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rescatan a niñas de un burdel


Rescataron a tres niñas víctimas de trata en el barrio Santa Marta de Santa Fe. Encerradas por proxenetas a los 13. Dos de las rescatadas tenían pedido de localización de su familia. Dos chicas de nombre Micaela, una de 15 y otra de 13, y Débora, también de 13, estaban en las habitaciones de atrás de un taller mecánico a la espera de los clientes.
Argentina. Era plena tarde del viernes, en el barrio Santa Marta de la ciudad de Santa Fe, cuando el personal de la comisaría séptima llegó al taller de chapa y pintura de Ex Combatientes de Malvinas 6421. Allí pudieron encontrar a Micaela, de 15 años, desaparecida el 14 de febrero. Pero no fue tan fácil llegar hasta ella, porque el dueño del lugar, David Slaminsky, de 58 años, se resistió a la presencia policial. La policía revisó y en el fondo del comercio encontró dos habitaciones, donde había otras dos niñas, Micaela y Débora, las dos de 13 años. Con intervención del juez de instrucción Jorge Pegassano, el dueño de casa quedó detenido y le iniciaron actuaciones por privación ilegítima de la libertad y corrupción de menores. El caso se encuadra en el delito de trata de personas. Las más pequeñas habían sido captadas en uno de los barrios más pobres de Santa Fe, San Agustín, y permanecían en las habitaciones camufladas detrás del comercio, a la espera de los clientes.
En el mismo lugar había un hombre de 40 años, José Luis Aguilar, y una joven, Vanina Gorosito, de 21. La justicia investigará cuál era su papel en la explotación sexual de las niñas. Dos de las chicas liberadas contaban con pedidos de localización y paradero para ser restituidas a sus respectivos hogares, pero no así una tercera, a quien nadie había reclamado.
El procedimiento fue encabezado por el jefe de la seccional séptima, Gastón Pelegri, que tuvo a su cargo la investigación previa para localizar el lugar. El hallazgo de otras dos nenas de 13 años convertirá a este procedimiento en emblemático de la trata de personas en la ciudad de Santa Fe.
Las niñas fueron retiradas por la policía desde las habitaciones individuales donde permanecían alojadas a la espera de los clientes que visitaban la casa. Pelegri hizo conocer el resultado arrojado por el procedimiento a la Jefatura de la URI y las chicas pasaron inmediatamente a disposición de la Justicia de Menores.
Los policías encontraron y secuestraron elementos como preservativos y otros vestigios que hacen creíbles los dichos de vecinos, quienes aseguraron que allí las chicas eran obligadas a ejercer la prostitución. Una de las menores, la que había escapado de su casa el 14 pasado, vivía en la zona norte de Santa Fe. Las otras dos niñas habrían sido captadas mediante engaños en el barrio San Agustín, una de las zonas más pobres de la capital provincial.
Según publicó ayer el diario El Litoral, en su edición digital, entre los investigadores se da por hecho que las niñas no sólo eran ofrecidas a clientes habituales sino que también estaban en oferta para la venta a proxenetas de otras ciudades o provincias.
Incluso, presumen los policías que las chicas eran sometidas a sesiones fotográficas para despertar el interés de los potenciales clientes residentes en puntos alejados de la región. La actividad prostibularia que tenía lugar en el inmueble se disimulaba tras la apariencia de un taller mecánico.
21 de febrero de 2011
20 de febrero de 2011
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uribe y la parapolítica en wikileaks


El Espectador comienza a revelar la información diplomática filtrada a wikileaks sobre Colombia. Este domingo, el surgimiento del escándalo de la parapolítica. El expresidente Álvaro Uribe se confesó sobre diversos temas con el entonces embajador de EE.UU. en Colombia, William B. Wood.
Colombia. El 29 de noviembre de 2006, el entonces embajador de Estados Unidos en Colombia, William B. Wood, envió a Washington un largo reporte sobre el impacto que estaba sufriendo el gobierno Uribe y los políticos a raíz de las investigaciones de la parapolítica que apenas comenzaban. En el mismo cable incluyó las preocupaciones del alto comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, sobre la crisis del proceso de negociación con las autodefensas, dejando ver la misma preocupación que hoy viven las autoridades: el auge de nuevas organizaciones criminales.
Recogiendo comentarios de Luis Carlos Restrepo, el documento expresa que el gobierno Uribe apoya las investigaciones de la parapolítica, pero está pagando un elevado costo político e institucional, porque muchos de los congresistas investigados son miembros de la coalición de gobierno. Restrepo manifestó que el peligro era que la oposición explotara la parapolítica para sacar ventaja y dijo que le pidió a Uribe que tratara de llegar a un acuerdo con el Polo y el Partido Liberal para un manejo coordinado que evitara el daño institucional.
Para lograr ese acuerdo, insistió Restrepo, habría que darles ventajas concretas, es decir, puestos en el gobierno y "un compromiso de avanzar en las investigaciones sin importar hasta dónde puedan llegar". Pero Restrepo admitió en la embajada de Estados Unidos en Colombia que el hecho de no haber podido capturar a Vicente Castaño —en ese momento disidente del proceso de paz—, la impotencia del gobierno para prevenir el surgimiento de nuevos grupos criminales y la lenta implementación de la Ley de Justicia y Paz en la Fiscalía, exacerbaban el problema.
En concreto, Restrepo comentó que los líderes paramilitares en La Ceja se sentían atrapados y no se podían poner de acuerdo en una estrategia común. Pero el grupo de La Ceja estaba buscando el liderazgo de Vicente Castaño, al punto de que su carta acusando al gobierno de violar los acuerdos de paz fue consultada con los demás detenidos. El alto comisionado agregó que se negó a reunirse con Vicente Castaño y que es difícil capturarlo porque está muy bien financiado y protegido. Recalcó que Jorge 40 y Macaco estaban perdiendo el control y, como los demás, temían a los nuevos grupos emergentes.
En general, el año 2006, además de los debates electorales para renovar el Congreso y escoger presidente, con reelección a bordo, se vio cruzado por la crisis creciente del proceso de paz con las autodefensas y los cíclicos rumores de investigaciones judiciales por nexos entre la política y el paramilitarismo. Eso explica el reporte enviado por el embajador Wood a Washington en el mes de febrero, en el que explica una curiosa coincidencia de tres líderes políticos preocupados por el mismo tema: la posibilidad de que fueran revocadas sus visas.
Los tres personajes fueron el entonces senador Mario Uribe, el dirigente conservador Carlos Holguín y el hoy gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos. La revista Cambio había publicado un artículo donde se decía que a varios políticos les serían revocadas sus visas si no removían de sus listas a candidatos parapolíticos. El cable dice que Mario Uribe era el más preocupado de los tres y que le presentó al embajador una lista con 11 de sus candidatos preguntándole a quién debía sacar y que lo haría con todos sobre los que Estados Unidos tuviera alguna duda.
El reporte del embajador explica cuál era el afán de Mario Uribe: necesitaba su visa porque tenía tres hijos viviendo en Estados Unidos. Por eso ofreció renunciar al Senado y a su carrera política si esa era la única manera de mantener su visa. El cable advierte que los tres políticos pidieron cita al embajador por separado. Holguín se limitó a explicar los procedimientos que estaban siguiendo para cumplir con la exigencia, pero Luis Alfredo Ramos fue más allá, y de entrada resaltó la posición de su partido pro Estados Unidos y sus nexos con el sector privado.
Aclaró que no tenían fundamento las informaciones, según las cuales al general Rito Alejo del Río, a quien se le había cancelado la visa por sospecha de actividades de narcotráfico, iba a entrar a su partido. Y para diferenciarse, comentó que Mario Uribe sí había dejado una tronera por ser demasiado abierto para recibir a cualquiera. El cable agrega que el embajador les dijo que Estados Unidos no estaba revisando las listas de candidatos, que eso era responsabilidad de los líderes de los partidos y que los procedimientos de visados seguían su curso normal sin relación con las elecciones colombianas, pero que no podía ofrecerles garantías.
De principio a fin, 2006 fue un año de decisiones trascendentales. Una prueba suficiente: el examen de constitucionalidad de la Ley de Justicia y Paz, que en el mes de mayo tumbó la columna vertebral del proceso de paz entre el gobierno Uribe y las autodefensas. En la antesala, el entonces procurador general de la Nación, Edgardo Maya, visitó la embajada de Estados Unidos y dejó sus impresiones sobre lo que estaba pasando en el país. El embajador Wood transformó sus comentarios en un reporte con interpretaciones políticas.
Maya anticipó en la embajada que pensaba enviar un concepto negativo a la Corte Constitucional sobre la Ley de Justicia y Paz, pero que la Corte la iba a aprobar por razones políticas. Y añadió que si ya había aprobado la reelección presidencial, no tenía otra opción que aceptar la Ley de Justicia y Paz, porque era un pilar de la presidencia de Álvaro Uribe. Acto seguido la emprendió contra el jefe del Estado, de quien dijo estaba rompiendo todas las reglas electorales, en particular el uso de bienes estatales y la transmisión por televisión de sus consejos comunales.
Luego explicó por qué el presidente Uribe obraba en esa forma: para provocar el rechazo de la oposición y luego jugar la carta de victimizarse. Sin embargo, Maya añadió que sería la primera y última reelección, porque pronto el público iba a cansarse de la mano dura de Uribe. El reporte del embajador describió a Maya como enemigo político de Uribe y portavoz constante de los pesos pesados del campo antiuribista. Por eso Wood advirtió que sus comentarios debían ponerse en ese contexto, pero también tomar nota sobre sus observaciones sobre Justicia y Paz.
La columna vertebral de la Ley de Justicia y Paz, es decir, el camino expedito de las autodefensas al Congreso, se cayó en mayo. La crisis en el proceso de paz con el paramilitarismo, con sus disidencias, crímenes, nexos con el narcotráfico y rifirrafe con el gobierno, se volvió protagónica. El escándalo de la parapolítica se veía venir. Finalmente estalló entre la última semana de octubre y la primera de noviembre. Las informaciones de la embajada de Estados Unidos en Colombia de esos días dejan ver cómo se vivió ese momento tenso de la historia reciente de Colombia.
En noviembre de 2006, por ejemplo, la embajada envió un cable con comentarios diversos. El exsecretario del Partido Liberal, José Noé Ríos, admitió que él y sus copartidarios esperaban que algunos de su colectividad cayeran. A su vez, el entonces senador Jaime Dussán aceptó que no le extrañaría que al menos uno del Polo apareciera. Pero sin duda los más afectados eran los partidos de la coalición de gobierno. En concreto, Óscar Iván Zuluaga expresó que el Partido de la U estaba viviendo una crisis existencial y podía desplomarse.
Ya para diciembre, el tema estaba al rojo vivo y el dilema político era la presencia de la canciller María Consuelo Araújo en el gobierno, mientras se daba por hecho que su hermano, el entonces senador Álvaro Araújo, iba a ser vinculado a las investigaciones de la Corte. Por eso, en diciembre de 2006, la embajada envió un detallado informe sobre el caso, documentando los detalles del debate en el Congreso donde pidieron su renuncia y ella se defendió manifestando que tenía el respaldo del presidente Uribe.
El cable indica que muchos aliados del gobierno defendieron a la canciller, pero que después admitieron que seguramente tendría que irse, y que lo haría en uno o dos meses como parte de una recomposición del gabinete para aminorar los efectos políticos. El reporte incluyó la postura del senador Luis Guillermo Vélez, quien después de obrar como uno de los principales defensores de la canciller en el debate del Congreso, le comentó a la embajada que María Consuelo Araújo tendría que renunciar muy pronto. Y estuvieron de acuerdo Marta Lucía Ramírez, Germán Vargas y Efraín Cepeda.
En medio de las discrepancias políticas, la embajada de Estados Unidos en Colombia dejó consignado qué pensaban en ese momento tres de los altos funcionarios de la justicia, los organismos de seguridad y la Policía sobre el caso Araújo. El fiscal Mario Iguarán, por ejemplo, confirmó que Sergio y Ana María Araújo estaban siendo investigados por posibles nexos con Jorge 40 , pero el general Óscar Naranjo y el entonces director del DAS, Andrés Peñate, dejaron claro ante la embajada que no tenían evidencias de nexos de Álvaro Araújo con actos criminales.
Y mientras la parapolítica daba de qué hablar en Estados Unidos, el malogrado proceso de paz con las autodefensas ocupaba la máxima atención de Washington. Una prueba fue un cable remitido en diciembre de 2006 con los comentarios de primera mano del jefe de la misión de apoyo de la OEA para este proceso, Sergio Caramagna, quien le dijo textualmente al embajador Wood que nunca se hubiera imaginado ver a los líderes paramilitares tras las rejas, pero que entonces más que nunca, con el gobierno sobre ellos, eran más vulnerables.
En su reporte a Washington, basado en las observaciones de Caramagna, el embajador Wood detalló uno de los aspectos que la sociedad colombiana intuyó, pero no supo en detalle: la división de los jefes ‘paras’. Un grupo moderado liderado por Ramón Isaza y Salvatore Mancuso, y otro radical y mucho más grande orientado por Ernesto Báez  y alias Macaco. Con un comentario adicional de Caramagna: Macaco era el jefe con mayores seguidores y repartía vales con valor monetario por fuera de la cárcel. "Si se queda seis meses en Itagüí terminará controlando el penal", aseguró.
En contraste, Caramagna describió a Mancuso como un hombre solo que temía por su vida. Así quedó escrito en el cable de la Embajada a Washington, con otros detalles. Que actuaba fuerte frente a los demás, pero que cuando estaba a solas parecía un niño asustado, siempre al borde de un colapso nervioso y con ganas de confesarlo todo, pero con miedo. Caramagna lo comparó con Carlos Castaño, a quien mataron sus compañeros cuando sospecharon que iba a contar la verdad sobre el grupo de las autodefensas en Estados Unidos.
En otro reporte del mismo diciembre, Caramagna contó a la embajada, y ésta lo transmitió a Washington, que los jefes paramilitares habían admitido que aún podía contralor a sus excomandantes de medio nivel, pero que se sentían solos y resentidos. De todos modos, la misión de la OEA mantuvo informada a la embajada sobre la emergencia que significaban 22 nuevos grupos criminales, especialmente integrados por excombatientes del bloque Norte, con sus estructuras intactas y, en ciertas regiones, con cooperación de las fuerzas de seguridad.
El año terminó con paranoia absoluta. La prueba es un reporte de 2006, en el cual la embajada de Estados Unidos advierte que políticos de distintas tendencias han coincidido en la preocupación de que los exparamilitares pudieran lanzar una campaña de asesinatos de alto nivel para bajar la presión del castigo por sus crímenes. El general Óscar Naranjo comentó que los asesores presidenciales Fabio Valencia y Bernardo Moreno habían comentado su preocupación de que asesinaran a alguna figura pública, como la entonces senadora Piedad Córdoba o Gustavo Petro.
Otros manifestaron que los promotores de las acciones violentas podrían ser miembros de la Fuerza Pública para prevenir que sus miembros fueran ligados a los paramilitares. En particular, el entonces senador del Polo Democrático Gustavo Petro comentó que temía por un magnicidio que podría tener como objetivo o él o el presidente Uribe. Con un detalle en su comentario, que esa acción podía ser provocada por miembros de la Policía o del Ejército que estaban en riesgo de ser expuestos en sus nexos con los grupos paramilitares.
En medio de las especulaciones, el presidente Uribe se reunió con Wood, y de ese encuentro el diplomático envió un reporte en el que observó cómo Uribe se comparaba con sus antecesores y, respecto al expresidente Gaviria y su ministro Pardo dijo que criticaban su proceso con las autodefensas, pero habían hecho poco contra esos grupos. Además agregó que si probaba que los presos de La Ceja habían ordenado asesinatos, los iba a remover de Justicia y Paz, transferir a cárceles y extraditarlos. Y pidió acelerar los pedidos de extradición para él presionar a los ‘paras’.
En general, 2006 fue un año de revelaciones y desenlaces. Los errores del proceso de paz con las autodefensas y la laxitud de la Ley de Justicia y Paz terminaron por pasarles la cuenta de cobro a los políticos. Y ese reajuste se vivió cuando el expresidente Uribe hacía tránsito entre su primer y segundo mandato. El saldo, aún vigente, fue la parapolítica. La letra menuda de este doloroso proceso quedó consignado en los reportes que la Embajada de Estados Unidos hizo a Washington, y ahora se conocen gracias al aporte del portal Wikileaks.

Cronología
Entre el primero y segundo gobierno Uribe


Enero 2006
Una comisión del gobierno Uribe, creada para constatar la situación anómala de la entidad estatal, admitió que el DAS fue vulnerable a extrañas infiltraciones. Tres meses atrás habían salido del organismo el director Jorge Noguera Cotes y el subdirector José Miguel Narváez.

Enero
La corporación Nuevo Arco Iris publicó un estudio sobre las elecciones parlamentarias de 2002 y demostró que hubo situaciones atípicas, como candidatos únicos y raros cambios en tendencia política. Meses después, fue clave para las investigaciones de la parapolítica.

Enero
Se desmoviliza jefe paramilitar Hernán Giraldo. Oficialmente se dice que ya van 21.300 desmovilizados, en un proceso que empezó en noviembre de 2003, con la entrega de alias ‘Don Berna’. En ese momento faltaban ‘El Alemán’, Ramón Isaza, ‘Jorge 40’, ‘Jorge Pirata’, entre otros.

Febrero
La empresaria del chance en los departamentos de Bolívar, Sucre y Magdalena, Enilse López, más conocida como ‘La Gata’, fue capturada. La mujer fue acusada de nexos con los grupos paramilitares en la Costa Atlántica. Fue condenada por concierto para delinquir en 2011.

Abril
Estalla escándalo por las revelaciones del exjefe de Informática del DAS, Rafael García, quien acusó a Jorge Noguera de haber convertido el organismo en apoyo del paramilitarismo. García ratifica que existieron distritos electorales para posicionar candidaturas al Congreso.

Mayo
La Corte Constitucional tumbó artículos claves de la Ley de Justicia y Paz, creada en el proceso de paz con las autodefensas. En especial, cayó la posibilidad de que desmovilizados fueran calificados como sediciosos, lo cual les hubiera permitido llegar al Congreso.

Junio
Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos advirtió a la Procuraduría un aumento de presuntas ejecuciones extrajudiciales por parte de personal del Ejército. Meses después fue el comienzo del escándalo de los  falsos positivos.

Junio
Caída de la columna vertebral de la Ley de Justicia y Paz desató crisis en el proceso de paz con las autodefensas. Varios desmovilizados volvieron a las armas y los principales jefes tuvieron que ser recluidos en un mismo lugar. El gobierno Uribe buscó salida jurídica a la crisis con el paramilitarismo.

Agosto
Álvaro Uribe asumió su segundo mandato con un Congreso de mayorías uribistas. Lo posesionó el presidente del Senado, Luis Alfredo Ramos, el máximo elector. La Cámara quedó presidida por William Vélez. Hoy, ambos son investigados por la Corte Suprema.

Septiembre
El jefe paramilitar Vicente Castaño anunció que sólo vuelve a entregarse cuando el escenario del proceso de paz con el gobierno Uribe vuelva a lo que existía antes del fallo contra la Ley de Justicia y Paz. Se desató, además, guerra entre los propios jefes desmovilizados.

Octubre
La Fiscalía le pidió a la Corte Suprema que investigue a varios congresistas por supuestos nexos con el líder paramilitar ‘Jorge 40’. Son Zulema Jattin, Álvaro García, Dieb Maloof y Vicente Blel. A su vez, el senador Gustavo Petro avanzó en sus debates sobre la parapolítica.

Octubre
Un carro bomba estalló en un parqueadero de la Universidad Militar Nueva Granada. El presidente Uribe revocó autorización para buscar con las Farc un acuerdo humanitario y pidió a la Fuerza Pública lucha frontal contra los paramilitares que no quisieron entregarse.

Noviembre
Corte emprendió investigación contra cinco congresistas de la costa. Dieb Maloof, José Gamarra, Alfonso Campo, Salomón Saad y Jorge Luis Caballero. Arrancó el escándalo de la parapolítica. Se anunciaron pesquisas contra otros parlamentarios de la misma región.

Noviembre
Empezaron a proliferar testigos alrededor de los procesos de la parapolítica. El más sonado fue Jairo Antonio Castillo Peralta, conocido como ‘Pitirri’. Inicialmente, señaló a los excongresistas de Sucre, pero meses después lo hizo contra el exsenador antioqueño Mario Uribe Escobar.

Noviembre
El presidente Álvaro Uribe rompió su silencio ante la crisis y formuló un llamado a los congresistas para que por su propia iniciativa acudieran a la justicia a contar la verdad. La clase política en revuelo por cuenta del escándalo y la oposición alentando las pesquisas de la justicia.

Diciembre
Encrucijada de la canciller María Consuelo Araújo ante la decisión de la Corte de indagar la conducta de su hermano, el entonces senador Álvaro Araújo. El congresista se defendió manifestando que habló con ‘Jorge 40’ porque quería preservar su vida de la amenaza paramilitar.

Diciembre
Tras su detención en Italia, bajo cargos de narcotráfico, el empresario Giorgio Sale se convirtió en un incómodo personaje. Se conocieron sus relaciones de amistad con altos miembros del poder judicial y, con el paso de las semanas, sus nexos con jefes paramilitares.

Diciembre
El año 2006 concluyó con el rumor de más investigados por la parapolítica, la guerra desatada entre jefes de las autodefensas, la crisis en el proceso de paz con los grupos paramilitares y el desprestigio del DAS por las revelaciones de nexos con los grupos de autodefensa.
20 de febrero de 2011
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cidh protege a indios toba


La CIDH reclamó protección oficial para la comunidad toba.
Argentina. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos requirió información sobre las medidas adoptadas para proteger a los integrantes de la comunidad qom La Primavera de Formosa, reprimidos el 23 de noviembre pasado, "los que continúan hostigados y amenazados por las fuerzas de seguridad provincial".
El organismo internacional pidió "en particular" explicaciones acerca del dirigente Félix Díaz y su familia, los mecanismos para proteger a la comunidad toba, y sobre los avances de los compromisos asumidos por el Estado nacional en la reunión del 30 de diciembre.
La CIDH intervino ante un pedido de la Defensoría General de la Nación y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), organismos que reclamaron medidas cautelares a favor de la comunidad toba, tras "el violento desalojo de la ruta nacional 86 que provocó dos muertes, decenas de heridos y detenciones arbitrarias a ancianos, mujeres embarazadas y niños pequeños".
Desde hace casi dos meses Díaz y otros miembros de la comunidad, entre los que hay mujeres y niños, acampan en la avenida 9 de Julio y Avenida de Mayo, en el centro porteño, a la espera de que se adopten las medidas que garanticen su integridad y que aparezcan los responsables de la represión en Formosa.
"El Gobierno nacional debe responder la próxima semana, luego de lo cual la CIDH decidirá si emite o no las medidas cautelares solicitadas", indica finalmente el comunicado de la Defensoría General.
20 de febrero de 2011
18 de febrero de 2011
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suspenden capacitación policial


La ministra de Seguridad suspendió los cursos de capacitación de las fuerzas de seguridad en el exterior. El entredicho con los Estados Unidos a raíz del material no declarado por los militares que venían a capacitar a policías federales decidió al Ejecutivo a revisar todos los convenios firmados y suspender, en consecuencia, su aplicación.
[Raúl Kollmann] Argentina. La ministra de Seguridad, Nilda Garré, ordenó ayer la suspensión de todos los viajes al exterior de fuerzas de seguridad para hacer cursos de capacitación hasta tanto sean revisados sus contenidos, los países y organismos que los dan y todos los detalles sobre el financiamiento. Garré les dio una semana a la Policía Federal, la Gendarmería, la Prefectura y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) para que presenten el plan de cursos y está decidido que el ministerio suspenderá la participación argentina en cualquier capacitación en materia de seguridad en que los profesores sean militares. La medida de Garré está directamente relacionada con lo ocurrido con el avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que traía a militares norteamericanos para instruir a integrantes del Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF) en casos de secuestros y toma de rehenes. El concepto del Poder Ejecutivo –y así está explicitado en las leyes– es que las actividades militares son muy distintas a las de seguridad, por lo cual no corresponde que las policías sean formadas por militares.
Como se sabe, el gigantesco C17 Boeing Globemaster III que aterrizó hace diez días en Ezeiza venía a un curso de capacitación que en su momento fue convenido por el ministro de Justicia, Julio Alak, y que por esa razón fue autorizado en enero por el Ministerio de Seguridad. Sin embargo, hubo una discrepancia entre los materiales declarados por los militares de Estados Unidos y los que realmente trajeron en el avión, lo que determinó la suspensión del curso, el regreso del gigantesco aparato a Estados Unidos y un expediente judicial por las irregularidades. A esto se suma la polémica decisión de la Policía Metropolitana de enviar a sus efectivos a cursos en la International Law Enforcement Academy (ILEA) en El Salvador, una especie de nueva Escuela de las Américas, célebre por haber formado a los militares golpistas de todo el continente. Costa Rica ya había negado el permiso a la ILEA para instalarse porque requería, entre otras cosas, el otorgamiento de inmunidad a los militares norteamericanos que son instructores de los cursos.
Garré decidió tomar las riendas de todo lo que tiene que ver con la capacitación de las fuerzas de seguridad en la Argentina y en el exterior y por lo pronto suspendió hasta tener analizados al detalle los cursos en los que pretenden participar los efectivos argentinos. La Policía Federal intervino en 112 cursos o congresos en el exterior durante 2010, la Prefectura en 360, la Gendarmería en 82 y la PSA en 33. Una desmesurada proporción de los seminarios de formación se hacen en Estados Unidos, aunque en los últimos años empieza a pesar el intercambio con Brasil.
El primer paso resuelto por el Ministerio de Seguridad es elaborar lo que se llama el PACE, Plan Anual de Comisiones al Exterior. Significa que Garré dio la orden de frenar cualquier participación en cursos, seminarios o formaciones en el exterior hasta tanto ella y su equipo analicen las características de esos eventos.
Algunos de los elementos determinantes del análisis y que llevarán a decidir si se aprueba la participación de efectivos de las fuerzas de seguridad argentinas en los cursos serán los siguientes:

- Que los instructores no sean militares. El Poder Ejecutivo rechaza en forma tajante la mezcla entre actividades de seguridad y actividades de defensa. La distinción será categórica y no concurrirán policías, gendarmes o prefectos argentinos a cursos dados por militares.

- Se buscará un nítido compromiso de las entidades que organizan esos cursos con el concepto de democratización y transparencia de la seguridad, además de respeto a los derechos de los ciudadanos.

- Tiene que haber cierta ecuanimidad en las proporciones de los destinos, esto es Estados Unidos, Europa y, desde ya, los países del Mercosur. En el Ministerio de Seguridad consideran vital la coordinación de los países del Mercosur en los temas de seguridad, en especial la trata de personas, el narcotráfico y el delito que, de hecho, más muertes produce: el robo de autos.

La idea de Garré no es limitar la concurrencia de los cuadros de las fuerzas de seguridad a los cursos y seminarios del exterior, sino más bien lo contrario. Uno de los acentos está puesto, justamente, en la profesionalización, en lograr bases teóricas y científicas para las tareas investigativas. Pero el punto clave es quién da los cursos, dónde y, sobre todo, cuál será el contenido. Como informó en este diario Horacio Verbitsky, el curso sobre crisis y toma de rehenes, en cuyo marco se produjo el incidente del avión norteamericano, iba a ser dado por doce expertos militares. Eso llevaba, casi en forma automática, a reforzar la idea de una militarización de la seguridad interior.
Desde hace años, se viene produciendo una fuerte presión de Estados Unidos para que las fuerzas militares intervengan en la lucha contra el narcotráfico. Tanto el gobierno de Néstor Kirchner como el de Cristina Fernández de Kirchner rechazaron esa concepción y hubo reclamos de fuerzas de la derecha argentina para que se convoque a militares, por ejemplo, para que patrullen el Gran Buenos Aires. Los distintos papeles de las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad quedaron establecidos en la Ley de Defensa de la época de Raúl Alfonsín, la Ley de Seguridad Interior, del gobierno de Menem, y la Ley de Inteligencia promulgada por De la Rúa. La orden taxativa de Garré será respetar esa distinción y ello lleva a que los efectivos no participen en los cursos dados por militares.
Cuando el lunes 28, las cuatro fuerzas de seguridad entreguen sus respectivas propuestas de comisiones al exterior, habrá una evaluación de cada uno de los cursos, congresos y seminarios, y recién después de ese paso la ministra emitirá las autorizaciones que correspondan.
20 de febrero de 2011
19 de febrero de 2011
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piden perpetua para ex general


Piden extensas condenas para ex jefes de la Operación Cóndor: perpetua para el ex general Eduardo Cabanillas y 23 años para otros tres jefes de la cárcel secreta Automotores Orletti.
Argentina. La Secretaría Argentina de Derechos Humanos pidió este viernes prisión perpetua para el ex general Eduardo Cabanillas y 25 años de cárcel para otros tres jefes de Automotores Orletti, una cárcel clandestina utilizada por la última dictadura para detenidos en la Operación Cóndor.
La solicitud contra el oficial del Ejército y los ex agentes de inteligencia Honorio Martínez Ruiz, Raúl Guglielminetti y Eduardo Ruffo, fue hecho durante el alegato del organismo oficial en el juicio oral que lleva a cabo el Tribunal Oral Federal 1 de Buenos Aires.
A los cuatro acusados se le atribuye el delito de privación ilegal de la libertad, imposición de tormentos y homicidio calificado en perjuicio de 65 víctimas.
El quinto acusado era el ex militar argentino Rubén Visuara, quien murió a comienzos de este mes en una clínica de las afueras de Buenos Aires.
El abogado Gonzalo Romano, representante de los uruguayos que sobrevivieron a su cautiverio, reclamó a comienzos de esta semana prisión perpetua para los cuatro acusados.
"Automotores Orletti" está considerada una pieza clave de la "Operación", la represión coordinada en el Cono Sur durante la década de los 70 por las dictaduras de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Perú.
La cárcel ilegal funcionó entre mayo y noviembre de 1976 bajo la fachada de un taller mecánico en el barrio de Flores y en ella estuvieron cautivos cientos de detenidos de manera ilegal, en su mayoría uruguayos, aunque también pasaron por allí argentinos, chilenos, cubanos, bolivianos y paraguayos.
Entre las 200 personas que permanecieron detenidas en el centro estuvieron Marcelo Gelman y María Claudia García Iruretagoyena, el hijo y la nuera del poeta argentino Juan Gelman, quien en 2000 recuperó a su nieta, Macarena, nacida en cautiverio en Uruguay y una de las testigos del juicio.
Se espera que los jueces dicten sentencia a mediados de marzo próximo.
18 de febrero de 2011
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trabajo de campo


‘La Gallega’, campo rural en el departamento General López, a 40 km de Venado Tuerto. Tras sortear algunas dificultades, los inspectores se encontraron con un campamento donde las condiciones de habitabilidad no eran las adecuadas.
[Claudio Socolsky] Argentina. Las imágenes que se publican en tapa y en esta página fueron tomadas el pasado 2 de febrero durante una inspección encabezada por la delegación local del Ministerio de Trabajo de la Nación, en el establecimiento rural "La Gallega", ubicado en La Chispa, departamento General López, a 40 kilómetros de Venado Tuerto, en el que unos 36 trabajadores provenientes de Santiago del Estero se ocupaban de las tareas de desflore del maíz. Tras sortear la negativa de los encargados del establecimiento, los inspectores pudieron ingresar y se encontraron con un campamento donde las condiciones de habitabilidad eran similares a las difundidas por Página/12 en los campos de la multinacional Nidera: trailers de chapas en el que dormían hacinados los trabajadores luego de 12 horas de trabajo, letrinas, duchas cubiertas apenas por una media sombra, cocinas a cielo abierto, y sin luz eléctrica.
La inspección se realizó unos días después de que el director provincial de Inspectores de Trabajo, Fernando Muruaga, asegurara a Rosario/12 en la edición del 16 de enero último que las condiciones del lugar no eran las mismas que tenían los trabajadores en San Pedro. "Tienen baños con duchas, hay un cocinero, y no tienen que pagar por la comida ni por los sanitarios", precisó el funcionario.
Cuando los inspectores del Ministerio de Trabajo de la Nación quisieron ingresar al establecimiento La Gallega se encontraron con una negativa, pero tras algunas gestiones en la que intervinieron dirigentes del sindicato de trabajadores rurales, abrieron la tranquera. Allí, las condiciones de habitabilidad de los trabajadores santiagueños, que fueron contratados por la empresa de servicios Adecco Specialities SA, en campos son arrendados por la multinacional semillera Pionner, eran similares a las denunciadas a nivel nacional en los últimos días.
Sin luz eléctrica, los inspectores constataron que la carne que iban a consumir los trabajadores estaba colgada en una jaula; las pocas botellas de gaseosas para hacerle frente a las altas temperaturas se mantenían apenas frescas en un balde con agua. Para bañarse, los trabajadores tenían que bombear el agua, que uno de los carteles enunciaba como "apta para el consumo".
En este marco, el ministro de Trabajo provincial, Carlos Rodríguez, presentó ayer a la Asociación Semilleros Argentinos (ASA) el nuevo reglamento que establece condiciones mínimas de trabajo decente en los campamentos rurales. Previamente, el funcionario les mostró fotos de dos establecimientos rurales en la provincia. "En una de ellas encontramos, en manos de una semillera conocida, que todos los trabajadores estaban registrados, no había trabajo en negro, pero las condiciones del lugar no eran las adecuadas", confió Rodríguez a este diario aunque evitó identificar el lugar.
Las otras imágenes se realizaron en Timbúes, "donde había un colectivo viejo con colchones tirados adentro, y además con todos los trabajadores en negro que venían de Ramallo". Rodríguez dijo que no quisieron hacer "un show mediático" con las imágenes, por lo tanto se pusieron a elaborar la resolución, que "viene a llenar un vacío existente a nivel nacional por cuanto no está reglamentado las condiciones en general de los trabajos en campamentos para trabajadores temporarios; esto deja inermes a la propia inspección de trabajo y a los trabajadores".
Rodríguez adelantó que también conversarán sobre la resolución con otras asociaciones patronales y con la Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), el gremio que nuclea a los trabajadores rurales, porque "cuanto más mejoremos la norma santafesina, mucho mejor será la norma nacional".
Si bien hay un reglamento agrario, dependiente de la Ley Nacional de Salud y Seguridad en trabajo, que a criterio del ministro era una tarea que debió asumir la Superintendencia de Riesgo de Trabajo, Rodríguez espera que la normativa provincial sea "el puntapié inicial, en donde se definen las condiciones de habitabilidad de una cabina, cómo deben ser las duchas y los sanitarios, cómo debe ser tratada la basura, cómo deben ser evitadas las muertes por rayos".
Consultado por la situación de los trabajadores que realizan estas tareas en Santa Fe, Rodríguez dijo que "hay de todo, y ojalá pudiera saberlas a las de todos, porque este tipo de campamentos están ocultos a los ojos de la gente", para luego agregar que "lo más importante es que la gente adopte la condición solidaria que toda población debe adoptar, denunciando aquellos casos donde se ven violaciones a las mínimas condiciones de vida".
El titular de Semilleros, Oscar Domingo, aseguró que la industria ocupa anualmente como trabajadores temporarios "entre 15 y 20 mil personas, que significan para su lugar de origen un importante ingreso", y que esperan adecuar "rápidamente los campamentos, que son de muy corta duración, sobre todo en la desflorada de maíz que se ha humanizado enormemente".

-¿Cuáles son las condiciones de habitabilidad de esos campamentos?, preguntó este diario.
-Puede haber de todo, no se puede tipificar. Pero no me pregunten más porque es muy complicado explicar cosas cuando tenemos imágenes que son difíciles de revertir y no sabemos la originalidad de las mismas.

-¿Duda de las imágenes difundidas a nivel nacional?
-No puedo dudar ni aseverar que son así.
18 de febrero de 2011
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las madres muertas de santa teresita


Óscar Santiago Palmas, el fotógrafo que registró los cadáveres de las madres en Santa Teresita. "Quiero que se haga justicia para todos", dijo el fotógrafo que en 1977 tomó las imágenes de los cuerpos que aparecieron en la Costa Atlántica.
[Alejandra Dandan] Argentina. Cuando el presidente del Tribunal le preguntó, como sucede en cada audiencia, si tenía algún interés en la causa o sólo buscaba justicia, Oscar Santiago Palmas optó por la segunda opción. "Quiero que se haga justicia para todos –explicó– y para mí también, porque tengo mis problemas, aunque son de tipo económico, pido justicia para los míos, pero quiero la democracia y quiero la justicia." Ese hombre que nació en 1931 es uno de los primeros habitantes de Santa Teresita y el fotógrafo que en 1977 tomó las imágenes de los cuerpos de los desaparecidos de la Iglesia de la Santa Cruz cuando el mar los expulsó de las aguas para devolverlos al territorio de los hombres.
¿Qué tal, doctor?, entró diciendo el fotógrafo, desarmando con el gesto la monumentalidad de la sala de audiencias de los Tribunales de Retiro donde se llevan a cabo los debates por los crímenes de la ESMA. Así, chiquito, el hombre se sentó en la silla de los testigos, al lado de la enorme mesa larga y cuadrada ocupada por el Tribunal Oral Federal 5 a cargo de Daniel Obligado. En esas audiencias todavía es posible escuchar en cada comienzo la resolución de los jueces del Tribunal prohibiendo al público cualquier tipo de expresión de sentimientos durante el debate.
Palmas llegó a pedido de la querella que lo había convocado hace tiempo, cuando el tribunal estaba presidido por Guillermo Gordo. Gordo desestimó en ese momento su testimonio, por eso su sola presencia entusiasmó a los querellantes.
Palmas todavía vive en Santa Teresita, la "capital del turismo argentino", explicó con ese mismo entusiasmo del saludo al abogado Horacio Méndez Carrera. Desde hace 53 años está en ese lugar donde se dedicó a la fotografía y montó un comercio del rubro.

–¿A cuánto queda el lugar del destacamento de policía? –preguntó Méndez Carrera. Palmas dijo entonces que está a una cuadra de distancia, y contó que la policía lo llamaba cada tanto, sobre todo al comienzo, porque era el único fotógrafo del pueblo. "Bueno –dijo–, yo llegué a Santa Teresita justamente cuando se empezaba a formar, soy pionero de ese pueblo; lógicamente en las comunidades pequeñas la gente es más solidaria; había un tipo de colaboración con todos, la policía necesitaba de todos los hechos fotos de frente y de perfil, yo me prestaba a colaborar y lo hacía con gusto, no me molestaba, eran accidentes, aunque muy pocos había porque era muy pequeño todo, después empezaron a llegar otros fotógrafos."

El fotógrafo todavía se acuerda de que esa mañana de diciembre de 1977 en la que lo llamaron era una mañana fría. "En esa fecha hubo un hecho muy importante, donde aparecieron unos cadáveres en la playa. No tengo exactitud con el día y la hora porque hace mucho tiempo de esto, para mí es mucho tiempo, pero me vinieron a buscar, fui y saqué unas tomas de los cadáveres que había sacado el mar a la playa y se quedaron ahí. La verdad es que poco me gustaba el panorama a mí: yo creo que ese panorama no era para quedarse disfrutando, llegaron los bomberos y me retiré."
Los abogados querían saber qué pasó después; qué sucedía habitualmente con esas fotos; qué pasó en ese caso. Palmas les contó sin estridencias lo que parecía su rutina normal: sacaba las fotografías, y con negativo y todo tenía que entregarlas al destacamento.
De todos modos, en algún momento se detuvo a mirar un poco los cuerpos. Al menos eso se desprendió de lo que contó poco más adelante: "Los cuerpos estaban deteriorados de tal forma –indicó–, que no se podía identificar mucho ni el sexo porque estaban... ¿cómo le podría decir? Como sobados por el mar que gira y gira y también del mar de ahí que es fangoso, porque ahí el mar ‘corta’ en dirección a Montevideo y uno ve mucho fango y algas marinas. De tanto rodar –y hay todo tipo de pescados y otros bichos que no recuerdo el nombre como corvinas o carpas y también el tipo de bicho que come la carne humana–".
"Siempre hay un horario a la mañana temprano, en el que empuja mucho el mar, saca afuera las cosas y es lo característico del mar: es que el mar no quiere nada que no sea del mar, y entonces lo tira afuera, y ahí viene el deterioro de la víctima."

¿Recuerda vestigios de ligaduras o ataduras?, preguntaron Méndez Carrera, pero Palmas dijo que no. Sí, en cambio, se acordaba de que eran no menos de tres cuerpos y no más de cuatro; que estaban como en literas, y uno medio torcido.
"Una vez terminada mi labor, como lo hacía siempre, porque venía atendiendo la comisaría hacía tiempo, vi a los bomberos subir por los médanos y me fui. Después se hacen comentarios, no me interesaban, laburé y entregué a la policía."
En ese momento, la policía labró un acta con lo que se supone se convirtió en un expediente que entró al departamento judicial de Mercedes, y ahora forma parte de la causa. Obligado aceptó que Palmas vea ese expediente. Los abogados querían saber si él podía reconocer las fotos que estaban allí y que dan cuenta además de otro dato: los modos en los que la represión dejó la documentación. Palmas, sin embargo, no pudo reconocer las imágenes. Dijo que no eran las suyas, porque él había tomado al grupo en conjunto y ahí aparecían los cuerpos individualmente. De todos modos, aclaró, para ese entonces había otros fotógrafos en el pueblo.
Ese mar ya había dado otras señales. En una audiencia anterior, Aída Sarti, una de las primeras Madres de Plaza de Mayo, meticulosa con la cuestión de los archivos, acercó el original de una noticia de diciembre de 1977 en un diario de México. La noticia la guardó, aunque no sabía aún que podía estar hablando de los cuerpos de sus compañeras Azucena Villaflor, Esther Careaga y María Ponce. Leído en voz alta ayer en la audiencia, ese papel de diario cobró de pronto la potencia de un escrito esotérico: "Otros tres cadáveres en las playas del Atlántico", decía la nota que, líneas abajo, daba cuenta de que en el transcurso de esa semana se había encontrado otros cuerpos en diversas playas del Atlántico. Días anteriores habían aparecido nueve, y se sumaban otros tres. La oposición decía que podrían ser "disidentes políticos asesinados por los organismos de seguridad", relataba el diario.
"Yo creo que esa nota es real", puntualizó Palmas. "No me consta de quiénes eran ni qué fue ni cómo fue lo real, por los comentarios del pueblo sí se decía que aparecían cadáveres en distintos lugares, a tres o cuatro cuadras de distancia habían aparecido otros cadáveres que yo no los vi ni nada, el comentario era ése, ahora de ahí en más no, no tenía interés en saber nada, yo cumplía mi labor, yo en mi casa hice comentarios, todo el mundo hacía comentarios, pero no se sabía procedentes de dónde eran."
Los cuerpos en total fueron cinco, además de las tres Madres de Plaza de Mayo estaban el de Angela Aguad y la monja francesa Léonie Duquet. Fueron enterrados como NN en el cementerio de General Lavalle. Recién en 2005 se identificaron por el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense.
18 de febrero de 2011
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en argentina no hubo nunca guerra civil


En la causa en que se investiga la actuación de los represores de la Secretaría de Inteligencia del Estado, la Secretaría de Derechos Humanos insistió en que "acá no hubo una guerra" y destacó el rol del Estado que acompaña a las víctimas.
[Alejandra Dandan] Argentina. Segundo día de alegatos de El Taller, o lo que a fines del ’76 en medio de la fuga de dos sobrevivientes empezó a conocerse como Automotores Orletti. Con Raúl Guglielminetti y Eduardo Cabanillas sentados entre los acusados, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación comenzó con la primera jornada de acusación. El alegato volvió a trazar la arquitectura de Orletti como eslabón operativo y destinado a la "ejecución de blancos subversivos" de los espías de la Side de Otto Paladino; dejó anclado el centro clandestino en el radio del I Cuerpo del Ejército y como uno de los eslabones del Plan Cóndor. El genocidio apareció, además, como marco de una acusación que hoy terminará con el pedido de perpetua para Cabanillas, y 25 años para los otros tres acusados.
Detrás de las espaldas de los represores, la mujer de Cabanillas se sentó, al otro lado de un vidrio, entre las sillas destinadas a los familiares de los acusados. A su lado, se acomodaron otra mujer y dos muchachos jóvenes: los cuatro rodeados por la enorme presencia de un circuito de sillas vacías. Frente a ellos, pasillo mediante, un paquete de caramelos se abría paso de silla en silla, de manos de una de las integrantes de los organismos de derechos humanos y grupos de los familiares de las víctimas hasta uno de los hijos, casos en el caso.
Lucía Gómez Fernández empezó con el alegato. Integrante del equipo jurídico de la secretaría al lado de su compañero Pablo Barbuto, la abogada arrancó dando cuenta de las razones por las que el Estado asume el lugar de querellante. Una postura que cambió la posición que mantuvo el organismo durante años, a través de la cual impulsaba los juicios con el aporte de documentos a las querellas, pero sólo se presentaba como parte en los casos en los que no había querellas o tenían posiciones más débiles. Gómez Fernández explicó que ese nuevo lugar está habilitado por la reforma introducida en el Código Procesal Penal en noviembre de 2009, que amplió la figura del "particular damnificado". Pero, en ese contexto, ancló las razones a rol específico en el juego de la vida política: "Nadie podría negar el salto cualitativo que implica afirmar que antes el Estado era terrorista y hoy está sentado junto a los organismos de derechos humanos y representantes de víctimas, instando la acción en contra de quienes en otro tiempo se valieron del poder del Estado para delinquir".
Esa fue una de las intervenciones más fuertes de un alegato que estuvo destinado además a dar señales en otras direcciones, como la discusión que se abre paso el campo jurídico sobre el tema del genocidio. Como sucedió en el alegato de la causa a Luis Patti en José León Suárez, también aquí la secretaría adelantó que pediría la condena en el marco del genocidio, una figura que no está tipificada en el derecho interno. Con nuevos fundamentos, explicó por qué hace falta que la Justicia hable de genocidio, en forma complementaria –o no– a lo que pueden hacer otras disciplinas. "Podría argüirse que tanto el crimen de lesa humanidad como el de genocidio son crímenes gravísimos y que, sin dudas, dan cuenta ambos de la magnitud del horror acontecido. Además, tienen similares consecuencias jurídicas", dijo. Sin embargo, tomó el fallo a Miguel Osvaldo Etchecolatz de 2006 y de él la cita a Michel Foucault que habla del derecho como "productor de verdad"; en ese contexto la Justicia parece tener una tarea por delante: "Nos permitimos recordar la importancia que tiene el reconocimiento de las realidades sociológicas para la construcción de la memoria colectiva", explicó.
En un alegato con menciones a Elizabeth Jelin y a Paul Ricoeur, intervenciones sobre cómo opera la memoria, cómo influyen los fallos de la Justicia en lo que después se aprende en las escuelas, los abogados se metieron a dejar en claro una serie de posiciones que serán probablemente las que una y otra vez repetirá la secretaría a lo largo de los juicios: "Acá no hubo una guerra", dijeron. O "no es posible homologar víctimas con victimarios, entre ellos debe haber una delimitación clara, que no implica despolitizar a la víctima", señalaron siguiendo al sociólogo Daniel Feierstein. "Tampoco hubo dos demonios: como ciertas posiciones pretendieron sostener", porque eso equipara responsabilidades, es la idea de la victimización colectiva de una ciudadanía que había quedado en medio de dos bandas criminales (de derecha y de izquierda), cuyos males sufría por igual, y que eran igualmente poderosos y dañinos.
Las pruebas siguieron la línea que abrió la semana pasada el alegato de Gonzalo Romero por las querellas de los uruguayos. Subrayaron el rol de Aníbal Gordon a cargo de su banda, como jefe operativo de un centro con integrantes orgánicos e inorgánicos de la SIDE. De la presencia de Otto Paladino en Uruguay. Volvieron al insólito episodio del alquiler del galpón, después del cual el propietario que declaró en la causa quedó perplejo no sólo porque sus inquilinos se fueron de improviso, sino porque se encontró con una boleta de luz enorme "como si en vez de haber estado seis meses hubiesen estado seis años".
De los cuatro acusados sobrevivientes, porque el resto murió sin condenas, Cabanillas será el único sobre el que pedirán prisión perpetua. Eso se debe a que es el único que tiene imputados homicidios. Como sucedió en las causas del Atlético-Banco-Olimpo y en El Vesubio, el resto de los imputados llegaron sin acusaciones por homicidio de la primera instancia. Eso no se modificó durante el juicio, pese a que durante el proceso se probó por muchos de los testigos que el contador Carlos Santucho, hermano de Roberto, fue asesinado por los imputados sumergiéndolo adentro de un tanque en pleno centro clandestino. El Tribunal Oral Federal 1 a cargo no hizo lugar a la ampliación de la prueba cuando la fiscalía y las querellas lo solicitaron.
17 de febrero de 2011
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