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murió denise borino-quinn


Actriz. Fue la esposa de un mafioso en ‘Los Soprano’.
Murió el 27 de octubre en un hospital de Morristown, Nueva Jersey, la actriz Denise Borino-Quinn, que obtuvo inesperadamente el rol de esposa de un mafioso en ‘Los Soprano’ [The Sopranos], tras acudir a una audición abierta. La causa de su muerte fue un cáncer al hígado. Tenía 46 años.
Nativa de Nueva Jersey, Borino-Quinn no tenía ninguna experiencia como actriz cuando, en 2000, fue contratada para representar a Ginny Sacrimoni en la serie de HBO. El personaje se hizo popular rápidamente y apareció en un episodio de octubre de 2002.
Borino-Quinn asistió a la audición abierta en realidad para acompañar a una amiga de infancia, pero fue ella quien recibió el papel.
"Este fue el trayecto más importante de mi vida. Encontré mi nicho", dijo Borino-Quinn en un artículo del Times en 2006. "Esto es algo en lo que soy buena. No lo veo como trabajo".
Cuando no actuaba, Borino-Quinn trabajaba como secretaria y gerente de oficina de un bufete de abogados en Nueva Brunswick, Nueva Jersey.
Su marido, Luke Quinn Jr., murió en marzo.
28 de noviembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh
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revolución educacional de la derecha


Una muy interesante columna de Carlos Peña, en El Mercurio.
La reforma educacional propuesta por el gobierno tiene virtudes —los cambios al estatuto docente o el fortalecimiento de los directores son dos de ellas— pero también tiene vacíos severos.
Y como las ideologías se conocen mejor por lo que ignoran que por lo que declaran, esos vacíos revelan lo que de veras piensa la derecha en materia educacional.
Desde luego, el proyecto del gobierno elude un hecho obvio: el sistema escolar chileno está perfectamente diseñado para reproducir, con estricta fidelidad, la estructura de clases del país. En Chile hay grupos de escuelas ordenados deliberadamente por clases sociales. Los más pobres van a escuelas municipales o particulares subvencionadas; los de clases medias bajas a escuelas con financiamiento compartido; los hijos de las minorías con más ingresos a colegios particulares pagados. Para cada tipo de escuela —municipal, particular subvencionada, con financiamiento compartido, particular pagada— corresponde un tipo de familia seleccionado por nivel de ingreso.
Esa estructura —una rareza en la experiencia comparada— permanece incólume.
¿Por qué algo así se deja inmóvil? La razón es obvia: el sentido común de la derecha ve en la distribución por clases el resultado natural del esfuerzo personal y no la consecuencia de una estructura de distribución que favorece a una minoría. Siendo así ¿qué tiene de malo —piensa la derecha— dejar que la escuela transmita las ventajas familiares a los hijos?
La reforma también guarda silencio acerca de la educación pública.
Chile siempre ha tenido un sistema escolar de provisión mixta: en él enseñan entidades estatales y otras privadas de variada índole. Se trata de un rasgo valioso que se ajusta bien a la pluralidad de una sociedad democrática.
Hoy día, sin embargo, ese carácter mixto está en peligro: la educación municipalizada principia a cerrar escuelas, las familias migran al sistema particular subvencionado y a poco andar los proveedores privados anegarán la oferta. Y así, transitaremos de un sistema mixto a uno predominantemente privado.
La reforma de la que presumió Piñera también calla acerca de eso y elude fortalecer a esas escuelas que debieran ser el paradigma del sistema ¿Por qué? Es obvio, para la cultura de la derecha es preferible que las escuelas sean privadas: ellas son el brazo cultural de la familia y no, en cambio, el lugar donde se expresan los ideales de la comunidad política.
La reforma tampoco dice nada acerca de la educación preescolar.
La educación en la primera infancia —que significa sacar a los niños temprano del seno de la familia para incorporarlos a una institución educativa— permite disminuir las diferencias de cuna, libera a las mujeres de la división sexual del trabajo y estimula se incorporen al mercado laboral.
¿Por qué, a pesar de esas obvias ventajas, la reforma nada dijo acerca de ella?
De nuevo la explicación es ideológica.
Para un amplio sector de la derecha, la división sexual de roles es una cosa natural que no debe ser transgredida y la experiencia familiar es intrínsecamente mejor que cualquier otra experiencia. El estímulo a la educación preescolar contradice ese prejuicio y de ahí entonces su disposición a omitirla.
En fin, se encuentran los liceos de excelencia a los que la derecha abraza con fervor casi religioso.
Se trata de colegios en los que se permite seleccionar por rendimiento, agrupando así a los alumnos de mejor desempeño previo. Una vez efectuada la selección, se proveerá a esos establecimientos de mayores medios y recursos: se dará a los que tienen y se quitará a los que no tienen ¿A quién se le puede ocurrir que semejante mecanismo —que selecciona a los niños marcando tempranamente el destino de los que quedan fuera— puede ser justo y meritocrático?
A la derecha se le ocurre.
Ella piensa que todas las ventajas de la vida —desde el capital cultural al económico— son fruto del desempeño personal, un resultado de la voluntad y no de hechos sociales que haya que corregir.
Y a la realización de ese ideal lo llama revolución.
28 de noviembre de 2010
©el mercurio
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la insurrección que viene


Cuando fue publicado, Sarkozy lo llamó "un manual terrorista". Cuando fue traducido al inglés, Fox News lo llamó "el último grito de una ultraizquierda violenta". Nadie ha podido saber a ciencia cierta quién o quiénes son sus autores. Se han hecho redadas. Ministros han alzado las cejas. ¿Por qué tanta alharaca?
[Alejandro Quintero Mächler] "¡Todo el poder a las comunas!" —gritó, parado sobre un mostrador, ante los concurrentes. Espantadas señoras, interrumpidas en su labor de mirarse al espejo, escuchaban más con curiosidad que otra cosa, pintalabios en mano. La imagen tenía un tinte surrealista: un joven febril blandiendo un pequeño libro azul mientras lanza cantilenas revolucionarias, rodeado por más de cien acólitos en un almacén en Nueva York, a unos pasos de Union Square. Antes de irrumpir en la cadena de cosméticos Sephora, el grupo, compuesto de estudiantes barbados que portaban libros de Heidegger y Jacques Derrida, ya había sido expulsado, con coercitiva decencia y sucesivamente, de la librería Barnes & Noble y de la cafetería Starbucks. Esto hace ya más de un año, el 15 de julio del 2009, a las cinco de la tarde en la llamada capital del mundo. ¿La razón? La traducción del francés y publicación en inglés del libro La insurrección que viene, escrito por un misterioso ‘Comité Invisible’. Los jóvenes neoyorquinos habían organizado en Barnes & Noble una lectura del libro sin el consentimiento de la librería, que lo último que imaginaba en un apacible domingo era una repentina invasión de estudiantes vociferando arengas entre sus estantes. Los insólitos hechos tuvieron eco en los medios estadounidenses: el New York Times les dedicó un artículo y en Fox News fue posible ver al presentador Glenn Beck visiblemente asustado, calificando el libro de "peligroso", de "último grito de una ultraizquierda violenta" que proclama "el fin de la civilización occidental". Antes de cerrar su programa, Beck hizo un llamado masivo a una lectura prudente del libro, indispensable, según él, para conocer al inquietante "enemigo interno".

 ¿Qué libro es este que causa tanto alboroto? ¿Cuál es su historia? ‘L’Insurrection qui vient’, publicado en París por Ediciones La Fabrique en el año 2007, declara el próximo fin del capitalismo y la necesidad de crear comunas autosostenibles que depongan cualquier tipo de autoridad estatal, apelando a la fuerza armada si es necesario. Estilística e ideológicamente está influenciado por pensadores y filósofos políticos de primera línea, tales como Guy Debord, padre del Situacionismo Internacional, y Toni Negri, coautor de ‘Imperio’, considerado por algunos "el manifiesto comunista del siglo veintiuno". De igual modo es notable la huella de Michel Foucault, Giorgio Agamben y Gilles Deleuze. Leerlo es asistir a una curiosa mezcla entre el pensamiento más vanguardista y la película ‘El club de la pelea’ [Fight Club].
La moribunda civilización occidental-capitalista, se lee en el libro, temerosa del anuncio de su descomposición, ha declarado una guerra abierta a toda la humanidad, manteniéndola bajo vigilancia policial y drogándola con el imperativo de acumular dinero. Por ello es indispensable tomar conciencia e iniciar una insurrección generalizada, que esté basada en lazos de amistad fuertes y en la propagación, por resonancia, del descontento general hacia el actual estado del ser humano. Es preciso abolir la autoridad, el sistema de trabajo, la propiedad, la hegemonía y la necesidad de hegemonía. Hay que saquear, bloquear, sabotear y destruir, a través de cualquier medio, las redes capitalistas —económicas, políticas, de comunicación— que nos aherrojan. Nos hallamos en medio de una "guerra civil" entre el "Imperio" global, o suma de Estados, y cada uno de los ciudadanos del mundo, en su mayoría ciegos, que han perdido su libertad sin saberlo. Este pequeño libro, una transparente invocación a la revolución, hubiera pasado prácticamente desapercibido en Francia si no es porque el presidente Sarkozy, y su ministra de Justicia, Michele Alliot-Marie, vieron en él un auténtico "manual terrorista", propio de una serie de grupos anticapitalistas franceses que, desde las revueltas en los suburbios de París en el 2005, no han hecho sino proliferar y promover acciones rayanas en el anarquismo puro. Alerta y temiendo lo peor, el Estado francés decidió tomar cartas en el asunto cuanto antes.
En el mediodía francés, en la ganadera y vinícola región de Limousin, la policía encontró su objetivo. La mañana del 11 de noviembre del 2008 entraron 150 hombres de las brigadas antiterroristas, armados hasta los dientes, en helicópteros y llevando perros, al pueblo de Tarnac, de tan solo 350 habitantes. Se arrestó allí a nueve individuos, todos entre los 24 y los 35 años, acusados de "asociación criminal con el propósito de actividad terrorista" por haber saboteado 160 trenes en el año 2007, un sabotaje que no dejó heridos ni muertos pero que detuvo el movimiento de cerca de 40.000 personas durante varias horas. Entre los acusados, que vivían tranquilamente en Tarnac en una granja comunal, sembrando alimentos, controlando la tienda de comestibles del pueblo y proyectando películas en un minúsculo cineclub, se encontraba el filósofo Julien Coupat, descrito por Alliot-Marie como el jefe de una brigada "anarco-autónoma" y presunto autor de ‘La insurrección que viene’, según las autoridades francesas. Desde un comienzo, no obstante, se vio la falta de evidencias con las que contaba la policía: en la requisa al pueblo solo se encontró, como objetos sospechosos, una escalera y un mapa de los trenes de la región. El caso de terrorismo se sustenta únicamente en la supuesta autoría de Coupat del incendiario libro. En sus declaraciones, el joven negó haberlo escrito mas aceptó conocerlo e incluso admirarlo.
El despliegue abusivo de la justicia por parte de las autoridades originó una fuerte reacción en toda Francia y muestras de solidaridad en Estados Unidos, España, Grecia y Moscú. Los primeros que protestaron en el país galo fueron los mismos habitantes de Tarnac, sometidos a extensos interrogatorios policiales. La compungida madre de uno de los arrestados aseveró con ironía a la prensa que ellos "plantaban zanahorias sin tener líderes ni jefes y se cree que son unos terroristas súper organizados". Luego, el 19 de noviembre, intervino en la prensa el filósofo italiano Giorgio Agamben, uno de los mayores críticos de las políticas antiterroristas tras el 9-11, cuyo libro La comunidad que viene es considerado una influencia en ‘La insurrección que viene’. En el diario Libération calificó la acción del Estado francés de tragicomedia, ensalzó las inofensivas actividades de los nueve de Tarnac en el pueblo y se burló sin clemencia de las evidencias de la policía: no encontraron ni bombas ni cocteles Molotov; tan solo un mapa de los trenes con sus horarios, que cualquier francés tendría. Más importante aún, declaró conocer a Coupat, quien, afirmó, colaboró con otros seis filósofos en una revista de filosofía política radical llamada Tiqqun, según Agamben "una revista responsable de análisis políticos sin duda discutibles, pero que se sitúan aún hoy entre los más inteligentes de este periodo". Concluye el artículo diciendo que en Francia ya cualquiera que se inmiscuya en alguna actividad crítica o de protesta es tachado ipso facto de terrorista, o de tener "vocación de", de "asociarse con miras a", actividades terroristas. Y esto en un país cuya tradición de protesta civil es extensa, parte de su idiosincrasia. No es exagerado afirmar, como lo hizo con ingenio algún periodista francés, que cada vez las leyes antiterroristas se asemejan más a las de la película ‘Sentencia previa’ [Minority Report].
Después de esta primera carta-protesta de Agamben hubo otra, el 27 de noviembre, firmada por eminentes pensadores y filósofos, entre ellos Slavoj Zizek y Judith Butler, pidiendo la liberación de los nueve acusados, mantenidos en "arresto preventivo". Publicado en Le Monde, el artículo resaltó la ambigüedad del término "terrorista" y señaló el peligro de un gobierno paranoico, imparable en su deseo de acabar con quien piense diferente, dispuesto a acusar chivos expiatorios con tal de mantener la idea de un Estado invulnerable. ¿Desde cuándo, además, es delito publicar un libro? Mientras que el pueblo francés, guiado por la comunidad intelectual, unía sus voces en protesta por los abusos del Estado, la policía no cejaba en sus pesquisas nada concluyentes, topándose con cabos sueltos, callejones sin salida, coincidencias extrañas. La revista Tiqqun, en la que Coupat colaboró y que solo tuvo dos números entre 1999 y 2001, reveló un pensamiento militante de asombrosa solidez filosófica, expresado en nombre de un tal "Partido Imaginario", cuyo polo revolucionario debería llamarse "Comité Invisible". Pero ni esta "pista" sirvió para que la policía encontrara culpable a Coupat, ni tampoco dio resultado insistirle al editor y creador de Ediciones La Fabrique, Eric Hazan, para que revelara las identidades del "Comité Invisible". Hazan, un ex militante en la lucha por la independencia de Argelia, para quien sus libros "son armas", se ha rehusado a brindar información. Tras la liberación de Coupat, en mayo del 2009, y luego de una nueva instigación pública del "Comité Invisible" a la revolución en el mismo año, se le ha preguntado varias veces si ha considerado sacar un nuevo libro del Comité. En una entrevista del 2010 señaló como cercana esta posibilidad y, además, recalcó que gracias a la propaganda que se le ha hecho al libro sus ventas en Francia ya ascienden a 40.000 unidades. Todo un éxito editorial alrededor de un caso del que, todavía, nada se sabe: hilos sueltos, investigaciones laberínticas y anzuelos falsos.
Esta incertidumbre no ha sido obstáculo para la difusión, en otros idiomas, de ‘La insurrección que viene’. En español, la traducción salió en el año 2009 en la editorial Sic Melusina. En una reseña en La Semana Digital, la periodista Fabiola Martínez Vega lo denominó el libro "de moda entre los ‘anti’ todo españoles", un "manual que están utilizando los más radicales de los radicales". En Grecia, en febrero del presente año, se dio a conocer un libro anarquista titulado ‘Somos una imagen del futuro’, hijo del turbulento momento que vive la península. El libro no esconde la influencia del "Comité Invisible", que ya va generando ecos alrededor del mundo. Los franceses, mientras tanto, todavía continúan pasmados: el caso no se cierra, como un polígono informe que no encontrara sus aristas. Hace un mes y medio el noticiero 20 Heures del canal France 2 volvió a hacer un informe sobre el libro, y lo único que quedó claro es que el embrollo continúa, imperturbablemente enigmático, transparentemente irresuelto. Y el Estado francés, medroso y con la opinión pública en contra, aprieta arena con las manos.
28 de noviembre de 2010
©arcadia
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el caso podlech


El ex fiscal de Pinochet, dos años entre rejas en Italia.
[William López y Héctor Zavala] Chile. Dos años ya han pasado desde que Alfonso Podlech fuera capturado por la Policía de Interpol en Madrid, por orden del juez Garzón, el 27 de julio de 2008, en cumplimiento de la orden de detención lanzada por el fiscal Capaldo en Roma, por el caso de la presunta muerte y desaparición del ciudadano ítalo-chileno: Omar Venturelli.
Mientras en Chile se habla abiertamente y sin tapujos que ya es hora de liberar, a través de una amnistía general, a los violadores de los derechos humanos por hechos ocurridos durante el período dictatorial, en Italia se desarrolla inexorablemente después de un año, el juicio contra el ex fiscal militar de Pinochet. Podlech se encuentra encarcelado desde hace más de dos años, en una verdadera cárcel de alta seguridad y no en una prisión de lujo cinco estrellas, como es el caso del jefe de la Dina, el general Contreras y una parte de la cúpula de la Gestapo chilena de Pinochet.
La Justicia Internacional de Roma desde que Podlech puso pie en suelo italiano, el 13 de agosto de 2008, determinó que tenía en su poder a uno de los responsables mayores del aparato represivo que operó, sin clemencia en el corazón de la región de La Araucanía, dejando como saldo: miles de presos políticos, centenares de ejecutados y de detenidos desaparecidos. Y es por esta razón que el ex fiscal militar de Temuco no ha podido liberarse de su lugar de captura.

Trámites Judiciales
Durante el primer año de detención de Podlech (entre Julio de 2008 y Julio de 2009), el fiscal Capaldo se ha dado el tiempo para interrogar al acusado sobre su accionar en tanto que ex Fiscal Militar de Temuco; de recoger un sinnúmero de pruebas, por intermedio de una serie de testimonios directos aportados por las víctimas de la dictadura de Pinochet originarios de la región de La Araucanía. Región donde Podlech como fiscal militar: « hacía y deshacía », dando órdenes de « vida o muerte », sobre los presos políticos que dependían de su Fiscalía Militar del Ejército de Cautín y que pasaban por las salas de tortura del Regimiento Tucapel.
Los primeros testigos que recibió el fiscal Capaldo, durante ese primer año, le permitieron acumular nuevos e importantes elementos, fuera de los que ya disponía al momento que lanzó la orden de captura internacional contra Alfonso Podlech. Estos testimonios fueron entregados por cuatro víctimas directas de Podlech: a) La declaración espontánea de Ruth Kries quien expuso la situación del Dr. Hernán Henríquez, su esposo, detenido, ejecutado y desaparecido en Temuco. Caso emblemático puesto que el Dr. Henríquez fue llamado por bando para que se presentara al Regimiento Tucapel y que días después fuera asesinado y su muerte reconocida por otro bando (con el pretexto de la « ley de fuga »). Su cuerpo nunca hasta ahora ha sido encontrado. El Fiscal militar de la época, Alfonso Podlech, fue quien respondió a Ruth que "los marxistas no tenían derecho a tener una tumba", cuando ella intentó recuperar el cadáver. b) Las declaraciones de Jeremías Levinao, dirigente mapuche del Movimiento Campesino Revolucionario (MCR) y de Carlos López, estudiante de la Universidad de Chile y militante del Movimiento Universitario de Izquierda (MUI), quienes testimoniaron en tanto que ex presos políticos de la cárcel de Temuco, condenados por consejos de guerra en los cuales el fiscal militar era Podlech. El mismo personaje que establecía las acusaciones en base a interrogatorios obtenidos bajo tortura y cuya fiscalía trajaba de manera mancomunada con los Servicios de Inteligencia Militar (SIM), al mando del capitán Nelson Ubilla; c) También en este mismo período se presentó Herman Carrasco, un ex preso político de la cárcel de Temuco y sobreviviente del caso que se denomina ‘Asalto al Polvorín del Regimiento de Temuco’ un burdo montaje hecho por Podlech y Ubilla para justificar la masacre de siete dirigentes de la cúpula del Partido Comunista de Cautín.
De estos cuatro declarantes, hay dos de ellos que enfrentaron en un careo al acusado Alfonso Podlech. El primero se produjo en el mes de diciembre de 2008, donde Ruth Kries enfrentó con mucho coraje y dignidad, al asesino de su esposo. Podlech negó conocerla, en consecuencia que ella ya lo había enfrentado, en varias oportunidades en 1973. El segundo careo se produjo, en febrero de 2009, entre Podlech y Herman Carrasco.
Al final del primer año de encierro de Podlech tuvo lugar la primera audiencia, dándose así oficialmente la luz verde al tribunal romano, el cual determinó que las pruebas presentadas por el fiscal Giancarlo Capaldo eran suficientes para iniciar el juicio, en perfecto acuerdo con el derecho italiano.

Segundo Año
El segundo año del encierro de Podlech coincidió con la apertura del año judicial donde se produce la primera audiencia pública, el 18 de noviembre de 2009, con la participación de todos los actores del juicio: el acusado Alfonso Podlech en tanto que ex fiscal militar del Ejército; los abogados de las dos partes; los familiares de Omar Venturelli, su esposa e hija y los familiares del acusado Podlech. Y al fondo de la sala, el público y varias víctimas de Temuco: ex presos políticos y familiares de detenidos desaparecidos… En esta importante e histórica audiencia, la defensa del ex Fiscal Militar de Pinochet se jugó primeramente por cuestionar, en vano, la nacionalidad italiana de Omar Venturelli con el fin de obtener una anulación del juicio por vicio de procedimiento. Y en segundo lugar lograr la liberación condicional o el arresto domiciliario del acusado. Ni el Fiscal acusador Capaldo, ni los abogados de la parte civil, ni la Corte aceptaron ambas maniobras del equipo defensor. En esa audiencia histórica, encerrado en su jaula de vidrio, Podlech sufrió la primera de sus derrotas, en la « guerrilla judicial » que se abatió contra él, desde que llegó a Italia.

Desfile de Víctimas
En diciembre 2009 se inició una nueva etapa del procedimiento judicial contra Podlech. A partir de esta fecha comenzaron a comparecer, ante la Corte, los testigos citados por el tribunal italiano de Roma para que procedieran a entregar sus declaraciones sobre: el caso de Omar Venturelli, la represión que se desencadenó en la región de Temuco y el papel que jugó el ex fiscal de Pinochet en la terrible masacre y baño de sangre que azotó toda esa región del sur de Chile. Hasta ahora el número exacto de víctimas no se conoce. Con la nueva apertura de la Comisión Valech, en la Región de La Araucanía, el número de víctimas podría aumentar sensiblemente, tanto en ejecutados, desaparecidos y presos políticos, según informaciones extraoficiales entregadas por el Cinprodh de Temuco. Esta nueva variable mostraría una dimensión mucho más grande del carácter de la represión en la zona de La Araucanía. Y un nuevo agravante más en contra de Podlech.
En la audiencia del 9 de diciembre de 2009 se presentan para dar sus testimonios tres personas y víctimas de la dictadura, ellas son: Lautaro Calfuquir, Pablo Berchenko y Eleuterio Toro. El primero, Calfuquir, de origen Mapuche relató en tanto que ex preso político y testigo ocular, las circunstancias sobre: el día, la hora en que Omar Venturelli fue liberado, con una falsa orden de libertad. Sacado con este pretexto para ser detenido inmediatamente en las puertas de la cárcel, por un comando militar al puro estilo escuadrón de la muerte, quien se lo llevó y lo hizo desaparecer como tantos otros casos de detenidos-desaparecidos que se produjeron en muchas regiones de Chile…
Desde la primera audiencia se fue diseñando el modo de operar del ex fiscal militar de Temuco y su banda de criminales del Regimiento Tucapel. También a partir de esta audiencia los primeros testigos aportaron pruebas sólidas sobre la ideología de Podlech, quien de militante del grupúsculo fascista de extrema derecha Patria y Libertad pasó a ocupar el cargo de fiscal militar del Ejército, desde el mismo 11 de septiembre de 1973.
Significativas son las características, si miramos la procedencia, de tres testigos que declararon en la primera audiencia (del 9 de diciembre de 2009). Lautaro Calfuquir, de origen mapuche (cuyo padre se encuentra en la lista de los detenidos desaparecidos de la IX Región de La Araucanía), junto a otros dos testigos más: Mario Carril Huenuman y Jeremías, sufrieron la crueldad infligida a los campesinos mapuches, principales víctimas de la maquinaria represiva dirigida por Podlech y Ubilla. La violencia contra los mapuches constituye una sangrienta venganza por parte de los terratenientes y está ligada directamente al hecho de haber participado activamente en el proceso de reforma agraria impulsado por el gobierno democrático del presidente Salvador Allende y que devolvió al pueblo mapuche miles de hectáreas de sus tierras ancestrales, que habían sido usurpadas por los poderosos dueños de fundos.
Los otros dos testigos: Eleuterio Toro y Pablo Berchenko hicieron parte del grupo de profesores Universitarios de la Universidad Católica de Temuco, comprometidos con la Unidad Popular y las luchas sociales, tal como lo era Omar Venturelli, amigo y colega de estos dos testigos. Estos profesores fueron llamados por los primeros bandos militares emitidos por la Junta Militar de la Región para que se presentaran al Regimiento Tucapel de Temuco. Ellos son de alguna u otra manera los sobrevivientes del grupo de intelectuales y profesionales que fueron reprimidos solo por tener ideas de izquierda. Estos testigos relataron, en el juicio, quien era Omar Venturelli, a que familia pertenecía. Berchenko entregó una información primordial relacionada con el momento cuando vio y discutió con Omar Venturelli, en septiembre de 1973, al interior del Regimiento Tucapel. Este último (en muy malas condiciones físicas producto de las sesiones de tortura) envió un mensaje patético a su esposa: "que se fuera inmediatamente con su hija".
Los testimonios recogidos en esta audiencia, pusieron de manifiesto la responsabilidad que le cabe al ex fiscal militar en la desaparición de los presos políticos que fueron llamados por bandos al Regimiento Tucapel, en principio solo "para verificación de sus domicilios" y que una vez en el interior del cuartel militar de Temuco fueron conducidos directamente a las salas de torturas, para ser interrogados desnudos y con golpes de corriente, por el fiscal militar Alfonso Podlech y los equipos del SIM. Algunos presos políticos después de salir con vida de las salas de torturas del regimiento, eran trasladados a la cárcel de Temuco, como fue el caso de Omar Venturelli. Al cabo de algunos días de haber estado encarcelado se le dio la falsa libertad, para enseguida detenerlo en las puertas mismas de la prisión y hacerlo desaparecer, de la misma manera como procedieron con otros presos políticos de Temuco y en muchas cárceles de diversas regiones del país.
La audiencia del 9 de diciembre de 2009 dio la tonalidad de lo que serían las pruebas aportadas por los otros 24 testigos que vendrían después, en las audiencias mensuales que mes a mes aportarían pruebas irrefutables, precisas, contundentes... contra el acusado sobre su condición de fiscal en el período comprendido entre el 11 de septiembre de 1973 y febrero de 1983, los años más negros y feroces de la represión de la dictadura chilena ejercida contra el pueblo chileno.
Ante el cúmulo de pruebas indesmentibles que la Corte de Roma comenzó a recopilar y habiendo Podlech perdido rápidamente la esperanza de detener o anular el juicio por vicio de forma y al mismo tiempo la posibilidad de beneficiar de la libertad condicional o arresto domiciliario, el ex fiscal decidió, a partir de la audiencia del mes de enero de 2010, cambiar en su totalidad el equipo de abogados defensores que lo habían defendido hasta la audiencia del 9 de diciembre de 2009.
En la audiencia del 11 de enero del presente año, aparece por primera vez en la sala del tribunal, el abogado Nicolo Caricaterra, según ciertas fuentes un especialista y experto en defender criminales y mafiosos. Este se hace cargo de la defensa de Podlech, con la táctica de abordar fundamentalmente el aspecto técnico y formal del procedimiento judicial. El nuevo defensor desde un principio se dio como prioridad desestabilizar los testigos que declaran contra su cliente, muchos de ellos sin ninguna experiencia sobre el formalismo estricto de la justicia italiana. El abogado Caricaterra se ha mostrado muy meticuloso y presta mucha atención en todo lo que se relaciona con fechas que son entregadas por los testigos que narran hechos ocurridos hacen 37 años. Sin embargo aún estando presente esta dificultad del factor memoria, la mayoría de los testigos recuerdan perfectamente: los hechos, los nombres de los torturadores, las circunstancias de sus detenciones, los nombres de sus compañeros que fueron ejecutados y hechos desaparecer. El abogado Caricaterra cada vez que alguien titubea, respecto de alguna precisión de fecha, o algún pequeño error (que en muy poco casos se ha dado), salta sobre el testigo de una manera tan brusca e inquisitoria que da la impresión que el testigo fuera el acusado, lo que resulta muy chocante para el Fiscal acusador Capaldo que inmediatamente lo corrige para que vuelva a su papel de abogado defensor. En otras ocasiones ha sido la presidenta de la Corte quien ha puesto en su lugar el abogado Caricaterra.
Otra táctica de la defensa que el abogado Caricaterra ha utilizado, en algunos casos, es la presentación de documentos relacionados con la correspondencia privada de los testigos, por ejemplo, cartas y misivas intercambiadas entre ex presos políticos. Esta táctica utilizada por el abogado Caricaterra para defender a cualquier precio al acusado Alfonso Podlech, está al límite de la legalidad. El objetivo es claro, Caricaterra trata de impresionar al testigo, sorprendiéndolo y así desestabilizarlo para finalmente disminuir el efecto del testimonio... Poner en duda la veracidad de las declaraciones de los testigos, agredirlos con preguntas inquisidoras e insinuar que hay un complot en contra de su cliente, constituye la táctica que hasta ahora ha practicado la defensa del ex fiscal militar de Pinochet, como por ejemplo la pregunta hecha a muchos testigos: si eran miembros o no del ‘Comité juicio y castigo contra Podlech’.

27 Testigos
Hasta ahora han testimoniado 27 testigos en el juicio que se lleva en contra de Podlech en Italia, en el período que va de diciembre 2009 a julio de 2010. Se trata de ex presos políticos de la cárcel de Temuco, familiares de detenidos desaparecidos, ex presos políticos campesinos mapuches y personas que representan diferentes sectores sociales de la Región de Temuco, tales como : médicos, profesores o estudiantes universitarios, funcionarios del sector de la salud… Todos ellos han viajado de diferentes países como Chile, Canadá, Holanda, Alemania, España, Francia, Italia y han comparecidos en Roma respondiendo a la convocación del fiscal Giancarlo Capaldo para ser escuchados por la Corte. El conjunto de las víctimas reconoció a Podlech en su cargo de fiscal militar y explicaron como operaba al interior del Regimiento Tucapel y que él además de integrar los consejos de guerra, como Juez militar, participó activamente en los equipos de torturadores. No solamente reconocieron su voz en las sesiones de tortura, sino que también hubo casos de víctimas que lo vieron en uniforme como fue el caso de Herman Carrasco quien declaró haberlo visto cuando se le corrió la venda. Información entregada en la audiencia de junio pasado.
Otra grave acusación fue presentada por el ex prisionero político, Víctor Maturana (audiencia de mayo pasado) quien afirmó que durante el primer consejo de guerra, en Octubre de 1973, Podlech en tanto que fiscal acusador le reclamó la pena de muerte. La misma pena, la reclamó para otros dos presos políticos, como fue el caso de Rodolfo Memke y de Godofredo Cotrena. Salvaron sus vidas porque fue el consejo de guerra quien rebajó las penas a cadena perpetua. Resumiendo, a grosso modo, lo que aportaron los 27 testigos fue de haber demostrado que Podlech está directamente ligado a la desaparición de Omar Venturelli, por su responsabilidad en tanto que fiscal militar de Temuco, y que era él quien decidía de la vida o la muerte de los presos políticos que pasaron por sus manos. Los que sobrevivían a las torturas tenían como recompensa las penas arbitrarias de los consejos de guerra, en los cuales el Fiscal militar los acusaba sabiendo que los interrogatorios y los cargos imputados habían sido obtenidos bajo tortura. Todos los presos políticos que fueron condenados por estos consejos de guerra no tuvieron derecho a la defensa. En realidad, todo ello fue nada más que una especie de circo macabro y de parodia de ‘justicia militar’.

Interrogatorio y Contrainterrogatorio
En esta audiencia del juicio en Roma, el acusado Alfonso Podlech fue interrogado durante cinco horas por el fiscal acusador Giancarlo Capaldo, por los abogados y por los jueces de la Corte. En esta oportunidad reiteró que él era inocente y que si bien era cierto que asumió su puesto de fiscal militar de la provincia de Cautín, ello fue solamente a partir de marzo de 1974 y que nada tenía que ver con el caso de Omar Venturelli, por el cual se le está juzgando. Agregó que sobre lo acontecido en el período anterior a marzo de 1974, o sea, durante los seis primeros meses del golpe de Estado, él no sabía prácticamente casi nada. Podlech sin embargo reconoció que desde el 11 de septiembre de 1973, estaba en la fiscalía militar del Ejército al interior del Regimiento Tucapel, pero que el único cargo que ocupó fue el de ‘asesor’, o ‘consultor’ de la fiscalía militar. Y que en ese primer período, el ‘verdadero fiscal’ del Ejército en Temuco era el mayor Luis Jofré.
Como el interrogatorio desde un principio fue bien nutrido y no teniendo argumentos sólidos, claros y convincentes, Podlech titubeó. Enseguida, con ligereza, declaró que: « el golpe de Estado de Chile… es difícil entender el problema que lógicamente ha sido tergiversado aquí en Europa » (no explicó por quien o por que fuerzas misteriosas, tal como ya lo había hecho en Chile). En el fondo les estaba diciendo a los jueces que todos ellos eran unos ignorantes. Con el desplomo y la arrogancia que siempre lo ha caracterizado, así Podlech de una plumada pasa de acusado a acusador. Un verdadero delírium tremens del personaje. Su impotencia y frustración se explica porque ahora ante la justicia italiana no puede decir lo que ha dicho en Chile: que los muertos y los desaparecidos de la dictadura de Pinochet, "son el precio que hubo que pagar para llegar al Chile que tenemos hoy" (entrevista de Podlech en el Diario Austral de Temuco, del 1° de julio de 1990). Y como Podlech está bien informado sobre los muertos, ejecutados y desaparecidos de la región, le traspasa la responsabilidad de las violaciones de derechos humanos al 2° comandante del Regimiento Tucapel, el mayor Luis Jofré Soto porque sabe perfectamente que este último ya falleció y no lo podrá contradecir.
Ya en el año 1990, cuando se empezó a investigar por la primera vez los casos de las víctimas de la dictadura chilena, a través de la Comisión Verdad y Reconciliación (Comisión Rettig), el ex fiscal militar de Temuco comenzó a construir su defensa, en el caso que pudiera ser arrestado en Chile. Pero como esta Comisión tenía como único objetivo hacer un listado de los muertos y desaparecidos, víctimas de los años negros de la represión, sin llevar a la justicia a ningún represor; efectivamente ningún nombre de torturador aparece en este informe. Por lo tanto Podlech y todos los violadores de los derechos humanos no fueron tocados. En esa oportunidad la divisa del primer presidente de la Concertación, Patricio Aylwin fue: "Justicia en la medida de lo posible", en honor al pacto secreto entre la dictadura y la Concertación.
En la revista chilena « Cosas » del mismo año (1990), el ex Fiscal de Temuco afinaba aún más su defensa minimizando el efecto represivo del golpe e incluso calificándolo de benéfico, porque decía "se evitó una guerra civil que habría causado miles de muertos"; como si los miles de ejecutados y desaparecidos chilenos no existieran. Vale la pena señalar que este argumento es el mismo que todo el tiempo ha utilizado el jefe de la DINA, el general Contreras para justificar la represión. También en esta misma entrevista de la revista Cosas, Podlech decía: "yo soy responsable de todo lo que sucedió a contar del 2 de marzo de 1974 y que pasó por la fiscalía". Veinte años más tarde, Alfonso Podlech utiliza este mismo argumento en el tribunal de Roma, cuando afirma, en la audiencia del 22 de julio pasado, que: "fui nombrado, le 14 de febrero del 74, empecé a asumir mi cargo el 2 de marzo" de fiscal militar. Como se puede deducir Podlech es un hombre precavido...
Pero sus argumentos y respuestas a las preguntas que le hicieron en la audiencia de su interrogatorio no son creíbles. Respecto a los desaparecidos, no solamente no conoce a Omar Venturelli, en el caso por el cual se le está juzgando. Tampoco conoce a Ruth Kries, quien se entrevistó con Podlech por el caso de su esposo, el Dr. Hernán Henríquez, desaparecido en Temuco. En lo que respecta las torturas, tampoco sabe nada, ni tampoco es responsable de los consejos de guerra que se llevaron a cabo, entre septiembre de 1973 y febrero de 1974. Ni se acuerda igualmente de las visitas que hizo a la cárcel de Temuco, desde el mismo día del golpe de Estado, ni de las amenazas hechas a los presos políticos de mandarlos castigados al campo de concentración de la Isla Dawson.
Cuando se le pregunta si escuchó o leyó las acusaciones hechas por los testigos respecto al papel de pieza maestra que tuvo en la ola represiva y en el terror ejercido en la región de la Araucanía, tampoco se siente concernido. Sobre las torturas que fueron descritas por los ex presos políticos que declararon ante la Corte, el ex fiscal militar de Pinochet aseguró que él no vió nada y no tiene ninguna responsabilidad. Y cuando se le preguntó sobre lo declarado por los 27 testigos, respondió que "mentían", que "inventaban" todo porque eran todos "unos resentidos"...
A la pregunta relacionada con su participación, en tanto que militante del grupúsculo terrorista Patria y Libertad, su respuesta también es negativa, categórica y cínica. Casi al borde del ridículo declara: "yo nunca he sido miembro de Patria y Libertad... o soy un hombre que tengo pensamiento de centro-derecha". Suena mal y resulta muy extraño para un "demócrata centrista" »como él se autodefine, el haber participado en el golpe de Estado de Pinochet. Aquí tampoco su nueva virginidad de "demócrata" resulta creíble, sin ningún asidero, puesto que lo que dice está en contradicción directa con sus ideas fascistas y con su accionar. Y en completa contradicción también con lo que declaró a la prensa en Temuco, donde afirmó que: "yo era partidario del pronunciamiento militar". Lo que es perfectamente cuerdo y lógico con el programa de Patria y Libertad que decía luchar "por un gobierno militar y nacionalista" y con el slogan que decía "Yakarta viene"... En esta misma entrevista elogia la obra de la dictadura de Pinochet, a la cual él mismo aportó "muchos granitos de arena", diciendo: "las Fuerzas Armadas cumplieron un rol histórico y no se les puede juzgar ahora por errores. Todo tiene su costo, el de Chile fue ese [los muertos y los desaparecidos], lamentablemente. Ahora hay que trabajar por olvidarlo" (entrevista en el Diario Austral de Temuco del 1° de julio de 1990). Este es el verdadero y profundo pensamiento del ex fiscal militar del Ejército en Temuco que ahora solapadamente y torpemente trata de ocultar en el tribunal de Roma. La resistencia de la memoria de las víctimas hace surgir la verdad y ésta ha brillado mucho en la sala del tribunal de Roma.
[Los autores son miembros del Collectif pour les Droits de l’Homme au Chili (France).]
28 de noviembre de 2010
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despiden a obispo valech


Masivo adiós al emblemático obispo Sergio Valech. Con gritos de "Valech amigo, el pueblo está contigo", fue despedido el féretro del ex vicario desde la Catedral. Presidente Piñera y cardenal Errázuriz encabezaron nutrido grupo de autoridades presente en el funeral.
Santiago, Chile. Una multitud se hizo presente este viernes para despedir en la Catedral Metropolitana al ex vicario de Vicaría de la Solidaridad y ex coordinador de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, monseñor Sergio Valech Aldunate.
"La paz es de valientes", rezaba un cartel que portaban en la Plaza de Armas, en saludo del reconocido obispo, quien falleció víctima de un cáncer pulmonar el pasado miércoles a la edad de 83 años. Mientras, los aplausos y el grito "¡Valech, amigo, el pueblo está contigo!" se hicieron sentir en la salida del féretro desde el templo hacia el Cementerio General.
La misa de exequias fue celebrada por el cardenal Francisco Javier Errázuriz, ante una asistencia compuesta por autoridades encabezadas por el presidente Sebastián Piñera y su esposa, Cecilia Morel, el presidente del Senado, Jorge Pizarro; la presidenta de la Cámara de Diputados, Alejandra Sepúlveda; el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter; la ministra Secretaria general de Gobierno, Ena von Baer; el presidente de la Corte Suprema, Milton Juica, y la madre de la ex Presidenta Michelle Bachelet, Ángela Jeria, y la ex ministra de la Vivienda, Patricia Poblete, entre otros. En la ceremonia también intervino la ex vicepresidenta de la Comisión Valech, María Luisa Sepúlveda.
En su homilía, el cardenal destacó el rol cumplido por Valech, destacando que "así como defendió con tesón, arriesgando la cárcel, las fichas de la Vicaría de la Solidaridad y el secreto confiado, supo acoger, sin rencor alguno, a quienes en ese momento no lo comprendieron, y contribuir a acercar posiciones incluso con quienes participaron en la violación de los derechos humanos".
Errázuriz elogió también la sencillez y el carácter del obispo. "A don Sergio le gustaban los segundos planos. No le gustaba destacar. Por eso se sentía mejor de Obispo Auxiliar, renunciando a estar a la cabeza de una diócesis. Era siempre y en todo momento, un servidor, fiel y prudente, de la Iglesia y del Siervo de los siervos de Dios, del Santo Padre, el Papa", señaló.
Por su parte, el Presidente Piñera despidió al fallecido obispo en una ceremonia en el frontis de la Catedral Metropolitana, donde manifestó que "sólo puedo decirle al amigo, al pastor, al obispo que descanse en paz".
El Mandatario resaltó también que la vida del sacerdote fue un "testimonio de compromiso con los más pobres, los más débiles, los más perseguidos", y destacó su tarea por la defensa de los derechos humanos. "En una época difícil de nuestra patria, supo con coraje, pero también con mucha sabiduría, dirigir la Vicaría de la Solidaridad", subrayó.
Luego, el féretro con los restos del obispo fue conducido al Cementerio General, recibiendo el saludo de los floristas de la Pérgola en su paso por Mapocho. En una ceremonia íntima en la que participaron los familiares y más cercanos al fallecido obispo, se realizó el funeral. El cuerpo del ex vicario fue enterrado en el mausoleo familiar.
27 de noviembre de 2010
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peritos en londres 38


Expertos iniciarán peritajes en calle Londres 38, uno de los centros de detención y tortura de la dictadura de Pinochet. Pericia comenzarán en enero o febrero de 2011, y contarán con la asesoría de expertos del Instituto Espacio para la Memoria de Argentina.
Santiago, Chile. Un equipo de expertos de Chile y Argentina realizará un peritaje arqueológico forense en las dependencias de Londres 38, uno de los centros de detención y tortura durante la dictadura de Augusto Pinochet.
Las pericias se iniciarán entre enero y febrero del próximo año, permitirán hallar huellas biológicas y culturales en la casa, como "incisiones en las paredes, mensajes, rayados o marcas".
El equipo chileno contará con el asesoramiento de expertos del Instituto Espacio para la Memoria de Argentina, que ha realizado este tipo de procedimientos en ese país.
La conservadora jefa de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), Roxana Seguel, destacó que el peritaje arqueológico en centros de tortura es una experiencia nueva.
"En los centros de exterminio y tortura que hubo durante la dictadura de Pinochet no se ha hecho un trabajo de búsqueda, se ha hecho desde el punto de vista arqueológico en los sitios donde se dejaron los cuerpos de las víctimas, pero no en los lugares de detención y tortura", explicó.
En la Corporación Londres 38, entidad que administra el lugar, explican que el resultado del peritaje será "patrimonio de la memoria".
Sin embargo, no descartan remitir los resultados a las autoridades judiciales "si aparecen evidencias que pueden contribuir a un mayor conocimiento del caso".
"Ojalá dentro de 300 años alguien pueda mirar esto y vea cómo esto fue un centro de detención y tortura, para que estas cosas no nos sucedan más", dijo la arquitecta María Rosa Martínez, del Instituto Espacio para la Memoria argentino.
En Londres 38, ubicado en el centro de Santiago, fueron detenidos, torturados y desaparecidos 83 hombres y 13 mujeres, dos de las cuales estaban embarazadas, y que en su mayoría aún no cumplía los 25 años.
27 de noviembre de 2010
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barrios ricos con fiscal para robos


Chahúan respalda a fiscal para robos en barrio alto. Comunas ricas se protegen de repetidos robos y utilizan a poder judicial para ello.
Santiago, Chile. El fiscal nacional Sabas Chahuán valoró la designación de Samuel Constenla como el nuevo fiscal de dedicación exclusiva para indagar los robos en el sector oriente de la capital.
"El fiscal regional Xavier Armendáriz, dentro de sus atribuciones, nombró a un fiscal para concentrar una cantidad de investigaciones importantes por ese tipo de delitos y, obviamente, cuenta con todo nuestro respaldo", expresó.
Chahuán formuló estas declaraciones tras participar de una ceremonia en La Moneda, en la cual el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, hizo un positivo balance de los decomisos de drogas durante este año.
El prosecutor fue designado ante los reiterados asaltos a residencias del sector oriente de la capital, en las comunas de La Reina, Vitacura, Lo Barnechea y Las Condes.
27 de noviembre de 2010
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murió robert ellenstein


Actor y director.
[Keith Thursby] Murió el 28 de octubre, de causas naturales, en una residencia de ancianos en Los Angeles West, Robert Ellenstein, actor y director de variada carrera, incluyendo una larga lista de producciones dramáticas en Los Angeles durante varias décadas, informó su hijo David. Tenía 87 años.
Ellenstein también apareció en veinte películas, primero en ‘Con la muerte en los talones’ [North by Northwest; Intriga internacional] en 1959 y ‘Star Trek IV: Misión, salvar la tierra’ [Star Trek IV] en 1986, y un largo currículum en televisión, que empezó a mediados de los años cincuenta.
Fue el primer director artístico de la Company of Angels, co-fundador y director artístico de Los Angeles Repertory Company y miembro fundador del Theatre West en Hollywood.
La Company of Angels, un teatro profesional sin fines de lucro en Los Angeles, le rindió recientemente homenaje como parte de su aniversario número cincuenta.
Una de las producciones más notables de Ellenstein en Los Angeles, que empezó a fines de los ochenta, fue su montaje de ‘Hamlet’, con solo seis actores y sin utilería.
David Ellenstein, que representó a Hamlet, dijo que la dirección de su padre fue memorable debido a "la accesibilidad y claridad de la producción. Glorificaba al actor y las palabras".

Robert Ellenstein nació el 18 de junio de 1923 en Newark, Nueva Jersey, donde su padre, Meyer, fue alcalde de 1933 a 1941. Ellenstein estudió en la Universidad de Nueva York y se licenció en teatro en la Universidad de Iowa. También sirvió en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial y fue herido en Holanda, contó su hijo.
La carrera de Ellenstein empezó en la Cleveland Play House en 1947. Para cuando se mudó con su familia a Los Angeles en 1957, ya estaba apareciendo en series como ‘The Philco-Goodyear Television Playhouse’ y ‘Robert Montgomery Presents’.
En los años sesenta co-protagonizó ‘Irma la dulce’ [Irma la Douce], con Juliet Prowse, en la gira nacional de la obra.
Ellenstein dirigía y era dirigido por sus hijos. David es el director artístico del North Coast Repertory Theater en Solana Beach; Peter es director artístico del William Inge Center for the Arts en Kansas.
"No siento ninguna presión extra con él", dijo Peter Ellenstein al Times en 1992 durante la producción de ‘Rocket to the Moon’, en la que dirigió a su padre. "Un montón de las cosas que hago se basan en lo que aprendí de él".
En 1999, Robert Ellenstein tuvo el rol estelar de ‘King Lear’, de Los Angeles Repertory Company, con Peter Ellenstein en la dirección. Philip Brandes, en el Times, dijo que Ellenstein "interpreta el oscuro viaje de Lear con admirable claridad".
Ademas de sus hijos, le sobreviven su esposa durante 58 años, Lois; su hija Jan Ellenstein-Keeva, de Evanston, Illinois; y cuatro nietos.
27 de noviembre de 2010
4 de noviembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh
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