papa beatificó a ceferino namuncurá
Benedicto XVI firmó el decreto con el cual pone a un paso de la santidad al argentino.
El joven fue laico, alumno de la Sociedad de San Francisco de Sales. Había nacido en Chimpay, Río Negro, el 26 de agosto de 1886, y fallecido en Roma el 11 de noviembre de 1905.
El papa Benedicto XVI firmó hoy el decreto por el cual declaró beato al argentino Ceferino Namuncurá, como un paso previo a la santidad, al atribuirle el milagro de curación de una joven cordobesa enferma de cáncer.
Esta declaración convierte a Ceferino, quien es venerado por miles de personas en el país y en el mundo, en el primer argentino indígena en alcanzar la condición de beato.
El ‘siervo de Dios Namuncurá' será beatificado, paso previo a la santidad, el 11 de noviembre en Río Negro, su provincia natal, según consignaron fuentes del Vaticano citadas por la agencia Ansa.
La decisión del Sumo Pontífice fue durante una audiencia privada en el Vaticano con el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos.
Allí, Benedicto XVI autorizó a la Congregación a promulgar una serie de decretos, entre los cuales se encuentra el que declara beato a Ceferino Namuncurá, recordado también como ‘El Lirio de las Pampas Patagónicas'.
Ceferino había nacido en Chimpay, Río Negro, el 26 de agosto de 1886, y falleció en Roma el 11 de noviembre de 1905.
Para acceder a la beatificación, una junta médica del Vaticano estudió un milagro atribuido a Namuncurá mediante el cual una mujer de Córdoba, de 24 años, que le rezaba a Ceferino, se curó íntegramente de un cáncer de útero y hasta pudo concebir nuevamente.
Este hecho, ocurrido en el 2000, fue inexplicable para la ciencia y corroborado con estudios médicos que acreditaron la desaparición de la enfermedad.
Este milagro llegó a Roma desde Córdoba, donde se estudió durante cuatro años.
El secretario de la Congregación, monseñor Michele Di Ruberto, explicó que "es un milagro espléndido, que honra al próximo santo, a la Iglesia y a toda la familia salesiana".
El 'reñi' (hermano, en araucano) Ceferino fue el sexto hijo de Manuel y de Rosario Burgos, una mestiza cautiva, y su nombre surgió del almanaque: San Ceferino, Papa y mártir de la iglesia católica.
A los seis años mostró una clara disposición para aprender a leer y escribir, virtud captada por el padre salesiano Domingo Milanesio.
Este religioso, que fue su maestro, comprobó que el pequeño cacique era poseedor de una inteligencia y un tesón poco comunes, ya que aprendía con velocidad, se expresaba con precisión y su caligrafía era excelente.
Cuando tenía 9 años, Ceferino le pidió a su padre que lo enviara a estudiar a Buenos Aires.
Así, ingresó al Colegio San Francisco de Sales, en Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuva, del barrio de Almagro y poco después siguió estudiando, calle de por medio, en el Colegio Pío IX.
Durante su formación estudiaba, leía, trabajaba y meditaba, pero también, silenciosamente, era consumido por la tuberculosis, mal que acabará con sus días a los 18 años.
Ya resuelto a profesar viajó a Viedma, en un intento de monseñor Cosme Cagliaro, vicario apostólico de la Patagonia, por restablecer su salud.
En esa ciudad el 'santito indio' ingresó al noviciado, reinició sus estudios de latín y ejerció como sacristán, hasta 1904, cuando Cagliaro fue trasladado a Roma y lo llevó con él, para que allí fuera atendido por los mejores médicos del Vaticano.
El 27 de septiembre de ese año el prelado obtuvo una audiencia con el Papa Pío X, luego santo, encuentro cuyo motivo fundamental fue el de presentarle a Ceferino, quien lo acompañaba.
En la entrevista, y tras una breve salutación en italiano, el indiecito criollo obsequió al sumo pontífice un quillango de guanaco y recibió a su vez, del Santo Padre, una medalla de plata.
La enfermedad siguió afectando su salud y finalmente, el 'santito de la toldería', como lo definiera Manuel Gálvez, murió el 11 de mayo de 1905, cuando aún no había cumplido 19 años, en el hospital romano de los Hermanos de San Juan de Dios.
Inicialmente sepultados en Italia, sus restos fueron repatriados a Argentina en 1924, para ser colocados en una capilla de Fortín Mercedes, a 150 kilómetros de la ciudad bonaerense de Bahía Blanca.
El joven fue laico, alumno de la Sociedad de San Francisco de Sales. Había nacido en Chimpay, Río Negro, el 26 de agosto de 1886, y fallecido en Roma el 11 de noviembre de 1905.El papa Benedicto XVI firmó hoy el decreto por el cual declaró beato al argentino Ceferino Namuncurá, como un paso previo a la santidad, al atribuirle el milagro de curación de una joven cordobesa enferma de cáncer.
Esta declaración convierte a Ceferino, quien es venerado por miles de personas en el país y en el mundo, en el primer argentino indígena en alcanzar la condición de beato.
El ‘siervo de Dios Namuncurá' será beatificado, paso previo a la santidad, el 11 de noviembre en Río Negro, su provincia natal, según consignaron fuentes del Vaticano citadas por la agencia Ansa.
La decisión del Sumo Pontífice fue durante una audiencia privada en el Vaticano con el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos.
Allí, Benedicto XVI autorizó a la Congregación a promulgar una serie de decretos, entre los cuales se encuentra el que declara beato a Ceferino Namuncurá, recordado también como ‘El Lirio de las Pampas Patagónicas'.
Ceferino había nacido en Chimpay, Río Negro, el 26 de agosto de 1886, y falleció en Roma el 11 de noviembre de 1905.
Para acceder a la beatificación, una junta médica del Vaticano estudió un milagro atribuido a Namuncurá mediante el cual una mujer de Córdoba, de 24 años, que le rezaba a Ceferino, se curó íntegramente de un cáncer de útero y hasta pudo concebir nuevamente.
Este hecho, ocurrido en el 2000, fue inexplicable para la ciencia y corroborado con estudios médicos que acreditaron la desaparición de la enfermedad.
Este milagro llegó a Roma desde Córdoba, donde se estudió durante cuatro años.
El secretario de la Congregación, monseñor Michele Di Ruberto, explicó que "es un milagro espléndido, que honra al próximo santo, a la Iglesia y a toda la familia salesiana".
El 'reñi' (hermano, en araucano) Ceferino fue el sexto hijo de Manuel y de Rosario Burgos, una mestiza cautiva, y su nombre surgió del almanaque: San Ceferino, Papa y mártir de la iglesia católica.
A los seis años mostró una clara disposición para aprender a leer y escribir, virtud captada por el padre salesiano Domingo Milanesio.
Este religioso, que fue su maestro, comprobó que el pequeño cacique era poseedor de una inteligencia y un tesón poco comunes, ya que aprendía con velocidad, se expresaba con precisión y su caligrafía era excelente.
Cuando tenía 9 años, Ceferino le pidió a su padre que lo enviara a estudiar a Buenos Aires.
Así, ingresó al Colegio San Francisco de Sales, en Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuva, del barrio de Almagro y poco después siguió estudiando, calle de por medio, en el Colegio Pío IX.
Durante su formación estudiaba, leía, trabajaba y meditaba, pero también, silenciosamente, era consumido por la tuberculosis, mal que acabará con sus días a los 18 años.
Ya resuelto a profesar viajó a Viedma, en un intento de monseñor Cosme Cagliaro, vicario apostólico de la Patagonia, por restablecer su salud.
En esa ciudad el 'santito indio' ingresó al noviciado, reinició sus estudios de latín y ejerció como sacristán, hasta 1904, cuando Cagliaro fue trasladado a Roma y lo llevó con él, para que allí fuera atendido por los mejores médicos del Vaticano.
El 27 de septiembre de ese año el prelado obtuvo una audiencia con el Papa Pío X, luego santo, encuentro cuyo motivo fundamental fue el de presentarle a Ceferino, quien lo acompañaba.
En la entrevista, y tras una breve salutación en italiano, el indiecito criollo obsequió al sumo pontífice un quillango de guanaco y recibió a su vez, del Santo Padre, una medalla de plata.
La enfermedad siguió afectando su salud y finalmente, el 'santito de la toldería', como lo definiera Manuel Gálvez, murió el 11 de mayo de 1905, cuando aún no había cumplido 19 años, en el hospital romano de los Hermanos de San Juan de Dios.
Inicialmente sepultados en Italia, sus restos fueron repatriados a Argentina en 1924, para ser colocados en una capilla de Fortín Mercedes, a 150 kilómetros de la ciudad bonaerense de Bahía Blanca.
16 de julio de 2007
6 de julio de 2007
©página de tucumán 
El magistrado explica los alcances del fallo con el que el máximo tribunal derribó el último obstáculo legal que trababa los juicios a los represores de la dictadura. También justifica la decisión de impedir que el Congreso excluya del cuerpo a un legislador electo aunque se trate de un acusado de crímenes de lesa humanidad, como Antonio Domingo Bussi o Luis Patti.
Buenos Aires, Argentina. En 1999 fue condenado a 16 años de prisión por seducir mujeres, drogarlas, abusar de ellas y robarles. Al cumplir los 70, logró salidas transitorias pero se fugó hace un año y medio. Ahora lo encontraron y buscan posibles nuevas víctimas.
La Corte Suprema de Justicia de Argentina declaró hoy la inconstitucionalidad de los indultos que beneficiaron a condenados, procesados o acusados de delitos de lesa humanidad cometidos durante el último gobierno de facto en el país trasandino.
Los jueces consideraron que no había pruebas para condenar a Carrascosa por el asesinato de María Marta García Belsunce y lo absolvieron, casi a la una de la mañana de hoy, por ese delito. Pero sostuvieron que encubrió el crimen. Y por eso ordenaron su "inmediata detención". Crónica del final de un caso que conmovió al país.
Declararon los primeros testigos contra el represor Christian von Wernich. Situaron al ex capellán en los campos y dijeron que les "recomendaba" que "hablaran". Menciones sobre antisemitismo.
Buenos Aires, Argentina. Se trata de un comisario echado hace diez años de la Bonaerense por Duhalde, después de reprimir a vendedores ambulantes dentro de tres facultades. Habría participado en centros clandestinos.
Buenos Aires, Argentina. Deben responder el ex Comandante en Jefe del Ejército Nicolaides, siete coroneles del Batallón 601, un agente civil de inteligencia y un policía.