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comercio y cautiverio de animales exóticos


Animales exóticos, atrapados en red de narcos mexicanos.
[Mica Rosenberg] Ciudad de México. Desde las serpientes vivas que los traficantes rellenan con paquetes de cocaína hasta los tigres blancos que los capos de la droga tienen como símbolo de estatus, los animales exóticos están cada vez más involucrados en el violento mundo mexicano de los estupefacientes.
A los jefes del narcotráfico les gusta presumir rarezas como botas de piel de tortuga marina o construir zoológicos privados en sus mansiones.
También ganan dinero al compartir sus rutas con traficantes ilegales de animales que empacan colibríes en cajas de cigarrillos y jóvenes monos en ductos de aire acondicionado de autos, para ser vendidos en el ávido mercado de mascotas de Estados Unidos.
La violenta guerra del narcotráfico causó la muerte de unas 5,700 personas en México el año pasado. Algunos rumores hablan de capos arrojando a sus enemigos a los grandes felinos, como comida.
Se estima que el tráfico ilegal de especies vivas en todo el mundo alcanza unos 20,000 millones de dólares al año, según datos de Interpol. Algunos animales son usados como ingredientes en medicina tradicional asiática, afrodisíacos o accesorios de lujo.
Los grandes dividendos de vender animales salvajes en el mercado negro, en el que cierta especie de cacatúa en peligro de extinción puede valer hasta 90,000 dólares, le dan un incentivo extra a los narcos para diversificar su negocio.
"A veces se puede hacer tanto dinero, si no es que más, que traficando drogas, con menos consecuencias porque la policía no está prestando atención y si te atrapan sólo te tocará un regaño", dijo Crawford Allan, jefe para Norteamérica del grupo de vigilancia contra el contrabando de especies Traffic.

Piel de Tortuga y Cocaína
China y Estados Unidos son los dos mayores mercados en el mundo para mascotas prohibidas y productos animales, lo que hace que la frontera norte de México un movido corredor de exportación de especies exóticas, desde Latinoamérica y otras partes del mundo.
"Hay alguna evidencia de que la misma gente está traficando en ambos (drogas y animales)", dijo Allan en Ciudad de México, donde Traffic está ayudando a entrenar a inspectores para que descubran cargamentos ilegales de animales.
En el 2007, en la mayor operación en su tipo, agentes encubiertos del Servicio de Vida Salvaje y Acuática de Estados Unidos pasaron tres años infiltrándose en un grupo de traficantes de pieles de tortuga marina en peligro de extinción desde México hasta ciudades tan al norte como Chicago.
A ambos lados de la frontera fueron halladas drogas ilegales durante la investigación, dijo el agente Nicholas Chávez.
En Estados Unidos, se decomisó marihuana en uno de los almacenes que fueron encontrados llenos de botas de pieles de animal. En el lado mexicano, traficantes se ofrecieron a transportar cocaína junto con las pieles de las tortugas casi extintas.
"Simplemente lo dijeron, así como ’hey, también podemos mover eso si quieres’ (...) están básicamente moviendo lo que sea", dijo Chávez.
Los animales pueden servir de doble propósito, al ser también usados para enmascarar embarques de drogas.
"Hay casos en los que la droga está escondida en compartimentos ocultos dentro de contenedores con serpientes venenosas que portan la leyenda ’Serpientes venenosas ¡No abrir!’, así que ningún agente aduanero va a querer revisar el interior", dijo Allan.
Paquetes de cocaína líquida, visible sólo por su ligero tono amarillento, han sido encontradas flotando dentro de bolsas con peces tropicales vivos.
En 1993, en un escandaloso caso en el aeropuerto internacional de Miami, a algunos ejemplares de un cargamento de 312 boas constrictoras proveniente de Colombia se les implantaron quirúrgicamente condones rellenos de cocaína.
Al final se encontraron 36 kilos de la droga y todas las serpientes terminaron muertas.

Narcozoológico
Los capos de la droga colombianos solían tener sus propios zoológicos con leones, tigres, hipopótamos, serpientes venenosas y otras especies exóticas, y ahora son los líderes de los cárteles mexicanos los que han retomado la costumbre, al tiempo que asumen el rol de jugadores dominantes en la industria de la cocaína.
El jefe de los Zetas, el temido brazo armado del cártel del Golfo, tenía dos leones y un tigre en su rancho, y es un rumor extendido, inclusive reportado por la prensa local, que alimentaba a los felinos con los cuerpos de sus rivales.
El mercado local en México para las mascotas exóticas también está creciendo.
Dado que se reproducen en cautiverio sin mayor problema, uno puede adquirir legalmente un tigre en México por unos miles de dólares, menos de lo que cuestan algunos perros con pedigrí, según autoridades.
"Es una demostración de poder, es algo bastante común lo que vemos entre la gente que se dedica al crimen, especialmente al crimen organizado", dijo Patricio Patrón, director de la Procuraduría Federal del Protección al Ambiente.
El año pasado, en una redada a una mansión en un exclusivo barrio de la Ciudad de México se encontraron dos leones, dos tigres de Bengala, dos jaguares negros y un mono, todos bien alimentados y aparentemente cuidados por un veterinario particular.
Pero no todas las mascotas son tan afortunadas como esos regordetes felinos, que fueron trasladados a un zoológico público tras la redada.
Muchos animales traficados no sobreviven los largos, oscuros y sofocantes viajes.
Chávez, el agente estadounidense que trabaja en la frontera con México, dijo que en una ocasión encontraron nueve monos bebé, que usualmente son capturados tras el asesinato de la madre, muertos por asfixia dentro de los ductos de aire acondicionado de un vehículo.
Jorge Yáñez, un funcionario experto en vida salvaje quien dirige un albergue para animales rescatados en el centro del país, dijo que una vez vio cuatro colibríes amarrados y empacados dentro de una cajetilla de cigarros.
"De cada diez animales traficados, uno sobrevive", dijo Yáñez en el albergue, situado dentro de un bosque de pinos, y que trabaja en rehabilitar y liberar a especies como halcones, jabalíes y linces que fueron incautados en redadas o entregados por personas que los compraron y luego no los pudieron cuidar.

8 de febrero de 2009
©reuters
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violencia amenaza a gorilas


Violencia en el Congo amenaza a especie en peligro de extinción: los gorilas de montaña.
[Jeffrey Gettlleman] Bulengo, Congo. Jean-Marie Serundori se despierta todos los días pensando en los gorilas.
"Me lavo la cara, miro las montañas y pienso en ellos", dijo. "Son como nuestros primos".
Pero Serundori, un guardabosques congoleño encargado de la protección de algunos de los animales más majestuosos -y más amenazados- del planeta, está lejos de los corpulentos gorilas de montaña que adora.
En lugar de eso, está empantanado en un húmedo y sucio campamento para personas desplazadas donde la única fauna son las cucarachas que corretean por el suelo de barro. Es una de las cientos de miles de personas sin nada que hacer y destituidos por el más reciente estallido de violencia en el este del Congo, y en este caso las consecuencias podrían ser funestas e irreversibles.
El este del Congo es el hogar de casi un tercio de los últimos setecientos gorilas de montaña del planeta (el resto vive en zonas cercanas en Ruanda y Uganda). Ahora ya no hay guardabosques profesionales para protegerlos. Más de 240 guardabosques congoleños han sido expulsados de sus puestos, incluyendo a algunos que escaparon por poco de un repentino avance rebelde el mes pasado y se arrastraron trabajosamente durante tres días en la selva, alimentándose de hojas y bebiendo lodo para hidratarse.
"Pensábamos que si los gorilas comían hojas, nosotros también podíamos", dijo Sekibibi Desire, que vive en una tienda cerca de otros guardabosques.
Esta es apenas una crisis dentro de una crisis. Los gorilas del Congo viven en uno de los territorios más disputados y empapados de sangre de África. Su hogar -el Parque Nacional Virunga- está en las tierras altas -en las montañas cubiertas de niebla y puntudos volcanes-, a lo largo de la porosa frontera entre el Congo y Ruanda, donde se sospecha que los rebeldes reciben armas de Ruanda. El año pasado murieron en Virunga diez gorilas, algunos de ellos ejecutados de un balazo en la nuca, dijeron funcionarios del parque.
La reserva era el paraíso de los naturalistas, el hogar de más de dos mil especies de plantas, 706 de pájaros y 218 de mamíferos, incluyendo tres grandes simios: el gorila de montaña, el gorila de tierras bajas y el chimpancé.
Ahora Virunga es una zona de guerra.
Soldados rebeldes controlan las cumbres de las montañas. Los soldados de gobierno les disparan fuego de morteros, destruyendo el precioso hábitat de los gorilas, que de todos modos está desapareciendo rápidamente debido a la deforestación y al comercio ilegal de carbón.
"Hay grupos armados ocultándose en el parque, se preparan en el parque, y, lo más importante, comen en el parque", dijo Samantha Newport, portavoz del Parque Nacional Virunga.
Newport dijo que hace dos años, en uno de los lagos del parque, una milicia local salió de cacería y mató con ametralladoras a cientos de hipopótamos.
"El lago se puso rojo", dijo.
El este del Congo ha estado atascado en ciclos de derramamiento de sangre durante más de diez años. El problema empezó en 1994, con el genocidio en Ruanda, que costó la vida a ochocientas mil personas y envió oleadas de refugiados hacia el Congo, junto con las sanguinarias milicias. Desde entonces, varios grupos armados y países vecinos han luchado por el control de esta tierra impresionantemente bella, colmada de oro, diamantes y otros recursos preciosos. El mes pasado, una fuerza rebelde de la que se sospecha está siendo apoyada por las tropas enviadas por el gobierno de Ruanda se acercó a la estratégica ciudad de Goma, decidida a capturarla, cuando los rebeldes declararon una tregua.
La tregua sigue siendo frágil. El domingo, el mismo día que el líder de los rebeldes, Laurent Nkunda, juró respetar la tregua, estallaron fuertes enfrentamientos al norte de Goma. Las tropas congoleñas dispararon proyectiles. Los rebeldes respondieron con morteros. Una vez más, los guardabosques quedaron el medio. Han disparado contra sus familias.
El mes pasado, la hija de catorce años de un guardabosques recibió un disparo en el estómago durante un tiroteo cerca de un puesto de guardabosque en la selva. "Le tomé en brazos y corrí", dijo su padre, Mberagabo Rukundaguhaya. "Pensé que estaba muerta". La niña sobrevivió, pero no sabe cuándo podrá su familia volver a casa.
Funcionarios del Parque Nacional Virunga están pidiendo a los rebeldes y a tropas del gobierno que les permitan volver a su trabajo. Los rebeldes insisten en que los gorilas están seguros.
"Los estamos protegiendo", dijo Babu Amani, portavoz de los rebeldes.
Serundori dijo que en sus veinte años como guardabosques ha visto más de cien veces a los gorilas.
"Pero lo que me impresiona es lo frágiles que son", dijo. "Podrían ser exterminados en cosa de minutos".

2 de febrero de 2009
18 de noviembre de 2008
©new york times 
cc traducción mQh
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csi para perros maltratados


La crueldad contra animales será ahora investigada con modernas técnicas forenses.
Miami, Estados Unidos. La ciencia se ha puesto al servicio de los animales maltratados. A partir de este mes la Universidad de Florida  ofrecerá el primer programa de ciencia forense veterinaria de Estados Unidos que ayudará a la investigación de delitos contra animales.
El programa podría manejar hasta 200 casos de crueldad animal en los dos primeros años al tiempo que incrementaría dramáticamente el número de profesionales en esa área.
"Estamos trasladando nuestro conocimiento de la ciencia forense a este nuevo campo dedicado a resolver delitos contra los animales", dijo Bruce Goldberger, director del Centro de Medicina Forense William R. Maples de la Universidad de Florida (UF), en el noroeste del estado.
Cada año, la Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad a Animales (ASPCA, por sus siglas en inglés) investiga más de 5.000 casos de crueldad animal y arresta o emite citatorios a más de 300 personas y los delitos incluyen negligencia, abandono, peleas de perros y de gallos, entre otros.
El programa evoca a la famosa serie de televisión CSI en la que expertos forenses resuelven delitos mediante el análisis de huellas, ADN, pruebas balísticas y otros recursos, pero en este caso se trata de la vida real y sin camarógrafos.
Los participantes recibirán entrenamiento en las aulas de la UF y a través de Internet mediante la recién formada Asociación Internacional de Ciencia Forense Veterinaria.
La colaboración entre la universidad y ASPCA comenzó hace un año cuando ambas instituciones organizaron una conferencia sobre el uso de la medicina forense para investigar la crueldad animal.
Los organizadores del evento esperaban que asistieran solo una docena de expertos y participaron cerca de 200 de Estados Unidos y de nueve países.
Este interés en la materia ayudó a desarrollar el nuevo programa.
En Estados Unidos, en los últimos años ha aumentado el número de leyes contra la crueldad animal y las sanciones incluyen hasta condenas de cárcel.
"Eso significa que los estándares de investigaciones y el uso de la ciencia para documentar lo que le ha sucedido a los animales (víctimas de la crueldad) son mucho más elevados que hace cinco años", informó Randall Lockwood, vicepresidente de los servicios anti crueldad animal de ASPCA.
La teniente Sherry Schlueter resaltó que el nuevo programa ayudará a proteger no solo a los animales, también a los humanos que podría ser víctimas de los mismos agresores de sus mascotas.
Schlueter comenzó la primera unidad de investigación de crueldad animal en una agencia policial en la década los años ochenta.

17 de enero de 2009
©el nuevo día
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peleas de perros se apoderan de texas


|Agentes encubiertos desbaratan organización clandestina dedicada a las peleas de perros, uno de los deportes más crueles popular en círculos criminales.
[James C. McKinley Jr.] Houston, Texas, Estados Unidos. Los dos agentes encubiertos estaban a kilómetros de alguna ciudad, en lo más recóndito del campo al este de Texas, siguiendo a un coche que transportaba a tres fanáticos de las peleas de perros y a una hembra pit bull conocida por arrancar los genitales de los otros perros. Un coche seguía a los agentes, con dos fornidos guardias armados, contratados para proteger al perro y una apuesta de cuarenta mil dólares.
Cuando los propietarios del otro perro -un grupo de Louisiana- se arrepintieron y quisieron marcharse, los hombres en el grupo de los agentes encubiertos reaccionaron furiosos, ofreciéndose a perseguirlos y matarlos. El dueño de la pit bull, un estadounidense que vive en México, fue compasivo. Decidió apropiarse del perro y no matar a los hombres, dijeron los agentes.
Durante diecisiete meses los agentes de la policía del estado de Texas infiltraron una turbia y peligrosa subcultura en Texas Este, un mundo donde delincuentes de poca monta, dealers y algunas personas con empleos normales comparten la pasión de mirar a los pit bulls destrozándose unos a otros en un foso de algo más de un metro cuadrado.
Los investigadores constataron que las peleas de perros se están haciendo populares en Texas y están mucho más extendidas de lo que habían esperado. La organización desbaratada aquí tenía lazos con organizaciones dedicadas a las peleas de perros en otros estados y en México, lo que sugiere una extensa red clandestina de gente dedicada a la actividad, dijeron los detectives.
Según dijeron los agentes, además de un cuadro de apostadores más viejos y bien establecidos, el deporte ha empezado a atraer a una creciente audiencia entre jóvenes de barrios pobres de Texas, donde la cultura de las pandillas, el tráfico de drogas y el hip-hop forman el telón de fondo.
Aquí la investigación condujo a la imputación de cincuenta y cinco personas y el decomiso de 187 pit bulls, destruyendo lo que los agentes describieron como una de las organizaciones de peleas de perros más grandes del país.
"Para los delincuentes habituales es como el juego de poker del sábado noche", dijo uno de los agentes encubiertos, el sargento C.T. Manning, al describir la tensa atmósfera que se respira en las peleas.
Mientras gritaban groserías a los animales en combate, dijo el sargento Manning, los participantes fuman marihuana, se meten pepas, hacen negocios sobre cosas como la venta de cocaína y la reducción de artículos robadas, y, como siempre, hablan sobre perros.
Las peleas de perros llamaron la atención nacional en 2007 cuando Michael Vick, el zaguero de Atlanta Falcons, fue condenado por concierto para delinquir después de mantener perros de pelea en su propiedad en Smithfield, Virginia. El lunes, funcionarios de Los Angeles anunciaron la disolución de una organización dedicada a las peleas de perros. Fue la indignación que estalló entre organizaciones de bienestar animal después de la detención de Vick lo que llevó a la legislatura de Texas, en septiembre de 2007, a convertir las peleas de perros en un delito. Antes de ese episodio, la policía de Texas había, en general, ignorado el fenómeno debido a que el delito era menor.
En el caso de Texas, funcionarios policiales describieron una sociedad secreta de hombres que organizaban peleas entre sus pit bulls y apostaban grandes cantidades de dinero sobre el resultado. Muchos de los imputados tenían prontuarios criminales, pero también había entre ellos un maestro de inglés en una escuela secundaria, un comprador de tierra para una compañía petrolera y un gerente de un restaurante Jack in the Box.
Generalmente los participantes se ponen de acuerdo sobre las peleas por teléfono, seleccionando a los perros por su peso y sexo, y acordando un período de adiestramiento de seis a ocho semanas.
Las técnicas de adiestramiento son brutales. Un hombre fue acusado por adiestrar a un perro obligándolo a correr durante una hora por vez en un cementerio con una cadena colgando de su cuello que pesaba tanto como el animal mismo. Luego obligaba al perro a nadar durante largos períodos antes de subirlo a una rueda de andar. Los perros recibían todos los días proteínas para perros, vitaminas y alimento de calidad superior para hacer músculos.
Cuando se aproxima la fecha de la pelea, los preparadores dejan pasar hambre a los perros, dandóles apenas agua e inflándolos con un fármaco anti-inflamatorio.
Las peleas se realizan en lugares apartados -un motel abandonado en el pueblo petrolero de Texas City, un corral de caballos en una barriada en las afueras de Houston, detrás de un granero cerca de Jasper y en una granja en el condado de Matagorda, al sur de Houston.
Los dos agentes encubiertos, el sargento Manning y su colega S.A. Davis, se hicieron pasar por miembros de una pandilla de moteros que se dedicaban a robar cajeros automáticos. Infiltraron la organización, se unieron a un grupo de gente que poseían perros y alquilaban una bodega en Houston donde a veces se organizaban peleas de perros.
El público venía a la contienda desde lugares tan lejanos como Tennessee, Michigan , y la República Checa. Todos los fines de semana se organizan peleas en toda la zona por premios que bordean usualmente los diez mil dólares. Los agentes documentaron al menos cincuenta peleas.
"A veces a los polis encubiertos los invitaban a tres peleas diferentes en una sola noche", dijo Belinda Smith, fiscal auxiliar de distrito del condado de Harris, que lleva los casos con Stephen St. Martin.
Los miembros de la organización llaman a las peleas ‘espectáculos de perros’. Usualmente dos perros se suspenden de una balanza con una delgada cuerda atada a sus cuellos y torsos. Si uno de los perros no tiene el peso indicado, se multa al dueño con la mitad del premio, o se ajustan las apuestas. Después de pesarlos, los dueños lavan los perros del rival con agua, bicarbonato de soda, leche tibia y vinagre para asegurarse de que sus pelajes no han sido envenenados.
Luego los perros son obligados a enfrentarse en una caja de madera contrachapada de sesenta centímetros de alto, normalmente con un tapete beige en el suelo para que se vea la sangre, dijeron los agentes. A la orden de ‘muestren sus perros’, los animales son colocados frente a frente. Cuando los adiestradores los sueltan, los perros se embisten en el centro del foso, desgarrándose los hocicos, mandíbulas, cuellos, lomos y genitales, contaron los agentes. Normalmente el referí los dejará pelear hasta que uno de ellos retroceda, hasta que los adiestradores los retiren a sus esquinas y laven durante unos treinta segundos.
Durante la pelea, los exhaustos animales a veces se sobrecalientan, se traban con sus patas y se tienden en el suelo. Los adiestradores los soplan para refrescarlos y obligarlos a luchar.
La lucha termina usualmente cuando un perro se niega a cruzar una línea trazada en el centro del ring para hacer frente al rival, conducta conocida como ‘quedarse en la línea’. Esos perros eran normalmente ahogados o apaleados hasta morir al día siguiente, dijeron los agentes.
"Estos tipos se lo toman muy personalmente", dijo el sargento Manning. "Es un reflejo de ellos mismos".
La mayoría de los perros incautados eran mantenidos en el exterior en patios embarrados, encadenados a cojinetes enterrados en el suelo, con sólo dos metros de soga y sin cobertizo, excepto, en algunos casos, un tambor volcado, de plástico, de 150 litros. Todos sufrían de múltiples parásitos, dijeron los veterinarios.
"Estos perros eran mantenidos en condiciones más que crueles: los sometían a espantosas condiciones", dijo el doctor Timothy Harkness, de la Sociedad Protectora de Animales de Houston. "La muerte sería más agradable que la vida que llevan".
Muchos de los animales sobrevivientes tenían heridas de combate en sus cuellos y hocicos, dijo Harkness. Aunque algunos no mostraban agresividad hacia los humanos, todos eran criados para atacar a otros perros, y la semana pasada los agentes tomaron la decisión de eutanasiarlos.
La doctora Dawn Blackmar, directora de salud pública veterinaria del condado de Harris, dijo que ‘dormir’ a más de ochenta perros bajo su cuidado fue desgarrador. "Fue terrible", dijo Blackmar. "No es culpa de los perros. Es culpa de la gente que ha explotado a esta raza".
Los miembros de la organización de peleas de perros controlaban a quienes asistían a las peleas, limitando el público a veces a diez invitados por cada lado e interrogando a la gente para saber quiénes eran y a quién conocían de la organización.
Los cabecillas mantenían secreta hasta el último minuto la ubicación de las peleas y luego salían en caravanas de vehículos hacia el punto de encuentro, haciendo difícil el recabamiento de evidencias, dijeron funcionarios policiales. También ocultaban la ubicación de los perros, por temor a que se los robaran.
"La gente iba a las peleas y hablaban sobre sus patios", dijo Smith, fiscal de distrito. "Pero no decían dónde se encontraban esos patios".
Smith dijo que las decenas de personas que asistían a las peleas aún estar por identificar, pese a las fotografías, porque para asistir a las peleas utilizaban coches que no les pertenecían y nunca usaban sus nombres verdaderos.
"Hay un montón de gente haciendo esto", dijo. "Esta investigación pudo haber sido interminable".

19 de diciembre de 2008
7 de diciembre de 2008
©new york times
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indultan a matador de águilas


Hombre condenado por la muerte de águilas agradece indulto presidencial.
[Jim Salter] St. Louis, Estados Unidos. Leslie Owen Collier estaba rodeado de vacas en una feria de ganado cuando sonó su teléfono. Era la Casa Blanca.
Después de doce años de haberse declarado culpable de la acusación federal por la muerte de tres águilas calvas, Collier se enteró de que su nombre había sido vindicado: fue perdonado por el presidente George W. Bush.
"Supongo que decir que me siento honrado es el mejor modo de decirlo: nunca pensé que ocurriría algo así", dijo Collier, 50, en una conferencia telefónica esta semana. "Me emocioné. Realmente, estuve a punto de echarme a llorar".
Collier es uno de las catorce personas indultadas por Bush el lunes. El presidente ha otorgado 171 indultos hasta la fecha, menos de la mitad que los otorgados por los más recientes presidentes de dos mandatos, Bill Clinton y Ronald Reagan.
El incidente de 1995 que cambió la vida del granjero del área de Charleston al sudeste de Missouri empezó cuando este observó un creciente número de pavos silvestres, que se creía que estaban extintos. "Me convencí de que si eliminaba a algunos coyotes, los pavos tendrían un empujón inicial" para su retorno, dijo Collier.
Así que puso carne de hamburguesa envenenada con pesticida Furadan en un intento de matar coyotes. Y resultó: murieron siete coyotes.
El problema ocurrió cuando las águilas comieron de los cadáveres de los coyotes. También murieron. También murió un halcón colirrojo y un búho cornudo, entre otros animales.
Las aves están protegidas a nivel federal y matarlas es ilegal. Collier dijo que su delito fue grave cuando murió la segunda águila. Se declaró culpable a fines de 1995 y fue condenado a dos años de libertad condicional.
Aunque no fue a la cárcel, la condena fue dura para Collier. Tuvo que pagar diez mil dólares de reparación. Y como reo convicto, el cazador de toda la vida tuvo que renunciar a sus armas.
Más allá de eso, había ocasionales artículos y noticias y actualizaciones en la red refiriéndose a Collier como el tipo que mataba águilas calvas, el ave nacional de Estados Unidos. A veces en la ciudad le miraban de maneras que era difícil ignorar.
"Durante un tiempo piensas que la gente te mira diferente", dijo Collier.
Pero muchos en Charleston y alrededores, un pueblo de unos cinco mil habitantes, piensan que Collier fue castigado con demasiada severidad porque claramente él no tenía la intención de perjudicar a las águilas. Entre los que opinaban así se encontraba Lanie Black, entonces representante del estado para la región, así como una estrecha amiga de la familia.
Los hombres asistían a la misma iglesia, donde Black enseña la catequesis a uno de los tres hijos de Collier. Cuando Collier perdió parte de una pierna en un accidente en la granja hace algunos años, Black fue uno de los que hizo vigilia en el hospital.
Para él, el proceso de Collier no tuvo nunca sentido.
"Aquí todo el mundo piensa que una manga de abogados y prosecutores sibilinos se aprovechó de él", dijo Black.
Así que Black y otros partidarios empezaron a escribir cartas solicitando su perdón. Hace algunos meses, la fiscal Catherine Hanaway se contactó con Black y le pidió la historia completa. Hanaway había sido interrogada por un abogado del ministerio de Justicia sobre la posibilidad de un indulto.
Hanaway dijo que habló con prosecutores federales familiarizados con el caso, con el juez, e incluso con la gente en el área de Charleston que conocen a Collier. "De todo punto de vista..., aquí es un pilar de la comunidad", dijo.
Collier dijo que no oyó nada más hasta el lunes. Se siente vindicado y aliviado de que su nombre se haya rehabilitado.
"Lo que pasó fue realmente lamentable", dijo Collier. "Siempre me ha excitado la idea de ver un águila calva. Matarlas no se me habría ocurrido nunca".

1 de diciembre de 2008
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allanan reñidero


Cientos de galleros escapan en allanamiento en Dallas. Tres detenidos.
Dallas, Estados Unidos. La policía dijo que había allanado una pelea de gallos en el campo de Dallas, deteniendo a tres organizadores y provocando la huida hacia los bosques de cientos de espectadores.
El portavoz de la policía, Jerry Monreal, dice que cerca de cuatrocientos personas que pagaron una entrada de veinte dólares pusieron pies en polvorosa cuando agentes de policía irrumpieron en una pelea de gallos el sábado en un reñidero del tamaño de un ring de boxeo. La policía entregó citaciones por falta a los cerca de cien asistentes capturados.
Las tres personas detenidas pueden ser acusadas de ser miembros del crimen organizado. La policía dice que encontraron libros usados para apuntar las apuestas.
Monreal dice que los agentes encontraron siringas que creen que fueron utilizadas para inyectar esteroides en los pájaros.
Dice que los inspectores de control animal se llevaron algunas aves lesionadas.

1 de diciembre de 2008
30 de noviembre de 2008
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dramático rescate de caballos


Dramático rescate de caballos salvajes en el Oeste.
[Lyndsey Layton] Los caballos no deseados estaban destinados a la muerte. Se habían puesto las cosas en marcha para sacrificar cerca de dos mil potros sanos de una manada de caballos y burros salvajes  en un programa federal que nadie quería adoptar.
La Oficina de Administración de Tierras [Bureau Land Management] sabía que la eutanasia era una alternativa legal, pero los funcionarios estaban procediendo lentamente, temerosos de una posible indignación pública. Los caballos salvajes se habían convertido en demasiado caros de mantener, y los ganaderos argumentaban que dejarlos sueltos sería una carga para las ya escasas tierras de pasto del Oeste.
Pero ayer, en una audiencia pública en Reno, Nevada, para discutir el problema, llegó una solución, por decirlo así, a caballo.
Madeleine Pickens, esposa del multimillonario T. Boone Pickens, dio a conocer sus intenciones no solamente de adoptar los caballos salvajes condenados sino la mayoría o todos los treinta mil caballos y burros mantenidos en los corrales federales. Amantes de los animales de toda la vida, los Pickens encabezaron hace unos años la campaña para clausurar los últimos mataderos de caballos en Estados Unidos.
Madeleine Pickens está buscando tierras en el Oeste que sean un hogar apropiado para los caballos.
Está trabajando con el personal de la Oficina de Administración de Tierras para adoptar los caballos, dijo Henri Bisson, subdirector de la oficina, mientras la agencia convence al Congreso de destinar veinte millones de dólares para alimentar y proteger a los caballos ahora en cautiverio durante un año más. Como apoyo a la oferta de Pickens, dijo, otros dos grupos, ambos de organizaciones de rescate animal, han expresado intereses similares en su adopción. "Tenemos la esperanza de que este año la eutanasia no será necesaria", dijo.
La noticia de que los Pickens y otros quieren adoptar los caballos y burros salvajes fue celebrada con alegría por las organizaciones de derechos animales, varias de las cuales estaban preparando acciones legales para impedir que el gobierno matara a esos caballos.
"Por supuesto, estoy contentísima, obviamente, que esos caballos reciban indulto", dijo Shelley Sawhook, presidente del Fondo de Defensa del Caballo Americano. "Al mismo tiempo, necesitamos resolver el problema básico de cómo en primer lugar llegaron estos animales a esa situación".


Bisson dijo que los políticos deben resolver el conflicto entre una ley que permite la eutanasia y un país que se opone a ella. "Esta es una situación que exige que tengamos una conversación sobre las exigencias de la ley", dijo. "Estamos oyendo a miembros del Congreso que nos dicen que ellos no creen que la eutanasia sea la solución, pero la ley dice que está permitida". Si la gente está en desacuerdo con la ley, lo que tienen que hacer es reformularla. Esperamos encontrar hogares adoptivos para todos esos animales antes de fin de año y el Congreso decidirá lo que quiere hacer con la ley".
Icono americano e inspiración de canciones e historias durante largo tiempo, el caballo salvaje está bajo la protección especial de una ley de 1971. El estatuto federal llama a los caballos salvajes "símbolos vivos del histórico espíritu pionero del Oeste", que deben ser "protegidos contra la captura, marca, acoso o muerte". Pero la misma ley también exige que el gobierno alcance "niveles de administración adecuados" de caballos errantes de modo que no agobien las tierras federales -y esa es la parte que ha estado irritando a los funcionarios de la oficina.
Unos 33 mil caballos recorren todavía tierras federales en diez estados occidentales. Casi la mitad se encuentran en Nevada. La agencia federal cree que la pradera puede acoger a unos 27 mil caballos, y todos los años vaqueros contratados por el estado reúnen a unos siete mil a trece mil caballos para llevarlos a los corrales de varios otros estados.
De momento hay algo más de treinta mil caballos en los locales esperando ser adoptados. Los mayores de diez años o los que no han sido adoptados después de tres tentativas pueden ser vendidos sin ninguna restricción bajo la ley de 2004.
Los caballos salvajes compiten con el ganado y la fauna silvestre por alimento y agua. Los defensores de los caballos dicen que los funcionarios federales han hecho afirmaciones falsas sobre el número de caballos que pueden ser acogidos en tierras federales, inclinando los resultados a favor de los intereses ganaderos.
"Somos ganaderos. Sabemos que los animales viven y mueren. Y eso lo consideramos una parte normal de la vida. Nos damos cuenta cabalmente de que la gente que defiende los derechos animales odia este aspecto de la industria ganadera. Nosotros no buscamos la eutanasia. Lo que queremos es controlar la población", dijo Jeff Eisenberg, director de bienes nacionales para la Asociación Nacional de Ganaderos [National Cattlemen’s Beef Association], un grupo de presión de la industria.
El gobierno federal ha estado capturando caballos salvajes desde los años ochenta, para colocarlos en corrales y ofrecerlos para adopción a personas que prometan no venderlos para el consumo. Pero estas capturas se hicieron muy agresivas durante el gobierno de Bush. Para junio, la oficina tenía 30.088 animales, más que el triple de 9.807 de 2001.
Bisson dijo ayer que este próximo año la Oficina de Administración de Tierras limitará las capturas a cinco mil caballos.

Entretanto, el ritmo de las adopciones se ha reducido al mismo tiempo que los costes de alimentación y mantención de los caballos están por los cielos. Para los contribuyentes federales el precio de la mantención de los caballos se triplicó de siete millones de dólares en 2000 a veintiún millones en 2007. El precio del heno para un corral de corto término en Nevada subió de cerca de 160 dólares por tonelada en 2007 a casi trescientos dólares por tonelada en 2008, por ejemplo.
En un informe dado a conocer la semana pasada, la Oficina de Contraloría del Gobierno calificó la situación de "crisis" y dijo que la oficina tenía que ejercer sus opciones, incluyendo la eutanasia y la práctica de vender caballos salvajes "sin restricciones", lo que quiere decir que pueden ser vendidos a los mataderos.
En el primer análisis del programa de caballos salvajes de la oficina de tierras en dieciocho años, la contraloría constató que la agencia carecía de una política de gestión nacional coherente y recomendó que la oficina investigara alternativas a la eutanasia y a la adopción.
Las organizaciones pro derechos animales dicen que el gobierno debe esterilizar a los caballos y devolverlos a su territorio para que vivan sus vidas. Además, dicen, debería ofrecer incentivos fiscales a los propietarios que permitan caballos salvajes en tierras privadas.
Virginie L. Parant, de la Campaña de Conservación de los Caballos Salvajes Americanos [American Wild Horses Preservation Campaign], una coalición de cerca de 45 organizaciones, dice que la oficina de tierras no usa métodos científicamente sólidos para calcular el tamaño de las manadas de caballos o la cantidad de caballos que deben ser mantenidos en la montaña. Eso hace que las capturas sean arbitrarias, dice.
Lo que es más, cerca de siete millones setecientas mil hectáreas de terreno que los caballos salvajes recorrían libremente han sido retirados del programa, reduciendo la cantidad de tierra disponible para los caballos y aumentando su concentración en otros lugares.
Gente de todos los lados del problema reconocen que se necesitan algunos cambios fundamentales.
"Es intratable", dice Eisenberg. "La gente de los derechos animales coloca a la oficina de tierras en una caja. Nosotros buscamos un equilibrio en el país. El Congreso no quiere destinar más fondos a esos corrales, especialmente en tiempos difíciles. Es un problema que no le gusta a nadie".

27 de noviembre de 2008
18 de noviembre de 2008
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prohíben carreras de galgos


En segundo intento en Massachusetts prohíben carreras de galgos.
[Stephanie Ebbert] Massachusetts, Estados Unidos. Ayer los votantes de Massachusetts aprobaron una pregunta del referéndum para poner fin a las carreras de galgos en el estado, rechazando los argumentos de los dueños de los canódromos de que la prohibición acarrearía la pérdida de empleos en un difícil momento económico a favor de la protección de los perros.
La polémica pregunta fue aprobada en medio de emocionales campañas de anuncios de los dos lados. Los partidarios usaron imágenes de galgos de mirada triste que dicen que son metidos en jaulas diminutas y los hacen correr hasta que se lastiman, mientras que los opositores se concentraron en los empleados que se quedarán sin trabajo cuando se implemente la ley. Un referéndum similar se realizó en 2000, y los amigos de los animales perdieron por un estrecho margen.
La prohibición, que entrará en vigor en 2010, fue aprobada con el 56 por ciento de los votos, contra 44 por ciento, después de contados dos tercios de los colegios electorales.
"Lo logramos. Lo logramos por los perros", dijo en una fiesta después de la votación Carey Thiel, director ejecutivo de Grey2K SA, con otros sesenta partidarios en el Jillian’s Billiards Club.
"Durante 75 años, en nuestro estado los galgos han sufrido terribles encierros y lesiones graves", agregó Thiel. "Somos mejores que eso".
Después de los discursos, los partidarios de la campaña Jeff y Sandy Bigelow, de Boylston, se abrazaron durante todo un minuto, cogiendo la parte de atrás de sus camisetas azules que decían: ‘Apoye la Ley de Protección del Galgo’.
"Significa todo para nosotros. Hemos trabajado tanto para los perros, y nos escucharon", dijo Sandy Bigelow con lágrimas cayendo por su rostro. "Dios mío, se siente uno tan bien".
Reinaba un estado de ánimo muy diferente en el canódromo Raynham-Taunton Greyhound Park, en Raynham, donde los empleados de la pista se reunieron para esperar los resultados. George Carney, propietario del canódromo, dijo que los votantes fueron engañados por la "mala información" de los partidarios de la prohibición.
"No es algo muy agradable en estos momentos. Algunas de estas personas han trabajado aquí durante cuarenta años", dijo Carney. "Aquí hay una compañía que no hizo nada malo, que pagaba los impuestos a tiempo, que pagaba al ayuntamiento a tiempo. El ayuntamiento va a perder. Aquí un montón de gente dedicó su vida a la compañía".
La Coalición Interés Animal [Coalition Animal Interest] de Massachusetts -fundada por el canódromo de Raynham- había argumentado que el referéndum coloca las necesidades de los perros por encima de las necesidades de la gente -entre otros los cerca de mil empleados de los dos canódromos del estado que perderían sus empleos.
Dijo que los perros eran bien tratados, que las lesiones reportadas incluyen lesiones menores y que los canódromos han respetado las reglas aprobadas por la Comisión de Carreras del estado después del primer referéndum sobre el asunto en 2000.
Esos argumentos encontraron acogida en muchos votantes. Raynham aprobó la prohibición con el 71 por ciento de los votos, contra el veintiuno de los opositores; en Fall River la aprobó el 56 por ciento, contra el 44 de los opositores; y en Dedham, Dracut y Danvers los votos estuvieron divididos casi exactamente.
"Creo que es tratar de regular una industria que ya está altamente regulada", dijo Maria P. Marotta, 32, estudiante de derecho en Suffolk, de Jamaica Plain, que votó contra la prohibición. "Es un problema más profundo".
Pero el argumento no fue suficiente para poner freno a la tendencia en otras comunidades. En Newton y Boxborough la prohibición se aprobó con el doble de los votos de los opositores; en Concord, setenta contra treinta por ciento; y en Dover, 65 contra 35 por ciento.
El Comité de Protección Canina utilizó datos en poder de la Comisión de Carreras del Estado desde mediados de 2002, que muestran lesiones a más de ochocientos galgos. Formado por Grey2K USA, la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos, y la Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales de Massachusetts, o el Angell Medical Center, el comité gastó casi medio millón de dólares hasta el 15 de octubre, según muestran informes financieros de la campaña, y recibieron cerca de 144 mil dólares en contribuciones en especie.
"Esta es una victoria para todos los que nos ocupamos de los perros en Massachusetts", dijo Christine Dorchak, co-presidente del Comité de Protección Canina.

18 de noviembre de 2008
5 de noviembre de 2008
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