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policía argentina vuelve a matar


Dos muertos y al menos diez heridos en la represión policial a una protesta tras un desalojo en Soldati. Por la tarde, la Federal y la Metropolitana desalojaron las viviendas intrusadas que construyen las Madres en Los Piletones. Un grupo de los desalojados protestó luego en la Villa 20, con pedradas e incendios. Todo terminó en represión y muerte. Más de 50 detenidos.
[Carlos Rodríguez] Argentina. El desalojo de un grupo numeroso de familias que habían ocupado parte del predio del Parque Indoamericano, en la zona sur de la ciudad de Buenos Aires, terminó con gravísimos incidentes cuando las policías Federal y Metropolitana reprimieron a vecinos que se resistieron en la zona de la ciudad donde se encuentra la Villa 20. La protesta vecinal incluyó la quema de autos secuestrados en procedimientos policiales y que se encuentran depositados en un predio que pertenece a la Federal. La Guardia de Infantería reprimió con violencia a los vecinos y de acuerdo con la información obtenida por Página/12, hubo dos personas fallecidas, mientras que hay otras dos heridas de suma gravedad, entre ellas una beba. Cerca de la medianoche, fuentes de la Policía Federal consultadas por este diario confirmaron la muerte de un joven de 22 años y de una mujer de 28 años. La información fue difundida, al principio, por el Frente Darío Santillán, que denunció en un comunicado que "los policías dispararon balas de plomo con sus armas reglamentarias y con Itakas". La denuncia tardó varias horas en ser confirmada por una fuente oficial. Hubo más de 50 detenidos.
El Frente Darío Santillán aseguró que durante "el violento desalojo del Parque Indoamericano y en la Villa 20 fueron asesinados Bernardo Salgueiro, de 24 años, y Rosemary Puña, de 28 años". Además, según denunció la misma organización, "hay otras dos personas que fueron trasladadas a los hospitales Piñero y Santojanni, una de las cuales es una beba que fue herida de bala y un joven que tiene una herida en la cabeza y que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente de urgencia". Anoche, un vocero del Ministerio de Justicia de la Nación se había hecho presente en la Villa 20, para tratar de ampliar la información y establecer los detalles de lo sucedido.
Aunque la oficina de prensa de la Policía Federal seguía sin dar información sobre los hechos de violencia, una fuente de esa fuerza le confirmó a este diario las dos muertes, aunque sostuvo que "las heridas que recibieron las dos personas sería de armas de bajo calibre". La misma fuente dijo que "también hay policías heridos de bala de armas de bajo calibre". Horas antes de que se conociera la noticia sobre las muertes y las personas heridas, el ministro de Espacio Público del gobierno porteño, Diego Santilli, había asegurado que el operativo de desalojo, realizado en forma conjunta por las policías Federal y Metropolitana había "terminado bien", en referencia a que "no se habían producido incidentes graves".
Según Santilli, habían sido "muy distintas las posturas que adoptaron las familias (que habían ocupado el predio del Parque Indoamericano), que se retiraron sin producir incidentes, y la de un grupo reducido que provocó los choques con la policía". En el operativo intervinieron uniformados tanto de la Federal como de la Policía Metropolitana.
Sergio Schocklender, de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, entrevistado antes de que se conocieran las muertes, aseguró que la situación planteada en el Parque Indoamericano, con la toma de tierras, era "el resultado de la inacción del gobierno de (Mauricio) Macri, que sigue produciendo desalojos, pero no construye viviendas para la gente pobre". Los problemas comenzaron en la madrugada de ayer, cuando "un grupo de hombres armados intentó ocupar, a tiros, el obrador del barrio que estamos construyendo en la zona de Los Piletones", informó a Página/12 Sergio Schocklender.
Precisó que "el portón por el que ingresaron las personas que iban armadas estaba custodiado por la Policía Metropolitana, que no hizo nada para evitar la agresión que sufrieron los serenos y la gente que se encontraba en el lugar". En ese predio, la Fundación construye 320 viviendas, con la participación directa de las mismas personas que serán las adjudicatarias de esos hogares.
"La Policía Metropolitana vio los fogonazos, pero no hizo nada para impedir el accionar de ese grupo, que evidentemente responde a algún puntero político que convocó a ocupar viviendas que están siendo construidas para otras personas que son adjudicatarias de esas casas", interpretó Schocklender. Luego fueron llegando al lugar personas que, sin ejercer violencia, fueron ocupando los terrenos. "Con su accionar, con la indiferencia del gobierno de (Mauricio) Macri, lo que se genera es una batalla entre pobres que necesitan un lugar donde vivir."
De acuerdo con la información suministrada por el gobierno porteño y el SAME, en los incidentes hubo "ocho policías heridos". Nada se dijo sobre los civiles muerto y heridos que después, como se pudo comprobar recién cerca de la medianoche, habían sido atacados a tiros. Las imágenes registradas en el lugar demuestran que hubo una violenta represión en contra de los vecinos del lugar. Los agentes de la Federal y de la Metropolitana reprimieron con balas de goma, según la información oficial, aunque los vecinos de la Villa 20 afirman que "dispararon balas de plomo con sus armas reglamentarias y con Itakas".
Además de los muertos y de los heridos, se produjeron 28 detenciones, en la comisaría 52ª, y otras 27 en la seccional 36ª, las dos que intervinieron en el operativo, junto con fuerzas de elite como la Guardia de Infantería. El desalojo del predio ocupado en el Parque Indoamericana fue ordenado por la jueza María Cristina Nazar, y se desarrolló sin incidentes graves, al menos en los primeros momentos.
El problema comenzó a las 19.45, pero se trasladó a la zona de la Villa 20, de la que habían partido –se supone– algunas de las personas que intentaron tomar las casas que construye la Fundación Madres de Plaza de Mayo. De acuerdo con la información suministrada por el ministro porteño Diego Santilli, las familias que habían ocupado el predio lo abandonaron luego de una "negociación pacífica". El funcionario macrista estuvo acompañado por el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro.
Al parecer, 45 minutos después, cuando el conflicto parecía solucionado, un grupo de personas –según la versión oficial– comenzó a arrojar piedras contra la Guardia de Infantería. Los policías comenzaron a reprimir con disparos de bala de goma –y también de plomo, según las denuncias realizadas por los vecinos– y el avance de un camión hidrante por la avenida Escalada. Los manifestantes, como respuesta, quemaron gomas sobre el asfalto y luego retrocedieron hacia la Villa 20, donde quemaron los autos secuestrados del predio policial.
Uno de los vecinos muertos, Bernardo Salgueiro, de 22 años, es un joven de nacionalidad paraguaya que había llegado al país hacía un año. Vivía en la Villa 20, donde alquilaba una habitación de tres por tres por la que pagaba la suma de 400 pesos. Hoy, las organizaciones sociales realizarán una conferencia de prensa para informar sobre lo sucedido y para las 15 se llamó a una manifestación hacia la Plaza de Mayo, que partirá de la esquina de Corrientes y Callao.
10 de diciembre de 2010
8 de diciembre de 2010
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australia defiende a julian assange


Australia responsabilizó a EE.UU. por la filtración de los cables reservados.
Australia. El canciller australiano, Kevin Rudd, afirmó que "en el centro de todo esto está el fracaso del gobierno de Estados Unidos de proteger de manera apropiada sus propias comunicaciones diplomáticas", y advirtió que "si Assange, quien ayer fue detenido y encarcelado en Londres, acusado de delitos sexuales, será investigado por las filtraciones, debería gozar, como todo el mundo, de la presunción de inocencia".
El gobierno norteamericano dijo que el sitio WikiLeaks actuó de manera "ilegal" al hacer públicos los cables diplomáticos, todos ellos memos confidenciales escritos por embajadas estadounidenses que dejaron al desnudo la visión de Washington sobre el mundo. Funcionarios estadounidenses dijeron que estudian la posibilidad de iniciar acciones legales contra el fundador del sitio, Julian Assange, por espionaje.
Pero el canciller australiano, Kevin Rudd, dijo que la responsabilidad primera es del gobierno norteamericano y su incapacidad para proteger documentos confidenciales, así como de la persona que efectivamente robó los cables. "Tener a varios millones de personas encargadas de la distribución de un cuarto de millón de cables...ahí es donde está el problema", agregó el ministro australiano, citado por CNN. En cuanto a "la persona o personas responsables de esta difusión no autorizada, quien luego hace el negocio de diseminar el contenido de la información, ya sea WikiLeaks o alguien más, bueno, eso es algo que debe investigar la policía", señaló.
Assange se entregó ayer a la policía británica para responder a un pedido de captura librado por la Justicia sueca por acusaciones de violación, coacción ilegal y acoso sexual. El programador y hacker australiano de 39 años dijo que resistirá la extradición a Suecia. Rudd dijo que Australia ofrecerá su apoyo legal y consular a Assange así como hace con todos sus ciudadanos.
10 de diciembre de 2010
8 de diciembre de 2010
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dónde está mi hermana


Mirta Castellini interpeló a Chomicky. "¿Dónde está mi hermana?"
[José Maggi] Argentina. Mirta Castellini, sobreviviente del Servicio de Informaciones, declaró ayer en la causa Díaz Bessone, en un emotivo testimonio que completó con un pedido: "Vine porque quiero aportar los nombres de los compañeros que vi, para que las familias puedan tener una orientación, un cierre a un capítulo como quisiera tenerlo yo con mi hermana y con mi cuñado (desaparecidos). Quiero decirle especialmente a Chomicky que dice que fue reducido al servilismo, que ésta ha sido su oportunidad para decirnos donde están los compañeros, pero no lo hace, dice que está arrepentido pero no lo demuestra. El eligió hace 33 años y sigue estando del mismo lado. No sé con que cara todos ellos miran a sus hijos, a sus familias. O sí sé, porque yo tenía de compañera de trabajo a la hermana de Gustavo Bueno (un miembro de la inteligencia militar exiliado en Brasil) y un día, cuando se enteró de mi historia, vino y me pidió perdón". Al retirarse de la sala, sacó la foto de su hermana y se la mostró a Chomicky. "Ella es mi hermana, decime dónde está", lo espetó. Chomicky sonrió y dijo "no la conozco".
Castellini fue secuestrada el 23 de marzo de 1977 en un operativo del que participaron Mario Marcote, José Scortechini, Ricardo Chomicky, José Lofiego y otros tantos que no pudo identificar. "Me llevaron al SI, me sacaron la ropa, a los empujones, me acostaron en una camilla, me ataron de manos y pies y comenzaron la sesión de torturas. Tengo marcas en la pierna derecha, de las sogas que se me iban incrustando cuando pegaba saltos por la corriente", describió Mirta.
En esa situación escuchó la voz de una mujer "que después supe era Nilda Folch (la Polaca, que era novia de Chomicky y está prófuga en esta causa), que me tiraba agua y preguntaba si seguía tirándome".
Según relató la sobreviviente, en el SI estuvo en la rotonda. "Después en la Favela, con Gloria Fernández (Manola), que sigue desaparecida. Era el 5 o el 6 de abril, era un lugar chiquito, un entrepiso, donde se escuchaban los pasos del Pollo Baravalle que iba y venía. Me piden que me saque el pañuelo y se lo dé a Gloria. Como a las dos horas, vuelven con palas, muy excitados, y el Cura me devuelve el pañuelo y dice que Gloria estaba en la alcaidía". La habían asesinado.
Según recordó Mirta, "la voz del Cura, que era finita, la tengo muy presente. Era alto, delgado, con una camisa siempre abierta, el cabello partido para un costado. También escuchábamos a Carlitos Gómez, que según me dijo Gloria le decía que la iba a matar porque ella era de su barrio y lo había marcado. Se escuchaba al Cady, a Nilda Folch, a Graciela Porta que dormía con su bebé" recordó Castellini.
Entre los represores también recordó a "la Pirincha Peralta, el Sargento Vergara, Managua Vallejos, Costeleta, Archi Scortecchini, que siempre andaba a los saltos con las armas en la mano y nos daba la impresión que estaba drogado. Lo tengo muy presente porque el me sacó y me llevó a tribunales y después porque junto con Marcote me van a visitar a la cárcel de Devoto". Hizo descripciones muy precisas de cada integrante de la patota.
"Tengo claros algunas voces, algunos rasgos. Tal es así que estando en libertad, un día, por avenida Pellegrini, escucho una voz. Lo identifico, era Managua: era grandote, muy bruto, tenía 3 hijos. Sé que Darío era flaco, petiso, morocho, de buen trato aparentemente. El Sargento era grandote, usaba peluquín, muy desagradale. Portillo era chiquito. El Ciego, que tenía conocimientos de medicina, tenía un ensañamiento muy especial con las zonas genitales y los pezones. Era gordito, de lentes gruesos".
Pero el primero en declarar por la mañana fue Benito Espinoza, quien fue secuestrado el 19 de marzo de 1977 junto a su mujer Francisca Van Bove, sus pequeñas hijas y una conocida de la familia que se alojaba en el domicilio, Gloria Fernández.
Espinoza terminó su relato diciendo "Por qué pasaron tantos años? Por que demoraron tanto la justicia? Nosotros recibimos palizas, fuimos torturados y asesinados y ellos estaban de lo más bien afuera. Yo quiero que se haga justicia, sobre todo por las mujeres, se han ensañado con las mujeres, las han torturado, las han deshonrado".
10 de diciembre de 2010
8 de diciembre de 2010
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el calvario del largui


Los hermanos Gollán en el SI.
[Sonia Tessa] Argentina. Daniel Gollán había ido a dormir a la casa de su hermano Juan José, en el Fonavi de Grandoli y Gutiérrez, el 27 de julio de 1976. Estaba en calzoncillos a la madrugada, cuando la patota irrumpió en el hogar. Preguntaban por Gustavo, el hermano menor, pero una voz conocida les dijo que Daniel también "estaba en la joda". Era estudiante de medicina, militaba en la Juventud Universitaria Peronista, tenía 21 años. La primera impresión fue escuchar que lo mandaba al frente Horacio el Mancha Tartaglia, militante de la UES y un invitado habitual en su casa materna, donde se quedaba a dormir y comer varias veces por semana. Los efectivos se llevaron a los dos hermanos que encontraron y, luego de una discusión, dejaron en la casa a la esposa de Juan José con su beba. Al llegar al Servicio de Informaciones, Daniel escuchó otra voz sorprendentemente conocida. "Llegó Larguirucho", dijo José el Pollo Baravalle, otro militante que había pasado a colaborar con las fuerzas represivas.
Gollán recibió golpes, lo tiraron al aire entre varios, para dejarlo caer con su peso muerto al piso. El dolor era indecible. "Este va a la parrilla", dijo la persona que luego pudo identificar como José Rubén El Ciego Lofiego, y comenzó la picana eléctrica en todo el cuerpo, en los genitales, en los dientes. Cuando terminó la primera sesión de torturas, Gollán se acercó a una canilla para tomar agua, con la esperanza de morir de un paro cardíaco. Quería "terminar con todo eso". No lo logró.
Por debajo de la venda, vio una de las ventanas de la jefatura, y quiso escapar pero tampoco pudo. Después del intento de fuga, recibió una "furibunda" paliza y lo dejaron tirado en el baño, con la cabeza al lado del inodoro. El personal del SI le orinaba encima. Volvió a ser torturado. Además de aplicarle corriente eléctrica, lo quemaron con cigarrillos, le hicieron el submarino seco y coronaron las torturas con un empalamiento.
Después de unas horas, vio llegar a una persona con uniforme militar, que sólo pudo ver por debajo de la venda. Sintió que hablaban de él, que el militar daba indicaciones de castigarlo, pero no matarlo. Después, Lofiego lo increpó: "Así que vos sos sobrino del general Alcides López Aufranc. Por culpa de generales cobardes como esos tuvimos que llegar a esto", le dijo el Ciego, mientras le pegaba. Como su tío había hecho una gestión por la vida de los hermanos Gollán, Lofiego le bajó la venda y le dijo que lo mirara bien, que ellos iban a quedarse en el poder por mil años. Gollán describió ayer a Lofiego como un hombre gordo, de tez blanca, que usaba anteojos muy gruesos, y el pelo tirado hacia atrás. Después de ese episodio, la tortura menguó.
Entre los represores, también recordó a el Cura (Mario Alfredo Marcote), a quien nunca pudo ver. Formaba parte de las sesiones de tortura. Mencionó a Kuryaki, Tu Sam (Carlos Brunato) y la Pirincha (César Peralta).
Después de cinco días de castigos lo llevaron al entrepiso, donde escuchaba los gritos de las otras personas torturadas. "A los 15 días me llevaron a bañar por primera vez, con agua helada, en el sótano", contó ayer. Volvió al entrepiso por varios días, hasta que logró estar al lado de su hermano Juan José, liberado el 24 de agosto, el día de su cumpleaños.
Daniel fue llevado al sótano y por primera vez le sacaron la venda. Lo mantuvieron allí por 20 días, y luego lo llevaron a la cárcel de Rosario, donde estuvo en una celda de castigo varios días, junto a otros seis presos. Un mes después, lo llevaron a Coronda, donde también sufrió castigos constantes. "El régimen carcelario se fue poniendo cada vez más restrictivo, vivía castigado", rememoró ayer. Su madre, que lo escuchaba desde el público, se habrá sentido orgullosa cuando él contó que ella "había hecho bastante lío. Mi madre es de hacer lío cuando pelea por causas justas". Después de otro año detenido en Caseros, Gollán logró la opción y se fue a Alemania. Se recibió de médico.
"Luego de todo esto, hemos continuado con la vida y la militancia, no sólo en los derechos humanos, sino también por la justicia social", dijo ayer para terminar su declaración, que había pronunciado con entereza. Trabaja en hospitales públicos. "Quiero hoy rendir un homenaje al presidente argentino que logró que esto fuera realidad, a Néstor Kirchner. No sólo esto, sino que volviéramos a tener esperanza", dijo con la voz quebrada por la emoción el testigo, a quien sus compañeros le dicen el Largui, un apodo que se explica al verlo tan alto, flaco y erguido.
Después fue el turno de su hermano Juan José, a quien los represores le dijeron que era "el único bueno de los tres hermanos". Cuando fue liberado, le costó conseguir trabajo. "Pertenezco a una generación fuera de serie, con mucho coraje, que quiso cambiar la historia de este país", dijo ayer Juan José, quien consideró "increíble estar contando esta historia, pensé que nunca se iba a hacer justicia".
10 de diciembre de 2010
8 de diciembre de 2010
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escaleras de metal, candados derretidos


El calentamiento de las rejas impidió la salida de los presos.
Santiago, Chile. Según datos aportados por los legisladores chilenos Alejandro Navarro y Hugo Gutiérrez y el Cuerpo de Bomberos de Santiago, que acudió a sofocar el incendio por la llamada de uno de los presos, el calentamiento de las rejas y las escaleras de la cárcel chilena de San Miguel fue el principal impedimento para que los hombres allí encerrados pudieran escapar. El fuego se inició esta madrugada y dejó 83 muertos.
"Una escalera caliente, humeante, les impidió arrancar (...) muchos murieron tratando de escapar", relató Navarro, senador del partido Movimiento Amplio Social, luego de recorrer el penal, donde aseguró que "se rompieron los sistemas de alcantarillado producto de la cantidad de agua".
Según indicó el parlamentario, aunque el fuego fue extinguido, los hierros que rodean la galería incendiada todavía están calientes y presos que sobrevivieron están reunidos en el gimnasio del recinto penal.
"Los reos escribieron de su puño y letra su nombre y nos pidieron que se los entregáramos a sus familiares", agregó Navarro. Por su parte, el diputado Gutiérrez, quien consideró que el penal "debería cerrarse", sostuvo que la tragedia "va a perdurar por varios días debido a la difícil identificación de los cuerpos".
"Va a ser un ADN de huesos. Va a ser un proceso lento", explicó el parlamentario, quien llevó al exterior el papel firmado por unos 350 presos que sobrevivieron al incendio.
Gutiérrez llamó a estudiar medidas que alivien la sobrepoblación penal existente en Chile, que según el presidente chileno Sebastián Piñera supera el 70 por ciento en algunos recintos. "Hay problemas sociales que no se pueden resolver con más encarcelamiento", sostuvo.
Navarro, en tanto, criticó que sólo 2 por ciento del presupuesto de Gendarmería (guardiacárceles) que alcanza al equivalente a 341 millones de dólares, se utilice para la rehabilitación de los reclusos.
Por otra parte, el Cuerpo de Bomberos de Santiago confirmó mediante su página web que recibió la notificación del incendio que afectó a la cárcel mediante el llamado de uno de los reos.
Ante la alerta, diez compañías de bomberos se acercaron a la zona sur de la capital de Chile para extinguir el fuego que demoró sólo tres minutos en expandirse en la galería de la cárcel.
El comandante de Bomberos, José Sánchez, informó además que el incidente provocó la evacuación de 200 reos a otros sectores del recinto penitenciario.
10 de diciembre de 2010
8 de diciembre de 2010
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mueren 83 reos en cárcel chilena


El fuego en la prisión de San Miguel comenzó durante la madrugada, supuestamente tras una pelea entre presos. El penal, ubicado cerca de la capital trasandina, alberga a 1900 presos, pese a tener capacidad para 1100. Además de los 83 muertos confirmados, hay 14 heridos graves. "La situación penitenciaria no resiste más", admitió el presidente Sebastián Piñera.
Chile. "Los fallecidos hasta ahora son 83", señaló el presidente Sebastián Piñera, al arribar a uno de los servicios de urgencia donde fueron trasladados algunos de los heridos. "Esto ha sido una tremenda y dolorosa tragedia", agregó el presidente, detallando que "prácticamente la totalidad" de los fallecidos ya está identificados. Piñera dijo además que "hay otros 14 heridos graves".
"Los 14 heridos están con riesgo vital y fueron trasladados a diferentes centros médicos dispuestos en la región Metropolitana", dijo por su parte el ministro de Salud, Jaime Mañalich, a radio Cooperativa.
Según los reportes preliminares, el incendio se inició cerca de las 5 de la madrugada tras un riña en una de las galerías del recinto, que alberga a unos 1900 internos. Las muertes se habrían provocado en su mayoría por asfixia.
Decenas de familiares se congregaron en las afueras del recinto, ubicado en el sector centro sur de Santiago, donde se repetían escenas de llanto y desesperación cuando se enteraban de los alcances de la tragedia.
Sobre las condiciones carcelarias que enmarcan la tragedia, el ministro de Justicia, Felipe Bulnes, aseguró desde el lugar que tras auxiliar a las víctimas se "van a buscar responsabilidades hasta el final. Si hubo retardo en el auxilio o si hubo negligencia en los procedimientos".
Bulnes garantizó que a pesar de la emergencia "no hay situación de motín, el resto del penal se encuentra en normalidad". No obstante, el funcionario del gobierno de Sebastián Piñera dijo que "sin adelantar conclusiones finales, hay que destacar lo difícil que se hacen los operativos en una cárcel en condiciones de hacinamiento" como al de San Miguel, que tenía una capacidad de 1100 reclusos, es decir 800 menos de los que albergaba.
10 de diciembre de 2010
8 de diciembre de 2010
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vergonzoso ataque contra julian assange


Vergonzosa exhibición de matonaje y servilismo de Estados Unidos y sus países subalternos.
[David Samuels] Julian Assange y el soldado raso Bradley Manning han hecho un enorme servicio público al subir, para ponerlos a disposición del público en WikiLeaks, cientos de miles de documentos clasificados del gobierno estadounidense, y, previsiblemente, nadie que se los agradezca. Manning, ex analista de inteligencia del ejército, podría ser condenado a 52 años de prisión. Actualmente está recluido en régimen de confinamiento solitario en una base militar en Quantico, Virginia, donde no se le permite ver a sus padres ni recibir visitas.
Assange, el cerebro detrás de Wikileaks, disfruta de un nivel más alto de libertad viviendo como fugitivo en Inglaterra bajo la estrecha vigilancia de agencias de inteligencia estadounidenses y de otros países -pero probablemente no por mucho tiempo. [Efectivamente, se entregó a la policía]. Desde que el presidente Nixon ordenara a sus subalternos perseguir a Daniel Ellsberg, que filtró los Papeles del Pentágono, y al periodista del New York Times, Neil Sheehan -"un furioso pacifista", según lo llamó un enrabiado Nixon cuando el escándalo de las cintas de Watergate- ha sido un periodista y su fuente sometido al tipo de intimidación oficial y amenazas que se han dirigido contra Assange y Manning de parte de altos personeros del gobierno de Obama.
Los informes publicados sugieren que un equipo de investigadores del ministerio de Justicia y del Pentágono está explorando la posibilidad de acusar a Assange por la Ley de Espionaje, que podría enviarlo a la cárcel durante décadas. "Estas no son meras amenazas", dijo el fiscal general Eric Holder, comentando la posibilidad de que Assange sea llevado a juicio por el gobierno. La secretaria de Estado Hillary Clinton calificó las revelaciones de WikiLeaks como "un ataque contra la comunidad internacional" que ponía en peligro a personas inocentes. El secretario de Prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, sugirió de manera ligeramente orwelliana que "esas revelaciones ponen en peligro a nuestros diplomáticos, profesionales de la inteligencia, y personas en todo el mundo que vienen a Estados Unidos a pedir ayuda para promover la democracia y el gobierno abierto".
Para cualquiera que aprecie la tradición estadounidense de libertad de prensa es desalentador y desconcertante ver a Eric Holder, Hillary Clinton y Robert Gibbs convertirse en H.R. Haldeman, John Erlichman y John Dean. Solo podemos rogar porque nos veamos pronto inundados por cintas secretas de la Casa Blanca con Obama bebiendo whisky y balbuceando insultos contra Assange.
La respuesta, verdaderamente escandalosa y vergonzosa ante la revelación de los documentos de WikiLeaks, ha sido la de otros periodistas que hacen que el gobierno de Obama suene como la ACLU. En un reciente artículo en The New Yorker, el periodista ganador del Premio Pulitzer, Steve Coll, se lamentó de que "los archivos publicados por WikiLeaks son mucho menos valiosos que los Papeles del Pentágono en su momento" mientras que describir a Assange como un "freak del control y fanfarrón" con página web que "carece de la cultura ética que es consonante con los ideales de la prensa libre". Al estilo de Richard Nixon, Coll definió las actividades de WikiLeaks -conocidas previamente como periodísticas- recurriendo a los nuevos términos que prefiere, como "vandalismo" y "subversión inspirada en la Primera Enmienda".
No dispuesto a dejar que los demócratas adopten el legado anti-democrático y de odio a la prensa de Nixon, el congresista republicano Peter King afirmó que la publicación de cables diplomáticos clasificados es "incluso peor que un ataque físico contra los estadounidenses" y que WikiLeaks debería ser calificada oficialmente como una organización terrorista. Mike Huckabee llevó ese disparate a su conclusión lógica sugiriendo que Bradley Manning debería ser ejecutado.
La invectiva de Coll no es única. De hecho, fue sólo un pálido eco del estilo utilizado antes este año por un columnista de un antiguo empleador, el Washington Post. En una columna titulada ‘WikiLeaks Debe Ser Parado’, Mark Thiessen escribió que "WikiLeaks no es una organización de prensa, sino una empresa criminal" e instó a que la página web fuera cerrada "y sus directivos llevados a tribunales". El decano de los corresponsales extranjeros de Estados Unidos, John Burns, del New York Times, con dos premios Pulitzer a la espalda, contribuyó con un perfil de Assange en el que utiliza, para describir al fundador de WikiLeaks, expresiones como "delirio de grandeza". El habitualmente educado David Brooks, del Times, afirmó en su columna esta semana que "Assange es un anarquista anticuado" y se preocupaba de que WikiLeaks dañara "la conversación global".
Por su parte, Assange no ha mostrado ninguna reserva al expresar su desprecio por la incapacidad del periodismo tradicional para informar al público, y su creencia en la conveniencia de sus propios métodos. "Cómo es posible que un equipo de cinco personas haya logrado entregar al público más informaciones confidenciales que todo el resto de la prensa?", le dijo al Sydney Morning Herald. "Es una desgracia."
Assange puede o no ser presuntuoso, paranoico y padecer alucinaciones -términos que se podrían aplicar perfectamente, en uno u otro momento, a los más prominentes periodistas investigativos que conozco. Pero el hecho de que muchos prominentes periodistas de la vieja escuela lo estén atacando con tanto desenfrenado vigor es un síntoma del fracaso de los métodos periodísticos tradicionales a la hora de penetrar la cultura del secreto oficial que ha ido creciendo a grandes pasos desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, y amenaza el funcionamiento de la prensa libre como una piedra angular de la democracia.
La verdadera importancia de WikiLeaks -y la clave para entender los motivos y conducta de su fundador- no reside en el contenido de los últimos documentos liberados sino en la tecnología que lo hizo posible, que ya ha demostrado ser una potente arma para derrumbar las mentiras oficiales y defender los derechos humanos. Desde 1997 Assange ha dedicado una considerable parte de su tiempo a inventar sistemas de codificación que hace posible que los activistas de derechos humanos y otros protejan y suban datos sensibles. La importancia de los esfuerzos de Assange para los activistas de derechos humanos en el campo fueron reconocidos el año pasado por Amnistía Internacional, otorgando el Premio Amnistía Internacional de los Medios a la investigación de WikiLeaks ‘The Cry of Blood - Extra Judicial Killings and Disappearances’, que documentó el asesinato y desaparición de quinientos jóvenes en Kenia a manos de la policía, con la aparente connivencia del gobierno.
Sin embargo, las dificultades de documentar los asesinatos oficiales en Kenia empalidecen junto a la tarea de penetrar el secreto mundo que amenaza con engullir el discurso público informado en este país sobre las guerras de Estados Unidos. Los 250 mil cables que publicó WikiLeaks este mes representan solamente una gota en el océano que contiene cerca de dieciséis millones de documentos clasificados como altamente secretos por el gobierno federal todos los años. De acuerdo a una serie de tres investigaciones de Dana Priest y William Arkin publicada antes este año por el Washington Post, se calcula que cerca de 854 mil personas tienen acceso a información clasificada -1.5 veces más que la población de Washington, D.C. "El secretísimo mundo que ha creado el gobierno en respuesta a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 ha crecido tanto y se ha hecho tan poco manejable y tan secreto", concluyó el Post, "que nadie sabe cuánto dinero cuesta, a cuánta gente emplea, cuántos programas existen en él o exactamente cuántas agencias hacen lo mismo".
El resultado de esta manía clasificatoria es la división del público en dos grupos distintos: los que tienen acceso a la conducción real de la política exterior estadounidense, pero que no pueden ni escribir ni hablar sobre ella, y el público informado, que cae fácilmente presa de las mentiras oficiales que dejan al descubierto los documentos de WikiLeaks: el fracaso de los programas contra la resistencia en Afganistán, la participación de China y Corea del Norte en el programa nuclear iraní, el probable fracaso de los intentos de separar a Siria de Irán, la implicación de Irán en la desestabilización de Iraq, la orientación anti-occidental del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, y otros principios de la política exterior norteamericana durante los gobiernos de Bush y Obama.
Es un hecho del actual panorama de la prensa que el escalofriante efecto de las acciones legales con que se amenaza normalmente impiden que periodistas y editores prosigan informes que pudieran servir el bien público -y cualquiera que diga otra cosa es o ignorante o está mintiendo. Cualquier periodista y editor honesto en Estados Unidos sabe que el hecho de que la mayoría de las organizaciones de prensa estén en bancarrota, combinado con la creciente amenaza de acciones legales agresivas de parte de poderosas entidades, privadas y públicas, ha hecho mucho más difícil que los buenos periodistas hagan su trabajo y ha hecho un forado en el delicado tejido que mantiene en pie nuestra democracia.
La idea de que WikiLeaks es una amenaza para la práctica tradicional del periodismo pasa por alto el hecho de que lo que Assange y sus colegas han inventado es una poderosa herramienta que puede ayudar a los periodistas a eludir las barreras legales que dificultan su trabajo. Incluso cuando critica la evidente incapacidad de la prensa tradicional, Assange insiste en que WikiLeaks debería facilitar el periodismo y el análisis tradicionales. "Somos el peldaño antes de que llegue el primer investigador", dijo al aceptar el premio de Amnistía Internacional por exponer los asesinatos policiales en Kenia. "Luego alguien familiarizado con ese material debe dar un paso adelante para investigarlo y ponerlo en el contexto político. Una vez que está hecho, se convierte en algo de interés público".
Wikileaks es un poderoso y nuevo medio para periodistas y activistas de derechos humanos para utilizar los sistemas tecnológicos globales de información y correr el pesado velo del secreto oficial y empresarial que está sofocando lentamente a la prensa estadounidense. El probable arresto de Assange en Gran Bretaña por las dudosas acusaciones suecas de delitos sexuales no tiene nada que ver con la importancia del sistema que ha construido, y que el gobierno de Estados Unidos parece empecinado en destruir con tácticas más apropiadas para el Partido Comunista de China - ejerciendo presión sobre Amazon para sacar a la página de sus servidores y lanzando poderosos ataques de DDOS que amenazan con impedir que los lectores puedan acceder a los cables recibidos.
En un memorando titulado ‘Transparencia y Gobierno Abierto’ dirigido a los directores de ministerios y reparticiones federales y subido a WhiteHouse.gov, el presidente Obama instruye que "la transparencia fomenta la rendición de cuentas y proporciona información a los ciudadanos sobre lo que está haciendo su gobierno". El gobierno haría bien en prestar atención a sus propias palabras -y recordar lo mal que terminó para el gobierno de Nixon la vengativa persecución de Daniel Ellsberg. Y los periodistas estadounidenses, incluidos sus Premios Pulitzer, deberían avergonzarse por unirse al colérico coro que defiende el floreciente mundo secreto cuya existencia es una amenaza para la democracia.
10 de diciembre de 2010
3 de diciembre de 2010
©the atlantic
cc traducción mQh
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si assange es un espía, yo también lo soy


El trabajo y misión de un periodista es exponer las mentiras y sus consecuencias. Julian Assange ha mostrado que no se necesita ser periodista para hacerlo. Eso no lo convierte en espía.
[Mark Lee Hunter] ¿Es el fundador de Wikileaks un espía? Eso es lo que dice Sarah Palin. Pero eso me convierte en espía también. Soy periodista. Y lo que Julian Assange está haciendo es una forma de periodismo: Está publicando noticias.
Si usted es como la mayor parte de la gente, usted creerá que los periodistas son mentirosos y lacayos, difunden "noticias" que son apenas creíbles y se inclinan para beneficiar a los grandes intereses que mueven a los medios (eso es lo que las encuestas del Pew Center nos dicen). Esta vez, la clase política se está quejando porque un sitio web y sus aliados en la prensa están publicando información que es absolutamente creíble. ¿Se ha convertido en un delito publicar la verdad?
Seamos claros en un punto técnico clave: No necesitas ser espía para acceder a dicha información. A veces mirar cosas que no son secretas te dice dónde buscar lo que es secreto (así es como los espías verdaderos trabajan habitualmente). A veces la información es simplemente dejada ahí, por error, desde donde alguien la toma. Y, muy a menudo, alguien te la entrega.
Nadie parece estar haciéndose la pregunta, pero es central en medio de esta tormenta: ¿Por qué habría alguien –especialmente alguien que trabaja, digamos, para el gobierno o un gran banco– hacer algo así? ¿Por qué entregaría los secretos de las instituciones para las que trabaja?
Hay dos grandes razones por las que la gente habla: amor propio ("¡Sí, podemos!") y dolor ("No, no podemos"). De las dos, el dolor es por lejos el mayor motivador. Uno le diría al doctor cosas que no podría contarle ni a su mejor amigo. Y alguna gente en nuestros gobiernos sabe cosas que pueden hacerte enfermar de sólo pensar en ellas.
¿Por qué contar esas cosas a un periodista? Porque cuando sabes un oscuro secreto, te come por dentro. La única forma de sentirte mejor es contarle a alguien y la mejor cura es contárselo a alguien que puede contárselo al mundo. El sueño es que decir la verdad pondrá fin a ese oscuro secreto y podremos volver a hacer nuestro trabajo como si creyéramos en él.
Este es el verdadero secreto que Wikileaks tan increíblemente nos trajo a la vista: Algunas personas en nuestros propios gobiernos están tan asqueadas de lo que tienen que saber, ver y hacer para mantener sus trabajos, que necesitan contárselo a alguien. Quieren que ciertas formas de hacer negocios se terminen y no creen que haya otros medios que puedan ser efectivos.
Pero, ¿por qué acuden a Wikileaks en vez de ir a un periódico en primer lugar? Porque perdieron la confianza en los medios. No hace mucho tiempo, cuando la gente estaba alarmada por algo que veía pasar, acudía a los periodistas. Ahora la gente confía tan poco en nosotros que entrega las noticias que importan a un sitio web. El éxito de Wikileaks es un terrible mensaje para la industria de los medios.
Pero sería aún peor para el periodismo si Wikileaks no existiera, porque está demostrando que si hacemos nuestro trabajo como se supone que debemos hacerlo, y escuchamos lo que la gente quiere decirnos, podemos de hecho hacer mucho más difícil que ciertas cosas continúen, cosas que no debieran ocurrir nunca, en primer lugar.
¿Haríamos ese trabajo aún si pudieran presentarnos cargos por espionaje? Lo dudo. Y esa es sin duda una de las fuerzas que mueven la controversia sobre Wikileaks. Si se pueden presentar cargos para marcar a Assange, también se puede hacer para marcar a cualquier periodista que publique noticias similares.
En mi mente no hay duda de que a un buen número de personas que reclama la cabeza de Assange le encantaría que los medios también se largaran o que funcionaran como siervos dóciles del poder. Por supuesto una sociedad puede existir sin medios que fiscalicen y de hecho muchas lo hacen. Pero esos suelen ser lugares horribles para vivir, excepto para los dueños de todo.
Si el gobierno tiene secretos, dejemos que trate de guardarlos. Cualquier adulto entiende que manejar una organización puede requerir que sus líderes mientan de vez en cuando. Pero el trabajo y la misión de los periodistas es exponer esas mentiras y sus consecuencias. Julian Assange ha demostrado que no se necesita ser periodista para hacerlo. Y eso no lo convierte en espía.
Acosando a Assange y criminalizando a quienes le filtran la información le harán más daño a la democracia que lo que un grupo de hackers podría hacer. No necesitas ser un espía para entender ese secreto. La gente que clama por la sangre de Assange son los arquitectos y aliados de políticas desastrosas que están siendo rechazadas incluso dentro de los gobiernos. Están tratando de esconder su fracaso y Wikileaks es la prueba de que fallaron. Esto no debe ser silenciado y los periodistas debieran ser los primeros en saberlo.
[El autor es profesor adjunto e investigador senior en el INSEAD Social Innovation Centre. Es autor de ‘Story-Based Inquiry: A Manual for Investigative Journalists’ (UNESCO 2009) y miembro fundador de la Red Global de Periodismo de Investigación. Esta columna fue publicada originalmente por openDemocracy.]
10 de diciembre de 2010
9 de diciembre de 2010
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