciones" y dará paso a la intervención de un grupo de fiscales que conforman un "consejo evaluador", que le recomendarán el próximo paso, que puede ser desde una sanción hasta el impulso de su juicio político. El TOF 6, además de denunciar posibles delitos de parte del fiscal para que se lo investigue penalmente, también resolvió mandar la grabación del testimonio de la joven no sólo a la Procuración, sino al juzgado de Norberto Oyarbide, quien investiga la actuación de juzgados de menores durante la dictadura en la entrega de bebés nacidos en cautiverio, y también al juzgado de San Martín que investiga la desaparición de los padres de Victoria, Hilda Ramona Torres y Roque Orlando Montenegro, militantes de la JP y luego del ERP.
Victoria describió el lunes ante los jueces del TOF 6 –que preside María Roqueta– una relación muy estrecha entre Romero Victorica y su apropiador, el coronel Tetzlaff, fallecido, quien fue jefe del operativo que se llevó a sus padres de su casa en Boulogne, jefe de grupos de tareas de El Vesubio y de Inteligencia en Campo de Mayo. Situó el vínculo entre el fiscal y Tetzlaff en la época en que comenzó a avanzar la causa penal que dejaría al descubierto cómo se apropió de ella, seis meses después de ese operativo en el que mató al padre biológico de Victoria. El propio represor le confesó a ella que había asesinado a Montenegro, y hasta le dio el arma que utilizó, que tenía guardada.
Romero Victorica, contó Victoria, "llamaba a casa y le daba información" sobre lo que pasaba en el expediente. "Sé que era amigo de mi apropiador, Herman siempre dijo que era de la causa de ellos (...) iba a Comodoro Py a verlo por la información que le facilitaba", reiteró ayer.
Cuando detuvieron a Tetzlaff por primera vez, por orden del ex juez de San Isidro Roberto Marquevich, ella misma atendió el teléfono y el fiscal le dijo que se quedara tranquila, "que yo debía contenerlo, que iba a salir, que él iba poner a unos amigos para que lo sacaran". Según contó, Romero Victorica dijo que le debían un favor, uno era su sobrino Manuel Romero Victorica y otro Martín Anzoátegui, juez federal durante la dictadura, que mandó a allanar en 1981 a los organismos de derechos humanos. En tres meses lo liberaron. Con la condena volvió a quedar preso.
Como muchos otros hijos de de-saparecidos apropiados, Victoria pasó por una etapa de apego a su apropiador y de cierta resistencia a conocer la verdad sobre su origen, hasta que en un momento, en sus palabras, "empecé a hacerme cargo de la otra historia". Fue cuando la Cámara de San Martín firmó un fallo aceptando que no se sacara sangre, entonces se planteó: "Soné si alguna vez quiero saber algo". Después conoció su identidad por otros estudios de ADN alternativos, en base a elementos obtenidos en su casa. Contó que incluso ella misma había ido a ver alguna vez a Romero Victorica. "La última vez me habló muy bien de Herman, entonces yo le digo que participó en el operativo en el que matan a mis padres, por eso me volvió a buscar. Entonces me abraza y me dice ‘tu papá tuvo un motivo mucho más fuerte para irte a buscar’", contó Victoria. "Romero Victorica sabía que Herman mató a mi padre", le dijo a este diario.
Por mucho tiempo, dijo Victoria, no habló de Romero Victorica por "lealtad" dado que había "ayudado" a su apropiador. Hace poco, cuando tuvo que ir a declarar en la causa sobre la Triple A (a sus padres los mataron días antes del 24 de marzo de 1976), "me di cuenta de que a este señor no le debo nada, de que en realidad no ayudó nunca, que mi papá está desaparecido (...) que esta persona por el contrario ayudó a que nunca se sepa la verdad (...) Ahí en mi cabeza hice un quiebre y dije, no, fue cómplice y ya no hay lugar para eso en este país que estamos construyendo. Por eso tengo la obligación de denunciarlo y por eso no tengo que tener miedo".
Romero Victorica habló ayer por radio e inquirió: "¿Eso dijo Victoria Montenegro?" "¿En qué juicio?". Reconoció que se había reunido con ella y dijo que lo hacía para darle consejos, pero acotó que a Tetzlaff "no lo conozco, no lo conocí ni sé qué pasó con su vida". "¿Cómo le voy a pasar información?", agregó después. El fiscal sostuvo que "porque yo he tenido presos a terroristas y subversivos (sic), al hacer eso (se deduce) tengo que ser amigo de los militares. Eso es un grave error que cometen incluso pe-rio-dis-tas", silabeó. "En la Justicia no tenemos amigos ni enemigos, tenemos gente que es objeto de la Justicia. O ella está en un profundo error o cree que porque yo la recibí, la atendí, le encontré la causa y la orienté un poquito en su vida, no sé, pero bueno... en fin", titubeó.
Por no haber denunciado su aparente conocimiento de los operativos en los que Tetzlaff intervino, incluso la confesión de que mató al papá de Victoria, Romero Victorica podría ser investigado por posible incumplimiento de los deberes de funcionario público; asesorar y filtrar información para una parte, se correspondería con el delito de prevaricato. En la Procuración, un grupo de fiscales decidirá en los próximos días si hay motivos para mandarlo a un jury y destituirlo. Un antecedente de fiscales enviados a juicio por complicidad con crímenes de la dictadura es el de Roberto Mazzoni y Carlos Flores Leyes, acusados de participar en interrogatorios ilegales y amenazar a detenidos ligados a la Masacre de Margarita Belén. Ambos renunciaron antes del inicio del jury. El propio Romero Victorica ya fue sancionado por la Procuración a raíz de que, en una audiencia en Casación por la excarcelación del ex ministro de gobierno de facto Jaime Smart, dijo: "No puedo creer que a Jimmy le imputen esos hechos, no sé qué hace está causa acá, si yo estoy de acuerdo con la excarcelación". Los hechos eran 60 privaciones ilegales de la libertad y tormentos en el circuito Camps.
28 de abril de 2011
27 de abril de 2011
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aquellos monstruosos crímenes


El testigo Adrián Sánchez declaró desde Londres por teleconferencia. Era un militante de la UES de 16 años cuando la patota fue a buscarlo a su casa. Estuvo 40 días desaparecido y casi dos años en Coronda. Ayer acusó al Ciego Lofiego, al Cura Marcote, a Ricardo Chomicky y a Nidia Folch, que está prófuga.
Argentina. El 22 de febrero de 1977, un grupo de civiles y militares rodearon la casa de Adrián Sánchez, un militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), que sólo tenía 16 años, y lo llevaron secuestrado hasta el Servicio de Informaciones de la Jefatura de Policía de Rosario. Durante 40 días sufrió terribles tormentos y luego pasó casi dos años en la cárcel de Coronda. Desde Londres, donde vive actualmente, el testigo declaró ayer en teleconferencia ante el Tribunal Federal Oral número 2 que juzga a Ramón Genaro Díaz Bessone, José Rubén Lofiego, Mario Alfredo Marcote, José Antonio Carlos Scortecchini, Ramón Rito Vergara y Ricardo Chomicky por los delitos cometidos en el mayor centro clandestino de detención de la provincia. El testigo recordó cómo Chomicky lo instó a colaborar con la patota, a los golpes, en medio de una sesión de torturas, y también relató cómo fue testigo de un abuso sexual a Carmen Lucero, otra militante de la UES que estuvo secuestrada en el SI.
Adrián estuvo desaparecido durante 40 días en el SI. Posteriormente fue trasladado el penal de Coronda, donde completó 22 meses. "A pesar de que mi familia y amigos se comunicaron con autoridades militares, fue negada mi presencia allí", dijo ayer el testigo.
En otro tramo relató que "fue terriblemente torturado y que esto estaba relacionado con sus actividades políticas en la escuela secundaria". A pedido del fiscal de la causa Gonzalo Stara, Sánchez rememoró los terribles tormentos que sufrió. "Estaba vendado, me llevaron a la sala de torturas, me ataron a una camilla de metal y hubo muchos momentos en los cuales entraban y salían personas, calculo que eran cinco o seis que estaban todo el tiempo presentes durante las sesiones. De tanto moverme la venda se aflojó y pude ver al ciego Lofiego torturándome. También había alguien a quien llamaban el Cura, que se acercaba y me pedían información. La tortura era con picana, golpes en el estómago. El Cura tenía una cruz colgada", relató ayer, el testigo, por teleconferencia.
Sánchez también mencionó a Nidia Folch, que era la novia de Chomicky y está prófuga en esta causa. "Pude identificar la voz de Nilda Folch que hablaba en voz baja. Me pusieron un polvo en la nariz y me desvanecí. Luego entró alguien que me levantó la venda y me instó a que colaborara. Si yo lo hacía, íbamos a recorrer las calles para marcar gente y me iban a sacar del país. Me pegó un puñete, me volvió a poner la venda y se fue. Era Ricardo Chomicki", relató su estremecedora experiencia el sobreviviente. Sánchez se refirió también a otros represores, que no están juzgados en esta causa. "Otros sobrenombres eran el psicólogo, Carlitos, Managua, el Mamut y Diego", señaló.
A la hora de recordar a sus compañeros de cautiverio, Sánchez mencionó a Carlos el Cabezón Pérez Rizzo y a Carmen Lucero. "Escuché la voz de Carmen Lucero. A dos o tres metros de donde estaba había dos del SI hablándole muy suavemente y ella les pedía por favor que no y se ve que seguían, ella insistió en que no la tocaran. Lo que escuché fue que se abusaron de ella", relató ayer Sánchez.
Además, brindó importantes datos sobre Analía Minetti, que continúa desaparecida. "En una fecha que no puedo precisar durante mi detención en la favela escuchamos un ruido de mucha gente subiendo escaleras y luego algo que caía en el piso y muchas patadas y zapateo en el piso. Luego corridas como en dirección a la sala de torturas. Más tarde escuché gritos de una mujer por mucho tiempo. Pude reconocer que era Analía Minetti. Dos personas del SI decían que estaba tan destrozada, que tenía los ovarios destrozados y no había manera de salvarla", recordó ayer Sánchez. Ante la presencia de la Cruz Roja Internacional en el país, una noche sacaron a todos los detenidos que estaban marcados por la tortura en un camión. "El coche estuvo dando vueltas todo el día. Paraba y arrancaba. Cuando se detenía algunos de los del SI hablaban. Estaban Analía Minetti, Daniel Farías, Elías Carranza, Daniel Bas y Mansilla. Minetti y Farías tenían mucha dificultad para respirar. A ellos dos los amenazaban y les hacían bromas. Fue un día muy largo y después nos regresaron al SI.", apuntó Sánchez. Al cerrar su testimonio, puntualizó: "Estos monstruosos crímenes son imprescriptibles por ser crímenes contra la humanidad y terrorismo de estado".
28 de abril de 2011
27 de abril de 2011
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