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américa latina

piden enjuiciar a militares hondureños


Fiscalía General pide enjuiciar a la cúpula militar. La Fiscalía General de Honduras acusó formalmente a la cúpula militar que participó del golpe de Estado del 28 de junio de abuso de autoridad y expatriación ilegal del presidente derrocado, Manuel Zelaya.
Honduras. El Fiscal General de la República, Luis Alberto Rubí, entregó esta tarde a la Corte Suprema de Justicia un requerimiento contra los comandantes de las Fuerzas Armadas, encabezadas por el general Romeo Vásquez Velásquez, Jefe del Estado Mayor Conjunto, según reportó el sitio on line del diario El Heraldo.
El pedido apunta a la apertura del proceso judicial contra los militares por haber transportado de manera compulsiva a Costa Rica a Zelaya durante la madrugada del 28 de junio, amparados en la orden judicial de captura contra el mandatario al que se lo acusaba de violar la Constitución.
A la acción militar le siguió la decisión del Congreso de destituir formalmente al mandatario y nombrar en su lugar al presidente del Parlamento, Roberto Micheletti.
La presentación del Ministerio Público coincide con la presencia en Honduras del subsecretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Craig Kelly, quien emplazó a Micheletti a que deje el poder a más tardar el 15 de enero para que el presidente electo, Porfirio Lobo, quien debe asumir el 27 de este mes, pueda conformar un gobierno de reconciliación como establece el Acuerdo Tegucigalpa-San José, avalado por la comunidad internacional.
El Congreso Nacional tiene pendiente discutir en los próximos días una amnistía política para los involucrados en la crisis causada por el derrocamiento de Zelaya.

7 de enero de 2010
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en elecciones hondureñas votó el 49%


El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) informó que 2.300.056 hondureños votaron en los comicios, de los 4.611.211 habilitados en el censo electoral, lo que equivaldría a una participación de alrededor del 49 por ciento, según los datos definitivos del TSE.
Honduras. Más de la mitad de los electores hondureños no votaron en los polémicos comicios generales del 29 de noviembre en Honduras, celebrados bajo el régimen de facto, según se desprende de las cifras de TSE.
Estos datos contrastan con el 62 por ciento de participación anunciado por el Tribunal electoral horas después del cierre de las urnas de estos comicios desconocidos por la mayoría de la comunidad internacional, con excepción de Estados Unidos, Costa Rica, Perú y Panamá, en tanto Chile evalúa su reconocimiento.
En los comicios previos, en los que fue elegido por un estrecho margen el depuesto presidente Manuel Zelaya, votaron en torno al 54 por ciento de los electores habilitados.
Zelaya, que fue depuesto en el golpe de Estado del 28 de junio, había pedido a los hondureños que se abstuvieran de votar al considerar estos comicios ilegítimos, por ser realizados bajo el gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti.
El TSE confirmó asimismo que Porfirio Lobo, el candidato presidencial del Partido Nacional (derecha), obtuvo el 56 por ciento de los sufragios válidos, frente al 38 por ciento del candidato oficialista del Partido Liberal, Elvin Santos, del mismo partido de Micheletti y Zelaya. Otros tres partidos que compitieron en la contienda electoral alcanzaron menos del 2 por ciento de los votos.
Los hondureños también eligieron 128 diputados y sus respectivos suplentes, al igual que 20 legisladores del Parlamento Centroamericano, con sede en Guatemala.
Lobo tiene previsto asumir el cargo el 27 de enero para un periodo de cuatro años, el mismo día en que Zelaya concluiría su mandato constitucional.
El futuro gobernante ha pedido la renuncia de Micheletti, a fin de que su gobierno sea reconocido y la comunidad internacional abra de nuevo el grifo de la ayuda financiera a Honduras, congelada tras el golpe.

9 de enero de 2010
22 de diciembre de 2009
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lula cede ante presiones


Lula posterga decisión sobre comisión de la verdad.
Brasil. El presidente brasileño, Luiz Lula da Silva, postergó hasta abril su decisión sobre la Comisión de la Verdad que deberá investigar los crímenes cometidos durante la dictadura, cuya creación provocó una crisis con las Fuerzas Armadas, informó hoy la prensa local.
Lula definirá los alcances de la Comisión en abril porque considera que con el transcurso de los meses se disipará la presión de las Fuerzas Armadas, consignó hoy el diario Folha de Sao Paulo.
Lula da Silva espera que se distienda la controversia "entre los militares y el ala del gobierno más afín con las familias de muertos y desaparecidos durante la dictadura", como el ministro de Justicia Tarso Genro y el secretario de Derechos Humanos, Paulo Vanucchi, sostuvo Folha.
La creación de una Comisión de la Verdad, anunciada por el gobierno hace una semana, causó una crisis militar que según algunos analistas es la peor ocurrida en el gobierno de Lula da Silva.
Los jefes del Ejército y la Aeronáutica, general Enzo Martins Pieri y brigadier Juniti Saito, pusieron sus cargos a disposición del presidente en un gesto de rechazo a la Comisión.
También presentó su renuncia el ministro de Defensa, Nelson Jobim, quien considera que la Comisión está marcada por el "revanchismo" contra los militares que gobernaron entre 1964 y 1985.
Lula da Silva rechazó las dimisiones y prometió revisar el proyecto, según trascendió en los diarios locales.
En tanto, los militares se mostraron al parecer decepcionados con la posición del presidente de postergar su decisión sobre el organismo que debe investigar los crímenes de la dictadura. Los jefes castrenses esperaban que el mandatario adopte una posición sin dilaciones, publicó Folha de Sao Paulo.
Un importante oficial de las Fuerzas Armadas dijo que "el tema no está resuelto, en la administración pública vale lo que está escrito y por ahora no hay nada escrito sobre un papel", escribió hoy el diario O Globo.

31 de diciembre de 2009
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en marcha comisión de la verdad en brasil


Más tarde que Chile y Argentina, Brasil busca la verdad sobre las violaciones de los derechos humanos ocurridos en la dictadura. Pero hay una diferencia. Los brasileños quieren poner fin a la impunidad para hacer frente a un problema actual: los escuadrones de la muerte, práctica antigua que ha cobrado vigencia en el último tiempo. Es una vuelta de tuerca.
[Libio Pérez] Brasil. Casi 25 años después del término de la dictadura, Brasil se apresta a investigar las violaciones de los derechos humanos cometidas entre 1964 y 1985. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció la creación de una Comisión Nacional de la Verdad, que contará con un equipo de trabajo que buscará identificar a las 475 personas que murieron o desaparecieron, las más de 20 mil que fueron torturadas, las más de 50 mil que fueron encarceladas y los miles de brasileños que fueron exiliados o buscaron refugio en el exterior. Pero Brasil también busca resolver su pasado para hacer frente a sus problemas actuales.
El grupo de trabajo será integrado "en forma plural y suprapartidaria, con mandato y plazo definidos" y deberá "presentar recomendaciones para promover la efectiva reconciliación nacional y prevenir en el sentido de la no repetición de violaciones de los derechos humanos".
La iniciativa -que cuenta con la oposición del Ministerio de Defensa y del Ejército de Brasil-, más allá de "dilucidar la responsabilidad de los militares" en los crímenes de la dictadura, busca también hacer frente a dos asuntos que tienen que ver con el Brasil de hoy. El primero es cómo abordar la violencia de la policía que, según organismos de derechos humanos e incluso investigaciones judiciales, está ejecutando personas sin dejar rastros. Y, el segundo, de muy distinta naturaleza, es cómo pavimentar el camino para que Brasil consiga un sillón permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Para ello, en el plano de derechos humanos, Brasil está en deuda.
Hace dos semanas, Human Rights Watch (HRW) emitió un informe donde consigna que las policías, principalmente de Sao Paulo y Río de Janeiro, están ejecutando extrajudicialmente a delincuentes, para luego borrar las huellas de los asesinatos y así dificultar las investigaciones de la justicia. Es una práctica antigua en Brasil. Durante la dictadura militar, los entonces llamados "Escuadrones de la muerte" -compuestos por policías en activo y retirados-, financiados por grandes empresarios y comerciantes, asesinaban mendigos, niños de la calle, prostitutas y homosexuales para "limpiar" las ciudades turísticas, como Río de Janeiro.
"En Brasil existe una cultura de la impunidad, y la impunidad siempre realimenta la repetición del crimen", dijo el ministro de Derechos Humanos, Paulo de Tarso Vannuchi, el más decidido impulsor de la Comisión de la Verdad. En declaraciones al diario El País de España, el ministro develó la médula del proyecto: "No me refiero sólo a la impunidad del régimen militar. Tenemos una larga historia de esclavitud, y en nuestras escuelas nunca se ha discutido qué pasó durante esos períodos. Este pasado es el responsable de los sentimientos racistas que aún siguen socialmente arraigados. Lo mismo ha sucedido con el genocidio indígena, que entre 1500 y 1988 redujo la población originaria de cinco millones a 250.000 personas. Existe una conexión entre la falta de discusión sobre esta violencia y los problemas que tenemos hoy".
En el gobierno de Lula no son pocos los que creen que para combatir la violencia policial de hoy se requiere remover la impunidad de ayer. Un manto de olvido y silencio que cubrió todo desde 1979, cuando el general Joao Baptista Figueiredo promulgó una Ley de Amnistía que evitó que más de 24 mil represores -incluidos unos 350 que participaron directamente en crímenes y torturas- fueran investigados, así como todas las violaciones de los derechos humanos cometidos en los casi 20 años de régimen militar. La misma ley permitió en esos años que ex guerrilleros salieran de la clandestinidad y millares de exiliados regresaran a su país. Y esa es una de las razones del "silencio de las elites", acusan las organizaciones de derechos humanos y los familiares de las víctimas de la represión.
Pero esa Ley de Amnistía está siendo revisada desde hace un año por el Superior Tribunal Federal (STF), la máxima autoridad judicial. Para el ministro Vannuchi, la amnistía, que permitió el regreso de exiliados y la apertura política pero también impidió el inicio de procesos contra policías y militares involucrados en delitos contra la humanidad, no incluye a la tortura. "Y si el STF decide que la Ley de Amnistía no permite procesar ni condenar la tortura, esa interpretación será contradictoria con las convenciones de Derechos Humanos de la ONU y de la OEA de la que Brasil es signatario", alerta el ministro.
Para despejar cualquier duda, Vannuchi agrega: "Brasil puede salirse de esas convenciones (internacionales sobre derechos humanos). Algunas republiquetas amenazan con eso. Pero Brasil está en el camino contrario, no logrará un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU si toma esa decisión".
La Comisión de la Verdad deberá "escuchar a las víctimas y sintetizar sus declaraciones, vincular los datos, las locaciones, el tipo de violencia y determinar responsabilidades", explicó el ministro Vannuchi, aunque no está claro todavía que con los informes finales sea posible llevar a los represores a los tribunales. Por lo pronto, ya hay una comisión catastrando a las víctimas y sus familias, para diseñar una política de reparación. El proyecto de ley contempla, además del acopio de información sobre las acciones represivas y las víctimas, mecanismos de cooperación de entidades públicas y privadas (principalmente la Iglesia Católica) para acceder a documentos que aporten a la verdad y sobre todo a la búsqueda de los desaparecidos. El cuerpo de la ley también incluye la derogación de toda la legislación heredada de la dictadura que "sea contraria a la garantía de los derechos humanos o haya dado sustentación a graves violaciones".
También serán creados "centros de la memoria", con financiamiento estatal, y será prohibido el uso de nombres de ex represores para designar edificios o lugares públicos.
El presidente Lula aprovechó el acto en el que anunció la Comisión de la Verdad para validar la lucha antidictatorial de la que él fue parte en los ‘70, que incluso le significó la cárcel.
"Valió la pena luchar" contra la dictadura militar, dijo el gobernante al hacer un reconocimiento público a la ministra Dilma Rousseff, quien participó en la guerrilla urbana, fue presa y torturada a inicios de los ’70. "Si alguien detuvo y torturó a Dilma creyendo que había acabado la lucha de ella, yo le digo que ella es hoy una posible candidata a la Presidencia de la República por el Partido de los Trabajadores", agregó.
Pero no se quedó ahí. "Debemos transformar a nuestros compañeros (desaparecidos) en héroes, no en perseguidos, y decir que ellos no están porque lucharon por un mundo mejor", enfatizó.

La Masacre
El documento del Ministerio de Derechos Humanos que dio origen a la iniciativa de crear la Comisión de la Verdad establece que el grupo de trabajo procurará reconstruir la forma en que se violaron los derechos humanos, buscar información para dar con los detenidos desaparecidos, entre ellos los que murieron en la llamada Guerrilla de Araguaia.
Desde el 2007, un equipo de profesionales integrado por brasileños y antropólogos argentinos -los mismos que localizaron en Bolivia el cuerpo de Ernesto "Che" Guevara- trabaja en la localización de los restos de unos 60 guerrilleros que en 1975 fueron masacrados por efectivos del Ejército.
La búsqueda está centrada en una abandonada base militar en la Amazonia, en las orillas del río Araguaia. A mediados de la década de los 70, el Partido Comunista del Brasil (PC do B, de tendencia maoísta) instaló un grupo guerrillero en la zona selvática compuesto por unos 70 hombres y mujeres precariamente armados, pero que contaron con apoyo de la población campesina.
Para sofocar el brote guerrillero el Ejército desplegó unos 20 mil efectivos y luego de sucesivas operaciones militares, capturó al grueso de los insurgentes y a algunos campesinos. Sólo una decena de los rebeldes logró sobrevivir, entre ellos el ex presidente del PT, José Genoino. Todo el resto fue asesinado luego de sufrir torturas. Sus cuerpos están desparecidos hasta ahora.
El Ejército se ha negado a entregar información sobre la represión a la guerrilla de Araguaia, así también como la relacionada al trabajo de sus servicios de seguridad en las grandes ciudades, donde a mediados de los ’70 desarticuló a los distintos grupos armados que se opusieron a la dictadura. Según los militares, los archivos de inteligencia fueron quemados.
Pero el trabajo de la Comisión de la Verdad no parte de cero. Ya en el 2007, el Presidente Lula divulgó un primer informe sobre los crímenes de la dictadura elaborado por la Secretaría de los Derechos Humanos de la Presidencia de la República que cruzó datos recopilados por la Comisión Especial de Muertos y Desaparecidos Políticos y los registros de organismos como la Arquidiócesis de Sao Paulo.
La comisión que anunció Lula será el primer paso de Brasil hacia una "verdad oficial", que llega con rezago en relación a la región. Pero como dice el ministro Vannuchi, citando a la Presidenta chilena Michelle Bachelet: "No queremos que sangren las heridas antiguas, queremos que cicatricen y sólo las heridas bien lavadas cicatrizan".

27 de diciembre de 2009
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lula sigue con comisión de la verdad


Presentó un proyecto de ley que crea una comisión de la verdad. El proyecto propone, entre otros puntos, la creación de una comisión que podrá reclamar documentos públicos y privados, promover la reconstrucción histórica de las violaciones e impulsar la localización de los restos de desaparecidos.
Brasil. El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, presentó ayer un proyecto de ley destinado a esclarecer los crímenes de la última dictadura militar gobernante entre 1964 y 1985. El denominado Tercer Programa Nacional de Derechos Humanos propone, entre otros puntos, la creación de una "comisión de la verdad" concebida con "mandato y plazo definidos para examinar las violaciones", según explicó Paulo Vannucchi, secretario nacional de Derechos Humanos. Esta comisión podrá reclamar documentos públicos y privados, promover la reconstrucción histórica de las violaciones e impulsar la localización de los restos de desaparecidos políticos con el objetivo de constituir un banco de datos público.
En un acto destinado a presentar el proyecto, Da Silva elogió la actitud de sus ministros de la Casa Civil, Dilma Rousseff; de Justicia, Tarso Genro, y de Derechos Humanos, Paulo Vannuchi, quienes fueron perseguidos por el gobierno militar. "Si alguien detuvo y torturó a Dilma (Rousseff) creyendo que había acabado la lucha de ella, yo le digo que es hoy una posible candidata a la presidencia de la República de este país", declaró en claro apoyo a su delfín en el Partido de los Trabajadores (PT). "Debemos transformar a nuestros compañeros en héroes, no en perseguidos, y decir que ellos no están porque lucharon" por un mundo mejor, expresó.
Sus dichos apuntaron a que "lo importante es saber y tener conciencia de que valió la pena" la lucha contra la dictadura. El mandatario aludió a los cerca de 200 desaparecidos y miles de torturados por causas políticas. "Una madre nunca se va a quitar de su corazón el sufrimiento de no enterrar a su hijo (...), pero lo más importante es saber que la vida de ese chico valió la pena."
En esa línea, Lula defendió a su ministro de Comunicaciones, Franklin Martins, miembro del grupo armado en la década del sesenta Movimiento Revolucionario 8 de Octubre (MR-8), al señalar: "Franklin Martins participó del secuestro del embajador norteamericano (Charles Ellbrick, en 1969), en el marco del enfrentamiento con los militares y porque quería cambiar la situación que vivía Brasil".
Sin embargo, el presidente brasileño no dejó de reiterar su opinión de que lo más importante no es buscar castigo para los militares.
El anuncio del programa se inscribe en el marco de la revisión de la criticada Ley de Amnistía, dictada en 1979, la cual benefició a aquellos acusados de infligir torturas durante la dictadura militar. Desde hace más de un año, la Corte Suprema dio lugar a una demanda presentada por la Orden de Abogados que sostiene que las violaciones a los derechos humanos constituyen crímenes de lesa humanidad que no prescriben y como tales deben ser juzgados.
A esto se suma el reclamo de la sudafricana Navi Pillay, alta comisaria de la ONU para los DD.HH., que en noviembre declaró que Brasil no debía dejar impunes a los torturadores de la dictadura y sugirió la puesta en marcha de una ‘Comisión de la Verdad y la Reconciliación’ como la convocada por Nelson Mandela en Sudáfrica al final del Apartheid, en la que los torturadores eran llamados a reconocer sus culpas ante las víctimas.
En otros aspectos, el programa anunciado ayer también plantea la redacción de un proyecto de ley que regularice el matrimonio de parejas homosexuales y otro que incluya en la educación pública la enseñanza de la "diversidad religiosa".
Al proyecto de ley le espera un largo camino, ya que su creación, marco de acción y alcance deberán ser definidos y aprobados por el Congreso.

"Va a Ser una Sorpresa"
Lula da Silva dijo ayer que su colega norteamericano Barack Obama es consciente del papel que debe desempeñar en Latinoamérica, por lo que dijo que mantiene "una expectativa muy grande" de que "él aún va a ser una sorpresa". "Continúo teniendo una expectativa muy grande en relación con el gobierno de Obama; él aún va a ser una sorpresa porque tiene conciencia del rol que tiene que cumplir en América latina y Africa", dijo Lula. Luego de un encuentro cordial entre Lula y Obama ocurrido hace 8 meses en Washington, el presidente de Brasil criticó recientemente la posición norteamericana en la cumbre sobre cambios climáticos en Copenhague, así como la política de aquel país ante la crisis hondureña y la instalación de las bases militares en Colombia. Estados Unidos, por su lado, hizo saber su desacuerdo con la aproximación de Brasil y el gobierno de Irán. A pesar de todo ello, Lula afirmó ayer que la relación con Obama es "excepcional". El mandatario sudamericano sostuvo que Obama cuenta con un margen de maniobra restringido por las presiones del Congreso norteamericano, "que siempre fue riguroso con todos los presidentes de los Estados Unidos". En su viaje a Washington, Lula invitó a Obama a que visite Brasil. En los últimos días circularon versiones según las cuales Obama no visitaría Brasil, debido a las discrepancias recientes. Consultado sobre el tema, Lula respondió: "Si Obama no viene, el que pierde es él; cuanto antes él venga a Brasil, va a ver que éste es un país importante, desarrollado y que tiene muchas cosas para mostrar".

22 de diciembre de 2009
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asesinan a activistas de ddhh


Rebrote de violencia enreda, aún más, posible arreglo político en Honduras. En la última semana fueron asesinados dos hijos de periodistas y dos defensores de derechos humanos.
Honduras. El gobierno de facto de Honduras y los aliados del derrocado Manuel Zelaya se trenzaron el miércolesen un cruce de acusaciones por el rebrote de violencia, lo que aleja aún más un posible arreglo político previo a la posesión del nuevo presidente elegido en las urnas.
La crisis política vive desde el domingo un nuevo capítulo de violencia. Ese día fue asesinado el procurador de derechos humanos Walter Tróchez, de 27 años, quien recibió un disparo en el pecho en el centro de Tegucigalpa. El llamado Frente de Resistencia contra el golpe de Estado, que apoya a Zelaya, responsabilizó de su muerte a un miembro de la Policía.
Los aliados del depuesto gobierno también culparon a las autoridades de la muerte de uno de sus activistas cuyo cadáver fue encontrado decapitado, a 50 kilómetros al este de la capital. Además, denunciaron agresiones y amenazas con pistolas contra otras dos  personas cercanas al movimiento.
De otro lado, Katherine Nicolle, de 16 años y embarazada de 8 meses e hija de una periodista del canal que controla el gobierno de facto, fue asesinada el martes por desconocidos que le dispararon desde una motocicleta en un suburbio de Tegucigalpa, cuando viajaba en un automóvil.
El presidente de facto Roberto Micheletti culpó del crimen a "sicarios" del Frente de Resistencia.
Y este jueves, en circunstancias similares, también fue asesinado el hijo de un periodista que trabaja con el Instituto de Previsión Militar (IPM) de Honduras. Edwin Canaca, de 22 años, "iba en un taxi y le dispararon desde una motocicleta", indicó el portavoz policial, Orlin Cerrato.
Sin embargo, el portavoz de las Fuerzas Armadas, teniente coronel Ramiro Archaga, señaló que el blanco del ataque era el taxista, quien "tenía varias fichas delictivas".

Ambiente Caldeado
Este jueves, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) reclamó una inmediata investigación por el brutal crimen de la hija de la periodista, para "dar con los responsables y conocer si el asesinato estuvo relacionado a la actividad periodística de su madre".
"Con el ambiente de tensión, confrontación y los lazos del diálogo rotos, ¿cómo va a haber reconciliación?", se preguntó el dirigente del Frente de Resistencia, Rafael Alegría.
Al mismo tiempo salió al paso a las acusaciones del presidente de facto: "Rechazamos categóricamente las recientes declaraciones del dictador Micheletti donde se acusa a la resistencia de haber provocado la muerte de la joven Katherine Nicolle".
En ese contexto, las partes parecen alejarse cada vez más de un arreglo previo a la posesión de Porfirio Lobo, prevista para el 27 de enero.
"Con un ’Pepe’ Lobo blandengue no se puede arreglar nada porque Micheletti no ha querido contribuir a la reconciliación", lamentó el dirigente Alegría.
Porfirio ’Pepe’ Lobo, ganador de las elecciones del 29 de noviembre, recibió el pedido de la comunidad internacional de que busque la salida de Micheletti del poder para lograr la reconciliación.
La petición formulada por los presidentes de Costa Rica, Óscar Arias, mediador en la crisis hondureña, y de Panamá, Ricardo Martinelli, es la condición para que Lobo sea reconocido y se reabran las compuertas de la ayuda internacional suspendida tras el golpe de Estado.
La integración de un gobierno de "unidad y reconciliación"" es el punto número 1 del Acuerdo Tegucigalpa/San José firmado el 30 de octubre entre las comisiones de diálogo de Zelaya y Micheletti.
Lobo instaló esta semana un "diálogo nacional" para promover el gobierno de reconciliación con la participación de representantes de decenas de sectores sociales, pero no invitó al Frente de Resistencia ni a Zelaya, quien se encuentra refugiado en la  embajada de Brasil en Tegucigalpa desde el pasado 21 de septiembre.
Mientras tanto, Micheletti se muestra cada vez más reacio a apartarse del Gobierno para tratar de buscar una salida a la crisis y Zelaya se niega a pedir asilo político para poder salir del país ya que ello implicaría renunciar a su mandato presidencial.

18 de diciembre de 2009
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lobo ofrece amnistía a micheletti


El Parlamento hondureño y Porfirio Lobo darían amnistía política a los golpistas. El Congreso y el presidente electo en los comicios realizados bajo el gobierno de facto acordaron analizar el otorgamiento de una amnistía política a los involucrados en el golpe de Estado contra Manuel Zelaya, ocurrido el 28 de junio pasado.
Honduras. El presidente del Parlamento, Alfredo Saavedra, explicó en una conferencia de prensa que se nombró una comisión de diputados, a la que se incorporarán juristas, para analizar el otorgamiento de la amnistía política, dialogar con sectores representativos del país y proponer un proyecto de decreto para aplicarla.
El propósito es "abrir un gran debate" ante "un tema tan sensitivo como este" porque "la amnistía impuesta desde afuera sin consenso nacional no resuelve absolutamente nada", apuntó Saavedra, que anunció el acuerdo junto a Lobo, al término de una reunión conjunta.
Saavedra, del gobernante Partido Liberal, indicó que es necesario definir la amnistía "con urgencia", pero matizó que se le puede poner un plazo a la comisión para que alcance ese "consenso nacional".
Lobo, vencedor de las elecciones del 29 de noviembre pasado, enfatizó que, de aprobarse, la amnistía sólo será "para los delitos políticos", no para los delitos comunes, porque "los temas de corrupción no pueden ser objeto de ninguna amnistía". Añadió que la amnistía política deberá ser "voluntaria, si alguien no quiere acogerse, que no lo haga", pero que lo importante es que con esta medida el Estado hondureño estará ofreciendo un "perdón".
Lobo, del opositor Partido Nacional, insistió en la necesidad de que "haya paz en la familia hondureña" y un entendimiento nacional para superar la crisis política causada por el derrocamiento de Zelaya. "Tenemos que perdonarnos todos", consideró, al subrayar que "entre más rápido se haga mejor" pues "ante la comunidad internacional es muy prudente" alcanzar ese acuerdo.
La mayor parte de la comunidad internacional ha desconocido los resultados de los comicios de noviembre en Honduras por considerar que se produjeron en un marco de ruptura constitucional a causa del golpe de Estado que depuso a Zelaya e instaló en el poder a un Gobierno de facto.
Los jefes de las bancadas de los partidos con representación parlamentaria expresaron su apoyo a las gestiones para otorgar la amnistía. El líder parlamentario de Unificación Democrática, Marvin Ponce, expresó que su partido "de momento no tiene una posición definida", pero que hará "todo el esfuerzo" para que se consensúe la amnistía, pues "nadie puede estar en contra de la reconciliación del pueblo hondureño". Pero Ponce advirtió que hay "muertos, heridos y presos" como consecuencia de la "represión" por el golpe de Estado y se debe "resarcir a las víctimas".

15 de diciembre de 2009
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comisión de la verdad en brasil


Como Chile, Argentina y Uruguay. Lula impulsa la creación de la Comisión Nacional de la Verdad. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, enviará la semana próxima al Congreso un proyecto de ley que postula investigar las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la última dictadura militar (1964-1985). Nunca fue juzgada por sus crímenes de lesa humanidad debido a la Ley de Amnistía de 1979.
Brasil. La iniciativa se enmarca en el Programa Nacional de Derechos Humanos del gobierno, y será remitida por Lula al Congreso el 21 de diciembre, cuando faltarán exactamente cuatro meses para que se cumpla el 25º aniversario del fin de la dictadura.
La dictadura brasileña nunca fue juzgada por sus crímenes de lesa humanidad debido a la Ley de Amnistía de 1979, que está siendo revisada actualmente por el Superior Tribunal Federal, la corte suprema brasileña.
"El presidente enviará un proyecto ley estableciendo la Comisión Nacional de la Verdad, como Chile, la Argentina y Uruguay tuvieron; Brasil no tuvo y entonces lograremos dar un paso", afirmó el ministro de Derechos Humanos, Paulo Vannuchi, en declaraciones publicadas hoy por el portal UOL y reproducidas por la agencia noticiosa italiana ANSA.
Para Vannucchi, la Ley de Amnistía, que permitió el regreso de exiliados y la apertura política pero también impidió el inicio de procesos contra policías y militares involucrados en delitos contra la humanidad, no abarca la tortura.
El ministro dijo que si el STF decide que la Ley de Amnistía no permite procesar ni condenar la tortura, esa interpretación será contradictoria con las convenciones de Derechos Humanos de la ONU y de la OEA, de las que Brasil es signatario.
"Brasil puede salir de esas convenciones, algunas republiquetas amenazan con eso, pero Brasil está en el camino contrario, no logrará un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU si toma esa decisión", evaluó.
Vannuchi agregó que, en ese caso, los países sudamericanos dirán que no podrán apoyar a Brasil en el Consejo de Seguridad "porque tomó una posición contraria a los derechos humanos". "Como dice (la presidenta de Chile, Michelle) Bachelet, no queremos que sangren las heridas antiguas, queremos que cicatricen y sólo las heridas bien lavadas cicatrizan", subrayó el funcionario.

15 de diciembre de 2009
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