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justifican torturas y homicidios


Alfredo Astiz reivindicó el terrorismo de estado en el juicio por los crímenes en la ESMA. El ex marino justificó la represión ilegal con discursos de Perón sobre la necesidad de "exterminar terroristas". Dijo que la Justicia responde al Ejecutivo y que hay "un ataque organizado y sistemático al grupo de personas que combatió al terrorismo".
[Diego Martínez] Argentina. Alfredo Astiz declaró ayer durante setenta y ocho minutos ante el tribunal que lo juzga por delitos de lesa humanidad en la ESMA. No negó los crímenes que le imputan. No mostró arrepentimiento. No pidió perdón. Admitió los hechos a su manera. Con discursos de Perón sobre la necesidad de "exterminar terroristas". Con los decretos de aniquilamiento de Luder, Cafiero & Ruckauf. Con un supuesto "apoyo de la sociedad, reflejado en el periodismo de la época". Afirmó con esmerado rostro adusto que Néstor Kirchner dio en 2003 "un golpe de Estado" al designar "una nueva mayoría automática" en la Corte Suprema de Justicia, aseguró que el Poder Judicial responde "a las órdenes del Ejecutivo", que existe "un ataque organizado y sistemático al grupo de personas que combatió al terrorismo" y advirtió que "los responsables e implicados en esta persecución deberán responder en el futuro", frase significativa para quien se ufanó de ser "el hombre mejor preparado para matar políticos o periodistas". Hoy a las once tendrá la palabra Jorge Acosta, ex jefe de inteligencia del Grupo de Tareas 3.3.
La jornada comenzó con forcejeos en la vereda de Comodoro Py, donde agentes de la Federal se abalanzaron sobre un camarógrafo de la agencia Reuters para impedirle tomar imágenes del dictador Jorge Videla. El papelón continuó a la tarde, con malabarismos de los penitenciarios que trasladan a los represores para impedir que los reporteros hicieran su trabajo. El fotógrafo de Página/12 tuvo que disparar su cámara con una Itaka pegada al pecho. Los camarógrafos presentes, de canales que curiosamente no cubrieron la declaración de Astiz, aseguran que Videla y los imputados de la ESMA partieron rumbo a Campo de Mayo y Marcos Paz, respectivamente, en el mismo camión del Servicio Penitenciario.
Menos formal que sus camaradas, con jean y pulóver, Astiz caminó hasta la silla reservada a los testigos con el vaso de agua en una mano y una carpeta celeste en la otra. Se sentó, miró hacia la bandeja superior en busca de cariño y se dispuso a dar sus datos.

–¿Apodos? –preguntó el juez Daniel Obligado.
–Alfredo –respondió el hombre, que infiltrado en las Madres de Plaza de Mayo se hacía llamar Gustavo Niño.

–¿Grado militar?
–Capitán de fragata –mintió, pues lo perdió tras ostentar ante una periodista sus dotes como asesino.

Luego leyó en castellano borrascoso un discurso de catorce carillas, que más tarde distribuyó un camarada. Astiz se definió como "democrático y profundamente republicano" y dijo no compartir ideales con ningún totalitarismo, incluido el nacional-socialismo, al que considera "de izquierda (sic)". Luego intentó dar cátedra sobre terrorismo. Recordó la Tricontinental de 1966, la Organización Latinoamericana de Solidaridad y la Junta Coordinadora Revolucionaria en 1974, con la que consideró instituida "una organización terrorista continental dirigida por la Unión Soviética y Cuba". Enumeró acciones militares durante el gobierno peronista anterior al golpe de Estado y reforzó su argumento con citas de Luis Mattini, ex dirigente del PRT, quien admitió que "nunca pensamos en democracia", y de Martín Caparrós, cuando escribió que "creíamos muy sinceramente que la lucha armada era la única forma de llegar al poder".
Dedicó el segundo capítulo a la obediencia debida. Aseguró que fue justificada por San Martín y Belgrano, explicó que como subordinado tenía vedado inspeccionar "lo bueno o malo de una orden" y consideró "ridículo" pretender semejante actitud de un militar "durante el fragor del combate y bajo fuego enemigo". Prefirió no dar ejemplos. En línea con el capitán Adolfo Donda, dijo que "no delinque el militar que cumple órdenes, sino el superior que no se hace responsable de las órdenes que ha dado".
Para justificar el terrorismo de Estado invocó "órdenes verbales" de Perón luego del copamiento del Regimiento de Azul, cuando pidió "aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal". También citó al diputado peronista Alberto Stecco, que propuso "perseguir a los subversivos y aniquilarlos como ratas". Aseguró que "las Fuerzas Armadas cumplieron con el mandato constitucional, con leyes y decretos vigentes, en legítima defensa del Estado y la Nación". Nada dijo sobre la legitimidad del golpe de Estado. Tampoco sobre las normas en las que se fundó el método cristiano de arrojar personas vivas al vacío desde aviones militares.
De los casos que le imputan, sólo se refirió al de las Madres y las monjas secuestradas en la iglesia de la Santa Cruz. Puso en duda "la seriedad de los exámenes" que permitieron identificarlas y pidió que se reiteren. Es comprensible: no podrá ser condenado por homicidio por miles de desaparecidos, pero sí por las víctimas que el Equipo Argentino de Antropología Forense inhumó, identificó y entregó a sus seres queridos.
Producto del "golpe de Estado" kirchnerista existe una "permanente e ilegal presión" del Poder Ejecutivo sobre el Judicial, sostuvo. Le consta por "editoriales del diario La Nación". "¿Qué siento de la Justicia argentina?", preguntó e hizo una pausa cual si fuera a emitir una reflexión profunda. "Que está permanentemente subordinada a las necesidades políticas", respondió. Sugirió "oscuras manipulaciones", advirtió sobre "la creciente inseguridad jurídica que azota a la Nación" y no se privó de amenazar al TOF5. Son "una comisión especial de facto", dijo, y les advirtió que "deberán hacerse cargo de su incalificable accionar cuando vuelvan a imperar las instituciones de la República".
El cierre fue digno de un canalla: "Si realmente quieren saber qué pasó", advirtió en una sala repleta de padres e hijos de desaparecidos que esperan desde hace treinta años una confesión sobre el destino final de sus seres queridos, "deberían juzgarnos como legalmente corresponde, por nuestros jueces naturales, es decir la justicia militar".

18 de marzo de 2010
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una luchadora incansable


Presentan el sábado el documental ‘Herminia, la vida de una madre’. Lo que nació hace dos años como un video hogareño se convirtió -por el valor del material recogido- en un trabajo de 56 minutos de la productora Nómada, que se estrenará en ‘La Toma’, justamente, para el cumpleaños de Herminia Severini.
[Edgardo Pérez Castillo] Argentina. "Esos somos nosotros, los luchadores, que cuando nos ponemos la camiseta de la lucha la defendemos a muerte. Y si tenemos que dar la vida, viejo, la tenemos que dar", dice, enérgica, Herminia Severini, rodeada de jóvenes trabajadores que la escuchan y admiran. En esas oraciones la Madre de Plaza de Mayo deja en claro cuál es su esencia. Hija de inmigrantes italianos pobres, nacida en Correa en 1926 como la anteúltima de 16 hermanos, Herminia hizo de la militancia un modo de vida, y la profundizó aún más cuando, en 1977, su hija fue víctima del terrorismo de Estado. A punto de cumplir 84 años, y mientras Adriana María continúa como desaparecida, Severini es la protagonista de ‘Herminia, la vida de una madre’, documental que abre con aquellas palabras de lucha, y que tendrá su estreno pasado mañana, a las 19, en el Centro Cultural La Toma (Tucumán 1349).
Después de la experiencia de La Conjura TV (proyecto dedicado a la realización de ficciones y documentales, llevado adelante con una estructura de trabajo horizontalista), algunos miembros de ese grupo le dieron forma a Nómada, productora que por estos días va camino a constituirse en cooperativa de trabajo y que tuvo a su cargo la realización del documental sobre la Madre de Plaza de Mayo. Focalizados en temáticas sociales y políticas, los integrantes de Nómada tuvieron a su cargo la realización de un material lanzado en mayo de 2009 en conmemoración a los 40 años del Rosariazo, a partir de un pedido de ATE y CTA.
El proyecto dedicado a Herminia Severini también surgió por un pedido: un grupo de maestros solicitó un video homenaje que se proyectaría con motivo del cumpleaños de la incansable militante. "Era un video corto, con algunas entrevistas. Salimos a hacer esas primeras entrevistas que nos pidieron, empezamos a ver las historias que nos contaban, el material de archivo que conseguimos y nos dimos cuenta de que no podíamos hacer solamente un video de cumpleaños. Hablamos con la gente, le pedimos más tiempo y decidimos hacer un documental", relató Andrés Barlé, responsable de montar y editar las casi 40 horas de grabación que derivaron en un documental de 56 minutos de duración.
Después de dos años de trabajo, entonces, la película tendrá su estreno oficial y cumplirá, además, con aquel objetivo primario: la presentación se realizará pasado mañana, en coincidencia con el cumpleaños 84 de la histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo. Gustavo Cabrera, otro de los integrantes de Nómada, delineó las características de un trabajo que tiene a Severini como protagonista central y cuyo adelanto puede verse a través de www.nomadacoop.blogspot.com. "Creo que Herminia tiene una historia muy particular: su larga historia de militancia, su compromiso social, además de ser una de las referentes más importantes de Madres de Plaza de Mayo. Pero ella, a diferencia de otras madres que comenzaron a militar a partir de la desaparición de sus hijos, ya venía con un contenido político, una historia de militancia sindical. Ella ya tenía un compromiso sindical y político. Fue obrera, enfermera, siempre tuvo una concepción muy humanista para intervenir el mundo. Herminia es un personaje muy particular para investigar, para poder sacar cosas. Uno va escarbando en su historia, buscando por dónde anduvo y se va encontrando con cosas fantásticas. Por momentos su nombre ha tenido cierta repercusión y lo que intentamos hacer en el documental es una línea histórica de su vida, donde además vamos trazando un paralelismo con la historia del país", destacó quien participara de la elaboración del guión junto al director Lisandro Mulhall y la productora general Sofía Alberti.

18 de marzo de 2010
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la patota no debe quedar impune


El testimonio de Adriana Arce en el juicio contra el represor Horacio Barcos. La sobreviviente de la Fábrica de Armas Domingo Matheu declaró sobre el secuestro de su colega José Alberto Tur. Pidió que la población denuncie al Personal Civil de Inteligencia que actuó en la dictadura, para avanzar en la justicia.
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. La sobreviviente de Fábrica Militar de Armas, Adriana Arce vinculó su martirio y el de su colega José Alberto Tur, en mayo de 1978, con la militancia gremial de ambos en el Sindicato de Trabajadores de la Educación de Santa Fe. "Estábamos bajo la mira del aparato de inteligencia de la dictadura", dijo después declarar en el juicio al ex agente civil del Ejército, Horacio Américo Barcos, acusado por el secuestro y torturas a Tur y a su ex esposa, Amalia Ricotti. Arce estuvo en Santa Fe el 11 de mayo de 1978 para reunirse con Tur, preocupados por los docentes desaparecidos en el gremio. Dos represores a bordo de un Fiat 1500 rojo la siguieron en el viaje de ida y de vuelta a Rosario. Ya cuando Tur la despidió en la estación de ómnibus de Santa Fe se dio cuenta que otros cuatro sujetos lo seguían a él, de cerca. Allí tuvo un mal presentimiento: "Nos van a secuestrar", pensó. Y así fue. Cuando llegó a Rosario, a la noche, un grupo de tareas la secuestró en la Fabrica Militar de Armas y cinco días después, el 16 de mayo, otra patota de la dictadura secuestró a Tur y Ricotti durante dos semanas en otro centro clandestino de Santa Fe -que aún no fue localizado pero al que los represores también llamaban "Fábrica".

¿Qué pasó en esa reunión con Tur, en mayo de 1978? Porque después los secuestran a los dos -preguntó Rosario/12.
El Sindicato de Trabajadores de la Educación estaba bajo la mira de la dictadura -dijo Adriana. "Y eso tiene que ver con el plan sistemático de exterminio para imponer un modelo económico. Los militares lo escriben en 1975 y lo aplican en 1976. Después sacan una directiva complementaria que apunta contra la Coordinadora de Gremios en Lucha, la CGT de los Argentinos y la Comisión Intersindical. También contra los docentes porque los consideran ’generadores de la ideología subversiva’. La misma noche del golpe del 24 de marzo allanaron la sede del gremio en Rosario y se llevaron los registros de afiliados y los nombres de los delegados departamentales, entre ellos los datos de Tur (que era delegado el departamento Las Colonias)".
"En 1978, vine a ver a Tur porque a pesar de que teníamos prohibida la actividad sindical, nos reuníamos con los delegados de los departamentos para ver los compañeros desaparecidos que teníamos. Había docentes desaparecidos por todas partes y de todos los niveles. Por eso vengo a Santa Fe y me reúno con Alberto en su casa. Ya cuando salí de la escuela en Rosario veo en la calle un automóvil con dos hombres. Era un Fiat 1500 rojo. Y cuando llego a Santa Fe y Alberto me busca en la terminal de ómnibus y vamos a su casa, vuelvo a ver el mismo autos con esas dos personas", recordó Arce.

¿Pudo identificar a esas dos personas que la siguieron a Santa Fe?
A uno de ellos lo tenemos preso en Rosario y es uno de los imputados en el juicio (oral al ex comandante del Segundo Cuerpo de Ejército, general Ramón) Díaz Bessone que comienza el 27 de abril. Es "Armando" (Alberto Pelliza). Y el otro es "Rébora" (Eduardo Rebecchi) que está prófugo. Eran los mismos que me siguieron a Santa Fe -reveló Adriana.

Otro hecho que Arce relató en el juicio es que Tur también era seguido por los represores. Después de la reunión en la casa de su colega, éste la acompañó hasta la estación de colectivos de Santa Fe. Ella subió al micro que la llevaría de vuelta a Rosario y desde la ventanilla puede ver que cuatro sujetos seguían de cerca de Tur. Y en entonces, pensó: "Van a secuestrar a Alberto". "Y después, cuando yo llego a Rosario me secuestran a mí. Esa la tuve clara. Nos secuestraron a los dos, a mí esa noche (del 11 de mayo de 1978) y a Alberto lo secuestran unos días después (el 16 de mayo)", precisó.
En el juicio le preguntaron a Adriana si ella había podido identificar a quienes seguían a Tur. "No", contestó. "La imagen que tengo (en la memoria) es Alberto que regresa hacia su auto Citroen y los cuatro hombres que lo siguen. Allí presentí que lo iban a secuestrar. El colectivo arrancó, y no supe más nada. Creo que Alberto ni siquiera se dio cuenta de la presencia de esta gente".

¿Ambos secuestros están vinculados?
Sí. El Segundo Cuerpo de Ejército daba esas directivas a todos los que estuvieron unidos en la represión. Los grupos operativos estaban integrados por miembros de todas las fuerzas y también por civiles. Lo sé porque ellos me lo dijeron. Cuando me secuestraron me dijeron: "¿Vos sabés donde estás? Estás chupada. ¿Y sabés quiénes somos nosotros? Un grupo de tareas de fuerzas conjuntas integrados por civiles y militares de todas las fuerzas". Y evidentemente, yo pensé que eran alrededor de 30, pero si analizamos las listas (de los PCI) que fueron desclasificadas y publicadas, vemos que coinciden perfectamente. De esos, muchos andan aún por la calle. Y es importante que aquellos que los tienen de vecinos y los conocen, colaboren para que se pueda esclarecer todo lo que ha pasado en la dictadura y hacer justicia. Porque ellos han hecho un pacto de silencio que nos impide conocer la verdad, aplicar la justicia y seguir adelante como país. Durante tantos años de impunidad, ellos instalaron una dinámica en la que parece que todo vale.

Usted ofreció en el juicio un informe de inteligencia de la Policía de Rosario sobre usted y que menciona a Tur.
Si, me dediqué a investigar esto y a denunciarlo en cuánto lugar he podido. En el año 2000, logré denunciarlo en la Argentina ante el (ex fiscal y hoy camarista) Eduardo Freiler, en Comodoro Py. Freiler pidió información al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y le mandaron (el expediente con) todo. Y entre esas cosas, había un informe que le envían al ex juez (federal de Rosario, Pedro) Tiscornia, a quien el Comando de Segundo Cuerpo manda el penal de Villa Devoto para que nos abra una causa federal. A mi ya me habían hecho un Consejo de Guerra y ahora me hacían una causa federal con las mismas acusaciones. En ese momento, nosotros sabíamos que si eso sucedía era la manera de legalizar la condena (del Consejo de Guerra). Yo le dije a Tiscornia: "Mire, a mí me han secuestrado y torturado". Y él me contestó: "Yo no vengo a escuchar eso". Y se fue. Y después le mandó una nota informándole al general Leopoldo Galtieri. El juez Tiscornia tendrá que rendir cuentas de todo esto porque aún vive: él le informó al Segundo Cuerpo que yo había intentado denunciar (el secuestro y las torturas). Y eso es muy grave.

Usted dijo que ese informe de inteligencia fue hecho con datos que aportaban los infiltrados en el gremio y en otros sectores sociales.
Así fue. Lamentablemente. Y a partir de la lectura de las listas (de los PCI) uno sabe que fue así.

¿Pudo detectar algunos nombres de los agentes que operaban como PCI?
No se podían saber tantas cosas (de la actividad sindical) si los datos no salían de adentro. Ellos mandaban a los infiltrados a hacer tareas, a levantar datos en las asambleas.

15 de marzo de 2010
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asesinatos de septiembre de 1976


Cambios en la causa caratulada Díaz Bessone.
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. Uno de los casos por los que será juzgado el general Ramón Díaz Bessone en el juicio oral que comienza el 27 de abril es la escalada de terror del 27 de setiembre de 1976. El ex jefe del Segundo Cuerpo ya está procesado en la megacausa -que se recaratuló con su apellido por el secuestro y el asesinato de Antonio Angel López y Miriam Susana Moro de De Vicenzo y la desaparición de Roberto Enrique De Vicenzo, por lo que ahora el hallazgo y la identificación del cuerpo de este último seguramente cambiará la calificación legal en el proceso.
La justicia imputó a Díaz Bessone "haber intervenido como comandante del Segundo Cuerpo del Ejército Argentino en la privación ilegítima de la libertad, mediando violencia y amenazas y posterior homicidio de Antonio Angel López" y "de Miriam Susana Moro de De Vicenzo, a unos veinte kilómetros de Casilda, sobre el camino de Armstrong y a unos mil metros de la ruta provincial 33, el 29 de septiembre de 1976", dice la resolución de la Cámara Federal de Rosario que ratificó el procesamiento de Diaz Bessone el 14 de mayo de 2009.
La madre de De Vicenzo, Noemí Olga Johnston, "declaró en la causa que su nuera Miriam Susana Moro y Antonio López fueron secuestrados en la calle en la madrugada del 27 de setiembre de 1976, cuando se dirigían en una moto al frigorífico Swift. Una versión similar de los hechos dio Ana María Moro, hermana de Miriam, en el legajo Conadep que se agregó a la investigación. Allí además se hace referencia a un encuentro que Ana Moro habría tenido en 1983 con Marta Vénnera de López viuda de Antonio López , quien le habría relatado que en 1979 reconoció el cadáver de su esposo en la fotografía de un sumario instruido en los Tribunales provinciales con motivo del hallazgo de dos cuerpos el 29 de setiembre de 1976 cerca de Casilda y que pudo recuperar el de su marido en el cementerio de esa ciudad", agregó la Cámara.
"Los cuerpos Moro y López fueron encontrados con los ojos vendados con el mismo tipo de género y presentaban heridas de armas de fuego. El cuerpo de López tenía un único orificio de entrada de un proyectil en la nuca, con trayectoria ascendente, mientras que el de Miriam presentaba varios orificios de entrada y salida de balas, hematomas en las piernas y lesiones en la vagina".
En su testimonio ante la justicia provincial, Ana María Moro dijo que ocho meses después de la desaparición de su hermana, "fue allanado su domicilio y que uno de los efectivos que participó del operativo la identificó como hermana de aquélla eran gemelas y que por eso fue detenida y alojada durante 11 días en la Sección Informaciones, donde se encontró con José Baravalle, quien le dijo que a Miriam y a su marido los habían matado".
Marta Vennera recordó ante la justicia ordinaria en diciembre de 1983 lo que había escuchado cuando cayó su marido junto con Miriam Moro. "Que en la zona sur de Rosario una pareja se trasladaba en una motoneta verde, "se les dio la voz de alto, que hubo disparos y que el hombre cayó y su cuerpo fue recogido y que la mujer fue introducida en un vehículo viva"". Marta dijo que su esposo tenía una motoneta verde.
Otro testigo, Jorge Ignacio Fontanarrosa, que declaró en 1984 dijo en la época que la desaparición de López y Moro, él trabajaba en el frigorífico Sugarosa de Villa Diego y "que allí se rumoreaba que en esa zona una pareja que se movilizaba en moto había panfleteado a las cinco de la mañana, horario de entrada del personal al frigorífico, y luego se habrían dirigido al cercano frigorífico Swift, siendo detenidos en camino al lugar".

14 de marzo de 2010
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después de treinta años de angustia


Identifican dos desaparecidos en Rosario. Estuvieron sepultados 32 años como NN en Barrancas. Uno paso por el pozo. Según lo pudo establecer el Equipo Argentino de Antropología forense en el documento al que accedió Rosario/12, se trata de Roberto Enrique De Vicenzo y Rubén Juan Forteaga. Avanzan las investigaciones para determinar la identidad de otro NN.
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. El Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de dos desaparecidos de la dictadura en Rosario: Roberto Enrique De Vicenzo y Rubén Juan Forteaga, que estuvieron sepultados como NN durante tres décadas en el cementerio de Barrancas. Y ahora avanza en los estudios genéticos para devolverle el nombre a un tercer NN localizado la semana pasada en el cementerio de Santa Fe, pero que los investigadores presumen que estaría vinculado al mismo grupo. "La verdad salió a la luz después de 34 años", dijo una fuente de la investigación que está a cargo del juez federal Nº 1, Reinaldo Rodríguez. De Vicenzo fue secuestrado el 27 de setiembre de 1976 y lo vieron con vida en el centro clandestino ‘El Pozo’ en el Servicio de Inteligencia de la Policía de Rosario, por lo que el hallazgo y su identificación es una prueba clave para reconstruir el circuito del terror en la zona del Segundo Cuerpo de Ejército. Los traslados hacia la muerte: el secuestro, el martirio, la ejecución a la vera de los caminos, la desaparición del cadáver y el enterramiento clandestino.
El 27 de setiembre de 1976 fue un día fatídico en Rosario. Cinco militantes del peronismo revolucionario cayeron en pocas horas en poder de los grupos de tareas que comandaba Feced: a la mañana, la esposa de De Vicenzo, Miriam Susana Moro y un compañero de ésta, Antonio Ángel López. Y a la tarde, De Vicenzo, Forteaga y Óscar Alfredo Bouvier, que sigue desaparecido.
Moro y López habían salido temprano a repartir volantes por la zona sur de Rosario, se movilizaban en una moto, pero los fusilaron y los dejaron en un camino rural de la provincia. Los cuerpos aparecieron 48 horas después del secuestro, el 29 de setiembre de 1976, en una ruta que va a Armstrong, entre Chabás y Bigand y los inhumaron como NN en el cementerio de Casilda. La esposa de López recuperó el cuerpo de su esposo en 1979. Lo habían matado de un balazo en la nuca. Pero la familia de Miriam recién tuvo certeza de su destino final en el arranque de la democracia, en 1983, aunque nunca pudo recuperar sus restos. Ella tenía 24 años, dos hijos: uno de casi dos años y otro de siete meses y estaba embarazada del tercero, de cuatro meses. Le dispararon doce balazos por la espalda.
De Vicenzo fue secuestrado el 27 de setiembre a la tarde. "Lo trasladan al Servicio de Inteligencia de la Policía de Rosario, donde es visto por dos personas", según relató ante la Conadep su cuñada Ana María Moro, gemela de Miriam, que también estuvo secuestrada en ‘El Pozo’, unos meses después, en mayo de 1977. Allí, pudo hablar con otro detenido, José ‘Pollo’ Baravalle, a quien le preguntó por su cuñado y su hermana. Baravalle le dijo que Roberto había estado en el centro clandestino, pero Miriam no, aunque sabía que ambos habían sido asesinados. Otra detenida, Eva Esther Fernández, le dijo lo mismo que José. Baravalle estaba acusado de colaborar con la dictadura, buscó refugio en Italia, pero el cerco de Interpol para extraditarlo a la Argentina comenzó a cerrarse en setiembre de 2008, no lo resistió y se tiró desde un puente.
Veinticuatro horas después de la escalada de secuestros en Rosario, aparecieron acribillados los cuerpos de tres jóvenes en la zona rural de Barrancas. Uno, el 28 de setiembre. Y dos, el 30 de setiembre, en el camino viejo a Yrigoyen, a un kilómetro de la autopista Santa Fe Rosario. Dos de ellos fueron sepultados en el cementerio de Barrancas, donde estuvieron 32 años hasta su exhumación en 2008. Pero el tercero terminó en el cementerio de Santa Fe, donde fue localizado recién la semana pasada en el cuadro de tierra Nº 5, con las marcas del terror y el tiro de gracia.
El 30 de junio de 2008, el juez Rodríguez ordenó inhumar los restos de los dos NN enterrados en Barrancas y autorizó al Equipo Argentino de Antropología Forense a enviar las muestras a un laboratorio de Estados Unidos especializado en la extracción de ADN a restos óseos (Bode Technology Group). El primer resultado de la investigación se logró el año pasado cuando, los estudios genéticos confirmaron que uno de los cuerpos "corresponden a quien en vida fuera Rubén Juan Forteaga", según la resolución 14/09 del 3 de agosto de 2009 firmada por el doctor Rodríguez.
La fiscal Nº 2 Cintia Gómez formuló entonces el requerimiento de instrucción para investigar el crimen y la esposa de Forteaga presentó una denuncia penal por la "persecución política, homicidio y posterior desaparición del cuerpo" de su esposo y su "enterramiento en forma clandestina en el cementerio de Barrancas".
Hasta ahí la investigación se mantenía en reserva, pero esta semana trascendieron varios hechos:

- El 26 de febrero, el juez Rodríguez firmó la resolución 6/10 que declara su incompetencia para investigar el asesinato de Forteaga y derivó la causa al juez federal Nº 4 de Rosario, Marcelo Bailaque, que ya investigaba la desaparición del joven militante de la JUP, el 27 de setiembre de 1976. "El hecho delictivo se cometió en diversas jurisdicciones", dijo Rodríguez y consideró que su colega de Rosario estaba en mejores condiciones que él para investigar el caso por "economía, celeridad, inmediatez procesal y defensa en juicio", explicó. * El 8 de marzo, el Equipo Argentino de Antropología Forense entregó al magistrado los resultados genéticos que acreditan la identidad del otro NN exhumado en Barrancas: "Roberto Enrique Darío De Vicenzo, nacido el 4 de febrero de 1952 y secuestrado el 27 de setiembre de 1976", dice el informe al que tuvo acceso Rosario/12. Y el estudio del Laboratorio de Inmunogenética y Diagnóstico Molecular (LIDMO) de Córdoba que comparó el ADN de la víctima con muestras de sangre de su madre y de sus hijos agregó: "La probabilidad de que la muestra 220.545 pertenezca a un hijo biológico de Noemí Olga Johnston y a su vez padre biológico de Gustavo Alberto De Vicenzo y Darío Máximo De Vicenzo es del 99,999999 por ciento".

- La semana pasada, el Equipo de Antropología Forense produjo otro hallazgo trascendente en la investigación: localizó el cuerpo del tercer joven que había aparecido acribillado en Barrancas, en setiembre de 1976, pero que fue enterrado en el cementerio de Santa Fe un mes después. "Tiene marcas de disparos de bala", dijo otra fuente consultada por este diario. La búsqueda se reactivó hace muy poco por lo que algunos podrían considerar un "hecho casi fortuito", pero que no es otra cosa que el paciente y tenaz método de cruzar datos de los expedientes judiciales. Una lectura minuciosa en el despacho del juez Rodríguez de la causa abierta en 1984 para identificar las víctimas de la dictadura sepultadas como NN, detectó el traslado de uno de los cuerpos de Barrancas a Santa Fe. En 1984, sólo se identificaron dos y entre 1998 y 1999 otros diez. Ahora, la pesquisa volvió a dar resultados: los forenses hallaron "el cadáver trasladado de la ciudad de Barrancas, provincia de Santa Fe, a la sala policial del Hospital Piloto por orden del juez de Instrucción de la 1ª nominación, doctor Juan Cantoia, el 16 de octubre de 1976" e inhumados como "NN masculino, el cuadro Nº 5, hilera H, fosa Nº 31", dos días después, el día 18 de octubre de 1976.

14 de marzo de 2010
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listado de suboficiales parias


El Archivo Nacional de la Memoria estará en condiciones de entregar este año a la justicia una nueva lista con nombres de personal afectado en tareas de inteligencia durante la última dictadura militar, para que sea utilizada como información en las causas que investiga por violaciones a los derechos humanos.
Argentina. "Este año habrá más listados, con nombres de suboficiales", adelantó el titular del ANM, Ramón Torres Molina, a casi dos meses del más significativo aporte efectuado a la justicia con los nombres de más de 4200 civiles y militares que reportaba al Batallón 601, la más grande estructura de inteligencia del Ejército que operó entre 1976 y 1983.
Desde la oficina donde funcionara la Escuela de Guerra Naval de la ESMA, en el predio recuperado como espacio de la memoria, el abogado platense, ex fiscal y ex preso político de las dictaduras de Roberto Levingston en 1968 y de la junta militar que irrumpió el poder el 24 de marzo de 1976, tiene la oportunidad de ponerse al frente de la reivindicación de la memoria histórica.
"Hay una memoria que a través de la historia trató de imponer a la sociedad conceptos que son necesarios revertir con otro tipo de valoración", señaló al poner como ejemplo que la dictadura militar "impuso la lucha contra la subversión, que pierde fuerza con la recuperación de la democracia".
Sin embargo, Torres Molina consideró que entre 1983 y 1984, se instala la concepción de "lucha entre dos aparatos, el represivo y las guerrillas, que se representaba con la teoría de los dos demonios" y que tenía como pretensión "separar al conjunto de la población".
Para el funcionario, la reforma de la Constitución Nacional en 1994, con la incorporación del artículo 36 que consagra el derecho a la resistencia "se contribuye a reivindicar las luchas contra la dictadura con independencia de su efectividad".
Entusiasmado por el trabajo "complicado, lento y minucioso" de los equipos técnicos del ANM, adelantó que está en plena elaboración "una nueva lista con nombres de suboficiales" que completará la que entregara al juez Ariel Lijo con la nómina de oficiales y civiles que revistaron en tareas de inteligencia durante la dictadura.
"Creemos que la nómina de civiles está completa, pero falta una lista de suboficiales con nombres de sargentos primeros, oficiales mayores, suboficiales, mayores, cabos y soldados que tras cumplir el servicio militar obligatorio pasaban a revistar como personal de inteligencia", señaló el titular del ANM. Respecto de la Fuerza Aérea y la Armada, Torres Molina estimó que "hay menos personal civil", según la información que disponen hasta ahora.
Responsable del organismo desde 2008, al reemplazar por un decreto de actualización de funciones al Secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, Torres Molina precisó que el ANM almacena en su acervo "unos mil doscientos metros lineales de documentación en soporte gráfico y más de 4 millones de fojas digitalizadas".
El Archivo fue creado en diciembre de 2003, en el ámbito de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, con el fin de obtener, clasificar y preservar documentos, información y testimonios sobre las rupturas institucionales en el país y sus consecuencias en las violaciones a los derechos humanos.
El acervo está compuesto por el fondo documental de la Secretaría de Medios de la Presidencia de la Nación de 1934 a 1994; los archivos CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) y SDH (Secretaría de Derechos Humanos); documentación sobre leyes de reparación a las víctimas del terrorismo de Estado, y material digitalizado donde constan la mayoría de causas por delitos de lesa humanidad.
"El material del ANM no está limitado a la dictadura militar, sino a las acciones que promueve o tolera el Estado y a la lucha contra esas violaciones a los derechos humanos por parte de las organizaciones sociales" aclaró, y adelantó que al finalizar las obras de remodelación todo el material podrá ser consultado por el público.

14 de marzo de 2010
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sobrina de leonie duquet


"Es para mí emocionante".
Argentina. "Es para mí muy emocionante que los responsables estén siendo juzgados", dijo a Página/12 la monja francesa Geneviève Jeanningros, sobrina de Leonie Duquet, la religiosa secuestrada y asesinada por la Armada en un vuelo de la muerte, identificada un cuarto de siglo después por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Luego de ver de cerca, blíndex mediante, a diecisiete imputados de la ESMA, Jeanningros confesó sentirse "impresionada por la soberbia de los militares". "Percibo que todavía tienen poder, también por la fuerza de sus abogados", explicó con mirada serena, la foto de Duquet en la mano y el crucifijo pegado al pecho. Integrante de la congregación Fraternidad de las Hermanitas de Jesús, de origen francés pero radicada en Italia, la monja declaró el 18 de noviembre en el juicio en ausencia al ex almirante Emilio Massera, insano para la Justicia argentina, sano para la italiana. Jeanningros recordó que tuvo poco trato con Duquet porque se radicó en la Argentina en 1949, cuando ella tenía seis años, aunque compartieron varios meses en 1962 y mantuvieron contacto epistolar durante los años siguientes.

13 de marzo de 2010
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ahora no quieren hablar


"No sentí gritos de tortura".
Argentina. El capitán médico Carlos Capdevila no aceptó responder preguntas, pero se explayó sobre los testimonios que lo incriminan. De paso lento, voz suave y mirada extraviada, dijo que estaba medicado, aseguró no recordar su número de documento, pero no tuvo problema para memorizar a qué días de la semana correspondían ciertas fechas de 1979. Admitió que trabajó en la enfermería de la ESMA, pero aseguró que "no he sentido nunca gritos de tortura". Sugirió que las declaraciones en su contra fueron "inventadas" y que según los testigos "todos estábamos torturando en todos lados".
El prefecto Juan Antonio Azic, quien en 2003 intentó suicidarse, tampoco recordó su documento. "Niego todo lo que se me acusa, me niego a declarar y a responder preguntas", fueron sus únicas palabras en público. Comenzó entonces otro debate, sobre si esa frase se podía considerar como una declaración indagatoria. La mera hipótesis "ofende al sentido común", dijo el fiscal Pablo Ouviña. El tribunal ordenó leer sus testimonios anteriores y difirió para el futuro la decisión sobre la cuestión procesal. Manuel García Tallada fue aún más breve. "No voy a declarar", dijo, y escuchó sus relatos anteriores, cuando admitió que "desde el almirantazgo hacia abajo, toda la institución conoció y participó" de la guerra sucia.

13 de marzo de 2010
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