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cruzando la frontera una y otra vez


Los refugios para inmigrantes a lo largo de la frontera mexicana están llenos de curtidos ilegales: hombres y mujeres mayores, a menudo deportados, arriesgándose cada vez más para volver a sus familias en Estados Unidos, el país que consideran su casa.
[Damien Cave] Agua Prieta, México. "Mi esposa, mi hijo... tengo que volver con ellos", se repite a sí mismo Daniel, desde el momento en que fue detenido en Seattle por conducir con una licencia vencida, pasando por todas las fases del procedimiento de deportación que lo llevó a México en junio.
Nada lo disuadirá de volver a cruzar la frontera. Dejó su pueblo natal a los veinticuatro, dijo. Doce años después, habla inglés casi fluidamente y tiene un hijo estadounidense, una esposa y tres hermanos en Estados Unidos. "Seguiré tratando", dijo, "hasta que llegue allá."
Este es cada vez más el perfil de la inmigración ilegal hoy. Los refugios para inmigrantes a lo largo de la frontera mexicana están llenos, no de recién llegados que buscan una vida mejor, sino de ilegales curtidos: hombres y mujeres mayores, a menudo deportados, arriesgándose cada vez más para volver con sus familias en Estados Unidos, el país que consideran su casa.
Presentan un enorme reto a la administración estadounidense porque siguen marchándose hacia el norte pese a los obstáculos -los más severos en la historia reciente. No se trata solamente de que la economía estadounidense tiene poco que ofrecer; la frontera misma es mucho más amenazante. Por un lado han aparecido vallas y se han multiplicado los guardias; por otro, los delincuentes acechan a lo largo de todo el camino.
Y sin embargo, mientras estos factores y mejores oportunidades de trabajo en casa ha reducido la inmigración ilegal desde México a su nivel más bajo en las últimas décadas, no han sido suficientes para ahuyentar a un cuadro considerable y decidido.
"Somos los más duros", dijo Christopher Sabatini, director de políticas del Consejo de las Américas.
En realidad, el 56 por ciento de las detenciones en la frontera mexicana implicó en 2010 a gente que había sido capturada previamente -era el 44 por ciento en 2005. En los últimos años un creciente porcentaje de deportados han sido también deportados antes, de acuerdo a cifras del ministerio de Seguridad Interior.
Para el gobierno de Obama, estos reincidentes se han convertido en una prioridad. Los juicios por ingreso ilegal han subido en más de dos tercios desde 2008. Los funcionarios dicen que ahora es el delito federal más perseguido.
El presidente Obama ya ha deportado a cerca de 1.1 millones de inmigrantes  -más que cualquier presidente desde Dwight D. Eisenhower- y los funcionarios dicen que las cifras no menguarán. Pero en una época en que la dinámica de la inmigración está cambiando, expertos y participantes de todos los lados se están preguntando crecientemente si la estrategia, que ha definido la política de inmigración desde el 11 de septiembre de 2001, todavía tiene sentido.
La deportación es cara. Le cuesta al gobierno al menos 12 mil 500 dólares por persona y a menudo no funciona: entre octubre de 2008 y 22 de julio este año, el Servicio de Inmigración y Aduanas gastó 2.25 billones de dólares en la deportación de 180 mil 229 personas que habían sido deportadas antes y habían vuelto de alguna manera. Muchas más han retornado y permanecido en la clandestinidad.
Algunas organizaciones que favorecen una inmigración reducida dicen que hacer la vida más difícil para los inmigrantes ilegales en este país sería mucho más eficiente. Alegan que junto con eliminar las oportunidades de trabajo exigiendo que los empleadores verifiquen el estatus de inmigración de las nuevas contrataciones, el Congreso también debería prohibir que los inmigrantes puedan abrir cuentas bancarias o incluso una tarjeta para la biblioteca.
"Así se reduciría el número de personas que vuelven una y otra vez", dijo Bob Dane, portavoz de la Federación por una Reforma de la Inmigración en Estados Unidos. La alternativa, dice Doris Meissner, la más alta autoridad de inmigración del país a mediados de los años noventa, es aceptar que los inmigrantes ilegales como Daniel "son personas con vínculos fundamentales con Estados Unidos, no de dónde vienen."
"Nuestras sociedades están profundamente interconectadas", dijo Meissner, refiriéndose fundamentalmente a Estados Unidos y México, la principal fuente de inmigrantes ilegales. "Y eso no se refleja en la política de inmigración en absoluto."
El gobierno reconoce que los inmigrantes como Daniel están enraizados en Estados Unidos y tienen normalmente antecedentes penales limpios. Pero debajo de su nuevo plan introducido en agosto -suspender las deportaciones de casos pendientes de baja prioridad, incluyendo inmigrantes que llegaron a Estados Unidos como niños-, los ilegales reincidentes son apartados para su deportación junto con "delincuentes peligrosos", "conocidos pandilleros" e "individuos que representan un claro peligro para la seguridad nacional."
Funcionarios de la administración dicen que están tratando de romper el "efecto yo-yo" de gente que rebota, como ordenó el Congreso cuando endureció las leyes relativas al reingreso ilegal en los años noventa.
Pero algunos expertos alegan que es este barullo el que en realidad socava la seguridad. Después de una década de deportaciones récord, dicen los críticos, se ha hecho incluso más difícil separar a los dos grupos que definen ahora la frontera: los delincuentes profesionales y los inmigrantes experimentados motivados por sus lazos familiares con Estados Unidos.
"Si crees que los narcotraficantes y los terroristas son mucho más peligrosos que las criadas y los jardineros, entonces deberíamos entregarles visas a todas esas personas para poder concentrarnos en la verdadera amenaza", dijo David Shirk, director del Transborder Institute de la Universidad de San Diego. "Ensanchar la puerta podría fortalecer las murallas."

Crimen en la Frontera
Los inmigrantes que cruzaban la frontera hacia Arizona hace diez o veinte años eran más numerosos, pero menos amenazadores. David Jimarez, un agente de la Patrulla Fronteriza con años de experiencia al sur de Tucson, recordó que incluso cuando los inmigrantes superaban a las autoridades estadounidenses por 25 a 1, no resistían. "Simplemente se sentaban a esperarnos", dijo.
En los últimos años, la composición ha cambiado, y ahora hay más narcotraficantes y otros delincuentes entre las filas menguantes, pero aún substantivas, de inmigrantes.
El impacto es de gran alcance. En el norte de México menos inmigración significa menos negocios. Las ciudades fronterizas como Agua Prieta, conocida como un punto de partida, han pasado de ser centros urbanos ajetreados a pueblos azotadas por el viento. Los taxis que transportaban a turistas a las montañas ahora acumulan polvo. Restaurantes y hoteles como el Girasol en el centro de la ciudad, están prácticamente vacíos. Una tarde hace poco, sólo tres de los cincuenta salones estaban ocupados.
"En 2000, estábamos llenos todos los días", dijo Alejandro Rocha, gerente del hotel.
Nuevas investigaciones de la Universidad de California en San Diego muestran que la delincuencia es ahora la principal preocupación de los mexicanos que piensan en marcharse hacia el norte. Como el miedo mantiene a muchos emigrantes en casa, muchos experimentados guías fronterizos, o coyotes, han abandonado el trabajo en la inmigración ilegal.
En Tijuana, al otro lado de la frontera en San Diego, un conocido coyote está ahora vendiendo llantas. En Nogales, la ciudad mexicana fronteriza con Arizona más grande, el poder ha pasado a los jóvenes tatuados con binoculares caros a lo largo de la valla fronteriza, mientras aquí en Agua Prieta -donde los funcionarios mexicanos dicen que el tráfico se ha reducido a un tercio de lo que era- el único modo de pasar es hablando con pandillas que veces obligan a los emigrantes a llevar drogas.
Es incluso peor en Matamoros, al otro lado de Brownsville, Texas. Sólo con pararte al lado de la valla hace surgir a reclutas de los carteles que exigen trescientos dólares por el derecho a pasar al otro lado. Los inmigrantes y las organizaciones que los ayudan, dicen que los capos de los carteles recorren los refugios buscando a deportados dispuestos a trabajar como vigías -cuatrocientos dólares al mes hasta que reúnan suficiente dinero para pagar su pasaje al norte.
"Estuve pensando en hacerlo", dijo Daniel, cabizbajo. "Pero luego pensé en mi familia."
Funcionarios policiales estadounidenses dicen que la matriz de drogas, inmigración y violencia se ha hecho más visible en la frontera y a lo largo de los rieles y caminos hacia el norte, donde más inmigrantes son detenidos por tráfico de drogas o armas, haciendo más probable que huyan, resistan la detención o cometan otros delitos.
"Hay menos tráfico, pero el que hay es más peligroso", dijo Jimarez, el agente fronterizo.
Larry Dever, sheriff del condado de Cochise, Arizona, al norte de Agua Prieta, accedió: "Los tipos que transportan gente y narcóticos ahora son más siniestros."
Su condado, dieciséis mil kilómetros cuadrados de matorrales, ranchos y pequeños pueblos en el rincón sudeste del estado, se ha convertido en un corredor reconocido desde mediados de los años noventa. Desde 2008, la policía ha vinculado todo delitos a los inmigrantes ilegales, en parte debido a que funcionarios estaduales y federales pedían frecuentemente datos, tratando al condado como un barómetro de la seguridad en la frontera.
En realidad, cuando un ranchero de Cochise llamado Robert Krentz fue asesinado en marzo de 2010 después de haberse comunicado por radio con su hermano para decirle que iba a ayudar a un inmigrante ilegal, el condado se convirtió rápidamente en un punto de ignición de un debate más amplio que finalmente condujo al proyecto de ley 1070, el polémico proyecto de ley de Arizona que da a la policía más responsabilidad en la represión de los inmigrantes ilegales.
Sin embargo, los delitos que implican a inmigrantes ilegales son relativamente escasos (cinco por ciento de todos los delitos locales, dijo el sheriff Dever). Se trata en su mayor parte de hurto de alimento. Y, según muestran archivos públicos, en once de dieciocho delitos violentos relacionados con inmigrantes ilegales en los últimos dieciocho meses, los inmigrantes fueron tanto víctimas como victimarios.
Este no es el retrato pintado por los gobernadores fronterizos republicanos, entre ellos Rick Perry, de Texas, candidato presidencial que hace poco dijo que "la frontera no es segura." Pero mientras los carteles de la droga mexicanos han intensificado su presencia desde Tucson a Nueva York -cometiendo a veces, después de entrar al país, brutales actos de violencia-, los estadounidenses que viven cerca de la frontera están generalmente seguros.
Un análisis de USA Today de Texas, Arizona, Nuevo México y California en julio constató que los delitos hasta 160 kilómetros de la frontera está por debajo tanto del promedio nacional como del promedio de cada uno de esos estados- y ha estado declinando en los últimos años. Varias otras investigaciones independientes han llegado a las mismas conclusiones.
Pero la frontera no es segura para personas que la cruzan o la patrullan. El número de inmigrantes hallados muertos en el desierto de Arizona, incluyendo todo tipo de causas, no se reducido tan rápidamente como la inmigración ilegal, mientras que las agresiones contra agentes de la Patrulla Fronteriza creció en un 41 por ciento entre 2006 y 2010, casi enteramente debido a un aumento en ataques con piedras. Los mayores riesgos han estimulado un debate: ¿La estrategia más agresiva -vallas más altas, más agentes y deportaciones- ha contribuido a aumentar o a disminuir el peligro?
El sheriff Dever, celebrado como un "guerrero contra la inmigración ilegal" por opositores de la inmigración, dice que la aplicación más activa de la ley ha hecho más seguros a los estadounidenses y debería seguir así hasta que sus vecinos le digan que ya no tienen miedo.
Pero algunos defensores de la inmigración dicen que la estrategia del gobierno es demasiado amplia para ser efectiva. "Realmente tenemos que separar al tipo que viene a ganarse la vida del terrorista o del narcotraficante", dijo Peter Siavelis, editor de ‘Getting Immigration Right: What Every American Needs to Know.’

Hogar Es Donde Están los Hijos
Las deportaciones han enturbiado esa delineación. En una reciente fila de deportados, formados ante un autobús en San Diego al lado de una puerta de metal que lleva a Tijuana, todos eran iguales: el criminal con su uniforme de reo y su tenue barba de chivo; la madre esquiva; y vecinos de toda la vida, como Alberto Álvarez, 36, conserje y padre de cinco hijos que dijo que lo habían elegido para conducir, aunque no tiene licencia.
"Mira, llevo dieciocho años en Estados Unidos", dijo, acomodándose una mochila sobre su camiseta Izod. "Ahora mismo mis hijos están solos, mi esposa está sola cuidando a los niños: nos separaron."
Durante la ola de inmigración que alcanzó su punto álgido hace cerca de una década, las deportaciones significaban a menudo algo diferente: muchos deportados no habían estado en Estados Unidos durante mucho tiempo; se estaban marchando a casa.
Pero ahora que hay menos ingresos, el concepto de hogar está cambiando. De los casi once millones de inmigrantes ilegales en Estados Unidos, el 48 por ciento llegó antes de 2000. Para los 6.5 millones de mexicanos que viven ilegalmente en Estados Unidos, esa cifra es incluso más alta: el 55 por ciento, de acuerdo al Pew Hispanic Center. Ahora también hay 4.5 millones de hijos de padres ilegales nacidos en Estados Unidos.
Expertos a ambos lados del debate dicen que el gran grupo de inmigrantes con raíces presenta al país con una elección fundamental: Sea hacerles a los inmigrantes ilegales en Estados Unidos la vida tan difícil que terminen por marcharse por propia cuenta, o permitir que los inmigrantes que no representan una amenaza para la seguridad pública sigan viviendo con sus familias legalmente, aunque no necesariamente como ciudadanos.
Steven A. Camarota, un demógrafo del Centro para Estudios de Inmigración, dijo que el gobierno debería revocar la ciudadanía automática para niños nacidos de inmigrantes ilegales y confiscar los activos de inmigrantes ilegales deportados de modo que tengan menos incentivos para volver.
El presidente Obama, que no ha podido avanzar en el Congreso con su plan de legalización, en lugar de eso ha estado tratando de que la implementación sea más quirúrgica. Debajo de las nuevas instrucciones, los funcionarios utilizarán su "discrecionalidad de enjuiciamiento" para revisar la lista actual de 300 mil casos de deportación, suspendiendo las expulsiones de una categoría de inmigrantes.
Varios factores merecen "cuidado y consideración especiales" para un indulto, entre ellos si la persona ha vivido en Estados Unidos desde su infancia, si está embarazada, o gravemente enferma, o es miembro de las fuerzas armadas, o es mejor de edad, de acuerdo a un memorándum de junio que inició el cambio.
El problema de "si la persona tiene la ciudadanía estadounidense permanente o es cónyuge de un residente permanente, hijo o padre" aparece en el memorándum en la lista de factores secundarios a considerar. Pero no está claro con cuánta clemencia se aplicará. Inmigrantes ilegales reincidentes reciben un marca negra especial, y el gobierno ya ha deportado a cientos de miles de delincuentes de poca monta, pese a afirmaciones de que se concentran en "lo peor de lo peor."
Varios gobernadores demócratas y funcionarios policiales están particularmente enfadados con Comunidades Seguras, un programa que recoge las huellas digitales de cualquiera que haya sido detenido por la policía para verificar si ha violado la ley de inmigración federal. Una gran proporción de esos deportados a través de este proceso -el 79 por ciento, de acuerdo a un reciente informe de Benjamin N. Cardozo, de la Facultad de Derecho de la Universidad Yeshiva- eran infractores de bajo nivel, detenidos a menudo por delitos de tráfico.
Funcionarios de gobierno rechazan la conclusión diciendo que la ratio de criminales peligrosos está aumentando, y que en última instancia ellos deben implementar la ley de inmigración contra todos los infractores. Han ordenado que el programa se implemente a nivel nacional en 2013.
Las ciudades mexicanas fronterizas ofrecen un retrato de lo que eso podría significar. Casi 950 mil inmigrantes mexicanos han sido deportados desde el inicio del año fiscal 2008. Y en Tijuana -un antiguo centro para emigrantes en dirección norte, que ahora recibe más deportados que cualquiera- el pozo de deportados que se prepara para cruzar nuevamente la frontera simplemente sigue creciendo.
María García, 27, llegó aquí después de ser deportada por una infracción de tráfico. Dijo que había vivido seis años en Fresno, California, con sus dos hijos nacidos en México, de once y siete. Fue una de las muchas que dijo que volverían a Estados Unidos.
"No pueden pararnos", dijo.
El constante flujo de deportados se ha convertido en una creciente preocupación de los funcionarios mexicanos que dicen que las nuevas llegadas son fáciles reclutas, y víctimas, de los carteles de la droga.
Un ex deportado fue detenido el año pasado por desempeñar un importante papel en la muerte de cerca de veinte personas encontradas en fosas comunes. En Tijuana, un campamento de indigentes en la frontera se ha hinchado hasta convertirse en un vecindario con la llegada de deportados, muchos de ellos contando historias de robos y secuestros por pandillas que vieron sus conexiones en Estados Unidos como una fuente de rescates.
Minutos después de llegar, Álvarez, el conserje, dijo que estaba preocupado de la supervivencia: "allá estás jugando con tu vida", dijo. Pero sus hijos gemelos cumplen dos años en unas semanas y como muchos otros, dijo que independientemente de cómo le trataran en Estados Unidos, volverá.
"Me siento muy mal de estar aquí", dijo. "Tengo mis hijos allá, mi familia, toda mi vida. Aquí no", dijo, sacudiendo la cabeza al final de su primer día en Tijuana.
14 de octubre de 2011
2 de octubre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

otra denuncia contra la novena


Denuncia por una muerte en la comisaría del caso Bru. Cinco policías están acusados por una muerte en la comisaría 9ª de La Plata. Los familiares dicen que hay más implicados. Aseguran que no se trató de un suicidio, como dijo la policía.
[Carlos Rodríguez] Argentina. En noviembre se cumplirán seis años del crimen de Daniel Oscar Migone (38), ocurrido en un calabozo de la comisaría novena de La Plata, la misma en donde fue torturado, asesinado y desaparecido, en 1993, el estudiante de periodismo Miguel Bru. En la causa Migone, que cambió una vez de fiscal y otra de juez por recusaciones presentadas por la familia de la víctima, hay cinco policías imputados. Tres están presos, una mujer que pertenece a la fuerza está con prisión domiciliaria y un quinto sigue libre. Según la versión policial, Migone había sido detenido por robar pasacasetes en tres automóviles y se había suicidado ahorcándose "con su campera de jeans". El informe policial fue desestimado por una autopsia en la que se comprobó que Migone "había sido golpeado en los testículos y que presentaba un traumatismo craneano propio de alguien cuya cabeza es golpeada contra una pared", explicó a Página/12 el abogado de la familia, Fabio Villarruel. Los familiares, patrocinados por la Asociación Miguel Bru, esperan ahora que "se profundice la investigación", dado que habría "otros implicados que hasta ahora no fueron tenidos en cuenta".
Villarruel, en diálogo con este diario, dijo que la causa ahora está en manos de la jueza platense Marcela Garmendia, quien reemplaza al juez anterior, Néstor de Aspro, quien fuera recusado por los padres de Migone, que ahora –acompañados por más de diez organismos oficiales, de DD.HH., sociales y estudiantiles– solicitaron a la Justicia que "profundice la investigación y garantice a la familia de la víctima el acceso al derecho a la verdad". Para ello piden que el caso pase a la jurisdicción de la Unidad Funcional de Investigaciones Complejas.
En este momento, los fiscales son Marcelo Martini y Javier Berlingieri, quienes reemplazaron hace más de dos años a la fiscal Leila Aguilar, que también fue recusada por la familia luego de "tres años de dilaciones". Fue sucedida en el caso por Martini y Berlingieri, quienes ahora fueron recusados por la querella, "dado que pretenden elevar el caso a juicio oral sin profundizar la investigación", explicó Villarruel.
Los familiares de Migone creen que su detención se debió a que él "mantenía una relación sentimental con una mujer que, a su vez, tenía un vínculo similar con un agente de la novena", sostuvo el abogado Villarruel. Los argumentos de la policía, en el sentido de que Migone habría sido autor de tres robos de pasacasetes, "han sido desvirtuados por las pruebas reunidas. La clave estaría en que se incorpore a la causa el resultado del análisis de los llamados que se habrían hecho desde un teléfono Nextel (que pertenece a la mujer en cuestión) y que podría llevar al policía que sería el autor ideológico de la detención, que más que detención habría tenido el carácter de un secuestro", sostuvo Villarruel.
La familia no quiere que la causa se limite a cinco imputados, como ocurre hoy. Hasta ahora, sus dos primeros planteos de recusación fueron aceptados por los tribunales superiores. La Sala III del Tribunal de Casación bonaerense hizo lugar al pedido de la querella de que se profundice la investigación y la Sala V de la Cámara de Apelación y Garantías apartó del caso al juez De Aspro. Ahora, lo que pretende la querella es que se cambie a los fiscales Martini y Berlingieri.
Hasta ahora, los imputados son el jefe de turno de la comisaría novena capitán Marcelo Fabián Falcón, el teniente Luis Díaz Zapata y el imaginaria de calabozos Carlos Ariel Toloza, quienes se encuentran detenidos; la oficial de servicio María Valeria Maciel, a quien se le concedió el beneficio de la prisión domiciliaria, y el policía Daniel Guillermo Espósito, quien estuvo prófugo y que ahora sigue en libertad porque presentó un pedido de excarcelación sobre el cual debe expedirse la nueva jueza Marcela Garmendia.
El abogado Fabio Villarruel consideró "irrisoria" la acusación que se le hizo a Migone del supuesto robo de pasacasetes. "Dicen que rompió los vidrios de tres autos, pero la imputación es insostenible. En uno de los vehículos encontraron sangre, pero Migone no tenía ninguna herida en sus manos ni en sus brazos, de manera que no fue él quien rompió esos vidrios", puntualizó el abogado.
Recordó que "también dijeron que hallaron su celular en uno de los coches, pero el hallazgo se produjo luego de la muerte de Migone en el calabozo. Y en cuanto al supuesto suicidio, es ridículo lo que se dice: que ató su campera de jeans a la cucheta de cemento en la que dormía y que luego la amarró a su cuello para quitarse la vida. Es difícil ahorcarse con una campera de jeans y mucho menos si la cama estaba a 30 centímetros del suelo", resaltó Villarruel.
Insistió en que "la única salida en la causa es profundizar la investigación porque es evidente que le armaron una causa para vengarse porque él salía con la misma chica que tenía una relación con un policía de la novena que no está por ahora en el expediente".
14 de octubre de 2011
©página 12

últimas palabras de acusados de la esma


Adolfo Donda (en la foto) dijo que se sentía un "judío perseguido", que había jefes que no estaban siendo juzgados y que no quería que la condena se diera a conocer antes de las elecciones.
[Alejandra Dandan] Argentina. El espacio en los Tribunales de Retiro determina a esta altura territorios políticos. Con el correr de los meses, el hall de entrada al subsuelo donde se llevan a cabo las últimas audiencias del juicio por la ESMA se convirtió en el lugar de encuentro de las mujeres de los represores y de los viejos camaradas a los que ayer se sumó Cecilia Pando. Mientras una sobreviviente de los campos de concentración buscaba la forma de atravesar el pasillo lo más rápidamente posible para llegar al subsuelo, aliviada, los camaradas se prepararon a entrar a la parte superior de la sala, el balcón desde donde las mujeres se paran a aplaudir el ingreso de los marinos detenidos. Ellos entraron a la sala esposados, a días de escuchar la sentencia. Y ayer empezaron a pronunciar las últimas palabras. Como si el tiempo no hubiese pasado, las mujeres levantaron las manos, saludaron e hicieron un gesto de aguante con el pulgar para arriba, como en los desfiles militares de antaño.
El juicio por los crímenes de la ESMA entró así en la etapa final. Ayer pronunciaron las últimas palabras cuatro de los dieciocho acusados. Entre otros habló Adolfo Donda quien, como lo había hecho en la última ampliación de su indagatoria, en una suerte de pase de facturas interno, apuntó a las responsabilidades de los marinos de mayor jerarquía: "Me siento perseguido porque tengo que estar en el juicio cuando los jefes de la Armada negociaron con el poder político de entonces y lamentablemente nosotros fuimos elegidos. ¿Alguien me puede dar otra explicación? –preguntó–. Aquí radica la verdadera injusticia". Pero no fue lo único que declaró. Se dijo "víctima" ante "victimarios", habló de "tribunales populares" o lógica "stalinista" y en el final puso en escena una estrategia que desde hace tiempo esgrimen los amigos de los represores, aquellos ubicados en el balcón de arriba, para seguir dilatando el final: "Solicito que las sentencias sean conocidas después de la elección –pidió–, aunque sea una hora después, porque no quiero ser parte de esta cargosa campaña".
De esa manera, el Tribunal Oral Federal Nº 5 dio por comenzada la última etapa formal del juicio por los crímenes de la ESMA. Desde ahora hasta el final, los acusados tendrán la ocasión de hacer uso de uno de los derechos considerados más importantes en estos procesos: las últimas palabras. Se sabe que hoy hablará Alfredo Astiz, y que Antonio Pernías y Jorge "El Tigre" Acosta pidieron hablar en último lugar. Y se sabe desde hace semanas que una de las preocupaciones más importantes del TOF 5 es entender cómo acotar los tiempos. El Tigre Acosta habló tres días seguidos la última vez en la ampliación de su indagatoria, un tiempo que haría saltar por los aires el calendario imaginado por el Tribunal, que espera poder llegar al veredicto el viernes 21 o el 28 octubre.
La fecha está anclada a un atribulado proceso de dos años. Y en un contexto donde los juicios por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura tienen, tuvieron y seguirán teniendo condenas esta semana, la anterior o la próxima. "Los juicios están y se siguen haciendo", dijo Ana María Careaga ayer, una de las sobrevivientes, querellante de la causa. "No tienen que ver con esta fecha, siguen y ya forman parte de lo que el presidente de la Corte Suprema mencionó como el ‘contrato social’ de los argentinos, no tienen marcha atrás: esta semana hubo condenas en Salta, en Mendoza, empieza el juicio por los crímenes del Hospital Posadas la semana que viene, y estas personas lo que quieren hacer es seguir manejando el cuándo, cuando no es materia opinable sino una atribución del Tribunal."
Carolina Varsky, abogada del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), estuvo temprano en la audiencia. Al comienzo del día, y a pedido de las defensas, volvió a explicar por qué pidió un cambio en el caso de María Cristina Lennie, de privación ilegal a homicidio. "Con relación a las elecciones –señaló Varsky–, me parece de lo más desubicado el planteo de Donda, porque hay sentencias y juicios todo el tiempo, y la fecha en la que se dicta el veredicto es anecdótica: llevamos dos años de juicio y cuanto antes se termine, mejor, porque necesitamos la sentencia para avanzar con los casos que están en cola, con otros hechos, y estos y otros imputados."
Además de lo dicho, Donda se situó como víctima. "Yo soy una víctima de hoy y ustedes son mis victimarios", dijo. "No tengo nada que ver con los nazis, me siento más bien un judío perseguido." Habló de la fiscalía: "En el debate he declarado a todos y todo, pero me hacen sentir como en el stalinismo: responsable de no aportar y de no explicar hechos que no son de mi conocimiento". Se quejó del juez español Baltasar Garzón por "la apoyatura a jueces de ultramar" que "engrosan (sic) y contaminan las causas de nuestro país". Habló de los "ejecutores de la venganza". Y de la continuidad en el presente de los "montoneros que mandan las acciones emprendidas" como la concreción de las voluntades, "cuya esencia fue y seguirá siendo violenta". Pese a la polución de frases, las querellas ayer volvieron a mirar o subrayar el primer párrafo. El momento del pase de facturas, un momento que se repite y que fue singular durante el juicio porque lo planteó por primera vez inmediatamente después del testimonio del ex jefe de la Armada, Ramón Arosa, jefe durante el alfonsinismo, quien declaró como testigo en la causa y negó todo lo que pudo negar, aunque hizo toda su carrera durante la dictadura.
Después de Donda declaró el médico Juan Carlos Capdevilla. Dijo que su rol estuvo amparado por el Tratado de Ginebra. Y antes había hablado Julio Coronel. "Estoy convencido, y lo diré mil veces, de que soy inocente", reclamó papel en mano. "Me permito decir que soy un hombre de fe. Por eso me permito decir al señor presidente del honorable Tribunal que creo profundamente en tres cosas: en la Justicia, creo que en el distinguido tribunal que hoy me tiene que juzgar y en Dios, fuente de toda razón y justicia, porque soy inocente."
14 de octubre de 2011
©página 12

vital contra sobredosis, pero inaccesible


Naloxone es un fármaco crucial para recuperar a pacientes de sobredosis de heroína y otras drogas opiatas. Pero pese a que en sí mismo no es una droga, sólo se vende con receta.
[Maua Szalavitz] Esta semana Mark Kinzly salvó dos vidas. Pero no habría estado aquí para ayudar si un amigo no hubiese hecho por él una vez lo que él ahora hace repetidas veces para otros: proporcionar a víctimas de sobredosis el antídoto Naloxone, vital para su recuperación.
Ahora en Estados Unidos la sobredosis mata más personas que los accidentes carreteros, convirtiéndola en la principal causa de muerte relacionada con lesiones -de acuerdo a las últimas cifras de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. El número de muertes -37.485 en 2009- podría reducirse dramáticamente si Naloxone estuviera disponible libremente y en todos los botiquines de primeros auxilios.
Pero esto no es probable que ocurra hasta que la Administración de Drogas y Alimentos haga algo. Actualmente Naloxone sólo se puede obtener con una receta médica. Aunque lo distribuyen decenas de programas de canje de jeringas, centros de rehabilitación y especialistas en dolor en al menos dieciséis estados, los requisitos para acceder a una receta limitan severamente su disponibilidad para esas organizaciones que pueden permitirse tener médicos y personal.
Naloxone (su nombre comercial es Narcan) puede ser aplicada nasalmente o por inyección. Puede revertir rápidamente los efectos potencialmente letales de las drogas opiatas, que incluyen la heroína y los analgésicos de venta restringida con receta médica como OxyContin y Vicodin. No produce colocones -al contrario, porque bloquea los efectos de los opioides.
Naloxone es mucho más seguro que algunos fármacos actualmente disponibles sin receta. Ambos la insulina y el Tylenol (acetaminofén) pueden ser fatales si son mal administrados, pero es imposible sufrir sobredosis con Naloxone y tiene pocos efectos secundarios.
Las muertes por sobredosis vinculadas a los opioides de prescripción se triplicaron entre 1999 y 2006. La mayoría de las sobredosis fatales implicaron sea opioides bajo prescripción o heroína en combinación con alcohol y/o alguna otra droga depresiva, como el Valium o el Xanax.
Algunos casos ocurren cuando los pacientes con dolor ingieren, por error, demasiado o beben alcohol con sus medicaciones. Sin embargo, la mayoría parece implicar personas con historias de adicción que consiguen las drogas de fuentes no médicas. Por ejemplo, un estudio de las muertes relacionadas con fármacos sujetos a prescripción en un estado fuertemente afectado constató que menos de la mitad de las víctimas de sobredosis habían recibido los fármacos que las mataron y que el 95 por ciento mostraba signos de adicción, tales como inyectarse fármacos destinados al uso oral.
Pero mientras los adictos parecen tener pocos problemas a la hora de conseguir opioides sin receta, Naloxone es más difícil de obtener porque no existe un mercado negro del producto y pocas personas incluso saben que sólo se vende con receta. Y muchas farmacias ni siquiera lo tienen, debido a que normalmente lo usan solamente equipos de ambulancia y hospitales.

Kinzly es director de H.I.V. and Harm Reduction Services del Roxbury Comprehensive Community Health Care Center en Massachusetts. Paciente heroinómano en recuperación, volvió a caer en 2004 después de once años sin drogas.
Ese año, estaba trabajando en un proyecto H.I.V. en la Universidad de Yale y se pinchó accidentalmente con una jeringa infectada. El miedo y la depresión lo golpearon fuerte, incluso después de ingerir los medicamentos para impedir la infección.
"Eso me hizo decidir empezar a usar heroína", dice. Su racionalización era que "yo tomaba heroína para quitarme la depresión porque sabía que funcionaba. Realmente pensaba que podía usar una dosis, marcharme y estar bien."
Kinzly estaba mirando una victoria de Red Sox con un amigo cuando sufrió una sobredosis. "Soy fanático de Red Sox, pero es no lo que me dio sobredosis", bromea. Se había metido dos o tres dosis de heroína -dosis que pensaba que podía manejar. Peligrosamente, calculó mal su nivel de tolerancia después de años de abstinencia.
Como en el caso de Kinzly, el periodo de riesgo de sobredosis más alto en drogadictos ocurre después de periodos de abstinencia, a menudo entre personas que vienen de salir de la cárcel o de rehabilitación. Los nuevos usuarios son el otro grupo que corre los mayores riesgos.
Estos dos grupos son difíciles de alcanzar a través de programas como el canje de jeringas, que empezó con la distribución de Naloxone a usuarios de drogas. Es por eso que lograr que el fármaco se venda sin receta y fomentar que se incluya en los botiquines de primeros auxilios podrían hacer una gran diferencia.
Felizmente, en el caso de Kinzly, su amigo tenía Naloxone y sabía cómo ayudar. "Dijo que me miró y se dio cuenta de que me estaba poniendo gris y mis labios estaban azules. Yo tenía lo que llamó un gorgoteo de muerte. Metió el Narcan en una jeringa y me lo inyectó en mi brazo."
Kinzly despertó, avergonzado sobre su recaída cuando se dio cuenta de lo que había pasado. Debido a que Naloxone revierte los efectos de los estupefacientes, puede causar síntomas de abstinencia en los drogadictos. Los síntomas son desagradables pero no peligrosos.
"Ciertamente no me sentía grandioso, pero estaba muy agradecido", dice. "Estaba muy avergonzado pero increíblemente agradecido de que iba a tener otra oportunidad para limpiarme y ver crecer a mi hijo."
Antes de su propia sobredosis, había salvado con Nalaxone a cuatro personas y desde entonces ha salvado a diez más. Estudios e informes de usuarios de drogas sugieren que al menos la mitad de las víctimas de sobredosis de opioides no mueren solos, lo que quiere decir que tener Naloxone a mano podría potencialmente salvar todas esas vidas.
El primer programa para distribuir Naloxone a usuarios de drogas fue el Chicago Recovery Alliance, que empezó a hacerlo en 2001 con la ayuda de médicos. Dan Bigg, co-fundador de la alianza, informa que hacia fines de agosto su organización ha instruido a más de veintidós mil personas sobre la sobredosis, distribuido más de once mil cajas de Naloxone y ha recibido 2.720 informes de recuperaciones exitosas.
Un estudio de 2006 publicado en el Journal of Addictive Diseases concluyó que las muertes por sobredosis de heroína bajaron en un veinte por ciento en Chicago el año en que empezó el programa y un diez por ciento adicional al año siguiente, y siguió bajando después. Mientras que el estudio no pudo probar que el programa estuviera en el origen de la baja, no encontró ningún efecto nocivo asociado con la distribución de Naloxone. Tampoco lo han encontrado otros estudios.
De acuerdo a la Harm Reduction Coalition, para 2010 se habían distribuido en el país cincuenta mil cajas de Naloxone entre organizaciones municipales, estaduales y privadas en al menos dieciséis estado, con diez mil recuperaciones de sobredosis reportadas. Pero también se han producido probablemente recuperaciones no documentadas de sobredosis porque no existen informes de su administración y las agencias que trabajan en la prevención de la sobredosis no siempre recolectan estos datos.
Naloxone es muy efectivo porque desplaza los opioides de los receptores en el cerebro que bajan la respiración. La respiración ralentizada y finalmente el paro respiratorio es lo que causa la muerte por sobredosis de opioides. Debido a que esto pasa en el curso de una hora o más, a menudo hay tiempo para intervenir.
Desgraciadamente, muchos familiares y amigos de drogadictos están inconscientes de los síntomas de sobredosis y creen que, como la ebriedad, lo mejor que se puede hacer es que la persona "duerma la cruda". Esa ignorancia puede ser fatal.
"Estamos constantemente oyendo historias de un padre que se va a dormir y oye raros ronquidos de su hija", dice la doctora Sharon Stancliff, directora médica de la Harm Reduction Coalition. "Era tarde por la noche; no se dieron cuenta de lo que estaba pasando o pensaron que estaban durmiéndola. En la mañana, la chica estaba muerta. Ese es el tipo de cosas que oímos sobre las muertes con opioides de prescripción."
¿Qué puede hacer la gente si descubre repentinamente que un amigo o un miembro de la familia del que ni siquiera sospechaban su relación con las drogas, se pone azul, ronca de manera anormal o parece estar respirando demasiado lentamente? Es entonces cuando sí importa tener Naloxone en el botiquín de primeros auxilios.
Llamar de inmediato al 911 y realizar respiración boca a boca (no solamente compresiones del pecho; la sobredosis de opioides exige el anticuado boca a boca debido a sus efectos en el cerebro) son pasos vitales.
Sin embargo, cuando alguien sufre sobredosis y deja de respirar, el tiempo es fundamental. Mientras más pronto se administre Naloxone, mejor. Asombrosamente, en la mayoría de los casos la persona despierta malhumorada, pero no dañada cognitivamente ni peor en otros sentidos.
Los raros casos que han sido reportados en los que Naloxone no sirvió, han sido abrumadoramente sea sobredosis de otras drogas como cocaína o situaciones en las que la persona estaba muerta antes de que se le administrara Naloxone.
Como con el canje de jeringas, la oposición a la distribución de Naloxone ha provenido principalmente de aquellos que temen que la reducción de los daños relacionados con las drogas conduzca a un mayor consumo de drogas. Afortunadamente, como en el caso similar sobre el canje de jeringas, la investigación no avala esta conclusión.
La experiencia de Kinzly fue normal: desagradable y que espera no repetir. Tampoco lo quería, aparentemente, la mujer a la que le salvó la vida el lunes en una galería de tiro situada cerca de su trabajo. Entrada en los cuarenta con una historia de casi veinte años de adicción, ahora está en rehabilitación.
Kinzly también está de vuelta en recuperación. "Esta es una medicina buena", dice. "La gente que está en las garras de la adicción pueden tener algo que potencialmente les puede salvar la vida hasta que oigan el mensaje de la esperanza. Mientras más accesible sea, mejor estará la gente. Los muertos no tuvieron la oportunidad de convertirse en miembros productivos de la sociedad." Tampoco pueden salvar la vida de otros.
[La autora es una periodista en neurociencia para TIME y co-autora de ‘Born for Love: Why Empathy Is Essential—And Endangered’, con Dr. Bruce Perry y autora de ‘Help at Any Cost: How the Troubled-Teen Industry Cons Parents and Hurts Kids.’]
14 de octubre de 2011
22 de septiembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer


justificando el crimen de un ciudadano


El memorándum legal del gobierno sobre el asesinato de Anwar al-Awlaki es un paso en la dirección correcta, pero insuficiente. Editorial NYT.
Aparentemente el gobierno de Obama pasó meses sopesando las implicaciones jurídicas de un atentado contra Anwar al-Awliki, el ciudadano estadounidense que fue asesinado en Yemen el mes pasado después de ser acusado de ser un operativo terrorista. El gobierno preparó un detallado y cauto memorando para justificar la decisión, un refrescante cambio de la implacable estrategia jurídica del gobierno de Bush, que racionalizó la tortura, reclamó poderes presidenciales sin límites, y descarriló la lucha del país contra los terroristas.
Pero el memorando, tal como informa Charlie Savage en el The Times, es una base insuficiente para la transcendental decisión del gobierno de asesinar a uno de sus propios ciudadanos, independientemente de lo peligroso que se creyera que era. Por una cosa, el gobierno se ha negado a hacer público o incluso a reconocer su existencia. Fue descrito a Savage por funcionarios anónimos y el gobierno no comentará ni siquiera sus protocolos más básicos para elegir a blancos de asesinato.
La decisión de asesinar a Awlaki fue tomada enteramente en la rama ejecutiva. El memorando no fue compartido con el Congreso ni ningún juez independiente ni comisión de jueces emitió juicio alguno. El gobierno ignoró los derechos de Awlaki a un debido proceso.
El presidente Obama dijo que Awlaki, un clérigo musulmán radical, había tomado "la dirección en la planificación de campañas para asesinar a estadounidenses inocentes." El gobierno dijo que había inspirado varios atentados terroristas, incluyendo el intento fallido de atentar contra un avión de pasajeros con destino a Detroit el 25 de diciembre de 2009. Funcionarios dijeron que el papel de Awlaki iba más allá de la inspiración y tenía un papel operacional en los atentados, aunque no entregaron pruebas de ello. Si la Casa Blanca entregara evidencias que tiene para respaldar estas acusaciones, tendría más posibilidades de justificar la muerte del clérigo.
El memorando, redactado por dos abogados de la Oficina de Asesoría Jurídica del ministerio de Justicia, decía que Awlaki podía ser asesinado porque había tomado parte en la guerra entre Estados Unidos y al Qaeda y representaba una amenaza importante para los estadounidenses, pero no llega a analizar la calidad de las evidencias. Dijo que unirse a una fuerza enemiga lo había privado de su derecho a un debido proceso, mencionando varios fallos de la Corte Suprema que ponen la protección de vidas inocentes por encima del riesgo de posible muerte del sospechoso.
Awlaki no tenía derecho a todas las garantías -un juicio público en ausencia habría sido una pérdida de tiempo e impráctico-, pero como ciudadano estadounidense tenía derecho a algunas. El memorando decía que Awlaki debía ser capturado, si posible, con vida, un importante principio incluso si el gobierno no creyera que podía enviar comandos a Yemen para capturarlo.
El debido proceso significa más que un análisis de riesgo militar. Se requieren instrucciones públicas y claras sobre cómo acatar la ley federal y el derecho internacional al aprobar asesinatos selectivos, especialmente de estadounidenses. Y significa llevar la decisión más allá del Ejecutivo. Hemos argumentado que se necesita una revisión judicial, quizás un tribunal a puertas cerradas similar a las Cortes de Vigilancia de Espionaje Extranjero (Foreign Intelligence Surveillance Court) antes que alguien, especialmente un ciudadano, sea colocado en una lista negra.
El gobierno de Obama parece saber que las operaciones antiterroristas no escapan al imperio de la ley. Su causa sería mucho más fuerte si lo dijera, y en voz alta.
14 de octubre de 2011
11 de octubre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

hija de la guerra sucia


Fue criada por el hombre que asesinó a sus padres.
[Alexei Barrionuevo] Buenos Aires, Argentina. Victoria Montenegro recuerda una niñez llena de escalofriantes discusiones durante la cena. El teniente coronel Hernán Tetzlaff, jefe de familia, contaba sobre operaciones militares en las que había tomado parte en las que los "subversivos" habían sido torturados o asesinados. Las discusiones terminaban a menudo cuando él "golpeaba la mesa con su arma", contó.
Costó una incesante búsqueda de parte de una organización de derechos humanos, un análisis de ADN y casi una década para superar la negación para Montenegro y darse cuenta de que el coronel Tetzlaff de hecho no era su padre ni el héroe que pretendía ser.
En lugar de eso, era el hombre responsable del asesinato de sus padres biológicos y quien se había apropiado de ella ilegalmente.
Él le confesó lo que había hecho en 2000, dijo Montenegro. Pero no fue sino cuando ella declaró en un tribunal aquí la primavera pasada que finalmente arregló cuentas con su pasado, desprendiéndose para siempre del nombre que le dieron el coronel Tetzlaff y su esposa -María Sol- después de falsificar su certificado de nacimiento.
El juicio, en la última fase de la audiencia oral, podría probar por primera vez que los más altos jefes militares del país participaron en un plan sistemático para robar los bebés a personas que percibían como enemigas del gobierno.
Jorge Rafael Videla, que dirigió a los militares durante la dictadura argentina, está acusado de dirigir la campaña para apropiarse de los bebés de las madres en centros clandestinos de detención y entregarlos a militares o funcionarios de seguridad, o incluso a terceros, a condición de que los nuevos padres ocultaran su verdadera identidad. Videla es uno de los once oficiales que están siendo juzgados por 35 actos de apropiación ilegal de menores.
El juicio también reveló la complicidad de civiles, incluyendo jueces y funcionarios de la Iglesia Católica Romana.
El rapto de cerca de quinientos bebés fue uno de los capítulos más dramáticos de la dictadura militar que gobernó Argentina de 1976 a 1983. La frenética campaña de madres y abuelas por encontrar a sus hijos desaparecidos no ha flaqueado nunca. Fue uno de los temas que los presidentes civiles elegidos después de 1983 no perdonaron a los militares, aunque se concedió amnistía por otros crímenes de la "guerra sucia."
"Incluso los numerosos argentinos que consideraron la amnistía como un mal necesario no estuvieron dispuestos a perdonar esto a los militares", dijo José Miguel Vivanco, director de la sección Américas de Human Rights Watch.
En América Latina, los robos de bebés fueron en gran parte exclusivos de la dictadura argentina, dijo Vivanco. Nada semejante ocurrió durante la dictadura de diecisiete años en el vecino Chile.
Una notable diferencia fue el rol de la Iglesia Católica. En Argentina, la iglesia apoyó en gran parte al gobierno militar, mientras que en Chile se enfrentó al gobierno del general Augusto Pinochet y trató de denunciar las violaciones a los derechos humanos, dijo Vivanco.
En Argentina, sacerdotes y obispos justificaron su apoyo al gobierno por preocupaciones por la seguridad nacional, y defendieron la apropiación de los hijos (de desaparecidos) como un modo de asegurarse de que no fueran "contaminados" por los enemigos izquierdistas de las fuerzas armadas, dijo Adolfo Pérez Esquivel, un activista de los derechos humanos y Premio Nobel de la Paz que ha investigado decenas de desapariciones y declarado en un juicio el mes pasado.
Montenegro dijo: "Pensaban que estaban haciendo algo cristiano bautizándonos y dándonos la oportunidad de ser mejores personas que nuestros padres. Pensaban que nos estaban salvando la vida."
Funcionarios de la iglesia en Argentina y en el Vaticano se negaron a responder preguntas sobre su conocimiento o participación en adopciones ilegales.
Durante muchos años, la búsqueda de niños desaparecidos fue en gran parte fútil. Pero eso ha cambiado en los últimos diez años gracias al mayor apoyo del gobierno, a la avanzada tecnología forense y el creciente banco de datos genéticos después de años de pruebas. La última adoptada en recuperar su verdadera identidad, Laura Reinhold Siver, llevó el número total de recuperaciones a 105, en agosto.
Sin embargo, el proceso de aceptación de la verdad puede ser largo y tortuoso. Durante años, Montenegro rechazó los intentos de funcionarios y abogados de descubrir su verdadera identidad. Desde joven recibió una "fuerte educación ideológica" del coronel Tetzlaff, oficial del ejército en un centro clandestino de detención.
Si recogía un volante de los izquierdistas en la calle, "me sentaba frente a él para contarme durante horas lo que le habían hecho los subversivos a Argentina", dijo.
La llevó a un centro de detención donde pasó horas hablando sobre operaciones militares con sus colegas oficiales, "sobre cómo habían torturado y asesinado a personas."
"Crecí pensando que en Argentina había habido una guerra, y que nuestros soldados habían ido a la guerra para defender la democracia’", dijo. "Y que no había desaparecidos, que eso era una mentira."
Dijo que no le permitían ver películas sobre la "guerra sucia", incluyendo ‘La historia oficial’ [The Official Story], una película de 1985 sobre una pareja de clase media alta que adopta a una niña de una familia que estaba desaparecida.
En 1992, cuando tenía quince, el coronel Tetzlaff fue detenido brevemente por sospechas de robo de bebés. Cinco años después, un tribunal informó a Montenegro que ella no era la hija biológica del coronel y su esposa, dijo.
"Yo todavía estaba convencida de que era una mentira", dijo.
Para 2000, Montenegro todavía creía que su misión era mantener al coronel Tetzlaff fuera de la cárcel. Pero cedió y permitió que le sacaran una muestra de ADN. Entonces un juez entregó la discordante noticia: la prueba confirmaba que era la hija biológica de Hilda y Roque Montenegro, que habían sido miembros de la resistencia. Se enteró que ella y los Montenegro habían sido secuestrados cuando ella tenía trece días.
En la sobremesa en un restaurante, el coronel Tetzlaff confesó a Montenegro y su marido que él había dirigido la operación en la que los Montenegro fueron torturados y asesinados, y la había apropiado en mayo de 1976, cuando tenía cuatro meses.
"No puedo decir nada más", dijo, ahogándose con el recuerdo de esa cena.
En 2001, un tribunal condenó al coronel Tetzlaff por la apropiación ilegal de Montenegro. Fue enviado a prisión, y Montenegro, todavía creyendo que sus acciones durante la dictadura habían sido justificadas, lo visitó semanalmente hasta su muerte en 2003.
Poco a poco empezó a conocer a la familia de sus padres biológicos.
"Eso fue un proceso; no fue un momento o un día en que borras todo y empiezas de nuevo", dijo. "No eres una máquina que puede ser reiniciada una y otra vez."
Le tocó a ella contarle a sus tres hijos que el coronel Tetzlaff no era el hombre que pensaban que era.
"Les había contando que su abuelo era un valiente soldado, y yo tuve que contarles que su abuelo era un asesino", dijo.
Cuando declaró en el juico, utilizó su nombre original, Victoria, por primera vez. "Fue muy liberador", dijo.
Dice que no odia a los Tetzlaff. Pero "el corazón no te secuestra, no te oculta, no te agrede, no te miente toda la vida", dijo. "El amor es otra cosa."
[Charles Newbery contribuyó al reportaje.]
14 de octubre de 2011
9 de octubre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

documentación contra díaz bessone


El fiscal Stara pidió una nueva indagatoria.
Argentina. El fiscal federal Gonzalo Stara presentó ayer documentación que demuestra que el general Ramón Genaro Díaz Bessone mantuvo su cargo de Comandante del II Cuerpo de Ejército hasta el 29 de diciembre de 1976, cuando asumió como Ministro de Planeamiento de la dictadura. "Esto da por tierra con lo que sostiene el imputado, quien viene sosteniendo que el 11 de octubre de 1976 dejó definitivamente el cargo", remarcó Stara en el marco del alegato de la causa que lleva el nombre del militar. En consecuencia la fiscalía solicitará ante el juez de instrucción que se amplíen las imputaciones por el tiempo en que realmente actuó como comandante del II Cuerpo. El fiscal culminó con el desarrollo de los casos y comenzó con la responsabilidad que les cabe a los imputados por todos los delitos objeto del juicio. Para Stara, los restantes acusados "Lofiego, Marcote, Vergara y Scortechini conformaban un equipo".
Sobre Díaz Bessone, el fiscal aseguró que fue el engranaje central en la decisión, transmisión y retransmisión de las órdenes ilícitas y verbales que sostuvieron el plan represivo en nuestra zona. "Las actividades desplegadas (secuestros, torturas y asesinatos) solo revelan el cumplimiento a rajatabla de estas órdenes que Díaz Bessone transmitía, controlaba. Garantizaba su cumplimiento y la impunidad de los ejecutores, parte de los cuales están aquí sentados".
Además señaló que prueba de ello es la ley 21.267 que sometió a las fuerzas policiales al fuero militar en lo concerniente a órdenes relativas a la denominada lucha antisubversiva. "La justicia militar se encargaría de juzgar a los ejecutores de sus órdenes. Esta irrisoria situación patentiza la impunidad prometida".
Respecto a las órdenes impartidas el fiscal citó al propio Gazzari Barroso, en su momento jefe del Servicio de Informaciones, quien manifestara que las órdenes que recibía provenían directamente de comandante. Stara recordó frases de Díaz Bessone como "si eran del ERP o de Montoneros, teníamos órdenes de eliminarlos". Para el fiscal esto es directamente una confesión.
Con respecto a la responsabilidad de Lofiego, Marcote, Vergara y Scortechini, el fiscal señaló que "los imputados conformaban un equipo, no actuaban individualmente, hacían todo y de todo persiguiendo un objetivo común en base a una división de las tareas. Es tan torturador el que picanea como el que se acerca a decirle a la víctima que hable y no se haga torturar más".
En el caso de Lofiego, señaló su responsabilidad por los homicidios de Oscar Manzur y Alberto Tion, más allá de los casos de privación ilegítima de la libertad, aplicación de tormentos y asociación ilícita por los que se encuentra procesado. "Él mismo reconoció haber estado a la fecha de los hechos en el SI, por supuesto negando las acusaciones, pero no caben dudas".
13 de octubre de 2011
©rosario 12

zitelli se quedó sin altar


El ex capellán de la policía sigue viviendo en Casilda.
[José Maggi] Argentina. "Quiero que respete mi libertad y mi posición", dijo a Rosario/12 el ex capellán durante la dictadura militar al ser consultado sobre la investigación judicial por su participación en el ex centro clandestino de detención de la policía.

La designación de un nuevo sacerdote en Casilda, provocó suspicacias sobre el destino del hombre fuerte de la curia local monseñor Eugenio Zitelli, quien es investigado por su participación en la última dictadura como capellán de la policía rosarina. El 2 de octubre el arzobispo rosarino José Luis Mollaghan designó como párroco de la Parroquia San Pedro a Adolfo Eduardo Segovia, lo que disparó las especulaciones, luego de la acusación que el fiscal federal Gonzalo Stara hiciera tras recopilar una importante cantidad de testimonios en su contra, que lo vieron en el Servicio de Informaciones, de San Lorenzo y Dorrego, con los que le pidió al juez federal Marcelo Bailaque, que lo cite a declarar.
Este cronista se comunicó ayer a las 20 con la parroquia. Este es el diálogo que mantuvo con Zitelli.

Quería consultarlo sobre la investigación que está llevando adelante la justicia federal de Rosario.
Yo en este momento estoy llamado a un silencio total, así que lamento mucho no poder satisfacerlo, tengo esa orientación y la quiero cumplir al pie de la letra. Perdóneme si se siente molesto, porque no es un rechazo al periodismo sino una posición personal que tengo en este momento.

¿Usted se va a ir de Casilda, porque trascendió que hay un nuevo sacerdote en su parroquia?
Le estoy diciendo que no le voy a hacer ninguna declaración...

¿Pero usted ha sido cambiado en su cargo, hay otro sacerdote en su lugar?
Yo estoy en Casilda. Nada más que eso le estoy diciendo así que...

¿No va a eludir la acción de la justicia?
Le estoy diciendo que no voy a hacer ninguna declaración, entonces quiero que me comprenda, que respete mi libertad y mi posición. Bueno discúlpeme esa es mi posición terminante. Muchas gracias- expresó Zitelli y cortó la comunicación.

Las especulaciones se dispararon luego que el presbítero Carlos Romagnoli se despidiera de Casilda, a finales de setiembre, al lado del propio Mollaghan, y en su lugar asumió, solo una semana después, Segovia. Es que Zitelli ya había renunciado al cargo de administrador parroquial en mayo de este año "debido a su edad", y quedó, en su rol de monseñor honorífico, cargo con el que había sido beneficiado por el Vaticano en 1999.
Zitelli fue capellán de la Unidad Regional II de la Policía de Rosario desde 1964 hasta 1983 y estuvo presente en diversas sesiones de torturas. Participó en misas, confesiones y entrevistas con los detenidos del Servicio de Informaciones, por lo que fue una pieza más central del mecanismo represivo existente en Rosario. Avaló la tortura como método para obtener información política.
Cuando en un campo de concentración, una desaparecida le denunció las torturas y las violaciones, afirmó: "Que usen la picana está bien porque estamos en guerra y es un método para obtener información política. Pero la violación atañe a la moral y nos prometieron que eso no iba a pasar".
En 1999 el ex arzobispo de Rosario, Eugenio Mirás, reconoció la labor de Zitelli, otorgándole el título de monseñor honorífico, que gestionó ante el Vaticano. En 2000 declaró: "Toda guerra es salvaje, no hay vuelta de hoja, así que uno no viene a justificar que ha habido excesos, claro que ha habido excesos, pero aquí había habido un proceso ideológico que ha querido copar el país y no ha ido por vía democrática".
13 de octubre de 2011
©página 12