Blogia

mQh

lo mataron por eludir control


La policía mató por la espalda a un chico de 19 años sobre su ciclomotor. A un año del asesinato de una pareja, un policía mató de un escopetazo a un chico que se alejaba después de mostrar sus documentos. El agente está preso y hay movilizaciones en la ciudad contra la impunidad.
[Karina Micheletto] Baradero, Argentina. El asesinato de un joven de 19 años por un agente de la Bonaerense, según la reconstrucción de los hechos de un balazo por la espalda, sacude a la ciudad de Baradero. El caso volvió a poner en tela de juicio la actuación de una fuerza cuyo jefe máximo, Juan Carlos Paggi, se hizo presente ayer para prometer investigaciones del caso. Los baraderenses se dividen entre la indiferencia de algunos, las justificaciones veladas con argumentos difusos sobre la inseguridad de otros, y la impotencia y la bronca de muchos que denuncian ésta como "una muerte anunciada". Los familiares y amigos de Lucas Rotela, el joven asesinado, organizaron ayer diversas marchas frente a la municipalidad, el hospital donde fue atendido el chico y la comisaría, donde se registraron algunos incidentes.
Lucas había cumplido el jueves 19 años, trabajaba como peón de albañil y vivía en el barrio Bernabé de San Martín. Ayer a las 4.30 de la mañana se encontraba con dos amigos en la Plaza Colón, cuando un móvil de la policía se acercó y les pidió la documentación de sus motos de pequeña cilindrada. Según los amigos de Lucas, los jóvenes ofrecieron la documentación. El error de Lucas fue subirse inmediatamente a su moto y acelerar. Uno de los agentes, el detenido Gonzalo Kapp, le disparó con una Itaka primero dos balas de goma, luego una de plomo cuyos perdigones dieron en la espalda del chico, a una distancia que según testigos y primeros peritajes no supera los 50 metros. Américo Marzoa, uno de los chicos que estaban en la plaza con Lucas, fue apuntado por otro agente en la cabeza y detenido.
El intendente Aldo Carossi admitió ayer en la conferencia de prensa que dio junto al jefe policial Paggi que no hay explicación posible para "este homicidio increíble", según lo definió. La causa abierta fue caratulada como homicidio calificado.
Las escenas que se viven por estas horas en esta ciudad en el kilómetro 142 de la Ruta Nacional 9 pueden sintetizar una agenda trágica. Las primeras reacciones registradas por Página/12 ayer por la mañana apuntaban a "la inseguridad" como culpable principal del hecho. "Hay que vivir acá para opinar", "Estamos hartos de que nos roben", se escuchó. Resultó que el chico estaba desarmado y no tenía antecedentes policiales. Las marchas de amigos y familiares de Lucas Rotela frente a la plaza central enfrentaron a algunos feriantes, que llegaron para exponer lo suyo en el marco del Festival de Música Popular, que comenzó en esta ciudad el jueves pasado y cuyas jornadas de ayer y de hoy se reprogramaron para el 25 y 26.
Algunos cerraron sus puestos en señal de luto, otros colgaron las fotocopias apuradas de "Justicia por Lucas" que hicieron los amigos del joven asesinado, otros les hicieron saber a los manifestantes que habían pagado por sus puestos y no pensaban cerrarlos. El hecho hace revivir otras dos muertes de jóvenes en moto en esta ciudad, la pareja que el 21 de marzo fue muerta cuando era perseguida por un móvil de la Policía de Tránsito, con el posterior intento de encubrimiento y la represión a quienes se movilizaron exigiendo justicia. El jefe de la policía local, Raúl Franzoia, hacia quien apuntaron todos desde entonces, continúa en su puesto.
13 de febrero de 2011
©página 12
rss

rehén para forzar entrega


Vivencias de un hombre que fue tomado como rehén para forzar la entrega de su hijo. José Esteban Fernández Bruera fue secuestrado por la patota de Feced el 1º de julio de 1977. Estuvo 40 días en el SI. Hizo sobre esa experiencia un relato que esta semana fue incorporado a la causa Díaz Bessone. Murió hace cinco años.
[Sonia Tessa] Argentina. Era un hombre mayor, padre de cuatro hijos. Había quedado viudo en un accidente automovilístico y logró superar la depresión con cierto esfuerzo. Su taller gráfico le permitía vivir con holgura, era culto. La noche que comenzó su pesadilla había invitado a su hijo más chico, Gonzalo, de 16 años, al cine. Ese 1º de julio de 1977, le tocaron la puerta, le dijeron que eran policías de Drogas Peligrosas pero apareció gente de civil. Buscaban a Rodolfo, el tercero de sus hijos. Según él mismo, el más mimado. Como no encontraron al joven, militante del Partido Montonero, se lo llevaron de rehén y lo tuvieron secuestrado durante 40 días. José Esteban Fernández Bruera observó azorado cada detalle de su cautiverio. Sabía que el objetivo de la patota era forzar la entrega de su hijo. Cada vez que llegaba algún joven, temía que fuera Rodolfo. Una vez, le dijeron que tenía una visita y se aterrorizó. Estuvo en el Servicio de Informaciones (SI). Primero en un corredor, luego en la Favela, más tarde en el Sótano. Unos años después, escribió 16 páginas con su máquina de escribir, que esta semana fueron incorporadas a la causa como parte del testimonio de Rodolfo Fernández Bruera, su hijo, el que la patota de Feced buscaba para matarlo.
Ese escrito -con tachones a mano y también con las x que servían para corregir el texto antes de las computadoras- describe lo que vivió en el centro clandestino de detención. Sobre sus primeras horas en el SI, el hombre escribió: "Estaba solo, era una especie de corredor, aunque vendado, podía ver levantando la cabeza los detalles cercanos. Había un lavatorio, una puerta comunicaba a unas oficinas donde a lo lejos se oían voces y ruido de máquinas de escribir. Pasé varias horas allí, parado o sentado sobre el duro y frío mosaico".
Más tarde, fue trasladado a un descanso entre dos escaleras, del que describió que el baño "estaba en un pasillo al que se llegaba a través de la puerta amplia. Había que golpear y esperar a que se dignaran a atendernos, salvo las horas que ejercían la guardia el Sargento y Juan, los demás hacían una diversión de nuestras necesidades, había que esperar hasta que se les ocurriera permitirlo y como debíamos hacerlo vendados, a tientas, se divertían manoseándonos a veces y con pullas hirientes". El Sargento que menciona es uno de los imputados en la causa Díaz Bessone, Ramón Rito Vergara.
En ese mismo lugar del SI fue testigo del acoso sexual del Cura Mario Alfredo Marcote hacia una detenida. "Una de esas veces en las que el Cura puso más ahínco en sus requerimientos amorosos y la muchacha, sentada contra el rincón que formaba la puerta y la pared, no sabía donde meter su cabeza para evitar la baba inmunda de ese ser repulsivo".
Fernández Bruera pasó varios días allí. "Todas las noches había revuelo en ese recinto, los gritos e imprecaciones se sucedían. Entraba gente maniatada y vendada", describe el hombre, pocos años después de su cautiverio, que duró 40 días. "Cada hombre joven que entraba era un sufrimiento, aguzaba el oído para individualizar las voces, temía ver entrar u oír a mi hijo, la única razón por la que yo soportaba todo esto era la esperanza de que él pudiera escapar, nada sabía de su destino, tardé mucho en saberlo".
Efectivamente, Rodolfo escapó a Suecia, donde vivió hasta 1983. En la audiencia del martes pasado del juicio oral contra Díaz Bessone y otros, contó que su padre nunca hablaba de esas vivencia, para seguir protegiéndolo.
Cada fragmento de su descripción desnuda también el asombro y la incredulidad. "La mayoría (de los secuestrados) salía a las pocas horas, eran errores. Una de esas noches, llegó una pareja de ancianos. No tenían menos de 75 años, ella sollozaba (...) El se sentó al lado mío (...) Me preguntó por qué lo habían secuestrado si era pobre. -No, le dije, usted está en la policía. No quería creerme, podían ser policías esos individuos con procederes e imágenes de fascinerosos".
Al tiempo lo trasladaron a la Favela, otro sector del SI, donde compartió cautiverio con Carlos Pérez Rizzo y Gustavo Piccolo (dos de los testigos de mañana en las audiencias del juicio). "Pérez se enojaba conmigo por mi impaciencia, yo estaba seguro de que mi libertad era cuestión de un día u otro, él sostenía lo contrario (...) Mis oídos estaban siempre atentos a cualquier voz juvenil que pudiera identificar como la de mi hijo -continúa el relato-. En una oportunidad, al bajar al baño, vi a un joven con un parecido físico al de él. Cuál fue mi desesperación. Bajé dos o tres veces, pronuncié su nombre suavemente y por fin me tranquilicé al constatar que no era él".
Sus sobresaltos no terminaron ahí. "Al tercer o cuarto día de estar en mi nuevo ambiente, vino el subcomisario a avisarme que tenía visita. El estaba asombrado (...) Temí que Rodolfo se hubiera arriesgado a verme y entregarse para lograr mi libertad, bajé la escalera con un miedo atroz. Asombrado vi a mi hijo mayor, Diego", relató en el escrito.
La descripción de las torturas que escuchó -pero no presenció- es sobrecogedora. "En el tiempo que pasé allí varias noches no pude dormir o fui despertado por los alaridos dolorosos de hombres y mujeres ’interrogados’", dice su relato, en el que plantea: "Cada alarido me penetraba y me hacía maldecir la brutalidad de esa gente".
Una de esas noches quedó grabada en su recuerdo. "No sé si porque me impactó como infrahumana o porque el odio inmenso que me provocó la ’diversión’ de la brigada me causó tan profundo dolor que llegué a llorar desesperadamente el sufrimiento ajeno", dice el texto, en el que describe después un simulacro de fusilamiento tras los tormentos.
Más tarde lo mandaron el sótano, al que él llama "el limbo" en su descripción detallada, en la que cuenta disposición de los muebles y rutinas de funcionamiento. Allí, en ese lugar donde vivía con gente mucho más joven, Fernández Bruera tenía una costumbre. "Yo me despertaba muy temprano a la mañana. Veía aparecer la luz en las ventanas mientras me paseaba como un animal enjaulado mientras canturreaba suavemente alguna melodía, las mismas que había vocalizado cuando paseaba en brazos a Rodolfo", dice documento del padre que pasó 40 días preso para proteger a su hijo. Fernández Bruera murió hace cinco años, cuando la impunidad recién empezaba a desarmarse en la Argentina. Nunca pudo contar ante un Tribunal lo que había vivido.
13 de febrero de 2011
©rosario 12
rss

espía, informante o simplemente necio


columna de lísperguer
Embajador Paya afirma que Wikileaks distorsionó el cable en que llama "imbécil" al actual presidente Piñera.

El embajador Paya no solamente describió al entonces candidato Piñera como un "imbécil" (que, aunque queramos creer que la palabra se sacó de contexto, sigue significando "imbécil"), sino además, en sus comentarios sobre el ego del presidente, recordó a sus interlocutores estadounidenses que el candidato era un estafador y que había sido condenado por haber usado información privilegiada. Pero también asusta el nivel de intimidad entre el político de extrema derecha y la embajada estadounidense, en conversaciones en que se refieren de manera groserísima al actual presidente. Esa intimidad debió haber desaconsejado su nombramiento. Por otro lado, no es pertinente acusar de falta de fiabilidad a Wikileaks, que no ha hecho más que publicar cables diplomáticos. Se entiende que al embajador le moleste que la revelación de su caradura, pero no debe disparar contra el mensajero. Piñera le haría un flaco favor al país manteniéndolo en su puesto. Es evidente que el embajador cobra dos salarios.
lísperguer

el rey de la prevaricación


columna de lísperguer
Juez sobresee a grupo de represores procesados por secuestros y torturas en cárcel clandestina durante la última dictadura argentina.

El juez Herrera Piedrabuena es quizás el ejemplo más extraordinario de cómo interpreta la ley un fascista. Acaba de sobreseer a un grupo de represores de La Rioja (Argentina), procesados por secuestros y torturas en la cárcel secreta del Instituto de Rehabilitación Social de la provincia durante la última dictadura. Según opina, sólo el jefe, Luciano Menéndez, es responsable de esos delitos. Los interrogadores y torturadores bajo su mando, y el juez Roberto Catalán, que tomaba declaración a detenidos vendados, o el médico Carlos Leónidas Moliné, que determinaba hasta dónde torturar a los secuestrados, no son responsables.
Su interpretación de las leyes es increíblemente aberrante. En su fallo desestima la acusación de tortura argumentando que es un delito de mano propia, por lo que no se puede procesar a quienes dieron las órdenes, sino solamente a quienes efectivamente cometieron torturas. Seguidamente argumenta que los detenidos habían sido habidos legítimamente, y no secuestrados, en virtud de una ley antisubversiva de tiempos de la dictadura. La violación de domicilio tampoco fue ilegítima, alega, porque se hizo con el consentimiento de las víctimas (!). Tampoco se puede acusar a los represores de asociación ilícita, porque si se cometieron delitos, fueron actos aislados cometidos en desconocimiento de sus superiores.
Esta aberrante interpretación, que niega que se trata de delitos de lesa humanidad e ignora el plan sistemático de exterminio de los opositores políticos, ya fue apelada y será vista por la Cámara Federal de Córdoba.
Este fascista experto en prevaricación, tan parecido a los jueces pinochetistas chilenos Nibaldo Segura y Rubén Ballesteros, que rechazan igualmente el derecho humanitario internacional, debiese ser, como mínimo, expulsado del poder judicial. Como mínimo.
lísperguer

sospechosa intimidad del embajador paya


columna de lísperguer
Embajador chileno ante la OEA tildó de "imbécil" al candidato que es hoy presidente de Chile.
Sin embargo, lo más sorprendente de este episodio no es solamente la falta de lealtad del embajador de la UDI ante la OEA, sino la derechamente sospechosa intimidad entre él y funcionarios de la embajada estadounidense. Que el ex diputado se atreva a llamar, tan espontánea y libremente, "imbécil" al presidente Piñera frente a diplomáticos de la legación norteamericana, sólo puede indicar un grado de confianza e intimidad que es inaceptable en un político chileno, y sospechosa en un funcionario de gobierno. Que la embajada acudiera regularmente a Paya para obtener información y comentarios sobre la actualidad política chilena, delata lazos inaceptables entre esos diplomáticos y el personero de la extrema derecha chilena. ¿Cuál es su verdadera posición? ¿Es un espía? ¿Es, para EUA, nuestro hombre en Santiago? Piñera debiese despedirlo de inmediato, aunque es dudoso que lo haga. Su alianza contra natura con la UDI podría significar el fin de la coalición gobernante.
lísperguer

estaba preso por tenencia simple


Uno de los jóvenes torturados en Mendoza estaba preso por tenencia simple de marihuana. Cumplía condena por tener siete plantas de cannabis. En el juicio no se demostró que fueran para comercializar, pero le dieron tres años de prisión por tenencia simple. Expertos proponen derogar esa figura.
[Horacio Cecchi] Argentina. Además de que su imagen dio la vuelta al mundo mientras un grupo de penitenciarios lo torturaba contra una pared, de rodillas, esposado y de espaldas, William Vargas González se transformó en una fotografía de los resultados de la guerra santa contra la droga, perejiles y consumidores. Detenido y acusado por tenencia y comercialización de drogas, que jamás le pudieron probar, pero con pesadas condenas a futuro como si se tratara de un narcotraficante, llegó al juicio abreviado donde logró demostrar que los siete plantines de marihuana que le encontraron no estaban destinados a la venta. Inocente para la Corte Suprema pero culpable para la ley, fue condenado a tres años no por fumar ni por vender ni regalar marihuana, sino sólo por tenerla. La llaman tenencia simple, pero es la más complicada. Como morocho pobre, William conoció la tortura en su resocialización carcelaria, luego de ser condenado por tenencia para nada.
En septiembre de 2009, William Vargas González, habitante de la zona rural de Maipú, Mendoza, fue detenido bajo la pesada acusación fiscal federal de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. En su futuro más cercano y oscuro pintaban como mínimo cuatro años con un horizonte que superaba los diez. "Lo venían siguiendo, le habían puesto escuchas telefónicas, lo vigilaban", describió su abogado Raúl Sánchez a este diario. ¿Por qué lo vigilaban? Algún vecino habrá visto más de una planta de marihuana. Efectivamente, cuando allanaron su casa le encontraron siete plantines y unos 50 gramos de picadura de marihuana. De un fugaz análisis lo imputaron de tenencia para la comercialización, la parte más dura de la Ley 23.737, con condenas de hasta quince años. No es excarcelable.
Quedó detenido en la moderna unidad de la calle San Felipe, construida a espaldas de la tenebrosa cárcel de Boulogne durante el período de vigilia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En septiembre de 2010, antes de llegar a juicio, y como llevaba un año preso, logró acceder al juicio abreviado, ese curioso sistema que –por desidia judicial o falta de fondos del Ejecutivo– lleva al inocente a aceptar el mal menor, confesarse culpable y recibir una condena más suave que pelear por su inocencia en un juicio tres o cuatro años más tarde.
William llevó pruebas de su inocencia, la fiscalía no pudo probar que comercializaba y se negoció el resultado. ¿Cuál? ¿La absolución por inocente? Jamás. La fiscalía tenía una prueba de nada, irrefutable: los plantines de marihuana, que no ocupaban tres hectáreas, sino un angulito de tierra, y que tampoco habían sido secados, picados, desmenuzados y encendidos para fumar. Pero allí estaban, irrefutables y reconocidos por el transgresor. Tres años parecía el resultado de una buena negociación.
"Es la parte más absurda de la ley, porque se castiga la tenencia simple –sostienen los expertos que siguen la lectura de la Corte Suprema al aplicar una mirada sanitarista y despenalizadora sobre consumidores y perejiles–. Si la usara para consumo sería atenuante, y si la comercializara, sería agravante. Si sólo la tiene es tenencia simple." En los tratados del derecho más moderno, una figura que tiende a ser desterrada, porque castiga la peligrosidad, que es hipotética y moral.
Condenado a tres años y con un año cumplido en prisión, el abogado Raúl Sánchez pidió para su defendido la excarcelación. "Con penas menores a tres años, la condicional corresponde a los 8 meses de detenido, si tiene un buen informe de conducta de parte de los penitenciarios." Fue lo que le faltó a William. Es decir, lo tuvo, pero se le cayó. "Tenía muy buen comportamiento –explicó Sánchez–, pero un día que lo visitó su madre se olvidó los lentes. El guardia los pisó y los rompió, y él muy molesto reaccionó." A William Vargas lo molieron a palos. Las imágenes del video confirman la brutalidad y perversión, siempre tan difícil de aceptar si se presenta sólo en palabras. Pero a esa altura, en junio de 2010, esas imágenes estaban guardadas en el celular de su dueño. Los golpes dejan marcas y terror, y para que desaparezcan unas y se pueda habituar al otro: a William lo encerraron quince días en un buzón de castigo. Como en las cárceles nada es porque sí y tiene su explicación, la estancia en el buzón fue pasada con un parte de mala conducta que la justificara.
"El sistema carcelario de calificación es de lo peor –explicó Sánchez–. Se puede tener conducta muy buena o excelente, pero si hay una sanción se pasa de golpe a pésima. Para volver a buena, que es la que se exige para una condicional, debe subir tres escalones, de pésima a mala, a regular y a buena. Cada escalón dura tres meses." Los jueces rechazaron el pedido del abogado y William siguió preso por el delito de tener para nada. Sus torturadores no tenían demasiado que temer. Un celular jamás había caído en manos de abogados como prueba de la resocialización carcelaria.
12 de febrero de 2011
©horacio cecchi
©página 12
rss

capturado exjefe paramilitar


De las Autodefensas del sur de Cesar. Alias ‘Pacho Paraco’, uno de los exjefes  de las Autodefensas Campesinas del Sur del Cesar, fue capturado en Ocaña. Autor de asesinatos y masacres, estuvo prófugo durante los últimos cinco años.
Colombia. El CTI capturó a Jairo Martínez Rincón, ex jefe que delinquió en las Autodefensas del Sur del Cesar y señalado por varios desmovilizados como autor de varios asesinatos y masacres ocurridas en Ocaña y Aguachica, entre 1995 y 2001.
Según la Fiscalía 34 de Justicia y Paz, la capturaron por una orden expedida por la Fiscalía Tercera Especializada de Valledupar, que lo investiga por los delitos de asesinato y conformación de grupos paramilitares.
Martínez Rincón, conocido con el alias ‘Pacho Paraco’, nació en Ocaña e ingresó en 1995 a las autodefensas de Juan Francisco Prada Márquez alias ‘Juancho Prada’, que delinquieron en el sur del Cesar y Norte de Santander. Fue patrullero 1997 y 2001, y después jefe de esas autodefensas en Ocaña y Aguachica.
Aunque el grupo de ‘Juancho Prada’ se desmovilizó en marzo de 2006 con el nombre del Frente Héctor Julio Peinado y como parte del Bloque Norte. ‘Pacho Paraco’ no participó del proceso de paz y había estado prófugo durante los últimos cinco años.
Según lo investigado por el despacho 34 de Justicia y Paz, varios desmovilizados de ese frente lo señalaron como autor de los asesinatos de Henry Alfonso Machado, alcalde de San Calixto; Armando Becerra Zorrilla, César Augusto Becerra, Yogan Ramón Torres Ortega, Wílder Omar Contreras Pallares, y Fredy Rodríguez Muñoz. Otras de las víctimas mencionadas en Justicia y Paz son Jhon Fredy Perdono Guarnizo, Henry Elí Quintero Duarte, Manuel Salvador Díaz y Alexánder Barbosa Rincón.
La captura de alias ‘Pacho Paraco’ se produjo el 7 de febrero de 2011, ocho días después de la de captura de Luis Fernando Jaramillo Arroyave alias ‘Nano’, otro exjefe paramilitar del Frente Héroes de Anorí del Bloque Mineros.
Alis ‘Pacho Paraco’ será juzgado por la justicia ordinaria, de no ser que el Gobierno lo postule a la Ley de Justicia y Paz para que ayude a esclarecer los crímenes cometidos por las autodefensas de ‘Juancho Prada’.
12 de febrero de 2011
9 de febrero de 2011
©fiscalía 34
©verdad abierta
rss

sobreseen a represores de la rioja


Los sobreseimientos los dictó el juez Daniel Herrera Piedrabuena, que ya había beneficiado a otros acusados de crímenes de lesa humanidad. La decisión contraría toda la jurisprudencia en la materia.
Argentina. El condenado Luciano Menéndez es el único responsable por los secuestros y torturas en el Instituto de Rehabilitación Social (IRS) de La Rioja, el principal centro clandestino provincial durante la dictadura. La cadena de mandos que estaba debajo del ex comandante del Tercer Cuerpo de Ejército es inocente, desde los interrogadores hasta el juez federal Roberto Catalán, que recibía declaraciones a personas vendadas y las dejaba en cautiverio, o el médico Carlos Leónidas Moliné, que diagnosticaba cuánto se podía torturar sin matar. El particular criterio, que contraría toda la jurisprudencia aplicada por tribunales argentinos a partir del juicio a los ex comandantes, pertenece al juez federal Daniel Herrera Piedrabuena, que acaba de dictar faltas de mérito y sobreseimientos en masa a los represores riojanos y fue denunciado ayer por la Unidad Fiscal abocada a las causas por crímenes de lesa humanidad de la Procuración General de la Nación. Las medidas ya fueron apeladas por el fiscal federal Darío Illanes y deberán ser revisadas por la Cámara Federal de Córdoba.
La Cámara Federal porteña sostuvo en 1985 que "las circunstancias de vida ultrajantes" en los centros clandestinos "constituyen en sí un horroroso tormento". En su pedido de detenciones de noviembre de 2009 el fiscal Illanes detalló delitos y pruebas y relató las condiciones de cautiverio en el IPS: detenidos vendados e incomunicados evacuaban sus necesidades en un tarro dentro de la celda, recibían golpizas constantes y varias veces por semana eran trasladados a un galpón denominado "Luna Park", donde los torturaban con picana. Herrera Piedrabuena, sin embargo, desvinculó de la causa a todos los mandos intermedios que dependían de Menéndez. El argumento: el tormento es un delito "de mano propia", que sólo comete quien inflinge el dolor. Ya en junio del año pasado había adoptado un criterio similar al dictar faltas de mérito a favor de Juan Carlos "La Bruja" Romero, Eriberto Goenaga y Renardo Sánchez, quienes según la acusación fiscal daban las órdenes directas para que se torturara a los presos políticos en el IPS y a los gendarmes y agentes penitenciarios que los mantenían en cautiverio.
"El fallo va a contramano de la jurisprudencia en estas causas de todas las demás jurisdicciones del país, al tergiversar el entendimiento de la forma en la que operaba el aparato represivo", explicó en un comunicado la unidad fiscal que conducen Pablo Parenti y el fiscal general Jorge Auat. "Herrera Piedrabuena parece explicar los crímenes contra la humanidad en La Rioja como la consecuencia de actos aislados de un grupo de gendarmes y empleados del Servicio Penitenciario Federal, que decidieron por su cuenta torturar a algunos detenidos en el IRS sin que sus superiores tuvieran responsabilidad. Se trata de una lamentable descontextualización y tergiversación del fenómeno represivo", denunciaron.
El juez sostuvo en su resolución que los detenidos no estaban privados ilegítimamente de la libertad sino a disposición del Poder Ejecutivo o sometidos a proceso por la tristemente célebre ley 20.840, que reprimía "delitos subversivos". "Se trata de burdos intentos frustrados de ocultar una acción criminal, de privaciones ilegítimas de la libertad dispuestas y mantenidas por funcionarios públicos", explicaron desde la Procuración.
La verticalidad del aparato represivo que le permite a Herrera Piedrabuena sobreseer a todos los represores excepto al jefe también les garantiza, incluso a Menéndez, quedar por fuera de la figura de asociación ilícita, que demanda "cierta horizontalidad", explicó el juez. Para el riojano ni siquiera existió el delito de violación de domicilio al momento de los secuestros, porque "los moradores consintieron la realización del acto" y eran "facultades propias del personal policial", argumentos "sencillamente extravagantes", concluye la Unidad Fiscal.
12 de febrero de 2011
©página 12
rss