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sobre la lógica del horror


La lógica del terrorismo se estado se inscribe en el conflicto social.
[Luis Ortolani Saavedra] Argentina. "Pinta tu aldea y serás universal" decía León Tolstoi. Un debate originado en torno a la causa Díaz Bessone que en este momento se lleva adelante en los Tribunales Federales de Rosario, resulta el emergente de un debate más general sobre el tema de los derechos humanos, la lógica del terrorismo de estado y el juzgamiento de los represores.
Recordemos que el debate se origina en que la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, decide desincriminar en la causa a Ricardo Chomicki, quien fuera anteriormente militante y luego se transformó en torturador de sus antiguos compañeros.
Un conjunto de sobrevivientes que estuvieron igualmente secuestrados y fueron sometidos a tortura en la Secretaría de Informaciones de la Jefatura rosarina decidieron continuar constituyéndose en querellantes, a través de sus abogados y, al mismo tiempo, dirigieron una respetuosa pero firme carta a la Secretaría (publicada en Rosario/12 el 13 de septiembre pasado), pidiéndole que vuelva sobre sus pasos y mantenga la querella.
El lunes 20, salió a la palestra, la psicóloga Fabiana Rousseaux, coordinadora del Centro de Asistencia a Víctimas del Terrorismo de Estado Fernando Ulloa de dicha Secretaría. Su artículo, publicado en Rosario/12 y titulado "La lógica del horror y las razones para desistir de una acusación" dice, entre otras cosas: "No podemos erigirnos en exculpadores de nadie, eso lo hará la justicia, pero lo que debemos debatir a fondo, para no convertirnos en escarmentadores modernos con disfraz de defensores de los derechos humanos, es si podemos leer las consecuencias irreversibles de los campos de exterminio, pero no solamente sobre los secuestrados y secuestradas, ya que nunca volveremos a ser como antes, luego de lo sucedido".
Y más adelante: "Porque la degradación social ha sido un efecto también de la que llevará años poder revertir. ¿O acaso no escuchamos la terrible fórmula del ’yo no sabía’ o ’con los militares estábamos mejor’ en alusión a los múltiples discursos de la mano dura como garante de la ’seguridad’ que grandes sectores de la sociedad añoran?
"La sociedad en su conjunto está atravesada por esa degradación, obscena sin dudas, nadie quiere verla, produce espanto, nadie quiere identificarse con esa obscenidad y es verdad que no toleramos saber cómo un ex militante aplicó medidas crueles sobre otros secuestrados. Pero clamar por el enjuiciamiento que iguala a víctimas y victimarios significa que aún no hemos entendido que es un campo".
Este conjunto de ideas, que sintetizan, a nuestro juicio, el extenso artículo, está atravesado por fuertes contradicciones que derivan del carácter parcial del análisis, ya que enfoca las dimensiones morales y psicológicas del problema, pero omite la dimensión determinante: la del conflicto social.
Y por eso la licenciada Rousseaux no sabe que un campo no es algo genérico. Sino que existen campos de concentración concretos, que son muy diferentes entre sí.
Esa diferencia la apuntan muy bien los querellantes, cuando le dicen a la Secretaría de Derechos Humanos: "¿A qué universo se refiere? ¿Qué experiencias investigadas dieron lugar a estas tesis? ¿Están incluidos los gulags, Auschwitz, el Servicio de Informaciones, el Estadio Nacional de Chile, La Perla, las mazmorras de la Inquisición, Automotores Orletti, Guantánamo, Miranda de Ebro, Boer, la ESMA, Orduña? ¿Son todos lo mismo?".
No, no son todos lo mismo y no hablamos del nivel de horror, en el cual seguramente Auschwitz marcha a la cabeza, sino de la finalidad de los diferentes campos.
Porque los centros clandestinos de detención de la Argentina, forman parte de un plan concreto destinado a destruir la resistencia contra una sociedad injusta, que a través de la lucha de los trabajadores y de otros sectores, a través de las huelgas, las tomas de fábrica, las coordinadoras gremiales, la aparición de organizaciones armadas que, con aciertos y errores acompañaron esas ricas movilizaciones, habían llegado a un punto en que sólo podían ser frenados mediante el terrorismo de estado.
Detrás de los centros clandestinos de detención, de las cárceles, de las mil formas del terrorismo aplicado a toda la sociedad, hay intereses de clase concretos. Los militares hicieron el trabajo sucio, pero fueron las clases dominantes las que ordenaron la destrucción de la resistencia social y se beneficiaron de ella.
Y fueron políticos como Menem y de la Rúa los que continuaron la política de las clases dominantes por otros medios, porque el conflicto social continuó y continúa.
Y cuando Rousseaux habla de la degradación social que implica el "yo no sabía" o el "por algo habrá sido", tampoco da cuenta que no toda la sociedad argentina fue ni es víctima de tal degradación.
Quienes fueron secuestrados, quienes fueron presos, quienes no fueron presos ni secuestrados, pero tampoco creyeron en el "por algo habrá sido", lucharon como pudieron contra la dictadura, siguieron luchando contra la injusticia en democracia, lucharon y luchan, por memoria, verdad y castigo.
Esa es la parte sana de la sociedad argentina, que a través de interminables luchas, a través de las marchas acompañando a las Madres y a las Abuelas, a través de la difusión de la verdad en las calles y las escuelas, ha logrado voltear las leyes de impunidad, ha logrado que cientos de represores sean juzgados, que muchos hayan sido condenados.
El conflicto continúa, la lucha continúa. No somos escarmentadores modernos con disfraz de defensores de los derechos humanos, somos los que hemos puesto a la Argentina indiscutiblemente a la cabeza del mundo entero en materia de derechos humanos y de justicia contra los represores de nuestro propio país.
Por eso consideramos justa la posición de los querellantes, que piden con todo respeto a la Secretaría de Derechos Humanos que vuelve a su posición anterior, que siga siendo digna de una trayectoria que la honra en el mundo.
Si entre Chomicki y los represores hay una diferencia, como sin duda la hay, que la establezca el Tribunal, con penas diferentes. Pero no exculpemos de antemano a quien se niega a redimirse, aportando toda la información que podría aportar y que llevaría a otros represores a la cárcel.
Por eso esta columna apoya a los querellantes y por eso nos sentimos orgullosos de ser argentinos, de haber aportado nuestro grano de arena para que Argentina esté a la cabeza del mundo en esta materia.

Editorial del programa Hipótesis, que se emite por LT8, los domingos de 8 a 10.

18 de octubre de 2010
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genocidio indígena en argentina


El genocidio negado, el despojo de tierras y la lucha de las comunidades indígenas son los ejes de ‘Argentina Originaria: genocidios, saqueos y resistencias’, un libro del periodista Darío Aranda.
[Darío Aranda] Argentina. Campos de concentración. Desaparecidos. Torturas. Asesinatos masivos. Robo de niños.
Las cinco acciones fueron sistemáticamente ejecutadas por el imperio otomano, el nazismo y la última dictadura militar de Argentina. Los tres, a pesar de pertenecer a distintos momentos históricos, fueron reconocidos como genocidios. No se duda de esos crímenes de lesa humanidad.
A fines del siglo XIX el Estado argentino también creó campos de concentración, desapareció personas, torturó, asesinó y robó niños. Los pueblos indígenas estuvieron, como nunca antes en su historia, cerca del exterminio. Sin embargo, aún hoy, un gran sector de la sociedad argentina niega que haya sido un genocidio. La Argentina moderna está construida sobre esa negación, la madre de todas las represiones.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se juzgó a los responsables máximos del nazismo (juicios de Nüremberg). En Argentina, en 1985, se realizó el juicio a los ex comandantes que integraron las tres primeras juntas militares de la última dictadura.
En la actualidad, tras resistir y anular las llamadas leyes de impunidad, en distintas ciudades del país están siendo juzgados y condenados los responsables militares y civiles de crímenes consumados durante la dictadura.
No hubo intención política de hacer algo similar hacia los crímenes de lesa humanidad cometidos contra los pueblos indígenas. "Nunca cayó el régimen que implementó las campañas militares de fines de siglo XIX y principios del XX que derrotaron la autonomía indígena, a fuerza de masacres, para consolidar al Estado nacional. Hay una continuidad hasta nuestro presente", explica el historiador Walter Delrío, autor de ‘Memorias de expropiación’, sometimiento e incorporación indígena en la Patagonia (1872-1943).
Delrío es codirector de la Red de Estudios sobre Genocidio en la Política Indígena Argentina y profesor de la Universidad Nacional de Río Negro. En su producción académica brinda pruebas de cómo, luego de la conquista militar, el Estado construyó un discurso de negación de la realidad indígena del país, donde "el crisol de razas" negó lo originario. Detalla que la invisibilización fue una estrategia de dominación, que permitió el desarrollo de distintas prácticas genocidas, como el traslado masivo de personas, la separación de familias y la supresión de la identidad de menores, la utilización de prisioneros como mano de obra esclava y la reducción en campos de concentración.
Diana Lenton –doctora en antropología, especialista en temas de política indígena y codirectora de la Red de Estudios sobre Genocidio– llama "pecado original" al nacimiento de Argentina sobre un engranaje jurídico que negó los derechos de los pueblos indígenas y, además, ejecutó la muerte y desaparición de la población originaria. La conformación del Estado nacional, a fines del siglo XIX, coincidió con un tipo de discurso autoritario que luchaba por hegemonizar el cuerpo de discursos sobre la población.
Luego de la campaña militar al Sur sobrevino la avanzada sobre el Norte, también llamada Conquista del Desierto Verde. Las poblaciones indígenas eran sometidas, obligadas a ser mano de obra esclava en las plantaciones de caña de azúcar y en los algodonales. También se los obligó a incorporarse al Ejército. Los niños y mujeres fueron repartidos para el trabajo domiciliario.
La isla Martín García, ubicada en la confluencia de los ríos Uruguay y De la Plata, se transformó en un gran campo de concentración. En sólo un año, 1879, fueron apresados (y luego bautizados) 825 indígenas, según consta en un trabajo en desarrollo de los investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Alexis Papazian y Mariano Nagy, que analizaron archivos de la Armada y el Arzobispado.
Los registros dan cuenta de 363 hombres, 132 mujeres y 330 niños.
Los investigadores explican que la población era más numerosa, sobre todo porque muchos prisioneros no figuran en los registros clericales de Martín García, ya sea porque habían sido bautizados con anterioridad o porque murieron antes de recibir la bendición del cura.
Papazian analizó los archivos oficiales que dan testimonio de lo sucedido en Martín García. No tiene dudas de que se trató de un campo de concentración que funcionó antes, durante y después de la Campaña del Desierto (desde 1872 hasta 1886), donde se practicó una rígida coerción sobre los cuerpos indígenas.
No hay cifras oficiales de la magnitud del campo de concentración. Papazian y Nagy son muy cautos en cuanto a números, sobre todo porque los registros son desordenados e imprecisos, dado que muchas veces no se contabilizaba a niños y mujeres. Sin embargo, y en base a pruebas documentales, los investigadores afirman que por la isla Martín García pasaron al menos 3000 personas, privadas de su libertad, sin derecho a defensa alguna y a las que se les negó todo derecho.
La isla no sólo recepcionó a habitantes originarios, sino que también funcionó como punto de reparto hacia todos los puntos cardinales del país.
El destino de los presos era diverso. Podían permanecer como detenidos, ser enviados a canteras, a estancias, o a formar filas del mismo ejército que los había atacado. Los documentos oficiales dan cuenta de que familias acomodadas de Buenos Aires pedían mujeres y niños para trabajar en las tareas hogareñas e incluso en el campo. "Fue claramente un mecanismo de control social enmarcado en un proceso mucho mayor: el del genocidio", precisa Papazian, que también forma parte de la Red de Estudios sobre Genocidio. Explica que en 1890 ya no quedaban indígenas en Martín García. El destino no daba muchas opciones: Ejército o Marina, trabajo esclavo para empresarios, labores domésticas en casas de familias o la muerte.
La provincia de Mendoza también supo de campos de concentración y trabajo esclavo.
Diego Escolar investiga desde hace diez años lo sucedido con el Pueblo Huarpe y los prisioneros de las campañas militares. Investigador del Conicet en Mendoza y profesor de la Universidad Nacional de Cuyo, confirma que en la provincia se concentraron grandes contingentes de personas que fueron repartidas en estancias, en propiedades de los altos mandos militares y en las familias acomodadas de la región. Casi siempre pasaban a ser trabajadores esclavos, condición que padecieron hasta, al menos, la década de 1890.
En base a diarios de la época, partidas bautismales, memorias orales y entrevistas de principios del siglo XX se establece que, entre 1879 y 1886, fueron repartidos en Mendoza al menos 3000 indígenas. Escolar y su equipo de investigación –Leticia Sald y Carla Rigió– estiman que el número es mayor. Los lugares de detención ya comprobados fueron al menos seis, ubicados en los departamentos de Maipú, Malargüe, Santa Rosa, San Rafael, Rivadavia y en la capital provincial.
Junín de los Andes (Neuquén), Chinchinales y Valcheta (Río Negro), Carmen de Patagones (Buenos Aires) y el barrio de Retiro (Ciudad de Buenos Aires) también contaron con campos de concentración, como los seis de Mendoza y el de la isla Martín García. Allí eran confinadas familias enteras, sin diferencia de sexo y edad. Su mayor crimen era ser indígenas y habitar un territorio preciado.
El investigador del Conicet y director del Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, Daniel Corach, afirma que, en base a partes del Ejército, la avanzada militar del siglo XIX dejó una cantidad de víctimas estimada en un número inquietante: "30 mil desaparecidos".
A 28 años del golpe de Estado de 1976, el gobierno nacional decidió que la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los mayores centros clandestinos de detención, pasara a manos de los organismos de derechos humanos, que erigieron allí un espacio para la memoria.
A 130 años del inicio de la Campaña del Desierto, los pueblos indígenas no tienen ningún espacio similar. Al contrario, el emblema principal de aquel avance militar, Julio Argentino Roca, cuenta con calles, escuelas y monumentos. Uno de ellos llega al colmo: en el centro de Bariloche, pleno territorio mapuche, una estatua de Roca se erige desafiante. Es imposible imaginar una estatua de Jorge Rafael Videla en Plaza de Mayo.
En 1994 se sancionó la Ley 24.411, que obliga al Estado a pagar a los familiares de los asesinados y desaparecidos una indemnización por cada víctima del terrorismo de Estado. Ninguna reparación económica se debatió jamás en ámbitos institucionales para las víctimas del genocidio indígena.
Tampoco, como en todo lo referido a pueblos originarios, existen datos oficiales sobre los asesinados y desaparecidos durante la Campaña del Desierto, pero algunas investigaciones dan idea de su magnitud: Diana Lenton señala que en 1883, a sólo cinco años de iniciada la avanzada militar, 20.000 prisioneros habían sido trasladados a Buenos Aires. Luego serán asesinados, desaparecidos o esclavizados.
El profesor de la Universidad de Buenos Aires Mariano Nagy, en base a ‘Estado y cuestión indígena’, de Enrique Mases, precisa que habitaban la Patagonia 25.000 indígenas. En el primer año de la Campaña del Desierto hubo 1300 indígenas muertos "en combate" y 13.000 prisioneros que pasaron a quedar bajo tutela del Estado.
En la actualidad, la sistemática violación de derechos humanos de pueblos indígenas no escandaliza a la opinión pública. Incluso es negada por un sector de intelectuales, comunicadores y referentes de opinión.
Las víctimas del genocidio no fueron sectores urbanos, ni clase media.
La negación tiene raíces étnicas y de clase social. Y, sin duda, económicas: los distintos modelos productivos del último siglo y medio –agroexportador, petrolero, forestal, minero– tuvieron y tienen como escenario gran parte de los ancestrales territorios indígenas.

‘Argentina Originaria’ (lavaca-IGWA) se presenta mañana en Hipólito Yrigoyen 1440, ciudad de Buenos Aires, a las 19, con la presencia del periodista y escritor Osvaldo Bayer.

18 de octubre de 2010
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otra manera de celebrar el rescate


columna de lísperguer
Fénix 2, la cabina o cápsula con que se rescató a los mineros será exhibida en el país.

Entre las actividades y festividades ideológicas que se pueden imaginar, como la exhibición de Fénix 2, algunos diputados y senadores, o quizás el propio presidente de la república, o los mismos mineros, podrían proponer una ley que repare y ponga de pie nuestra memoria histórica. Esos mineros rescatados, como todos nosotros, vivimos entre calles y plazas, escuelas y regimientos que llevan todos los nombres de los más innobles militares y políticos que hayan pisado esta tierra, como el sanguinario y cobarde general Roberto Silva Renard, el ministro Rafael Sotomayor, el presidente Pedro Montt y otros. Son los responsables de la Matanza de Santa María de Iquique. Debiésemos prohibir que se usen sus nombres para nombrar espacios e instituciones públicas, y rebautizar los ya existentes. Puede servirnos de ejemplo que Argentina haya prohibido los nombres de funcionarios de facto para bautizar instituciones públicas. Chile rescató a los mineros. Ahora debe rescatar su historia.
lísperguer



roberto y ana, desaparecidos


Habla la familia de Roberto de Vicenzo y Miriam Moro, desaparecidos en la dictadura. El dolor es de Ana, la hermana melliza de Miriam cuyos restos aún no fueron identificados. Sí se pudo establecer la identidad de su esposo Roberto por el trabajo del Equipo de Antropología Forense. El sábado que viene será sepultado en Baigorria.
[Sonia Tessa] Argentina. Roberto De Vicenzo compró facturas y preparó el mate en la mañana del lunes 27 de septiembre de 1976, para esperar a su esposa, Miriam Moro. Los dos eran militantes montoneros, y estaban en la clandestinidad. Ella había salido la noche anterior a repartir volantes contra la dictadura, pero fue secuestrada en Villa Diego, cerca del frigorífico Swift. Cuando pasaron las horas, él empezó a desesperarse, llamó a Ana -la hermana gemela de Miriam , para que se movieran y se fue a esconder en la casa de unos amigos, Zuni y Miguel, que le brindaron cobijo. Las facturas quedaron allí, intactas. Esa misma tarde, Roberto concurrió a una cita, y lo secuestraron, en la zona de El Reloj, en Villa Gobernador Gálvez. Tenían dos hijos y uno en camino. Darío, de un año y nueve meses y Gustavo, de siete meses, que tomaba la teta, quedaron al cuidado de tíos y abuelos. A Miriam la tuvieron secuestrada un par de días, la mataron, y la dejaron en Casilda, donde fue enterrada como NN. Su cuerpo se arrojó a una fosa común donde sería muy difícil encontrarla. Roberto tenía 24 años. Fue llevado al Servicio de Informaciones, y continuó desaparecido hasta marzo pasado, cuando el Equipo de Antropología Forense identificó que era de él uno de los tres cadáveres que habían aparecido en un camino, a la altura de Barrancas. El sábado próximo, 23 de octubre, de 11 a 15, en el local del Movimiento Evita (Rioja 1065), será el acto de despedida del militante, cuyo cuerpo se trasladará al cementerio de Granadero Baigorria.
"Mi gran dolor es que no los puedo tener juntos, con todo lo que se querían", lamentó Ana Moro, la gemela de Miriam. Es que identificar los restos de Miriam es una tarea improbable, de modo que no podrán enterrarlos en el mismo lugar. Para Gustavo y Darío, la recuperación del cuerpo de su padre tuvo un altísimo valor simbólico. "Fue una emoción muy grande, nunca esperábamos encontrarlo, a pesar de que habíamos ido a dar sangre para el ADN. Por eso queremos agradecer al Equipo de Antropología Forense, al gobierno provincial y al nacional porque ellos lo hicieron posible", afirma Darío, que dirá muy poco durante la entrevista. Padre de dos hijas, a la mayor -de 12 años le puso el nombre de su madre, Miriam. La más pequeña de llama Sofía. Gustavo también tiene dos nenas, Abril, de 10 y Lara, de 4. Cuenta orgulloso que la más chica fue la primera beba que nació en 2006. "Para nosotros es muy importante recuperar la identidad de mi papá. Estamos muy contentos y quisiéramos que toda la sociedad nos acompañe el sábado, porque no es una causa nuestra sino de toda la comunidad", dice Gustavo, con un entusiasmo contagioso.
Los dos saben desde pequeños lo que significa la pelea por los derechos humanos. Iban a las marchas por justicia en Rosario y Buenos Aires, incluso participaron de un escrache frente al Servicio de Informaciones, sobre el fin de la dictadura. También fueron a manifestarse contra el indulto que firmó Carlos Menem en 1990. La mamá de Miriam, Nélida Moro, y la de Roberto, Noemí Johnston de De Vicenzo, formaron parte de las Madres de la Plaza 25 de Mayo. Noemí sigue en pie, con sus dificultades. Concurre a los juicios, cuando puede, con su pañuelo blanco. Espera con fervor la despedida de lo poco que le devolvieron de su hijo.
Gustavo y Darío también esperan ese día. La elección del lugar donde se realizará el acto no fue azarosa. "Estamos seguros de que Miriam y Roberto apoyarían este proyecto nacional y popular. Allí están sus compañeros", dice Ana. Uno de los presentes será el diputado provincial y dirigente del Movimiento Evita, Gerardo Rico, que estudió, jugó al rugby y militó con Roberto.
Unos minutos antes, una compañera le acercó a Ana la ampliación de una foto de su hermana y su cuñado, para usar el sábado próximo. Ella mira la imagen, la toca. Miriam tiene una sonrisa contagiosa. El parecido con su hermana es asombroso, aún 34 años después. Se acercan también tres de las Madres, interrumpen la ronda durante unos instantes para posar con la foto de aquellos que no son sus hijos pero podrían serlo. Todos lo son. Norma Vermeulen, Matilde Chocha de Toniolli y Elsa Chiche Massa iluminan la imagen. La tarde es desapacible, parece que va a llover, refrescó. Ellas están ahí como siempre, desde hace 34 años, dando testimonio.
Gustavo las trajo en el taxi. Es su tarea. Fiel a su historia, milita en el espacio Juicio y Castigo. Siempre honró aquella militancia. Cuando comenzó la secundaria, en la escuela Las Heras, contó su historia, quiénes eran sus padres. Fue elegido delegado tres veces, también como presidente del Centro de Estudiantes. Impulsó la exhibición de la película ‘La Noche de los Lápices’. Siempre le tocaba discutir con algunos compañeros, pero él insistía. Participó en la formación de la ESU, Estudiantes Secundarios Unidos, que en 1991 y 1992 organizó marchas contra la ley federal de educación. "Todo eso me hacía acercar a la militancia de mi papá", dice ahora, orgulloso de seguir la línea. Después, fue a los escraches organizados por Hijos, aunque participaba poco de las reuniones. Llegó un momento en que perdió el rumbo, anduvo por la calle, consumía sustancias que lo dañaban. Hace unos años decidió recuperarse, y recuperar más activamente la historia de sus padres. Ahora estudia Historia, donde también planteó su propia historia. Le agradece a su mujer, Cintia. El jueves, como todos los jueves, está en la plaza, ansioso por el acto del sábado.
Darío y Gustavo son querellantes en la causa Díaz Bessone, ex Feced, donde se juzga el asesinato de Roberto. "Para mí, los juicios tienen un valor muy grande, porque creemos que es importante que los genocidas vayan presos, no sólo para que paguen por lo cometido, sino para que la sociedad sepa que cuando se comete un crimen, hay castigo, para que no haya impunidad", dice Gustavo.
Ana es, además, testigo. Como fue testigo del amor y la militancia de Miriam y Roberto. Miriam jugaba al hockey. Ana todavía lo hace. Roberto también era deportista. Rugby, fútbol, también hockey. "Era una persona sincera y transparente. Quería tanto a mi hermana", dice Ana.
18 de octubre de 2010
17 de octubre de 2010
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hermanos menores en el matadero


Sobre ‘El matadero’, de Esteban Echeverría.
[Mario Goloboff] No por nada, nuestra literatura narrativa se inicia con ‘El matadero’ (1838-40), de Esteban Echeverría. Y en un matadero. Real y alegórico a la vez, privilegiado escenario de las grandes disputas que no cesarán hasta hoy. Aunque cambien los colores, las divisas, los vivas y los mueras, los que están de éste o de aquel lado. El espacio donde la carne se acuchilla, se taja, se corta, se sangra, es el lugar, el teatro que volvimos emblemático para la Nación. Otras artes también se harían cargo de él: la plástica, con la pintura del siglo XIX y, en el XX, entre los más notables, los lacerantes trabajos de Carlos Alonso; el cine, en algún filme de Isabel Sarli recordado displicentemente, pero que acaso nos representara con signos que en su momento no pudimos distinguir, perturbados por la exaltante diva. Aunque en Echeverría ya estaba todo concentrado, y el tiempo y la historia no hicieron más que desplegarlo: la matanza no sólo de animales, la huella de sangre que nos alimenta, el aniquilamiento brutal del oponente (aquí, unitario; antes y después, federal; y después, después...).
En fin, que quizá por vivido desde siempre no lo pensemos o no lo digamos, pero algo debe de haber generado en el inconsciente de esta sociedad el hecho de que su principal sustento, tanto como su vidriera para el exterior y para los turistas que arriban a estas playas, sean la carne y la sangre, y de que, además, como si el descenso no fuera suficiente, hagamos entusiasta dinero con ellas. Porque es visible (si se desoye, es cierto, el incontable daño social y ecológico tantas veces denunciado en toda América latina) que una cosa es ser gran productor y exportador de petróleo, subterráneo y oscuro, que casi nadie ve y toca pero todos desean, o del duro cobre nerudiano o del saqueado estaño o del inocente plátano (que, antes de ser riqueza, sobraba tanto que era mero alije en los barcos) o de café, azúcar, cacao, tabaco, ron, henequén, frutos placenteros, lunáticos y hasta afrodisíacos, y otra muy distinta serlo de la contundente y sorda entidad vacuna, que provee materias macizas, proteínicas, venosas, sanguíneas y, para peor, semejantes.
Uno de los mitos durables de nuestra civilización sustancialista es el de la asimilación de lo igual o lo parecido mediante los alimentos. Ya el eminente alquimista Pierre-Jean Fabre, doctor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Montpellier, sostenía en 1636, en ‘L’abrégé des secrets chimiques’ (Compendio de los secretos químicos), que "si al principio el alimento es diferente de su alimentado, es necesario que se despoje de esta diferencia, y que mediante varias alteraciones se torne semejante a su alimentado, antes de que pueda ser su alimento definitivo". No parece haber adelantado mucho desde entonces la idea occidental de la nutrición. Sobre todo aquí, muchos padres piensan todavía que si no se les da carne a sus niños, al menos una vez al día, no crecerán adecuadamente. Suscriben, porque así fuimos educados, que lo semejante se atrae recíprocamente, que para acrecentar el cuerpo no hay nada mejor que lo mismo.
Esta atribución arbitraria de calidades, por su carácter analógico, conserva bastante más que lo que se sospecha del pensamiento mágico. También los habitantes primitivos creían que apropiándose de partes del cuerpo o del atuendo o de los objetos de otras personas se les transmitían aquellas facultades de que las mismas estaban dotadas.
Podría válidamente sostenerse que a todo esto conduce el antropocentrismo de nuestra cultura y cómo hemos ido abandonando la relación igualitaria con "los hermanos menores", que han sido los animales para la Creación: a unos y a otros nos dio "toda hierba que da simiente, que está sobre la haz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente /.../ y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se mueve sobre la tierra, en que hay vida, toda hierba verde les será para comer" (Génesis 1, 29-30). Relación consagrada en la alianza después del Diluvio y predicada, entre otros, por el Eclesiastés (3, 18–20): "Dije en mi corazón, en orden a la condición de los hijos de los hombres, que Dios los probaría, para que así echaran de ver ellos mismos que son semejantes a las bestias /.../ como mueren los unos, así mueren los otros; y una misma respiración tienen todos /.../ y todo se tornará en el mismo polvo."
Luego, siglos de silencio teológico y de olvidos laicos fueron llevándonos al dominio despiadado sobre la naturaleza y sobre todos los seres vivos en el que dramáticamente terminamos. En una tierra que nos habría sido dada –-si se es creyente– para cuidarla, cultivarla y custodiarla, no para devastarla, y si no se cree, con más razón materialista todavía, para guardarla bien y mucho.
A modo de consuelo, cabría recordar que no somos, en tanta noble tierra, los únicos ni los primeros. Marguerite Yourcenar, describiendo el mundo romano del siglo II, pero aludiendo visiblemente a sus contemporáneos franceses, hace hablar al Emperador sobre los placeres de la mesa: "Yo amaba el aroma de las carnes asadas y el sonido de las marmitas raspadas entre las diversiones del ejército, y que los banquetes del campo (o aquello que en el campo era un banquete) fuesen lo que debieran ser siempre, un contrapeso alegre y grosero a las privaciones de los días de trabajo; yo toleraba bastante bien el olor a fritura de las plazas públicas en época de las Saturnales. Pero los festines de Roma me llenaban de tanta repugnancia y aburrimiento que si alguna vez creí morir durante una exploración o una expedición militar, me dije, para reconfortarme, que al menos ya no cenaría más" (‘Memorias de Adriano’).
Y probablemente tampoco seamos los peores: un informe de 2006 de la FAO señalaba los riesgos sociales y del medio ambiente relacionados con la actividad ganadera en el mundo. Y recordaba que el sector era responsable del 18 por ciento de las emisiones de gas productoras del efecto invernadero (más que las del transporte, por ejemplo). Y que "también es una de las principales causas de la degradación del suelo y de los recursos hídricos".
Desde el origen de la Nación, como se sabe y como lo describe Ezequiel Martínez Estrada en ese magnífico y doloroso poema de la patria que es ‘Radiografía de la pampa’, esta "riqueza" nos signa: "El ganado transitaba en libertad por la llanura, y el dominio del hombre sobre él era hipotético y en cada caso objetable. Pertenecía como bien mostrenco al cazador, es decir, al arreador que se aventuraba a quitárselo al indio, quien con legítimo derecho se lo había incorporado al sino de su vida, no a su dominio (lo del indio no era propiedad; él mismo era propiedad). El ganado era libertad, y muy pronto el hombre, que encontró en él una mina inagotable de dinero, tuvo que violentar otra estructura legal: las leyes que le impedían el tráfico del cuero, de la cerda, de la carne, o que lo imposibilitaban de hecho. Aprendió a romper otra barrera: la ley. Creó con ese nuevo aspecto de la aventura una nueva noción de señorío, bien bárbara por cierto, pero que rigió la vida de estas comarcas quién sabe hasta dónde".
Tal vez por ello, el cuadro de ‘El matadero’ atraviesa nuestra imaginación sublimado durante décadas y, pasando por el espectacular arreo de ‘Don Segundo Sombra’ (1926), de Ricardo Güiraldes, se restituye, sinuosamente, en ‘El entenado’ (1983), de Juan José Saer, y en la "escena primitiva" donde inauguramos nuestros difíciles contactos con "el otro"; aquélla, al decir de una célebre fundación mítica, "en que ayunó Juan Díaz / y los indios comieron".
17 de octubre de 2010
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reproches de primo de uribe


Mario Uribe habla sobre su primo el ex presidente Álvaro Uribe, la parapolítica y las recientes acusaciones del narcotraficante ’el Tuso’ Sierra.
Colombia. "Nunca he podido explicarme a qué horas y por qué coseché tantos y tan poderosos enemigos", dijo Mario Uribe desde la cárcel La Picota, en donde está recluido.

SEMANA: ¿Por qué aceptó dar esta entrevista?
Mario Uribe: Porque llevo cuatro años callado. Desde finales del 2006, cuando ‘Pitirri’ (Jairo Castillo Peralta) se dio a la tarea de relacionarme falsamente con paramilitares, la vida mía se acabó, o mejor, me la acabaron. Entonces creo que ahora es la oportunidad de contar una cantidad de injusticias y de irregularidades que se han cometido conmigo y también en mi proceso.

Pero, aparte de ‘Pitirri’, también se le vino encima la semana pasada el ‘Tuso’ Sierra, quien hizo unas muy serias sindicaciones contra usted...
Lo de serias lo hablaremos en otra oportunidad. Así parecían las de ‘Pitirri’: que tierras, que reuniones en Sahagún y Caucasia, que apoyo y conexiones con grupos paramilitares. Basura. El procurador delegado, el mismo que pidió a la Corte Suprema que me llamara a juicio, puso las cosas en su sitio: dijo que ‘Pitirri’ es un farsante, mentiroso, fantasioso e incoherente; que la conductas ilícitas que me atribuyó no se cometieron, que las tierras nunca aparecieron, que las reuniones nunca se dieron y que las relaciones suyas o de Mario Uribe con paramilitares no eran otra cosa que invenciones malintencionadas del bandido.

Pero como están las cosas, un concepto favorable de la Procuraduría en casos como los de parapolítica, entre otros, no es hoy de gran valor. Incluso no son pocos que los consideran absoluciones cantadas ¿O no?
Un momento: creo que la Procuraduría merece todo el respeto. O pregunto: ¿La Procuraduría sólo lo merecía respeto cuando pidió que me enjuiciaran? ¿No lo merece ahora, a pesar de que es el mismo procurador delegado que pidió que me enjuiciaran quien ahora pide que me absuelvan? Lisa y llanamente ese procurador se convenció de mi inocencia durante el juicio. Por lo demás, la Corte Suprema, en la resolución acusatoria de febrero de este año, calificó a ‘Pitirri’ como testigo "inidóneo", que en cristiano quiere decir no creíble, para sustentar una imputación contra mí. Es decir, la propia Corte lo desechó. Y algo más: el doctor Guillermo Mendoza, hoy fiscal general de la Nación, en su momento también les restó toda credibilidad a las afirmaciones de ‘Pitirri’.

Pero volvamos al caso del ‘Tuso’ Sierra, quien ha dado datos concretos sobre las relaciones personales, comerciales y políticas con usted...
El caso ‘Pitirri’, además del daño terrible que hizo, irreparable quizá, me dejó buenas lecciones. La más importante es la de que hay que conservar la serenidad aun en el fragor de la infamia. Ahora conviene esperar a que pase la borrasca, que se decanten las cosas, para referirme a las afirmaciones de Sierra.

Pero, le insisto, Sierra es concreto y comprometedor al referirse a los estrechos vínculos con usted.
Tenga paciencia. He repetido que lo conozco; que somos del mismo pueblo (Andes, Antioquia); que su Sierra es el mismo de mi mujer, lo cual establece entre ellos un parentesco lejano; que entre las familias hubo otras relaciones como que un hermano mío fue casado con una tía de él; que mi papá fue amigo de su abuelo y yo de su padre y de varios de sus parientes. Por ahora debo decirle que sus afirmaciones contradicen totalmente otras anteriores que entregó ante la Unidad de Justicia y Paz y ante los medios de comunicación. Llama mucho la atención que las nuevas declaraciones se produzcan cuando está a punto de producirse un fallo definitivo en mi proceso de parapolítica y muchos apuestan por mi inocencia, lo cual hace dudar que su intención sea la de colaborar con la justicia y no la de hacer daño. Supongo que, como en otros casos –léase ‘Pitirri’–, fue en busca de beneficios, tanto personales como para su familia. Llama la atención también que su fiera acusación de hoy tiene ribetes muy similares a los de mi redivivo acusador, el señor Mancuso, su compañero de celda hoy en una cárcel de Virginia, en Estados Unidos. En todo caso, que quede la constancia de que no soy el autor de su desgracia, que no fui yo quien lo extradité y que más bien le recuerdo a usted, periodista, que en alguna ocasión fui víctima del infundio de haber tratado de impedirla (su extradición) por su abrupta y nunca suficientemente explicada selección para justicia y paz.

¿A qué se refiere cuando dice abrupta y nunca explicada selección para justicia y paz?
Pues que, como fue de público conocimiento en su momento, todo el mundo supo que Sierra se hizo pasar por miembro de los paramilitares pensando que eso lo iba a salvar de la extradición.

Pero en concreto usted no ha dicho nada sobre las acusaciones de Sierra...
Una entrevista periodística no es el escenario para responder ante las sindicaciones de un tipo como Sierra. Tipos como él aprovechan ese tipo de escenarios para ir acomodando sus versiones. Eso ya pasó con ‘Pitirri’, quien aprovechaba que yo le desvirtuaba sus mentiras en alguna entrevista para ir cuadrando y acomodando las cosas. Por eso las cosas que ha dicho Sierra las desvirtuaré ante un magistrado, ante un fiscal si se me requiere para tal efecto. Aunque abrigo la esperanza de que a esa declaración se le conceda el mismo valor que en su momento se le concedió a las que diera Salvatore Mancuso contra el actual presidente de la República o contra el ex vicepresidente Francisco Santos, o contra varios generales y altos mandos del Ejército y la Policía de Colombia. O a las de ‘Rasguño’ contra varios importantísimos personajes de la vida pública del país, como ex presidentes, ex fiscales generales o magistrados de la Corte Suprema.

¿Cómo es eso de que Sierra a lo mejor está detrás de unos beneficios?
Es lo que ha venido ocurriendo con decenas de sindicados, tanto en Colombia como en Estados Unidos. Por esos beneficios son capaces de inventar las más inverosímiles historias, o las acusaciones más descabelladas, con el propósito de un lucro personal o familiar.

Pero con ese simplista argumento usted se sale muy fácil del tema Sierra...
Mire: si me va a entrevistar, déjeme hablar. No me corte el chorro. Le decía que quizás esa declaración tenga el mismo valor que el que se le reconoció a otra declaración de un tal Johnny Cano, extraditado, quien estalló una ‘bomba’ terrible sobre la elección de Mario Iguarán como fiscal general de la Nación.

Pero usted no puede negar que parte de la verdad de la historia reciente del paramilitarismo, la parapolítica y el narcotráfico en Colombia sólo se ha conocido gracias a las declaraciones de este tipo de personajes...
No lo dudo. Pero creo que hay que proceder con absoluto rigor y no obrar selectivamente. Se requiere objetividad, equidad, equilibrio y serenidad. Que las investigaciones se adelanten al margen de pasiones, odios, y se despojen de consideraciones extraprocesales. Por el tono mediático uno sí se da perfectamente cuenta de que hay un desequilibrio enorme en el tratamiento que se da a casos como el de Alonso Salazar, alcalde de Medellín, con las "gravísimas" declaraciones que en su contra hizo alias ‘Don Berna’. Alguna vez acuñé una frase que se repite con frecuencia: "Habrá ‘Pitirri’ para todos". Ojo: ningún hombre público hoy en Colombia está hoy exento de que un bandido vuelva trizas su honra y su dignidad.

Bueno, pero es que en su caso no sólo han sido extraditables los que lo han salpicado a usted. Recientemente Ignacio Guzmán, quien es su amigo, dijo que cuando él estuvo en la embajada en España, usted lo llamó para pedirle que recibiera en ese país a un hermano suyo y al ‘Tuso’ Sierra. ¿Cómo explica eso?
No voy a entrar en el mismo juego en el que él entró. Sólo le puedo decir que él tiene muy mala memoria.

Lo que veo en sus respuestas es que usted se está victimizando y que da a entender que su proceso es más político que otra cosa. ¿Quién le puede creer eso?
Oigan a éste: ¿será que esto es un juego de mamacitas? Llevo un año detenido y cuatro años soportando infamias. Perdí mi buen nombre, mi honra, una brillante carrera política, mi caudal electoral, se lesionó gravemente a mi familia y ahora resulta que, según usted, me las estoy dando de víctima. ¡No jodás!

¿Entonces usted es un pobre angelito? Ahora, según eso, habría que creer que sus votos en las elecciones de marzo del 2002 fueron el producto de una cadena de oración, como usted lo dijo hace poco en la Corte Suprema?
Ni tanto que queme al santo... Los hay mejores y más virtuosos. Eso sí, me considero un hombre decente y correcto. Y en materia política anduve siempre por la línea de la legalidad. Naturalmente pude haberme equivocado. Lo admito y no vacilo en ofrecerles disculpas a mis compatriotas por mis errores del pasado, animado sin duda por la buena fe. Lo de la cadena de oración fue una anécdota que referí en la Corte Suprema al explicar una multiplicidad de razones que justifican la legítima votación que obtuve en algunos municipios de Córdoba en el año 2002. A raíz de un gravísimo accidente que sufrí en el año 2001, y cuando mi recuperación parecía imposible, cientos de colombianos se unieron para orar por mí y muchos de ellos me apoyaron en las urnas como su única expresión posible de solidaridad. No olvide: El Espectador anunció una cadena de oración por Angelino Garzón, y cuantos en el mundo entero oraron por la suerte de los mineros chilenos. Ahora, no soy pendejo ni camandulero, pero en asuntos de fe cada loro en su estaca. A los que no crean, los respeto. Pero que me respeten.

¿Usted dice que su votación fue legítima? Pero si hace pocas semanas Mancuso ratificó en videoconferencia con la Corte Suprema de Justicia que los paramilitares lo apoyaron en Córdoba para los comicios de marzo del 2002...
Parece que usted no ha leído el proceso en mi contra. Fue la propia Corte Suprema la que certificó que nunca he tenido pacto alguno con paramilitares. Óigame bien, lo dice la Corte: nunca. Y le aclaro: a mí se me acusa de haber celebrado un presunto pacto político con Eleonora Pineda, para las elecciones al Congreso del 2002, de quien yo debía saber que era el brazo político de los paramilitares. Pues bien, demostrado quedó en el juicio que no tuve pactos con esa señora. Ella misma así lo afirmó a rajatabla ante los magistrados. Yo lo afirmé desde mi indagatoria hace tres años. Todas las pruebas del proceso lo confirman y, como si fuera poco, Córdoba y el país entero saben que un acuerdo electoral para Congreso sí lo hubo, pero entre Eleonora Pineda y Miguel de la Espriella, su fórmula entonces para el Senado. Y Mancuso es el mismo personaje contradictorio, confuso, difuso, incoherente, que se advierte en sus diferentes apariciones procesales. Un hombre cíclico, temperamental, angustiado, afligido, amargado. O megalómano, mitómano, manipulador, según lo describió el siquiatra y ex comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo.

Entonces, según usted, al igual que al ‘Tuso’ Sierra, ahora tocó no creerle a Mancuso.
Aunque usted acude a la ironía al formular su pregunta, por primera vez estoy de acuerdo con usted. A Mancuso tampoco se le puede creer. Lo que pasa es que tanto Mancuso como Sierra están confundidos y piensan que yo soy Álvaro Uribe y que yo los extradité.

De su respuesta anterior se desprende que el ex presidente Álvaro Uribe es entonces uno de los causantes de su actual situación...
Creo que él nunca se propuso hacerme daño. Pero, sin duda, mi parentesco con él, en buena medida, explica mi tragedia.

¿Cómo así?
Nunca he podido explicarme a qué horas y por qué coseché tantos y tan poderosos enemigos, o por qué de un día para otro me convertí en objeto de críticas despiadadas e injustas, en víctima de persecución incesante, en centro de demoledores ataques. Que parapolítica sin Mario Uribe no es parapolítica, que la Corte cambió su jurisprudencia para agarrarme, que soy el plato preferido y el objetivo principal, etcétera. Algo tendrá que ver mi pasada condición de "primer primo", ¿O no? Por fortuna cesé en el ejercicio de ese cargo. No sé cuál se los Santos me reemplazará, pero que lo haga urgentemente. Los candidatos son más cercanos, primos dobles. Aconsejó que lo compartan porque la carga es pesada.

Pero usted como "primer primo" sí logró, por ejemplo, que el ex presidente Uribe se metiera a sacar la cara por usted y terminara peleando y en una cacería contra la Corte Suprema para defenderlo a usted.
Ahora pienso que no hubo acusación que no se me hiciera. Cómo le parece la villanía de quienes dicen que el presidente Uribe se atrevió a desafiar a la Corte y provocar el tortuoso, lacerante y lamentable desafío que conocemos. Nada más ajeno a la verdad.

Pero hay infinidad de graves episodios que así lo demuestran. Usted, que es uno de los protagonistas en la conspiración en la que se usó al paramilitar ‘Tasmania’ contra el magistrado Iván Velásquez. Ya está probado por la justicia que la Presidencia de la República puso al DAS a ayudar en ese complot para desacreditar y atacar a Velásquez y a la Corte, que lo investigaban. Entonces, ¿cómo dice que el presidente Uribe no quería ayudarlo?
Le voy a repetir la explicación de mi participación en el caso ‘Tasmania’: al anochecer de un lunes de septiembre del 2007 me abordó el abogado Sergio González y me contó lo que había sucedido en la Fiscalía de Medellín en una audiencia en la que participaron él, el doctor Iván Velásquez y ‘Tasmania’. Lo primero que se me ocurrió fue buscar a Santiago Uribe y a Ernesto Garcés Soto, con quienes me reuní esa noche. Acordamos contarle al presidente. Así lo hice en la tarde del martes siguiente en su despacho. Sin pensarlo dos veces, ordenó que lo comunicaran con Mario Iguarán, entonces fiscal general, y con el doctor Velásquez. En el interín le expresé que no me parecía conveniente. Habló en mi presencia con Iguarán. Antes de que se comunicara con Velásquez, me retiré de Palacio, no sin antes repetirle que no me parecía prudente esa llamada, que nuestro propósito, el de Santiago, Ernesto y yo, era enterarlo de lo acontecido. Al día siguiente, preocupado, porque dado lo explosivo de Uribe, imaginaba hasta dónde podía llegar una cosa de esas, lo llamé a preguntarle si había hablado con el doctor Velásquez. Me respondió que sí y me reseñó el contenido de la conversación. Hasta ahí.

Le repito: la justicia probó que lo de ‘Tasmania’ había sido un vulgar montaje orquestado desde la Presidencia y en él que participó activamente el DAS. ¿Cómo va a decir que usted no tuvo nada que ver, si usted era el principal beneficiado de esa estrategia?
Si hubo algún montaje, niego cualquier participación en él.

¿Cómo que si hubo? ¿Acaso lo duda? Martha Leal, la ex subdirectora de operaciones del DAS, entre otros altos funcionarios de ese organismo de inteligencia de la Presidencia, ya confesó que, siguiendo instrucciones, ella hizo parte de ese complot, que ella fue hasta Medellín por un documento que sirvió de base para el montaje contra Velásquez, y dijo también ante la Fiscalía que ella se reunió con su conductor para recibir un documento.
Hoy no recuerdo si la señora Leal me llamó y tampoco si recogió algún documento. Por mi detención no he podido averiguarlo. De lo que sí estoy seguro, y podría jurarlo, es de que nada tenía que ver con el caso ‘Tasmania’. En muy diversas ocasiones, personas de toda clase y condición me buscaban para hacerle llegar al presidente mensajes de variado contenido. Si se quiere saber cómo llegó la carta de ‘Tasmania’ a Palacio, no lo sé. Fíjese que la fecha de la que habla la señora Leal de la carta que le dio mi conductor es muy posterior a la de los episodios de ‘Tasmania’.

Está probado que fue desde la Presidencia desde donde, entre muchos otros episodios, se ordenaron y ejecutaron complots y montajes como el de ‘Tasmania’. Si no fue usted, que era el más beneficiado, ¿quién en Palacio estuvo detrás de eso?
Pregunte en Presidencia o a los áulicos del ex presidente Uribe. Sinceramente, no sabría decirle

’Tasmania’ fue sólo una de las muchas peleas que casó el ex presidente Álvaro Uribe contra la Corte. Hay otra con el magistrado César Julio Valencia, en la que usted también aparece como protagonista. Valencia asegura que Uribe lo llamó desde Nueva York a reclamarle por el hecho de que la Corte lo había llamado a usted a indagatoria.
No conozco al doctor Valencia Copete y no tengo razones para desmentirlo. Y no se debe entender lo que voy a decirle como un desmentido: conozco a Uribe y sé que no hace eso ni por mí ni por nadie.

Entonces, ¿por qué o por quién cree que lo hizo?
Pregúntele a él.

Pero está probado, e incluso ya hay varios condenados que dejan en evidencia que la Presidencia de la República usó al DAS como el instrumento en un gigantesco complot contra la Corte por usted...
¿Por mí? Ja, ja, ja. No me haga reír. Usted perdió la perspectiva del asunto. Se le olvidó que el problema se originó en el tema de la tutela, en el proyecto que sobre el particular presentó el gobierno ante el Congreso y que hundimos a instancias del magistrado Yesid Ramírez, creo que a la sazón presidente de la Corte, Germán Vargas, otros congresistas y yo. Se le olvidó el enfrentamiento personal entre Uribe y Ramírez, y tantas otras cosas también se le olvidaron. No se equivoque, en esa pelea no tengo acciones.

¿Cómo va a decir eso, si todo el mundo sabe que usted era la sombra del ex presidente Uribe y fue uno de los principales motivos de esa pelea con la Corte?
Eso es otra barbaridad. Yo padecí los gobiernos de Uribe. Eso lo sabe el entorno cercano de él, el equipo de gobierno en general y la gente del Congreso. Nadie más alejado de Palacio

Resulta muy difícil creer que usted, que era el "primer primo", ahora diga que era lejano de Palacio y, sobre todo, que padeció durante los gobiernos de Uribe. Eso no lo cree nadie.
Hay muchos testigos de eso y hechos puntuales que lo demuestran, que van desde cosas tan sencillas como por ejemplo a la posesión del 7 de agosto del 2002 a mí ni me invitaron. Para la del 2006 fui yo quien optó por no ir. Hace más de dos años que no me veo con Uribe, en el año que llevo preso no he recibido ni una sola llamada de él y mucho menos una sola visita. Cuando me reunía con él, casi siempre buscaba que estuvieran testigos, muchos de esos áulicos o advenedizos, con una intención que yo desconozco. El Uribe que yo conocí no fue el mismo Uribe que estuvo ocho años en la Presidencia y que el país veía por televisión.

¿A qué se refiere con eso?
Mejor dejémoslo de ese tamaño.

Pero decir que usted "padeció" durante los gobiernos de Uribe suena más a victimización suya, o por lo menos a una exageración.
Muchos nos atribuyen una cercanía que realmente no teníamos. Por cuenta de eso terminé heredando sus peleas y siendo víctima de sus enemigos en el país y en el exterior, quienes pensaron que atacándome a mí lo atacaban a él o le hacían daño. Lo que desconocen muchos es que a él eso realmente le importaba poco.

Pero son bien conocidas las peleas públicas y privadas que el ex presidente dio contra la Corte y muchos otros por defenderlo a usted.
Vuelvo y le repito lo que le dije antes. Esas peleas no fueron por mí. Él (Álvaro Uribe) no pelea por nadie. No voy a entrar a cuestionar sus motivaciones, pero por mí no fueron. Durante mucho tiempo insistí y mandé razones con varias personas insistiendo en que ese enfrentamiento con la Corte no era bueno para nadie y que de hecho uno de los primeros perjudicados era yo. De nada sirvió. Uribe hace mucho rato me dejó solo. O mejor. Nunca estuvo conmigo

Eso también es difícil de creer.
Puede que sí. Pero es la verdad. Cuando llegué al patio de los parapolíticos acá en La Picota, algunos de los que están recluidos pensaron que Uribe y yo éramos uña y mugre y eso generó algunas situaciones incómodas al comienzo entre algunos que tienen resentimientos. Con el paso del tiempo se han dado cuenta de que yo no soy tan cercano a él como todo el mundo piensa y que, al igual que les pasó a algunos de ellos, a mí también me dejaron solo.

¿Se siente traicionado o utilizado por Uribe?
Uribe me traicionó. O más que traición, porque es una palabra muy fuerte, lo que ocurrió es que sencillamente me dio la espalda y me dejó tirado.

¿Cómo ve el futuro de Uribe ahora que ha regresado a la política?
Con preocupación por él. Me luce que puede terminar enzarzado en refriegas regionales o lugareñas en las que sólo él podría quedar como perdedor. Me parece un error bajarse del trono para asumir el papel de peleador callejero.
17 de octubre de 2010
16 de octubre de 2010
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uribe ordenó espiar a jueces y oposición


La ex subdirectora de operaciones del DAS declaró ante la Fiscalía que ex directores de ese organismo pedían información de la oposición por requerimiento del ex presidente Álvaro Uribe. El testimonio fue dado a conocer por Caracol Radio.
Colombia. Según información revelada por Caracol Radio, la ex subdirectora de operaciones del DAS Martha Leal dijo ante la Fiscalía, en uno de los interrogatorios más esperados dentro del penoso escándalo de las chuzadas, que el ex director del DAS, Andrés Peñate, le dio instrucciones para que buscara fuentes humanas en el Congreso y en la Corte para conocer las posiciones sobre el referendo reeleccionista, supuestamente por orden del ex presidente Álvaro Uribe.
"Esta información, según palabras del doctor Peñate, era requerida por el entonces presidente Álvaro Uribe y en varias ocasiones me requirió por los resultados que hasta la fecha que él se retiró del DAS no se habían logrado conseguir", dijo Leal en su declaración, la primera en la que un alto ex funcionario del DAS asegura que los ex directores pedían información de la oposición por petición del ex presidente Álvaro Uribe.
"Sobre el tema de magistrados y senadores, siendo subdirectora de operaciones, el doctor Peñate me dio instrucciones de buscar fuentes humanas que le dieran al DAS información sobre qué posiciones había al interior del Congreso y de la Corte sobre el tema del referendo e iguales instrucciones me dio para coordinar este trabajo con William Romero, subdirector de fuentes humanas", se lee en la transcripción de la declaración que Leal entregó el 14 de octubre ante la Fiscalía General de la Nación (ver la declaración ante la Fiscalía dada a conocer por Caracol Radio).
En el interrogatorio, Leal además da detalles de cómo se hicieron los seguimientos a la oposición y periodistas. Sobre el caso del director de Noticias Uno, Daniel Coronell, dice "como lo indiqué en la entrevista del principio de oportunidad, el doctor Peñate fue quien ordenó hacer todas las labores de búsqueda de información y labores de campo del periodista Daniel Coronell a fin de determinar primero si estaba en el país y segundo saber quiénes eran sus fuentes de información, pues según lo indicado por el presidente Uribe, estaba muy molesto por los artículos que éste venía publicando en la revista Semana", señaló la ex subdirectora de operaciones del DAS.
Cabe recordar que en septiembre de este año, la justicia ordinaria aceptó las condiciones de la negociación entre la Fiscalía y funcionarios clave del escándalo de los seguimientos ilegales a la Corte Suprema de Justicia, entre los que se encuentra Martha Leal, quien se convirtió entonces en testigo clave en la investigación que busca determinar los responsables de los seguimientos ilegales a magistrados, políticos y miembros de la oposición.
Un juzgado penal de Bogotá admitió las condiciones de los preacuerdos suscritos entre los ex funcionarios y la Fiscalía, por lo que Leal recibió el principio de oportunidad a cambio de información.
Martha Leal es señalada de haber participado en reuniones con miembros de Palacio de Nariño para coordinar los seguimientos a los magistrados. También se le señala como la persona que recibió la carta del paramilitar alias ’Tasmania’, quien pretendió aportar pruebas sobre la presunta presión de testigos por parte del magistrado auxiliar Iván Velásquez en los procesos de la parapolítica. La Fiscalía calificó las afirmaciones de ‘Tasmania’ como un montaje contra la Corte.
Las declaraciones conocidas este viernes se suman a las que se divulgaron el pasado mes de mayo, cuando Leal rindió testimonio en la Fiscalía, diligencia en la que detalló algunos episodios y además nombró a funcionarios de Palacio en estas acciones. Esto fue lo que dijo:
 
El Montaje de Tasmania contra el Magistrado Auxiliar Iván Velásquez
El 29 de septiembre de 2007, "era un día sábado y yo me encontraba en mi casa y cerca de las 11:00 o 11:30 de la mañana me llamó mi jefe directo, el señor capitán Fernando Tabares (ex jefe de Inteligencia), por vía Avantel y me dijo que me presentara en la oficina en el despacho de la entonces directora del DAS, doctora María del Pilar Hurtado, a la mayor brevedad posible (...) la doctora Pilar me indica que ella ha tenido conocimiento de una persona de Presidencia, no sé quién, de que el señor Sergio González, abogado de un paramilitar detenido, de alias ‘Tasmania’, iba a entregar una información muy importante que daba cuenta de una situación irregular en la cual ‘Tasmania’ afirmaba que estaba siendo objeto de propuestas del señor magistrado Iván Velásquez, para que declarara en contra del doctor Mario Uribe, primo del presidente (Álvaro Uribe), por la presunta muerte o un atentado que sufrió alias ‘René’".

Leal Se Reúne con el Abogado González en Medellín
"(...) El señor Sergio González sacó de un sobre la fotocopia de un documento que pues estaría firmado por alias ‘Tasmania’ y con su huella. Yo lo leí y efectivamente había una declaración que correspondía a la denuncia que hacía ‘Tasmania’ en contra del magistrado Iván Velásquez. Era una sola página y ratifico nuevamente que no se trataba de un original, sino de una fotocopia. Sergio González sí manifestó su preocupación en algún momento porque la carta no estaba autenticada, pero igual él me entregó esa y fue la que yo traje a Bogotá".

"(...) Nuevamente me trajeron al aeropuerto, yo llegué a Bogotá y al día siguiente es decir el domingo 30 de septiembre, estuve desde temprano en mi oficina, preparando el respectivo informe y dejé allí mismo el documento que me fue entregado por Sergio González. Pasado el mediodía me encontraba en el parque de la 93 y me llamó tanto la doctora María del Pilar Hurtado como el capitán Tabares, para preguntarme dónde me encontraba. En especial ella me dice ‘usted dónde está Martha’, y me dice que necesita con urgencia que le haga llegar el documento que yo recibí en Medellín, más el informe de inteligencia que yo realicé sobre la conversación que tuve con Sergio González porque alguien de la Presidencia va a ir esa noche a su casa a recogerlo".

"(...) A partir de ese contacto que se estableció con el señor Diego Álvarez (abogado de Diego Fernando Murillo, alias ‘Don Berna’, y de alias ‘Job’) este empezó a hacer llegar a través del funcionario L.T. unas grabaciones. Una de ellas hace alusión a una de las diligencias en las que adelantó con ‘Don Berna’ en la Corte, en donde supuestamente el doctor Iván Velásquez le estaría ofreciendo prebendas a ‘Don Berna’ para que hablara o diera información; otra de las grabaciones que llegó fue una grabación que le hizo ‘Don Berna’ a Rafael García (ex jefe de Informática del DAS) en La Picota, para lo cual Diego Álvarez solicitó que se facilitara una grabadora, la cual me tocó comprar a mí con gastos reservados de la subdirección de Operaciones, de hecho creo que se compraron dos grabadoras".

Reunión en la Casa de Nariño con Job
"(...) El día 23 de abril sobre las 6:00 de la tarde, aproximadamente, la directora del DAS me ordenó subir a su despacho y me indicó que me desplazara a la Presidencia de la República, al despacho del doctor Edmundo del Castillo, en donde se iba a realizar una reunión a la cual asistiría el abogado Diego Álvarez, quien iba a entregar una información. A mí no me informó que otras personas iban a asistir. Ya que me encontraba sobre el tiempo salí rápidamente y me dirigí a Palacio, hice mi ingreso por la carrera octava, me registré y fui conducida por un funcionario de la Guardia Presidencial hasta el despacho del doctor Edmundo del Castillo (...) al rato llegó el señor Chaux en compañía de otro señor que en ese momento no sabía de quién se trataba y después por los medios de comunicación me enteré que se trataba de Óscar Iván Palacio y llamaron al doctor Edmundo del Castillo para avisarle que habían llegado otros visitantes. Se trataba del doctor Diego Álvarez de quien por la conversación pude darme cuenta él estaba autorizando el ingreso de unas grabadores que él traía en el maletín (sic) (...) Cuando llegaron a la oficina nos saludamos, alias ‘Job’ se sentó a mi lado derecho en el sofá y fue quien inició la conversación recordando de alguna manera que él era el representante político de los ex jefes paramilitares que se encontraban en Itagüí".

"(...) Intervino el doctor Diego Álvarez quien dice tener en su poder unos CDs que dan cuenta de unas grabaciones que demuestran cómo el magistrado Iván Velásquez hace supuestamente estos ofrecimientos (acusar al presidente de la República a cambio de beneficios jurídicos), el CD de Henry Anaya donde le hizo ofrecimientos, la grabación que ‘Don Berna’ le hizo a Rafael García en donde este decía que Noguera y el Presidente no aguantaban una declaración suya a un periódico de Estados Unidos, no recuerdo cuál".

Seguimientos a Magistrados de la Corte Suprema de Justicia
"Entre el primero de mayo de 2008 y el 5 de junio de 2008, también me enteré que para esa época les fue ordenado a los funcionarios F.D. y T.G. alquilar una habitación en el hotel World Trade Center ubicado al norte de esta ciudad, en el cual unos funcionarios de Inteligencia iban a cubrir desde allí una reunión que se iba a llevar a cabo en ese hotel al parecer por unos magistrados, desconociendo de quiénes se trataba".

Información para Edmundo del Castillo, en Presidencia
"(...) La doctora María del Pilar Hurtado se encontraba viajando fuera de la ciudad y ella me llamó para que yo hiciera llegar al doctor Edmundo del Castillo en Palacio una de las transcripciones que se tenían de estas grabaciones. Yo me encontraba también fuera de la oficina y le solicité a uno de los funcionarios que me había ayudado (...) que él la imprimiera y la llevara a Palacio. Al rato, ella me llamó y me dijo que la que yo había llevado que Edmundo había dicho que esa era muy buena pero que no era la que necesitaba. Entonces me tocó que ella me explicara cuál era la que necesitaba y me tocó volver a mandar al funcionario a Presidencia para entregar la transcripción que el doctor Edmundo estaba esperando, no recuerdo exactamente cuál era, pero en todo caso se trataba de las que Diego Álvarez le había entregado a él y que nuevamente Edmundo del Castillo había regresado al DAS".

Borrar las Huellas
"Recuerdo que después de julio de 2008 sucedió que todos los subdirectores recibimos la instrucción, primero de manera verbal y luego de manera escrita, de hacer una depuración de los archivos e informaciones de inteligencia. En virtud de ello, además de haberle dado instrucción al coordinador de revisar las diferentes misiones de trabajo que él tenía a su cargo, yo solicité al jefe de la coordinación de aseguramiento tecnológico, VA, para que hicieran sobre mi computador o aplicara a mi computador un programa, que no sé cómo se llama, el cual imposibilita la recuperación de los archivos que han sido borrados".

Seguimientos a Ramiro Bejarano, Abogado del Magistrado César Julio Valencia Copete
"En relación con las instrucciones que recibí para revisar en qué notarías se encuentran registradas las firmas del abogado Ramiro Bejarano y del doctor Valencia Copete, estas instrucciones me fueron dadas por el señor capitán Fernando Tabares y la doctora María del Pilar Hurtado (...) la instrucción consistió en que yo debía buscar (...) la información para establecer en cuáles de las notarías públicas de Bogotá se encontraban registradas las firmas de las personas mencionadas anteriormente".

Instalar un Micrófono para Seguir a la Senadora Piedad Córdoba
"En relación con lo que tiene que ver con investigaciones llevadas sobre Gustavo Petro y Piedad Córdoba, como subdirectora de Operaciones tuve conocimiento de informaciones de estas dos personas, a partir de los grupos especiales de contrainteligencia que se me asignaron bajo mi responsabilidad, bajo la administración del director Andrés Peñate".

"A la senadora Córdoba se le hicieron actividades de seguimiento (...) para establecer qué actividades se estaban adelantando con motivo de las liberaciones de los secuestrados y con motivo de la liberación del hijo de Clara Rojas, pues había interés del gobierno nacional de saber la ubicación de los mismos y pues cómo se iban a llevar a cabo esas liberaciones. Como subdirectora de Operaciones, se de dio instrucción para coordinar con funcionarios de la subdirección de Desarrollo tecnológico la implantación de un micrófono en el vehículo del DAS que le servía de escolta a la senadora Piedad Córdoba a fin de saber qué conversaciones estaba teniendo ella y con qué personas estaba comentando, ya que en el carro que ella acostumbraba a desplazarse ella no acostumbraba a llevar a los funcionarios del DAS, sino a unos de su confianza, por esta razón se buscó la manera de que cuando requiriera un mantenimiento en taller se aprovechara esa oportunidad para la instalación de este micrófono el cual, creo, estuvo por más de 15 días. De allí se obtuvieron informaciones que se le entregaban al director del DAS, Andrés Peñate".

Seguimientos a Coronell
"En épocas del doctor Peñate también se ordenaron seguimientos al periodista Daniel Coronell, a fin de establecer quiénes eran las personas que le suministraban información, pues en palabras del doctor Peñate, el doctor Álvaro Uribe estaba muy molesto por los artículos que este escribía en contra de él y de su familia".

"En otra oportunidad el doctor Peñate me dio instrucciones para buscar fuentes en el Congreso y se tuviera información sobre la posición de los congresistas sobre el referendo, también por instrucción del doctor Peñate se le hicieron seguimientos a Álvaro Leyva con el fin de establecer dónde sería el lugar de entrega de los cadáveres de los diputados del Valle que fueron asesinados por las Farc antes de las elecciones de 2006".
17 de octubre de 2010
15 de octubre de 2010
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terror paramilitar en córdoba


Las bandas de paramilitares y narcotraficantes y un brutal conflicto por la tierra tienen al departamento ante una nueva catástrofe humanitaria.
Colombia. El maestro Jhon Jairo Martínez se había echado al hombro la tarea de recuperar la tierra de su comunidad. Una década atrás, en 1997, el Incora les había adjudicado de manera colectiva a él y a otras 61 familias el predio El Quindío, de 520 hectáreas, en la zona rural de Montería. Pero como no todos quisieron embarcarse en el crédito que iba amarrado a la adjudicación, al final solo 45 familias lo ocuparon. En las hectáreas restantes sembraron roble, una alcancía para el futuro.
Al tiempo que crecieron los hijos, los robles se volvieron frondosos, como suelen hacerlo en esa tierra bendecida, donde abundan tecas, camajones, higos y campanos. Pero en 2007 llegaron unos desmovilizados que ahora se hacían llamar Águilas Negras, cortaron árboles y construyeron sus viviendas. Martínez se fue a Montería a denunciarlos. Al final, las autoridades expulsaron a los intrusos. Cuando salían, uno se le acercó a Martínez y le dijo con el tono superior que da la impunidad: "De pronto tú te vas también, pero al cementerio".
Tardaron en cumplir su amenaza. El 28 de junio de 2009, entrada la noche, las Águilas pusieron a temblar el rancho de Martínez a golpazos. Cuando salió, le pidieron agua, y apenas les dio la espalda para ir a traérsela, le dispararon. Muerto el maestro, amenazaron a Amanda Hernández, quien se perfilaba como la líder sucesora. Ella huyó con su familia, según reportó la Defensoría. Los vecinos ven a los ex paramilitares con frecuencia caminando por ahí. Nadie denuncia. Los investigadores de la Fiscalía ya no recuerdan el caso.
Seis meses antes, en febrero de 2010, otras dos Águilas habían matado a Teófilo Vidal, otro líder protegido que también reclamaba tierras para los desplazados. Y cuatro meses antes de eso, en pleno Montería, desconocidos atentaron contra el abogado Mario Montes de Oca, representante legal del Comité Civil de Víctimas de Reconciliación y Paz (Confavic) con más de 5.000 procesos de reclamación por desplazamiento forzado y usurpación de tierras.
Confavic venía en la mira desde antes, pues en abril de 2009 habían baleado a Ana Isabel Gómez, de la Junta Directiva, mientras viajaba con su hija de 16 años en una moto. Y en julio de 2009 cayó Antonio Ramos, quien quería que le devolvieran a su gente la tierra robada por Mancuso en Santafé de Ralito.
Un año antes, en junio de 2008, desapareció Azael Hernández, otro líder agrario. No fue el último: en 2010 van 182 desaparecidos. Antes, en febrero de 2007, había sido asesinada frente a su casa Yolanda Izquierdo, otra líder de víctimas, pero entonces hubo escándalo nacional y las autoridades se movilizaron. Las muertes de los siguientes líderes, en cambio, se volvieron de rutina.
Cada homicidio empuja un desplazamiento. En el primer semestre de 2010, iban más de 1.300. El número puede ser mayor porque a veces ocurre en silencio. En el corregimiento de Los Córdobas en Montelíbano, se fueron todos los maestros, pues cuando llegaron a la escuela encontraron en el tablero escrita la advertencia: "Salgan o si no los vamos a quemar con toda la vereda". Cincuenta familias también salieron, pero no lo denunciaron. Hace pocos días, un funcionario de una organización internacional reportó al respecto: "Los grupos armados han presionado a las familias para que salgan pero que no informen, tras la amenaza de perseguirlos y asesinarlos".
Los asesinatos selectivos y los desplazamientos se están haciendo tan habituales como las masacres, aunque hacía nueve años Córdoba no había visto tantas: seis en lo que va del año, con 29 muertos. En la última, el jueves pasado, en Ciénaga de Oro, fueron degollados dos jóvenes y una pareja, delante de su hija de 7 años. La saña es su sello. El director del CTI, Jaime Cuervo, contó a SEMANA que con su equipo ha logrado llevar a juicio a una banda de 15 descuartizadores.
Los homicidios han subido sin tregua cada año desde 2005. En 2009, fueron 569, según reportó el Observatorio del Delito de la Gobernación. Es una cifra muy cercana al récord del aciago 1990, justo antes de que las guerrillas del EPL firmaran la paz y Fidel Castaño iniciara su dominio. Y en 2010, el promedio diario de homicidios es peor. Entre ellos han caído 20 jóvenes y niños por balas perdidas en combates, porque los padres no pagan vacunas o porque ellos se resisten a unirse a las filas de algún grupo armado. Hay que ser muy valeroso para rechazar los 400.000 pesos mensuales que ofrecen las bandas, en un departamento donde casi 100.000 jóvenes entre 10 y 19 años viven por debajo de la línea de miseria.
Por más que la muerte se está volviendo a instalar en la cotidianidad de los cordobeses, no se nota. Montería se ve próspera y tranquila, las carreteras, bien custodiadas, y se puede viajar a los pueblos sin aparente problema. Pero la procesión va por dentro. Un síntoma es que se volvieron a disparar los atentados a la libertad de prensa: un periodista asesinado, uno forzado al exilio y dos con medidas especiales de protección.
En los pueblos donde buscan imponer su dominio, las Águilas Negras (los antiguos urabeños que integraron los grupos del ’Alemán’ y de su hermano ’Don Mario’) ponen sus ’postes’. Son vigías, no siempre armados, sin radio, que avisan por celular. Las Águilas, que tienen negocios sucios en 18 municipios, están en máxima alerta. Los atacan Los Paisas, originados en la descomposición del grupo del extraditado ’Don Berna’, aliados por ahora con los descendientes de los carteles del Valle del Cauca, Los Rastrojos. Ya han conseguido ganarles la partida en ocho municipios cordobeses, pero su ambición es quedarse con lucrativas rutas de narcotráfico que bajan desde los altos del Nudo de Paramillo, cruzan el departamento y salen al golfo de Morrosquillo o al Urabá. "Córdoba es un paraíso porque en tres horas pueden llevar la coca de la mata al puerto de embarque internacional", dijo un investigador judicial.
Los miembros de las bandas cambian de lado con facilidad, y no tienen problema en hacer tratos para comprarle la coca a alguno de los cuatro grupos de las Farc que administran la producción en el Nudo de Paramillo; tampoco en enfrentarse entre ellos en combates abiertos.
Las autoridades sostienen que el aumento de la violencia se debe, sobre todo, a la puja por el tráfico de cocaína. El dineral que deja ese negocio es combustible esencial de la guerra. Por eso han reforzado el control, con un distrito especial de Policía en el Bajo Cauca antioqueño, que vigila también los calientes municipios colindantes de Córdoba. Los militares impulsan la consolidación de la seguridad, mediante acciones sociales, con gran dificultad por la inseguridad y la miseria. La Fiscalía creó cinco nuevos cargos de fiscales que dependen de Bogotá y la Gobernación aporta dineros propios para fortalecer la acción de la fuerza pública y de la justicia. Las autoridades dicen estar trabajando mancomunadamente y gracias a eso aseguran que han capturado a 600 integrantes de las Bacrim.
Sin embargo, la violencia cordobesa sigue en alza. Según algunos, los uniformados se corrompen con facilidad. Otros argumentan que el conflicto tiene un trasfondo más complejo, la mala distribución de la tierra y la pobreza en que vive el 70 por ciento de sus habitantes.
La usurpación masiva de fincas en el departamento que encabezaron los paramilitares dejó una concentración escandalosa de la propiedad de la tierra y un lío mayúsculo después de la desmovilización. Un par de casos lo ilustran. El Fondo de Reparación aceptó un lote baldío que entregó alias ’Monoleche’, lugarteniente de los Castaño en su proceso de Justicia y Paz, siendo que era del mismo Estado y que, para colmo, había sido entregado por el Incora en comodato a varios campesinos. Y de las más de 17.000 hectáreas de baldíos en el Bajo Sinú usurpadas a los campesinos que las trabajaban, el Incoder apenas ha abierto 11 procesos para recuperar unas 1.000 hectáreas. La falta de información transparente, compras de fincas por encima de su valor real a parientes de políticos y adjudicaciones a desplazados a paso de tortuga han exacerbado el conflicto, del que se han sabido aprovechar los violentos.
Como las Bacrim cordobesas son hechas con el molde del paramilitarismo moderno, ellos han aprendido rápidamente que la clave es la tierra. Comprar o mantener la tierra usurpada, de la que muchos de ellos o viejos aliados de las Accu son testaferros, les sirve de cuenta de ahorros, de lavandería de dineros ilícitos, para asegurar las rutas y es la base de un lucrativo dominio mafioso sobre un territorio. Así, en Ayapel, los explotadores ilegales de oro pagan, y ya cinco alcaldes han dicho en voz baja que son víctimas de extorsión de las bandas criminales.
"Es peor que antes, cuando mandaban los paras -dijo un líder social a SEMANA, que como casi todos los que hablan prefieren que se reserve su nombre-. Entonces se sabía quién mandaba, y se podía recurrir a los jefes para resolver los problemas. Ahora no se sabe quiénes son".
Después de varias alertas, la Defensoría del Pueblo dictó una resolución del 17 de septiembre pasado, con un pormenorizado detalle de la violencia en Córdoba, que conmina a las autoridades a actuar con sentido de urgencia, mientras monseñor Julio César Vidal, obispo de Montería, clama por que se convoque a una comisión de paz que intente encontrarle una salida integral a esta espiral de violencia que está causando una catástrofe humanitaria.
"La gente cuenta que llora con frecuencia, desconfía, le cuesta disfrutar la vida", dice Víctor Negrete, un reconocido investigador social de la Universidad del Sinú, que dirige un estudio sobre la salud mental de los cordobeses. ¿Cuánto más tendrán que sufrir los cordobeses para que los líderes políticos del departamento y del país se tomen en serio un cambio de fondo para que ellos y la inmensa mayoría de gente buena prosperen en paz?
17 de octubre de 2010
16 de octubre de 2010
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