Blogia
mQh

américa latina

historia de un diálogo inconcluso


Desde Kennedy en adelante, EE.UU. evaluó en secreto normalizar relaciones con Cuba. Según documentos recientemente desclasificados, todos los presidentes que convivieron con Fidel Castro tantearon algún tipo de acercamiento. Carter fue el que llegó más lejos, pero el conflicto en Angola frustró el intento.
[David Brooks] Desde tiempos de John F. Kennedy hasta Bill Clinton, los presidentes de Estados Unidos exploraron secretamente la posibilidad de normalizar las relaciones bilaterales con Cuba, según documentos oficiales recién desclasificados y presentados por primera vez.
La organización independiente National Security Archive, en Washington, presentó hoy una serie de documentos oficiales del gobierno estadounidense, hasta ahora secretos, que revelan desde una entrevista secreta entre un asesor de Kennedy con el Che Guevara, hasta los intentos de Kissinger por abrir un diálogo sobre la normalización de relaciones con representantes de Fidel Castro.
Estos documentos, argumenta el director del proyecto sobre Cuba del Archive, Peter Kornbluh, podrían servir de guía para el gobierno de Barack Obama. "La historia demuestra que presidentes desde Kennedy hasta Clinton consideraron el diálogo tanto posible como preferible a una continuación de la hostilidad y agresión en la política estadounidense hacia Cuba. Este rico historial desclasificado del pasado ofrece un mapa a seguir en el futuro para el nuevo gobierno estadounidense", declaró hoy.
De hecho, una directiva secreta emitida en marzo de 1977, poco después de que Jimmy Carter asumió la presidencia, marca la primera y única vez en que un presidente ordenó la normalización de las relaciones con el gobierno de Castro. "He concluido que deberíamos lograr la normalización de nuestras relaciones con Cuba", afirma la directiva presidencial NSC-6.
Carter dio instrucciones para impulsar "un proceso que llevará a restablecer las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba". Las negociaciones brindaron resultados como el establecimiento de las secciones de interés diplomático en Washington y La Habana, y hubo hasta un diálogo secreto con Castro, pero el esfuerzo se descarriló por la demanda estadounidense del retiro de tropas cubanas de Africa antes de que Carter estuviera dispuesto a considerar suspender el bloqueo económico de la isla.
Un par de años antes, en 1975, un asesor de alto nivel del entonces secretario de Estado Henry Kissinger elaboró un informe secreto titulado ‘Normalizando relaciones con Cuba’, que afirmaba que "nuestro interés es lograr poner el asunto de Cuba detrás y no prolongarlo de manera indefinida". Agrega que "si hay un beneficio para nosotros en un fin del estado del ‘antagonismo perpetuo’, reside en sacar a Cuba de la agenda doméstica e interamericana, en sacar el simbolismo de un tema intrínsecamente trivial".
Al inicio de ese mismo año, el 11 de enero de 1975, el secretario asistente de Estado, William Rogers, y representantes del gobierno cubano se reúnen en secreto por primera vez en una cafetería pública en el aeropuerto LaGuardia, en Nueva York, donde el estadounidense entrega un documento aprobado por Kissinger a Ramón Sánchez Parodi, representante de Castro. "Estamos reuniéndonos aquí para explorar las posibilidades de una relación más normal entre nuestros dos países", y agrega que "Estados Unidos puede y está dispuesto a progresar sobre tales temas, aun con naciones socialistas con las que tenemos un desacuerdo ideológico fundamental", dice el documento sin título ni firma.
Pero estos intentos comenzaron desde casi el principio. Entre los documentos revelados hoy, hay un informe de una reunión con el Che Guevara en agosto de 1961. El asesor presidencial de Kennedy, Richard Goodwin, cuenta de su conversación informal con Guevara en Montevideo, Uruguay, donde dice que se tocaron, entre otros puntos, el deseo de Cuba de establecer un modus vivendi con Estados Unidos. Guevara también informó que aunque Castro estaba dispuesto a hacer algunas concesiones para lograr ese objetivo, era innegociable el sistema político cubano.
Guevara también sugirió que una negociación podría arrancar sobre temas secundarios para encubrir una conversación sobre los asuntos principales. Esta reunión, según el Archive, marcó el primer diálogo de alto nivel entre representantes de ambos países desde que se rompieron las relaciones diplomáticas, el 3 de enero de 1961.
"Es un hecho poco conocido que desde cuando el gobierno de Eisenhower rompió relaciones con Cuba, el 3 de enero de 1961, cada presidente ha participado en alguna forma de diálogo con Fidel Castro, a excepción de George W. Bush", escribe Kornbluh con William LeoGrande, en el amplio artículo "Hablando con Castro", en el numero más reciente de la revista Cigar Aficionado.
El artículo está basado en esta documentación hasta hoy secreta y un proyecto de investigación del Archive sobre los diálogos secretos entre ambos países a lo largo de los últimos 50 años, desde Kennedy, pasando por Carter y Kissinger durante el gobierno de Gerald Ford, hasta Bill Clinton, donde está, entre otros, el esfuerzo ya conocido de Gabriel García Márquez de promover un diálogo hacia la normalización de relaciones.
El artículo ofrece la historia de negociaciones tanto abiertas, sobre temas como migración, a los intentos secretos, frecuentemente a través de intermediarios, de buscar alguna manera de proceder hacia una mayor normalización. De hecho, cuenta que al mismo tiempo que Kennedy autorizaba actividades hostiles, también daba luz verde a la exploración de una reacomodación diplomática. Los principales intentos hacia ese objetivo fueron promovidos primero por asesores de Kennedy, y se repitieron en tiempos de Carter, Ford y Clinton.
Aunque todos fracasaron, Kornbluh y LeoGrande argumentan que esta historia cobra nueva relevancia en esta coyuntura, ya que el ahora presidente Barack Obama afirmó durante su campaña que estaba dispuesto a reunirse con Raúl Castro "sin precondiciones".
Lo repitió en un debate contra su ahora secretaria de Estado, Hillary Clinton, que criticó esa postura, y en el cual Obama dijo que con preparación previa era factible, ya que "es importante para Estados Unidos no sólo hablar con sus amigos, sino también con sus enemigos. De hecho, ahí es donde la diplomacia hace la mayor diferencia".
Los autores señalan que Carter fue el más parecido a Obama en su visión diplomática de buscar una solución pacífica a los asuntos internacionales, incluida Cuba. "Sentía entonces, igual que hoy, que la mejor manera de promover un cambio en el régimen comunista de Cuba era abrir el comercio, las visitas y las relaciones diplomáticas", comenta a los autores en una entrevista. Carter indicó que viendo hacia atrás, "ya sabiendo lo que sé desde que dejé la Casa Blanca, yo debí haber procedido y debí haber sido más flexible en el manejo con Cuba y en el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas".
Los autores indican que esta historia de intentos y diálogos entre Washington y La Habana, muchos de ellos secretos hasta ahora, es una guía para el nuevo gobierno en una coyuntura que tal vez es la más prometedora en estos últimos 50 años para dejar atrás una política fracasada y repudiada por la comunidad internacional y voltear esta página de la historia.

24 de enero de 2009
©página 12
rss

congresista con lazos con paramilitares


Congresista colombiano vinculado con paramilitares se entrega a la justicia. Miguel Ángel Rangel Sosa se puso a disposición de la justicia luego que la Corte Suprema ordenara su captura.
Colombia. El congresista colombiano Miguel Ángel Rangel Sosa se entregó hoy a las autoridades colombianas después de que la Corte Suprema de Justicia ordenó su captura por sus supuestos nexos con grupos paramilitares, informó el alto tribunal.
Rangel se puso a la disposición de la fiscalía de Cartagena de Indias y fue trasladado a Bogotá luego de analizar su situación jurídica con los abogados. En la capital colombiana estará recluido en la cárcel la Picota.
El representante por el departamento de Bolívar, del que Cartagena es capital provincial, es acusado de haber contratado a Blanca Dilia Duque, hermana del ex jefe paramilitar conocido con el alias de ‘Ernesto Báez’, como asesora suya en el año 2007.  Además, Rangel tendría vínculos con las Autodefensas Unidas de Colombia.
El congresista es hermano del actual secretario de Salud de Cartagena, Lucio Rangel, y llegó al Congreso por el grupo oficialista que lidera la actual congresista Piedad Zuccardi.
El 17 de enero de 2008, la sala penal de la Corte Suprema de Justicia abrió una investigación preliminar contra el parlamentario por sus nexos con los paramilitares, que fueron corroborados por un testigo que lo vinculó con ‘Ernesto Báez’.

24 de enero de 2009
©la tercera
rss

los falsos positivos de boyacá


Desaparecidos en Bogotá, muertos en combate en Boyacá. Alexander Quirama desapareció del barrio La Colinas al sur de Bogotá el 16 de septiembre y apareció al día siguiente muerto en combate con el Ejército en Chivor, Boyacá.
[Lorenzo Morales] Colombia. A Alexander Quirama Morales le gustaba pasar la tarde columpiándose en un pequeño parque del empinado barrio Las Colinas en la localidad de Rafael Uribe, al sur de Bogotá. Quirama, de 31 años, sufría de problemas mentales y vivía como un niño junto a su madre en el segundo piso de una casa minúscula sobre un barranco al lado del parque.
"Por sus problemas mentales no tenía un trabajo formal sino que hacía mandados, ayudaba a la gente a subir las cuestas del barrio con cilindros de gas o limpiando lotes.", dice su hermano Héctor Quirama, un líder barrial que ha aspirado varias veces a edil de la localidad.
El pasado 16 de septiembre Alexander no regresó a su casa como de costumbre. La familia decidió esperar pues en el barrio varias personas lo vieron subirse a una camioneta de platón junto a otros dos jóvenes de la zona. El que se los llevó, al parecer, también era del barrio.
Sin embargo la familia fue contactada el pasado 1 de diciembre por la Fiscalía y el CTI para informarles que Alexander aparecía reportado como muerto en combate por el Ejército, el 17 de septiembre -apenas un día después de su desaparición- en la vereda Camoyo del municipio de Chivor, en frontera de Boyacá con Cundinamarca.
Junto a Alexander apareció también dado de baja por el Batallón Bolívar de la Primera Brigada con sede en Tunja, Nolbeiro Muñoz Gutiérrez, de 23 años, otro de los jóvenes que subió a la camioneta y quien vivía en una casa amarilla a pocos metros de la de Alexander. Muñoz era desmovilizado de las Farc.
Por los testimonios recogidos por las autoridades y las investigaciones preliminares de la Fiscalía, se cree que un tercer muchacho hacía parte del grupo y al parecer logró huir, pero esto no ha podido ser confirmado.
"Este nuevo caso evidencia un patrón de ejecuciones extrajudiciales, limpieza social e involucramiento y victimización de la población civil en el conflicto armado interno por parte de agentes corruptos de Estado, en connivencia con grupos al margen de la ley", dice la Personería de Bogotá en la denuncia en la que alerta a las autoridades judiciales sobre estos hechos.
"Tenemos más denuncias y más información de casos similares pero estamos verificando antes de estar seguros que se trata de falsos positivos", dijo a Semana.com el Personero Distrital, Francisco Rojas Birri quien aclaró que los móviles son idénticos al caso de Soacha; les ofrecieron salarios altos y otros beneficios, según las versiones de algunos familiares.
"La persona que se sospecha los reclutó aparentemente fue reconocida por varios testigos como alguien del barrio y se tiene información de que sigue realizando la misma actividad", dijo a Semana.com una fuente de la Personería, quien ha hecho acompañamiento a las dos familias afectadas.
A cuatro cuadras del lugar donde vivían los dos muchachos queda un lugar conocido como "La cuadra del tango", un "sitio de miedo" –como le dicen los mismos habitantes del barrio Las Colinas- en el que fueron ubicados muchos reinsertados de las desmovilizaciones recientes de grupos paramilitares y algunos de desmovilizaciones individuales de guerrilleros.
El Juez 41 penal militar que lleva el caso liberó la cadena de custodia por lo que se espera que los cadáveres lleguen a Bogotá en los próximos días. Hasta ahora los familiares sólo han podido ver fotografías de los cuerpos y reportes oficiales de las circunstancias en las que fueron encontrados.
"En el reporte que leyó el juez del informe del Ejército decía que mi hermano era un ‘reconocido delincuente de Boyacá’", dijo Héctor Quirama.
Alexander, de 31 años, difícilmente podía ser un ‘reconocido delincuente’. En un reporte de la unidad siquiátrica del Hospital Meissen fechado el 29 de junio de 2005 queda constancia que Alexander sufría desde los 6 años de una desviación bipolar afectiva y por eso estaba bajo medicación de drogas siquiátricas fuertes como Sinogan, Lorazepam y Haloperidol, un antisicótico que se le da a los esquizofrénicos.
Sin embargo en las fotos que el Ejército entregó al reportarlo como muerto en combate, Alexander aparece junto a una ametralladora. Según el reporte en poder de la Fiscalía, Alexander recibió cuatro disparos en el pecho.
"Uno de los cadáveres aparecía con una de esas viejas carabinas que usaba la policía y el otro una subametralladora vieja como las que usaba anteriormente el F-2", dijo a Semana.com el alcalde de Chivor, Nestor Sánchez, la primera autoridad civil en llegar a la escena del crimen a las 5:30 a.m. El Ejército le informó que se trataba de dos extorsionistas.
Chivor es zona esmeraldifera y antigua zona de influencia del desmovilizado Bloque Centauros de las AUC.
Por el asesinato de 21 jóvenes de Soacha y algunas localidades aledañas de Bogotá en casos de falsos positivos, a finales de octubre el gobierno realizó la mayor purga interna dentro del Ejército con el súbito retiro de 27 militares, entre ellos tres generales, cuatro coroneles y siete tenientes coroneles.
Actualmente la Fiscalía está investigando 716 supuestos casos de falsos positivos, de los cuales 40 se presentaron en el 2.008 y los demás en años anteriores.
Héctor espera ahora que el cuerpo de su hermano y el otro joven del barrio sean regresados a Bogotá para que continúen las investigaciones. Según él, su hermano fue engañado y espera que lo mismo no se repita con otras personas del barrio. "Era loco pero no bobo", concluye.

24 de enero de 2009
©semana
rss

purgan a once militares


Purga de 11 militares que pasaron por el Batallón La Popa. Las investigaciones por ejecuciones extrajudiciales cometidas por miembros de este batallón en Valledupar, produjo la salida de los militares. El Ministro de Defensa asegura que continuarán depurando la institución.
Colombia. Desde que comenzaron las investigaciones contra el coronel Hernán Mejía, ex comandante del batallón La Popa en el Cesar (hoy preso en Barranquilla), las autoridades han venido siguiendo las pistas de militares que, al parecer, cometieron asesinatos a civiles para ser presentados en una lista de muertos en combate.
Esas investigaciones llevaron a la decisión que anunció este jueves Juan Manuel Santos, ministro de Defensa, de destituir del Ejército a 10 oficiales y un suboficial activos que están o estaban todavía en esta unidad militar del Cesar. La decisión ya estaba tomada desde hace una semana.
"No es nada nuevo. Posiblemente salgan otros (...) Hay una decisión clara y contundente del Presidente y de los altos mandos de erradicar de raíz el problema de los falsos positivos", dijo sobre el tema el ministro Santos a la cadena radial RCN.
Mejía fue comandante de La Popa entre el 2002 y el 2004 (tiempo en el que esta unidad reportó el mayor número de bajas) y desde hace dos años es investigado por sus presuntos nexos con paramilitares del Bloque Norte. Por ejemplo, se investiga la muerte de 19 supuestos guerrilleros del frente 6 de Diciembre del ELN, ocurrida el 25 de octubre de 2002 en una finca del municipio de Bosconia. En el supuesto combate participaron once militares de La Popa que, extrañamente, no sufrieron ni un rasguño en el combate.
Una investigación interna sobre hechos como este concluyó que los 11 militares habían incurrido, posiblemente, en graves irregularidades, por las cuales no podían mantenerse en su cargo. "Unos seguían en el batallón (La Popa), otros no. Pero todos estaban activos", aseguró el comandante de las Fuerzas Militares, general Fredy Padilla de León.
En menos de tres meses, esta es la segunda purga que realiza el Ejército por falsos positivos. La primera fue a finales de octubre pasado, cuando el ministro Santos sacó del Ejército en una sola movida a 27 militares, entre ellos tres generales, por la muerte de once jóvenes de Soacha que fueron presentados como miembros de una banda ilegal que murieron en combate cerca de Ocaña, Norte de Santander. Por el estupor generado por estos crímenes, a finales del 2008, el comandante del Ejército, general Mario Montoya, renunció a su cargo.
En cuanto a la investigación que se adelanta contra el coronel Mejía, la tarea no ha sido fácil. Ya han muerto dos testigos que declararon en su contra, otros se han retractado de sus declaraciones después de amenazas y la fiscalía denunció obstrucción a la justicia por parte del militar.
Algunos miembros del alto mando militar se resistieron un poco a la idea de destituir más uniformados, luego de la purga del año pasado, pues consideran que esto resiente la moral de las tropas. Sin embargo, el gobierno ha dicho que llegará al fondo del problema y seguirá purgando las fuerza militares.

24 de enero de 2009
©semana 
rss

juicio a plazas vega en el limbo


El 25 de julio del año pasado comenzó el juicio contra el coronel Alfonso Plazas, por su presunta participación en la desaparición de varios funcionarios del Palacio de Justicia durante la toma del M19.
[César Paredes] Colombia. La juez Stella Jara negó el traslado del caso del coronel Alfonso Plazas Vega, acusado por las desapariciones del Palacio de Justicia, a la Justicia Penal Militar. Víctimas temen que 23 años después el caso siga en la impunidad.
La juez Tercera Especializada de Bogotá, Stella Jara, negó el paso del caso del coronel retirado Alfonso Plazas Vega a la Justicia Penal Militar. Así afianzó la competencia de la justicia civil en el proceso del coronel que enfrenta un juicio por su presunta participación en las desapariciones de 11 personas en el Palacio de Justicia en noviembre de 1985, cuando miembros del M-19 se tomaron el Palacio de Justicia y en una operación militar conocida como la "retoma del Palacio" el Ejército recuperó a sangre y fuego el edificio.
La jueza argumentó que los delitos de secuestro agravado y desaparición forzosa, por los cuales fue acusado Plazas Vega, son de lesa humanidad, que son competencia de la jurisdicción ordinaria.
Ahora el Consejo Superior de la Judicatura deberá dirimir el conflicto de competencias, lo que podría dilatar el juicio a Plazas Vega otros seis meses más.
Los familiares de los desaparecidos del Palacio de Justicia temen que al final sea la Justicia Penal Militar la que asuma el proceso contra el coronel, tras una petición que hizo el juez Primero de Instancia de Divisiones del Ejército, mayor retirado Mauricio Cujar Gutiérrez.
Cujar, esta semana, envió un pliego de más de 20 páginas solicitándole a la juez Jara, quien lleva el proceso de Plazas Vega, que deje el caso en manos de la Justicia Penal Militar. La justificación que hizo Cujar para su petición es que "las conductas que están siendo investigadas fueron originadas en una operación militar y sólo en la medida que se verifique la real ocurrencia de las conductas de desaparición o secuestro, es que la competencia puede designarse a la justicia ordinaria", según dice el documento.
René Guarín, vocero de los familiares de los desaparecidos, dijo a Semana.com que "la petición que hizo el juez militar fue una maniobra tramposa, pues él de antemano desconoce que el día del ‘holocausto’ sí hubo desapariciones, lo que apunta a que el caso quede en la impunidad".
En su solicitud, Cujar aduce que en los hechos ocurridos entre el 6 y el 7 de noviembre de 1985, no hubo desaparecidos e invoca un informe de 1986 realizado por un Tribunal Especial, creado para esclarecer los hechos. Este informe dice que los desaparecidos de la cafetería probablemente fueron calcinados por el fuego, en el cuarto piso del Palacio.
No obstante, Guarín argumentó que el mismo informe sí reconoció que hubo una desaparición que fue la de la guerrillera Irma Franco. "El mayor Cujar en su solicitud a la juez está prejuzgando al decir que no hubo desapariciones. Pero el mismo informe dice lo contrario", indicó Guarín.
El temor de las víctimas es que a pesar de que la juez se declaró competente para juzgar el caso de Plazas Vega, el caso termine de todas maneras en manos de los jueces  militares -que según ellas no son imparciales-, por decisión del Consejo Superior de la Judicatura. Además el juicio podría dilatarse varios meses más.
"Con cara o con sello, perdemos los familiares de los desaparecidos, porque en seis meses sale de su cargo el Fiscal General Mario Iguarán quien ha sido el principal motor en este proceso. Sería muy frustrante que la justicia en Colombia no sea capaz de aclarar lo que pasó con nuestros familiares", dijo Guarín.
En 1989 fueron absueltos por la Justicia Militar en el caso de la desaparición de la guerrillera Irma Franco, el entonces comandante Jesús Arias Cabrales y el coronel retirado Edilberto Sánchez Rubiano, con el argumento de que su comportamiento fue en debida obediencia.
Por vencimiento de términos, el 30 de Octubre del año pasado, la juez 51 Penal, Cristina Trejos Salazar dejó en libertad al coronel Edilberto Sánchez Rubiano y a 4 militares más, quienes habían sido detenidos por su presunta participación en los hechos del Palacio de Justicia. Ellos eran integrantes del B-2, que era una oficina de inteligencia, y Sánchez coordinó parte de las operaciones militares en la retoma del Palacio.
En caso de que la justicia colombiana ya sea la civil o la militar no esclarezca los hechos, es muy probable que las víctimas apelen a la Corte Penal Internacional como último recursos en su búsqueda de justicia.

Lo Que Dijo Amnistía Internacional
La Ong, especializada en Derechos Humanos, Amnistía Internacional condenó la intención de la justicia militar de hacerse cargo de la investigación penal.
A través de un comunicado emitido este jueves, la Ong citó al investigador Marcelo Pollack quien dijo que "el sistema de justicia militar ha sido clave para garantizar que la impunidad sigue siendo una característica distintiva del largo conflicto interno que afecta a Colombia".
"Los tribunales civiles no deben acceder bajo ninguna circunstancia a entregar la responsabilidad de este caso a sus homólogos militares", agregó.
AI además recordó que "en 1997, la Corte Constitucional de Colombia resolvió que todos los casos en los que estuvieran implicadas las fuerzas de seguridad en abusos graves contra los derechos humanos debían ser investigados por el sistema de justicia civil".
Las Fosas Sin Cadáveres
Esta semana, tras el respectivo estudio topográfico y topométrico, la fiscalía descartó que hubiera restos en una fosa al lado del Cementerio del Sur, en la que se creía podrían estar los cadáveres de los desaparecidos del Palacio.
Unas fotos publicadas por Semana, que fueron tomadas casi dos meses después de la toma del Palacio por dos reporteros holandeses, generaron expectativa sobre la posibilidad de que allí estuvieran los cadáveres de los desaparecidos. Sin embargo, después de los respectivos estudios la fiscalía encontró que allí no habían cadáveres.
La defensa de Plazas Vega pidió la exhumación de la fosa, hecho que fue considerado por los familiares de las víctimas como parte de una estrategia para dilatar el juicio.
Según los familiares de las víctimas esta fosa ya había suido exhumada y los cadáveres reposan en el Instituto de Antropología Física de la Universidad Nacional y no corresponden con los desaparecidos de la toma del Palacio.

24 de enero de 2009
©semana 
rss

los desaparecidos de chivor


Constanza y doña María Eugenia, la novia y la mamá de Nolbeiro Muñoz, miran con dolor la bóveda donde se encontraban los restos del joven muerto en Chivor, el pasado septiembre.
Colombia. Las familias de los jóvenes bogotanos que aparecieron muertos en combate por el Ejército en Boyacá recuperaron sus cuerpos. Andrea Peña, de Semana.com, fue con ellas en el ajetreado recorrido hasta Chivor.
Desaparecidos en Bogotá, muertos en combate en Boyacá. Alexander Quirama desapareció del barrio La Colinas al sur de Bogotá el 16 de septiembre y apareció al día siguiente muerto en combate con el Ejército en Chivor, Boyacá.
En los próximos días regresarán a Bogotá los cuerpos de dos jóvenes que desaparecieron en septiembre pasado y fueron luego presentado por los militares como muertos en combate en Chivor, Boyacá.
La noche del miércoles 21 de enero fue larga y angustiante. Doña María Eugenia Gutiérrez dio vueltas en su cama, rezó una y otra vez el Padre Nuestro y el Ave María y se la pasó imaginando cómo sería ese momento en el que tuviera que recoger el cadáver de su hijo.
Nolbeiro Muñoz Gutiérrez, de 23 años, un desmovilizado de las Farc, apareció muerto el pasado 17 de septiembre en un paraje del municipio de Chivor, en el departamento de Boyacá, junto con Alexánder Quirama, de 31 años, ambos vecinos de cuadra. Los dos fueron reportados como muertos en combate por tropas del Batallón Bolívar del Ejército, un día después que desaparecieron de su barrio la localidad Rafael Uribe de Bogotá.
Así como pasó la noche, el viaje para recoger el cuerpo fue eterno y doloroso. Desde Quipile, en donde vive, viajó hasta Bogotá y a las 4 de la mañana en punto de este jueves estaba lista en la sede de la Personería Distrital, en el centro de la ciudad. Engarrotada del frío, vestida toda de negro, con un pañuelo blanco que apretaba entre sus manos y en absoluto silencio, María Eugenia se subió a la camioneta de la Personería al lado de su nuera, Constanza García, una jovencita también desmovilizada, que decía estar lista para reconocer el cadáver de su novio Nolbeiro. Junto a ellas iba Héctor Quirama, el hermano de Alexánder, un paisa de 30 años que recordaba nuevamente que su hermano padecía serios problemas mentales y que por eso no entendía cómo el Ejército lo "dio de baja" en un supuesto combate.
Llegar al municipio de Chivor toma unas cuatro horas. Se arranca por la Autopista Norte, luego se llega a una carretera de cascajo llena de huecos y polvo, y después hay que atravesar la represa en un planchón, para luego andar otra vez por una carretera destapada y llegar finalmente a esta remota zona esmeraldera que, hasta hace 10 años, tenía graves problemas de violencia.
Pasadas las nueve de la mañana, llegamos al pequeño pueblo que está empotrado en una montaña. Hubo que legalizar documentos, buscar autorizaciones, poner una firma aquí, otra allá y por fin, a las 4 de la tarde, ambas familias se fueron rumbo al cementerio en una procesión de tres policías, el alcalde, dos improvisados sepultureros y la mirada curiosa de los chivorenses a las afueras del campo santo.
En esta zona, donde ahora la vida pasa tranquilamente, el rumor es que la muerte de los muchachos fue otro falso positivo del Ejército. Las familias no se explican por qué desaparecieron de Bogotá un día y al otro aparecieron muertos con armas de largo alcance.
"A mí me llamaron la madrugada del 17 de septiembre los campesinos de la vereda Camoyo. Me dijeron que habían oído disparos y que habían muerto dos personas. Después el Ejército me contactó y yo fui hasta el lugar. Hablé con un cabo que estaba al mando de los militares y me dijo que dos días antes estaban patrullando la zona porque sabían de la existencia de bandas en el lugar", dijo a Semana.com Néstor Sánchez, alcalde de Chivor.
Dicen en el pueblo que a uno de los muchachos lo encontraron atracando una tienda de carnes días atrás (Alexander, el que padecía trastornos mentales). Pero que al otro no lo conocían. El Ejército se mantiene en su versión de que fue una baja legal y que las explicaciones que tiene que dar las entregará a la Fiscalía.

"Yo tengo una cosa en la garganta que no me deja pasar saliva; eso es porque no he llorado", dijo Constanza mientras miraba las dos bóvedas donde reposaban los cuerpos de Nolbeiro y Alexánder, identificados cada una como "N.N.1 Moreno" y "N.N.2 Mono".
Más de una hora se tardaron en romper el adoquín y el cemento con el que sellaron la tumba de ambos. Aunque los mazazos daban contra la pared, doña María Eugenia sentía que eran contra su corazón: "Ay Dios mío, Dios mío", susurraba la señora ahogada en lágrimas, apretando las manos contra el pecho, como queriendo que no se le saliera.
Mientras eso pasaba, casualmente otra noticia de falsos positivos se conocía en Bogotá: la destitución de 10 militares que habían pasado por el batallón La Popa, en Valledupar, responsables posiblemente de un sinnúmero de asesinatos fuera de combate que en varias ocasiones hicieron pasar como guerrilleros dados de baja.
"Uno lo que se pone a pensar es que ellos hicieron este mismo recorrido que acabamos de hacer nosotros, ¿pero para qué?, ¡a esto tan lejos! yo todavía no entiendo nada", dice Héctor Quirama, quien en dos oportunidades había hecho el mismo viaje averiguando por la suerte de su hermano.
Resignados, todos se devolvieron para Bogotá. Doña María Eugenia, con ese silencio que lo dice todo, se sentó en su silla y sollozó un rato largo. Constanza sacó un reproductor de música y por fin se desahogó al escuchar el corrido de un cantante del Caquetá, llamado Uriel Henao, que inevitablemente le recuerda a Nolbeiro: "Te amo, y no puedo ocultarlo, y no puedo evitarlo, tu me vas a matar. Te extraño, desde el día en que te fuiste y me dejaste tan solo, sufriendo mi penar", cantaba Constanza, quien estuvo en Chile y luego en Tel-Aviv, Israel, desde donde regresó al enterarse de la desaparición de su novio, con quien estaba a punto de completar cuatro años de relación.
Nolbeiro Muñoz y Alexánder Quirama fueron enterrados este viernes en un cementerio del sur de Bogotá. No es claro para nadie cuál fue la suerte de estos muchachos en sus últimas horas de vida. La última palabra la tiene la Fiscalía, quien deberá determinar si en realidad esto fue un falso positivo del Ejército, si los jóvenes fueron reclutados por alguna banda criminal y llevados a Chivor con falsas promesas, y allí alguien alertó al Ejército de presencia de sujetos extraños y éste llegó y les disparó.

24 de enero de 2009
©semana
rss

entregan víctimas de masacre


Restos de víctimas de masacre de Barrancabermeja. Este viernes en la mañana se entregaron los restos óseos correspondientes a cinco víctimas de los paramilitares, en el municipio de Barrancabermeja, Santander.
Colombia. Con la presencia del fiscal general de la Nación, Mario Iguarán Arana, se efectuaron las exhumaciones de los cinco personas asesinadas por paramilitares del ’bloque Central Bolívar’,que incursionaron en este municipio el 16 de mayo de 1998.
En esa fecha, miembros de las autodefensas estuvieron en varios sectores de Barrancabermeja, de donde se llevaron a 25 personas. La investigación de rigor fue asignada a la Unidad Nacional de Derechos Humanos y DIH.
Las exhumaciones fueron realizadas con apoyo del DAS, el 22 de septiembre de 2007 en la vereda Mata de Plátano, jurisdicción del municipio Sabana de Torres (Santander), y hoy se entregaron los cuerpos a los familiares en la sede de la fiscalía de Bucaramanga.
Los cadáveres corresponden a Ender González Baena, quien tenía 21 años cuando fue desaparecido; Ricky Nelson García Amador, de 25; Wilson Pacheco Quiroz de 20; Oscar Leonel Barrera Santa de 18; y Oswaldo Enrique Vásquez Quiñónez, de 25.
Las autoridades dieron con las fosas gracias a la información suministrada por fuentes humanas dentro del programa de recompensas.
En una entrevista realizada por la revista Semana en septiembre de 1998, al jefe de las autodefensas, Carlos Castaño, se refirió a la masacre de Barrancabermeja y responsabilizó a Camilo Aurelio Morantes, comandante de las Autodefensas de Santander y Sur de Cesar.
Morantes reconoció públicamente ser el autor de la masacre. En ese entonces, Morantes le contó a Semana que las personas asesianadas "participaron en la quema de buses y en el ajusticiamiento de soldados profesionales que iban de licencia, de comandantes en retiro y hasta de niños señalados de ser informantes del Ejército".
El jefe paramilitar se responsabilizó de siete muertos en la incursión a los barrios nororientales de la ciudad y de 25 más, que corresponden a los desaparecidos, que según él fueron asesinados entre ocho y 15 días después.
De otra parte, la Unidad Nacional para la Justicia y la Paz entregará las osamentas correspondientes a 11 hombres y una mujer, víctimas de las acciones delictivas del ’bloque Central Bolívar’, cometidas entre 2001 y 2004 en Santander y en la región del Catatumbo, Norte de Santander.
Con información de fiscalía.

24 de enero de 2009
©verdad abierta 
rss

montaban atentados terroristas falsos


Gobierno colombiano retira a jefe de operaciones del Ejército. Según fuentes, la decisión de retirar a Guilermo Quiñónez se basó porque el uniformado habría protegido a delincuentes.
Bogotá, Colombia. El gobierno colombiano retiró del servicio al general Guillermo Quiñónez, jefe de operaciones del Ejército, quien se convirtió en el cuarto uniformado de alto rango retirado durante este año, se informó hoy oficialmente.
Quiñónez fue retirado mediante un decreto que firmó el presidente Alvaro Uribe y el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, quien fue criticado por el ex oficial por la decisión que tomó de separarlo de su cargo.
"Aunque tuve la oportunidad de solicitar el retiro, deseando servir a mi país hasta el último minuto y por el compromiso con mi institución, decidí permanecer hasta el final porque pienso que de lo contrario estaría en algún modo aceptando una acusación injusta y falsa", declaró el ex oficial en un comunicado.
Según la prensa local, la decisión de retirar a Quiñónez del Ejército se basó porque al parecer el uniformado estaba protegiendo a delincuentes.
De otro lado, la Procuraduría de Colombia destituyó a dos mayores del Ejército por "participar en montajes de actos terroristas y hacer que se pagaran con dineros del Estado", en hechos ocurridos hace dos años en Bogotá.
Un reporte del Ministerio Público señaló que en agosto de 2006, antes y después de la posesión del presidente Álvaro Uribe, se presentaron cinco hechos y que "existen suficientes pruebas para establecer la responsabilidad de los oficiales en los hechos que tenían como propósito sembrar el pánico en la ciudad".
Según el reporte, los uniformados prepararon varios "actos terroristas" y después los efectivos se dieron el crédito por la desarticulación de esas acciones que inicialmente fueron atribuidas a los rebeldes.
 "Los oficiales del Ejército efectivamente incurrieron en la falta disciplinaria calificada como gravísima, cometida a título de dolo, al ’realizar objetivamente una descripción típica consagrada en la ley como delito sancionable a título de dolo, cuando se cometa en razón, con ocasión o como consecuencia de la función o cargo, o abusando del mismo’", precisó un reporte de la Procuraduría.
 Según medios locales, durante los tres últimos meses la Fiscalía General ha abierto cerca de 200 investigaciones sobre los llamados "falsos positivos", como se denomina en Colombia a los casos de ejecuciones en los que civiles son mostrados por militares como guerrilleros abatidos.
El pasado 15 de noviembre, el gobierno colombiano anunció que fueron destituidos 13 militares por la desaparición y posterior muerte de varios jóvenes que fueron presentados como rebeldes abatidos en combate.
 Otros 27 militares, entre ellos tres generales, fueron destituidos el pasado 29 de octubre por lo ocurrido con varios jóvenes que desaparecieron a comienzos de año en la central población de Soacha y fueron encontrados muertos en septiembre en la ciudad de Ocaña, en el este del país. Según las autopsias, los fallecimientos se presentaron pocas horas después de las desapariciones.

21 de diciembre de 2008
©la tercera
rss