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las nuevas granjas cubanas


El programa forma parte del ‘Nuevo Modelo Socialista’.
[William Booth] Ceiba del Agua, Cuba. Enfrentado a las sofocantes deficiencias de una economía controlada por el estado e incapaz de alimentar a su pueblo sin importaciones masivas de alimentos, el presidente cubano Raúl Castro ha puesto su fe en compatriotas como Esther Fuentes y su pequeña granja en el quinto infierno.
Si Cuba estuviera buscando a su Nuevo Hombre Nuevo, Fuentes podría serlo. El gobierno cubano, en su reforma más dramática desde que Castro reemplazara a su frágil hermano mayor Fidel hace tres años, está ofreciendo a campesinos como Fuentes el uso de tierras nacionales en desuso para dedicarlas a la agricultura comercial.
¿Llegó el capitalismo a la isla? Estuvo cerca. Raúl Castro prefiere llamarlo "un nuevo modelo socialista". Pero Fuentes gana algo de dinero extra.
"Mientras más trabajes, mejor te va", dijo Fuentes, que entendió de inmediato el concepto.
El gobierno de Castro dice que el año pasado prestó 687 mil hectáreas de tierras nacionales no usadas a 82 mil cubanos en un intento por reducir las importaciones, que actualmente constituyen el 60 por ciento de la oferta de alimentos del país.
Estados Unidos, que ha mantenido un absoluto congelamiento diplomático y un duro bloqueo económico contra la isla durante casi cincuenta años, es el principal proveedor de alimentos y productos agrícolas del país, vendiéndole un promedio de 350 millones de dólares en frijoles, arroz y pollos congelados todos los años desde 2001, cuando el Congreso introdujo excepciones al bloqueo comercial.
En un importante discurso en homenaje a la Revolución de Julio, Castro anunció: "La tierra está allá, y aquí están los cubanos! Veamos si las podemos trabajar o no, si producimos o no, si mantenemos la palabra. No se trata de gritar ‘Patria o Muerte’ o ‘Abajo el imperialismo!’ o ‘El bloqueo nos perjudica’. La tierra está allá esperando nuestro sudor".
En un discurso en agosto, Castro dijo que la economía cubana, golpeada por tres huracanes el año pasado así como por una recesión global, creció apenas un 0.8  por ciento en el primer semestre de 2009. Los huracanes diezmaron las cosechas y causaron daños por diez mil millones de dólares.
Los críticos del sistema de agricultura colectivista al estilo comunista de Cuba dicen que el país debería ser prácticamente un Edén, dado su rico suelo y abundantes lluvias, y no debería importar toneladas de arvejas del agresor imperialista del norte.
Después del derrumbe de la Unión Soviética y la pérdida de subsidios de Moscú y Europa del Este, Cuba abandonó sus enormes fincas dedicadas a la caña de azúcar -y esa tierra fue rápidamente ocupada por el marabú, una resistente y espinosa maleza que ahora cubre enormes tramos de Cuba del mismo modo que el kudzu cubre el sur de Estados Unidos.
"Si realmente quisieran resolver su problema, podrían solucionarlo en cuestión de minutos, de una plumada", permitiendo la propiedad privada y el mercado libre, dice José Álvarez, profesor emérito y experto en agricultura cubana en la Universidad de Florida.
Aunque ha salido de la sombra de su hermano desde que asumiera el cargo, Raúl Castro dijo, en agosto, a la Asamblea Nacional Cubana: "Fue elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo. Estamos dispuestos a hablar sobre todo, pero no para negociar nuestro sistema político y social". Los que esperan que Cuba se desmorone después de "la muerte de Fidel y de todos nosotros", dijo Castro, "van a sufrir una decepción".
Brian Latell, experto cubano en la Universidad de Miami y autor de ‘After Fidel’, dijo: "Esta reforma agraria es una de las más altas prioridades de Raúl. Habla sobre ello constantemente. Pero las medidas han sido más reticentes, más lentas, más tentativas de lo que probablemente quieren muchos cubanos".
El ex general de brigada de 78 años ha indicado que el paternalista sistema cubano podría incluir un poco más de amor firme y un buen montón de empresa libre. El gobierno está en proceso de eliminar la cerveza subsidiada para las bodas, las vacaciones para los trabajadores ejemplares, los cuartos de hotel para recién casados y las tartas de chocolate gratis para el Día de la Madre. En uno de los programas pilotos más observados, Cuba está empezando a cerrar las cafeterías estatales y, en cambio, dar a los trabajadores quince pesos -unos 65 centavos de dólar- para que compren el almuerzo en restaurantes estatales o en mesones particulares. El salario promedio mensual en Cuba es de unos veinte dólares.
En el terreno de la reforma agraria de Castro ha puesto a zumbar al campo. Chupando un cigarro apagado, Fuentes llevó a un visitante a recorrer su nuevo dominio. El año pasado trabajó 3.6 hectáreas, la mayor parte para el propio consumo, "más un poco para vender". Este año pidió y le otorgaron rápidamente otras ocho hectáreas. Podrá utilizar el terreno durante diez años, y el único requisito es que siembre.
Fuentes apuntó hacia sus nuevos campos de batatas, maíz, tomates, mandioca y frijoles. También está cultivando flores para vender. Los pollos se pasean libremente por la granja, y los árboles se ven cargados de gigantescos aguacates. El futuro se ve mejor.
"Es un gran cambio", dijo. "Lo quiere todo el mundo".
Marta, su hija adulta, trabaja para la cooperativa agrícola local donde Fuentes y otros granjeros venden sus cosechas. El estado todavía fija los precios, pero mientras más producen los campesinos, más ganan. También tratan de mejorar la calidad de los productos, lo que reporta precios más altos. Se les paga en dinero contante, lo que Fuentes aprecia, y nadie les dice qué deben plantar.
"De momento hay escasez de todo", dijo Fuentes, "así que no hay riesgo de sobreproducción".
Marta Fuentes dijo que ahora la cooperativa local tiene 44 fincas como miembros -eran 31 el año pasado. "Y no solamente hay más campesinos, sino que las fincas mismas, como la nuestra, son más grandes", dijo. Hay más fruta y verdura fresca en los mercados locales, dijo, y un informe reciente de la Associated Press dijo que algunos artículos abundan en La Habana en estos días.
Tan deprimida está la economía cubana que el gobierno está aguijoneando a los campesinos para que usen bueyes para arar los campos. "Olvidémonos de los tractores y combustibles de este programa, que no los tenemos", dijo Castro.
La familia Fuentes usa una yunta de bueyes. "No tener ninguna maquinaria puede parecer atrasado, pero de cierto modo el buey es mejor", dijo Fuentes. Podría tomar prestado un tractor de la cooperativa, si lo necesitara. Pero los costes de combustible son prohibitivos.
Uno de los retos que deben superar los agricultores es la falta de créditos e inversiones. Pueden trabajar sus nuevas fincas, pero a menudo no tienen suficientes fertilizantes, semillas o combustible. No hay suficiente electricidad para hacer andar las bombas de agua, dijo Fuentes, y nadie tiene pesticidas.
"Este es un gran problema", dijo Álvarez, el profesor de la Universidad de Florida. "El gobierno entrega a los campesinos algo de tierra, lo que está bien, pero no les dan ningún insumo. Así que les dicen: ‘Tomen el machete y márchense y luchen contra el sol y el tiempo, y sálvennos’".
"No es tanto dinero extra, pero créeme, todos los poquitos ayudan", dijo Marta Bobadilla, una dependiente jubilada que recibió media hectárea en usufructo detrás de su casa en las afueras de La Habana, que ha convertido en un huerto urbano lleno de bananas, gombo, batatas y verduras para alimentar a sus conejos.
Cuando le preguntamos si los pequeños y bonitos conejitos eran para ser vendidos como mascotas, Bobadilla se echó a reír. Estamos en Cuba. "Estos son para comer", dijo.

15 de noviembre de 2009
28 de septiembre de 2009
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oea no reconocerá elecciones hondureñas


La OEA no reconocería las elecciones en Honduras.
Según el titular del organismo, José Miguel Insulza, no hay "ninguna condición" para enviar observadores a las elecciones hondureñas, mientras el Congreso continúa dilatando la decisión sobre la restitución de Zelaya.
"La decisión nuestra respecto a la observación electoral es una cosa que no podríamos ni siquiera considerar. Desde el punto de vista político no existe ninguna condición para enviar una misión electoral a Honduras", subrayó Insulza durante una reunión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA) para tratar la crisis en ese país centroamericano.
Precisó también, citado por la agencia noticiosa Europa Press, que habló con Zelaya, quien le manifestó que "no tenía ninguna disposición a volver a conversar con el gobierno de facto", encabezado por Roberto Micheletti.
Insulza destacó, además, que la petición del Congreso hondureño de opiniones a diferentes entes del país, entre ellos la Corte Suprema de Justicia, "mostraba interés por demorar" su decisión respecto a la reinstauración en el poder de Zelaya.
Micheletti llamó el lunes a la comunidad internacional a apoyar los comicios previstos para el 29 de noviembre.
Durante la reunión de la OEA, Argentina, Brasil, Bolivia, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, entre otros países latinoamericanos, reiteraron que Zelaya debe ser restaurado en el poder, tal y como ordenó la organización al suspender a Honduras tras el golpe del 28 de junio, y afirmaron que no legitimarán las elecciones.
En cambio el embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, expresó ayer su apoyo a los próximos comicios y dijo que éstos "volverán al país al camino de la democracia".
Por su parte, el hasta la semana pasada secretario de Estado adjunto para América Latina de la Casa Blanca, Thomas Shannon, quien supervisó el acuerdo Tegucigalpa-San José, también declaró, luego de su rompimiento, que la comunidad internacional "puede acompañar los comicios".
En ese marco, el embajador alterno de Estados Unidos ante la OEA, Lewis Amselem, tomó hoy distancia del pronunciamiento de la mayoría de los países latinoamericanos y recordó enfáticamente que el acuerdo de Tegucigalpa-San José "no ordena la restitución inmediata de Zelaya en el poder".
Amselem acusó a los países "críticos" de no haber presentado "una alternativa democrática y eficaz" a ese acuerdo firmado a fines de octubre.
En tanto, el presidente del Congreso hondureño, Alfredo Saavedra, aclaró hoy que no aceptará presiones ni de la OEA ni de la comunidad internacional en general en lo referente al debate que deberán realizar los diputados para decidir la posible restitución de Zelaya en la presidencia.
"Ni la OEA, ni ninguna otra organización nacional o internacional, pueden imponerle una dinámica al Congreso", advirtió Saavedra en declaraciones a la prensa local, aseguró que ese cuerpo "está actuando con diligencia" y que sólo está a la espera del pronunciamiento de la Corte Suprema.

10 de noviembre de 2009
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fracasan negociaciones en honduras


Crisis política en Honduras. Zelaya dio por fracasado el acuerdo con Micheletti. La ruptura del acuerdo entre el presidente constitucional, Manuel Zelaya, y el líder del gobierno de facto, Roberto Micheletti, consolida el golpe de Estado a 23 días de las elecciones y aleja aún más la posibilidad de que el primero vuelva al poder.
Honduras. "El acuerdo ya no tiene ningún valor", sentenció Zelaya después de darlo por "fracasado" ante la resistencia de las instituciones hondureñas de restituirlo en el poder.
La gota que rebasó el vaso fue el anuncio de Micheletti, el jueves por la noche, de la constitución de un gobierno de "unión y reconciliación nacional" sin miembros designados por Zelaya, y que el mismo gobernante de facto seguirá presidiendo.
Pese a la recomendación de Estados Unidos para que se reanude el diálogo, Zelaya ha devuelto ahora la pelota al tejado de la Organización de Estados Americanos (OEA), para que "ellos tomen las decisiones que estimen convenientes", dijo el presidente depuesto.
"Ha quedado totalmente demostrado que no tiene ninguna razón ni ningún efecto (seguir negociando) porque los acuerdos han sido constantemente violados. Parece que llegan a la mesa de diálogo obligados por alguien sin voluntad política", dijo del campo de Micheletti.
El presidente depuesto es consciente de que ahora tiene que "tomar algunas decisiones, aunque soy el presidente hasta el 27 de enero", pero todavía no ha decidido si permanecerá en la embajada de Brasil, donde se refugió el 21 de septiembre tras entrar clandestinamente al país.
En su apoyo, unas 1500 personas protestaron frente el Congreso hondureño antes de ir después a la legación diplomática de Brasil, blindada por las fuerzas de seguridad.
El fracaso a la hora de aplicar el Acuerdo Tegucigalpa/San José Diálogo de Guaymuras, suscrito por ambas partes bajo la presión de Estados Unidos el pasado 30 de octubre, es otro más de los esfuerzos desplegados por la comunidad internacional para devolver la institucionalidad democrática a Honduras.
Desde Washington, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, instó a las partes a cumplir "sin subterfugios" el acuerdo. "Las medidas aprobadas en el Acuerdo son claras y fueron suscritas por la libre voluntad de las partes. Espero que sin más subterfugios ellas se cumplan para restablecer la democracia, la legitimidad institucional y la convivencia entre los hondureños", indicó Insulza en un comunicado. La OEA seguirá promoviendo el diálogo en Honduras, agregó Insulza.
Estados Unidos, por su parte, mantiene su compromiso con el diálogo en el país centroamericano, pero su gobierno afirmó que son los propios hondureños los que deben resolver "por sí solos" el conflicto, según declaró el portavoz del Departamento de Estado, Charles Luoma-Overstreet.
"Nuestros esfuerzos se han centrado en facilitar un proceso de diálogo pragmático y en crear un ambiente en el que los hondureños puedan enfrentar el tema de la restitución de Zelaya y resolver por sí solos este problema hondureño", señaló el portavoz.
Tras declarar el fracaso de las negociaciones, Manuel Zelaya no esperará la decisión del Congreso que, según el Acuerdo Tegucigalpa/San José, se debía pronunciar sobre su restitución, aunque para ello no había fecha. El pronunciamiento del Congreso, que se encuentra en receso hasta después de las elecciones, ya que muchos de los 128 diputados están en campaña electoral para su reelección, era el nudo gordiano de este acuerdo.
El presidente depuesto puso en las manos de los diputados su destino político, pese a que éstos habían votado el 28 de junio a favor de su destitución, a la que calificaron de "sucesión constitucional". "Si no, no hubieran accedido a firmar ningún acuerdo", explicó en aquel momento Zelaya.
"Haberse confiado en el Congreso Nacional, que lo destituyó, para que lo restituyera es una ingenuidad", dijo el analista político y ex candidato presidencial, José Manuel Martínez.

8 de noviembre de 2009
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los amigos de la dictadura hondureña


Gobierno golpista encuentra amigos entre parlamentarios estadounidenses de la extrema derecha republicana.
[Mary Beth Sheridan] En los tres meses que han pasado desde que un grupo de soldados deportara al presidente de Honduras, el gobierno de Obama y el resto del mundo han rechazado al país centroamericano, paralizando las ayudas y las visas de viaje. Pero el aislado gobierno de facto hondureño ha encontrado un salvavidas: los republicanos del Capitolio.
A días del derrocamiento del presidente Manuel Zelaya el 28 de junio, la elite hondureña inició una campaña de relaciones públicas en Washington arguyendo que el presidente de izquierdas se había convertido en una amenaza para el país. El gobierno golpista y sus aliados han gastado al menos 600 mil dólares en expertos en relaciones públicas y cabilderos de ambos lados, incluyendo a Lanny Davis, que fue asesor especial del presidente Bill Clinton.
Aunque los hondureños no han logrado revertir la posición de Estados Unidos, sus argumentos han encontrado respaldo entre algunos parlamentarios estadounidenses. Un senador republicano ha bloqueado dos nominaciones clave para América Latina, debilitando el equipo diplomático del presidente Obama. La semana pasada, dos delegaciones republicanas viajaron a Honduras para reunirse con el gobierno de facto, que no ha sido reconocido internacionalmente.
Esas acciones han complicado la estrategia del gobierno de Obama, que ha estado tratando de demostrar sus credenciales demócratas a un creciente grupo de presidentes latinoamericanos de izquierda. El gobierno exige una solución negociada en Honduras y teme que el gobierno golpista esté tratando de estirar las negociaciones hasta la elección presidencial del 29 de noviembre con el apoyo de sus aliados en Washington.
"Esto da [a los golpistas] una esperanza a la que aferrarse", dijo un funcionario estadounidense, que no estaba autorizado para hablar oficialmente. "No nos ayuda".
Los republicanos dicen que están tratando de impedir la propagación de la ideología izquierdista y antinorteamericana fomentada por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez -un estrecho aliado de Zelaya.
"Hemos visto que estos presidentes sedientos de poder de América del Sur y Central se hacen con el poder y no lo sueltan. Es una tendencia preocupante", dijo la parlamentaria Ileana Ros-Lehtinen (republicana de Florida), que ha criticado a Chávez toda la vida.
Pero otros republicanos que han trabado amistad con el gobierno golpista casi no tienen experiencia, o muy poca, en la región, como el senador Jim DeMint (Carolina del Sur), un declarado enemigo de Obama. Eso ha dado origen a especulaciones de que están haciendo politiquería.
"Los republicanos están usando lo que pueden para atacar al gobierno", dijo Julia E. Sweig, experta en América Latina del Consejo de Relaciones Exteriores. "Definitivamente es más grande que América Latina".
Algunos analistas dicen que la reacción ha logrado que el gobierno de Obama se muestre más cauto sobre Honduras. Sin embargo, la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton dijo en una entrevista el mes pasado, que los esfuerzos de Estados Unidos por encontrar una solución negociada "ciertamente nos han colocado en el lado correcto de la disputa".
La crisis hondureña empezó cuando Zelaya, un ganadero que se convirtió en el defensor de los pobres, fue arrestado por soldados y trasladado fuera del país en un avión militar.
Obama se unió rápidamente al resto de los presidentes del hemisferio declarando que "el golpe no era legal".
En los días siguientes, sin embargo, quedó claro que este no era el típico golpe militar sudamericano. La Corte Suprema hondureña reveló que los militares habían actuado con una orden de detención contra Zelaya por cargos que incluían la traición. Las acusaciones fueron una reacción contra su campaña a favor de la reforma constitucional, que muchos hondureños presumieron era un intento de atrincherarse en el poder.
Aunque la detención puede haber sido legítima [pese al artículo 3 de la Constitución hondureña], la expulsión de Zelaya [también] fue una "violación directa" de la Constitución, de acuerdo a un análisis de la rama de investigaciones jurídicas del Congreso de Estados Unidos.
Clinton ha apoyado un plan que reinstalaría a Zelaya con poderes reducidos antes de la conclusión de su mandato en enero. Roberto Micheletti, que asumió el poder de facto en Honduras, rechazó el plan.
Aislados internacionalmente, Micheletti y sus aliados han llevado el caso al Congreso estadounidense. Un grupo de hombres de negocios hondureños que apoya a Micheletti contrató a Roger F. Noriega, un alto funcionario latinoamericano del gobierno de Bush, para organizar una reunión con legisladores republicanos.
"En al menos diez años nunca vi tantos senadores juntos en la sala sobre América Latina", dijo Dan Fisk, otro ex funcionario de Bush que fue hasta hace poco un asesor del Senado.
"Lo que ha llamado la atención de varios senadores... es que de repente tenías a Estados Unidos, Chávez y [el líder cubano] Castro del mismo lado", dijo Fisk, que ha asesorado gratuitamente a la oficina de DeMint.
Fisk y Noriega son dos conocidos acérrimos opositores del gobierno de Cuba y sus partidarios en América Latina.
Otro grupo de empresarios hondureños contrató a Davis por al menos 350 mil dólares. Se consiguió una invitación para declarar en una audiencia parlamentaria sobre Honduras y se reunió con legisladores de los dos partidos. Davis dijo en una entrevista que no ha hablado con Clinton sobre Honduras y que ha respaldado sus llamados a una solución negociada.
Además, el gobierno golpista firmó un contrato por 292 mil dólares con una firma de relaciones públicas políticamente conectada de Washington.
Zelaya, en contraste, ha dependido en gran parte de su embajador en Washington para contactarse con miembros del Congreso.
"No tenemos dinero para pagarle a nadie. Es una lucha desigual", dijo el embajador Eduardo Enrique Reina.
Durante dos meses DeMint ha protestado contra la política hondureña del gobierno de Obama negándose a votar por sus nominados para los cargos de subsecretario de estado para asuntos del Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, y de embajador ante Brasil, Thomas A. Shannon Jr.
El senador se ha hecho popular entre los críticos de Obama diciendo que los conservadores podrían "romper" al presidente estropeando sus intentos de reformar el seguro médico. Pero DeMint ha negado que esté utilizando el problema hondureño para golpear al presidente.
"No se trata de Obama. Se trata de política exterior", dijo. "Lo que estoy tratando de hacer es poner algunos datos sobre la mesa y estimular al gobierno a que adopte una posición más justa".

8 de noviembre de 2009
9 de octubre de 2009
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el acuerdo hondureño


La dictadura cedió a la presión de EE.UU. Y el presidente legítimo hondureño sería restituido el jueves. El texto, de ocho puntos, establece un nuevo gobierno de unidad y reconciliación nacional. Pero los 128 diputados nacionales hondureños tienen la última palabra y, por eso, ni Zelaya ni los suyos quisieron celebrar ayer, aunque hubo festejos en todo el mundo.
[María Laura Carpineta] Honduras. Tardó cuatro meses y dos días, pero Manuel Zelaya finalmente lo logró. Ayer los golpistas hondureños cedieron y firmaron un acuerdo que podría restituirlo en el poder en menos de una semana. El texto, de ocho puntos, establece que la vuelta del presidente derrocado deberá contar con la aprobación final del Congreso nacional, en donde los zelayistas ya casi acarician una mayoría sólida. La sesión sería el lunes y aunque no tiene un plazo, el acuerdo requiere que el nuevo gobierno de unidad y reconciliación nacional sea inaugurado el jueves próximo. "Si el Congreso no acepta, entonces Honduras se mantiene aislada y las elecciones no serán reconocidas en el mundo. Los golpistas ya reconocieron que un país así es ingobernable", explicó el asesor zelayista Carlos Eduardo Reina.
El punto central del acuerdo bautizado Tegucigalpa-San José-Diálogo Guayamuras es el que requiere la aprobación del Congreso. "Para lograr la reconciliación y la paz nacional, y en el espíritu del acuerdo de San José ambas comisiones deciden que el Congreso nacional, como una expresión institucional de la soberanía popular, decida en consulta de las instancias que considere pertinente, como la Corte Suprema de Justicia, retrotraer el Poder Ejecutivo al 27 de junio. La decisión que adopte el Congreso deberá sentar las bases para alcanzar la paz social y gobernabilidad del país", leyó Reina, en diálogo telefónico con Página/12. En otras palabras, los 128 diputados nacionales hondureños tienen la última palabra y, por eso, ni Zelaya ni los suyos quisieron celebrar ayer. "El Congreso puede negar el deseo del pueblo hondureño y de la comunidad internacional de restituir el sistema democrático, pero sería un error muy lamentable", reconoció Zelaya. Hacía ya varios días que sus asesores habían empezado una campaña para asegurar los votos necesarios. Necesitan una mayoría simple, 65 votos. Según una fuente que participa de esas negociaciones, el presidente derrocado cuenta con el apoyo de 57 diputados y en las próximas horas podría conseguir el respaldo de otra docena, una pequeña escisión del Partido Liberal, la fuerza política a la que pertenecen tanto Zelaya como el hombre que usurpó su cargo, Roberto Micheletti.
La única carta que los zelayistas pueden jugar para convencer a los diputados es la amenaza de Washington. "El Congreso puede decir que no, pero entonces sentencian a Honduras a vivir aislada del mundo y que nadie reconozca las elecciones y al próximo gobierno", explicó Reina, intentando mantener el optimismo. Ese había sido el mensaje del subsecretario de Estado para América latina, Thommas Shannon, cuando llegó a Tegucigalpa el miércoles para presionar a la dictadura. "No hay elecciones sin restitución", les había dicho el funcionario norteamericano a los negociadores zelayistas.
Ayer, desde Pakistán, Hillary Clinton se tomó un minuto para celebrar el acuerdo en Honduras y repitió la misma consigna. "Fuimos muy claros en la restauración del orden constitucional", advirtió la secretaria de Estado de Barack Obama. Durante los cuatro meses de dictadura, Washington había cortado la mayoría de la ayuda financiera directa y suspendido las visas a Micheletti y su gabinete, a los jueces de la Corte Suprema y a decenas de diputados y empresarios que financian el régimen de facto. Pero aún le quedaban muchas sanciones en la manga: congelar las cuentas bancarias de los golpistas y las reservas estatales en Estados Unidos, bloquear el comercio (el 70 por ciento de las exportaciones hondureñas tienen como destino la potencia del norte) y, eventualmente, romper relaciones diplomáticas.
Sin duda, la presión de Estados Unidos y la presencia de un negociador como Shannon logró torcer el brazo de Micheletti y destrabó un diálogo que había entrado en coma hace más de una semana. La dictadura cedió y firmó, pero nada más parece haber cambiado en Honduras. "Lo que más nos preocupa es que a pesar de firmar un acuerdo, la dictadura no cambia su tono agresivo", advirtió Andrés Conteris, coordinador de medios de Zelaya dentro de la asediada embajada brasileña y periodista del sitio de noticias norteamericano Democracy Now. "¿No es raro que el mismo día (jueves) que se llega a un consenso fue uno de los días más violentos y represivos de los últimos tiempos? Bajo estas condiciones no se puede tener un clima de confianza", agregó.
El tono de Micheletti no cambió ni siquiera después de haber firmado el acuerdo. "Estamos seguros de que el señor Zelaya y la gente que lo acompaña van a emprender una campaña de persecución una vez que vuelvan al poder", advirtió el dictador, quien no escatimó en adjetivos ante la cámara de CNN al pronosticar un futuro negro para su país. Tampoco aflojó el asedio a la embajada brasileña, donde se refugia Zelaya, ni despejó las calles del centro de Tegucigalpa de militares.
El escenario para empezar a diseñar un gobierno de unidad y reconociliación nacional no es el óptimo. Ayer Micheletti se apuró a informar que el acuerdo no cambia la situación de Zelaya. "Su estatus sigue siendo el de un visitante en la casa de Brasil", dijo, advirtiéndole que aún no es tiempo de volver a caminar tranquilo por la calle.
Encerrado y rodeado de soldados que le apuntan las 24 horas, el presidente derrocado deberá negociar y consensuar con los golpistas los nombres de los ministros y los secretarios que lo acompañarán en el futuro gobierno. Estarán vigilados por una comisión de verificación, formada por cuatro personas: dos representantes de la Organización de Estados Americanos (OEA), un zelayista y un miembro del régimen golpista. Ellos serán los responsables de garantizar que todos los puntos del acuerdo se cumplan.
La justicia y la verdad quedaron relegadas en el texto firmado ayer. No habrá amnistía política para nadie, pero la comisión de la verdad recién será instalada durante los primeros seis meses del próximo gobierno. Ese es el punto menos desarrollado. No se establece de antemano la participación de representantes internacionales ni de sectores de la sociedad civil, como pedía el movimiento de la Resistencia Popular. Lo único que promete es investigar lo que sucedió antes y después del golpe.
Para los golpistas, el de ayer fue un acuerdo "sin vencedores ni vencidos"; para los zelayistas, la mejor alternativa a más sangre, más violaciones a los derechos humanos y más ilegalidad.

1 de noviembre de 2009
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acuerdo en honduras


El Congreso y la Corte Suprema decidirán sobre la restitución de Zelaya. Representantes del gobierno de facto de Roberto Micheletti y del mandatario constitucional depuesto, Manuel Zelaya, firmaron un acuerdo que pone fin a la crisis política de cuatro meses en este país.
Honduras. El entendimiento incluiría la vuelta de Zelaya a la presidencia, si se aprueba previamente en el Congreso, según reportó la agencia privada española Europa Press.
El acuerdo aprobado por Micheletti contiene ocho puntos, entre ellos la creación de un gobierno de reconciliación, rechazo a la amnistía política, reconocimiento de las elecciones presidenciales del 29 de noviembre, la creación de una comisión de verificación, de una comisión "de la verdad" y la eventual vuelta de Zelaya según decida el Congreso previo dictamen de la Corte Suprema.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, aplaudió desde Pakistán el fin de la crisis hondureña: "Fuimos muy claros en la restauración del orden constitucional", dijo.
La resolución se firmó bajo la fuerte presión de la delegación estadounidense, encabezada por el secretario de estado adjunto para América Latina de Estados Unidos, Thomas Shannon, instalada en Honduras esta semana para mediar.
"Hemos llegado a un pacto para poner fin a esta encrucijada política", anunció la negociadora de Micheletti, Vilma Morales, quien destacó que la solución a la crisis política se logró en respeto a la Constitución y las leyes hondureñas.
Minutos antes de la suscripción del acuerdo, Micheletti dio su autorización para la firma del documento que pone fin a la crisis política desatada en el país tras el golpe militar del pasado 28 de junio, que expulsó del poder y del país a Zelaya.
"He decidido apoyar esta nueva propuesta para lograr lo más rápidamente posible un acuerdo final", dijo Micheletti en declaraciones desde la casa de gobierno.
El gobernante de facto invitó a Zelaya a apoyar este acuerdo "y acompañarnos a firmarlo (...), basta ya de excusas, basta ya de retórica que nos divide, basta ya de juegos políticos", enfatizó.
"Mi gobierno ha decidido apoyar una propuesta que permite un voto en el Congreso Nacional con una previa opinión de la Corte Suprema de Justicia", antes de la celebración de los comicios de noviembre, precisó el presidente de facto.
Hasta ahora, Micheletti se había negado a ceder sobre la restitución de Zelaya, principal punto de desacuerdo entre las partes, lo que había provocado el punto muerto en las negociaciones.
"Ya no hay problema porque hemos decidido que si procede o no (la restitución) lo debe decidir una institución competente del país; nosotros decíamos la Corte, ellos el Congreso; ahora le aceptamos: bien, vamos al Congreso", manifestó Arturo Corrales, miembro del equipo de Micheletti.
"No obstante, las instituciones del Estado, incluida la Corte, harán sus informes previos al Congreso", acotó Corrales.

31 de octubre de 2009
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onu desestima elecciones hondureñas


Golpe de estado. La ONU reafirmó que en Honduras no se pueden realizar las elecciones.
Honduras. "La situación por el momento no ha cambiado, seguimos considerando que las condiciones no están dadas", aseguró Michèle Montas, vocera del secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon. Una delegación diplomática de EE.UU. negocia con las partes para llegar a un acuerdo.
La ONU sigue estimando que las condiciones para organizar elecciones creíbles en Honduras no están reunidas, dijo este miércoles la portavoz del secretario general del organismo, Ban Ki-moon.
El gobierno de facto de Roberto Micheletti ha mantenido su intención de organizar las elecciones programadas para el 29 de noviembre a pesar de no haber aceptado que el presidente constitucional Manuel Zelaya sea restituido.
El 23 de setiembre pasado, Ban Ki-moon anunció que la ONU retiraba la asistencia electoral a Honduras por considerar que la situación no permitía organizar elecciones creíbles.
La negociaciones en curso en Tegucigalpa siguen estancadas en el punto central: la restitución en el poder de Zelaya, medida que exige la comunidad internacional antes de avalar la eventual celebración de comicios.

29 de octubre de 2009
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terminaron negociaciones en honduras


Zelaya dio por terminadas las negociaciones con los golpistas. Al vencer el nuevo plazo que había impuesto, el presidente derrocado de Honduras, Manuel Zelaya, finalizó el diálogo con los golpistas. El presidente de facto lanzó otra propuesta que no incluye la restitución de Zelaya.
[María Laura Carpineta] Honduras. No hay diálogo ni horizonte de esperanza en Honduras. Con una mezcla de bronca y decepción, el presidente derrocado Manuel Zelaya dio por muertas las negociaciones con los golpistas. "El diálogo ha sido burlado hoy (por ayer)", sentenció el mandatario, después de que se venciera, otra vez, el plazo que había impuesto para su restitución. A partir de ahora, informó Zelaya a sus negociadores, sólo se aceptará una propuesta que incluya su retorno a la presidencia hondureña. La espera promete ser larga. Ayer, ajeno a las críticas de Zelaya y a las advertencias de la OEA y Washington, Roberto Micheletti resucitó una vieja propuesta, que ya había sido rechazada varias veces por los zelayistas: entregar la presidencia a un tercero. "La salida al problema no es realmente buscar otra persona para que asuma el cargo, la salida al problema es respetar lo que el pueblo dice en las urnas, la soberanía popular", repitió, por enésima vez, el presidente legítimo.
Después de tres meses de destierro, un mes de acuartelamiento en la embajada brasileña en Tegucigalpa y dos semanas de dialogar con los golpistas, Zelaya volvió al principio del tablero. Entre su círculo de confianza reconocen, de mala gana, que no les quedan cartas por jugar dentro del país. "El pueblo sigue en las calles apoyando la resistencia pacífica y el presidente Zelaya ha hecho todo lo posible para demostrar su voluntad de solucionar la crisis en Honduras. Ahora le corresponde a la comunidad internacional decidir qué va a pasar; si un dictador va a poder imponerse por las armas, por la fuerza, en contra del concierto de todo el mundo", explicó a este diario Rasel Tomé, uno de los asesores de Zelaya.
Cuando Tomé habla de la comunidad internacional, en realidad se refiere a la Casa Blanca. "En Estados Unidos se encuentran las reservas internacionales de Honduras. El gobierno democrático de Barack Obama podría ordenar que se reconozca únicamente la firma del presidente Zelaya para tener acceso al dinero. Si eso sucediera, este régimen de facto se derrumbaría inmediatamente", sugirió el abogado zelayista.
La propuesta no es nueva. Zelaya hace una semana que viene denunciando el estancamiento del diálogo y, por lo tanto, reclamando a viva voz más sanciones por parte del Departamento de Estado norteamericano. Pero mientras el mandatario hondureño reclama sanciones comerciales que afectarán directamente los intereses de los golpistas –congelar cuentas bancarias, suspender las importaciones hondureñas, expulsar al país del Tratado de Libre Comercio entre Washington y Centroamérica–, la cartera dirigida por Hillary Clinton apenas respondió con más suspensiones de visas a ministros y empresarios hondureños, ligados con el golpe.
Ayer el gobierno norteamericano volvió a ignorar el reclamo de los zelayistas y pidió no dejar morir el diálogo. "No lo damos por terminado. La OEA no lo ha dado por terminado y esperamos que actúen rápidamente", señaló el vocero del Departamento de Estado, Ian Kelly. "Creo que hay una necesidad real de que las dos partes alcancen un acuerdo y lo implementen expeditamente", agregó en una conferencia de prensa.
Clinton ya se había comprometido públicamente a no reconocer al gobierno que fuera electo bajo un régimen dictatorial, pero ayer su vocero no quiso repetir esa declaración y se limitó a reclamar la vuelta a la mesa de diálogo. En Honduras, en cambio, los zelayistas ya se hicieron a la idea de que los golpistas cumplirán con su objetivo y tendrán unas elecciones a su imagen y semejanza.
Según adelantó Tomé, el asesor de Zelaya, los dos candidatos presidenciales que reclaman la restitución democrática, Carlos Ham y Carlos Reyes, se retirarán de la contienda. Hoy una parte del Partido Liberal, al que pertenecen Zelaya y Micheletti, también anunciará su salida del proceso electoral. Si el mundo no tuerce el brazo de la dictadura hondureña en el próximo mes, los golpistas tienen el camino electoral libre para consolidar su modelo de país.
25 de octubre de 2009
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