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a 38 años de la masacre de trelew


Nuevos "testigos de contexto" sostienen que se podrían haber salvado más vidas. La médica Celia Negrín, convocada en su momento por la familia de una de las sobrevivientes de los fusilamientos de 1972, declaró que "si se hubiera actuado con más diligencia estoy segura que habría más sobrevivientes".
Argentina. Negrín compareció ante el camarista Enrique Guanziroli, integrante del Tribunal Oral Federal con asiento en Comodoro Rivadavia, en una audiencia preliminar realizada esta mañana. La profesional médica fue citada como testigo ya que al día siguiente de la masacre fue requerida como perito de parte por el padre de María Antonia Berger, una de los tres sobrevivientes del fusilamientos de los 19 presos políticos que una semana antes de los asesinatos se habían entregado luego de su frustrada fuga de la cárcel de Rawson. "Recuerdo que el 23 de agosto, al día siguiente del fusilamiento, me contactó el padre de Berger para que me constituyera como perito de parte e intentara saber sobre su estado de salud, aunque no pude hacerlo pues cuando llegué a la Base ya la habían trasladado" junto con los otros dos sobrevivientes, Alberto Miguel Camps y Ricardo René Aidar, explicó. El abogado Eduardo Hualpa, apoderado de las familias de las víctimas, explicó a la agencia oficial Télam que "se están tomando declaraciones testimoniales de personas que pudieran aportar algo sobre lo ocurrido en aquella época. (...) No son testigos presenciales, sino testigos de contexto", explicó Hualpa, quien forma parte del equipo de abogados del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels). La de hoy fue la primera de una serie de "instrucciones suplementarias" en la que se cita a los testigos para ampliar sus declaraciones originales, en lo que se considera como el primer paso hacia un nuevo juicio oral y público, una vez que la Corte Suprema resuelva "un planteo de la defensa" para excluir el fusilamiento de los detenidos de la amnistía dispuesta por el ex presidente Héctor J. Cámpora en 1973. "No se hace el juicio oral porque el Tribunal interpreta que hacerlo sin que se resuelva primero aquel planteo no tendría sentido" explicó Hualpa. En la causa están procesados siete integrantes de la Armada: Luis Emilio Sosa; el teniente de navío retirado Roberto Bravo (exiliado en Estados Unidos); el capitán Emilio Del Real; el suboficial Carlos Amadeo Marandino; el jefe de la Base, Rubén Norberto Paccagnini, Horacio Alberto Mayorga y Jorge Enrique Bautista, este último por encubrimiento.
[La foto viene del blog hijos-tucumán.]
6 de abril de 2011
4 de abril de 2011
©página 12

liberan a profeta violador


El CD marplatense cuestionó el fallo de casación que liberó a un pastor condenado por violación. Un decreto firmado por todos los presidentes de bloque del CD marplatense pronunció el enérgico rechazo al fallo de los jueces Piombo y Sal Llargués, que ordenó liberar al pastor Francisco Avalos, condenado a 16 años por abusar de dos menores.
[Mariana Carbajal] Argentina. El Concejo Deliberante de General Pueyrredón expresó "su más enérgico repudio" por el fallo de la Sala 1 del Tribunal de Casación Penal bonaerense por el cual se anuló una condena por corrupción de menores a un pastor evangélico que abusó sexualmente de dos niñas, de familias de escasos recursos, con el argumento de que viven en "comunidades en las que el nivel social acepta relaciones a edades muy bajas" y que además "poseían experiencia sexual". La sentencia fue dada a conocer por Página/12 en su edición del jueves. Ese mismo día, el cuerpo legislativo, con sede en Mar del Plata, resolvió pronunciarse, cuestionando duramente los fundamentos del fallo.
El pronunciamiento está contenido en un decreto avalado por todos los presidentes de bloques. Reunidos en la Comisión de Labor Deliberativa, los jefes de las distintas bancadas decidieron además manifestar su preocupación por la posición asumida por los magistrados Horacio Piombo y Ramón Sal Llargués –los dos firmantes de la polémica sentencia– y recordaron que el primero de ellos ejerce como docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata (Unmdp).
La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, del CD, Leticia González, celebró "la rapidez del Consejo para repudiar por unanimidad este fallo". La edil de la UCR manifestó que los concejales no terminaban de salir del asombro –cuando se enteraron por este diario de la sentencia– "ya que el Tribunal de Casación usa una lógica en la que, como (supone) las chicas provienen de sectores sociales donde la sexualidad es promiscua, están acostumbradas a ello y por eso no es aberrante". Para el Concejo Deliberante el fallo "discrimina por condición social, género y edad" y hace "una interpretación y aplicación aberrante del derecho vulnerando los más básicos postulados de razonabilidad y justicia social".
Y ordenó remitir una copia del pronunciamiento a los Colegios de Magistrados y Abogados de la Provincia de Buenos Aires, a la Facultad de Derecho de la Unmdp y de la ciudad de La Plata, al Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires, a la Suprema Corte de Justicia bonaerense, a la Procuración del Ministerio Público Fiscal de la provincia y al ministro de Justicia del gobierno de Daniel Scioli.
El fallo de Casación es del 15 de marzo, tal como publicó este diario. Al revocar la condena por el delito de "corrupción de menor de edad calificado por intimidación", Casación le redujo al pastor Francisco Avalos la pena casi a la mitad, a nueve años y seis meses de prisión, y ordenó su excarcelación. Avalos había sido condenado el 8 de septiembre de 2004 a 18 años de cárcel por el Tribunal Criminal Nº 4 de Morón "por cuádruple abuso sexual con acceso carnal agravado por ser el imputado un ministro de culto, en concurso ideal con dos hechos de promoción de la corrupción a menor de edad calificados por intimidación, todos en concurso real entre sí". Las víctimas fueron dos niñas de 14 y 16 años de familias humildes.
Avalos era pastor en una iglesia de un culto no reconocido de Merlo y –según se demostró en el juicio oral– durante años sometió sexualmente a mujeres adultas y menores, la mayoría de condición humilde, en el templo al que concurrían. Muchas de ellas quedaron embarazadas, entre ellas, las dos niñas. Se probó que por el año 2000, las sometió a un proceso de "lavado de cerebro" para hacerles creer que se venía el fin del mundo y que sólo se salvarían las que engendraran hijos de él.
El decreto aprobado por las bancadas de General Pueyrredón recuerda que según las propias víctimas "el pastor era el que les abría las puertas, conducía a las chicas a la habitación donde momentos más tarde serían ultrajadas". Los delitos fueron cometidos entre los meses de abril y agosto de 2000. Al anular el delito de corrupción de menores de la condena, los magistrados bonaerenses sostienen que "hay sólo situaciones muy excepcionales de deterioro moral como las que implican despertar prematuramente la sexualidad de un menor no púber, o desviarla, llevándola al exhibicionismo masivo o a la aberración, o convencer de la naturalidad del trato sexual entre padres e hijos pueden permitir aplicar una figura que condensaba inicialmente ideas más pacatas o victorianas". A su criterio, "lo hecho por el encartado, tener relaciones con mujeres que viven en comunidades en las que el nivel social acepta relaciones a edades muy bajas; que, además, poseían experiencia sexual –incluso en yacer con otros hombres– (...) no lo veo como algo moralmente edificante pero tampoco como un quehacer aberrante, repulsivo, que hiera la integridad sexual", de las víctimas. El fiscal ante Casación, Jorge Roldán, recurrió la sentencia ante la Suprema Corte de la provincia la semana pasada por considerar que la reducción de la pena se fundamenta en argumentos discriminatorios y falaces. No está probado que las niñas tuvieran experiencia sexual.
4 de abril de 2011
©página 12

para prevenir la tortura


La Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados firmó el dictamen favorable del proyecto que prevé mecanismos para prevenir la tortura y que había perdido estado parlamentario. Ahora, el proyecto debe atravesar la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamentos.
Argentina. El tema ya tiene acuerdo y hay compromiso de no abrir disidencias. El año pasado ya existía dictamen unificado pero el proyecto venció su plazo de dos años y tuvo que ser revalidado.
Argentina está demorada siete años en el cumplimiento de la implementación de los Mecanismos de Prevención de la Tortura, tal su compromiso en el plano internacional. En el interín, no se produjeron torturas en las cárceles federales, salvo algún orinado mientras era pateado en el piso con las muñecas atadas; algún otro que fue golpeado más que lo habitual, otros que terminaron 15 días encerrados en la oscuridad de los buzones, otros que fueron apartados de sus lugares de estudios universitarios. Y los videos de Mendoza que dieron la vuelta al mundo.
En fin, el 30 de marzo y el 4 de abril se sustancia un juicio por torturas en la cárcel de Devoto en el que son procesados los agentes del Servicio Penitenciario Federal Maximiliano Carlos Barresi y Néstor Iñiguez. El caso ocurrió el 3 de julio de 2007, día en el que un grupo de detenidos ingresó a la unidad mencionada.
En dicha ocasión, fueron sometidos a una "Bienvenida", práctica habitual por parte de los penitenciarios al momento en que una persona privada de la libertad ingresa a una cárcel.
La referida práctica consiste en una serie de golpes, patadas y diversos tratos humillantes, que configuran el delito de tortura.
Las secuelas físicas de las víctimas de este caso fueron comprobadas mediante informes médicos, fotografías y otras constancias que constan en la causa.
También se recogieron testimonios concordantes que resaltan el carácter habitual y sistemático del castigo asestado por el grupo de agentes que llevó a cabo el procedimiento de requisa a los recién llegados:
"… al ingresar a Devoto, (fui) derivado a un salón grande denominado "Leonera", junto con otros detenidos (…) Que la golpiza recibida es a manera de "bienvenida" (…) empezaron a pegarme en todas partes del cuerpo, incluso con algún elemento como por ejemplo, el palo de goma que utilizan los del servicio, lo mismo que a las demás personas (…)" (fs. 67/69); otra de las víctimas manifestó que "recibió lo que se denomina "la bienvenida", esto es, una serie de golpes de mayor o menor intensidad que el personal del servicio penitenciario aplica a los internos que ingresan al centro de detención." (fs. 75/76); un tercero declaró que "… nos hicieron salir de la "leonera" en donde estábamos esperando, para pasar a un pasillo, donde desnudos nos obligaron a ponernos contra la pared, oportunidad en la que varios integrantes del servicio penitenciario federal comenzaron a darnos la "bienvenida", esto es, a darnos golpes por todas partes del cuerpo. En mi caso dos integrantes me daban trompadas en la zona del tórax y el abdomen, patadas en los tobillos y cachetadas en la cara y cabeza. Esa golpiza duró aproximadamente quince minutos. (…) recuerdo que a algunos, como por ejemplo a un señor de mayor edad, le dieron más cantidad de golpes y de mayor intensidad, llegando a vomitar sangre por la boca. Luego de esos quince minutos, fuimos llevados a otra leonera interna, donde nos hicieron esperar, para luego hacernos pasar de a dos por vez a un escritorio que había al final de la leonera y allí un funcionario del Servicio que creo recordar llevaba una camisa blanca, tenía un papel que te obligaban a firmar antes de hacerte ingresar en el pabellón de destino. Mientras este funcionario te hacía firmar, había cuatro integrantes más del servicio que me daban golpes por todas partes del cuerpo, a la vez que me obligaban a contestar preguntas que me hacían, bajo la fórmula o expresión "… si Señor … no Señor"; (fs. 96/97); un cuarto testigo señaló "(…) bajé solo hasta un lugar del que no recuerdo su denominación, pero que es donde se da la "bienvenida". Yo estuve ya detenido en otra oportunidad en Ezeiza y allí la "bienvenida" consiste en un leve cachetazo aplicado casi sin fuerza, en cambio, en devoto la cosa es mucho más violenta, sobre todo en los días en que hay un acontecimiento negativo, como ser por ejemplo, que pierda algún equipo de fútbol con el que simpatizan los integrantes del servicio (…) De la misma manera, si el detenido es extranjero, como en mi caso, la bienvenida en Devoto se pone más violenta. Además, el día de ingreso, varios de los integrantes del servicio tenían aliento a alcohol. (…) En la leonera hay un escritorio de metal donde había una persona sentada de la que solo recuerdo que era gordito, el que hacía las preguntas y a quien había que contestarle con la fórmula "si señor, no señor". En cuanto a los golpes que se propinaban allí, son de distinta forma. Se aplican patadas "voladoras", golpes con los palos que utilizan y de puño en cualquier parte del cuerpo (nuca, cara, etc.)" (fs. 133/134).
La información que se recibe del juicio oral, en fin, no es del todo agradable para los denunciantes, que tuvieron que resistir los sopapos de los jueces, la mirada en la nuca de los acusados, y la ausencia de mirada de la fiscalía, que supuestamente acompaña la denuncia.
Pero, fuera de esto, no hay tortura, lo que justifica la demora de siete años.
4 de abril de 2011
2 de abril de 2011
©horacio cecchi

coronel de memoria frágil


El coronel González fue el primer interventor de la dictadura en Santa Fe y se niega a declarar. González fue indagado en dos causas investigan su articipación en el circuito represivo de Santa Fe. Una por la desaparición de Lucía Gómez y la otra por el martirio de María Mazzetti.
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. El primer interventor de la dictadura en Santa Fe y ex jefe del Area 212, coronel José María González, ratificó esta semana ante la justicia federal el pacto de silencio del terrorismo de estado. "Se negó a declarar y dice que desconoce los hechos", dijo a Rosario/12 una fuente que participó en dos indagatorias al golpista por crímenes de lesa humanidad. González ya estaba procesado por el asesinato de 22 militantes políticos, con sentencias firmes de la Cámara Federal de Rosario. Uno de los casos hasta fue elevado a juicio oral hace casi un año, pero el Tribunal Oral de Santa Fe que debe juzgarlo aún no definió la fecha para el comienzo del debate. Y ahora, se agregó el homicidio número 23. Mientras tanto, el militar que asaltó la Casa Gris la noche del 24 de marzo de 1976, destituyó al gobernador Carlos Sylvestre Begnis y usurpó el poder político de la provincia durante los primeros meses de la dictadura, seguirá bajo arresto domiciliario.
González fue indagado el miércoles en dos causas que investigan su responsabilidad en el circuito represivo de Santa Fe. En una, lo acusaron por la desaparición y el asesinato de Lucía Gómez, la última víctima de la masacre del camino de Las Moras, en cercanías de Coronda, en febrero de 1976, que el Equipo Argentino de Antropología Forense recién logró identificar el año pasado. Y en la otra, por el martirio de una militante de la Juventud Peronista, María Cecilia Mazzetti, en agosto de 1976. Pero en ambas se negó a declarar. "Dice que desconoce los hechos", afirmó una fuente consultada por este diario.
En realidad, González estaba citado a declarar el 10 de marzo, pero un artilugio le permitió demorar la indagatoria veinte días. El miércoles 30, llegó a los Tribunales Federales junto a tres acompañantes, entre ellos su abogado, quien en todo momento lo llamó "mi coronel". El vehículo estacionó cerca de la puerta del edificio, donde González se sorprendió ante el reportero de Rosario/12, pero bajó la vista y siguió su marcha. La foto que ilustra esta nota es la primera que se publica en 35 años, desde los tiempos en que gobernaba la provincia.
Las cuentas de González con la justicia son varias:

*En julio de 2008, el juez federal Nº 2 Francisco Miño lo procesó por el secuestro y homicidio de un militante del peronismo revolucionario, Mario Osvaldo Marini y la privación ilegal de la libertad de la esposa de éste, Ana María Cavadini, en diciembre de 1975. En mayo de 2010, elevó la causa a juicio, pero el Tribunal Oral de Santa Fe que debe juzgarlo aún no definió la fecha para iniciar el debate. González ya tiene 82 años.

*En noviembre de 2009, el juez federal Nº 1 Reinaldo Rodríguez lo procesó por el homicidio de 22 militantes políticos, asociación ilícita, privación ilegal de la libertad y tormentos en cuatro casos. El 30 de diciembre de 2010, la Cámara Federal de Rosario ratificó todos los cargos, aunque lo exculpó por un homicidio que no consideró probado.

Se trata de una causa acumulada que investiga, entre otros hechos, la masacre del camino de Las Moras. El juez Rodríguez ya había indagado a González por cuatro víctimas de ese crimen, así que el miércoles lo indagó por la última: "Luci" Gómez, una militante peronista "formoseña de nacimiento y chaqueña de adopción que estuvo 34 años como NN y recién fue identificada en setiembre de 2010. "Luci" cayó entre el 27 y 28 de febrero de 1976 junto a tres compañeras: Olga Teresita Sánchez, Graciela Siryi, María Cristina Mattioli y el esposo de esta última, Mario Luis Totterau. En marzo de 1976, pocos días antes del golpe, los restos de las cuatro mujeres aparecieron en una fosa común, en el camino a Larrechea, a mil metros de la autopista Santa Fe Rosario. Tenían las manos atadas y disparos en la cabeza. Los inhumaron como NN en el cementerio de Coronda, donde una investigación judicial los rescató en 1998 y comenzó a devolverles la identidad: primero, a Sánchez (el 15 de setiembre de 2004); después, a Mattioli (el 6 de setiembre de 2007) y a Siryi (en abril de 2008) y por último a Gómez (en setiembre de 2010). Totterau sigue desaparecido.
González era el jefe del Area 212 el 24 de marzo de 1976, cuando al mando de tropas golpistas copó la Casa de Gobierno, derrocó a Sylvestre Begnis y se convirtió en el primer interventor de la dictadura en la provincia, hasta abril de 1976, cuando lo sucedió el vicealmirante Jorge Aníbal Desimoni, ya fallecido. En esos meses, lo secundó un gabinete integrado por jefes militares de Santa Fe y Reconquista, entre ellos el coronel Reynaldo Tabernero, quien asumió como ministro de Gobierno y tiempo después se convirtió en subjefe de la Policía Bonaerense y segundo del general Ramón Camps.
3 de abril de 2011
©rosario 12

declaró alejandra manzur


Tiene 34 años y nació en cautiverio en 1976. Declaró en la causa Díaz Bessone y conmovió con su historia. Su padre es Óscar Manzur y fue secuestrado junto a su madre Marta Bertolino. Él no volvió a aparecer, pero Alejandra sabe traerlo al presente a través de sus canciones. Una de las tantas historias familiares que se reviven en las declaraciones de las víctimas de la patota de Feced.
[Sonia Tessa] Argentina. Alejandra Manzur canta, escribe canciones, convierte en música todo el dolor que el terrorismo de estado imprimió en su vida desde antes de nacer. Estaba en la panza de su mamá, Marta Bertolino el 10 de agosto de 1976, cuando la patota de Feced las atrapó junto a su padre, Óscar Manzur. Desaparecido desde entonces, es a él a quien le escribió la canción Senegami, que dice: "Desde el fondo de la noche/ siento tu voz que se va/ con otros nombres se pierde/ tu nombre y tu libertad". Y aunque el lunes pasado, cuando declaró en la causa Díaz Bessone, no haya cantado en honor a él, sí conmovió hasta los huesos al contar su historia. Alejandra nació desaparecida, a su mamá la habían torturado con saña durante 25 días, y la amenazaron con que la beba iba a ser entregada en la Casa Cuna. A su papá lo torturaron tanto que le dijo a su esposa "nena, me muero", y nadie volvió a escuchar su voz. José Rubén El Ciego Lofiego era el que conducía las torturas en el Servicio de Informaciones, y está acusado por el homicidio de Óscar. Alejandra tiene 34 años, tiene un hijo de dos años y está embarazada, espera una nena. Su declaración en el juicio tuvo la apuesta a la vida que la caracteriza, por una mirada que combina el dolor y la gratitud.
"Siempre viví el fantasma de la desaparición porque en realidad nací desaparecida, y permanecí varios días sin nombre y apellido, es decir sin identidad, y corrí el riesgo de quedar desaparecida. Finalmente aquí estoy, gracias a la vida, a la lucha, al azar y a la solidaridad de algunas personas. Tal vez por esto, siento un contacto profundo con los hermanos desaparecidos, con los chicos que perdieron su identidad", dijo el lunes a la noche, después de las 22, frente al Tribunal. Alejandra relató que a los seis meses fue separada de su madre, tras pasar con ella por la Unidad 5 de Rosario y la cárcel de Devoto. Entonces, quedó a cargo de sus abuelos. "Viví en la casa de mis abuelos maternos, Rina y Pocho, con ellos y con el tío Guille, que tenía 21 años en ese momento. Estuve todos esos años rodeada del cariño inagotable e infinito de estas tres personas a las que amo profundamente y a quienes estaré eternamente agradecida", dijo frente al Tribunal, mientras su abogada, Gabriela Durruty, no podía preguntarle porque las lágrimas le brotaban sin control y los demás abogados de las querellas tampoco podían contener la emoción.
"Tengo lejanamente en la memoria a mi abuela Rina acunándome en mi piecita y cantándome la canción Señora Santana. Para mí, ella era mi mamá, porque sin duda la sustituyó durante todos esos años. Recuerdo que yo le quería decir mamá y ella me decía rotunda que no, que era mi abuelita Rina. Ahora entiendo su preocupación de conservarle el lugar de mamá a su hija Marta, que estaba presa, y que algún día volvería a ser mi mamá", relató la joven, que había escrito un texto previo como guía de lo que iba a decir, pero después también dejo lugar a la improvisación.
No sólo su mamá, sino también su tío Eduardo hermano mellizo de Marta estaban presos. Mientras tanto, los abuelos maternos habían puesto fotos de Marta y Óscar en la pieza de Alejandra, para que los tuviera presentes. Iban cada tres meses a Devoto. "La principal comunicación con mi mamá era a través de las cartas. Cada semana llegaban cartitas que mis abuelos y mi tío me leían, y a veces yo les daba un besito como una manera de contacto con ella. Yo le mandaba dibujitos y ella me mandaba dibujos con canciones y cuentos escritos a mano. También la visitaba regularmente en la cárcel de Villa Devoto. Los encuentros eran a través de un locutorio (un vidrio y un micrófono). Lo que más recuerdo de eso es alguna de sus monerías: se cubría la cara con todo el pelo y luego se la descubría", contó sobre sus vivencias infantiles.
Uno de esos encuentros con Marta fue distinto. "En una visita de contacto muy breve, en un patio grande, pudimos abrazarnos. Esto debe haber sido algunos meses antes de su regreso. Recuerdo con nitidez que en un momento le dije: ¿por qué no te puedo llevar ahora conmigo?", relató Alejandra.
La vuelta de su mamá, en diciembre de 1981, sumó alegría, pero también contradicciones. "Recuerdo como si fuera hoy el día que le conté a mi seño Mirta en el jardín de infantes que ese día iba a llegar mi mamá, el abrazo que nos dimos cuando al fin nos encontramos, y que le dije que la iba a abrazar hasta dejarla sin respirar. El reencuentro con mi madre real, esa que había perdido/abandonado tantos años antes, por un lado era algo lindo, muy vital, y de hecho, necesario. Pero por otro lado me generaba mucha culpa con mi mamá/abuela que me había acunado con tanta ternura días y noches", rememoró Alejandra, quien aclaró que el amor y la contención familiar, así como concurrir a análisis desde muy pequeña la ayudaron a no volverse loca.
La historia de pérdidas tuvo otro capítulo trágico cuando Alejandra tenía 9 años. Su abuela Rina, tan importante para ella, se suicidó. "Esto está profundamente ligado a todo el dolor y el sufrimiento que se había vivido durante esos años en la casa de mis abuelos maternos por las tragedias ocurridas, como son la desaparición de mi padre, mi madre y mi tío Eduardo presos, y una beba que había quedado huérfana", subrayó el lunes frente a un Tribunal presidido por Jorge Venegas Echagüe.
Una parte de lo perdido, esa madre con la que no pudo compartir los primeros años de su vida, pudo repararlo con la llegada de Tamara, su hermana menor. "Viví la destrucción de mi familia antes de nacer, antes de su constitución. Todos los pedazos quedaron desparramados y ya nunca podrán juntarse, eso es irreparable. Porque la mamá que perdí/abandoné/me abandonó, a los 6 meses, que volvió para recuperarme a los 5 años, es una mamá con la cual yo tuve que conocerme otra vez, y porque mi papá no volvió nunca, ni va a volver. En este sentido de la destrucción de mi núcleo familiar resultó muy reparador el nacimiento de mi hermana Tamara. Fue como revivir la conformación de un nido, donde yo no era la nena chiquita, pero la veía crecer junto a su mamá, que era también mi mamá y esto lo disfruté mucho. También es importante y vital la constitución de mi propia familia, de mi familia actual, mi marido, mi hijo, mi bebé por nacer. Significan la creación de vínculos afectivos nuevos que me llenan de vida y de caricias", dijo Alejandra, en su apuesta por la vida.
Con la vuelta de su mamá también pudo saber algo más sobre su papá, que hasta entonces era un fantasma. "Cuando mi mamá volvió de la cárcel me contó que ellos militaban, que se juntaban con otros compañeros y que luchaban por una sociedad más justa para todos. Que un día vino un golpe de estado y empezó a desaparecer gente y que a ellos los detuvieron juntos poco antes de mi nacimiento. Y cuando le pregunté por mi papá específicamente, me dijo estaba desaparecido. Esto me generó una incertidumbre terrible. Me volvía loca de sólo pensar que podría estar vivo. Y ¿dónde? Se me presentaba como un fantasma y en varias oportunidades soñé que tocaba el timbre en la casa de mis abuelos. Cómo podía ser que ni estaba allí para verlo y tocarlo ni había un lugar concreto donde estuviera enterrado y donde poder llorarlo", dijo Alejandra sobre lo que significa para una niña convivir con aquel siniestro concepto del desaparecido. Tras su insistencia, la madre le dijo que Óscar era un desaparecido justamente porque nadie dice dónde están sus restos, pero que a él lo habían matado. "Con todas estas imágenes de terror tuve que vivir, crecer, pasar mi adolescencia, y hacerme mujer. Los que lo conocieron me cuentan que era muy risueño, muy alegre y muy buena persona, pero para mí era como un fantasma", le puso palabras Alejandra.
En el marco de una declaración más extensa, Alejandra afirmó que "fue muy difícil sobrevivir al horror de esta historia". Y abundó: "Tengo marcas indelebles en la piel, muy profundas, estoy llena heridas, de agujeros, y eso es imposible quitarlo porque son vivencias traumáticas, muchas de las cuales están en mi registro inconsciente porque sucedieron cuando yo aún no tenía posibilidad de guardarlas en la memoria, no tenía el recurso fundamental de la palabras".
De hecho, ahora puede atar el dolor de su infancia con el terrible dolor que sufrió su madre, cuando sólo tenía 23 años. "Hoy que tengo un niño de dos años y estoy embarazada de 8 meses me resulta inimaginable y de una crueldad y de una crudeza insoportable la separación de un hijo en los primeros años de su vida. No poder presenciar los primeros pasos, las primeras palabras, y cada uno de los signos de su crecimiento", dijo frente al Tribunal.
Por eso su gratitud. "Si alguien ve mis fotos de esos años, puede ver en mí una nena alegre, pícara, vivaz, y de hecho tengo muchos recuerdos lindos de mis primeros años. Pero yo pude darme cuenta varios años más tarde cuánta tristeza y cuánta angustia había en ese hogar, y cuánto esfuerzo hicieron mis abuelos y mi tío para que yo no percibiera con tanta crudeza tanta desolación", afirmó.
Alejandra también subrayó el dolor que provoca en las víctimas del terrorismo de Estado la impunidad y reclamó porque cinco de los seis imputados de la causa Díaz Bessone están libres. "Parece una paradoja de la historia argentina que esté hoy aquí, a 34 años de los acontecimientos, embarazada de ocho meses, como estaba mi madre cuando la secuestraron , frente a este tribunal, pidiendo que se haga justicia por los tres. Por mi padre, por mi madre y por mí", terminó su testimonio. La canción que escribió para su padre también dice: "Las estrellas van muriendo/ el tiempo las ve pasar/ pero su luz permanece/ no se apagará jamás".
3 de abril de 2011
©rosario 12

cabanillas condenado a perpetua


La historia del caso Cabanillas, el oficial de Orletti condenado a perpetua. La realidad completa de Cabanillas, uno de los oficiales que comandaba el campo de concentración de la Operación Cóndor, fue conociéndose por retazos que pudieron armarse después de las cartas públicas de Gelman. Los detalles.
[Martín Granovsky] Argentina. La condena a prisión perpetua del ex general Eduardo Cabanillas, el jueves último, es parte de una larga historia que ilustra cómo fue construyéndose socialmente la plataforma que permitió juzgar a todos los represores acusados por delitos de lesa humanidad. El inicio fueron las cartas públicas de Juan Gelman al entonces jefe del Ejército, Martín Balza, que Página/12 reprodujo en 1999.
En abril del ’99, Gelman había acusado a Cabanillas, que era general de división y jefe del Segundo Cuerpo con asiento en Rosario, como responsable mediato del robo de su nieta, la criatura de su hijo Marcelo y su nuera María Claudia, secuestrados en 1976 en el campo de concentración Automotores Orletti, en Venancio Flores y Emilio Lamarca, del que el entonces capitán era subjefe. Por sus acciones en Orletti es que fue condenado el jueves a perpetua.
Balza, que hoy es embajador en Colombia, llamó entonces por teléfono a Gelman y se puso a su disposición. Pero el camino hacia la Justicia civil debió remover muchas barreras de casta. Cabanillas intentó esquivar la Justicia gracias a la complicidad del Tribunal de Honor del Ejército, que lo investigó por dos "faltas", definidas de este modo por el propio general de división:

n La primera, "faltar a la verdad al jefe del Estado Mayor del Ejército, a mis camaradas y a la sociedad en general, al negar mi participación en 1976 en un presunto lugar de reunión de detenidos".

n La segunda falta, "ocultar y/o adulterar tal antecedente de mi legajo personal, para facilitar mis sucesivos ascensos".
Contradicciones

Pero cuando aparecen papeles sostener una falacia es más complicado. Cabanillas dijo en 1999 ante el Tribunal de Honor que él nunca había ocultado la verdad, ni siquiera en la declaración que prestó en 1977 en un sumario militar. El dato clave es que el propio Gelman había aportado ese expediente. Allí Cabanillas reconoció que revistaba en un organismo llamado OT 18, dependiente de otro llamado OT 1, a cargo del teniente coronel Rubén Visuara. El general siempre negó que la OT 18 tuviera algo que ver con Orletti. Pero cuando se desató el escándalo, concedió un reportaje al diario La Mañana del Sur.
"Yo trabajé todo lo que era contrainteligencia", dijo Cabanillas. "Se recibían en la SIDE nombres, gente que estaba trabajando en estas organizaciones defensoras de los derechos humanos. A partir de ahí, los grupos operativos, llámase Jardín o Automotores Orletti o los inorgánicos, operaban, sacaban gente y la ponían a disposición de la SIDE. Luego se les tomaba declaración y se los entregaba a la Justicia. Ese era el procedimiento que yo conocía."

"Sin Datos"
En cuanto al segundo cargo por el que Cabanillas intentó protegerse en el Tribunal de Honor, también es útil para dar cuenta de la transición democrática en la Argentina.
Tras la publicación de las cartas de Gelman, Página/12 consultó a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Dos dirigentes, ya fallecidos, Alfredo Bravo y Simón Lázara, investigaron el caso y aportaron una conclusión valiosa para explicar por qué Cabanillas había podido seguir ascendiendo en democracia y sorteado todos los obstáculos en la Comisión de Acuerdos del Senado.
El truco era simple. Según la APDH, cada vez que el pliego del oficial llegaba al Congreso lo hacía con dos letras, s.d., que significa "sin datos". Aludía al período en que Cabanillas había estado en comisión en la Secretaría de Inteligencia del Estado.
Frente al Tribunal de Honor declaró el general de brigada retirado Enrique Lusso, compañero en el Colegio Militar de Cabanillas y su amigo.

–No tenía actividades en ningún LRD –dijo Lusso como si todo el mundo entendiera–. LRD significa "Lugar de Reunión de Detenidos". En castellano, campo de concentración.

El Tribunal formuló a Lusso sólo cuatro preguntas. Al coronel retirado Rubén Víctor Visuara le hizo siete. Igual a Visuara se le escaparon algunas precisiones. Dijo que no debía hablarse de OT 1 sino de A III 1 e informó que de él dependían un "grupo de apoyo a jefatura", una "división reunión", una "división interior", una "división apoyo" y un "grupo guardia".
En su conclusión, el presidente del Tribunal de Honor, Miguel Angel Viviani Rossi dijo que "Silva (es decir, el represor no militar subordinado a los militares Aníbal Gordon) y su gente operaban Orletti, pero revistaron o se ampararon en la OT 18". Y que "Calmon y Cabanillas revistaron en la OT 18 pero no operaban ni conocían Orletti. El grupo Silva era operacional y secreto. La sigla, denominación o cartel OT 18 les venía bien para encubrir sus actividades. También les venía bien manifestar que la OT 18 tenía jefe y segundo jefe. Desviaban responsabilidades".
Viviani Rossi aclaró que presidía "un tribunal de conciencia que se basa en la palabra de honor de todos los que declaran en este Tribunal Superior de Honor", y dictó la absolución por este motivo: "Mi conciencia me dicta que el hoy general Cabanillas no faltó a la verdad cuando declaró sus actividades en la corta comisión que cumplió en la SIDE".
Los generales retirados Alejandro Soria, Héctor Lubin Arias, Isaías García Enciso y Juan Mabragaña dieron su bendición.
Pero antes de esa decisión de casta, Balza decidió pasar a Cabanillas a disponibilidad, paso previo a su retiro, y pidió a la Justicia civil que investigara el tema.

A la Justicia
La decisión de Balza no tenía precedentes en ese momento. El propio jefe del Ejército enviaba a la Justicia federal el expediente del Tribunal de Honor sobre el general Eduardo Cabanillas. Y en otra decisión sin precedentes, la última página del expediente indicaba que Balza "no comparte" y "califica cuanto menos de excesivos" "algunos de los términos" de lo actuado por el Tribunal.
El documento, obtenido entonces por Página/12 en medios judiciales y publicado, tiene un párrafo que explica por qué todo el expediente puede interesarle a la Justicia. Dijo Balza: "Es criterio del suscripto que en el desarrollo de la investigación se habrían abordado aspectos que trascienden el marco fáctico que el específico campo del honor militar impone, motivo por el cual corresponde que tales antecedentes sean puestos en conocimiento del Juzgado Criminal y Correccional federal No 7 de la Capital Federal, a cargo del doctor Adolfo Bagnasco, por considerar que los mismos podrían resultar de interés en la causa que dicho magistrado instruye en relación a la desaparición de menores".
Balza también evitó aprobar la absolución del Tribunal de Honor. El entonces jefe del Ejército consideró que como el Tribunal de Honor había absuelto a Cabanillas, era "inoficioso", es decir superfluo e inútil, dictar una resolución especial que santificara a los santificadores de Cabanillas.
La entonces defensora del Pueblo porteño, Alicia Oliveira, una de las abogadas más experimentadas en causas de derechos humanos desde el primer día de la dictadura, también había tomado el tema como propio. Oliveira criticó que el Tribunal de Honor tuviera facultades para deliberar en secreto, que también fuera secreto el expediente y que hasta los términos exactos de la resolución final fuesen reservados. Para la abogada, la falta de control de los actos públicos es propia de sistemas tiránicos.
Alicia Oliveira llegó a advertir al entonces presidente Carlos Menem que si el expediente no se hacía público ella presentaría una demanda contra el Estado argentino ante el sistema interamericano de derechos humanos.
La publicidad de cada paso y la presión permanente de Gelman y de abogados y organismos de derechos humanos llevó a Balza para concluir, con su decisión de ese momento, que el honor militar no está por encima de las leyes y que la conciencia de un tribunal administrativo no basta para determinar la conciencia o la culpabilidad de un oficial sobre faltas mucho más severas que mentir.

Corporaciones
El Tribunal de Honor que absolvió a Cabanillas podría formar parte de un manual sobre corporaciones al margen de la ley. Nunca sancionó a nadie violar los derechos humanos pero sí castigó a oficiales que, incluso, antes de la autocrítica pública de Balza sobre el papel del Ejército, difundida en 1995, condenaron la represión durante la dictadura.
El Tribunal ni siquiera investigó por qué el entonces general de división sometido a su veredicto regalaba siempre un libro de la Agrupación Aunar, del represor Fernando Verplaetsen, que considera al ‘Nunca Más’ un libro "anestesiante". Balza consideró que regalar ese panfleto era, en sí misma, una causa suficiente para el pase a disponibilidad de un alto oficial. Fue ese hecho el que utilizó para separar a Cabanillas del Ejército y dejarlo sin protección ante la Justicia. Lo hizo por un radiograma comunicado al propio Cabanillas. Recién después lo informó al ministro de Defensa, Jorge Domínguez, que a su vez trasladó el dato a Menem.
"La misiva pública del señor Juan Gelman fue efectivamente conocida por mí en su oportunidad", señaló ayer Balza en un texto que envió desde Colombia ante la consulta de este diario. "Habiendo comprobado la veracidad de las afirmaciones del distinguido poeta, procedí, en mi condición de máxima instancia jerárquica de la Fuerza, a relevar del mando al general Cabanillas y a disponer su pase a situación de retiro, aun con la oposición del entonces ministro de Defensa."

Los Castigados
Los ex capitanes José Luis D’Andrea Mohr, ya fallecido, y Federico Mittelbach, conocieron en cambio la severidad del Tribunal de Honor. En los primeros años de la democracia D’Andrea tildó de "heroicas" a las Madres de Plaza de Mayo y de "cobardes" a las juntas militares. Igual que Juan Jaime Cesio, un valiente oficial que siempre condenó la masacre de civiles, D’Andrea fue descalificado por "falta gravísima al honor". Apeló ante Miguel Angel Viviani Rossi (el mismo portador de conciencia que absolvió la conciencia de Cabanillas) y éste interpretó que D’Andrea era "un soberbio y un irrespetuoso". Después, el Consejo de Guerra tomó el expediente del Tribunal de Honor y le quitó el grado a D’Andrea. Ya como ex capitán, se dedicó a investigar, con resultados concretos, la desaparición de conscriptos durante la dictadura.
El Viviani Rossi del Tribunal de Honor era padre del Viviani Rossi que fue segundo de Cabanillas cuando el general ofendido en su honor era comandante del Segundo Cuerpo de Ejército. También es el mismo que, cuando presidía Salto Grande, bautizó las turbinas con el nombre de sus hijas.
3 de abril de 2011
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condenas en causa orletti


Penas de entre veinte años y prisión perpetua para cuatro represores del centro clandestino Automotores Orletti. Eduardo Cabanillas, Honorio Martínez Ruiz, Eduardo Alfredo Ruffo y Raúl Guglielminetti fueron juzgados por los crímenes cometidos en el centro de exterminio en el que operaba la SIDE y fue base del Plan Cóndor en Argentina.
[Alejandra Dandan] Argentina. Terminaban de oírse las condenas. Los cuatro acusados del centro clandestino que funcionó en Automotores Orletti se pararon después de escuchar la sentencia. En la parte de arriba de la sala, atiborrada sobre todo por las mujeres de los represores, se pusieron a cantar el Himno, como hacen en cada juicio. Abajo, en la sala, entre los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo, los hijos de los desaparecidos del centro de exterminio que fue base del Plan Cóndor en Argentina, entre los sobrevivientes, muchos llegados especialmente desde Uruguay, sonó el "Olé Olé" del "A dónde vayan los iremos a buscar". Entonces, lentamente y en silencio empezaron a sonar, vivos, los nombres de los desaparecidos: ¡Gerardo Gatti! ¡Presente! ¡Dardo Zelarayán! Presente. ¡María del Carmen Pérez! ¡Presente! ¡Marcelo Gelman! ¡Presente!
El fallo del Tribunal Oral Federal 1, integrado por los jueces Jorge Gettas, Adrián Grumberg y Oscar Amirante, tuvo características históricas: entre otras cosas porque dio por probada la privación ilegal de 65 víctimas del Plan Cóndor, la coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur. En términos generales, respondió además a los pedidos planteados por las querellantes de los organismos de derechos humanos que representan a las víctimas y al de la fiscalía de Guillermo Friele y Mercedes Soysa Reilly. Sólo en el caso de Raúl Guglielminetti la pena fue más leve: habían pedido 25 años de prisión y el TOF dio 20 años. Aun así, cada quien consideró que fue una de las condenas más duras: Guglielminetti, que era agente del 601 y operó en distintos centros clandestinos, estuvo en 1976 en Orletti, pero se lo juzgó por su actuación sólo durante cinco días. El TOF le imputó 20 años por 25 casos.
La lectura de la sentencia empezó minutos antes de las siete de la tarde. A esa altura se habían sentado los cuatro acusados. Eduardo Cabanillas, el único acusado con grado militar, ex general, que operó como jefe del OT18 –en la práctica el centro clandestino–, entró con traje y corbata, saludando como en un estadio, con los brazos en alto y tirando besos al aire. Lo siguieron Honorio Martínez Ruiz y Eduardo Alfredo Ruffo, los dos agentes de la SIDE, la mano de obra del centro de exterminio. Al final entró Guglielminetti, el agente del 601, ya condenado por su intervención en el circuito del Atlético Banco y Olimpo.
Arriba, entre las mujeres, Cecilia Pando le decía a una de sus colegas que se quedara en su asiento. La mujer estaba parada y a punto de armar un escándalo porque desde las pantallas veía entre el público a los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo. Metros atrás, murmuraba Bernardo Menéndez. Condenado a prisión perpetua en la causa de los Jefes de Area y quien sigue en libertad por cuestiones procesales, hasta hace unas semanas trabajó de abogado del ex militar Rubén Visuara, ahora muerto, pero quien fue jefe de Cabanillas en la estructura represiva que dependía orgánicamente de la SIDE de Otto Paladino.
Cuando todo el mundo ocupó su lugar, Gettas, presidente del tribunal, leyó la sentencia. Pese a que aún no se conocen los fundamentos, el TOF liberó a los represores de algunos cargos al parecer porque equiparó los tormentos sólo a la figura de la tortura física, una definición que los acusadores creen acotada porque no contempla aspectos como el encierro, la alimentación y las demás características que se les impuso a los prisioneros durante su cautiverio.

El Fallo
Cabanillas fue condenado a prisión perpetua e inhabilitación absoluta y perpetua por cinco homicidios. Le imputaron además la privación ilegal de la libertad agravada, reiterada en 29 oportunidades, cuatro de las cuales se extendieron durante más de 30 días.
Fue el único de los cuatro que recibió perpetua, porque es el único condenado por homicidios. Fue acusado por los asesinatos de lo que se conoce como los cinco tambores del río Luján, un grupo de prisioneros de Orletti arrojados allí en octubre de 1976 y descubiertos por un prefecto e identificados en 1989. Entre ellos estaban muchos de los nombres que se gritaron a la noche en la sala de audiencias: los mellizos Gustavo y Ricardo Gayá, Marcelo Gelman, Dardo Albeano Zelarayán y Ana María del Carmen Pérez, arrojada con un tiro en la panza, con un embarazo de nueve meses, la única embarazada encontrada hasta aquí en ese estado, según explicaron durante el debate los integrantes del Equipo de Antropología Forense.
En ese escenario, lo que a ojos de la fiscalía, el TOF dio por probado en cuanto a Cabanillas son no sólo los hechos, sino su rol: operó como jefe del OT18, como autor intermedio o nexo de la cadena de mandos que hacia arriba tenía a Visuara y a Otto Paladino y hacia abajo a la patota operativa o autores directos, integrada por Aníbal Gordon, que ya está muerto, a Ruffo, Martínez Ruiz y a Guglielminetti.

La Salida
–Señores –dijo el presidente del TOF–, el juicio ha terminado.
En la sala estaban muchos de los que habían sido testigos durante las audiencias, las víctimas, los abogados. Los HIJOS. El Tano Santucho corrió a abrazar a la uruguaya Sara Méndez, y una voz empezó a recorrerlo todo, anunciando que ayer era además el día de su cumpleaños. Sara estuvo secuestrada en Orletti y le robaron a su hijo Simón, a quien recuperó después de veinte años. "Yo siempre digo que la justicia cuando llega tarde no es justicia –dijo–, porque con la extensión de los años se alarga la impunidad, pero en este caso es un paso más, y es la lucha lo importante." Otra de las uruguayas caminaba hacia la salida. Iba a sumarse al escenario de HIJOS que trasmitió lo que sucedía en el interior. "Creo que es importante", decía Elba Rama. Ella viajó de Uruguay especialmente para escuchar la sentencia. Quería estar, hacerse presente, como un reconocimiento al colectivo de quienes llevaron adelante el juicio, a la fiscalía, dijo, a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Elba estuvo en Orletti con Carlos y Manuela Santucho. Estuvo detenida del centro clandestino que funcionó en la SIDE uruguaya poco después con María Claudia García Irureta Goyena, la madre de Macarena Gelman.
Afuera, frente al edificio de tribunales de Comodoro Py, Edy Binstock abrazaba a uno de los hijos de los Gayá. En el escenario, una de las madres de Plaza de Mayo habló de los juicios. Blanca Santucho dio vueltas entre los familiares. Alguien cantó el feliz cumpleaños para Sara.
2 de abril de 2011
1 de abril de 2011
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al teniente general balza


De Orletti y el general Cabanillas. El 4 de abril de 1999, Juan Gelman reveló el pasado de Eduardo Cabanillas –en ese entonces general en actividad– en una contratapa publicada en este diario. Aquí se reproduce aquella nota, la primera de una serie de denuncias que ayer terminaron en su condena.
[Juan Gelman] Argentina. Señor teniente general Martín Balza: tiene usted bajo su mando inmediato a uno de los responsables mediatos del robo de mi nieta o nieto nacida/nacido en cautiverio. Se trata del general Eduardo Rodolfo Cabanillas, comandante del Segundo Cuerpo de Ejército con asiento en Rosario. Como usted no ignora, ese delito es imprescriptible. ¿Piensa hacer algo al respecto?
Un sumario de la justicia de instrucción militar caratulado "Comando de la IVta. Brigada de Infantería Aerotransportada, Letra: 417; Nro.: 0035; Cde: 1" recoge las declaraciones que ante el juez de la institución José Herman Llera formuló el 17 de noviembre de 1977 el entonces capitán Eduardo Rodolfo Cabanillas. La causa se inició por el secuestro extorsivo que la banda de Aníbal Gordon perpetró el 24 de julio de ese año contra el empresario Pedro León Zavalía, quien contaba al parecer –como en muy pocos otros casos de esa naturaleza– con los contactos jerárquicos necesarios para que el hecho pasara a la justicia militar. Aníbal Gordon era jefe de los "inorgánicos" que cobraban sueldo de la SIDE y operaban en "Automotores Orletti", centro clandestino de detención que fue polo de la Operación Cóndor en la Argentina.
El hoy general Cabanillas declara en dicho sumario (pág. 146 y ss) "que se desempeñó como segundo jefe de la OT 18, ya que como dijera anteriormente el jefe lo era el mayor Calmon, realizando Actividades Especiales de Inteligencia ordenadas por la SIDE". Agrega que prestó allí servicios "desde mediados del año mil novecientos setentiséis hasta el mes de diciembre de ese mismo año". Señalo a su atención, señor teniente general Martín Balza, dos elementos de ese testimonio que hacen directamente al tema que me ocupa. La OT 18 fue una base operativa que se instaló primero en la calle Bacacay y luego en la calle Venancio Flores de esta capital, en "Automotores Orletti". El segundo elemento es el período en que el declarante se desempeñó en la SIDE como subjefe de la OT 18. Durante ese lapso, exactamente el 24 de agosto de 1976, mi hijo Marcelo Ariel y su esposa María Claudia García Irureta Goyena de Gelman, de 20 y 19 años de edad, fueron secuestrados en su domicilio por personal de Orletti y llevados a ese campo de concentración. Mi nuera estaba embarazada y durante ese lapso, exactamente el 7 de octubre de 1976, fue vista por un sobreviviente: María Claudia estaba en esa fecha encinta de 8 meses y medio, no había sido torturada y todo indica que su bebé ya estaba destinado a una pareja de apropiadores. No hay dudas de que mi nuera dio a luz durante el período en que el capitán Cabanillas se desempeñó como subjefe de la OT 18. Supongo, señor teniente general, que coincidirá conmigo en que al general Cabanillas le cabe una responsabilidad en la entrega de mi nieta o nieto a manos extrañas a mi familia.
¿Piensa usted hacer algo al respecto?
En el mismo sumario (pág. 279 y ss) el teniente coronel (RE) Juan Ramón Nieto Moreno confirma que la OT 18 "se constituyó por orden del entonces secretario de Inteligencia de Estado, general don Otto Carlos Paladino", que su personal era una mezcla de "inorgánicos" al mando de Aníbal Gordon –(a) El Viejo, (a) coronel Silva, (a) Ezcurra, otros alias– y de "orgánicos" o agentes de la SIDE como Eduardo Alfredo Ruffo y Juan Rodríguez, que éstos dependieron primero del vicecomodoro Guillamondegui –a su vez bajo las órdenes del coronel Carlos A. Mitchell– "y posteriormente de los entonces capitanes Calmon y Cabanillas", y que los efectivos de esa base ejecutaban los blancos operacionales fijados por el Departamento de Contrainteligencia de la SIDE que el declarante dirigió desde el 20 de enero de 1975 hasta el 8 de octubre de 1977. Esos "blancos operacionales" comprendieron a mi hijo, asesinado de un tiro en la nuca a menos de medio metro de distancia y cuyos restos aparecieron trece años después; a mi nuera desaparecida y a su bebé robado.
La vida social del capitán Cabanillas tuvo ribetes peculiares. Era "muy amigo" –dijo– del mayor Alberto Juan Hubert (sospechado de haber ayudado a Gordon en la comisión del secuestro extorsivo) hasta el punto de que "ambos son padrinos de sus respectivos hijos". Interrogado por el juez de instrucción militar acerca de una fiesta de despedida en honor del general Paladino por su pase a retiro, del mayor Calmon y de él mismo por el pase de ambos a la Escuela Superior de Guerra, el capitán Cabanillas declara que tuvo lugar en un carrito de la Costanera llamado "Años Locos", que "recuerda se hallaban presentes el señor general Paladino, jefe de la SIDE; el teniente coronel Visuara (jefe del mayor Calmon); el teniente coronel Nieto Moreno, jefe del Servicio de Contrainteligencia de la SIDE; el mayor Calmon, de la OT 18; oficiales del ejército uruguayo y chileno que estaban ‘en comisión’ (sic) en la SIDE (la Operación Cóndor, ¿no es cierto, señor teniente general?); y además personal civil contratado y orgánico de la SIDE que cumplían tareas en la OT 18 a quienes sólo conocía por nombres de guerra, tales como Aníbal, Zapato, Gallego, Paqui, Cornalito, Puma, León, Pájaro, Dondin, y otros". Es decir, otros secuestradores, torturadores, asesinos y ladrones de bebés de Orletti. El capitán Cabanillas agrega que "la mayoría de ellos concurrieron con sus respectivas señoras esposas", que en total habrían asistido unas 80 personas y que la fiesta fue organizada por "Aníbal", a quien dos respuestas más adelante le encuentra el apellido: Gordon. El declarante, como quien dice, se codeaba.
¿Acaso el general Cabanillas no sabe lo que supo el capitán Cabanillas? ¿Y qué piensa hacer al respecto, señor teniente general Martín Balza? Poco le costaría, por ejemplo, consultar la causa que menciono: es la 4 I 70035/1 y se encuentra en los archivos judiciales del Consejo Superior de las Fuerzas Armadas, carpeta 10720, expediente 80739. A usted compete la responsabilidad de que los seis cuerpos de la causa no desaparezcan. También la de leerlos: atañen a su subordinado inmediato, nada menos que comandante de un cuerpo de Ejército.
En su notorio discurso del 25 de abril de 1995 ofreció usted a los familiares de las víctimas de la dictadura militar "respeto, silencio ante el dolor y el compromiso de todo mi esfuerzo para un futuro que no repita el pasado". Pero, ¿cómo impedir la repetición del pasado si se lo aplasta con impunidad y silencio? El dolor necesita palabras. Hable, señor teniente general. A usted le será mucho más fácil que a mí averiguar el destino de María Claudia y su bebé. Tiene acceso a todos los medios para ello. Si no lo hiciere, procure evitar el castigo del insomnio: el no sueño de la mala conciencia es un territorio devastado por la muerte.
2 de abril de 2011
1 de abril de 2011
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