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ex alcalde acusado por nexos


Con paramilitares.
Colombia. César Arturo Alzate Morales, ex alcalde de La Dorada, Caldas, fue acusado por la Fiscalía por sus nexos con las autodefensas del Magdalena Medio.
Un fiscal de la Estructura de Apoyo de Antiterrorismo acusó a César Arturo Alzate Morales, alcalde de La Dorada entre 2001 y 2003, del presunto delito de concierto para delinquir agravado, por fomentar y promover las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (ACMM) de Ramón Isaza.
La Fiscalía recaudó videos y declaraciones que comprometen a Alzate Moreno con las autodefensas. Además compulsó copias para que se investiguen supuestas irregularidades en la contratación municipal entre 2001 y 2003.
En un video donde sale con el también ex alcalde de La Dorada Justo Capera Caicedo, Ramón Isaza mainifiesta que Alzate es uno de los que había hecho algún trato con él. "César Alzate fue el único que me acató la orden al principio", se escucha decir a Isaza.
En ese momento Alzate dijo que todo hacía parte de una persecución política; una estigmatización por ser pariente del narcotraficante Jairo Correa Alzate, y una campaña para tratar de salpicar a los jefes del Partido de la U en Caldas, incluidos Óscar Iván Zuluaga y Adriana Gutiérrez.
27 de noviembre de 2010
26 de noviembre de 2010
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mataron a líder de despojados


Óscar Maussa, otro líder de despojados de Urabá asesinado. Óscar Maussa, desplazado del Urabá fue asesinado a pedradas en San Juan Nepomuceno, donde había huido tras ser amenazado. Con su muerte ya son nueve los líderes de esa región que reclaman sus tierras asesinados este año.
Óscar Manuel Maussa Contreras, líder de restitución de tierras y uno de los dirigentes de la Cooperativa de Trabajadores Agropecuarios de Blanquicet (Cootragroblan), corregimiento de Turbo, Antioquia, fue asesinado el pasado 24 de noviembre en el Cañito, una vereda de San Juan de Nepomuceno, Bolívar.
Maussa fue asesinado con un fuerte golpe en la cabeza mientras estaba amarrado a un árbol. Según la necropsia lo lapidaron alrededor de las siete de la noche y agonizó hasta las dos de la mañana.
La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz le dijo a VerdadAbierta.com que un campesino de la vereda alertó la Policía mientras asesinaban a Maussa, pero las autoridades sólo llegaron a la mañana siguiente.
La Policía también encontró todas que los asesinos irrumpieron en su casa. "Es claro que iba por él", le dijo a VerdadAbierta.com un abogado que conoce el caso de Maussa.
Maussa lideró la recuperación de tierras de Cootragroblan, una cooperativa de campesinos de Urabá, que libra una batalla jurídica para que le sean restituidas sus tierras, despojadas por paramilitares hace más de 10 años.
Maussa había huido de la finca La Esperanza en 2008, después de numerosas amenazas de muerte, a Montería, Córdoba. En ese tiempo, logró comprar una finca en San Juan Nepomuceno, en la que cultivaba maíz y pancoger.
Con el asesinato de Maussa, nueve líderes campesinos que reclaman la devolución de sus tierras en Urabá han sido asesinados este año. Según una alianza de Ongs, en 2010 40 defensores de derechos humanos y líderes de desplazados han sido asesinados, 33 de estos desde que el presidente Juan Manuel Santos se posesionó y desde que en el Congreso se tramita la ley de víctimas y de restitución de tierras.

El Despojo en Blanquicet
En agosto de 1990, 12 familias campesinas crearon la Cooperativa de Trabajadores Agropecuarios de Blanquicet (Cootragroblan), un corregimiento de Turbo y en ese lugar el gobierno de Holanda les dio un dinero para comprar una finca de 106 hectáreas.
La finca se llamaba La Esperanza y queda ubicada sobre tierras donde están proyectada la Trasversal de las Américas, que une a Panamá y a Colombia por el tapón del Darién.
Las 12 familias se dedicaron a sembrar arroz, yuca, compraron ganado, construyeron un centro de acopio y una casa. Poco tiempo después consiguieron anexar a su cooperativa el predio Nueva Vida de 15 hectáreas.
Pero, desde 1997 los ‘paras’ al mando de Lázaro o ‘Mono Pecas’ empezaron a amenazar, presionar y amenazar los campesinos de Blanquicet. En los alrededores la situación se volvió tan crítica, que unas mil familias abandonaron el corregimiento, entre ellas las 12 familias de Cootragroblan y se fueron a vivir a Turbo, Chigorodó o Medellín.
Según le contaron a VerdadAbierta.com personas que han hecho seguimiento al caso de Blanquicet, los paramilitares se aprovecharon del miedo que generaron entre los campesinos que muchos de ellos empezaron a vender sus predios a precios inferiores a su valor real. "A 200.000 pesos por hectárea, muy por debajo del millón y medio que costaba", dijo una fuente a El Espectador en un artículo de abril de 2010.
Los campesinos también denunciaron que en Blanquicet empezaron a aparecer escrituras falsas y los ‘paras’ ocupaban predios a la fuerza.
Fue así cómo la finca La Esperanza, de Cootragroblan, fue invadida por dos ‘paras’, Wilson Cardona Restrepo, alias ‘El Palillo’ y otro  conocido con el alias de ‘55’, quienes aprovecharon el desplazamiento de los campesinos para meter ganado, además destruyeron las casas y construyeron un encierro para espectáculos taurinos.
Varios paramilitares han aceptado en Justicia y Paz el despojo de tierras en el Urabá Antioqueño. Raúl Hazbún, alias ‘Pedro Bonito’, ex jefe del Bloque Bananero que delinquía en Urabá, aceptó en una versión libre de 2008 que ‘Mono Pecas’ era uno de sus hombres y que manejaba tierras para Vicente Castaño.
Ever  Veloza alias ‘HH’, también jefe del Bananeros, le entregó a la Fiscalía una carta que Carlos Castaño le escribió a su hermano Vicente, donde relaciona entre 70 y 100 mil hectáreas que tenían en Blanquicet para proyectos de palmicultura y banano.
En enero de 2001, Manuel Esteban Rodríguez, representante legal de Cootragroblan fue abordado por tres ‘paras’, que le exigieron entregar las escrituras de La Esperanza.
Después ‘Palillo’ y sus hombres lo llevaron ante Hernán Jaime Arango, en la época notario de Carepa, Antioquia, y lo obligaron a firmar las escrituras públicas de la finca.
En 2003, Manuel Esteban Rodríguez fue a Turbo para pagar el impuesto predial de La Esperanza y descubrió que habían falsificado su firma y su huella digital, y traspasado el título en mayo de 2001.
Una vez vendida La Esperanza hubo un carrusel de traspasos. En menos de dos años, el predio cambió tres veces de manos.
Manuel Rodríguez puso la queja ante la Procuraduría en Chigorodó, Antioquia, que abrió investigación. En mayo de 2005, el Fiscal 72 de Chigorodó ordenó anular las escrituras ilegítimas después de comprobar que la huella que aparecía como la de Rodríguez en la escritura de traspaso de La Esperanza era falsa. Hernán Jaime Arango, el notario, fue absuelto por la justicia, que determinó que fue amenazado y obligado a servir los paramilitares.
Sin embargo, con la decisión de la Fiscalía las amenazas contra los campesinos de Cootragroblan, entre ellos Óscar Maussa, no cesaron.
Ante esta situación, los campesinos miembros de la cooperativa solicitaron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) medidas de protección, por el temor de represalias ante las constates presiones de los ‘paras’ para quedarse con las tierras y la incapacidad de la justicia para hacer efectiva la restitución de La Esperanza.
En septiembre de 2006 la CIDH dictó medidas cautelares a favor de las familias Maussa, Rodríguez, Bravo Pertuz y Tordecilla Cordero que aún vivían en Urabá. Según consta en el acta: "La CIDH solicitó al Gobierno de Colombia adoptar las medidas necesarias para garantizar la vida y la integridad física de los beneficiarios".
La situación de los campesinos de Cootragroblan no mejoró y las presiones de los ‘paras’ y sus testaferros se hicieron cada vez más fuertes. La Comisión Colombiana de Juristas reportó que en Blanquicet  las bandas criminales ‘Águilas Negras’ y ‘Renacer’ seguían delinquiendo e intimidando los campesinos de la región.
En octubre de 2007, Maussa denunció nuevas amenazas esta vez de un paramilitar conocido como ‘Julio Ospino’. También reportó que hombres armados rondaban alrededor de la finca La Esperanza. Unos meses después Maussa abandonó la región.
Desde entonces los campesinos que aún están en Blanquicet viven en la zozobra, con constantes rumores de la llegada de hombres armados que van a cometer una masacre.
"Según nos dicen, están planeando la masacre para obligarnos a salir otra vez de las fincas, porque estamos reclamando lo que es de nosotros, lo que nos habían quitado desde 1996 los paramilitares" dijo a El Espectador uno de los campesinos de la zona en abril de 2010.
Los paramilitares que quieren quedarse con la finca de la Cootragroblan no se limitaron a seguir intimidando a los campesinos.  
Esta vez fueron por Maussa quien se había refugiado en su finca en San Juan Nepomuceno, en donde además de asesinarlo pareciera que con la forma brutal como lo hicieron, le enviaron un mensaje a sus compañeros que aun insisten en que les devuelvan lo suyo.
27 de noviembre de 2010
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gobierno se querella en caso tohá


Gobierno dice que muerte de Tohá es homicidio y se querella. Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior presentó acción judicial contra quienes resulten responsables del asesinato "con premeditación y alevosía" del ex colaborador de Salvador Allende.
Santiago, Chile. La muerte del ex ministro José Tohá se produjo en 1974 en el ex Hospital Militar. El caso es investigado por el juez Jorge Zepeda, quien en los próximos días podría decretar la exhumación del cuerpo.
A través del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, el gobierno presentó ayer en la Corte de Apelaciones de Santiago una querella contra quienes resulten responsables por la muerte del ex ministro José Tohá. El libelo califica el hecho como "homicidio con premeditación y alevosía".
La información fue dada a conocer por el ministro del Interior (S), Rodrigo Ubilla, quien explicó que la medida se tomó "a la luz de los antecedentes recopilados en los últimos días", luego de que el juez Jorge Zepeda reabriera la causa.
Especificó que se trata de una querella contra "quienes resulten responsables, y el valor que tiene es que ponemos a disposición de la investigación los abogados nuestros del programa, para que puedan así, ojalá a la brevedad, tener claridad respecto a este asunto".
Asimismo agregó que "la información que hoy día se dispone, sobre todo a partir de los peritajes que se han hecho los últimos días, aparentemente llevarían a la conclusión de que esto (la muerte de Tohá) se debería a acciones de terceros, lo que significa que estaríamos en presencia de una situación que ya no es una muerte natural".
De todos modos, hizo ver que es "relevante contextualizar" el hecho, pues se trataba de "una persona que estaba en una situación de bastante fragilidad, una persona enferma".

Familia Agradece
Por su parte, la presidenta del Partido por la Democracia (PPD) e hija del desaparecido ministro, Carolina Tohá, valoró la querella.
La ex vocera del gobierno de Michelle Bachelet se mostró agradecida por la decisión del Ejecutivo y afirmó que incluso habría hablado con el titular del Interior, Rodrigo Hinzpeter, para agradecerle.
"Hoy se puede hacer esto porque el año pasado con la ley del Instituto de Derechos Humanos, se ampliaron las atribuciones del programa de DDHH que antes sólo podía querellarse en casos de detenidos desaparecidos", dijo.
La ex diputada por Santiago espera que la iniciativa judicial ayude " a que encontremos la verdad".
En tanto, el senador PS por la Región de Los Lagos, Camilo Escalona, dijo ayer que la querella demuestra que "ya no hay en Chile quien defienda la dictadura de Pinochet, y en consecuencia, el valor simbólico que sea un gobierno sostenido por la propia derecha el que toma la decisión de presentar una querella en contra de los criminales que atentaron contra la vida de José Tohá González, pone de manifiesto lo profundamente que ha cambiado Chile en los últimos 20 años".
26 de noviembre de 2010
25 de noviembre de 2010
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militares a juicio por asesinatos


Llaman a juicio a tres militares por ejecución de dos campesinos en Antioquia. Los afectados son José Adriano Zabala Ruiz, Franly Alexis García Zabala y Silvio Abelardo Gómez García, quienes por la época de los hechos hacían parte de un batallón de infantería del Ejército.
Colombia. Un fiscal de derechos humanos llamó a juicio a tres antiguos militares implicados en la ejecución extrajudicial en 2004 de dos campesinos que fueron reportados como guerrilleros muertos en combate, informaron este viernes fuentes judiciales.
Los afectados son José Adriano Zabala Ruiz, Franly Alexis García Zabala y Silvio Abelardo Gómez García, quienes por la época de los hechos hacían parte de un batallón de infantería del Ejército.
La Fiscalía General precisó en Bogotá que Zabala y García fueron acusados "como presuntos responsables de doble homicidio en persona protegida (por el derecho internacional humanitario)".
Mientras, Gómez deberá comparecer bajo el cargo de "encubrimiento por favorecimiento", agregó la fuente en un comunicado.
Los hechos se remontan al 2 de julio de 2004, cuando los ahora exmilitares llegaron al domicilio rural de las víctimas, los hermanos Jaime de Jesús y Andrés Fernando Guarín, en Corrientes, paraje de la localidad de Concepción, en el departamento de Antioquia.
Según lo establecido por los investigadores del caso, varios uniformados se presentaron en la vivienda y le pidieron a Jaime de Jesús, que tenía 16 años, que "los acompañara a donde estaba su hermano Andrés Fernando, pues necesitaban comunicarle una situación".
"El joven salió de la casa de sus padres en compañía de los uniformados", continuó la Fiscalía, al apuntar que, "al día siguiente, fuentes castrenses reportaron que durante combate librado en la vereda Despensa fueron abatidos dos integrantes del ELN.
Sin embargo, los presuntos rebeldes "resultaron ser los hermanos Guarín Marín", indicó la entidad judicial.
26 de noviembre de 2010
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imputarán a maría del pilar hurtado


La Fiscalía imputó cargos por cuatro delitos a la exdirectora del DAS, María del Pilar Hurtado, y el exsecretario general de la Presidencia, Bernardo Moreno.
Colombia. Este viernes la Fiscalía General de la Nación confirmó la imputación de cargos contra la exdirectora del DAS María del Pilar Hurtado, asilada por el gobierno de Panamá y una de las altas exfuncionarias investigadas dentro del escándalo de las ‘chuzadas’.
Ante el Tribunal Superior de Bogotá fue radicado el escrito de acusación por los delitos de concierto para delinquir, violación ilícita de comunicaciones, abuso de autoridad y falsedad en documento público.
El ente acusador irá ante los jueces para desarrollar una audiencia bajo la figura de ‘contumacia’, que implica la ausencia del procesado, un hecho que en este caso es notorio y de público conocimiento. Como María del Pilar no participará en el proceso al estar aislada en Panamá, lo que procede es practicar esta diligencia.
Una vez se cumpla esta diligencia ante los jueces, la Fiscalía podrá formular acusación y medida de aseguramiento, luego vendría, según explicó la semana pasada el propio fiscal general (e), Guillermo Mendoza Diago, una solicitud de extradición ante el gobierno de Panamá.
Al radicar la solicitud formal ante la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, esta Corporación definirá el día en que se realizará la diligencia.
26 de noviembre de 2010
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habló cecilia de vincenti


Cecilia de Vincenti, la hija de Azucena Villaflor, fundadora de Madres, en el juicio por la ESMA. La desaparición de su hijo Néstor transformó inesperadamente a Azucena en una militante de la búsqueda. Su hija contó cómo se había infiltrado Alfredo Astiz entre esas mujeres desesperadas y cómo organizó su secuestro y desaparición.
[Alejandra Dandan] Argentina. Una de las querellantes le preguntó qué era eso que se había olvidado de contar. Algo que tenía que ver con su padre. Cecilia de Vincenti entonces lo explicó. Era sobre una vez en la que se puso a cocinar como lo venía haciendo desde el secuestro de su madre, pero que se le ocurrió hacer todos los bifes que había en la casa. Su padre se enojó mucho pero mucho mucho, explicó. Y le dijo: "Si viene tu mamá, ¡decime qué le vas a dar de comer!".
Cecilia se había sentado por primera vez en la silla de la sala de audiencias de los Tribunales Federales de Comodoro Py para declarar en el juicio por los crímenes de la ESMA. Estaba ahí para hablar del secuestro de su madre, Azucena Villaflor, una de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo, ante el Tribunal Oral Federal Nº 5, que investiga los crímenes de la Escuela de Mecánica de la Armada. Hasta ese momento, había pasado uno de los militantes de las Ligas Agrarias, el espacio de trabajo político de la zona de Corrientes al que se sumó la monja francesa Alice Domon.
Cecilia contó después una parte de la historia de su madre, esa que empezó el 30 de noviembre de 1976 con el secuestro de su hermano Néstor. Un grupo de tareas lo secuestró en la casa. Llegaron y lo esperaron porque sólo estaba su mujer. Se llevaron a los dos después de golpearlos, y todavía estaban con vida. Néstor solía llamar todos los días a Azucena o visitarla. Ese día no lo hizo. "Mi mamá se empezó a preocupar." Un vecino les contó, otro poco lo hizo la dueña del lugar que alquilaban: "Mi mamá a partir de ese momento empezó a estar llorosa y triste, pero a pesar de eso hizo todo: empezó a ir a las comisarías, hospitales, logró que un abogado le firmara un hábeas corpus: la vida de mi mamá cambia, su actividad empezó a ser ir a lugares donde les decían que iban a tener novedades".
Para el mes de abril se encontró con un grupo de madres y de personas en la Vicaría Castrense. Marcos Zucker estaba muy triste. "Y mi mamá dijo públicamente que deberían encontrarse en la Plaza de Mayo, que era el lugar donde tenía que presentarle a Videla un petitorio para que les dijeran qué estaba pasando con cada uno de los hijos."
Como una fecha que no se borra ni se cambia, Cecilia repitió la fecha del 30 de abril: era sábado, dijo, catorce mujeres se reunieron en la Plaza de Mayo. "Ahí se dan cuenta de que un sábado no tenía sentido, que debían verse un día de semana; una de las madres dijo que viernes no porque era día de brujas y a partir de ahí se instauró los jueves: todos los jueves se instalaron en la Plaza de Mayo."
Cecilia iba a la escuela secundaria. En la plaza había cada vez más madres. Alguna vez, ella se encontró con alguna en su casa. Entre ellas, María del Rosario Cerrutti y Nora Cortiñas, charlando y preparando actividades.
"Hasta ese momento mi mamá era un ama de casa que se ocupaba de sus hijos y del marido. Siempre preparaba la comida al mediodía, o la encontrabas cebando mate a la tarde y ayudando con las tareas escolares y extraescolares, pero a partir de ese momento al mediodía me dejaba la comida preparada y salía a tener su actividad. Iban a muchas iglesias a hablar, me acuerdo de Novak en Quilmes."
Alrededor de octubre, en la iglesia San Nicolás de Bari, le presentaron a Alfredo Astiz como Gustavo Niño. "Le dice que tenía un hermano mellizo desaparecido, que se llamaba Horacio y que su mamá no podía venir a Buenos Aires porque estaba muy enferma." A partir de ahí, "Astiz se infiltra en las madres, gana cariño porque tiene más o menos la edad de Néstor y de los hijos de las madres, lo cuidaban, le decían que no se expusiera, que los varones mejor era que no vayan, que mejor era ser madre, que a las madres no les va a pasar nada".
Como lo contó tiempo atrás María del Rosario Cerrutti, un día, mientras preparaban una actividad, Astiz no tenía dónde quedarse a dormir. "Mi mamá le dice a mi papá si se podía quedar en casa porque la actividad era al otro día temprano." Carmelo dijo que no. De ninguna manera. Que Azucena entraba y salía de la casa, pero que en la casa había una hija adolescente, que no se podía quedar ningún varón.
Cecilia no sabe si fue mejor o peor. Peor, porque si Astiz se hubiese quedado ahora podría reconocerlo. Pero por otro lado cree que así fue mejor: "Haber dormido con un torturador en la casa debe ser terrible".
En la sala se había sentado Ricardo Cavallo en la línea de acusados. En el piso de arriba, donde suele acomodarse orondamente la flotilla de camaradas, alguien intentaba buscarlo con la vista poco más tarde. ¿Está Ricki?, preguntó. ¿Y, lo ves? ¿Saluda? Esperá, le decía una mujer: esperá que se ponga los lentes.
En octubre de 1977 un grupo de madres cayó en una emboscada. Las subieron a colectivos y las llevaron detenidas a una comisaría. Les preguntaron una por una quiénes eran y qué estaban haciendo. Todas respondieron que estaban buscando a los hijos desaparecidos. Mientras tanto, una madre avisó a la familia. Carmelo fue a buscar a Azucena y empezó a decirle que se tenía que cuidar. "Mi mamá firmaba todo con su nombre y apellido, ponía la dirección de mi casa, mi papá le decía que se cuidara que tenía otros hijos además de Néstor, pero ella decía que no, que tenía que buscar a Néstor y saber qué había pasado con él."
El 8 de diciembre se hace el operativo en la Iglesia de Santa Cruz en el que secuestran a Alice Domon pero además a dos de las madres, Esther Careaga y María Ponce de Bianco. El 10 iba a salir la solicitada con la primera lista de nombres, apellidos y DNI de las personas que buscaban. Azucena no dijo nada en su casa: "El viernes fue un día con mucha actividad, a la tarde estuvo con mi tía cebando mate, alrededor de las ocho de la noche llegó Aida Sarti y se puso a conversar con mi mamá". Cecilia y Azucena la acompañaron después a la esquina de Mitre. "La cara de mi mamá no era la misma, tenía los ojos más salidos, cara de preocupación, ojos llorosos, yo esperaba a las diez de la noche porque empezaba una novela de Migré, y le digo: ‘¿Mamá. qué te pasa, estás rara?’". "Lo que pasa", le dijo Azucena, "es que se llevaron a un grupo de madres de la Iglesia Santa Cruz pero no sé cómo contárselo a tu padre. A la mañana, cuando te levantes a cebarle mate antes de que se vaya a trabajar, se lo decís", le dijo su hija. Al día siguiente, su padre se fue a trabajar, Azucena salió a comprar el diario con la solicitada, compró facturas y volvió a la casa. Golpeó la puerta del cuarto de Cecilia: "Me dijo: ‘Nena. ¿qué querés comer?, ¿carne o pescado?’. Yo le dije pescado, y ella me dijo: ‘Qué suerte, así voy a comprar otro ejemplar del diario porque éste salió borroso’".
A Azucena la secuestraron cuando cruzaba la avenida Mitre. Un grupo de dos autos y ocho hombres la encerró. Trató de resistirse. Un colectivo de la línea 98 intentó parar para ver qué pasaba, pero apuntándolo le ordenaron seguir de largo. La señora que ayudaba en la casa despertó a Cecilia diciéndole que habían "levantado" a la madre. Ella que no entendía que levantar era lo que era, pensó en cambiarse y salir a Mitre para ver un accidente. Y Elvira le dijo: "Se la llevaron a tu mamá como a tu hermano".
Cecilia levantó los papelitos con los nombres de los desaparecidos que estaban en la casa. Los guardó en bolsas de comprar y los llevó a casa de una vecina abajo de dos botellas por si llegaban a buscarlos. Entre los papeles estaba el nombre de Horacio y Gustavo Niño.
Carmelo murió antes del retorno de la democracia. Nunca supo qué pasó con Azucena. María del Rosario los visitaba los sábados a la tarde, les contaba novedades y Carmelo se sumó los jueves a las rondas de las Madres. "No podía soportar la vida sin mi mamá –dijo Cecilia–: todos los días creía que iban a venir, que se la habían llevado para darle un susto porque no tenía militancia más que en la búsqueda de saber qué había pasado con sus hijos, así que se muere de tristeza." Era habitual encontrarlo a las tardes sentado en la puerta de casa, mirando a la avenida Mitre, llorando y esperando que Azucena volviera.
En ese ir y venir del juicio, alguien le preguntó a Cecilia poco más sobre su madre. Le dijo "perdón por la pregunta, pero ¿cómo era su madre?" Era un abogado de la querella. Cecilia contó cómo organizaba en el barrio a los vecinos para conseguir cosas como el gas natural o que cuando desapareció Néstor levantó firmas entre los vecinos para que le ayudaran a decir que era un muchacho trabajador, buen vecino y solidario. "Creo que así fue, que lo que hizo por Néstor lo hubiese hecho por otros: era mujer de armas tomar, que no se iba a quedar quieta."
26 de noviembre de 2010
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chacal pinochetista no será sobreseído


Corte rechaza sobreseer por demente al general (r) Brady. Defensa argumentaba que el ex jefe de la Guarnición Militar de Santiago no está en condiciones de afrontar el juicio por los detenidos desaparecidos de La Moneda.
Santiago, Chile. Por unanimidad, la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago rechazó otorgar el sobreseimiento por demencia del general en retiro Herman Brady, procesado por las desapariciones y ejecuciones de los ex GAP y asesores del Presidente Salvador Allende, tras el golpe militar de 1973.
El ex militar, quien a la fecha de los hechos era el comandante de la Guarnición de Santiago, se encuentra hace 11 meses en el Hospital Militar.
Su defensa intentó evitar el proceso, argumentando que el ex jefe uniformado no se encuentra en condiciones de afrontar el juicio, considerando que la causa está en etapa de sumario y "quedan muchos años de investigación", según expresó el representante de Brady, el abogado Carlos Cortés.
Cortés insistió en el impedimento de Brady para continuar bajo juicio, señalando que un tercer informe solicitado por la Corte de Apelaciones "los neurólogos señalaron expresamente que no estaba capacitado para enfrentar este tipo de juicios".
Sin embargo, la sala del tribunal de alzada desestimó estos argumentos y continúa la investigación a cargo del ministro en visita Juan Eduardo Fuentes Belmar.
El 11 de septiembre de 1973 en La Moneda y alrededores fueron arrestados cerca de 40 personas, la mayoría de ellos asesores y GAP de Allende. Los detenidos fueron llevados al regimiento Tacna y dos días después sacaron a unos 20 de ellos en dos camiones, los condujeron al campo de entrenamiento de Peldehue, al norte de Santiago, y los mataron disparándoles con ametralladora.
26 de noviembre de 2010
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papeles perdidos de marilyn


¿Qué no se dijo de Marilyn? Decenas de biografías sobre su infancia trágica y sus matrimonios desgraciados. Investigaciones sobre el rol de la CIA y los Kennedy en su muerte. Retratos de autores como Truman Capote y Norman Mailer tratando de capturar su gracia infinita.
[Juan Ignacio Boido] Cuadros de Warhol, Dalí y De Kooning tratando de capturar su misterio. Y sin embargo, Marilyn Monroe sigue siendo más grande, más misteriosa y más encantadora que cualquier cosa que pueda decirse de ella. Por eso, la publicación a cargo de la familia Strasberg (descendientes de su mentor Lee, en el Actors’ Studio) de ‘Fragmentos’ (Seix Barral), una serie de papeles, cuadernos, poemas, cartas y anotaciones que permanecieron desconocidos hasta ahora, escritos por Marilyn, fue anunciada como la aparición de una faceta insospechada de la actriz. ¿Puede la propia Marilyn explicar su mito?

Marilyn Monroe tiene un sueño: sueña que es Marilyn Monroe, que está en un quirófano y Lee Strasberg está por operarla. La Dra. Hohenberg, su psiquiatra, coincide con Strasberg: operarla es el único modo de curarla de la terrible enfermedad que la aqueja y devolverla a la vida. Afuera, su marido, Arthur Miller, espera ansioso el resultado de la intervención. La Dra. Hohenberg es la encargada de administrarle la anestesia. Strasberg procede, toma un bisturí y la abre. Pero no encuentra absolutamente nada, la operación es un fracaso: Strasberg queda profundamente decepcionado, la Dra. Hohenberg está atónita y Miller, triste y abandonado. Alrededor de la camilla yace desparramado el relleno que cayó de Marilyn después de la intervención: aserrín.
Marilyn Monroe anotó este sueño en 1955, en uno de los innumerables cuadernos y hojas membretadas que comenzaba y dejaba. Marilyn ya era Marilyn, y todavía faltaban siete años para que efectivamente la encontraran muerta en una cama rodeada de lo mismo que tenía dentro: pastillas, barbitúricos, un teléfono descolgado, el encanto muerto y desparramado. Pero ya en ese sueño podría decirse que está todo: su entrega ciega al gurú del Actors’ Studio, su miedo a ser una decepción, los fracasos de su terapia para tender puentes entre sus traumas y el mundo exterior, su incapacidad para amar completamente a un hombre sin abandonarlo, el doloroso esfuerzo por mostrar que había algo debajo de ese encanto imposible de diseccionar. Pero lo más sorprendente tal vez sea no que Marilyn se pregunte lo mismo que el mundo se viene preguntando desde su muerte, ¿quién era la persona dentro de Marilyn Monroe?, sino que ella misma ofrezca una respuesta: No importa, Marilyn Monroe es Marilyn Monroe, y el resto es relleno.

No es que lo que sepamos o podamos saber sobre ella no importe. Sabemos de su padre ausente y desconocido, de una madre internada en clínicas psiquiátricas, de una infancia en familias adoptivas, de los abusos sexuales en una de esas familias, de su primer matrimonio a los 16 años para evitar el orfanato, del fantasma de la locura familiar hereditaria. Pero, ¿cuántas chicas lindas con infancias trágicas hay que no terminan siendo Marilyn Monroe? Sabemos que a los 20 años, después de firmar contrato con la Fox, dejó caer su Norma Jean Mortenson y se envolvió como una boa de plumas el nombre de Marilyn Monroe, en homenaje a la actriz Marilyn Miller y al apellido de soltera de su madre. Pero, ¿cuántas actrices se cambian el nombre al empezar? La diferencia está, quizás, en que mientras muchas se cambian el nombre para dejar atrás quienes son, Marilyn Monroe parece cambiarse de nombre para empezar a ser quien siempre fue. Años después, cuando sale a la luz el calendario de sus días como modelo pin up para el que posó desnuda, poniendo en peligro su carrera, Marilyn sellará su prehistoria mítica y su romance con América pronunciando una frase que podría cerrar cualquier gran novela de Steinbeck, Dos Passos o Faulkner durante la Depresión y la guerra: "Tenía hambre". Hambre, aserrín o pastillas: el relleno dice mucho de ella, pero no explica quién es, qué significa. A Marilyn Monroe nada la llena. Todos se enamoran de Marilyn, pero a Marilyn nada le alcanza: ni Jim Daugherty, ni Joe Di Maggio, ni Arthur Miller, ni Frank Sinatra, ni Yves Montand, ni los taxistas anónimos a los que se entregaba, ni JFK. Uno tiene la sensación de que, de haber sobrevivido a sí misma esa noche de 1962, Marilyn Monroe hubiera tenido más maridos que Elizabeth Taylor. Y peores. Incluso en sus comienzos, Elizabeth Taylor fue menos trágica, más dramática, pero nunca así de mítica. Liz Taylor era morocha en la era del color, y era del violeta de sus ojos de donde emanaba su cualidad única. En cambio, Marilyn Monroe resplandecía toda: ella resplandecía y eran los ojos de los otros los que se encendían. Si Marilyn Monroe tuvo un matrimonio feliz, fue con el Kodachrome. Esa piel hecha de luz, casi traslúcida, y ese rubio platinado que por fin no le debía nada prestado al blanco y negro. Marilyn Monroe no es parecida a ninguna de las rubias de Hollywood hasta entonces: no es Veronica Lake, no es Gloria Grahame, no es Jean Harlow (a la que estuvo a punto de interpretar en una biopic), ni es ninguna de esas rubias fatales del cine noir que le pedían a la noche que hiciera nido en su pelo para ser rubias en pantalla. Marilyn Monroe era la primera rubia fatal a la luz del día: una rubia con luz propia. Una rubia que no necesitaba hacer policiales noir porque terminó viviendo el film más negro de todos, el gran policial de la era color: el que transcurre en la Casa Blanca y termina con el presidente muerto. Por la misma época, con una piel así nacarada, un pasado de infancia trágica, un ascenso de hambre y junto a otro futuro presidente, Eva Perón también transitaba esa transformación hacia el mito. Mientras una enfrentaría a "la oligarquía", la otra enfrentaría a "los estudios". Si Evita era la rubia del Pueblo, Marilyn Monroe era la rubia de América.

¿Qué mito, entonces, encarna Marilyn Monroe que la hace quedar así adherida al siglo XX, junto con Los Beatles, pero sin los discos?
No es simplemente la gracia burbujeante del champagne cuando empieza la noche, ni un alma embriagada por su pena hasta la cirrosis. Marilyn Monroe es una mezcla de las dos cosas: es una gracia en pena. Es el ejemplar perfecto de esa estirpe única que es la chica norteamericana: la Daisy Miller de Henry James, la Daisy de Fitzgerald en ‘El gran Gatsby’, la Marilyn Monroe de Truman Capote en ‘Música para camaleones’: una gracia irreductible, con una pena inconsolable. Rubias hermosas, algo irreales, indescifrables. Marilyn Monroe es el eslabón perdido entre Daisy Miller y la conejita Playboy. Marilyn Monroe fue la primera tapa de Playboy y Marilyn Monroe es la conejita del siglo. ¿Es cándida o perversa? Cuando uno la mira cantarle a Kennedy ‘Happy birthday, Mr. President’, enfundada en ese vestido que, como ella mismo dijo, "sólo puede usar Marilyn Monroe", ¿no intuimos acaso un pompón blanco asomando por atrás? Y cuando uno la escucha ahí, cantando ante el mundo, con esa voz susurrante, entre la agonía y el éxtasis, ¿por qué sentimos más pena por ella que por Jackie, la mujer más engañada en público de Estados Unidos, la cornuda de América? Tal vez porque en Jackie Kennedy siempre veremos a una mujer, y en Marilyn a una chica (incluso aunque uno prefiera a la chica).
¿Y qué siente esa chica? ¿Qué siente la mujer más deseada y sola de los años ’50?
Esta pregunta es lo que aparentemente viene a responder Marilyn Monroe. Fragmentos: poemas, notas personales, cartas. ¿Y cuál es la respuesta? Sorpresa: que adentro de Marilyn Monroe lo que hay es... Marilyn Monroe. Hambre, aserrín, pastillas.
El libro recopila en escaneos directos, y sus correspondientes transcripciones y traducciones, una serie de cuadernos, libretas, agendas, cartas, papeles sueltos y membretados en los que Marilyn escribió a lo largo de los años. Sobrevuela la idea y la intención de encontrar en estos fragmentos los rastros de una intelectual en formación, de una poeta viviendo debajo de la atmósfera resplandeciente de su celebridad, la idea de ver en Marilyn Monroe una Sylvia Plath en potencia. Una idea tan arriesgada como creer que si Sylvia Plath hubiese sido más linda, habría sido Marilyn Monroe. El libro es, sobre todo, un souvenir, una colección de memorabilia, un montaje impecable que intercala páginas escritas con su letra y fotos de Marilyn leyendo y escribiendo, fotos de pudor intelectual en las que Marilyn, que parecía entregarle todo al mundo, comparte con ella misma eso que no le entregaba a nadie: el paisaje desolado en el que parecía habitar adentro suyo.

Por las páginas pasan poemas, fragmentos, fulguraciones, sensaciones, epigramas, epifanías. Escuchamos de su propia voz el asco sexual que le despertaban los primeros hombres. Su miedo a ser la segunda en discordia y el terror a ser tonta ("podía aguantar el rechazo, pero mi orgullo no soportaba haber quedado como una tonta"). Los momentos de hiperconciencia en que actuar y vivir se vuelven lo mismo ("supongo que a lo mejor soy capaz de mirarla a los ojos y decirle ‘te quiero’ con un gesto de odio o algo parecido", escribe como si hablara de copiar a Bette Davis). Su temor a ser castigada o reprimida por ser quien es arriba del escenario. Su esperanza de poder reírse de todo "sin ese falso tono protector". Su certeza de que jamás se suicidaría marcando su cuerpo. Su obsesión por explorar más y más los traumas del pasado. Su duda permanente, la vacilación ante la incertidumbre de si podrá mejorar. Asistimos a su esfuerzo impenitente por educarse: se anota en cursos universitarios incluso cuando ya es famosa, se pone a las órdenes de Strasberg, arma listas de música clásica para escuchar, lee incansablemente clásicos, vanguardias y contemporáneos. Asistimos a su entrega incondicional al psicoanálisis. A su soledad desesperante. Marilyn escribe, anota, corrige. En sus imágenes hay pies, puentes y fantasías: una simbología sencilla pero clara para alguien desgarrada entre las ilusiones y la realidad ("No he tenido Fe en la Vida, entiéndase: la Realidad"). Conmueve leer su miedo, una herida en la infancia que no deja de sangrar, su terror a la desesperación, la fe en el amor que se marchita, la cara en el espejo que se arruga (Marilyn Monroe se arruga), la tristeza de saber que nunca se conoce completamente a otro, la decepción sentimental, su boca que dice "no me beses, no juegues conmigo, soy una bailarina que no puede bailar". La conclusión de que "lo mejor es amar con valentía y aceptar tanto como una pueda aguantar".
Norman Rosten, el amigo de Arthur Miller que la alentó a escribir, dijo que Marilyn escribía con instinto y reflejos de poeta, aunque sin la maestría. El tema con los papeles recogidos en ‘Fragmentos’ no es que sean buenos o malos: es que no se leen para saber lo que Marilyn dice sino lo que ellos dicen de Marilyn.
Marilyn pasea por los recuerdos truculentos de su infancia como si fueran escenas de una película, anota indicaciones de Lee Strasberg en sus clases del Actors’ Studio como si fueran consejos para la vida, anota consejos para la vida como si fueran indicaciones para actuar: el mundo interior de Marilyn Monroe parece un guión para ser Marilyn Monroe. Y Marilyn Monroe actúa en sus cuadernos como actúa en la vida, haciendo ese mismo papel que hace como nadie, que hace siempre y que hizo como nunca en una de sus mejores escenas, bailando con Elia Kazan, Montgomery Clift y Clark Gable –pero que podían ser también Joe Di Maggio, Jim Daugherty y Arthur Miller– en ‘Los inadaptados’ de John Huston, en una escena que parece grabada muchas botellas después de haberle cantado el Happy Birthday a Mr. President y en la que ella pronuncia una de sus mejores líneas, un diálogo escrito por Arthur Miller mientras el matrimonio de ambos se hundía y que podría haber sido de ella y que contiene todo el candor y la sabiduría de su belleza: "Tu mujer murió y nunca supo que podías bailar. En algún punto, tal vez eran extraños el uno para el otro. No te enojes... Sólo quiero decir que si la amabas, le podrías haber enseñado a bailar. Porque todos nos estamos muriendo, ¿no? Todos los maridos y todas las esposas. Cada minuto. Y no nos estamos enseñando lo que realmente sabemos. ¿O sí?"

Marilyn Monroe baila en las páginas de sus cuadernos, baila como Marilyn Monroe, con su gracia y con su pena. Baila sola entre sus fotos.
Y es en una de esas fotos en la que, sin darse cuenta, Marilyn parece deponer a Marilyn sin dejar de ser Marilyn, como esas otras en las que se ve a Lennon y a McCartney en un estudio, olvidándose de quiénes son para ser ellos. Es una foto increíble en la que convergen a la perfección las dos mitades del siglo XX: en ella vemos a Marilyn absorta, al sol, con una musculosa de colores, leyendo las últimas páginas del ‘Ulises’ de Joyce, donde se despliega el monólogo de Molly Bloom, el final por todo lo alto de uno de los libros más importantes del siglo, las palabras de una mujer que habita insatisfecha su mundo mientras afuera los hombres, su marido, todos los maridos, las ignoran y se las disputan haciendo sus cosas de hombres. Uno mira a Marilyn leyendo el ‘Ulises’ y no puede sino preguntarse: ¿entenderá algo?, ¿o lo entenderá todo? Ahí está, en una de sus cartas, su intención de darles la espalda a los estudios que la dejan insatisfecha con sus cosas de hombres, para formar una compañía de actores nueva junto a Marlon Brando, y su proyecto de interpretar todos los papeles shakespeareanos, desde Julieta hasta Lady Macbeth. Ahí estén quizá los verdaderos papeles perdidos de Marilyn. Los que se perdieron para siempre esa noche de 1962 en que apareció muerta, desnuda, entre los blisters de barbitúricos con los que combatía el insomnio que la liberaba de la pesadilla de ser, también en sueños, Marilyn Monroe.

Taaaantas luces en la oscuridad convirtiendo en esqueletos los edificios y la vida de las calles.
¿Qué era lo que iba pensando ayer por la calle?
Parece tan lejano, hace mucho y la luna.
Menos mal que me explicaron de niña lo que era
porque ahora no podría entenderlo.
Ruidos de impaciencia de los taxistas manejando que deben manejar -
calles calurosas, polvorientas, heladas, para poder comer, y quizás ahorrar para unas vacaciones, en las que puedan llevar a sus mujeres a la otra punta del país para ver a la familia.
Entonces el río - la parte hecha de pepsi cola - el parque - gracias a dios por el parque.
Aunque no estoy mirando nada de esto,
estoy buscando a mi amante.
Menos mal que me explicaron de niña lo que era la luna.
Ese río silencioso que se agita y se hincha con todo lo que pasa por encima de él
el viento, la lluvia, los grandes navíos.
Amo el río - nunca inmóvil por nada.
Está tranquilo ahora
y el silencio está solo
salvo por el ensordecedor estruendo de cosas desconocidas,
tambores lejanos muy presentes
excepto por los penetrantes aullidos
y los susurros de las cosas
los sonidos agudos y luego de pronto acallados
hasta convertirse en sollozos más allá de la tristeza - en terror más allá del miedo.
El grito de las cosas indeciso y demasiado joven para ser conocido aún.
Los sollozos de la propia vida.

Tienes que sufrir -
la pérdida de tu oscuro dorado cuando hasta tu cobertura de hojas muertas te abandone
fuerte y desnuda debes permanecer -
viva - mientras miras adelante, aunque el viento te haga inclinarte
y llevar el dolor y la alegría
de lo nuevo en tus miembros.

Soledad - permanece quieta.

El mejor de los cirujanos - Strasberg me va a abrir lo cual no me importa porque la Dra. H me preparó - me puso la anestesia y diagnosticó el caso y coincide en lo que debe hacerse - una operación - para devolverme a la vida y curarme esta terrible enfermedad sea lo que demonios fuere -
Arthur es el único que está esperando afuera - preocupado y deseando que la operación vaya bien por muchas razones - por mí - por su obra y por él mismo indirectamente.
Hedda - preocupada - no para de llamar por teléfono durante la operación - Norman - pasa una y otra vez por el hospital para ver si estoy bien, pero más que nada para consolar a Art que está muy preocupado.
Milton llama desde su enorme despacho, muy espacioso y todo de muy buen gusto - y lleva sus asuntos de un modo novedoso con estilo - y suena música y él está relajado y disfrutando, aunque también esté muy preocupado al mismo tiempo - hay una cámara encima de su mesa, pero ya no hace fotos salvo de grandes pinturas.
Strasberg me abre después de haberme puesto la anestesia la Dra. H. y trata de consolarme de un modo clínico - todo en la habitación es blanco, de hecho no veo a nadie, sólo objetos blancos - me abren - Strasberg con la asistencia de Hohenberg. Y no hay absolutamente nada - Strasberg está profundamente decepcionado e incluso - académicamente sorprendido de haber cometido semejante error. Creyó que iba haber tantísimo - más de lo que nunca soñó posible en casi nadie, pero no había absolutamente nada - vacío de todo sentimiento humano vivo - lo único que salió fue aserrín finamente cortado - como de dentro de una muñeca Raggedy Ann - y el aserrín se desparrama por el suelo y la mesa, y la Dra. H está atónita porque de pronto se da cuenta de que éste es un nuevo tipo de alumno (o de estudiante, iba a escribir).
El caso del paciente totalmente vacío.
Los sueños y esperanzas de Strasberg sobre el teatro se han derrumbado.
Los sueños y esperanzas de la Dra. H de una cura psiquiátrica permanente son resignados - Arthur está decepcionado - abandonado -

Hedda se hizo muy amiga de Marilyn en 1955 y durante un tiempo fue su asistente. Norman es el marido de Hedda. La Dra H. es Hohenberg, su psiquiatra. Art es Miller.

Dejé mi casa de madera sin pulir -
un sofá de terciopelo azul con el que sueño todavía.
Un arbusto oscuro y resplandeciente justo a la izquierda de la puerta.
Al final del camino los crujidos mientras mi muñeca
en su cochecito pasaba sobre las grietas - "Nos iremos lejos".

Los prados son enormes la tierra (será) dura
a mis espaldas. La hierba tocaba
el azul y nubes aún blancas cambiaban la forma
de un anciano por la de un perro sonriente con las orejas desplegadas.

Mira -
Los prados se extienden - están tocando el cielo.
Dejamos nuestros contornos sobre la hierba aplastada.
Morirá más pronto porque estamos aquí - ¿habrá
crecido algo más?

No llores muñeca no llores
te tengo en brazos y te acuno hasta que te duermes.
Calla calla sólo estaba fingiendo que no soy (era)
tu madre que murió.

Te alimentaré del arbusto oscuro y resplandeciente
justo a la izquierda de la puerta.
26 de noviembre de 2010
22 de noviembre de 2010
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