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acelerarán juicios contra represores


El máximo tribunal prepara medidas para agilizar las causas sobre represores de la última dictadura. En el acuerdo del lunes, se discutió sobre la demora en los expedientes vinculados con el terrorismo de Estado. Preparan una acordada sobre el tema. Las medidas que se evalúan: desde redistribuir las causas hasta crear nuevos tribunales.
Argentina. Mientras la mayoría de los reproches por las demoras en las causas contra represores de la última dictadura apuntan contra el Poder Judicial, la Corte Suprema resolvió tomar cartas en el asunto y prepara una acordada para dar su empujón a los juicios por crímenes de lesa humanidad que se firmaría entre el lunes y martes que viene. La decisión de la Cámara de Casación Penal de conceder la libertad a los exponentes del terrorismo de Estado Alfredo Astiz y Jorge ‘Tigre’ Acosta, junto con una veintena de militares y civiles, reavivó el debate entre Sus Señorías, que en su plenario de anteayer comenzaron a evaluar medidas posibles. Todavía no pulieron un plan, pero para empezar le darían forma y entidad a una oficina propia de seguimiento de los juicios orales sobre violaciones a los derechos humanos. A su vez, no descartan medidas específicas: desde exhortar a los jueces a elevar a juicio las investigaciones que tengan las pruebas centrales producidas hasta redistribuir los expedientes que desbordan a un único tribunal como ESMA y Primer Cuerpo de Ejército, o incluso crear nuevos tribunales y salas de audiencias con condiciones de seguridad.
En su fallo de la semana pasada, la Sala II de la Cámara de Casación fundamentó la excarcelación de los ex jerarcas de la patota de la ESMA y otros represores, en su mayoría presos desde 2003, en que habían pasado demasiado tiempo detenidos sin condena. Las normas permiten hasta dos años, más uno de prórroga. La apelación del fiscal Raúl Pleé impidió que la liberación se concretara, al menos por el momento. Se basó en la "gravedad institucional" que reviste a los juicios por violaciones a los derechos humanos y señaló el peligro de fuga de los acusados y la posibilidad de que obstaculicen la pesquisa. La Corte, tarde o temprano, va a tener la última palabra sobre la pertinencia de estas excarcelaciones. Por lo pronto, la acordada que comenzaron a discutir va por otro carril y apuntaría a las raíces de las dilaciones que impiden que las causas sobre crímenes dictatoriales lleguen en un tiempo razonable a la instancia oral.
En los últimos años la Corte contribuyó con sus fallos a eliminar obstáculos en el juzgamiento a los represores, al declarar la inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y, luego, de los indultos concedidos por Carlos Menem a los genocidas. Pero hasta ahora no intervino con directivas o instrucciones de ‘superintendencia’ –como las llaman los jueces– hacia otros tribunales o instancias judiciales. El máximo tribunal, en teoría, viene monitoreando la situación de las causas por crímenes de lesa humanidad desde una secretaría a cargo de José Luis Mandalunis, a quien los supremos le encomendaron que elabore un diagnóstico y una serie de propuestas para analizar de aquí a la semana que viene, cuando piensan emitir un pronunciamiento. Mandalunis, de hecho, podría quedar a cargo de la oficina de seguimiento de juicios que está en ciernes, según pudo saber Página/12. En la reunión que tuvieron el lunes último los jueces supremos intercambiaron pareceres y algunas sugerencias. El presidente del tribunal, Ricardo Lorenzetti, se mostró –fiel a su estilo conciliador– partidario de armar estrategias comunes con el Congreso y el Poder Ejecutivo, según pudo saber este diario. Contra el reclamo de leyes para acelerar los juicios que formuló su colega Carlos Fayt en declaraciones a los medios, dijo que los legisladores han trabajado en el tema y que en lo que haya por hacer, en todo caso, deberán avanzar en reformas pensadas en conjunto. Habló de impulsar la creación de tribunales orales. Mencionó también –en sintonía con Raúl Zaffaroni– los problemas derivados de la multiplicidad y falta de coordinación entre las querellas. Señaló, en otro orden, los trastornos derivados de que la mayoría de los casos no estén digitalizados.
Carmen Argibay, compenetrada con diversos problemas edilicios de la Justicia, insistió en que faltan salas de audiencias para los procesos orales que, además, cuenten con condiciones de seguridad tanto para los acusados como para los testigos.
Una discusión no resuelta apunta a si a esta altura de las circunstancias aún cabe rediseñar algún criterio para agrupar las causas contra represores: por centro clandestino, por circuitos criminales o por cuerpo de ejército. Mandalunis, cuentan en la Corte, históricamente no ha sido partidario de concentrar causas bajo la hipótesis de que podrían demorarse todavía más.
Para Zaffaroni hay que analizar cuáles son los escollos que se producen en cada instancia judicial y actuar en consecuencia. En el plenario con sus colegas señaló demoras en la instrucción de las causas que, a su entender, son producto de investigaciones interminables donde la prueba y los testimonios parecen no agotarse jamás. Por eso propuso, tal como planteó en un reportaje publicado el domingo último por Página/12, exhortar a los magistrados para que vayan elevando las causas por tramos a medida que concluyan las pesquisas y aunque queden hechos bajo investigación. En diálogo con este diario, también señaló la responsabilidad de los fiscales en esa iniciativa, aunque en ese punto el procurador general, Esteban Righi, ya viene dando pautas a los fiscales desde hace al menos dos años (la última vez ordenó que manden a juicio las causas con procesamientos firmes aunque queden recursos pendientes de resolución).
Zaffaroni y otros supremos señalaron en su charla a puertas cerradas el abarrotamiento de casos en el Tribunal Oral Federal 5 (TOF5): concentra las megacausas de Primer Cuerpo y ESMA. Un tramo clave de la primera, que pondrá a los jerarcas en el banquillo, arranca el año próximo y tomará más de medio año de audiencias. Esto, a su vez, implicaría postergar al menos hasta 2010 el juzgamiento de los crímenes del centro clandestino de la Armada. En estas circunstancias, la Corte no descarta intervenir para reasignar a otro tribunal alguna de estas causas inexplicablemente concentradas en uno solo. En el debate supremo se citaron, como ejemplos de organización de juicios, los que vienen transcurriendo en Tucumán y en Córdoba desde los cambios en la Cámara Federal. Todo lo que se haga, coinciden entre los jueces, debe preservar el principio de ‘juez natural’. En rigor, la Corte tiene atribuciones para reorganizar la distribución de las causas y hasta armar un cronograma de juicios. Habrá que ver hasta dónde los supremos quieren llegar en la práctica.

24 de diciembre de 2008
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encuentran a otro hijo desaparecido


Las Abuelas de Plaza de Mayo encontraron a otro hijo de desaparecidos. El organismo anunció que localizaron a la hija de Raquel Negro y Edgard Valenzuela, secuestrados durante la dictadura. Con ella suman 96 los nietos a los que se les ha restituido su identidad.
Argentina. Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron hoy que hallaron a otro hijo de desaparecidos durante la última dictadura argentina (1976-1983), con lo que suman 96 los nietos a los que se ha restituido su verdadera identidad.
El organismo humanitario precisó en un comunicado que se localizó a la hija de los desaparecidos Raquel Negro y Edgard Valenzuela, aunque destacó que los detalles serán dados a conocer este martes en una conferencia de prensa convocada para las 12 en la sede de la asociación.
Por iniciativa de las Abuelas de Plaza de Mayo, unos 3.300 jóvenes argentinos han acudido a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) para investigar su procedencia, debido a que se calcula que unos 500 bebés fueron robados a sus padres durante la dictadura.
Según cifras oficiales, unas 18.000 personas desaparecieron en Argentina a manos de grupos paramilitares durante el último gobierno de facto, aunque las entidades de derechos humanos elevan la cifra de víctimas a 30.000.

23 de diciembre de 2008
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el mito del capitán nazi


La confusión en torno de la ideología del marino del Graf Spee. De cómo el mito hizo del capitán un altar nazi.
[Sergio Kiernan] Argentina. Que los nazis criollos tengan adoración por el acorazado de bolsillo alemán Admiral Graf von Spee es curioso pero explicable: la batalla del Río de la Plata, en que los ingleses lo rompieron, fue la única de la Segunda Guerra Mundial que tuvo lugar en estos arrabales. Lo que es menos explicable es que usen la tumba del Kapitän sur Zee Hans Langsdorff como altar para sus actos. Es que es muy dudoso que Langsdorff haya sido un nazi.
Nacido en 1894, el futuro marino venía de una familia de abogados y pastores. Pero, cuando tenía cuatro años, la familia se mudó y se encontró con un vecino ilustre, el almirante y conde Maximilian von Spee. Abiertamente influido por el conde, Langsdorff entró a la academia naval de Kiel en 1912, justo a tiempo para servir en la Primera Guerra Mundial. El joven teniente se ganó la Cruz de Hierro de segunda clase en la batalla de Jutlandia y la de primera clase en acciones de torpederos en 1918.
A la casualidad de haber conocido al almirante por el que años después se nombraría su barco se le suma otra que ya parece destino. Graf Spee comandaba la flota alemana que en 1914 quiso quebrar la idea de que Britania gobierna los mares. La flota fue emboscada por los ingleses nada menos que en las islas Malvinas y fue hundida entera. Graf Spee y dos de sus hijos, que servían bajos sus órdenes, murieron en ese combate.
Langsdorff sobrevivió y sirvió en la ínfima flota alemana de posguerra. Para cuando los nazis tomaron el poder, el capitán estaba en el ministerio en Berlín y, parece, no recibió muy bien el cambio de régimen: pidió un traslado a algún barco, cosa de alejarse de sus nuevos jefes. No le dieron bola y recién en 1936 volvió a flotar. Fue en el flamante, poderoso y ultramoderno Admiral Graf von Spee, que patrullaba las costas españolas dando apoyo a los franquistas.
El Graf Spee era una maravilla de la época, un barco pequeño por las sanciones que le impedían a Alemania botar cruceros, pero armado como uno. Los alemanes habían logrado un casco liviano usando soldaduras en lugar de remaches y motores diesel en lugar de turbinas a vapor. Las toneladas ahorradas se usaron en armarlo como un dreadnought, la clase más pesada del momento. Para más, el Graf Spee tenía un radar de última generación y sistemas de tiro coordinados.
Langsdorff recibió el mando a fines de 1938 y apenas comenzada la guerra se le ordenó esconderse en aguas brasileñas y esperar a ver si los ingleses realmente iban a combatir. En septiembre de 1939 Berlín lo autorizó a atacar el tráfico comercial británico. En los tres meses siguientes, el Graf Spee tomó y hundió nueve cargueros en el Atlántico y el Indico. En ninguna acción hubo siquiera un muerto, tan cuidadoso era Langsdorff, que se ocupaba de detener buques neutrales para liberar prisioneros.
En diciembre de 1939 los ingleses alcanzaron al Graf Spee con los cruceros livianos HMS Ajax y HMS Achilles, y con el más pesado HMS Exeter. Los alemanes destrozaron al Exeter pero recibieron decenas de impactos. El buque se arrastró a la neutral Montevideo para reparaciones que no se pudieron realizar. Los uruguayos les dieron tres días para irse o entregarse como prisioneros y Langsdorff decidió enterrar a sus muertos en el cementerio alemán. Luego puso al Graf Spee en el centro del río, le voló la cala y acompañó a su tripulación a la más amistosa Buenos Aires. Dos días después, el 19 de diciembre, cuando supo que pasarían la guerra a salvo, puso la bandera de su buque en la cama del hotel, se acostó encima y se pegó un tiro. Dejaba una carta explicando que así se mostraba la voluntad de pelear por la patria.
Un detalle: en la foto del entierro de los marineros en Montevideo, Langsdorff es el único que no hace el saludo nazi. De blanco, despide a sus hombres haciendo la venia.

22 de diciembre de 2008
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detienen a neo-nazis en cementerio


Detienen a 26 skinheads durante un acto filonazi en la Chacarita. Es la primera vez que la Justicia porteña pone en ejecución la ley antidiscriminatoria desde que se realizó el traspaso del fuero penal, en junio pasado. El grupo se reunía con la excusa del aniversario del fallecimiento del capitán del Graf Spee.
Argentina. Un fiscal porteño ordenó la detención de veintiséis personas, entre ellas cuatro adolescentes, que se habían reunido en el Cementerio de la Chacarita para realizar un acto conmemorativo con claras connotaciones nazis. La Justicia los acusa de haber infringido la Ley 23.592, de Antidiscriminación. Según fuentes de la investigación, se trata de un grupo de skinheads que se había reunido en el Cementerio Alemán con la excusa de recordar el aniversario de la muerte del capitán del crucero alemán Graf Spee, Hans Langsdorff, hundido por el propio Langsdorff en el Río de la Plata durante la Segunda Guerra Mundial. Se trata de la primera aplicación de la ley Antidiscriminación por parte del fuero Penal Contravencional y de Faltas porteño, luego del traspaso de jurisdicciones penales realizado en junio.
La investigación se inició hace 45 días, luego de una denuncia realizada por la DAIA ante la Justicia penal porteña. La causa recayó en la fiscalía 11, a cargo del fiscal Gustavo Galante. En la Justicia porteña, los fiscales son quienes encabezan la causa y toman una intervención más proactiva que en el fuero nacional. En este caso, Galante ordenó la detención de los participantes al acto apenas fue informado por los integrantes de la Unidad de Investigaciones de Conductas Discriminatorias, a cargo del comisario Carlos Succatti.
"Se reunieron en Lacroze, en la puerta del Cementerio de la Chacarita –informó Succatti–, y comenzaron a marchar con banderas argentinas; pero apenas traspusieron la puerta del Cementerio Alemán, desplegaron banderas rojas con estandartes nazis. Vestían camperas negras con insignias nazis, borceguíes, tatuajes alusivos. Eran convocados por un grupo llamado Skinheads de Zona Norte, muchos tenían sus cabezas rapadas."
Apenas desplegaron las banderas y entonaron las primeras estrofas levantando la mano derecha, les cayeron encima los uniformados de la División Conductas Antidiscriminatorias de la Policía Federal que los detuvo in fraganti, según describieron las fuentes policiales.
"Se aplica el artículo 3º de la Ley 23.592, que castiga los actos discriminatorios", sostuvo el fiscal Galante a este diario. El texto del artículo 3º señala que "serán reprimidos con prisión de un mes a tres años los que participaren en una organización o realizaren propaganda basados en ideas o teorías de superioridad de una raza o de un grupo de personas de determinada religión, origen étnico o color que tengan por objeto la justificación o promoción de la discriminación racial o religiosa en cualquier forma. En igual pena incurrirán quienes por cualquier medio alentaren o iniciaren a la persecución o el odio contra una persona o grupos de personas a causa de su raza, religión, nacionalidad o ideas políticas".
Hasta pasadas las once de la noche, la policía completaba las actas de las detenciones en el mismo cementerio donde se habían producido las detenciones. Según las fuentes del caso, fueron detenidas veintiséis personas, entre ellas, cuatro eran menores de 18 años y sus casos fueron pasados a la intervención de la Justicia de Menores porteña. Los restantes veintidós quedaron detenidos a disposición del fiscal Galante, quien durante la mañana de hoy se disponía a tomar declaración indagatoria a cada uno de ellos.

22 de diciembre de 2008
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cabaret con esclavas


Una cooperativa de trabajadores denunció que en un prostíbulo ubicado en la misma manzana de República Cromañón se somete a mujeres a explotación sexual y reducción a la servidumbre. Padres de víctimas de la tragedia apoyan la denuncia. Dicen que el lugar está protegido por la policía.
[Eduardo Videla] Argentina. Rivadavia y Ecuador. Un local misterioso, sin identificación, se esconde detrás de un vidrio oscuro. Adentro funciona una whiskería, un cabaret o como se llame: un lugar con una barra, algunas mesas y algunas mujeres, en su mayoría extranjeras, que ofrecen servicios sexuales. Al lado de ese local, con apariencia más legal, aparece el Hotel Leblon. A los dos locales los une algo más que una pared de por medio. Al Leblon suelen ir las chicas que han pescado un cliente en la whiskería-cabaret, terminando de cerrar el círculo de un negocio. También es común la propiedad de ambos negocios, que se atribuye e los empresarios Rafael Levy y Raúl Vengrover, los mismos dueños del edificio donde funcionó el boliche República Cromañón, escenario de la principal tragedia por motivos no naturales de la Argentina. Una cámara oculta permitió detectar que allí se explota sexualmente a mujeres, que cobran doce pesos por cada servicio –por el que el cliente pagó un mínimo de 100 pesos–, que no tienen dónde vivir y no saben cómo hacer para huir de esa situación. La denuncia sobre los posibles delitos de trata de personas y reducción a la servidumbre fue formulada por la Cooperativa La Alameda, cuenta con el respaldo de un grupo de padres de víctimas de Cromañón, y forma parte de una presentación penal que realizará hoy la defensora del Pueblo porteña, Alicia Pierini.
La denuncia adquiere relevancia ya que se produce cuando están a punto de cumplirse cuatro años de la tragedia que cobró 194 vidas. Y porque según la denuncia de los vecinos de Once, ambos locales estaban funcionando esa misma noche del incendio y lo siguieron haciendo en forma ininterrumpida hasta hoy. En la misma manzana, en un sótano ubicado detrás del boliche incendiado y del hotel Central Park, funcionó hasta cinco meses después de la tragedia un taller clandestino de costura, donde trabajaban inmigrantes, cuya propiedad se atribuye a los mismos empresarios, de acuerdo con una investigación publicada por el periódico digital Noticias Urbanas. El taller fue clausurado por la Justicia pero sus dueños nunca fueron investigados.
El empresario Rafael Levy fue procesado por el juez Alberto Baños por el delito de "estrago doloso seguido de muerte", el mismo que se le imputa a Omar Chabán, pero en julio último la Cámara de Apelaciones lo sobreseyó. El fallo fue apelado y es la Cámara de Casación la que debe resolver sobre la responsabilidad del empresario en la tragedia. Raúl Vengrover, en tanto, fue indagado en la causa por irregularidades en la habilitación del local, y su situación procesal debe ser definida por el juez Baños.
El abogado José Iglesias, padre de uno de los chicos fallecidos en Cromañón y querellante en el juicio oral contra los responsables de la tragedia, dijo a Página/12: "No conocíamos esta denuncia de La Alameda, pero coincidimos con ella ya que nosotros ya lo habíamos denunciado hace cuatro o cinco meses junto a otra serie de irregularidades en Plaza Once, como el funcionamiento de una terminal de ómnibus clandestina y una red de prostitución y trata, que cuenta con protección policial".
Iglesias agregó que "tanto el Hotel Leblon, ubicado en Rivadavia 3009, como el local Quatro Cat’s, al 3007 de la misma avenida, forman parte de un edificio que pertenece a Raúl Vengrover, socio de Rafael Levy en las sociedades off shore que, según la Inspección General de Justicia, son las propietarias de varias construcciones en esa manzana, entre ellas, el local donde funcionaba Cromañón". La vinculación de los empresarios con esas propiedades está plasmada en la resolución 431 de la IGJ, del 13 de abril de 2005.
Lo que se agrega ahora es la cámara oculta, donde pueden verse las condiciones de semiesclavitud a la que son sometidas las mujeres en el lugar denunciado.
"Hemos recibido testimonios que dan cuenta de la verosimilitud de los hechos denunciados, por lo que el camino que corresponde es la vía judicial, la presentación de una denuncia penal", dijo la defensora Alicia Pierini a Página/12. El abogado Mario Ganora, del cuerpo técnico de la Defensoría, confirmó que está trabajando en la denuncia a partir la presentación del titular de cooperativa La Alameda, Gustavo Vera, de las imágenes grabadas en un DVD y del testimonio recibido a un testigo de identidad reservada, la persona que asistió al cabaret y al hotel y registró las imágenes mediante una cámara oculta.
El Hotel Leblon podría pasar como uno más de los tantos alojamientos para pasajeros que rodean la estación Plaza Miserere. Nada lo identifica como un albergue transitorio. Al lado, más inadvertido, hay un local que se distingue por su frente de vidrios oscuros y opacos, que no tiene letrero ni marquesina que dé cuenta de su actividad. Más llamativa es la presencia constante en la puerta de un hombre robusto, al que le sobran kilos para patovica pero que infunde el suficiente respeto como para esquivar cualquier pleito innecesario. El local se llama ahora ‘Quatro Cat’s’ pero en tiempos de Cromañón se lo identificaba como ‘Peko’s’.
Los dos locales están pegados, al lado de una cortina metálica que clausura lo que fue (o quiso ser) un depósito de la empresa Textirama. En el otro extremo hay un kiosco y en la esquina de Ecuador un local desocupado. Al lado, ya sobre Ecuador, está el Hotel Star, que en una de las causas figura como domicilio de Vengrover. Más adelante sigue una hilera de locales que culmina en la bailanta Latino 11 y la playa de la línea de colectivos 68. En la esquina de Bartolomé Mitre está el santuario que recuerda a las víctimas de Cromañón.
Si los locales que dan a Rivadavia y Ecuador tienen un aspecto heterogéneo, la planta alta los unifica: todos pertenecen a un mismo edificio y las ventanas superiores corresponden a los hoteles Leblon y Star.
Hasta el local tapiado con vidrios llegó el testigo que en esta nota se identificará como D. Se trata de un trabajador, colaborador voluntario de La Alameda, quien llegó al lugar, el 6 de diciembre último, con dos acompañantes y una cámara oculta entre sus ropas, con el fin de constatar algunas denuncias que había recibido la cooperativa por parte de vecinos de la zona.
"¿Se puede entrar a tomar algo?", le preguntó el testigo al grandote de la puerta. Fue ese mismo hombre el que le franqueó la entrada, lo ubicó en una de las mesas y le cobró la consumición: 12 pesos la cerveza. "El lugar estaba muy oscuro, se escuchaba cumbia y había varias mujeres, algunas en ropa interior, con clientes", relató el testigo en la Defensoría.
Al rato se le acercó una mujer, a quien en esta nota se identificará como Laura. Los dos toman cerveza, escuchan música y conversan un rato: ella le cuenta que es peruana, que tiene dos hijos, uno de ellos viviendo en la Argentina, con la madre de ella, y que fue traída hace dos años por una prima.
El lugar es muy oscuro. En una de las mesas dos hombres manosean a una chica que está en ropa interior. Una mujer de unos sesenta años toma una copa en otra mesa junto a un parroquiano. En un rincón, un joven alcoholizado se tambalea sobre la silla y tiene los bolsillos del pantalón hacia fuera, en la más gráfica señal de que ya lo ha gastado todo.
"Quisiera estar con vos", le dice el testigo a Laura y ella enseguida le indica que tiene que pagar el pase en la barra, para que se la pueda llevar. Son cuarenta y cinco pesos que la mujer le entrega a otra, en la barra. "Cuidala, y dale una buena propina", le dice la segunda al cliente.
"Me di cuenta de que las mujeres no podían salir del local si no pagaban el pase, y después me lo confirmó Laura en el hotel", contó el testigo después, ante una pregunta, en su declaración en la Defensoría. "El que cuidaba que no salieran era el grandote de la puerta y otro hombre que custodia el orden del lugar."
La pareja salió al fin, caminó unos metros e ingresó en el Hotel Leblon. En la vidriera se anuncia que la habitación simple vale 45 pesos por noche, pero nada dice del uso por turnos, que es el uso que hará la pareja. El testigo vuelve a meter la mano en el bolsillo, saca 15 pesos y Laura se los pasa a la conserje que, como en los albergues transitorios, trabaja detrás de un vidrio que sólo deja pasar, por la parte inferior, los billetes. Será media hora en la habitación 16.
El cuarto es sencillo, tiene una cama de dos plazas, un televisor colgado en un soporte y dos mesas de luz. De uno de los cajones Laura saca un preservativo y luego se desviste sin que nadie le pida nada.
Pero no habrá sexo en el video de la cámara oculta. Sólo se ve el cuerpo desnudo de Laura y se escucha el diálogo entre ambos. El, primero, le cuenta que tenía problemas con su mujer, y luego empieza a hacer preguntas. Contó que le pagan 12 pesos por cliente y que, por eso, le conviene tener buenas propinas. Que estaba muy cansada porque trabajaba de 20 a 8 de la mañana y que su dormitorio era el tren del Ferrocarril Sarmiento, que va de Once a Moreno. Es decir que no tenía un lugar donde vivir.
Avanzada la charla, el cliente se convirtió en confidente: la mujer contó que estaba cansada de hacer lo que hacía y que quería cambiar de trabajo. Hasta le dio su número de celular al testigo. "Por si sabés de algún trabajo", le dijo.
En su declaración, Gustavo Vera –de profesión docente, titular de La Alameda– afirmó que a partir de los testimonios recogidos "estaríamos en presencia de situaciones de trata de personas, aprovechamiento de la vulnerabilidad social de esas mujeres y servidumbre". "Lo más grave –agregó– es que el cabaret y el hotel, un prostíbulo encubierto, funcionaron sin interrupción antes, durante y después de Cromañón: la ola de inspecciones que se desataron sobre infinidad de locales nocturnos dejaron intacta la estructura ilegal que opera en esta manzana, desde la gestión de Aníbal Ibarra hasta la de Mauricio Macri."
¿Están dadas las condiciones para hablar de trata de personas? "De acuerdo con las evidencias, se dan todas las circunstancias de manual: restricción a la libertad ambulatoria, personas que no pueden salir del lugar si no paga el cliente, y frases como la de la víctima, que dice: ‘Me trajeron y me dejaron’. No le dejaron chance de hacer otra cosa", dijo a este diario un abogado especialista en el tema.
"El negocio de la prostitución y de la trata en esa zona es una fenomenal caja de la Comisaría 7ª", dice Iglesias.

¿A usted le consta? –le preguntó este diario.
He visto al patrullero que pasa y para en el lugar. No pueden desconocer la actividad de ese local.

Por si hicieran falta comprobaciones adicionales a esta afirmación, integrantes de La Alameda grabaron el viernes por la noche imágenes de un patrullero estacionado en la puerta del local. El video será incorporado hoy a la denuncia penal.
Efectivos de esa comisaría están siendo juzgados por cohecho en el caso Cromañón: los acusan –según se comprobó en la causa– de cobrar coimas para permitir el ingreso de más público que el autorizado al boliche que se incendió en diciembre de 2004.

Escrache en el Prostíbulo
Hoy a las 19, militantes de la cooperativa La Alameda y familiares de víctimas de la tragedia de Cromañón realizarán un escrache en la puerta del Hotel Leblon y del cabaret Quatro Cat’s, en Rivadavia al 3000, frente a Plaza Once. Contarán con el apoyo del Movimiento de Trabajadores Excluidos y de organizaciones que luchan contra la trata de personas. Reclaman la clausura de esos locales, la investigación a sus dueños por presuntos casos de trata de personas y también de los efectivos de la Policía Federal que, según denuncian, les brindarían protección.

22 de diciembre de 2008
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ex dictador videla seguirá preso


Ratifican que ex dictador Videla deberá seguir preso en Campo de Mayo. La Cámara Federal confirmó la decisión del juez Oyarbide de revocar la prisión domiciliaria para el represor, procesado por delitos de lesa humanidad cometidos en la dictadura.
Argentina. El ex dictador Jorge Rafael Videla seguirá detenido en la prisión de Campo de Mayo, según resolvió la Cámara Federal, al confirmar el fallo que revocó su detención domiciliaria.
La Sala Segunda de la Cámara, por mayoría, confirmó la decisión del juez Norberto Oyarbide del 9 de octubre pasado, cuando revocó la prisión que Videla cumplía en su domicilio de Cabildo al 600, de esta Capital.
El camarista Horacio Cattani entendió que estaba "acreditado que en el caso en concreto no existen exámenes médicos que fundadamente justifiquen que Jorge Rafael Videla deba permanecer bajo la modalidad de arresto domiciliario".
"Considero que se encuentra ajustada a derecho la decisión adoptada (por Oyarbide), por lo que doy mi voto por confirmar la resolución impugnada", replicó el juez a la apelación del abogado del ex dictador, Alberto Rodríguez Varela.
En concordancia, su colega Eduardo Freiler destacó que "la facultad del órgano judicial competente de conceder la prisión domiciliaria debe encontrar su génesis en la evaluación objetiva de las circunstancias especiales de cada caso particular, entre las que la confirmación del requisito de la edad fijado por la norma constituye sólo el estándar a partir del cual deberán considerarse las exigencias determinadas por la ley, igualmente imprescindibles".
En ese sentido, se pronunció: "En el caso de autos no se cuenta con informes -requeridos por la ley- que fundadamente justifiquen la concesión del beneficio solicitado". "La decisión impugnada (el fallo de Oyarbide) se encuentra ajustada a derecho", concluyó Freiler.
El tercer integrante de la Sala, Eduardo Farah, en cambio, se pronunció por el regreso de Videla a cumplir prisión domiciliaria.
"El imputado cuenta con 83 años de edad y de acuerdo con las conclusiones de los diferentes informes sociales que se fueron realizando hasta que se ordenó el traslado que apela la defensa, en el sentido de que Videla cuenta con ubicación habitacional en el inmueble que comparte con su cónyuge desde 1994, sin que se vislumbre desde el punto de vista social elemento negativo en el proceso que se lleva a cabo", escribió en su disidencia.
"Debe revocarse lo resuelto por el juez Oyarbide y continuar el imputado" en prisión domiciliaria, postuló Farah.

22 de diciembre de 2008
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pide justicia


"Mataron gente a mi lado y no hay culpables". A siete años del estallido social del 19 y 20 de diciembre, un testigo cuenta cómo lo hirieron y los crímenes que vio. Damián Aquino sufrió la represión en los alrededores de Plaza de Mayo. A su lado fue asesinado Gustavo Benedetto y lo hirieron "con la misma ráfaga que mató a Diego Lamagna".
[Adriana Meyer] Argentina. El 20 de diciembre de 2001 lo balearon dos veces y presenció tres de los cinco asesinatos de la feroz represión policial con que el gobierno de la Alianza en retirada intentó apagar la rebelión popular. "Desde el que dio la orden hasta el que pensó que ese día tenía plomo libre, todos tienen que ir presos", dice Damián Aquino. Su trabajo era disfrazarse de Papá Noel en una campaña de recolección de juguetes para chicos pobres, pero ese día la actividad había sido suspendida y, cuando volvía a su casa, quedó en medio de los gases y las corridas, hasta que lo hirieron en la pierna "con la misma ráfaga que mató a Diego Lamagna". Sobrevivió para contarlo y confiesa que se fortaleció para las nuevas pruebas que tuvo que afrontar.
Aquino es alto y corpulento, tiene 33 años y vive en Lanús desde siempre. Jugó al basquet y al rugby, y aunque dice que no es futbolero se define hincha del equipo granate, "a muerte". Tiene dos hermanos varones, es profesor de inglés y organiza eventos en un salón de fiestas. En abril del año pasado, mientras trabajaba en un boliche, le pegaron cinco tiros durante una discusión con un cliente. "Estos no eran de la cana, además ya me agarraron más fuerte, sólo me preocupaba quedar con algún daño físico, pero mentalmente estaba preparado para tomarlo como algo más de la vida", dice, y muestra las cicatrices en distintas partes de su cuerpo. Mientras se estaba reponiendo, lo invitaron a participar de un reality show de supervivencia. "Después de siete tiros y de sobrevivir, ¿cómo no voy a ir? Me anoté, era el programa El Conquistador del Fin del Mundo, y quedé cuarto", cuenta. No fue su única participación televisiva. "Una cosa lleva a la otra, así que me ofrecieron entrar al programa Cuestión de peso. Me ayudaron a bajar 30 kilos, pero ahora ya está, basta de medios, quiero seguir con mi vida", dice a Página/12.
Esa fortaleza vino después del tratamiento psicológico que debió hacer porque el trauma de la masacre que vivió en 2001 lo llevó a encerrarse tres meses, con fobias, ataques de pánico y depresión. "Nadie jamás de ningún organismo oficial se acercó a ofrecerme ayuda. Son muchas las broncas que tengo guardadas y no me quiero callar más", escribió en una carta que envió a este diario. "Ustedes siguieron la causa, los demás escriben una columnita para el aniversario", explica.

¿Por qué el 20 de diciembre terminaste en medio de los tiros?
Estaba trabajando en una campaña de Coca-Cola para una empresa que me había contratado. Tenía que hacer de Papá Noel, doy el tipo porque soy blanco y gordito, en un puesto frente a ATC y las promotoras pedían un alimento o un juguete a cambio de una foto conmigo disfrazado. Me encantan los chicos, tengo una ahijada, es algo que disfruto. Mientras iba hacia allá, vi que por la 9 de Julio había disturbios, gases lacrimógenos. Cuando llegué, me dijeron que se suspendía todo por el clima de saqueos. Cuando volvía a mi casa pasé de nuevo por la 9 de Julio y ahí empezó todo.

¿Tenías claro que había una protesta?
No tenía pensado ir a protestar. Cuando llego a 9 de Julio y Avenida de Mayo era tanto el lío que varios policías motorizados y a caballo me tiraron de la moto al pasar. Era una moto grande, chopera y el calor del caño de escape me quemó la pierna. Era un ida y vuelta de gente que corría, un caos, un avanzar con piedras y retroceder por las balas. Venían oleadas de policías en moto, en patrulleros y de a pie. La policía tiraba y los manifestantes trataban de avanzar o de volver. Ahí era tanta la bronca que me quedé. Había gente de camisa y corbata, chicas, señoras, y me indignó mucho ver cómo la policía le pegaba a la gente que pasaba caminando.

¿Cómo fue que te hirieron?
Cuando volví a casa no sabía que tenía un perdigón, después me enteré de que estaba a dos centímetros de la arteria. Ninguno de los dos tiros me sangró. Después el médico me dijo que, como jugué al rugby, tengo mucha masa muscular que ayudó a absorber el impacto. Me acuerdo que cuando me pegaron el perdigón de plomo en la cara interna del muslo izquierdo, que pensé que era de goma, cae al lado mío un muchacho flaquito en cueros, con un disparo en el cuello. En la tapa de Clarín del 21 de diciembre estoy al lado de Diego Lamagna, porque la misma ráfaga que me pega a mí a él le da en el cuello, cae y muere. Vino la ambulancia, lo intentan reanimar, y la policía seguía pegando. Un muchacho venía en una moto y lo veo que cae porque uno de los policías venía corriendo y tirando para atrás. Se estaba ahogando tirado en el piso. Las ambulancias no entraban a Avenida de Mayo, lo llevaron entre varios. Nunca me voy a olvidar que a un manifestante se le tiró un policía en moto y, mientras otro le pegaba, el de la moto lo aplastaba intentando quemarlo con el motor, al lado de la boca del subte.

¿Qué pasó después?
Había ratos de tranquilidad, mientras la policía daba la vuelta y recargaba. Ya en ese momento tenía una bronca terrible, quería comerme un policía crudo, no sabía ni dónde había dejado la moto, y pensé "me voy a Plaza de Mayo, algo hay que hacer". Lo que vi ese día no me lo voy a olvidar jamás. Cuando la gente logró avanzar llegamos hasta la esquina del (banco) HSBC. Estoy en las filmaciones, mi anatomía es muy visible. Un grupo de manifestantes le estaba pegando al vidrio y, después de unos segundos, entraron a salir balas, era increíble cómo se agujereó ese vidrio. Empezamos a correr hacia la Plaza y en eso escucho un muchacho que grita "ay". Cuando miro, tenía la cabeza reventada, después me entero de que era (Gustavo) Benedetto. A esa altura todo era surrealista, yo decía "esto es una guerra, se fue todo a la mierda". En mi vida pensé que iba a ver eso, no sabía en qué terminaba, "nos van a matar a todos", pensé. Ese día aprendí que no hay que mojarse la cara con los gases porque es peor. Y, cuando me estaba yendo, siento el segundo impacto, que me entra por afuera de la pierna. Me tira y ahí sí supe que era un balazo porque me tocaba y sentía el agujero en la carne. En la ecografía salió que tengo dos centímetros de plomo adentro, el otro es más chico. Entre los manifestantes nos ayudábamos a levantarnos y seguir, la policía seguía pegando y tirando gases, te pasaban con las motos por encima. Encontré mi moto, arrancó y me fui a atender en el Hospital Vecinal de Lanús, acá están los certificados (los muestra).

¿Cómo siguió su vida?
Pasaron las Fiestas, ese año sin fiesta. Al principio no me caía la ficha. Luego me empecé a plantear por qué pasan estas cosas... A esta gente no le importó la vida de nadie y no había nadie preso. Fue decir "salgan y maten", como cuando alguien suelta a un rottweiller y le dice "atacá". Después me enteré que en el país había habido más muertos. Me preguntaba quién dio la orden, porque fue como una zona liberada. Con el tiempo dijeron que pasaba un auto blanco, en ningún momento vi eso. Fue la policía la que tiraba, yo lo vi, a mí no me lo cuenta nadie. No sé si de tanto ver las imágenes o por lo cerca que estuve de que a mí me peguen un tiro y quedarme seco empecé a tener ataques de pánico. Me creía que era fuerte porque había jugado al rugby, hasta que me vi el agujero en la pierna. Cerré toda mi casa, empecé a pensar en que había algo detrás de todo esto, que la policía me iba a venir a buscar porque aparecí en las filmaciones. Me acosté y me temblaba el cuerpo, sentía golpes como de electricidad, como un ataque cardíaco. Tuve varios ataques, dejé de salir a la calle, suspendí las clases con alumnos de inglés, no veía a mis amigos, ni a mi familia. Fueron tres meses encerrado. Cuando me di cuenta de que estaba afectando a mis padres, intenté reponerme y pedí ayuda psicológica. En el Vecinal de Lanús empecé un tratamiento. Tenía trastorno de ansiedad y pánico, estrés postraumático y depresión. La doctora María Bruno me ayudó muchísimo. La primera consulta llegué llorando, tenía miedo a la gente, mi mamá también lloraba y ella nos calmó.

¿Cómo fue que decidió ir a declarar?
En forma voluntaria cuando vi a la hermana de Lamagna por televisión pidiendo testigos de lo que había pasado, en el noticiero de Canal 9. En ese momento no tenía un mango, tuve que vender la moto, me acuerdo que (el ex presidente Néstor) Kirchner mandó al Congreso un proyecto de ley de indemnizaciones pero los diputados no la aprobaron, querían incluir, y bien está, a Kosteki y Santillán. Pero no me interesa la plata, quiero ver a estos tipos presos, a (el oficial Víctor) Belloni preso, al que le dio la orden, que no sé si fue (Enrique) Mathov o (Rubén) Santos, porque (Fernando) De la Rúa a esa altura no podía decidir ni lo que comía al mediodía. Quiero ver preso al tipo que me pegó los tiros, al que mató a Lamagna, a los 37 muertos. La indemnización no me importa.

¿En ese momento necesitó la ayuda?
Claro, una asistente social o una psicóloga en mi casa. Recibí ayuda del Estado, pero porque fui al Vecinal de Lanús no porque me la hayan ofrecido. Nunca le vi la cara ni a (la jueza María) Servini de Cubría, ni a Comparatore (Luis, fiscal). Al único que vi fue a Evers (Patricio, también fiscal) y al abogado de la policía que me basureó y menospreció cuando declaré.

Ahora que Santos y Mathov van a juicio, ¿va a declarar de nuevo?
No tengo problema. Me gustaría preguntarles por qué se tiran la pelota uno a otro. Había un estado de sitio, ok. Pero hubo una orden de que nadie pise la Plaza de Mayo, ¿quién dio esa orden? ¿Tenían miedo que copen la Casa Rosada? Los gases que tiraron estaban vencidos desde hacía diez años, pero lo grave es que nos tiraron con plomo. Entonces, desde el que dio la orden para abajo que vayan todos presos. Si es para hacer justicia, estoy dispuesto a volver a declarar. Los que tomaron la causa dijeron que iban a reconstruir todo, pero nunca me llamaron.

¿Pudo rearmar su vida?
A pesar de todo el trauma, la vida sigue. Quizá lo del 20 de diciembre sirvió para que luego, con lo de Kosteki y Santillán, haya alguien preso. Yo no estoy ni del lado de la protesta sin sentido ni del lado de las fuerzas policiales que tiran con balas de plomo cuando no deberían. No quiero la anarquía ni el régimen militar. Yo iba a trabajar, me pegaron dos tiros, mataron gente a mi lado y no hay ningún culpable.
   
¿Hay algo que no le haya preguntado?
No, tan sólo quiero decir que me hubiera gustado conocer a la familia de Lamagna, y de quienes fueron asesinados cerca mío. Eso me quedó pendiente.

22 de diciembre de 2008
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lentitud en juicio a genocidas


Fayt responsabilizó al Congreso, la oposición al oficialismo y los organismos de derechos humanos a la justicia. El fallo que decretó la libertad de los represores levantó una dura polémica, en la que intervinieron desde la presidenta hasta el magistrado de la Corte Carlos Fayt, legisladores y organismos de derechos humanos.
Argentina. La decisión de la Cámara de Casación de liberar a veinte represores y las duras críticas a la Justicia por parte de la presidenta Cristina Kirchner provocaron una fuerte polémica, en la que intervino el magistrado de la Corte Carlos Fayt, quien responsabilizó al Congreso por no haber legislado formas procesales más rápidas. Asimismo, legisladores, oficialistas y opositores, juristas, funcionarios y organismos de derechos humanos cruzaron responsabilidades y culpas, pero todos pusieron de manifiesto los problemas concretos para juzgar a los represores de la dictadura aún después de treinta años. En el marco de esta polémica, el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Duhalde, anunció que pedirá el juicio político de los jueces de la Cámara de Casación y que planteará un jury a integrantes del Tribunal Oral 5 por mal desempeño en sus funciones.
En declaraciones radiales, Fayt aseveró que "no es culpa de la Justicia" la excarcelación de los represores, "es culpa del Congreso, que no ha dictado las normas procesales que permitan avanzar con los 800 juicios que hay parados, ese es el problema, vayan y ocúpense de eso". Molesto por las declaraciones de la presidenta, Fayt advirtió también que "el país no puede intranquilizarse, porque lo único seguro es que esta gente está detenida y sigue detenida".
Desde el Congreso, el titular de la bancada oficialista de Diputados, Agustín Rossi, rechazó los reclamos de Fayt y recordó que "este año se dio sanción a cinco proyectos que fueron enviados por el Poder Ejecutivo cuyo objetivo es agilizar la totalidad de los juicios penales y, fundamentalmente, las causas en trámite por violaciones a los derechos humanos y terrorismo de Estado".
Rossi señaló que el Poder Ejecutivo envió estas iniciativas al comprobarse que de las 922 personas implicadas por los denominados juicios de la verdad, sólo 14 fueron condenadas (9 después de la declaración de nulidad e inconstitucionalidad de las leyes de impunidad), 281 se encuentran procesadas con prisión preventiva, 77 procesadas sin prisión preventiva. Agregó que 44 están prófugos, 51 han obtenido el dictado de falta de mérito, 9 han sido sobreseídos, 140 han fallecido y 5 se encuentran incapacitados.
El legislador hizo una reseña de los proyectos enviados por el Poder Ejecutivo sobre este tema, que incluyen desde puntos concretos para acelerar las causas y disminuir los tiempos de instrucción, evitando demoras por falta de recursos o lentitud en el reemplazo de jueces, así como el ofrecimiento de recompensas.
Desde el radicalismo, el ex camarista Ricardo Gil Lavedra, que condenó a las juntas militares en 1985, defendió la decisión del tribunal de Casación "por estar ajustada a derecho y en sintonía con las convenciones internacionales". Gil Lavedra acusó al gobierno de "no tomar en serio" los juicios al no tener una política para concretarlos. También recordó que el oficialismo rechazó los proyectos que había presentado para acelerar los juicios. La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, coincidió con Gil Lavedra y acusó al kirchnerismo de "oponerse siempre a cambiar los pasos procesales para agilizar las causas penales".
Un documento firmado por el CELS, Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, H.I.J.O.S. y la Fundación Memoria Histórica y Social Argentina, que este diario citó ayer, advirtió que "ni los jueces de instrucción ni los fiscales, salvando contadas excepciones, han mostrado pericia y agilidad en las investigaciones de los casos, por lo que éstas se han prolongado en forma irrazonable". Los organismos de derechos humanos aseguran que el fallo de Casación "es posible porque las distintas instancias de la Justicia han demorado en forma injustificada los procesos, dilatando la posibilidad de alcanzar la instancia de los juicios orales y públicos".
En ese sentido fustigaron que el fallo se conociera "el mismo día en el que la Iglesia de la Santa Cruz fue declarada monumento histórico y la ex Plaza de Armas de la ex ESMA cambia su nombre por el de Declaración Universal de los Derechos Humanos".
El abogado argentino Carlos Slepoy, que tramita causas de derechos humanos ante los tribunales españoles, coincidió en las críticas al Congreso, pero también incluyó a la Corte, comparando lo realizado por su igual chilena. "Debería haber una reforma ah hoc para este tipo de situación por parte del Congreso –planteó–, pero no obsta para que la Corte Suprema pueda dictar directivas para aligerar los procedimientos."
Por su parte, el presidente del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, Jorge Rizzo, coincidió en que la libertad de los represores es "una vergüenza para los argentinos", pero Rizzo señaló que en torno de las excarcelaciones hay "responsabilidades compartidas tanto de la Justicia como de los legisladores y también de los abogados que utilizamos todas las tácticas para ir demorando los pleitos".
La diputada kirchnerista Patricia Vaca Narvaja reivindicó lo legislado en el Congreso, pero también apuntó a un ámbito muy cuestionado: "Es evidente –afirmó– que en el sistema judicial perviven estructuras que se resisten a la demanda, avalada por una explícita mayoría social, de escrutar nuestro pasado con verdad y justicia".
El saldo de este cruce de posiciones muestra a una situación con responsabilidades compartidas, aunque hay responsabilidades mayores que otras y sólo basta comparar los tiempos que demoraron los juicios a represores argentinos en el exterior, ajustados a la ley y a los convenios internacionales, que fueron rápidos y expeditivos.

20 de diciembre de 2008
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