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dos paras devolverían tierras


’Don Berna’ y ’el Alemán’, ex jefes de las Auc, ofrecen entregar 45 mil hectáreas de tierra. Según informaron los ex ’paras’, los terrenos están en los departamentos de Córdoba, Putumayo y Caquetá.
Colombia. Dos ex jefes de bloques de las AUC están dispuestos a entregar unas 45.000 hectáreas de tierras en distintas regiones del país, reveló hoy la ex senadora Piedad Córdoba.
Las tierras pertenecen a Diego Murillo Bejarano, alias ’Don Berna’, quien fue comandante de los desmovilizados bloques ’Cacique Nutibara’ y ’Héroes de Granada’, de las AUC; y a Freddy Rendón Herrera, el ’Alemán’, quien fue jefe de la facción ’Élmer Cárdenas’, del mismo grupo ilegal.
Córdoba dijo que recibió un mensaje de los dos ex jefes paramilitares, enviado al colectivo Colombianas y Colombianos por la Paz, de la que es su cabeza visible.
Alias ’Don Berna’, extraditado en mayo del 2008 a Estados Unidos por cargos de narcotráfico, declaró estar dispuesto a entregar más de 30.000 hectáreas de tierra en los departamentos de Córdoba, Putumayo y Caquetá.
El ’Alemán’, preso en una cárcel colombiana, por su parte, anunció la entrega de unas 15.000 hectáreas.
Los dos ex comandantes de las AUC se desmovilizaron, junto a algo más de 31.000 paramilitares, durante un proceso de paz entre el grupo ilegal y el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010), celebrado entre el 2003 y el 2006.
La ex congresista reveló también que los dos ex jefes paramilitares lamentaron su destitución en el Congreso y pidieron que prosiga sus tareas en favor de la paz.
La ex senadora fue destituida e inhabilitada por la Procuraduría General por haber mantenido una supuesta colaboración con las FARC.
Un fallo de la Procuraduría del pasado 27 de septiembre fue confirmado el 27 de octubre, y en éste el procurador Alejandro Ordóñez destituyó a Córdoba y la inhabilitó por 18 años para el ejercicio de cargos públicos.
El proceso disciplinario que acabó con la vida política de Córdoba partió de unos supuestos correos electrónicos que, al parecer, relacionan a la ahora ex congresista con las FARC.
6 de noviembre de 2010
5 de noviembre de 2010
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juicio político a jueces torcidos


Los camaristas Otilio Romano y Julio Petra fueron citados por el Consejo de la Magistratura. Los jueces mendocinos, acusados por amparar a los represores y favorecerse entre sí, fueron citados como sospechosos de "mal desempeño".
[Irina Hauser] Argentina. Los camaristas federales de Mendoza Otilio Romano y Julio Demetrio Petra Fernández, investigados por su complicidad con los crímenes de la última dictadura militar, fueron citados a declarar por la Comisión de Disciplina y Acusación del Consejo de la Magistratura como sospechosos de "mal desempeño" y quedaron más cerca de un posible juicio político. A Romano, en este caso, se lo acusa de haber promovido y conseguido un amparo ilegal para frenar todas la actuaciones en su contra en el Consejo por su posible responsabilidad en delitos de lesa humanidad. Un conjuez amigo suyo que hizo lugar a la medida cautelar, el abogado Carlos Parellada, también será indagado por los consejeros. A Petra Fernández se le agregaron imputaciones a las que ya tenía por la liberación irregular de represores y por falta de imparcialidad. Una de las nuevas es haber sustraído el expediente de la apelación al amparo de su colega Romano y anular –aunque estaba excusado– la designación de jueces suplentes que debían resolverlo, y que no son de su círculo de confianza.
La situación de la Justicia mendocina ha sido señalada en varios plenarios como de extrema gravedad. El Consejo, con el voto de todos los sectores, ya suspendió y mandó a juicio político al camarista provincial Luis Miret por "actitud colaboracionista con la comisión de delitos de lesa humanidad" cuando era juez de primera instancia. En el plano penal, Miret ya fue indagado también por 31 secuestros, torturas y desapariciones. En la misma causa está imputado Romano, por 55 privaciones ilegales de la libertad y 39 hechos de torturas en sus tiempos de fiscal. Pero Romano viene esquivando todo: eludió la indagatoria con un certificado médico; en el ínterin, la Cámara de Mendoza –integrada por jueces aliados, como Petra– apartó a pedido suyo al juez de la causa, Walter Bento; y frenó dos expedientes en el Consejo por su presunta vinculación con delitos de lesa humanidad con una medida cautelar que le concedió el juez ad hoc Parellada, nombrado por la propia Cámara, que dijo que no lo podían juzgar por lo que hizo como fiscal.
La movida de Romano generó grandes deliberaciones en el Consejo y fue denunciada por el procurador general Esteban Righi. Algunos consejeros llegaron a plantear que había que desconocer la cautelar, aunque se decidió plantear el tema a la Corte Suprema, que aún no respondió. La diputada Diana Conti (Frente para la Victoria) impulsó entonces un dictamen que fue aprobado ayer por unanimidad en la Comisión de Acusación y que dispuso citar tanto a Romano como a Parellada como sospechosos (una especie de indagatoria) de mal desempeño para luego votar si los enjuician. A Parellada, que no es juez, como mucho pueden sacarlo de la lista de conjueces.
Según el dictamen, la medida cautelar contraría la Ley del Consejo de la Magistratura que establece que la acusación a un juez no puede ser revisada judicialmente como, en cambio, puede serlo la destitución. Como las investigaciones contra jueces caducan a los tres años, ese plazo podría beneficiar "a quienes dilatan el trámite". "La conducta de Romano (...) afecta profundamente nuestro sistema de división de poderes, impidiendo el ejercicio de la facultad de controlar a los magistrados", dice el texto aprobado. Suma, como agravante, la aparente relación entre el camarista y el conjuez, cuya hija "fue designada y promovida en dos oportunidades por la Cámara Federal de Mendoza".
En el plenario de ayer se discutió la posibilidad de votar en el acto la suspensión de Petra y la apertura de su enjuiciamiento propuesta por Héctor Masquelet (representante del Poder Ejecutivo) en base a dos cargos por los que ya declaró. Pero hubo consejeros, como el juez Luis Cabral y el radical Ernesto Sanz, que propusieron sumar otras cinco imputaciones pendientes y volverlo a citar. El argumento era dar más sustento a la posible futura acusación. A la vez, sacarse el asunto de encima, y que quede para los nuevos consejeros (sólo quedarán Masquelet y Marcelo Fuentes), que asumen en quince días. Petra tendrá que dar explicaciones por:

- Hacer desaparecer el expediente del amparo de su amigo Romano que frenó su investigación en el Consejo. La Cámara mendocina en pleno, Petra inclusive, se había excusado de fallar en la apelación del organismo, y se sortearon subrogantes. Uno de ellos, Antonio González Macías, denunció que no podía resolver porque el expediente no estaba. Es que Petra, con supuestas facultades de superintendencia, anuló el nombramiento de los suplentes y envió todo "en consulta" a la Corte, que ratificaría a los jueces recién la semana próxima.

- Su posible parcialidad, al haber firmado el fallo que desplazó al juez Walter Bento que había citado a indagatoria a Romano. La amistad entre Petra y Romano es conocida en Mendoza y como prueba de ella, un dictamen de Masquelet señala que después de aquel fallo fueron fotografiados festejando con vino y champán.

- Haber favorecido al teniente coronel Luis Stuhldreher, intendente de facto en 1976 con una falta de mérito extendida a expedientes que nunca habían llegado al tribunal, donde se le imputaban 18 desapariciones.

- Demoras en las causas de derechos humanos, en las que liberó en forma masiva a represores de Mendoza, San Juan y San Luis.

- Ya hay un dictamen acusatorio por liberar a un sargento procesado por crímenes de lesa humanidad y "falta de imparcialidad" al no excusarse en una causa de derechos humanos.

Pablo Salinas, abogado del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, uno de los denunciantes, está convencido de que "por más que cambie la integración del Consejo, aunque estos jueces hayan especulado con eso, son tantas y tan graves las irregularidades que han cometido que seguramente van a quedar suspendidos".
6 de noviembre de 2010
5 de noviembre de 2010
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médico atendió a una desaparecida


Una partera y una médica secuestradas después de atender a una desaparecida. El doctor Justo Blanco atendió el parto de la desaparecida Silvia Isabella Valenzi, que estaba secuestrada en el Pozo de Quilmes. La partera y la médica que avisaron a su familia del nacimiento de una niña fueron llevadas a El Vesubio.
[Alejandra Dandan] Argentina. El aún es médico especialista en obstetricia. La persona que en 1977 atendió en el Hospital Isidoro Iriarte de Quilmes a una parturienta secuestrada en el Pozo de Quilmes. El hombre que le impidió a un grupo de tareas entrar a la sala de parto, que logró saber que se llamaba Silvia Mabel Isabella Valenzi y las condiciones del secuestro. Que ayudó a nacer a una niña, que denunció lo que sucedió y luego sufrió las consecuencias con la explosión de una bomba en la puerta de su casa. Es el doctor Justo Horacio Blanco. Durante su relato en los Tribunales de Comodoro Py lloró, y les arrancó lágrimas hasta a los guardias.
El caso del hospital de Quilmes es uno de los nudos del juicio oral por los crímenes del centro clandestino de El Vesubio. El 1º de abril de 1977, una patota encabezada por el médico policial Jorge Antonio Bergés llevó a Silvia Mabel Isabella Valenzi a dar a luz por un parto prematuro. Dos empleadas del hospital avisaron clandestinamente a su familia que ella estaba en ese lugar. Eran la partera Genoveva Fratassi y la médica María Luisa Martínez de González; ambas terminaron en El Vesubio. Blanco declaró en el marco de esa causa, como lo había hecho otras veces incluso en los Juicios por la Verdad.
"Ubico el caso y ubico las circunstancias", respondió dedicadamente al juez Leopoldo Bruglia a cargo del Tribunal Federal Oral Nº 4. "Yo era médico de guardia, obstetra –dijo–. Un lunes entra en la maternidad un grupo de policías encabezado por el médico de policía Bergés, a quien conocía de antes por mi especialidad. Traían una detenida en franco trabajo de parto."
"Eran las once de la noche, aproximadamente. Bergés se fue de inmediato, quedaron algunos policías que quisieron entrar a la sala de partos y yo me opuse porque es un medio quirúrgico y no correspondía. Extrañamente para esos tiempos, me hicieron caso y pudimos tomarle declaraciones como corresponde para hacer la historia clínica."
La mujer le dijo entonces quién era, le explicó que estaba "detenida", con un embarazo de siete u ocho meses. Blanco la revisó, la encontró con ocho centímetros de dilatación. "Le pregunté si había sido torturada y me dijo que sí, y colegimos que debido a esas torturas se adelantó el parto." Isabella dio a luz una nena de 1,800 kg, ostensiblemente prematura, dijo él, por lo cual la pusieron en Neonatología. "Después la internamos en una sala de puerperio, de inmediato fue acompañada por los policías. Ese día hubo mucho trabajo, no dormimos –explicó–, entonces vi cuando se la llevaban, a las pocas horas, en la caja de una camioneta no identificada."
Sólo dos o tres personas lo oían desde la parte de atrás de la sala, el espacio destinado a un público que en el caso de El Vesubio suele estar ganado por el vacío. En medio de la nada con dos o tres personas, lloraba una mujer policía. "Dicho hecho sucedió en las primeras horas de la mañana –agregó–, yo mismo le informé por igual al director del hospital y al jefe del Servicio, el doctor Iriarte, ya fallecido, y el doctor Oscar García, también fallecido."
Blanco tuvo tiempo de decir algo más. "Debido a mis declaraciones anteriores, los represores que por supuesto quedaron me pusieron una bomba que me voló el frente de mi casa; fue 1987, afortunadamente –dijo llorando– no estaban mis hijos ahí."
Las querellas hicieron pocas preguntas. "Este hecho es el único que hubo en el hospital en el que trajeran a una parturienta, esto va por mi opinión –explicó–, pero creo que la intención era apoderarse de ese recién nacido que necesitaba atención de Neonatología para sobrevivir, porque era un caso delicado, los otros no necesitaban atención especial."
También habló de las otras dos mujeres. Explicó que conoció a las dos. Dijo que, según sus datos, pocos días después fue detenida Genoveva, cree que en el hospital. "Y el informe que también tengo es que ella y la obstetra se encargaron de informar a la mamá de la chica que ella había tenido un parto en la maternidad."
¿Que pasó con la beba?, le preguntaron. "La beba es un misterio para mí", dijo él. "Sé que desapareció, sé también que no hubo certificado de defunción y sé que no hubo cuerpo al que velar. Qué pasó, no lo sé. En algún momento he preguntado a alguna de la gente de Neo de ese tiempo, me dijeron que había fallecido por su misma prematurez, pero no tengo ningún conocimiento que me avale esa afirmación."
6 de noviembre de 2010
5 de noviembre de 2010
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cecilia nazabal, la mujer nueva


"[...] ella pertenecía a una generación que creía en el hombre nuevo y ella nunca dejó de practicar eso de la construcción de una mujer nueva en su propia vida", según la recuerda Nadia Schujman.
[Sonia Tessa] Argentina. Cecilia Nazabal dejó un recuerdo indeleble en todos los que compartieron alguna parte de su vida con ella. Su sonrisa, su calidez, eran lo más notorio para quienes la conocían poco. En la noche del 5 de noviembre del año pasado, su vida se extinguió después de años de lidiar con una enfermedad que le provocaba intenso dolor. En ese momento, el juicio oral y público contra Óscar Pascual Guerrieri y otros cinco represores estaba en pleno desarrollo. Ella llegó a ver el comienzo del proceso, por el que tanto batalló y al que tanto aportó. Tenía ganas de dar testimonio de todo lo que había averiguado durante más de 20 años sobre el circuito represivo en la zona, pero la salud no la dejó. "Fue una luchadora incansable para que se hiciera justicia, no sólo con su compañero sino con todos los compañeros. Me dejó muchísimas cosas porque ella pertenecía a una generación que creía en el hombre nuevo y ella nunca dejó de practicar eso de la construcción de una mujer nueva en su propia vida", la recuerda Nadia Schujman, abogada de Hijos, la agrupación a la que pertenece también Fernando Dussex, hijo de Cecilia. En 1977, Fernando Dussex padre fue secuestrado, y ella -con su bebe de 45 días- comenzó a deambular un largo exilio interno que duró hasta 1980, cuando volvió a radicarse en Rosario.
Cecilia tejió con paciencia y tesón una buena parte de las causas de derechos humanos en Rosario. "Siempre la conocí peleando por lo que pensaba, por sus ideas y fundamentalmente por reconstruir el pasado. Ella fue una artífice fundamental de los juicios, sobre todo del juicio anterior, la causa Guerrieri-Amelong, ella siempre estaba contactando familiares, buscando datos, y además tenía una memoria prodigiosa", la recuerda Eduardo Toniolli, también de Hijos.
La mamá de Eduardo, Alicia Gutiérrez, fue compañera de Cecilia en esa búsqueda. "A veces se pasaba las noches enteras maquinando cómo sacar un dato, de dónde sacar un hilito para llegar a un dato. Así no solamente con la causa de la quinta de Funes, también datos que aportó para la causa Feced y en Santa Fe". Cecilia había estudiado Ingeniería Química en la capital provincial, hasta que la represión la obligó a abandonar la carrera. Sólo le faltaba la tesis. Sin embargo, en los 80, cuando volvió a Rosario, donde nació y creció, decidió continuar con su tarea de maestra jardinera que le permitió sobrevivir durante la dictadura. Fundó junto a su hermana Uma el jardín La Nube, un espacio pedagógico luminoso, donde el valor de la solidaridad y la construcción colectiva eran fundantes. "Ella conocía los detalles de todos los alumnos. En su cabeza guardaba los nombres, los sobrenombres, aparte de la percepción de lo que le pasaba a cada chico y la búsqueda de una solución", recordó Oscar Moore, su compañero de 29 años, que lleva su desconsuelo a cuestas. Cecilia murió pocos días antes de cumplir los 60 años.
En el proyecto pedagógico participativo que alumbraron en La Nube, desde el principio hubo lugar para cualquier niño o niña. "Sabía cómo lograr que los chicos superaran las dificultades. Tenía mucha paciencia con los que más la necesitaban. Hacía mucho esfuerzo por cada chico", la recordó su pareja.
Como padres de niños que concurrieron a La Nube -un lugar donde se respiraba arte y creatividad-, los militantes de Hijos resaltaron la coherencia. "En ese jardín pude ver la construcción de los valores de solidaridad, de respeto hacia el otro, como un pilar fundamental en la educación de los seres humanos. Ella me enseñó muchísimas cosas justamente por practicar la tolerancia, el respeto, el afecto. Cecilia creía en todo eso y lo traducía en su vida en hechos cotidianos permanentemente. Y todo lo hacía dejando el cuerpo, la cabeza, el corazón", rememoró Schujman.
Edu Toniolli también mandó a su hijo a ese jardín. Recuerda una anécdota: el niño tenía tres años cuando pasó por una reunión de maestras. Cecilia tenía una revista en sus manos, con una foto de Evita. El niño dijo: "Mirá, Evita", y todas festejaron. Al rato, Cecilia llamó al padre para contarle, divertida, que su hijo ya sabía quién era Evita. La relación con Alicia Gutiérrez se remonta a la primavera democrática. "La conocí en el año 86, a través de una amiga común, que me contó que mandaba sus hijos a La Nube y que Cecilia tenía también su compañero que estaba desaparecido y que había estado en la quinta de Funes. Nos conocimos, e inmediatamente hubo algo que nos unió, que era la militancia del pasado, que era común, del mismo proyecto político, y tantos años de búsqueda de justicia, eso nos unió, y de ahí en más no nos separamos", cuenta emocionada.
La amistad, la militancia, la apuesta por la vida. Cecilia siempre fue coherente. "Es una de esas personas que no pueden pasar por tu vida sin dejarte marcas porque realmente era tan humana, tan solidaria, tan observadora del otro, que dejaba huellas", apuntó Schujman.
Alicia Gutiérrez recordó que siempre se hacía un lugar para preguntar por el otro, y jamás se quejaba de sus padecimientos, que en los últimos años fueron muy intensos. "No llegó a declarar, pero vio que empezaba el juicio y los vio a los represores sentados ahí. En cambio, no alcanzó a ver que les dieran prisión perpetua", lamentó Gutiérrez. El 15 de abril de este año, cuando se leyeron las condenas contra Guerrieri, Jorge Fariña, Juan Daniel Amelong, Walter Pagano y Eduardo Costanzo, ella no estaba, pero había hecho tanto por conseguirlo, que su presencia fue inevitable. "Dejó un vacío enorme, es de esas personas que ocupan mucho espacio. Ella sostenía el mundo a su alrededor", dijo su compañero de vida. El 18 de noviembre le harán un homenaje en el Concejo municipal. También la recordarán el lunes, a las 17, en el cantero central de Oroño, en el aguante al juicio contra represores.
6 de noviembre de 2010
5 de noviembre de 2010
©rosario 12
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murió johnny sheffield


Fue Boy en las películas de Tarzán.
[Dennis McLellan] Murió Johnny Sheffield, ex niño actor que fue Boy en la serie de películas de Tarzán de fines de los años treinta y cuarenta, con Johnny Weissmuller, y más tarde fue protagonista de la serie de películas ‘Bomba, el niño de la selva’ [Bomba, the Jungle Boy]. Tenía 79 años.
Sheffield falleció el viernes de un ataque al corazón en su casa en Chula Vista, cuatro horas después de que cayera de una escalera cuando estaba podando una palmera, informó su esposa Patty.
"Fue un niño de la selva hasta el final", dijo, observando que el que fue su marido durante 51 años no estaba muy arriba en el árbol cuando cayó, aunque "a veces trepaba hasta la copa".
Hijo del actor británico Reginald Sheffield, tenía siete años cuando su padre vio un anuncio en el Hollywood Reporter que preguntaba: "¿Tiene usted un Tarzán Jr. en su patio trasero?"
El crespo Johnny Sheffield derrotó a más de trescientos jóvenes para el papel de Boy en la película de 1939, ‘Tarzán y su hijo’ [Tarzan Finds a Son!], en la que Tarzán y Jane (Maureen O’Sullivan) adoptan a un niño cuyos padres murieron en un accidente de avión en la selva.
Sheffield, que trabajó en ‘Con tiempo prestado’ [On Borrowed Time] en Broadway en 1938, recordó en una entrevista con el Times en 1997 que hubo dos partes en las pruebas para el rol de Boy.
"La primera consistía simplemente en hablar con Weissmuller, y eso no fue ningún problema’, dijo. La segunda parte era una prueba de natación, que representaba para Sheffield un gran problema, pues no sabía nadar.
La prueba de natación con Weismuller, ganador de cinco medallas de oro olímpicas en natación, se realizó en el Hollywood Athletic Club.
"Se zambulló en la parte más profunda de la piscina", contó Sheffield al Times en 1997. "Él sabía que yo no sabía nadar. Me dijo: ‘Tírate’. Y me tiré, me tomó de un brazo y me sentó en sus rodillas. Me dijo: ‘Lo estás haciendo bien. Mantén la respiración, nos vamos a zambullir".
"Después hicimos un montón de escenas de ese tipo en las películas, en las que yo me aferraba a él debajo del agua. Salimos de la piscina, nos secamos y dijo: ‘Este chico nada muy bien’".
De 1939 a 1947, Johnny Sheffield fue Boy, el chico con taparrabo de cuero en ocho películas de Tarzán, incluyendo ‘El tesoro de Tarzán’ [Tarzan’s Secret Treasure] y ‘Tarzán y las amazonas’ [Tarzan and the Amazons].
Weissmuller fue siempre "amable y cariñoso conmigo", contó Sheffield a la Associated Press en 1984, poco después de que el actor al que llamaba Big John muriera a los 79 años.
"Era como un padre para mí", dijo Sheffield. "Me cuidaba siempre. Trabajábamos mucho con animales vivos, y muchas veces, cuando se cansaban, los animales se ponían taimados.
"Había un chimpancé grande que, un día, se enfadó muchísimo y estuvo a punto de morderme. Pero Big John puso su pierna entre el chimpancé y yo, y fue él el mordido".
Sheffield estudió en los estudios de MGM mientras hacía las películas de Tarzán, y asistía a la escuela pública cuando no estaba en el estudio.
"Imagínate lo que era en la escuela: ‘¡Aquí viene el hijo de Tarzán!’", contó en una entrevista de 1997 con el San Jose Mercury News.
"Tuve que aprender a cuidarme a mí mismo. Eso es mucha presión para un niño cuando está tratando de saber quién es y qué hará en la vida".
Después de aparecer en su última película de Tarzán, ‘Tarzán y la cazadora’ [Tarzan and the Huntress], en 1947, Sheffield consiguió el rol estelar en la película ‘Bomba, el niño de la selva’ [Bomba, the Jungle Boy], la primera de una docena de películas de bajo presupuesto de la serie Bomba, de Monogram Pictures.
"Me encantaba porque yo era la estrella", dijo al San Jose Mercury News en 1997. "Las hicimos todas en el plató, pero me sorprendió la calidad que logramos".
Pero como dijo Sheffield en una entrevista con la AP en 1984, "no me interesaba la fama ni la adulación. Tienes que querer el oficio para seguir en él".
Después de ‘Señor de la selva’ [Lord of the Jungle] en 1955, abandonó el cine.

Sheffield, que nació en Pasadena el 11 de abril en 1931, se licenció en administración de empresas en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) y se mudó a Yuma, Arizona, donde trabajó para una importante compañía que se dedicaba a la agricultura.
Más tarde trabajó como agente inmobiliario en Malibu y Carmel, y luego pasó muchos años trabajando para una empresa que importaba langostas de Baja y se convirtió en un contratista cuyos proyectos incluyeron la restauración de un par de edificios en el Gaslamp Quarter de San Diego.
Pese a que había abandonado el cine hacía décadas, Sheffield siguió recibiendo cartas de sus admiradores.
"Las cartas dicen siempre: ‘Hola, queremos agradecerte todos los buenos momentos que nos hiciste pasar en el cine’", dijo en una entrevista con Times en 1997. "Miraban las películas, volvían a casa, se colgaban de una cuerda y empezaban a balancearse".
Además de su esposa, le sobreviven sus hijos Patrick y Stewart; su hija Regina; su hermano William; y un nieto.
5 de noviembre de 2010
19 de octubre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh
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a juicio torturadores de dilma rousseff


Brasil: Procesan a torturadores de presidenta electa Dilma Rousseff.
Brasil. El Ministerio Público Federal de Sao Paulo inició este jueves un proceso para depurar la presunta responsabilidad civil de cuatro militares jubilados por seis asesinatos y la tortura de 20 personas, entre ellas la presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff.
Fueron acusados los militares Homero Cesar Machado, Innocencio Fabricio de Mattos Beltrão y Maurício Lopes Lima, de las Fuerzas Armadas, y João Thomaz, ex capitán de la Policía Militar de Sao Paulo, detalló la fiscalía en un comunicado.
Los cuatro acusados podrían perder sus pensiones de jubilación y ser condenados a pagar indemnizaciones a la sociedad y a contribuir a las que paga el Estado a las víctimas de la dictadura (1964-1985).
El proceso investiga los crímenes presuntamente cometidos por los cuatro militares en la Operación Bandeirante, dirigida por el comando del segundo Ejército entre 1969 y 1970, en el auge de la represión contra opositores políticos al régimen.
El Ministerio Público cree que los acusados son responsables de seis asesinatos en el marco de esa operación, entre ellos el del disidente Virgílio Gomes da Silva, considerado como el líder de la banda armada que secuestró durante dos días al embajador estadounidense Charles Burke Elbrick, en septiembre de 1969.
Entre las víctimas de tortura citadas en el proceso se encuentra Dilma Rousseff, quien fue arrestada por más de dos años por su participación en grupos armados de resistencia a la dictadura.
Rousseff, quien fue elegida presidenta de Brasil en las elecciones del pasado domingo, integró las organizaciones clandestinas Política Operaria (Polop), Comando de Liberación Nacional (Colina) y Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares (VAR-Palmares).
La presidenta electa, que sucederá a Luiz Inácio Lula da Silva el próximo 1 de enero, reconoce haber integrado estos grupos, pero rechaza haber participado en cualquier acción armada.
La fiscalía detalló que la Operación Bandeirante sirvió a los militares como experimento para unificar en un único destacamento el trabajo de represión y tortura a disidentes, que hasta ese momento se repartía entre diferentes dependencias del Ejército y de los cuerpos de Policía.
La experiencia de esta operación dio pie al Destacamento de Operaciones de Información de los Centros de Defensa Interna (Doi-Codi), organismo que centralizó las operaciones de represión a partir de 1970 y hasta la instauración de la democracia en 1985.
5 de noviembre de 2010
4 de noviembre de 2010
©la nación
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cidh investigará masacre en ecuador


CIDH acepta denuncia contra Colombia por muerte de ecuatoriano en bombardeo. Franklin Aisalla falleció durante el ataque al campamento de ’Raúl Reyes’.
Colombia / Ecuador. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha admitido una denuncia contra Colombia por la muerte de un ecuatoriano en el bombardeo contra una base de las Farc en Ecuador en 2008, según dijo a Efe una fuente de la procuraduría de ese país.
"Sí, la ha admitido", dijo la fuente, que no dio más detalles porque la información sobre el caso "es reservada".
La Comisión, que es un ente autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA), comunicó su decisión a las partes en los últimos días, de acuerdo con la fuente.
Colombia había mantenido que la CIDH no era competente para ver el caso.
Se trata de la primera vez en que la Comisión admite una denuncia de un país a otro desde su creación en 1959.
El primer caso en el que un Estado denunció a otro fue Nicaragua contra Costa Rica en 2006, por xenofobia y discriminación contra inmigrantes nicaragüenses, pero la CIDH declaró la denuncia inadmisible un año después.
En el bombardeo colombiano contra el campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio ecuatoriano murieron 26 personas, entre ellas el "número dos" de la guerrilla, alias "Raúl Reyes", el ecuatoriano Franklin Aisalla y cuatro estudiantes mexicanos.
Ecuador presentó la denuncia en junio de 2009 específicamente por la muerte de Aisalla.
En una audiencia en Washington en marzo de este año ante la CIDH, el procurador general de Ecuador, Diego García, pidió a Colombia una investigación imparcial y exhaustiva de los hechos, con el fin de juzgar y sancionar a todos los responsables materiales e intelectuales de la "ejecución extrajudicial" de la víctima.
Pidió, además, que Colombia dé reparaciones económicas a los familiares de la víctima y que garantice que no acometerá acciones militares similares.
El actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, era ministro de Defensa cuando ocurrió el bombardeo y hay contra él un proceso abierto en un tribunal ecuatoriano por su papel en esa operación.
En su denuncia ante la CIDH, el Gobierno de Ecuador mantiene que Aisalla falleció en "una ejecución sumaria en territorio ecuatoriano por parte de un Estado extranjero", y según su versión de los hechos pereció por golpes repetidos en la parte posterior de la cabeza.
Por su parte, Colombia dice que el ecuatoriano murió por el bombardeo en sí, puesto que la autopsia indica, de acuerdo con su versión, que sufrió "lesiones por elementos explosivos y penetrantes que comprometieron el cráneo, las estructuras encefálicas y vísceras torácico-abdominales".
Tras el bombardeo, ocurrido el 1 de marzo de 2008, Ecuador rompió relaciones diplomáticas con Colombia, pues lo consideró una violación de su soberanía territorial.
No obstante, la decisión de la CIDH llega en un momento en que ambos países se encuentran en un proceso de acercamiento en el que se prevé el restablecimiento de los vínculos diplomáticos plenos en los próximos meses.
5 de noviembre de 2010
4 de noviembre de 2010
©el espectador
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hh condenado por asesinato


Delincuente paramilitar ‘HH’ condenado por asesinato de un supuesto miliciano de las FARC.
Colombia. Un juez sentenció al ex jefe paramilitar a 12 años de prisión por el asesinato de un presunto miliciano de las Farc.
Éver Veloza García, alias ‘HH’, ex jefe del Bloque Calima y del Bloque Bananero de las Auc, fue condenado a 12 años y seis meses de prisión por el asesinato de Gonzalo Antonio Ríos Salinas, presunto miliciano de las Farc.
Ríos Salinas fue acribillado en una carnicería de El Tres, corregimiento de Turbo, Antioquia, el 8 de marzo de 1995. El crimen fue reconocido por el jefe ‘para’, quien fue extraditado a Estados Unidos en marzo de 2009.
Por el asesinato de Ríos Salinas, ‘HH’ se acogió a sentencia anticipada y fue condenado a 25 años de prisión. Sin embargo le rebajaron la pena a la mitad.
5 de noviembre de 2010
4 de noviembre de 2010
©fiscalía
©verdad abierta
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