Blogia
mQh

argentina

caso suppo pasa a fuero federal


La Nación es desde ahora querellante en el caso Suppo. La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación se presentó como querellante y le pidió al juez de Rafaela que se aparte y derive el expediente al fuero federal. Hubo expresas instrucciones presidenciales para esta decisión.
[Juan Carlos Tizziani] Argentina. La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación se presentó ayer como querellante en la causa que investiga el asesinato de Silvia Suppo a raíz de un testimonio de identidad reservada que vinculó el crimen con acusados por delitos de lesa humanidad y le pidió al juez de Instrucción Nº 2 de Rafaela, Alejandro Mognaschi que decline su competencia y remita el expediente a su colega y juez federal de Santa Fe, Reinaldo Rodríguez. "La decisión fue adoptada por expresas instrucciones de la presidenta de la República, Cristina Fernández de Kirchner para que el Estado nacional se constituya como querellante en la causa", dijo una fuente segura consultada por Rosario/12. "Ahora esperamos que el juez de Rafaela acceda a la petición y que las investigaciones de la justicia federal aclaren definitivamente lo sucedido e impongan el castigo debido a sus responsables e instigadores", agregó el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde.
Silvia era víctima y testigo clave de los crímenes del terrorismo de estado hasta que fue apuñalada el 29 de marzo último, en su negocio del centro de la ciudad de Rafaela. Por el hecho, el juez Mognaschi procesó a dos cuida coches, Rodrigo Sosa, de 19 años y a su primo de 22, Rodolfo Cóceres, a quienes acusó por "homicidio calificado" por ensañamiento, que prevé la pena de prisión perpetua.
La confesión de los dos trapitos empujó a Mognaschi a descartar la hipótesis del crimen político. Pero la causa volvió a tener otro giro el 31 de agosto, cuando un testigo se presentó en el Juzgado del doctor Rodríguez y vinculó el homicidio de Suppo con acusados por delitos de lesa humanidad que lo habrían instigado. Rodríguez aceptó la declaración bajo reserva de identidad y hasta solicitó que se lo incluya en el plan nacional de Protección a Testigos e Imputados, pero después remitió el testimonio al doctor Mognaschi, aún cuando en la justicia ordinaria no existe la figura del testigo protegido.
Ayer, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación consideró que las revelaciones del testigo obligan a intervenir al fuero federal. Por lo tanto, se presentó como querellante y solicitó al juez Mognaschi que decline su competencia y remita el expediente al juez Rodríguez, tal como lo reclamaron los hijos de Silvia Suppo, a través de sus abogados querellantes. "El delito que se investiga tiene ineludible relación con la participación de la víctima como testigo en el juicio oral y público contra el ex juez federal Víctor Brusa, y los ex policías Juan Calixto Perizzotti, María Eva Aebi, Eduardo Ramos, Mario José Facino y Héctor Colombini y con el impulso que daba a la causa por la desaparición de su compañero, Reinaldo Hattemer, secuestrado el 25 de enero de 1977, en la catedral de Rafaela", dijo Duhalde. Y agregó: "Ahora esperamos que el juez de Rafaela acceda a la petición, y que las investigaciones de la justicia federal aclaren definitivamente lo sucedido e impongan el castigo debido a sus responsables e instigadores".
La decisión de la Secretaría de Derechos Humanos de querellar a los supuestos autores materiales e ideológicos del asesinato de Suppo y pedirle al juez Mognaschi que se inhiba de seguir interviniendo y pase el expediente al juez federal de Santa Fe impactó en Tribunales. "Hubo expresas instrucciones de la presidenta de la Nación para que el Estado nacional se constituya lo antes posible como parte querellante en la causa, solicite la inhibición del juez de Rafaela y apoye los pedidos de la hijos de Suppo", dijo una fuente consultada por este diario. Ese fue el motivo para que el escrito se presente ayer a la mañana.
Unas horas después, la abogada de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, María Virginia Blando Figueroa, ya se había comunicado con los abogados de los hijos de Silvia Suppo. "Nos comentó detalles de la presentación y quedamos que el lunes o martes nos reuniremos para comenzar a trabajar en conjunto", informó a Rosario/12 la doctora Lucila Puyol, quien patrocina a los hijos de Silvia, Andrés y Marina Destéfani, junto a sus colegas Guillermo Munné y Paula Condrac.
Esta semana, sobrevivientes de la dictadura y ex compañeras de cautiverio de Silvia Suppo, volvieron a pedir justicia. "Nuestro planteo siempre fue que se investiguen todas las hipótesis y, fundamentalmente, la de ’crimen político’ por encargo. Lo seguimos reclamando, a casi seis meses del asesinato más cruel y sangriento a una compañera militante y testigo de juicios de terrorismo de estado".
"Hace meses que venimos sosteniendo que no se debía cerrar el caso con la simplificación y mentiras que planteaban los funcionarios de gobierno, que se debía investigar hasta que todos quedemos convencidos de cuales habían sido los móviles del asesinato de Silvia".
"El desarrollo del expediente nos lleva a plantear demasiadas dudas por la impericia policial, las tremendas contradicciones de los funcionarios policiales en sus testimoniales, las llamadas anónimas nunca investigadas y la escasez de medidas que abran una línea de investigación distinta al ’homicidio en ocasión de robo’. Nuestro compromiso y nuestro deber, fue y sigue siendo: insistir en el esclarecimiento de los hechos".
19 de septiembre de 2010
18 de septiembre de 2010
©rosario 12
rss

murió silo


Murió el líder de los humanistas. Silo tenía 72 años y sufría una insuficiencia renal. Falleció en su casa de Chacras de Coria, su pueblo natal mendocino, acompañado por su esposa y uno de sus hijos. Había rechazado dializarse y también la posibilidad de someterse a un trasplante. Su cuerpo será trasladado hoy a Córdoba para su cremación.
[Laura Vales] Argentina. A los 72 años, en el pueblo de Chacras de Coria, donde había nacido, murió Silo, el fundador del Movimiento Humanista. Desde hacía un año sufría de una insuficiencia renal; en un corto mensaje publicado en su página web, sus colaboradores aseguraron que casi no sintió dolor y que estuvo acompañado por sus familiares más cercanos. Su cuerpo es velado en la capital de Mendoza, y hoy será trasladado a Córdoba para su cremación.
La enfermedad de Silo casi no había trascendido. Ayer se supo que a pesar de la gravedad de su mal había rechazado la posibilidad de dializarse, así como la idea de un trasplante. Su fallecimiento se produjo a las 23 horas del jueves, mientras estaba en su casa y en compañía de su mujer y de uno de sus hijos.
La última aparición pública de Silo había sido en enero, durante la Marcha mundial por la paz y la no violencia que cerró en Punta de Vacas, el mismo paraje en medio de la cordillera donde –cuarenta y cuatro años atrás– había iniciado su trayectoria de líder espiritual y político, una combinación que lo convertía a ojos de muchos en una extraña figura.
Había fundado el movimiento en 1966, ante un grupo de amigos que lo siguieron a la montaña para escucharlo, porque el país estaba gobernado por Juan Carlos Onganía, bajo estado de sitio, y la dictadura no permitió que se reunieran en la ciudad de Mendoza. "Purifica el deseo, que habrás de sacrificar con eso la rueda del placer, pero también la rueda del sufrimiento", dijo en aquella arenga fundacional al pie del Aconcagua. La era de Acuario estaba en su apogeo y ninguno de los siloístas tenía más de 25 años. Los había juntado la gran búsqueda: leían a Ionesco, a Marx, a Sartre, estudiaban lógica, practicaban ideas zen.
Poco después del primer discurso en Punta de Vacas, un grupo de seguidores se fue con Silo a la selva jujeña. Vivieron en una cabaña hasta que un día el Ejército les tiró la puerta abajo y se los llevó presos. No hubo manera de convencer a los militares de que ellos no eran una célula guerrillera, sino que se la pasaban haciendo meditación.
En los ’70 fundó la Comunidad para el Desarrollo Social. El Movimiento Humanista había propuesto la no violencia desde sus comienzos. Sin embargo, en el siguiente golpe militar, también José López Rega los vio como subversivos. Quedaron en la mira de la Triple A. Las ideas de Silo ya se habían hecho conocidas al otro lado de la cordillera, y la persecución tuvo efectos inesperados, porque los exiliados chilenos y argentinos las llevaron por el mundo. El siloísmo se extendió a España y Francia, y se disparó para los cuatro costados: a las Filipinas, a Africa, a Canadá. Con el tiempo, llegó a reunir más de un millón de seguidores.

"Hemos Fracasado"
En 1984, cuando terminó la última dictadura, fundó el Partido Humanista. Siempre en la línea de la no violencia, la primera acción del brazo político del movimiento fue hacer una campaña de firmas para terminar con la obligatoriedad del servicio militar.
Los humanistas se asumían como de izquierda, pero durante muchos años fueron observados como el bicho raro y marginal de la escena política. Su planteo de organización resultaba demasiado ajeno a la militancia tradicional, y no era infrecuente que se los considerara una suerte de secta esotérica. Por empezar, Silo hablaba contra el capitalismo, pero anunciando la llegada de una nueva civilización mundial, les escapaba a los medios, viajaba a la India, daba una charla sobre no violencia en Europa; era difícil de encuadrar.
En 1999, cuando se cumplieron 30 años de su primera arenga, volvió a hablar en la montaña, ante unas cuatro mil personas que viajaron desde tres continentes respondiendo a una invitación que no anunciaba casi nada, apenas "Silo, el 4 de mayo, en Punta de Vacas". Tan flaco como a los 25, viejos y jóvenes siloístas lo vieron trepar a una roca para hacer un repaso de lo sucedido en aquellas últimas tres décadas y proponer, con humor, un ejercicio de aceptación: "Hemos fracasado. Reconozco el triunfo provisorio del antihumanismo y el fracaso de nuestros valores", anunció al auditorio. Pero dijo confiar en que "los triunfadores de hoy no serán necesariamente los triunfadores del mañana", y anunció "el nacimiento de una nueva civilización, la primera que será planetaria". Para cerrar, ofició una ceremonia de imposición de la Fuerza.
En 2004 volvió a convocar en Punta de Vaca, y fueron unas siete mil personas. En 2007 el número superó los 10 mil.
Sin embargo, ya desde el 2002 se había apartado del movimiento para dedicarse, sostenía, a difundir su mensaje. En este marco, el Humanismo se dedicó a crear salas y parques de meditación en ciudades de Latinoamérica, Norteamérica y Europa.
Su último discurso público lo dio el 11 de noviembre pasado en Berlín, durante la X Cumbre de Premios Nobel de la Paz, donde le entregaron la "Carta por un Mundo sin Violencia" redactada por los premios Nobel participantes, como Mijail Gorbachov, Muhammad Yunus y Lech Walesa. Entonces advirtió sobre "la pobreza de vastas regiones" del planeta y "la creciente amenaza nuclear que es, en definitiva, la máxima urgencia del momento actual". También recordó lo que dejaron los gobiernos militares en Latinoamérica. "Las dictaduras y sus órganos de desinformación fueron tejiendo su red ya desde la época en que se prohibía, encarcelaba, deportaba y asesinaba a nuestros militantes. Aún hoy, y en distintas latitudes, se puede pesquisar la persecución que sufrimos no solamente a manos de los fascistas, sino también a manos de algunos sectores ‘bien pensantes’".
Silo se llamaba Mario Rodríguez Cobos. Recientemente había dicho que de los nueve libros que escribió, lo que importaba era la arenga de Punta de Vacas y La mirada interna. Sus escritos y discursos están en www.silo.net
18 de septiembre de 2010
©página 12
rss

suspenden a juez colaboracionista


Miret, suspendido y a juicio. El camarista de Mendoza se exculpó "por el terror que azotaba al país". En otros países que vivieron dictaduras los jueces colaboracionistas continúan evadiendo la justicia. Pero les queda poco tiempo.

[Irina Hauser] Argentina. El Consejo de la Magistratura suspendió y ordenó iniciarle juicio político al camarista federal de Mendoza, Luis Miret, acusado de haber omitido investigar las denuncias de "secuestros, torturas, violaciones y otros vejámenes cometidos por las Fuerzas Armadas y de Seguridad" que recibió en los meses previos al golpe de 1976 y durante el terrorismo de Estado. El dictamen, aprobado por unanimidad y en su presencia, le atribuye una "actitud colaboracionista con la comisión de delitos de lesa humanidad" cuando era juez de primera instancia. Antes de la votación, Miret pidió hablar y buscó justificar su pasividad escudándose en "la convulsión y el temor por el terror que azotaba al país". "Quiero un jury para el doctor Miret", imploró luego Luz Faingold, que era una delegada estudiantil de 16 años en 1975, cuando el camarista la dejó presa en una cárcel de adultos, además de prohibir restituirla a sus padres mientras otros detenidos denunciaban que era violada y maltratada. Junto con ella estuvieron otras víctimas, organismos de derechos humanos y estudiantes de Derecho de la Universidad de Cuyo.
El martes último, Miret presentó la renuncia ante Cristina Kirchner en un intento por evitar enfrentar la destitución. Mientras la Presidenta no decida si se la acepta, podrá avanzar el jury en su contra. La acusación por "mal desempeño y posibles delitos" fue votada por todos los sectores del Consejo. La apoyaron los radicales Ernesto Sanz y Oscar Aguad, los diputados kirchneristas Diana Conti y Carlos Kunkel, el representante del Poder Ejecutivo, Héctor Masquelet, los abogados Pablo Mosca y Santiago Montaña, el académico Mariano Candiotti y el juez Luis Cabral. En el organismo calculan que el proceso de remoción podría iniciarse antes de fin de año y ya fueron designados como fiscales Masquelet –autor de la acusación– y Conti.

La Voz de las Víctimas
El dictamen dice: "El juez Miret no sólo escuchó de boca de los detenidos aquellos hechos que fueron denunciados (...), sino que además conoció el lugar de alojamiento de los imputados en donde ellos eran salvajemente torturados y constató personalmente el estado físico en el que mínimamente uno de ellos se encontraba (Hugo Tomini) tras una sesión de torturas a la que fue sometido en el D2", centro de detención del departamento de Policía de Mendoza. Tomini declaró durante la investigación del Consejo. Contó su detención en 1975 y la visita que recibió de Miret en su calabozo, después de haber sido torturado. "Hay que aguantar", le aconsejó el juez, cuando Tomini le dijo que estaba "dolorido".
No podía siquiera levantarse.
Su "papel pasivo" frente a la evidente situación de Tomini es uno de los cargos aprobados contra Miret. También se lo acusa de no investigar ni denunciar las golpizas y maltratos relatados ante él por León Glogowsky, Ismael Calvo Gutiérrez y Blas Armando Yanzón, ni la herida de bala que exhibía Prudencio Mocchi, todo ocurrido durante sus detenciones –que avaló– bajo la llamada "ley antisubversiva". Glogowsky era pareja de Luz Faingold y estuvieron detenidos en forma simultánea. El le dijo al juez que la escuchó gritar que no la violaran. En su descargo, Miret dijo que el joven había usado la palabra "ultrajar", que "nada tiene que ver con violación". Tomini, vecino de calabozo de Luz, recordó la misma escena.
"Estuve detenida, incomunicada y la pasé muy mal", resumió Luz ante el plenario. Tenía un trajecito azul. Su pelo negro y la piel dorada resplandecían. "En Mendoza vivimos la inseguridad de tener a estas personas en el poder. Quiero un jury para el doctor Miret", reclamó. El Consejo concluyó que Miret "prolongó arbitraria e indebidamente su detención" en aquellos días en que participaba en las protestas por el medio boleto estudiantil, la aisló en una cárcel de adultos siendo menor y prohibió restituirla a su hogar cuando su madre, Luz Casenave, la buscaba desesperada. La mujer detalló su derrotero meses atrás ante los consejeros y el momento en que halló a su hija sentada "como un pajarito vencido" en plena indagatoria, tras la cual Miret la mandó a un hogar de niños abandonados por considerar que sus padres, divorciados, no eran "garantía moral".

Ayer y Hoy
Los consejeros polemizaron antes de darle la palabra a Miret, que lo había pedido. "Nunca se presentó a declarar personalmente y ahora quiere hablar", se quejó Conti. Si hablaba él, acordaron, también lo harían los denunciantes. Miret, de pelo blanco y anteojos, se sentó con dificultad en el extremo de la inmensa mesa de madera oscura. Su cuerpo vacilante y tembloroso no se condecía con la voz resonante que emitía. Lo suyo, argumentó, no fue pasividad ni omisión, sino "postergaciones de investigaciones" que atribuyó a "un marco de convulsión y temor por el terror que azotaba al país". Pidió que no lo suspendieran porque, a su entender, no se habían evaluado las pruebas que él pidió. Además trasladó la culpa a las víctimas al criticar a los consejeros "por creerle", por ejemplo, "a la madre de Luz Faingold".
En el Consejo insisten en que las pruebas sobran y muchas fueron recogidas por el fiscal de Mendoza, Omar Palermo, que le imputó participación en 31 secuestros, torturas, desapariciones, robos y homicidios. Miret ya fue indagado por el fiscal y el juez Walter Bento y, una vez que pierda los fueros, existe la chance de que quede detenido. De todos esos crímenes, los que aún no integren la acusación ante el jurado, serían incorporados.
Angela Urondo –hija del escritor Francisco "Paco" Urondo, asesinado, y de Alicia Raboy, desaparecida– dijo la semana pasada en la Comisión de Disciplina y Acusación que teme y le preocupa que quienes investiguen lo que les ocurrió a sus padres en junio de 1976 sean jueces comprometidos con la dictadura. No lo decía sólo por Miret. También sus compañeros de tribunal Otilio Roque Romano y Julio Demetrio Petra son investigados por el Consejo: el primero, por encubrir delitos de lesa humanidad durante el terrorismo de Estado (algo que también le imputó el fiscal Palermo); el segundo, por no haberse excusado después de criticar a los organismos de derechos humanos y a la unidad fiscal especializada de Jorge Auat.
Con su pelo larguísimo recogido y los ojos entrecerrados, Angela dijo: "El señor Miret tuvo el poder suficiente para investigar las desapariciones y no lo hizo. Incluso la de mis padres y mi propio secuestro. Pero el señor Miret, además, les ha dado el beneficio de la libertad a los represores y los deja ir de vacaciones a Mar del Plata. Miret es la dictadura hoy".
17 de septiembre de 2010
©página 12
rss


tortura de mi madre sigue


El hijo de Thelma Jara de Cabezas declaró en el juicio por la ESMA. Daniel Cabezas recordó que su hermano Gustavo permanece desaparecido y dijo que Thelma "todavía sueña" con quienes la secuestraron y la torturaron. Aportó grabaciones de charlas que tuvo con su madre cuando la sacaban de la ESMA para dar notas a la prensa.
[Alejandra Dandan] Argentina. Recuperó el casete en 1990, cuando regresó a México a buscar alguna de sus pertenencias. Lo escuchó una sola vez. Tenía grabada una de las conversaciones telefónicas que mantuvo con su madre mientras ella estaba secuestrada en la ESMA. Nunca más volvió a escucharlo. "Me daba mucha vergüenza oírla porque todo era muy complejo, se mezclaban las conversaciones entre madre e hijo y entre los dos que además éramos militantes." Daniel Cabezas aportó ese material, hasta ahora inédito, en la audiencia del juicio oral sobre los crímenes del principal campo de concentración de los marinos. La voz era de su madre, Thelma Jara de Cabezas, una de las primeras integrantes de la Comisión de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas.

–Hola mamá, ¿cómo estás? –le preguntó ese 3 de diciembre de 1979 él, desde México.
–Muy bien –le dijo ella, hablaba desde la casa de una vecina de su hermana, costurera de un barrio, adonde los represores habían empezado a llevarla en diciembre los sábados a la noche, para dejarla veinticuatro horas. "Yo comprendo que te cueste entender algunas cosas –dijo Thelma–, no pienses que traicioné a nadie, sé que te va a costar entender, pero es mi forma de seguir luchando." Poco después, iba a decirle que tenía "mucha confianza en estas personas", que algunos "tenían valores muy grandes" y trataban de ayudarlos. Pero explicó: "Acá hay muchos chicos que pueden correr la misma suerte, con los que estoy conviviendo... muchos chicos a los que puedo volcar todo mi amor, que están como yo... son treinta o cuarenta... hay otros que salieron."

Daniel le preguntó por la ESMA. "Esto tenés que tratar de no decirlo nunca, ni repetirlo por favor porque entonces se nos viene todo abajo." Ella le explicó que la habían secuestrado y que dejara de buscarla.
"Decidí aportarlo ahora –explicó Daniel–, porque puedo verlo a la distancia: porque entendí que ella lo que me estaba diciendo era que quería salvarles la vida a esos treinta o cuarenta chicos que había en la Escuela de Mecánica de la Armada que son los nombres que dio en sus primeras declaraciones testimoniales."
A Thelma Jara de Cabezas la secuestran el 30 de abril de 1979. Una hora después de secuestrarla la estaban torturando en la ESMA. "Cuando llega, le sacan la capucha, las vendas que le habían puesto y la enfrentan con Marcelo, que después con los años supo que era Ricardo Cavallo", el mismo represor que metros más adelante, como en cada audiencia del juicio, observaba todo a través de su computadora.
Thelma ya era un personaje público. En 1975, uno de sus hijos había empezado a militar en la UES. Thelma juntaba en su casa a los amigos de Gustavo, la mayoría con mayor o menor grado de responsabilidad en Montoneros. El 10 de mayo de 1976 una patota secuestró a Gustavo. Estaba con María Florencia Villagra, a quien mataron a tiros por la espalda. A Gustavo lo llevaron al Batallón 601 de Boulogne. No volvieron a verlo.
Thelma empezó una búsqueda que desembocó en la organización de la Comisión de Familiares de la que fue secretaria. Daniel partió a México.
En 1979 a Thelma la invitaron a una reunión de Montoneros en Roma. "Y ella acepta porque en cada una de los lugares donde iba podía contar lo que estaba sucediendo", dijo Daniel.
Cuando llegó a la ESMA, la saludó Cavallo. Le pegó una cachetada, la torturaron y le preguntaron por los contactos de Montoneros en Roma. Las torturas se repitieron otras dos veces. Entre cada sesión le pedían que escribiera una carta. La primera, dirigida a su madre y a la Comisión de Familiares, para decirles que no la buscaran porque se había ido a Uruguay. La carta, aportada por su hijo ayer en la causa, fue escrita el 1º de mayo de 1979 y las estampillas señalan todavía la fecha del 2 de mayo con la procedencia de Colonia. Luego de la siguiente tortura la obligaron a escribirle a Videla, entre otros, para decirle que se iba del país porque la estaban buscando los Montoneros.
"Ahí empieza la campaña contra mi madre para desprestigiar a los organismos y frenar lo que se estaba denunciando." Daniel habló varias veces de esa campaña, una operación que con el paso del tiempo terminó mostrando además la relación de la dictadura con la prensa. La obligaron a dar un reportaje. La sentaron un día de agosto en la confitería Selquet ante un reportero de la revista Para Ti. La habían llevado a una peluquería, le habían comprado ropa y la habían hecho ensayar lo que debía decir. Thelma se sentó, empezó a hablar frente a un grabador y mencionó a su hijo desaparecido. En ese momento –recordó Daniel–, el fotógrafo de la revista, Tito La Penna, le apagó el grabador al reportero. "¡No te das cuenta de lo que está diciendo!"
Pero el operativo prensa había empezado poco antes. Un día la pararon en la Panamericana, ante unos carteles que simulaban ser escenas de Uruguay para una foto. Como no sirvieron, Cavallo la llevó a repetir las tomas a Uruguay. Viajó otras dos veces, y en medio de la visita al país de la comisión de la OEA la sentaron frente a dos periodistas de The News World, un periódico de la secta Moon. El traductor era un marino del Centro Piloto de París. La nota fue reproducida por Télam y varios diarios la repitieron. "Hoy se habla de golpe cívico-militar –dijo Daniel–: tanto Télam como Clarín y La Nación eran socios de la dictadura." Tenían sus agentes, agregó, "Chiche Gelblung, Mirtha Legrand, Joaquín Morales Solá defendían todo lo que la dictadura decía a través de sus equipos."
Thelma empezó a salir de la ESMA para ir a la casa de su hermana. Daniel empezó a comunicarse y grabó tres de esas conversaciones. Dos con su tía, una con su madre. En el primer diálogo con su tía hablaban de un encuentro que Daniel quería tener con su madre y de "los amigos", el modo de omitir el nombre de los represores.

–¿Puedo verla?
–Eso es lo que pasa –le dice la tía–, porque parece ser que las garantías serían para acá.

–¿Está "con los amigos"?
–No, está sola.

–¿Esperan en la puerta?
–No, ya no, vienen por ejemplo y la buscan a las 24 horas.

–¿Está ahí?
–Sí.

–¿Por qué no me habla? ¿Los vecinos no saben que está?
–Exactamente.

Luego se produce la charla con la madre. El le pregunta por Para Ti. Ella dice que está "todo acomodado". Repite que "no sé cuándo voy a estar en total libertad... aunque te cueste entenderlo, aunque sea poco lo que te puedo transmitir... vos tenés que dejar de hacer cosas en el exterior". Y luego, cuando ella le dice que algunos militares son "maravillosos", él intenta convencerla de que lo que le está pasando a ella les pasó a otros que ahora están afuera y hacen denuncias. Sí, le dice ella, pero adversas. Y vuelve a decirle que deje de hacer denuncias en el exterior.
Si me lo permite, pidió Daniel al final, "la tortura de mi madre comenzó el 10 de mayo de 1976 y sigue hasta hoy, porque mi hermano sigue desaparecido: ella todavía sueña con esa gente".
Thelma Jara de Cabezas está con presión arterial alta y dilatación en la aorta, por eso no va a ir a declarar.
17 de septiembre de 2010
©página 12
rss

víctimas de la noche de los lápices


Homenaje a las víctimas de la Noche de los Lápices frente al Pozo de Banfield. Una marcha unió los centros clandestinos de Quilmes y Banfield donde estuvieron secuestrados los adolescentes hace 34 años. Un Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos resignificará los lugares de exterminio.
[Adrián Pérez] Argentina. "Estamos homenajeando a chicos que eran hombres grandes en el pensamiento, pero muy chicos en edad", señaló Sara Derotier de Cobacho, secretaria de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, en el acto central que se realizó frente al Pozo de Banfield para recordar a Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, Horacio Ungaro, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Claudio de Acha, estudiantes secuestrados el 16 de septiembre de 1976, durante la última dictadura militar, por exigir la implementación del boleto estudiantil en la ciudad de La Plata. A 34 años de La Noche de los Lápices, la persistente llovizna no impidió que los manifestantes confluyeran en el ex centro de detención, tortura y exterminio para corear, al final del acto: "Treinta mil compañeros detenidos desaparecidos/presentes/ahora/y siempre". Además de Cobacho, durante el acto hablaron el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde; Miriam Medina, madre de Sebastián Bordón. El encuentro clausuró el Siluetazo que Hijos Zona Sur organizó para unir la distancia que separa el Pozo de Quilmes y el de Banfield.
Óscar Duarte fue uno de los militantes que llegó al juzgado de Lomas de Zamora para marchar hacia el Pozo de Banfield. Sobrevivió al Pozo de Quilmes. En diálogo con Página/12 habló sobre su detención en ese centro clandestino. Cuando fue secuestrado en marzo de 1977, Duarte pertenecía a Montoneros y hacía trabajo de base en Villa Fiorito, desde donde fue trasladado a una comisaría de la zona. Luego lo llevaron al barrio donde militaba para "marcar compañeros". Más tarde sería trasladado al Pozo de Quilmes. "Nos metían en una habitación con camas donde nos desnudaban para picanearnos", recordó. Con vendas en los ojos y las manos esposadas, los detenidos eran alojados en celdas individuales de cuarenta centímetros de largo por un metro de ancho. Cuando lo soltaron, le dijeron "hijo de puta, te vas porque sos hermano de un policía". Ramón Duarte, su hermano, pertenecía a la Brigada de Banfield.
A las 15 los militantes de derechos humanos, junto al Movimiento Evita y el Frente para la Victoria de Lomas de Zamora, comenzaron a marchar desde las puertas del juzgado de Lomas de Zamora, por avenida Larroque, hacia el Pozo de Banfield. En la primera línea, entre banderas y dos marionetas gigantes, se asomaba Carmen Ramiro de Guede, única Madre de Plaza de Mayo de Quilmes con vida. La columna llegó a la calle Siciliano. Visiblemente molesto por el paso de la marcha, un hombre golpeaba el volante de su auto.

–¿Le pasa algo? –le preguntó este cronista.
–Ustedes tienen todos los problemas arreglados, pero a mí quién me soluciona esto –lanzó el conductor mientras señalaba la movilización.

"Los dinosaurios van a desaparecer", pareció responderle una bandera de la JP Evita, con el rostro de Charly García dibujado. Los vecinos del barrio de casas bajas y tejas llevaban su curiosidad hasta la calle. Unos pocos se sumaron a la marcha. En la esquina del Pozo de Banfield, un cartel anunciaba que allí funcionará el Espacio para la Memoria, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, que por decreto 2204/06 afecta el uso a la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires. El escenario se levantó en Vernet al 1300. En la primera fila apareció el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde; la secretaria de Derechos Humanos bonaerense y Osvaldo Papaleo.
Carmen Ramiro de Guede subió al palco y desde abajo la multitud bramó: "Madre de la Plaza, el pueblo las abraza". El intendente lomense reconoció que "a los dirigentes políticos no nos queda otra que pedir perdón", porque durante muchos años "fuimos garantes de la impunidad". Luego destacó la participación de los vecinos que "empujaron para que este espacio se cerrara". Además, garantizó que el Pozo de Banfield se recuperará como "espacio de resguardo de la memoria". Marta Ungaro recordó que "fue un jueves como hoy" cuando secuestraron a los chicos y saludó a los que tienen la oportunidad de luchar por educación, salud y por el juicio y castigo a los represores. Miriam Medina, madre de Sebastián Bordón, señaló que hoy homenajeamos a los jóvenes que lucharon por el boleto estudiantil. "Yo, que perdí a mi hijo a manos de la policía de Mendoza, aprendí a luchar con las madres y los hijos", destacó, y opinó que la búsqueda se lleva adelante "desde el amor, desde el útero, desde lo que parimos".
"No quiero olvidar los tiempos que pasamos cuando salí de la cárcel, denunciando las torturas que recibimos y la desaparición de nuestros hijos y compañeros", destacó Cobacho. También sostuvo que espera que el Pozo se materialice en "el recuerdo de todos los que no están" y reclamó que "si no terminamos de juzgar a los genocidas, eso nos comprometería mucho". A pocos días de cumplirse cuatro años de su desaparición, Cobacho dijo que "no debemos permitir que vuelva a haber otro Jorge Julio López. Debemos llegar hasta las últimas consecuencias para saber qué pasó con él".
Papaleo –detenido ocho meses en el Puesto Vasco de Bernal, en Quilmes– dijo ante Página/12 que el Pozo de Banfield fue "una pintura del horror" que se materializó en "el circuito configurado por los militares y civiles que colaboraron para que eso ocurra". "Se silenció con la complicidad de un amplio sector civil, fundamentalmente, de los medios", enfatizó. El cierre de la jornada de memoria estuvo a cargo de un grupo de pequeñas de la Escuela Redondel, de Lomas de Zamora (que representaron a las Madres de Plaza de Mayo) y de las canciones de Víctor Heredia.
17 de septiembre de 2010
©página 12
rss

dos árboles para dos desaparecidos


Rinden en Rosario homenaje a dos víctimas de la dictadura.
Argentina. Los militantes desaparecidos Ariel Morandi y Susana (Nadia) Miranda, que trabajaban como enfermeros en el sanatorio Plaza, tendrán una placa recordatoria en la vereda del centro de salud. El Concejo Municipal, por iniciativa de los concejales del Frente para la Victoria, Arturo Gandolla y Norma López, aprobó ayer la instalación de una placa-baldosa y la plantación de dos árboles de la especie lapacho amarillo en esa cuadra. Los trabajadores fueron arrancados de su lugar de trabajo el 11 de mayo de 1978. Eran novios, tenían 25 y 26 años, y sus captores los llevaron al centro clandestino de detención Fábrica Militar Domingo Matheu. Sus asesinatos fueron parte de la condena a prisión perpetua del 15 de abril pasado contra Oscar Pascual Guerrieri, Juan Daniel Amelong, Jorge Rubén Fariña, Walter Pagano y Eduardo Costanzo.
17 de septiembre de 2010
©rosario 12
rss

era fan de la dictadura


Renunció el titular de la Sociedad Rural de General Pico, tras reivindicar a la dictadura. Gándara, de la Rural de Pico, condenó el plan agroalimentario por su "visión marxista, como "la" Chile de Allende o Cuba". Y reclamó Fuerzas Armadas "dignas y orgullosas de su pasado". Fue denunciado por apología de la dictadura y debió renunciar.
[Raúl Dellatorre] Argentina. Un discurso del presidente de la Sociedad Rural de General Pico, La Pampa, reivindicando el pasado de las Fuerzas Armadas, el modelo agroexportador del Centenario y apuntando, con intención macartista, contra el proyectado plan estratégico agroalimentario por haber sido inspirado en "ideas marxistas" desató un aluvión de críticas. Del anonimato, Santiago Gándara pasó a un efímero protagonismo y volvió a hundirse en el anonimato. El discurso fue pronunciado el sábado por la tarde, despertó reacciones durante todo el fin de semana y anteayer, lunes, lo obligó a dejar el cargo. Pero no a arrepentirse de sus dichos, los que asegura que "fueron sacados de contexto". Incluso, los reivindicó señalando que "muchas personas, productores o no, me llamaron para felicitarme". El gobierno de la provincia lo denunció a la Justicia por presunta apología de la dictadura. Abelardo Ferrán, su ministro de la Producción, calificó el discurso de "reaccionario y golpista". Ulises Forte, diputado nacional por La Pampa y dirigente de Federación Agraria, señaló que no lo sorprendía el tono reaccionario de Gándara, pero sí "que lo blanqueara: en Pico somos pocos y nos conocemos mucho".
La inauguración de la Exposición Rural de General Pico tenía como principales oradores a Gándara, vicepresidente en ejercicio de la titularidad de la Sociedad Rural local, desde que su anterior presidente, Alberto Frola, pasó a ocupar la presidencia de Carbap, y el gobernador, Óscar Jorge. Había senadores y diputados nacionales presentes. El discurso del anfitrión, leído, hizo un repaso de los últimos treinta años de política económica (27 en democracia), condenados por el orador como responsables de la crisis y la decadencia de la producción. Inmediatamente vino una reivindicación de las Fuerzas Armadas, de las que reclamó que fueran "dignas y orgullosas de su pasado". Y terminó descalificando el proyectado Plan Agroalimentario Nacional por su "inspiración marxista" y por estar en el camino de políticas del mismo signo "fracasadas", como "la (?) Chile de Allende" o Cuba, que "terminaron provocando hambre y escasez de alimentos". Frente a esta propuesta, reivindicó "el país del Centenario", el modelo conservador agroexportador de los inicios del siglo XX.
Ferrán, entrevistado por Página/12, describió la reacción de todos los que siguieron el discurso desde el palco: "Fuimos pasando del asombro al espanto". El ministro de la Producción pampeano lo señaló como "un discurso ideológico, reaccionario, que reivindicó a las Fuerzas Armadas y atacó a los políticos, planteó claramente la existencia de dos modelos de país, el actual y el del Centenario, tomando posición por este último". Ferrán señaló que "estamos acostumbrados a discursos duros de la dirigencia, pero no de este tipo, al que consideramos una apología de la dictadura. Por eso hemos hecho una presentación judicial".
En una entrevista con una emisora de Realicó, Gándara se defendió y aseguró que sus palabras fueron sacadas de contexto. No obstante lo cual, debió renunciar "por las repercusiones" que provocaron. Forte, de Federación Agraria, apuntó en cambio que los antecedentes de Gándara no debieran dar lugar a sorpresas. Pero "hablar como habló merece un pedido de perdón a la sociedad de Pico, a los pampeanos en general y a la democracia". Para Forte, Gándara "fue consecuente" con su ideología.
Otros sectores de la sociedad pampeana, además, creen que Gándara fue consecuente con sus intereses. Poco conocido por sus actividades rurales, se le atribuye alguna relación comercial con el Ejército, explotando tierras anexas al cuartel local, gracias a un convenio firmado con el arma. Las mismas fuentes locales aseguran que uno de los jefes del Regimiento 13 habría tenido oportunidad de leer el discurso del sábado antes de ser leído en público en la Exposición Rural. Pese a la advertencia de aquél, respecto de que era "un poco fuerte", Gándara siguió adelante. Si buscaba repercusiones, las encontró.
15 de septiembre de 2010
©página 12
rss

ex dictador dizque tene medo


Jorge Rafael Videla pidió la palabra para decir que se siente "intimidado". Habló durante el juicio por torturas y ejecuciones en la Unidad Penitenciaria 1 de Córdoba y se definió como "un preso político". Se ratificó la continuidad del juez cuestionado por uno de los acusados.
Argentina. El dictador Jorge Rafael Videla se definió ayer como un "preso político", denunció que se siente "intimidado", que teme por su seguridad y la de su familia y consideró que afirmaciones de ex miembros de la organización Montoneros durante un acto en el que evocaron sus tiempos de militancia constituyen "una amenaza a la sociedad de reinstaurar la violencia para lograr fines políticos". Las declaraciones del ex militar condenado a reclusión perpetua como mayor responsable del genocidio argentino se produjeron durante una audiencia del juicio por torturas y ejecuciones de presos políticos de la Unidad Penitenciaria 1, luego de que el Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba confirmara como integrante al vocal José María Pérez Villalobo, cuya imparcialidad había cuestionado el ex mayor Gustavo Adolfo Alsina, sindicado por varios sobrevivientes como uno de los más crueles torturadores del Tercer Cuerpo de Ejército.
El viernes pasado, según informó el diario La Voz del Interior, un centenar de viejos militantes, incluido el ex jefe montonero Roberto Perdía, se reunieron en el local de ATE en Córdoba para evocar su militancia en los ’70. Perdía y Guillermo Martínez Agüero habrían calificado a Mario Firmenich como "una figura respetable". "No es el momento para las armas, lo cual no quiere decir que las armas no sean un elemento de poder", dijo Martínez Agüero, cuñado de Firmenich.
Las declaraciones motivaron a Videla para pedir la palabra desde el rol de víctima. "Perdía y dirigentes de la agrupación terrorista Montoneros (realizaron) una amenaza a la sociedad de reinstaurar la violencia como vía para lograr fines políticos. Esto es muy grave", advirtió, y anticipó que denunciaría a los septuagenarios por el delito de "intimidación pública". Videla también apuntó la participación en el acto del secretario de Derechos Humanos de la Municipalidad de Córdoba, Luis Baronetto, quien declaró como testigo en el juicio, y confesó que se siente "intimidado por la situación que vivo junto a otros camaradas, de ser presos políticos". Ajeno al paso del tiempo, el imputado Enrique Mones Ruiz pidió a la fiscalía que identifique "a los que estuvieron en el acto".
La audiencia comenzó con la lectura de la resolución del tribunal que, por voto mayoritario, confirmó al vocal Pérez Villalobo. El ex mayor Alsina lo había cuestionado en base a un supuesto "homenaje" al ex gobernador Ricardo Obregón Cano y a una foto con su familia en inmediaciones del Archivo de la Memoria provincial el último 24 de marzo. Su defensor agregó que el juez juró en 1996 "por las víctimas de Trelew", en referencia a los presos políticos fusilados por la Armada en 1972. Ante las posiciones encontradas del presidente del Tribunal, Jaime Díaz Gavier, y del otro vocal, Carlos Lascano, la Cámara de Casación Penal designó al camarista Abel Sánchez Torres para que desempate la votación, que finalmente favoreció la continuidad de Pérez Villalobo.
Luego comenzó a declarar José César Magrini, ex médico de la UP1 hasta marzo de 1977, quien recordó que "los presos especiales –denominación que recibían los presos políticos– eran sometidos a un régimen muy duro" tras el golpe de 1976. "Nunca presencié los actos durísimos que ocurrían en la cárcel, pero sí me tocó atender las consecuencias psíquicas y físicas de ese régimen", reveló. Recordó que debió asistir a detenidos con "golpes, contusiones, trastornos respiratorios y a veces otros cuadros graves". Contó que los presos que salían encapuchados "volvían", pero que quienes salían sin capucha "no volvían", y que de diferenciarlos se encargaba el personal militar, no el penitenciario. Pese a las muertes en "intentos de fuga" que publicaba la prensa "sabíamos que no era así y que los habían matado", dijo. "Todos sabían qué ocurría. Lo sabían en el Colegio Médico, el Colegio de Abogados, la Iglesia, la sociedad y el periodismo".
15 de septiembre de 2010
©página 12
rss