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ex senadora investigada por espionaje


La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia llamó a indagatoria a la expresidenta del Congreso para establecer si solicitó información al DAS sobre Piedad Córdoba y la utilizó irregularmente en debates en plenarias del Senado.
Colombia. El Alto Tribunal abrió investigación formal contra la expresidenta del Congreso Nancy Patricia Gutiérrez, porque al parecer fue informada de movimientos de la entonces senadora Piedad Córdoba sobre uno de sus viajes.
Las indagaciones contra Gutiérrez comenzaron el 17 de septiembre cuando la Fiscalía General de la Nación compulsó copias a la Corte Suprema de Justicia porque, al parecer, Gutiérrez había recibido información obtenida de manera ilegal sobre Piedad Córdoba.
La información que remitió la Fiscalía se basaba en las acusaciones que hizo la ex funcionaria del DAS, Martha Leal, quien confesó que le entregó información a Gutiérrez sobre los seguimientos ilegales que se le hacían a la entonces senadora Córdoba. A su vez, esta información fue usada por Gutiérrez para un debate en contra de Córdoba, por su supuesta vinculación a la ‘Farcpolítica’.
"La doctora María del Pilar (Hurtado) me pidió entregar una información a la doctora Nancy Patricia Gutiérrez, quien en ese momento era presidenta del Senado, para que ella tuviera elementos que sustentaran un debate que le iba a hacer en el Congreso (a Córdoba) (...), en virtud de lo cual estuve en el apartamento de la senadora, donde le hice entrega de la información", declaró Leal.
A la investigación también se sumó la declaración del ex director de Inteligencia del DAS Fernando Tabares, cuando en julio del 2010, reveló ante el fiscal delegado de la Corte Suprema, Misael Fernando Rodríguez, que el contenido de lo denunciado por Gutiérrez en ese debate contra Piedad Córdoba fue proveído por el DAS.
"En marzo del 2008, Hurtado nos manifiesta que por órdenes de la Casa de Nariño se debe apoyar a la senadora Nancy Patricia Gutiérrez en un debate que esta tenía pensado hacerle a la senadora Piedad Córdoba en el Congreso. Nos da instrucciones a mí y a Marta Leal para que toda la información que se tenía sobre la senadora Córdoba se la entregara a Gutiérrez a fin de que esta la utilizara en dicho debate, lo cual efectivamente se hizo. (…) Se obtuvo información sobre unos dineros girados a Piedad Córdoba por la empresa Monómeros Colombo Venezolanos, por un monto cercano a 300.000 dólares y de lo cual circulaban algunos rumores en los medios de comunicación, la cual también se encontraba en la carpeta entregada a la senadora Gutiérrez. Dicha información relacionada con el tema Monómeros, por instrucciones de la directora, se filtró en el mes de agosto del 2008 a los medios de comunicación colombianos, si mal no recuerdo a ’El Espectador’ (...)".
En su momento Gutiérrez dijo que pidió al DAS registros de las salidas del país de la exsenadora Córdoba para establecer un control sobre sus faltas a las plenarias y las comisiones, y exponer los datos en un debate que preparaba sobre dichas inasistencias.
18 de enero de 2011
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la masacre de chengue


Hace 10 años los ’paras’ acabaron con Chengue. En la madrugada del 17 de enero de 2001, varios paramilitares al mando de Rodrigo Mercado Pelufo alias ’Cadena’ irrumpieron al correguimiento de Chengue en San Onofre, Sucre, y asesinaron a 27 personas. Diez años después el crimen y sus cómplices están sin juzgar.
Colombia. Eran las 3 de la madrugada del 17 de enero de 2001 cuando los pobladores de Chengue escucharon un tropel. Ochenta miembros de las Auc entraron esa noche al pequeño caserío encumbrado en los Montes de María, Sucre. Pateando puertas sacaron a los hombres de las casas y los concentraron en la plaza. Margarita Romero, en ese entonces de 15 años, sintió el alboroto y se asomó al patio. De inmediato comprendió que los paras habían venido a cumplir con la promesa que tantas veces se escuchó como rumor: venían a acabar con el pueblo.
Aterrada, se sentó a esperar su turno. Minutos después dos hombres entraron a su casa y se la llevaron hasta la plaza. Allí, había 23 hombres de Chengue tendidos en el piso, boca abajo. Eran los esposos, hermanos, padres de más de 50 mujeres, reunidas frente a ellos. Uno a uno los iban llamando, los hacían caminar hacia una calle detrás de la plaza, supuestamente para verificar su nombre en un computador. Pero el silencio de la noche delataba lo que estaba ocurriendo. "Apenas se escuchaba el machete", dice Margarita. Todos pasaron por el cadalso. Los mataron con ’la mona’, un garrote hecho para partir piedras. Un golpe seco bastaba. No hubo disparos.
Cuando el alba despuntaba, los paramilitares casi habían terminado su labor. Encerraron a las mujeres y le prendieron fuego a cuanto pudieron. En total 25 casas. "Inclusive la de don Evelio López que era la más linda, con una lamparita afuera. A él le mataron un hijo que era retrasado mental", dice otra de las mujeres.
Los paramilitares se fueron sin problema y recorriendo la carretera de Macayepo, Chinulito, hasta la finca El Palmar de San Onofre, desde donde se planeó este horrendo crimen. Ese día murió Chengue.

La Justicia y la Impunidad
El 19 de octubre de 2009, un juzgado de Sincelejo condenó a la Nación por su omisión en el crimen y ordenó que pagar 2.500 millones de pesos a 195 familiares de las 27 víctimas de la masacre de Chengue.
En su fallo el juez declaró que la Policía y la Infantería de Marina no hicieron nada para proteger a los habitantes de Chengue. Los pobladores llevaban seis meses alertando a las autoridades sobre las amenazas de los paramilitares de los Héroes de los Montes de María del Bloque Norte de las AUC de cometer una masacre.
El juez de Sincelejo también confirmó que algunos miembros de las fuerzas armadas colaboraron con los ‘paras’, al dejar que ingresaran y salieran del pueblo sin problemas. La sentencia además le ordenó a la Nación levantar un monumento en Chengue en memoria de las víctimas de la masacre.
Recientemente, ante un fiscal de Derechos Humanos y DIH, alias ’Juancho Dique’ reconoció haber sido responsable de la masacre y aceptó los cargos por los delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir, desplazamiento forzado, y hurto calificado y agravado.
El ex paramilitar fue condenado por el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Sincelejo a 23 años y ocho meses de prisión, por su responsabilidad en la masacre de 28 campesinos del corregimiento Chengue, municipio de Ovejas (Sucre).
El Juzgado concluyó que los daños sufridos por los demandantes les son imputables a las entidades demandadas, en este caso a la Nación, al Ministerio de Defensa y Policía Nacional, por omisión debido a la ausencia de Fuerza Pública en Chenque y sus alrededores.
Entre el año 2000 y el año 2004, los paramilitares realizaron 16 masacres, que dejaron como saldo un total de 77 víctimas. Estos acontecimientos a su vez precedieron episodios de desplazamiento masivo de familias del departamento hacía distintas zonas del país, ocasionando una grave crisis humanitaria.
El 7 de Noviembre de 2005 el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo presentó una denuncia ante la Comisión Interamericana por la masacre, alegando que el Estado colombiano violó varias normas consagradas en la Convención Americana. El 23 de Julio de 2007, la Comisión aprobó el Informe de Admisibilidad y se espera que analice la demanda.

La Procuraduría
El paramilitar Elkin Valdiris les contó a las autoridades que la noche anterior a la masacre el grupo de asesinos, encabezados por un sujeto conocido con el alias de ‘Juancho’, se había topado con una patrulla policial en San Onofre. Cuando la Fiscalía investigó este suceso encontró que en efecto unos agentes le habían reportado al teniente Jaime Humberto Gutiérrez Muñoz, comandante del puesto de Policía en esa población, que tres camiones repletos de hombres armados y vestidos de camuflado, que se dirigían hacia el sur de San Onofre, casi los arrollan a las 7:30 de la noche del 16 de enero.
Desde el momento en que le informaron de este incidente el teniente Gutiérrez declaró que había hecho una serie de llamadas a sus superiores, siguiendo el conducto regular, para que las autoridades competentes llevaran a cabo la acción que fuera pertinente. Así quedó consignado en los expedientes judiciales. En éstos además constan testimonios que aseguran que la cadena de llamadas entre los oficiales de la Policía y los de la Armada alcanzó su cúspide cuando el teniente coronel Miguel Angel Yunis, del Batallón Fluvial de Infantería de Marina 3, habló de la situación con el general Quiñones, comandante de la Primera Brigada de la Infantería de Marina.
Según un documento de la Armada, sus oficiales consideraron que los datos que recibieron de la Policía eran incompletos, generales y con muchos vacíos. Pese a ello trataron de confirmarlos y alertaron a las unidades que tenían en la zona, que estaban dispuestas para prevenir el anunciado ataque de las AUC, e hicieron retenes sobre la vía entre San Onofre y Tolú Viejo.
Sin embargo, la investigación de la Procuraduría sobre la masacre da cuenta de que en la mañana en que los paramilitares cometieron el crimen, un suboficial de la Armada se reunió con el paramilitar Rodrigo Pelufo, alias ‘Cadena’, jefe del bloque Montes de María. El encuentro ocurrió en la finca El Palmar, en el municipio de San Onofre, donde el militar le entregó armas, camuflados y municiones a cambio de "un fajo de billetes".
A las 11 de la noche del mismo día, dos policías reportaron haber visto tres camiones llenos de hombres vestidos de camuflado y armamento de largo alcance en la vía que de San Onofre conduce a Toluviejo.
En los libros de comando de la Policía de Sucre consta que antes de las 12, el coronel Rodrigo Quiñónez, entonces comandante de la primera brigada de Infantería de Marina, fue informado del tránsito de los vehículos con paramilitares.
Después, él les ordenó a sus subalternos verificar la información, a pesar de que "desde ese momento podía ser calificada como clara, actual y seria", según lo considera la Procuraduría. "Se tornaba irrelevante e inocua una labor de análisis y verificación de los datos", señala ese ente de control.
Por eso, a la compañía Dragón, que se encontraba cerca de Chengue, a unos ocho kilómetros, nunca le dijeron nada sobre los tres camiones que viajaban por la vía hacia ese corregimiento.
La Procuraduría consideró en su momento, que desde cuando le avisaron al coronel Quiñónez de la presencia de los paramilitares, hasta la hora de la masacre (4:45 de la mañana, aproximadamente), tuvo suficiente tiempo para que sus tropas reaccionaran. Además, "tenía a su disposición los recursos logísticos idóneos para impedir el hecho, y concretamente camiones y helicópteros para transportar la tropa".
Para el ente de control, los militares sólo reaccionaron después de haberse cometido la masacre. Por eso, ordenó sanciones disciplinarias contra cinco oficiales y suboficiales de la Armada Nacional.
En 2005, el entonces representante Gustavo Petro hizo un debate sobre el paramilitarismo en Sucre. En su intervención, dijo que no entendía por qué la Procuraduría había sido tan drástica con los militares y no con los policías. Para él, éstos fueron quienes realmente permitieron el tránsito de los hombres que masacraron a los campesinos de Chengue.
Según dice, hay evidencias de que en los libros de la Policía de Sucre fueron borradas las horas en que vieron los camiones con hombres armados y vestidos de camuflado. "Eso ocurrió a las 7 y media de la noche, y no a las 11, como dicen", manifestó Petro.
Con base en testimonios, el entonces representantes denunció que "hasta hubo intercambio de gritos entre los uniformados y los hombres de los camiones". Pero "sólo vinieron a comunicarle la presencia de los paramilitares a los oficiales de la Armada a las 11, cuando ya ellos estaban en Chengue. Allí esperaron para atacar al amanecer". Luego, aseveró que "no hay sanciones contra los policías y sí contra los militares, que fueron los únicos que se movieron esa noche".
18 de enero de 2011
17 de enero de 2011
©verdad abierta
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don mario condenado a 17 años


El ex jefe paramilitar fue sentenciado por el homicidio del abogado José Absalom Achury Flórez Al momento de su asesinato, el abogado defendía a Yesid Arteta, un comandante de las FARC..
Colombia. Daniel Rendón Herrera, alias ‘Don Mario’, fue condenado a 17 años de prisión por el Juzgado Primero Penal del Circuito de Villavicencio, Meta, después de aceptar su responsabilidad en el asesinato el 16 de mayo de 2003 del abogado José Absalom Achury Flórez en Granada, Meta.
Paramilitares del Bloque Centauros secuestraron a Achury en un establecimiento público. Su cadáver fue hallado 11 días después en un automóvil, en avanzado estado de descomposición, en Macanal, una vereda de San Juan de Arama, Meta. Cuando fue asesinado, Achury defendía al jefe de las Farc Yesid Arteta.
Por el crimen ya aceptaron su responsabilidad los ex paramilitares Manuel de Jesús Pirabán, alias ‘Jorge Pirata’, Benjamín Parra Cárdenas, alias ‘Conny’, Luis Arlex Arango Cárdenas, alias ‘Chatarro’, Ramiro Alberto Hernández, alias ‘Policía’ y José Fredy Sosa Montealegre, alias ‘Cachete’.
‘Don Mario’ fue hallado responsable de homicidio agravado, secuestro simple y concierto para delinquir.
18 de enero de 2011
17 de enero de 2011
©verdad abierta
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matrimonio gay y opinión pública


En el pasado, los estadounidenses rechazaban abrumadoramente el matrimonio interracial. Las resoluciones de las cortes ayudaron a cambiar eso, pese a que muchas constituciones estaduales lo siguen prohibiendo. ¿Pasará lo mismo con el matrimonio entre personas del mismo sexo?
[Brian Powell] En 1948, en Estados Unidos la idea del matrimonio interracial era casi inimaginable. Las raras encuestas sobre este tema en la época, mostraban que los estadounidenses lo desaprobaban casi unánimemente.
Hay pocas evidencias de que los californianos pensaran de otro modo. Sin embargo, ese año California lo legalizó -no porque los votantes lo aprobaran o porque los legisladores lo apoyaran sino porque las cortes de California resolvieron que su prohibición violaba la Constitución de Estados Unidos.
En Perez vs. Sharp, la Corte Suprema de California introdujo un cambio que hoy se imagina absolutamente normal. Pero en la época, la decisión no fue popular. Sin embargo, pronto fue seguida por otras acciones legales en más de una docena de estados que finalmente rechazaron las leyes que prohibían el matrimonio entre personas de razas diferentes.
Finalmente -casi veinte años después-, la Corte Suprema también se negó a inclinarse ante la opinión pública y, en su histórica resolución en el caso Loving vs. Virginia, invalidó todas las restantes leyes sobe el matrimonio basadas en consideraciones raciales. Como en California, la resolución precedió al sentimiento popular. Incluso en 1967, cuando la corte hizo pública su decisión, sólo un quinto de los estadounidenses aprobaban el matrimonio interracial. Sin embargo, la opinión pública cambió pronto, en gran parte como resultado de la resolución de la corte.
Es conveniente que el caso actual más esperado sobre la igualdad matrimonial ocurra nuevamente en California. El martes, la Corte de Apelaciones del 9o Distrito verá el caso Perry vs. Schwarzenegger. Como ha sido informado y debatido ampliamente, esta vez la pregunta sobre la igualdad del matrimonio es si se debe permitir que se casen personas del mismo sexo.
En los próximos días, la batalla legal sobre la constitucionalidad de la Proposición 8, que restringe la definición de matrimonio a la unión legal entre un hombre y una mujer, será reconsiderada. En 2008 los californianos aprobaron esta proposición por un estrecho margen. Pero hace unos meses, un juez federal derogó la prohibición del matrimonio de personas del mismo sexo por considerarla inconstitucional. Pronto oiremos los alegatos a favor y en contra de esta decisión judicial.
Es demasiado pronto como para predecir qué ocurrirá con la Proposición 8. Algunos dicen que las cortes deberían simplemente acatar a la opinión pública. Después de todo, como observa un dicho popular, "somos nosotros el pueblo, no nosotros las cortes". Por supuesto, si las cortes hubiesen observado este principio con respecto al matrimonio interracial, es difícil decir cuánto tiempo habría tomado retirar del Código Penal esas leyes contra el matrimonio homosexual.
Recuerde que, después de todo, cerca del cuarenta por ciento de los votantes en California del Sur y Alabama votaron, a fines de 1998 y 2000, respectivamente, a favor de mantener en sus constituciones estaduales la prohibición del matrimonio interracial, pese a que la prohibición no puede ser implementada legalmente.
Los opositores del matrimonio homosexual han advertido que no se debe confundir el matrimonio interracial con el homosexual. Dicen que toda comparación entre las relaciones homosexuales con las interraciales es engañosa. Difiero de esta posición. En 2003, 2006 y 2010, he realizado entrevistas a más de dos mil estadounidenses, preguntándoles acerca de sus ideas sobre la familia y las encuestas revelan una innegable similitud entre posiciones pasadas y presentes sobre las parejas homosexuales y las opiniones pasadas y presentes sobre las parejas interraciales.
Los estadounidenses que se oponen más vehementemente al matrimonio homosexual hoy -de bajos niveles de educación, sureños, viejos, los ortodoxos religiosos- se corresponden con los estadounidenses que en el pasado se resistían ferozmente a la legalización del matrimonio interracial. Las justificaciones esgrimidas hoy para denunciar el matrimonio homosexual -que no es natural, que es impío, que los hijos de esas uniones se verán permanentemente perjudicados y que esos matrimonios degradan el matrimonio "verdadero"- repiten las objeciones al matrimonio interracial reflejadas en prospecciones anteriores.
La gran diferencia entre opiniones sobre los matrimonios interraciales y homosexuales es que la oposición actual al matrimonio homosexual es mucho más débil que la abrumadora oposición al matrimonio interracial hace algunas décadas.
No está claro que la opinión pública vaya a influir en decisiones judiciales sobre el matrimonio homosexual. Pese a afirmaciones de los detractores del matrimonio homosexual, la opinión pública estadounidense no lo rechaza abrumadoramente. La mayoría de las encuestas nacionales, incluyendo las realizadas por mi equipo de investigación, muestran que los estadounidenses están adoptando una opinión más abierta sobre las parejas del mismo sexo.
Hoy, los encuestados se dividen casi en partes iguales sobre el matrimonio homosexual. De hecho, algunas encuestas recientes, incluyendo la nuestra, han encontrado que la aprobación del matrimonio homosexual en Estados Unidos ha superado la valla del cincuenta por ciento.
En otras palabras, independientemente de lo que se decida en las cortes sobre la legalidad de las leyes que prohíben el matrimonio homosexual, los estadounidenses han empezado a aceptarlo.
En nuestras entrevistas, no hicimos solo preguntas simples; más bien, permitimos que la gente explicara más ampliamente sus respuestas. Una cosa que encontramos fue que mucha gente decía que dudaba en considerar ‘familia’ a las parejas homosexuales porque la ley no las considera familias. Pero cuando preguntamos si una pareja homosexual casada legalmente podría ser considerada como familia, sus dudas desaparecen. Podrían sentirse inseguros en cuanto a sus sentimientos sobre el matrimonio homosexual, pero reconocían el poder de la ley.
Según sugiere nuestra prospección, si el matrimonio homosexual fuera legalizado en California, o en Estados Unidos, más estadounidenses estarían dispuestos a considerar como familias a las parejas homosexuales. Si las cortes resolvieran a favor de la legalización del matrimonio homosexual, es probable que la opinión pública también lo acepte a su debido tiempo.
[Brian Powell, sociólogo de la Universidad de Indiana, es co-autor de ‘Counted Out: Same-Sex Relations and Americans’ Definitions of Family’.]
18 de enero de 2011
5 de diciembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh
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escribe elida deheza


Una testigo de la causa Díaz Bessone dice lo suyo después de declarar. Elida Deheza dio su testimonio el 30 de noviembre pasado, el mismo día que lo hicieron María Inés Luchetti de Bettanín (Nené) y Stella Hernández. Hace unos días, escribió y puso a circular entre amigos sus sensaciones por la inminente justicia.
[Elida Deheza] Argentina. "Mis palabras quieren. Yo no soy quién para prohibirles volar, así que aquí van" (Eduardo Galeano).
Cuando terminaron las audiencias del martes (30 de noviembre) en Rosario, María del Carmen nos dijo que siendo ella una enamorada de las palabras consideraba que debíamos contar lo vivido porque nos haría sentir bien. No soy de esas personas memoriosas que pueden recordar lugares, personas, días en que sucedió tal o cual cosa. Mas bien recuerdo momentos, olores, como fragmentos de situaciones que me dejan sensaciones lindas para el alma; o dolorosas. Y siempre están ahí, eternas. Así recuerdo de mi infancia a mi madre. Ella murió cuando éramos chicas aun, pero ha sido y es una presencia constante en mi vida.
Vivíamos en Villa América, un barrio alejado de la zona urbana de Pérez. Por entonces las nenas y los nenes jugábamos juntos en un enorme baldío que había entre nuestras casas; regresaba cuando nos llamaba para tomar la leche o simplemente porque ya era hora de volver. Yo solía regresar con las marcas en el cuerpo de los raspones de jugar entre los cardos, de los porrazos que nos dábamos en la tierra o con las ronchas que dejaban las ortigas (una planta que pica mucho en contacto con la piel). Mi madre me miraba seria con sus enormes ojos negros, me lavaba las heridas con agua y jabón, cortaba algún trapo viejo, siempre blanco y siempre limpio y me iba poniendo esa especie de venda en cada uno de los raspones y me decía que se iba a curar. Yo quedaba con un montón de trapitos blancos en distintas partes del cuerpo. Esa imagen de mi infancia es la que tengo presente hoy para explicar a quienes me preguntan como me siento. Con un montón de trapitos blancos que señalan cada herida del alma y del cuerpo.
Recuerdo aquel día en que me llamaron por teléfono a mi casa, desde el juzgado, para avisarme que estaba entre quienes debían dar testimonio.
Pensé en Lucía, mi amada Lucía.
Siempre creí que debía obviar en cualquier relato los horrores pasados. Siempre pensé que el relato del horror no colabora en la reflexión.
A lo largo de estos años hemos hablado hasta el cansancio de lo que significó la dictadura militar, de nuestros desaparecidos. Hemos gritado hasta quedarnos afónicos, hemos buscado incansablemente la justicia, hemos festejado la justicia que lograron otros compañeros/as antes que nosotros en juicios anteriores, hemos llorado por Julio López, por Silvia Suppo.
Ahora, la justicia me decía a mí que era hora de decir lo nuestro.
Antes de la audiencia vinieron los encuentros, los reencuentros, la memoria colectiva, los abrazos. María del Carmen nos volvió a encontrar a todas a través de su libro y las huellas que dejamos en él. Dice mi hermana que nada sucede por azar, que todo tiene un por qué. Y ha de ser así nomás, porque en verdad lo primero que descubrí es que el dolor estaba ahí, intacto.
Y quizá esto llega porque era tiempo de sacar afuera lo que estaba encerrado adentro. Imperceptible para la conciencia que había despertado de repente para decir que ha sido mucho, mucho lo que vivimos y que no habrá manual de psicología que explique cómo hicimos para no morir de pena, para que no nos ahogue el duelo, para elegir vivir en vez de sobrevivir. Será porque nos pensamos siempre con otros, porque perdura lo grandioso, lo profundo de lo que fuimos. Será porque en tantos años de más dudas que certezas, hace poquito tiempo que transitamos un camino con más certezas que dudas.
Me dijeron: ahora tenés que hablar de vos. ¿Hablar de mí? Sonaba casi irrespetuoso considerando que hay huesos debajo de la tierra esperando ser encontrados, que hay hijos/as queriendo abrazar su identidad.
Sí, sonaba irrespetuoso. Pero era así nomás.
Pensé: los genocidas en libertad y nosotros poniendo el cuerpo de nuevo y Silvia Suppo recordándonos que la impunidad sigue, en esta democracia renga como la justicia. Pero es por lo peleamos en todos estos años. Aunque no alcance, abre caminos, porque uno empieza a preguntarse otras cosas.
Y nos lo preguntamos porque los genocidas están ahí, sentados y quietos, esperando por la justicia que nos negaron a nosotros y a los que no están. Por eso es posible formularse preguntas que después de tantos años tienen respuestas.
El día de la audiencia reconozco que estaba más que ansiosa, queriendo que pase rápido. Víctor, el Tape, entraba primero. Tantas cosas compartidas con Víctor y Beatriz, entrañable compañera de la vida y las compañeras que ese día declaraban conmigo, Nené, Stella. Mi familia, mi amada Lucía, mis compañeros de militancia, los de Rosario, los de la isla grande también. Los que pudieron estar y los que me abrazaron a la distancia.
Me sentí rodeada, protegida. Algo así como que "nada va a pasar porque entre estos tipos y vos estamos nosotros".
La espera desespera dicen ¡y es verdad! No empezaba nunca hasta que me avisaron que debía pasar.
Y ahí estaban, incólumes. Ellos mirándonos a nosotras -diría Susy-, y nosotros como antes sin poder verlos.
El relato era cronológico, día por día del horror del SI y aunque creí que iba a controlar las emociones porque ese era el lugar de la denuncia, no de los sentimientos, no sucedió como lo pensé. Fue tan duro, tan difícil para mí decir lo que había guardado tanto tiempo, sentí tanta impotencia, rabia. Nos han lastimado hasta el límite.
En estos más de treinta años nosotros enjugamos las lágrimas. Ellos, los genocidas, están libres.
En estos más de treinta años nosotros buscamos un diciembre que no duela. Ellos: estuvieron gozosos de su libertad. En estos más de treinta años nosotros buscamos incansablemente la justicia. Ellos: disfrutaron de su impunidad.
Relataba y sabía que mi hija estaba ahí, escuchando, enjugando las lágrimas.
Hablar y recordar.
Recordar aquello que la memoria guarda y esta lleno de imágenes, de risas, de amores, de gritos, de silencios. Impregnados de resistencia, de vivir aferrado a esas risas y amores.
¿Cómo se les dice a los jueces lo que se siente al rozar una mano compañera y que eso es como una ráfaga de luz detrás de la oscuridad de la venda? Que hay seres humanos capaces de lo inimaginable, como Marisol Pérez (desaparecida)... ¿Cómo se le cuenta a los jueces la mirada de Alicia Tierra (desaparecida)? Que hay un olor único que despide el cuerpo atravesado por el terror y de esa sed desesperada después de la tortura... ¿Cómo se les cuenta que en el SI uno creía que no podía más y podía, que uno quería morir y vivía, porque uno se aferra a la vida desesperadamente? ¿Cómo se les cuenta que los sentidos están exigidos al máximo, en estado de vigilia permanente? Que el pudor es un reflejo aun en medio de la tortura ¿Como se les dice que al cuerpo de uno lo violentan y el cerebro se paraliza de espanto? ¿Cómo se dice todo eso en una audiencia?
Yo no pude, aunque pensé que iba a poder hacerlo.
Al final, uno descubre que en poco más de una hora se puede contar a alguien lo vivido, con esa capacidad de síntesis que nos caracteriza. En poco más de una hora lo que nos acompaña desde hace más de treinta años.
Al final, llegó el final del relato.
Yo sólo me quería ir lejos de esa lacra que estaba ahí.
Y me fui, sin mirarlos, con un mar de agua salada en la cara pero victoriosa. Porque cumplí con este deber inclaudicable de poner palabra por los compañeros que no están. Porque los genocidas están ahí, sin ninguna victoria que recordar, descubriendo que a pesar de todo y contra todo, fuimos capaces de joderles la vida aun en las peores condiciones. Nos aprendimos sus nombres, los espiamos debajo de las vendas, oímos, nos juntamos para recordar, resistimos, reímos, soñamos. Todo a pesar de ellos. Guardamos la memoria celosamente para cuando llegue el día. Y hablamos también a pesar de ellos.
Afuera los abrazos eternos, silenciosos, esos que pueden más que mil palabras.
Un compañero me preguntó porque no había contado antes todo el horror vivido, por qué no se los dije.
Será que todo tiene un tiempo, porque no es fácil, porque duele. Pero ya está. Y como la palabra libera, a mí me libera de andar con esta mochila por la vida. Al menos una parte alivianó su carga. La otra, la de las ausencias, ésa, sigue intacta y me acompañará siempre.
Y la vida que es hermosa, que nos ha quitado tanto pero nos ha compensado también por tanto que perdimos, me dio la oportunidad de participar del homenaje que los maestros de una escuela de mi pueblo le hicieron a nuestros compañeros. En ese barrio, comencé la militancia junto a entrañables compañeros/as que están desaparecidos. Lo que aprendí de la vida, lo tengo de aquellos compañeros y los vecinos del barrio. Me reencontré con la gente del barrio, con sus hijos que entonces eran muy pequeños. Me llenaron de amor. Me recordaron que la memoria de los compañeros y de Raúl García (desaparecida), el maestro de la escuela del Terra, estaba intacta, tanto que aun nos extrañan, dijeron. Yo sentí que ellos andaban por ahí. Porque esa es nuestra victoria, la gente del pueblo que se apropió de derechos y los ejerce. Nuestra victoria. Nuestra gran victoria.
La otra victoria: aquella que comenzó el día que un presidente de este dolido país hizo bajar el cuadro de Videla y le pidió perdón a los argentinos desde el lugar en el que nunca nadie había hablado: el estado; y empezamos a caminar otros caminos, sin atajos, encontrando certezas en los mas jóvenes que hoy nos llenan de ganas a nosotros.
También tuve reencuentros nostalgiosos con compañeros que no veía hace mucho porque la vida nos pone en cualquier geografía y esa hermosa sensación de que todos, cada cual a su manera, sigue siendo un militante.
Quedan meses para descorchar un vino y festejar la victoria de la justicia que buscamos porque somos buena gente, esa justicia que tejimos lentamente como una gran bandera que hoy levantan nuestros hijos, y los hijos que no conozco, que defienden con convicción la democracia por la que dieron su vida tantos.
Recuerdo un cuento de García Márquez, ‘El hombre de la fresa’ creo que se llamaba. El tipo se encuentra con quien había sido su verdugo, que ahora venía a pedirle ayuda porque tenía un terrible dolor de muelas. El tipo pensó en no atenderlo y después de cuestionarse éticamente la cosa decide sacarle la muela sin evitarle el dolor y mientras el fulano se retorcía de dolor en la silla, el tipo mira por la ventana y le parece que un montón de huesos bajo la tierra hacen un sonido imperceptible. Era la justicia.
Nosotras pasamos muchos años en la cárcel sostenidas en la convicción de que la dictadura tenía un final y que el final era el pueblo apoderándose de la democracia.
Los genocidas del SI, la lista incompleta de los que están siendo juzgados, van a ir a una cárcel común y en una de esas conseguimos que la justicia entienda que aun de viejos ponen en peligro a la sociedad y entonces ni de viejitos los van a dejar salir. En la cárcel. Repudiados. Sin que a nadie le importe lo que les pase. Y por ahí también conseguimos que los jueces, después del reclamo contundente de Stella, digan que las violaciones a las que fuimos sometidas son también delitos de lesa humanidad.
Yo no soy la justicia así que no tengo el deber de ser ecuánime: No perdono, no olvido.
Con todo, me quedo con los abrazos, con los afectos entrañables. Con la alegría, desde nuestra testaruda convicción acá estamos todavía, con las banderas de nuestros compañeros en alto. Reconociéndonos en nuestros errores y cobijándonos en nuestras fortalezas. Para que toda la verdad se haga presente.
Ojalá que la palabra en nuestros testimonios sirva para darle a la verdad y a la memoria el lugar que merecen. Esta memoria que va armando fragmentos de la historia hasta que este completa. Que sea el conjuro contra el olvido y la desmemoria. Soñando que al final del camino cada uno tendrá lo que se merece. Los nuestros, la gloria, los destructores de la vida, su justo castigo.
De reencuentro con Lucía, de ella con esta madre a la que ahora le conoce las cicatrices y descubriendo que nuestros hijos son un hermoso refugio por estos días.
Quién sabe que cambia haber dejado volar las palabras. Solo sé que es legítimo este asco que siento por los injustos vivos que balbucean a veces en la sala de audiencias porque nuestra memoria les da miedo. Caminando este tiempo con nuestra memoria a cuestas, buscándome en estas nuevas manos compañeras, otras veredas, otros caminos, empezando a sacar los trapitos blancos de las heridas, porque, como diría mi vieja, va a curar.
[Elida Deheza declaró en la causa Díaz Bessone el 30 de noviembre de 2010.]
17 de enero de 2011
©rosario 12

ex preso político vive en la calle


El dolor interminable. Estuvo cuatro años en Coronda y fue torturado en el SI. Se fugó de un auto en marcha. Hace 15 años que vive en la plaza Montenegro. Reclaman pensión para ex detenidos.
[José Maggi] Argentina. La historia de Miguel Cabos es demasiado cruda y violenta, como para ser resumida en una entrevista: Miguel es un ex preso político que pasó cuatro años detenido en la cárcel de Coronda, luego de su cautiverio en el Servicio de Informaciones, y una fuga desesperada desde el baúl de un auto que circulaba a más de 100 kilómetros por hora. Ayudado por su compañero ocasional de encierro se tomó del paragolpes trasero y flameó. Pero esta no era un película de Hollywood, sino la áspera realidad: su cabeza golpeó contra el pavimento y aún hoy pueden verse las cicatrices del impacto. Su mirada está intacta, pero su memoria deambula por momentos por distintos lugares: es que aquella indemnización por su encierro se coló por sus bolsillos y por los de algunos familiares, y se quedó sin casa. Desde hace 15 años, Miguel, con su pasado a cuestas, y sus relatos del horror, duermen al cobijo del Centro Cultural Bernardino Rivadavia, en la Plaza Montenegro, donde por las mañanas abre puertas de taxis. Esta es su historia, desconocida para la gran mayoría, y rescatada esta semana por un grupo de la Asamblea de Ex Presos Políticos, que piensan en Miguel y en todos aquellos compañeros que deambulan aun por ahí sin encontrar su esquina. Esa asamblea exige -como publicó Rosario/12 en su edición del domingo 9 de enero- la aprobación de una ley provincial que otorgue una pensión a las víctimas de la represión ilegal.
Miguel Cabos tenía veintitantos años cuando su historia personal se entrelazó con la de Ernesto de los Santos Ifrán, en octubre de 1976, en el baúl de un Ford Falcon que los trasladaba hacia la provincia de Córdoba. La convicción de ambos era que iban ser ejecutados. No se conocían y hasta hoy, Miguel no encuentra motivos certeros sobre su arresto, más allá de "algunos amigos del PRT que tenía".
Ifrán era militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y dirigente del Sindicato Smata. Lo habían secuestrado una semana antes de su casa donde además tenía su taller de autos, en Presidente Quintana y Santiago, en la zona sur de Rosario.
Cabos vivía en el barrio militar de Laprida al 4800 y supone que su cercanía con una niñera de un matrimonio del barrio pudo haberlo ligado al PRT. Es que la vivienda donde trabajaba la mujer había sido allanada y habían encontrado allí un arsenal.
Cabos era hijo de un trabajador del Swift, también dirigente, y no había terminado la secundaria. Agradece al gobierno peronista de entonces, (el de Isabel) por haberlo hecho ingresar al Banco Hipotecario, como cafetero.
Una noche fría de 1976, la casa de los Cabos fue tomada por asalto. Desde allí su relato salta al baúl del Ford Falcon negro, que a gran velocidad se dirige hacia la provincia de Córdoba.
Ya habíamos dicho que su compañero era Ifrán. "Había sido paracaidista y me enseñó como tirarme. Me dijo que me agarrara fuerte del paragolpes, que levantara bien para atrás la cabeza, y que cuando me largara pegara con los antebrazos, para tratar de salvar un poco el pecho. El se tiró bien, y solo se lastimó los brazos, pero yo pegué con todo en el pavimento a más de 100 kilómetros y me golpeé la cabeza muy fuerte. Tenía todo raspado, como quemado", recuerda Cabos, y se señala el arco superciliar izquierdo, que aún hoy tiene secuelas.
Con distintos lugares de caídas, los dos caminaron durante la noche por campos sembrados hasta llegar a un lugar, donde les dieron asilo. "Los curaron y atendieron. Pero el hijo del matrimonio que los auxilió era policía y los denunciaron, así que la noche siguiente llegó una comisión policial a buscarlos. Estaban en Cañada de Gómez". Este relato pertenece a Daniel Ifrán, hijo de Ernesto, y hoy uno de los responsables de la Biblioteca Gastón Gori. "Iban seguramente por la vieja ruta 9 hacia Córdoba, y mi padre me contó que luego de un rato para desarmar la cerradura del baúl, pudieron fugarse. Mi viejo -que falleció hace 8 años había hecho paracaidismo. Sabía como tirarse a pesar de sus 60 años", rememora.
Sin embargo la detención en una ciudad pequeña los blanqueó, y les salvó la vida: luego fueron llevados al Servicio de Informaciones. "Mi viejo me contó que luego que lo detienen en mi casa, lo tuvieron una semana entera en el Batallón 121, golpeándolo. Después su relato se sitúa en el baúl del Falcon. Pensaban que eran boleta ni bien llegaran así que decidieron jugarse y escaparse", expresa Daniel.
Cabos fue torturado en el Servicio de Informaciones y su vida cambió irremediablemente por ese encierro y esa fuga: asegura que una inyección que le aplicaron allí le afectó la memoria, al igual que los años de encierro en Coronda, donde sus compañeros los recuerdan por las graves heridas que tenía.
Miguel asegura haber cobrado algo de dinero por el tiempo de detención, pero igual debió vender la casa paterna. El dinero le duró un tiempo, poco, según recuerda, ayudado por algún familiar infiel que se aprovechó de él.
La calle fue entonces su lugar, y desde 1994 duerme en la Plaza Montenegro, y abre puertas de taxis por las mañanas. Algún galpón a las orillas del río le da cobijo alternativo, y "si pinta alguna changuita" se da el lujo de dormir en una pensión por algunas noches. Pero cuando la noche se "pone muy espesa", prefiere parar en una estación de servicios de Zeballos y Mitre, "donde me invitan con algún café y me dejan ver televisión".
17 de enero de 2011
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méxico al borde del abismo


Referentes de organizaciones sociales critican el modo en que Felipe Calderón enfrenta a los narcos. La violencia como táctica principal, la falta de planes que apunten a disminuir el consumo de droga y la incapacidad de eliminar la corrupción de la clase política y la policía. Sólo en 2010 hubo más de 15.000 muertos.
[México] [Ailín Bullentini] Referentes de organizaciones sociales critican el modo en que Felipe Calderón enfrenta a los narcos. La violencia como táctica principal, la falta de planes que apunten a disminuir el consumo de droga y la incapacidad de eliminar la corrupción de la clase política y la policía. Sólo en 2010 hubo más de 15.000 muertos. El gobierno de México está equivocado.
Y los errores, si no se corrigen a tiempo, pueden costar caro. La advertencia proviene de referentes de organizaciones sociales de ese país dedicadas a la problemática de la delincuencia y el crimen organizado. Los expertos apuntan exclusivamente a la estrategia que la administración federal del presidente Felipe Calderón está desarrollando para exterminar los carteles del narcotráfico, que están haciendo jirones a la sociedad mexicana. "Cada año perdemos un mundo de personas por una guerra sanguinaria que el gobierno está librando contra los criminales con la que, ya está probado, no obtendrá victoria alguna", sentenció el responsable de México Unido Contra la Delincuencia, Eduardo Gallo. La violencia como táctica principal, la falta de planes que apunten a disminuir el consumo de droga y la incapacidad de eliminar la corrupción de la clase política y la policía, innegablemente necesarias para que las redes criminales funcionen, son los puntos más criticados.
El Consejo Nacional de Seguridad mexicano reveló la semana pasada que el crimen organizado produjo la muerte de 15.273 personas durante 2010. La cifra representa más de la mitad de las muertes contabilizadas desde 2006, cuando el gobierno les declaró la guerra a los carteles. Aunque advirtieron que la cifra no representa exhaustivamente la realidad, la crudeza creciente los preocupa. "Es necesario bajar el nivel de violencia al mínimo", remarcó Gallo.
Desde su llegada al gobierno, Calderón basó su estrategia de lucha en trabajos de inteligencia y el accionar de la policía y los militares. La mecánica consistió y consiste en eliminar a la cabeza de los grupos, a la que no le cabe más destino que la muerte. "No se tienen en cuenta las segundas líneas. Sin el mando mayor, comienzan a disputarse el liderazgo. Son más inexpertos, intolerantes y violentos. El cartel perderá fuerza, pero ganará violencia", señaló el experto.
La forma de actuar del Estado convierte a los carteles en una cabeza de hidra cuyas puntas se vuelven cada vez más sanguinarias. Los que disputan el poder máximo deben fortalecerse para resistir, para ganar respeto y para controlar el territorio. Las luchas hacia adentro del grupo se suman a los enfrentamientos con otros grupos que intentarán disputar el territorio del debilitado y al intento del Estado de eliminar a todos. "Las muertes se multiplican sin límite", concluyó Arturo Arango, responsable de la ONG Seguridad Pública en México. El plan estatal es ineficaz, también, en su intento de evitar que el tráfico de droga siga siendo un negocio increíblemente rentable. "El gobierno se convierte en el gran regulador del mercado", señaló Arango. El combate a un cartel significa una restricción en la oferta de droga que comercializa ese grupo. Los grupos que intentan tomar el territorio del debilitado tienen un mercado al que pueden abastecer a mayor precio, según las reglas básicas de la economía. Los carteles restantes venden menos, pero ganan más. "Un plan más que seductor. Intentarán ganar ese mercado como sea", apuntó.
El mapa oficial que refleja la distribución de carteles en México evidencia la existencia de dos grandes redes conformadas por los ocho grupos más poderosos. Viven de la producción, comercialización, distribución y venta al exterior de cocaína, marihuana y metaanfetaminas, que acompañan con contrabando de armas, de mujeres y de inmigrantes indocumentados, secuestros extorsivos y golpes comando a ductos de combustible. Los Zetas, el cartel de Juárez y el Beltrán Leiva integran una de las redes, que actúa en el sur y en la costa del Golfo. Los carteles de Sinaloa, del Golfo, la Familia michoacana y el cartel del Milenio conforman la otra gran estructura, que disputa el Golfo, pero se extiende hacia el Oeste.
De este presente al ideal exterminio de los carteles existe un abismo. Y los pronósticos son atroces: "El gobierno está perdiendo territorio sin pausa. Tamaulipas, Veracruz, Monterrey y Tabasco, cuatro ciudades de las ocho importantes a la orilla del Golfo, están en manos del crimen organizado. No faltará mucho para que toda la costa se convierta en un Estado independiente", alertó el responsable de Seguridad Pública en México.
¿Qué es lo que permite el avance sin pausa de los grupos? Los referentes de las organizaciones sociales señalan un cóctel de variables que incluye corrupción, pobreza y falta de empleo que afecta, sobre todo, a las nuevas generaciones. "Como sociedad, no hemos sido capaces de brindar un presente próspero a los jóvenes", apuntó Arango. Seguridad Pública los llama "la generación Ni-Ni", ni trabajo ni educación. Para ellos –el 30 por ciento de las personas entre 18 y 30 años–, el narcotráfico es una salida fácil: "Les ofrecen trabajo, calidad de vida, seguridad. Todo lo que el Estado les niega", concluyó. Lo mismo ocurre con la población empobrecida, unos 50 millones de mexicanos.
Al momento de ofrecer soluciones, los caminos aconsejados por las organizaciones se bifurcan. Para México unido contra la Delincuencia, las posibilidades son dos. Por un lado, el exterminio de las segundas y terceras líneas de cada cartel: "El flujo estructural también se debilita, y con menos violencia", sostuvo Gallo. Por otro, el ataque a las redes financieras para "secar" la economía de los grupos criminales y lograr su desintegración sin muertes. "La plata generada por los carteles es plata negra que entra y sale, pero que tarde o temprano se blanquea en México, en la construcción de grandes hoteles, restaurantes y megaemprendimientos. Eso tiene que auditar el Estado", explicó Gallo. La tarea necesita que la clase política y la policía no estén involucradas. "Sin la complicidad de los funcionarios, los carteles nunca podrían haber crecido tanto", denunció.
Para Seguridad Pública, la clave es el consumo. "México lucha contra la oferta de droga y criminaliza el consumo, sin pensar en su reducción por otras vías. Sigue el consejo de Estados Unidos, el mercado más grande del mundo. En México, los consumidores son delincuentes, en vez de víctimas secundarias", indicó el responsable de la entidad, que coincidió con su colega al mencionar a la corrupción: "La captura y judicialización de los participantes en la cadena de narcotráfico disminuyó considerablemente. Eso sucede porque entre esos participantes hay jueces, políticos y policías".
17 de enero de 2011
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un juicio esperado


"Querían que te conviertas en nada".
[Mariana Carbajal] Argentina. "Sin duda, los vejámenes sexuales tienen un componente machista, no sólo te muestran el poder de las armas, de la superioridad física, de la situación de inferioridad que de hecho se produce al estar vendadas y esposadas, sino también el símbolo la demostración del otro poder: el poder fálico", dijo Silvia Ontivero a Página/12. Ella los sufrió en su propio cuerpo, tres y cuatro veces por día durante su cautiverio en el D2, de la ciudad de Mendoza. Lo declaró hace pocas semanas en el juicio por delitos de lesa humanidad. La violación "era una forma más de degradación, la idea era convertirte en nada –agregó–. Es un recuerdo que no se borra nunca, eso de cómo percibes en ese momento la transformación de hombre a alimaña. No quiero decir animal por respeto a los animales. Como mujer lo que percibes es que quien te somete es un monstruo, no puedes verlo de otro modo porque ahí, en ese ser, esa alimaña, no hay inteligencia, ni humanidad, no está dentro de la categoría humana que estás acostumbrada a tratar".
Desde hace varios años Ontivero vive en Chile, donde administra algunas pymes en el mundo de la informática, pero viaja con frecuencia a Mendoza donde tiene sus afectos, su historia, sus amigos, sus raíces. Cuando testificó ante el Tribunal Oral Federal Nº 1 de la capital provincial y dio cuenta de las violaciones que ella como otras mujeres detenidas en el centro clandestino que funcionaba en la Central de Policía padecieron sistemáticamente, varios de los presentes en la sala de audiencias no pudieron contener las lágrimas. Fui violada por más de veinte hombres, tres y cuatro veces al día. No eran los mismos. Respiraban distinto, olían distinto y hasta insultaban diferente. Ni siquiera podía bañarme", declaró. A diferencia de Rosa del Carmen Gómez, otra de las testigos, Ontivero no pudo reconocer a sus violadores porque estuvo siempre encapuchada. Una vez en libertad, contó, perdió dos embarazos. "Una junta médica me revisó y me diagnosticó que por las descargas de la picana, tenía la vagina endurecida, como la de una mujer de 80 años", declaró en el juicio.

¿Cómo la afectó esa experiencia en su vida personal?
En lo personal, fue un proceso largo, doloroso al principio, porque hasta que te encuentras con la posibilidad de amar y llegar a la intimidad, no sabes que vas a superarlo. Por eso, la superación tiene que ver con la pareja. Lo he conversado con otras mujeres violadas: esto se supera de a dos, cuando encuentras en la ternura, la comunicación y el cobijo del otro, el poder entrar en el escenario del amor y poder hablarlo hasta que no te quede nada adentro. En mi caso, durante años tuve horribles pesadillas que se fueron disipando, aunque con esto de los juicios, volvieron, más borrosas y más mezcladas, pero volvieron, horribles pesadillas que me dejan al día siguiente con un sabor amargo. Así y todo, y aunque parezca contradictorio estamos viviendo con mis compañeras y compañeros una etapa tan soñada que nos vemos y nos abrazamos, nos unimos a nuestras familias, somos una enorme cantidad de ciudadanos reparando y en reparación. Ha sido duro enfrentar el juicio, pero a su vez, ha sido aliviante. Nos ha dado una nueva posibilidad de reparar las heridas y soñar con saldar la deuda con nuestros compañeros desaparecidos.

¿Fue la primera vez que contó sobre las violaciones?
No. He declarado en todas las ocasiones que se fueron dando, sobre todo en aquellos requerimientos que en mi provincia fueron encarando las profesionales del MEDH. En el 2009, ante el doctor Héctor Masquelet, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, cuando comenzó la reactivación de los juicios. Tanto en el momento en que me llevan ante un juez en una dependencia policial, aproximadamente a los veinte días de la detención en el D2, donde llego absolutamente destruida en mis partes íntimas , como en estas últimas ocasiones, siempre denuncié lo que había pasado, y no sólo a mí, sino a todas las compañeras que yo escuché cómo las vejaban. También denuncié los vejámenes que sufrió Miguel Ángel Gil, en el D2. Fueron tan horrorosos que falleció allí mismo: asesinato por torturas.
17 de enero de 2011
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