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murió glenn shadix


Actor de carácter. Trabajaba con Tim Burton.
Murió el martes en su casa en Birmingham, Alabama, según informó su gerente personal, Juliet Green, Glenn Shadix, actor de carácter mejor recordado por su retrato del corpulento y pretencioso decorador de interiores Otho en la comedia de fantasmas de 1988,‘Bitelchús’ [Beetlejuice], del director Tim Burton. La hermana de Shadix, Susan Gagne, dijo al Birmingham News que había estado movilizándose en una silla de ruedas y aparentemente se cayó en su cocina y se rompió la cabeza.
Green dijo que el prolífico actor era una de las relaciones profesionales más estrechas de Burton, que lo contrató para ‘Pesadilla antes de Navidad’ [The Nightmare Before Christmas; El extraño mundo de Jack] como la voz del alcalde de Halloweentown y para ‘El planeta de los simios’ [Planet of the Apes] (2001), como el senador Nado.

William Glenn Shadix nació el 15 de abril de 1952 en Bessemer, Alabama, un suburbio de Birmingham. De joven actuaba en producciones teatrales locales. Se mudó a Los Ángeles en los años setenta y trabajó en cine, televisión y teatro, cosechando en 1986 los elogios de la crítica por su papel como Gertrude Stein en ‘Dr. Faustus Lights the Lights’ en el Ensemble Studio Theatre.
14 de septiembre de 2010
9 de septiembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh
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granjeros dispuestos a una tregua


Que granjeros del estado aceptaran restringir fuertemente el encierro de gallinas, cerdos y terneras es la señal más reciente de que la llamada crianza intensiva -un elemento básico de la ganadería moderna que es considerada inhumana por los críticos, y como una amenaza para el medio ambiente y la salud- está al borde de un importante cambio.
[Eric Eckholm] West Mansfield, Ohio, Estados Unidos. Un reciente acuerdo entre granjeros y defensores de los derechos animales aquí es un raro compromiso en el enconado y creciente debate sobre los métodos intensivos, de gran escala, utilizados en la producción de huevos y carne, y podría llevar a los granjeros de otros estados a reconocerlo, dicen expertos. La creciente preferencia del consumidor por productos más ‘naturales’ y locales, y temores sobre la polución y el uso de antibióticos en las gigantescas operaciones ganaderas también están empujando hacia un cambio.
La sorpresiva tregua en Ohio se produce después de las restricciones más severas impuestas por los votantes californianos en 2008; allá, las jaulas extremadamente pequeñas serán prohibidas completamente para 2015. En otro indicio de la creciente influencia del movimiento de bienestar animal, se aprobó este año una ley en California que prohíbe las importaciones, desde otros estados, de huevos producidos en jaulas atestadas. El año pasado se aprobaron límites similares en Michigan y restricciones menos amplias se han adoptado en Florida, Arizona y otros estados.
Con la esperanza de evitar un divisivo referendo en noviembre, que algunos granjeros temen que podrían perder, el gobernador Ted Strickland, de Ohio, instó a los líderes agrarios a negociar con los opositores, dirigidos por la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos. Después de negociaciones secretas, las dos partes accedieron a prohibir nuevas construcciones de granjas productoras de huevos que apretujan a las aves en jaulas demasiado pequeñas, y de poner fin paulatinamente, en un plazo de quince años, al encierro de cerdas preñadas, y al de las terneras para 2017.
Granjeros en Ohio aceptaron disgustados el acuerdo, diciendo que pensaban que tenían que inclinarse ante los vientos políticos y culturales reinantes. Tim Weaver, cuyos abuelos empezaron a vender huevos a principios del siglo veinte, está orgulloso de sus instalaciones modernas, donde cuatro millones de aves producen más de tres millones de huevos al día. En un establo típico de aquí, la  Heartland Quality Egg Farm, 268 mil pequeñas gallinas blancas viven en jaulas del tamaño de un diario abierto, de a seis o siete por jaula.
Weaver dijo que después de su asombro inicial con el acuerdo, lo aceptó como necesario. Él no será afectado inmediatamente, porque el acuerdo permite que las granjas productoras de huevos continúen existiendo, y sólo prohíbe nuevas instalaciones con jaulas similares. Defiende sus métodos, diciendo: "Mi propia convicción es que estoy haciendo lo correcto".

La producción de huevos está en el centro del debate porque más del noventa por ciento de los huevos del país son producidos ahora en esas hileras de jaulas que los críticos consideran inhumanas.
Después de Iowa, Ohio es el segundo productor de huevos del país. En la versión moderna de un gallinero, grupos de gallinas viven en instalaciones con la circulación del aire, la luz y la alimentación controladas por ordenador, sus deposiciones retiradas por una cinta transportadora para ser recicladas como fertilizante. Mientras las gallinas se empujan unas a otras, sus huevos se deslizan hacia una cinta para ser lavados, clasificados y empacados sin ser tocados nunca por manos humanas.
Weaver insiste en que sus gallinas viven contentas y son menos vulnerables a enfermedades que las que viven sueltas en un corral, diciendo: "Si nuestras gallinas no fueran sanas y felices, no serían productivas".
Encerrar a las gallinas en jaulas es cruel e innecesario, argumentan activistas como Wayne Pacelle, director ejecutivo de la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos, que ha jugado un papel central en las campañas de estado en estado. "Los animales que están hechos para moverse, deben poder moverse", dijo en una entrevista, y para las gallinas eso significa espacio para baños de polvo, para poder posarse y para anidar.
La afirmación de que los animales deben ser "felices" para ser productivos no es correcta, agregó Pacelle, comentando conductas anormales como sacudir la cabeza o picotear los barrotes y la pérdida de densidad ósea en los animales encerrados.
A mediados del siglo veinte, desarrollos en la nutrición animal y en tecnologías agrícolas, así como la competencia económica, provocaron la emergencia de granjas de gran escala, a menudo eliminando a los pequeños productores que no pueden permitirse grandes inversiones de capital ni sobrevivir con precios rebajados.
Ahora, United Egg Producers, una organización gremial nacional, dice que si todos los huevos fueran producidos por gallinas sueltas, el precio del huevo se elevaría en un veinticinco por ciento, ejerciendo presión sobre los consumidores y los programas de almuerzo escolar. Los defensores de los animales dicen que se podrían elaborar métodos mejores sin usar jaulas y que de todos modos el precio no es el tema más importante.
La American Veal Association, bajo presión de los consumidores, accedió en 2007 a poner fin, para 2007, al confinamiento extremo de las terneras. La exigencia en la ley californiana y en el acuerdo de Ohio para poner fin al uso de ‘cajas de gestación’ en granjas porcinas tendrá efectos mucho más amplios.

La familia de Irv Bell, 64, ha estado criando cerdos en Zanesvilla, Ohio, desde el siglo diecinueve. Antes machos y hembras eran encerrados en un corral para que se aparearan, ahora las puercas son inseminadas artificialmente y la mayoría son encerradas durante su preñez en una caja de 60 centímetros por 2 metros 13 centímetros, en la que pueden echarse, pero no voltearse.
"Trabajo con cerdos todos los días y no veo nada malo en las cajas de gestación", dijo. "Pero tengo que estar consciente de las cosas que se ven en el horizonte".
Formalmente, el nuevo acuerdo de Ohio sólo hace recomendaciones a una comisión del estado sobre normas de la ganadería, y lograr que los opositores reconocieran la autoridad de la comisión fue un importante logro, dijo Keith Stimpert, vicepresidente de la Ohio Farm Bureau Federation. "Todos sabemos que vienen cambios", dijo Stimpert, agregando que los granjeros también deben responder a la demanda de productos de granja de consumidores y restaurantes.
"¿Pero es así como vamos a tratar estos problemas, estado por estado?", preguntó. Que los horarios y reglas difieran entre estados va a causar perjuicios económicos, dijo.
La Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos, por su parte, ya está definiendo nuevos objetivos. Los activistas tienen más influencia, dijo Pacelle, en estados que permiten el referendo. Dijo que esos temas serían trabajados en Washington y Oregon. Ganar concesiones podría ser más difícil, reconoció, en estados sin referendo, incluyendo Iowa y el Sur.
Entretanto, una nueva disputa sobre las jaulas de gallinas se está cocinando en California. La revolucionaria ley 2008 dice que los animales sólo pueden ser encerrados de manera tal que puedan "yacer, estar de pie, extender completamente sus extremidades y girar sobre sí mismos libremente". Los productores de huevos, e incluso algunos activistas, dicen que esto podría permitir alojar a las gallinas en "jaulas enriquecidas" más grandes, con perchas y sitios para anidar.
Pacella dice que ninguna forma de jaula [ni método de encierro] puede satisfacer las necesidades de "correr, volar y aletear" de las aves, y que negar esos impulsos podría causar un aumento en hormonas del estrés.
"Esto se va a resolver en tribunales", predijo Pacelle.
13 de septiembre de 2010
12 de agosto de 2010
©new york times
cc traducción mQh

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murió claude chabrol


Murió ayer, a los 80 años, el cineasta francés Claude Cchabrol, un anatomista de las pasiones humanas. El director de ‘El bello Sergio’ y ‘La ceremonia’, entre otras grandes películas, reflejó en su cine las perversas relaciones de clase y de poder, y supo poner al desnudo la mediocridad pequeñoburguesa. Fue, asimismo, hasta el último de sus días, un refinado sibarita.
[Luciano Monteagudo] Se lo veía tan bien, tan a gusto en los festivales, disfrutando no sólo de presentar cada una de sus películas sino también –reconocido sibarita– aprovechando las bondades de cada ciudad para probar sus vinos y manjares, que parece aún más sorpresiva la muerte de Claude Chabrol, ocurrida ayer, a los 80 años, en su casa de París. Director emblemático del cine francés y uno de los padres fundadores de la Nouvelle Vague, Chabrol fue autor de una obra inmensa, tanto por la cantidad (más de sesenta largometrajes llevan su firma) como por el sello personal que le infundió a cada una de sus películas, al punto de que vista ahora, en su conjunto, su filmografía parece conformar una unidad indisoluble, apenas dividida en sucesivos capítulos, como si se tratara de una gran novela, cruel y desencantada, sobre la comedia humana.
Desde su primer largometraje, ‘El bello Sergio’ (1958), que abrió las puertas de la Nueva Ola, hasta el último, ‘Bellamy’ (2009), protagonizado por Gérard Depardieu, que pasó injustamente inadvertido por la cartelera porteña, Chabrol siempre abrevó en las fuentes más consecuentes de su cine: las perversas relaciones de clase y de poder; las ridículas formas rituales de la pequeña burguesía, particularmente de provincia; la ambición como siniestro motor social; y la mediocridad humana como horizonte insondable. Que toda esa declarada misantropía se expresara muchas veces con humor –sobre todo en la última etapa de su obra– no le restaba causticidad a su cine. Por el contrario, le sumaba filo, impertinencia, libertad a una obra que no dejaba títere con cabeza. Políticos, magistrados, pequeños comerciantes, trabajadores e incluso analfabetos: nadie quedaba a salvo de su impiadoso bisturí, con el que diseccionaba el cuerpo social.
En esa tarea encontró en Isabelle Huppert un alma gemela, un espíritu afín. Con ella hizo siete de sus mejores películas, desde ‘Niña de día, mujer de noche’ (1978), donde una joven pecosa y frágil pero de mirada siniestra se convertía en la parricida Violette Nozière, hasta ‘La comedia del poder’ (2006), en la que encarnaba a la jueza de instrucción Charmant-Killman, o sea –siguiendo una traducción literal– una encantadora matadora de hombres. Entre esos dos títulos, Huppert también fue para Chabrol la abortista de ‘Un asunto de mujeres’ (1988), que ayuda a sus vecinas a liberarse del estigma de un hijo engendrado por el enemigo durante el infame gobierno de Vichy; la desafiante heroína de Flaubert en ‘Madame Bovary’ (1991); la resentida y violenta femme du ménage de ‘La ceremonia’ (1995), sin duda uno de los mejores films del dúo; la fría estafadora de ‘No va más’ (1997), en pareja con Michel Serrault (otro actor favorito de Chabrol); y el centro más amargo de ‘Gracias por el chocolate’ (2000).
"La admiro tanto...", le reconoció a este cronista durante una entrevista para Página/12 en el Festival de Berlín de 2006. "Lo increíble de Isabelle es que puede interpretar cualquier personaje, con todas sus emociones y sus rasgos físicos. Después de todos estos años, no deja de sorprenderme. No sé, creo que si algún día escribiera un guión para una actriz obesa, lo cual parece imposible para ella, se me aparecería un día tan gorda como la que más y no me quedaría más remedio que darle el papel. Lo notable del caso es que nunca deja de ser ella misma. Tiene esta notable cualidad: puede convertirse en el personaje de la película sin perder su propia personalidad. Isabelle se las ingenia para aportar siempre su propia marca, y eso es lo que le da volumen, dimensión, realidad a su composición. Nos llevamos muy bien y no necesitamos hablarnos mucho, nos basta con darnos mutuamente pequeñas sorpresas en el rodaje. Lo notable de Isabelle es que, al menos yo, no tengo la necesidad de escribir un guión a su medida, como el traje que le corta a uno el sastre. Por el contrario, puedo pensar en un proyecto con gran libertad, tratando de escribir el mejor guión posible, sabiendo que luego, una vez terminado, si a ella y a mí nos parece bien, ella lo va a poder habitar, lo va poder hacer suyo. Ella siempre va a estar muy bien, salvo que el guión sea demasiado estúpido. E incluso si se trata de un guión estúpido, ella siempre va a encontrar la manera de hacer interesante su personaje."
Nacido el 24 de junio de 1930 en el seno de una familia de clase media, Chabrol pasó los años de la Ocupación en el pueblo de Sardent, en la Francia central, una región a la que volvería para rodar su primer largo, ‘El bello Sergio’, donde no la evocó precisamente con buenos ojos. Empujado por sus padres para estudiar Medicina en París, rechazó el mandato familiar y se dedicó a frecuentar los cineclubes del Barrio Latino y la Cinemateca Francesa, donde conoció y se hizo amigo de otros jóvenes que compartían la misma pasión por el cine clásico de Hollywood: Jean-Luc Godard, François Truffaut y Eric Rohmer. Junto a ellos, integraría –bajo la tutela del maestro André Bazin– la legendaria redacción de los Cahiers du Cinéma, que a mediados de los años ’50 desarrolló la teoría del cine de autor y revolucionó la manera de pensar el cine, al punto que aún hoy se percibe su influencia. A su vez, junto con Rohmer, Chabrol escribió en 1957 el primer estudio serio sobre la obra de Alfred Hitchcock, una exhaustiva exégesis formal y temática que fue la piedra basal sobre la cual se construyó luego todo análisis posterior sobre el director inglés.
Simultáneamente, todos empezaron a pasar de la teoría a la praxis. Gracias a una herencia que cobró su mujer, Chabrol pudo producir ‘Le beau Serge’, premiada en el Festival de Locarno 1958 y con la que probó que en Francia se podía hacer cine al margen del sistema de los estudios. Al año siguiente, con Los primos, se llevó el Oso de Oro de la Berlinale 1959 y aunque esa película hoy luce irremediablemente fechada, sentó sin embargo las bases de su cine posterior. Un cine en el que –según la teoría del crítico británico Ronald Bergan– se suelen enfrentar dos personajes de personalidades opuestas, uno de carácter peligroso y dionisíaco y otro representante del orden y el statu quo. Con el paso del tiempo Chabrol fue privilegiando el lado más oscuro de esta dualidad, como lo prueban los psicópatas y asesinos seriales que pueblan una parte importante de su obra y que en apariencia no se distinguen demasiado de cualquier otro ciudadano común: el amable protagonista de ‘El carnicero’ (1970), el simpático sombrerero de ‘Les Fantômes du Chapelier’ (1982), el famoso asesino de mujeres ‘Landru’ (1962) o el motociclista que trae el amor y la muerte en ‘Estas buenas mujeres’ (1960).
La novela policial siempre fue una fuente de inspiración para Chabrol y aunque lo adaptó en apenas dos oportunidades –en ‘Los fantasmas del sombrerero’ y en ‘Betty’ (1992)–, la sombra inmensa de Georges Simenon planea sobre gran parte de su cine. Tanto que el que ahora se convirtió en su largometraje final, ‘Bellamy’, está dedicado a sus dos queridos Georges: el cantante y compositor Brassens y el gran Simenon. Se diría que Chabrol aprendió de Simenon a trabajar a partir de un fait divers, de un vulgar caso policial, que solía tomar de las páginas olvidadas de la prensa amarilla, como fue, por ejemplo, el caso de Violette Nozière. Y como solía hacer Simenon, allí hundía su escalpelo en la que para Chabrol era la única clase social que quedó en Europa, la burguesía, con sus pequeñas miserias cotidianas, su mezquindad, su arribismo, su afán de éxito, de ascenso social y figuración. Que todo esto lo analizara con un humor ácido, vitriólico, con el que iba arrancando –ligeramente, como al pasar– gajos enteros de sus criaturas es el sello que hizo de Chabrol un impiadoso anatomista de las pasiones humanas.
13 de septiembre de 2010
©página 12
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víctimas hablan sobre una acusación


"¿Por qué no conversaron con nosotros cuando decidieron cambiar los fundamentos de vuestra acusación a Chomicki Folch en fundamentos para no acusarlos?"
[Marta Bertolino, Juan Carlos Ramos, Eduardo Seminara] Argentina. Con todo el respeto que la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación nos merece, con la importancia y la repercusión que tienen en nuestro país y en el mundo los juicios contra el terrorismo de estado que se están realizando en estos años, queremos pedirles humildemente que también ustedes nos respeten.
Todos nosotros hemos pasado por la vivencia de secuestros y torturas, no sólo de nosotros mismos sino también de nuestros seres queridos, hemos vivido la incertidumbre de la desaparición, la ignominia y el terror del Centro Clandestino de Detención, el encierro prolongado durante años, la persistente impunidad de nuestros verdugos, las pérdidas definitivas.
En las primeras audiencias del Juicio Oral contra "Díaz Bessone, Lofiego, Marcote, Vergara, Scortecchini y Chomicki por detenciones ilegales, tormentos y homicidios, más asociación ilícita", nos enteramos que esa Secretaría, en su calidad de querellante, había desistido de acusar a Ricardo Chomicki (y a Nilda Folch, Graciela Porta, Carlos Brunatto, quienes inadmisiblemente siguen estando prófugos y quienes, protegidos por el paraguas que ustedes les brindan, lo seguirán estando).
Desisten ustedes de una acción inculpatoria interpuesta por ustedes mismos en tiempo y forma. Y para fundamentar vuestro posterior desistimiento (y el inexplicable viraje producido de la noche a la mañana) recurren a un nefasto documento de la Unidad Fiscal Nacional del año 2008. Documento que oportunamente impugnamos con dureza aquellos que nos sentimos aludidos por sus aseveraciones. Además de conminados a pensar obrar decir no hacer no pensar no decir lo que unos pocos "expertos" allí dictaminan.
Decimos que ese documento, que en mala hora emitiera la Unidad Fiscal, es sencillamente nefasto. Y lo es por varios motivos:
En primer lugar y sobre todo, porque falsea la realidad de lo ocurrido en los campos de concentración de nuestro país. Y porque al hacerlo nos agravia. Agravia a quienes somos sobrevivientes y nos comprometimos, desde siempre y a lo largo de décadas, en la denuncia de los horrores vividos y en la búsqueda infatigable de verdad y justicia. Y lo que es peor, agravia a nuestros muertos, instalando un relato falso y forzando una interpretación postrera de sus actos que está muy lejos de la verdad tal como ésta se perfila en los testimonios de los sobrevivientes. Citamos textual: "La dinámica de los centros de detención, cuyo efecto puede sintetizarse con el lema omnipresencia del terror" hasta acá, coincidimos absolutamente- "configuraba un sistema que permitía conducir a los detenidos a efectuar comportamientos típicos en contra de otros también en situación de cautiverio, sin necesidad de que las órdenes ni las amenazas que los generaban y apoyaban se explicitasen o actualizasen a cada momento. El terror constante hacía funcionar un sistema perverso en el cual muchos detenidos pasaban a ser victimarios".
Esto no es sólo una mentira alevosa: se trata simplemente de una infamia. Decir que "muchos detenidos pasaban a ser victimarios" y que efectuaban "comportamientos típicos en contra de otros también en situación de cautiverio" y "sin necesidad de que las órdenes se explicitasen" es dar a entender que en los centros clandestinos de detención quien más quien menos colaboraba. Esto es mucho más de lo que estamos dispuestos a soportar. Y para limitarnos a lo que compete al juicio "Díaz Bessone y otros", afirmamos categóricamente: no es cierto que las cosas hayan sucedido así en el Servicio de Informaciones de la Jefatura de Policía de Rosario.
En segundo lugar, ese documento es nefasto porque pone en un mismo plano tareas tales como barrer, servir la comida, con "tareas que implicaban violencia contra otros detenidos", las que formarían parte de las "tareas propias del campo", sin ningún distingo, y habrían constituido "una práctica constante".
Disculpen, doctores, pero por un mínimo de honestidad tenemos que decir que entre agarrar la escoba y empuñar la picana o hacer inteligencia para los represores hay un abismo. Y que no cualquier persona lo atraviesa. De hecho, un escasísimo porcentaje de detenidos lo hicieron. Y no reconocer esa diferencia abismal es también agraviante para los detenidos desaparecidos que fueron llevados a realizar trabajo esclavo, sin por ello identificarse con los represores ni dejar de ser solidarios con sus compañeros.
En tercer lugar, ese documento es nefasto porque opera una generalización inaceptable en lugar de habilitar una escucha fina de las voces que desde hace rato están testimoniando a lo largo y a lo ancho del país, y que nos entregan relatos insustituibles, que echan luz sobre la singularidad de cada lugar de detención (incluidas las denominadas "cárceles legales").
Citamos: "En los centros de detención así como en otras experiencias de campos de concentración, la utilización de personas detenidas para cumplir tareas propias del campo y, entre ellas, también tareas que implicaban violencia contra otros detenidos, ha sido una práctica constante."
"El tipo de actividad que cumplía cada detenido dependía de sus habilidades o conocimientos, de las necesidades específicas del campo o del mero azar. Esta colaboración se obtenía por medio de la amenaza constante de muerte y de las torturas que quebraban la voluntad del detenido. Al colaborador se le concedían ciertos ’privilegios’ que ayudaban a vencer la resistencia". ¿A qué universo se refiere? ¿Qué experiencias investigadas dieron lugar a estas tesis?
En lo atinente al Centro Clandestino de Detención que nos ocupa (el Servicio de Informaciones de Rosario), por el que pasamos no menos de dos mil personas, debemos consignar que los únicos colaboradores fueron los cinco que siempre hemos denunciado, que las actividades que cumplían eran detener gente, interrogarla y torturarla (¿en base a "sus habilidades y conocimientos" previos?) y que, por cierto, fueron muy bien recompensados y quedaron agradecidos con los represores, no quebrando nunca el pacto de silencio, pese al pedido expreso de familiares de desaparecidos. En el caso de Chomicki Folch, convitieron a Feced en su padrino de bodas.
En cuarto lugar, el documento es nefasto porque omite cualquier referencia a la resistencia que los detenidos desaparecidos en los Centros Clandestinos de Detención opusimos al poder omnímodo de nuestros captores, a las estrategias de supervivencia que nos dimos. Citamos:
"He aquí un punto neurálgico de los casos analizados: la realización de una conducta bajo una presión psíquica insoportable, guiada por el instinto de supervivencia. La alternativa de no colaborar o de dejar de colaborar implicaba asumir el riesgo cierto de costos altísimos, que se pagaban con nuevas torturas e inclusive con la vida misma. Cumplir con las órdenes, colaborar con los captores, era así, un modo de auto conservación".
Sólo desde la ignorancia o el cinismo puede afirmarse, como regla general, que el ser humano, guiado por su instinto de supervivencia, como modo de auto conservación, ataca a miembros de su colectivo de pertenencia, uniéndose a quienes lo destruyen. La supervivencia y la auto conservación de la vida humana no refieren sólo ni principalmente a la defensa de los órganos del cuerpo, de la vida biológica. No somos cucarachas. Los humanos nos auto conservamos defendiendo nuestros lazos sociales, nuestros afectos, nuestros rasgos identificatorios, nuestros ideales, nuestros lugares de pertenencia, nuestros valores, nuestras representaciones imaginarias acerca de lo que somos y lo que queremos ser. El sentido último de nuestros actos.
Esa es la vida que defendimos con uñas y dientes en los Centros Clandestinos de Detención argentinos casi todos los que pasamos por ahí.
No desconocemos que el plan sistemático de exterminio montado por el terrorismo de estado que incluyó persecuciones y secuestros, torturas en centros clandestinos, desaparición y asesinatos de opositores políticos apuntó a la colaboración. ¿Cómo desconocerlo, si no hemos hecho otra cosa, mientras estuvimos secuestrados, que resistirnos como pudimos a ese propósito?
Por último, es nefasto el documento que ustedes toman como verdad revelada para fundamentar vuestro desistimiento de inculpar a Chomicki, porque parte de una certeza que nosotros, disculpen, no tenemos. Parte de la certeza -y busca imponerla a fiscales, querellantes, abogados, testigos ¿y por qué no a la opinión pública? de que estos colaboradores devinieron tales luego de soportar terribles torturas y a causa de éstas. ¿Devinieron auxiliares de las patotas represivas luego de soportar terribles torturas? ¿Chomicki, por ejemplo? ¿Folch? ¿Brunatto? ¿Ustedes están seguros de eso? No podemos menos que expresarles nuestra admiración, porque a nosotros, que transitamos esa historia -y otras tantas historias conexas no nos queda para nada claro. Y en algunos casos nos inclinamos francamente por pensar que las cosas ocurrieron de otro modo. Es más, nos gustaría que estos imputados, en ejercicio de su legítimo derecho a la defensa, puedan volcar informaciones que contribuyan a esclarecer los sucesos que los involucran. Cuestión que jamás sucedería si a partir de esa especie de pre juzgamiento favorable que el citado documento decreta y que Ustedes hacen suyo se les garantizara su cuota de impunidad.
Estimados doctores del la Secretaría de DDHH: ¿Por qué no conversaron con nosotros cuando decidieron cambiar los fundamentos de vuestra acusación a Chomicki Folch en fundamentos para no acusarlos? ¿Por qué tomaron, al margen nuestro, sin ningún tipo de comunicación con nosotros, una decisión que repudiamos los sobrevivientes del Servicio de Informaciones, que contradice todos los testimonios prestados en esta causa desde enero de 1984, que va en contra de la voluntad y la conciencia de los propios querellantes?
Disculpen, pero no queremos que ningún "experto" en Centros Clandestinos de Detención ni en Leyes venga a decirnos quiénes fueron nuestros verdugos, a contarnos lo que vivimos ni a imponernos cómo debemos interpretarlo. Llevamos décadas reflexionando acerca de lo que nos pasó.
Tampoco queremos abrir un debate ético acerca de la colaboración ni acerca de su supuesta eficacia como estrategia de supervivencia. No porque carezca de interés -que lo tiene y mucho sino porque no lo consideramos oportuno en este momento histórico. Y la sala de audiencias de un tribunal Federal no nos parece el escenario más adecuado. Pero, si somos llevados a dar el debate, lo daremos.
Estimados doctores de la Secretaría de Derechos Humanos: Por favor, no nos agredan más. No nos resulta fácil exponernos, brindando nuestros testimonios en el juicio. Hacerlo, además, frente a seis imputados que fueron algunos de nuestros verdugos ¡y que están en libertad!
No nos agredan con aseveraciones falsas que nos denigran y echan un manto de sospecha sobre nuestro comportamiento, que no nos merecemos. Como tampoco nos merecemos que nos traten como seres insensibles que acusan a sus "pobres compañeros". No lo somos. No somos insensibles. Por el contrario, hemos dado muestras de solidaridad en los momentos más difíciles y las seguimos dando. Si acusamos, tenemos nuestras razones. ¿No les parece que sería más correcto escuchar los testimonios en el juicio antes de tomar semejante decisión?
Lo lamentamos. Lo lamentamos enormemente. Y nos sorprende, realmente nos sorprende. Les pedimos que desistan de vuestro desistimiento, que sostengan el texto de vuestra requisitoria. Y de lo contrario, si sostienen ustedes la postura de no acusar a uno de los imputados que nosotros acusamos, yendo de este modo en contra de nuestras estrategias jurídicas y de la verdadera ocurrencia de los hechos, tal como la venimos denunciando desde siempre, entonces, les pedimos por favor que se abstengan de ejercer nuestra representación en el juicio.
Esperamos que sepan ustedes comprender las razones que nos asisten. Hemos sido discretos. La actitud que ustedes asumieron nos obliga a expresarnos públicamente.
Sólo nos resta esperar que el Tribunal, considerando todas las pruebas ofrecidas, haga su dictamen, a conciencia y de ser posible, sin presiones.

*Firman también: Azucena Solana, José Aloisio, Alfredo Vivono, Alejandra Manzur, Juan Girolami, Héctor Medina, Carlos Corbella, Laura Ferrer, Oscar Bustos, Yolanda Medina, Elida Luna, Jorge Rueda, Liliana Gómez, Cristina Bernal, Nicolás Segarra, Teresita Marciani, María Inés Luchetti, Daniel Bas y Mansilla, Stella Hernández, Laura Torresetti, Nelly Ballestrini, Patricia Antelo, Francisco Oyarzabal, Cristina Rinaldi, Félix Manuel López, Elida Deheza, Marcelo Jalil, Gloria Martínez, Patricia Costanzo, Marcelo Márquez, Jorge Berg, Daniel Gollán, Angel Florindo Ruani, Enzo Tossi, Juan Carlos Cheroni, Mirta Isabel Castelini, Luis Cuello, Laura Hanono, Ana María Ferrari. Todos los firmantes estuvieron detenidos desaparecidos y/o tuvieron un familiar directo detenido desaparecido en el Servicio de Informaciones de Rosario.
13 de septiembre de 2010
©rosario 12
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la condición humana


¿Cómo convertir la voluntad de un sector directamente afectado, en una necesidad de la sociedad? ¿Cómo hacer para que ese relato ocupe un lugar, si no central de la escena cotidiana, al menos visible y al alcance de todos?
[Rubén Chababo] Argentina. Construir un Museo de la Memoria que recuerde las causas y los efectos del Terrorismo de Estado sobre la sociedad civil, implica poder responder estas preguntas. Pero mucho más que el imperativo de contar una historia este Museo debiera ser visto como el esfuerzo por recordar algo amenazado, como tantos otros episodios de la historia, por el olvido.
El museo es un vehículo de la memoria, no es la memoria. Un museo, ningún museo de pretendida proyección histórica, puede aspirar a contarlo todo y mucho menos a que todo el ayer se cobije en sus paredes. Tampoco a que el relato o la evocación que se haga conforme por igual a todos los que forman parte de una sociedad. Una sociedad, cualquier comunidad humana, posee diferentes memorias y esas memorias poseen a su vez diferentes intensidades. Aquello que algunos recuerdan con estridencia otros lo han olvidado para siempre, lo que algunos eligen recordar, otros lo desechan, acomodando nombres, geografías, capítulos enteros del ayer en el desván del olvido.
En el caso preciso de museos que hacen centro en el recuerdo de hechos traumáticos o dolorosos padecidos por una comunidad, esto que aquí se dice, cobra aún mucho más fuerza. En Lyon, por ejemplo, donde se erige el Museo de la Resistencia, la mitad de su población prefiere no mirar el lugar de emplazamiento de esa institución: su sola existencia les recuerda que hubo un ayer en el que esa ciudad, o parte importante de ella, colaboró para que fuera posible la deportación de miles de sus ciudadanos. Y esto se repite por igual en la escena latinoamericana en la que memoriales y sitios de recordación tratan de despertar la conciencia de ciudadanos que prefieren ser poseedores de pasados sin el peso que implica cargar con el recuerdo de hechos tan dolorosos. No podemos enjuiciar a quienes prefieren olvidar, pero sí podemos invitarlos a no ser indiferentes frente al dolor de los que memoran aquello que les fue arrebatado.
Estamos construyendo un Museo a partir de preguntas, a partir de interrogantes que se asientan sobre un puñado incuestionable de certezas. Esas certezas son la evidencia histórica que no puede ni podrá ser negada: la existencia de un sistema concentracionario, la desaparición forzada de personas como práctica sistemática, la incógnita acerca del destino de centenares de niños nacidos en cautiverio, el calvario de familiares en busca de una respuesta que nunca fue otorgada. Ese puñado de certezas alcanza como horizonte para que a partir de ellas formulemos un recorrido a través de una historia que desborda los años específicos que van del ’76 al ’83 y que nos hunde en la triste noche de tantas masacres olvidadas. Una historia o relato que comprende a los hombres y mujeres devorados por la mano homicida del Estado en las huelgas del ’19, a las decenas de personas calcinadas por los bombardeos sobre Plaza de Mayo en 1955 o las almas vulneradas en las letrinas construidas por las tres A en los años previos al último golpe militar. Forman todos esos hechos, capítulos diversos de lo que buscamos evocar. Un relato oscuro pero necesario de ser traído al presente, construido sobre una sintaxis que revela cuántas veces en nuestro país la condición humana fue vulnerada.
Estamos construyendo un Museo que pueda ser capaz de despertar el recuerdo de esos hechos, pero que también enseñe a las generaciones más jóvenes la importancia que supone el respeto y el cuidado de la vida y la dignidad humanas. No estamos construyendo un Museo cerrado en sus lecturas, sino una institución que sobre a partir de la evocación de lo más triste de nuestro ayer invite a considerar y apreciar la importancia que supone la vida en libertad y democracia.
No construimos un Museo que deposita una fe ciega en la memoria. Pueblos y comunidades con memoria han vuelto a cometer los mismos y aún más atroces episodios que alguna vez juraron no repetir. Construimos un Museo que por el contrario, sabe de la labilidad de la memoria, que es consciente de que la condición humana es frágil y que es poderosa la tentación de destruir y dañar incluso lo más amado que se posee.
Por eso nuestra mirada y nuestra confianza apuestan a la educación como un pilar insoslayable para la construcción de cualquier sueño social a presente o a futuro. Al arte como herramienta sutil para nombrar lo que la lengua no alcanza a describir, a los documentos de la historia como marcas insoslayables a la hora de reconstruir el pasado.
No estamos construyendo un Museo del que podamos decir que la sencillez y la simpleza serán sus marcas diferenciales, mucho menos una Institución de la que podamos asegurar hoy lo que ella habrá de ser mañana. ¿Qué habrá de significarle la palabra dictadura a alguien nacido en el 2020? ¿Quién puede decirlo?
Sí estamos construyendo un Museo, ubicado en el centro mismo de la ciudad, a metros de una de las plazas más bellas que tenemos, que apuesta a recordarles a todos los ciudadanos que hubo un tiempo en el que el cielo de este país se oscureció por siete largos años y que esa belleza pudo convivir con el más oscuro de los infiernos, en el centro mismo de la ciudad, en el corazón mismo de la vida cotidiana.
Ese solo dato justifica cualquier desafío de memoración.
En esa sutil y poderosa evidencia se asienta la misión y el esfuerzo de la institución que estamos construyendo.
13 de septiembre de 2010
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archivo para el nunca más


El director del Archivo Histórico de la Policía Nacional de Guatemala. Un archivo para el Nunca Más.
[Gustavo Meoño Brenner] Guatemala. En Guatemala habíamos terminado creyéndonos el cuento de que no existían archivos; que los militares los habían destruido antes de firmar la paz con la insurgencia. Por ello, en julio de 2005 resultaba increíble, casi un sueño, tener la oportunidad de salvar, organizar y abrir al acceso público cerca de 80 millones de documentos generados por la Policía Nacional a lo largo de 115 años de historia. Hoy, cinco años después, el sueño es una realidad. Ya solamente quedan fotografías de aquellos 7900 metros lineales de paquetes de documentos –casi ocho kilómetros– apilados en los múltiples recovecos, húmedos y oscuros, de un edificio casi abandonado. La mayor parte de los documentos han recibido ya una atención archivística básica y casi 12 millones de folios han sido organizados, descritos archivísticamente y digitalizados para ponerlos a disposición de víctimas sobrevivientes, de familiares de víctimas, del Ministerio Público y de la más diversa gama de personas e instituciones interesadas en la investigación.
Para el colectivo que ha llevado adelante este esfuerzo, compuesto por 150 mujeres y hombres –jóvenes en su mayoría–, la mayor satisfacción radica en haber podido entregar en año y medio cerca de 85 mil copias de documentos en respuesta a más de 4 mil solicitudes de información. En numerosos casos de familiares de víctimas, la información obtenida contiene las primeras respuestas a las interrogantes que los han mantenido en la angustia de la incertidumbre a lo largo de 25 o 30 años. Y ello tiene un evidente efecto reparador. Muchos de esos documentos han resultado de gran utilidad para los primeros juicios que se están llevando a cabo en contra de agentes y mandos de policía, acusados de delitos de desaparición forzada, tortura y ejecución extrajudicial.
Paine, un lugar para la memoria, Chile
Al valor innegable de un archivo histórico de esta naturaleza y magnitud, se agrega la importancia de estar depositado en un edificio en el que funcionó uno de los cuerpos de policía más represivos durante el gobierno militar del general Efraín Ríos Montt. Existen múltiples testimonios sobre la práctica, entre 1982 y 1983, de las detenciones clandestinas, la tortura y las ejecuciones extrajudiciales en ese tenebroso Sexto Cuerpo de la Policía Nacional. Resulta también muy gratificante haber logrado la recuperación de esos espacios para la causa de la memoria y la verdad, en el proceso que está convirtiendo a ese viejo edificio y al archivo histórico que alberga en un importante Sitio de Conciencia para Guatemala.
Cada día un número creciente de personas de todas las edades visita el Archivo Histórico de la Policía Nacional, para apreciar ese acervo –único e irrepetible– y conocer los procesos de trabajo que están permitiendo su recuperación. Uno de los mayores retos ahora es fortalecer la naturaleza memorial del lugar y dotarlo de los elementos museísticos necesarios. Dentro de los planes para el próximo año se ha priorizado el trabajo con jóvenes estudiantes, promoviendo el conocimiento del archivo y el edificio del ex Sexto Cuerpo de la Policía Nacional, dentro de un programa que incluye proyección de documentales, conferencias y exposiciones.
Esta es nuestra contribución para que la memoria, la verdad y la justicia tengan el lugar que les corresponde en este país donde el genocidio perpetrado por los gobiernos militares dejó el saldo espantoso de 155 mil muertos y 45 mil detenidos desaparecidos. Es el aporte de este colectivo para que en Guatemala Nunca Más se repitan esas atrocidades.
13 de septiembre de 2010
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tierra de la memoria


Con la coordinación de Memoria Abierta, por cuarta vez en los últimos cinco años se reúnen en Buenos Aires directores de museos, asociaciones y memoriales de toda América latina centrados en los derechos humanos.
[Ángel Berlanga] Argentina. Con un foro público que pondrá sobre la mesa experiencias en Rosario, Santiago (Chile), Guatemala, Perú y El Salvador, el lanzamiento de un portal común y la participación de veinticinco entidades del continente, este Seminario Regional se propone, como plantea Patricia Tappatá de Valdez, directora de Memoria Abierta, ir más allá de los militantes y llegar "a los que no saben, a los que no creen, a los que a duras penas pueden decir en voz alta que su país atravesó una dictadura".

Terrorismo de Estado, delitos de lesa humanidad, masacres, matanzas a cargo de paramilitares: ¿qué país de Latinoamérica no padeció, en las últimas tres o cuatro décadas, alguna o varias de estas gestas criminales? ¿Y cómo dar cuenta de lo ocurrido, de esas decenas de miles de asesinatos, de las organizaciones y responsables homicidas que los promovieron, de las víctimas secuestradas, torturadas, desaparecidas? En sintonía con el resurgimiento con fuerza de la noción de lo continental en lo que va de este milenio (un fenómeno muy palpable desde lo político, económico y simbólico en entidades como Mercosur o Unasur), las organizaciones dedicadas a los derechos humanos en la región, que trabajan enfrentando a la impunidad y al olvido que abona más impunidad, estrechan sus vínculos, intercambian experiencias y encaran actividades conjuntas con la idea de robustecer lo continental, también, desde lo cultural y lo social. En ese sentido, una prueba incontrastable será el IV Seminario Regional de la Red Latinoamericana de Sitios de Conciencia, que se pondrá en marcha mañana, aquí, en Buenos Aires, con la coordinación de Memoria Abierta y la participación de representantes de 25 entidades (museos, archivos, asociaciones, memoriales) pertenecientes a once países.

Donde Estuvo el Horror
Como para ir presentando alguna de las vertientes y la diversidad del encuentro –que durará tres jornadas y se desarrollará en varias sedes– será útil anotar la actividad a la que el público tendrá acceso: Museos de memoria en América Latina.
Cinco experiencias en diálogo. Los que participan:

- El director del Museo de la Palabra y la Imagen de El Salvador, Carlos Henriquez Consalvi, mucho más conocido en su país como Santiago, periodista, escritor y fundador y voz de Radio Venceremos, de la insurgencia salvadoreña. El Museo, fundado por él, funciona como archivo, genera publicaciones de libros y revistas, y trabaja con comunidades indígenas.

- Germán Vargas, director de la Asociación Paz y Esperanza, una ONG peruana que trabaja sobre todo con sectores en extrema pobreza y sin acceso a la justicia, y que ha impulsado el establecimiento de dos sitios históricos en Ayacucho (Totos y Puttaca), epicentro del conflicto armado interno que duró dos décadas, con el ejército y Sendero Luminoso como protagonistas.

- Marcelino Hernández Gómez, dirigente del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas en Chiapas, un organismo civil que prioriza los derechos de pueblos indígenas, en especial en lo que hace a territorio, justicia, lucha contra la represión, búsqueda de desarme. Pertenece a la etnia tzeltal.

- Romy Schmidt Crnosija, directora del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Santiago, Chile, autora del primer catastro de centros de detención y tortura del país y responsable de la recuperación para el Estado de varios ex centros de tortura, fue nombrada por Michelle Bachelet a comienzos de este año. La misión del Museo es dar a conocer los crímenes durante el pinochetismo, 1973-1990.

- Rubén Chababo, director del Museo de la Memoria de Rosario (que desde el próximo 10 de diciembre pasará a funcionar en el edificio de lo que fue el Segundo Cuerpo de Ejército durante la dictadura). Chababo (que escribe en estas páginas sobre el debate planteado de cara a la sociedad sobre la construcción del Museo) es uno de los primeros de América latina en trabajar sobre causas y consecuencias del accionar del Estado terrorista.

Laten la complejidad y la diversidad: entidades gubernamentales, ong, iniciativas de grupos; problemáticas actuales y/o ocurridas hace ya tiempo; países con juicios en marcha más allá de los años transcurridos (Argentina, por caso) y otros en los que se propicia impunidad: el viernes pasado, por citar un documento muy reciente, 26 entidades latinoamericanas repudiaron al gobierno peruano por decretar límites a la persecución penal de fuerzas armadas y policiales implicadas en graves violaciones a los derechos humanos. Las diferencias históricas y de contexto, sin embargo, no empañan el núcleo de la búsqueda: cómo dar cuenta de los crímenes sistemáticos. Hombres y mujeres machacados por grupos de poder. Así que cada uno cuenta cómo es su problemática y cómo la afronta. ¿Cómo se construyen esos relatos, a quiénes están dirigidos, qué sentidos se ponen en juego para entender y pensar al respecto? Las experiencias que responden a esas preguntas, planteadas para el foro, están sobre la mesa para ser compartidas. A partir de mañana estarán, además, sistematizadas: es que el encuentro servirá, también, para inaugurar el portal Sitios de Memoria en América latina, desde donde podrán intercambiar herramientas de trabajo, materiales e información sobre las tareas y recursos instrumentados por cada entidad.
Ya por fuera del foro público, en el seminario se trabajará sobre la representación de los momentos políticos claves, como transiciones a la democracia o momentos de fractura institucional, el rol del gobierno en la construcción del museo, narrativas históricas oficiales y de los museos, financiamientos, límites entre público y privado. En el encuentro confluirán también trabajos de cada entidad en torno de imágenes emblemáticas de la historia reciente. Entre los participantes también están Iván Seixas, periodista y ex preso político, que representa a Memorial da Resistência de San Pablo, y Margarita Romero, sobreviviente de un centro clandestino durante la dictadura de Pinochet y presidenta de Parque por la Paz Villa Grimaldi, instalado donde funcionaba un cuartel de la DINA en el que estuvieron secuestradas Bachelet y su madre. Es un claro rasgo de estas entidades: instalar memoriales y museos en los edificios emblemáticos de la represión. Hace seis años el ex presidente Néstor Kirchner recuperó el predio de la ESMA, donde hoy funciona el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, hecho concreto impensado poco tiempo atrás. El sitio y la hora parecen justos para hacer allí el Museo Nacional de la Memoria. Incluso, dadas las circunstancias y coordenadas, podría hablarse de cierto atraso.

Derechos Humanos y Cultura
"El desafío mayor es vincular los hechos del pasado con los contemporáneos, entendiendo que la memoria es fructífera si se establecen relaciones con los problemas más agudos que atraviesan las sociedades hoy", dice Patricia Tappatá de Valdez, directora de Memoria Abierta
desde que se fundó, diez años atrás, y cofundadora de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia, que tiene 247 miembros en seis continentes y 45 países. "Porque de lo contrario –sigue– se convierte en un recuerdo que en general tiende a ser épico, o a veces nostálgico, pero no cumple el propósito de señalar luces y sombras de aquel pasado en el presente." La transmisión de la memoria y la cultura política, los comportamientos autoritarios que subsisten en las democracias, el funcionamiento de los sitios de cara al público, son temas constantes de intercambio y reflexión. "Nos interesa volver a mirar América latina hoy, porque nos parece que la región tiene una serie de posibilidades y perspectivas que no tenía hace una década –agrega–. De algún modo retomamos con mucha intensidad los lazos solidarios de los movimientos de derechos humanos que había entre distintos países a finales de los ’70 y los ’80, y a la vez buscamos nuevos vínculos. Nos interesa muchísimo la construcción horizontal."
Tappatá de Valdez subraya que todos los sitios, museos e instituciones de la Red Latinoamericana están fuertemente anclados en la defensa de los derechos humanos y moviéndose hacia el terreno de la cultura. "Esa plataforma, utilizada en sentido muy amplio, usando artefactos como el cine, video, documentos, muestras fotográficas, producción de libros, debe ser útil para cambiar muchos de los vínculos sociales y políticos que establecieron los ciudadanos con aquel pasado, para que el presente sea inclusivo, duradero, democrático –sostiene–. Por otro lado, fortalecer los lazos en la región nos interesa porque trabajar juntos nos fortalece, porque creemos de verdad que aprendemos mucho unos de otros y porque las instancias de integración política no han tenido suficiente correlato en la sociedad civil: queremos ver cómo multiplicamos eso."
La Red se plantea continuamente la ampliación de audiencias y públicos. "Si bien estamos anclados fuertemente en el núcleo duro de la defensa de los derechos humanos –concluye Tappatá de Valdez–, el objetivo es ir mucho más allá de los militantes. Nosotros les queremos hablar a aquellos que a duras penas pueden decir en voz alta que su país atravesó una dictadura. A los que no saben, a los que no creen, a aquellos que están más lejos. Porque es mucho el esfuerzo de montar y gestionar lugares que tienen que estar abiertos al público, con programas para escuelas, mantenimiento, sólo para los que ya están convencidos. En ese sentido, hemos descubierto que la cultura en general, como plataforma de representación, es muy propicia".

Museos de memoria en América Latina. Cinco experiencias en diálogo. Coordina: Diego Martínez. Manzana de las Luces (Perú 272). Mañana lunes a las 18.30 hs. Entrada libre.
13 de septiembre de 2010
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testigo en peligro


Un testigo protegido vinculó a represores con el crimen de Silvia Suppo. El testimonio fue aportado por la querella. Debía mantenerse bajo estricto secreto, debido al peligro que corría quien accedió a brindar datos. A partir de estos nuevos datos, el juez Alejandro Mognaschi tomó dos nuevas indagatorias.
[Sonia Tessa] Santa Fe, Argentina. La información debía manejarse de manera confidencial, pero se filtró en medios de comunicación de Rafaela y Santa Fe. Un testigo presentado por la querella vinculó el crimen de Silvia Suppo con acusados por causas de lesa humanidad. Lucila Puyol y Guillermo Munne, abogados de Marina y Andrés Destéfani, los hijos de Suppo, concurrieron la semana pasada al juzgado federal número 1, a cargo de Reynaldo Rodríguez, para presentar al testigo, dado que el magistrado lleva adelante la causa por el secuestro y desaparición de Guillermo Hattemer (pareja de Suppo en 1976), así como los secuestros de la propia Suppo y su segundo esposo, Jorge Destéfani. Sin embargo, la fiscal Cintia Gómez y el propio Rodríguez decidieron remitir las actuaciones al juez provincial Alejandro Mognaschi, que tiene a cargo la investigación del asesinato de la testigo y víctima del terrorismo de Estado, ocurrido el 29 de marzo pasado. Mognaschi ya tenía decidido cerrar la instrucción, acusando a Rodrigo Sosa y Rodolfo Cóceres, de 19 y 22 años. Sin embargo, fuentes judiciales confirmaron que la semana pasada -y a raíz de los dichos de este nuevo testigo fueron indagadas otras dos personas.
En tanto, Puyol, Munné y la también abogada querellante Paula Condrac, presentaron la semana pasada un pedido de declinatoria del juez Mognaschi, al entender que el asesinato de Suppo debe investigarse en la justicia federal, ya que está vinculado con la condición de víctima y testigo de delitos de lesa humanidad de quien brindara uno de los testimonios más importantes en la causa Brusa. La causa contra el ex juez federal Víctor Brusa y otros cinco integrantes de los así llamados grupos de tareas, terminó con condenas de entre 21 y 23 años de prisión el 21 de diciembre del año pasado.
Justamente, el pedido para que el testigo declarara bajo protección y reserva de su identidad estuvo fundado en el grave peligro que corría su vida a partir de esa declaración. Sin embargo, el diario Castellanos de la ciudad de Rafaela publicó la información, descalificando los dichos de este nuevo testigo, así como también a la querella.
Tras la filtración, ex detenidos desaparecidos junto a integrantes de organismos de derechos humanos escribieron una carta dirigida "a los/as compañeros/as, hermanos/as, militantes y en especial a quienes honran la memoria de Silvia". La intención fue dilucidar la situación de la causa. "El desarrollo del expediente nos lleva a plantear demasiadas dudas por la impericia policial, las tremendas contradicciones de los funcionarios policiales en sus testimoniales, las llamadas anónimas nunca investigadas y la escasez de medidas que abran una línea de investigación distinta al ’homicidio en ocasión de robo’", dice el documento que no se envió a la prensa.
Entre las dudas que surgen para los militantes, la principal está centrada en la falta de elementos objetivos de prueba. No hay huellas identificables ni sangre en la ropa, en los cuchillos supuestamente usados para matar a la víctima, así como tampoco en la ropa encontrada en un campo cercano a Rafaela. Además, Cóceres no cuenta con ningún antecedente penal, mientras Sosa -con antecedentes de robos es analfabeto, lo que genera dudas sobre la competencia para ejecutar un crimen con tan pocos cabos sueltos. Al mismo tiempo, la pericia del Cuerpo de Médicos Forenses de Rosario no concluyó con certeza que los cuchillos secuestrados fueran los utilizados para matar a Suppo.
En ese escrito, los militantes indican: "Por la seriedad de la información y por razones de seguridad no pudimos informar abiertamente, por lo que acudimos a las autoridades nacionales, que nos brindaron todo su apoyo".
13 de septiembre de 2010
©rosario 12
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