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quieren prohibir boxeo profesional


Parte la discusión del proyecto que prohíbe la práctica del boxeo profesional.
Valparaíso, Chile. La discusión sobre el proyecto de ley que tiene por objeto de prohibir la práctica profesional del boxeo, se inició en la última sesión de la Comisión Especial de Deportes que preside el diputado Gabriel Ascencio.
En la ocasión fueron invitados miembros de la Federación de Boxeo de Chile. El presidente de la entidad, Pedro Vargas, calificó la moción de los diputados Enrique Accorsi, Jorge Burgos y Juan Bustos, de "medida un poco drástica".
Según explicó Vargas, "con el boxeo se logra mucho. Varios jóvenes boxeadores escaparon a los problemas de droga, de alcoholismo que hay en la población".
Como apoyo a la defensa del boxeo, el ex campeón Martín Vargas, recalcó que la disciplina no es un deporte tan peligroso. "Dentro de los diez deportes más peligrosos del mundo, nosotros estamos en el octavo lugar. El boxeo es arte porque se juega de manera inteligente".
A modo de comparación con otros deportes peligrosos, Martín Vargas mencionó el andinismo, en el cual "si uno cae se cae a la nieve, muere, o en el automovilismo, es frecuente que haya accidentes. Entonces hay que mirar a todos los deportes, no puede ser que se termine el boxeo", expuso el ex profesional quién varias veces compitió para el título mundial.

9 de junio de 2008
©diario de la cámara
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periodista de la dina pierde caso


Claudio Sánchez perdió en caso montaje Rinconada.
[Jorge Escalante] Santiago, Chile. Por votación unánime, la Novena Sala de la Corte de Apelaciones rechazó la apelación del periodista Claudio Sánchez, quien recurrió a esa instancia en contra de una resolución del Tribunal de Ética del Colegio de Periodistas, que suspendió su colegiatura y le aplicó una censura pública en 2007 por negarse a concurrir a declarar sobre su participación en el montaje periodístico de la DINA conocido como Rinconada de Maipú.
Sánchez, al igual que el periodista Julio López Blanco, participaron en aquel montaje coordinados con agentes de la DINA, como lo revelan dos videos en los que aparecen entregando la noticia de un falso enfrentamiento ocurrido el 19 de noviembre de 1975 en Rinconada de Maipú donde la DINA tenía un cuartel.
Con este ardid se pretendía justificar el asesinato en Villa Grimaldi de seis militantes del MIR y del Partido Comunista, a los que antes de dispararles se les quemó con aceite caliente, mientras a Catalina Gallardo Moreno le sacaron los ojos. Testigo del estado de los cuerpos en la morgue fue el sacerdote José Aldunate.
Al menos Julio López reconoció en el sumario que agentes de la DINA lo pasaron a buscar al canal y les entregaron el libreto hecho.
En este caso el Colegio sancionó también a los periodistas (de TVN en 1975) Roberto Araya Silva, Vicente Pérez Zurita y Manfredo Mayol Durán.
Canal 13 se negó a entregar el video con Sánchez relatando el montaje, alegando conflictos laborales pendientes con éste.

9 de junio de 2008
©la nación
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zaldívar muestra la cara


Arancibia y Zaldívar impiden votación contra amnistía. No admitieron proyecto que evita extinción de la culpa también por prescripción.
[Jorge Escalante] Valparaíso, Chile. El presidente del Senado acogió una petición del ex jefe de la Armada y sacó de discusión en sala el proyecto ya aprobado por los diputados y la Comisión de Constitución de la cámara alta. Familiares de víctimas acusan "impunidad".
A petición del senador (UDI) Jorge Arancibia, y que aceptó el presidente del Senado, Adolfo Zaldívar, el proyecto de ley que impide que los crímenes de lesa humanidad y de guerra puedan ser amnistiados, prescritos por el paso del tiempo o indultados, fue rechazado para su discusión en la sala del Senado por considerarlo "inadmisible por inconstitucional".
La decisión que tuvo lugar el miércoles pasado fue criticada ayer por las agrupaciones de familiares de las víctimas de la dictadura y abogados de derechos humanos, los que consideraron que Zaldívar "lo único que busca es favorecer a la derecha haciéndose parte en la impunidad a los crímenes de Pinochet".
De acuerdo al diputado (PS) Juan Bustos, uno de los autores del proyecto, "con esto simplemente se favorece una vez más a los violadores de derechos humanos".
La presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Lorena Pizarro, afirmó que "esto refleja que la derecha sigue amparando criminales, y ahora encontró el apoyo del presidente del Senado".
La iniciativa legal con que se interpreta el artículo 93 del Código Penal agregándole un nuevo artículo que así lo establece, fue aprobada por la Cámara de Diputados y por la Comisión de Constitución del Senado.
Sin embargo, Zaldívar estimó que Arancibia tenía la razón y acogió su petición. El argumento fue que cualquier iniciativa que diga relación con una amnistía o indulto, debe tener su origen en el Senado porque así lo establece la Constitución.
No obstante, el diputado Bustos sostiene que "no se trata de una materia que tenga que ver con conceder una amnistía o un indulto, este proyecto interpreta el artículo 93 del Código Penal para ponerlo acorde con la legislación internacional de derechos humanos y el artículo 5 de la Constitución".
Así también lo expresan los abogados Hiram Villagra y Hugo Gutiérrez, y la presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, Marta Godoy.

El Debate
Lo que hace el proyecto de ley es impedir que la responsabilidad penal se extinga por amnistía, prescripción o indulto, cuando se trata de este tipo de delitos.
La derecha y las defensas de los militares enjuiciados argumentan en su favor la irretroactividad de la ley penal, vale decir, que no se puede aplicar en una causa que ya está en curso una ley posterior a la comisión del delito.
Pero los autores del proyecto replican que un proyecto que interpreta una ley que existe, "que viene a precisar algo que siempre debió ser de una manera, pero que se ha aplicado de otra o no se ha aplicado" como sostiene Hiram Villagra, no atenta en contra del principio de irretroactividad de la ley penal.
Otro de los argumentos para aprobar este proyecto de ley es que el artículo 5 de la Constitución expresa en su inciso segundo que el Estado de Chile está obligado a "respetar y promover" los derechos esenciales que emanan "de la naturaleza humana", tanto aquellos "garantizados por esta Constitución, así como por los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes".
El asunto volverá a ser tratado probablemente mañana en la sala del Senado. Al respecto se manejan tres alternativas: que resuelva la sala en votación; que vuelva a la Comisión de Legislación del Senado, o que sea enviado al Tribunal Constitucional para que se pronuncie sobre los fundamentos de Arancibia y Zaldívar antes mencionados.

9 de junio de 2008
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las claves del caso víctor jara


Ejército asegura que no puede rearmar la lista de su gente que operó en el Estadio Chile. Edwin Dimter, sindicado como uno de los posibles asesinos de Víctor Jara, niega ser ‘El Príncipe’ y afirma que es "hincha de Caucoto". En esta frenética búsqueda surge otra víctima asesinada por los del Blindado N° 2 en el Estadio.
[Jorge Escalante] Santiago, Chile. Sorprendentemente, el teniente (R) Edwin Dimter Bianchi, a quien se busca como ‘El Príncipe’ del Estadio Chile, donde mataron a Víctor Jara, admira a su perseguidor, el abogado Nelson Caucoto. "Yo soy hincha de Caucoto porque es muy buen investigador, y si sé algo más de este caso voy corriendo a decírselo a él y al juez".
Su conversación con LND fue telefónica. No cortó la llamada. "Mire, está claro que no leo su diario, pero diga no más", dijo con voz acelerada. Cuando las preguntas fueron directas, se excusó. "No, no, ya empezamos con la cuestión de nuevo, yo sólo declaro ante el juez".
Negó ser el famoso ‘Príncipe’. "Andan circulando como cinco ‘Príncipes’; tiraron a [Miguel] Krassnoff, a [Juan] MacLean y a varios más, y entre ellos a mí. Aunque me siento halagado que me digan ‘El Príncipe’ porque en ese tiempo tenía buena pinta, pero ahora soy un viejo que arrastra las patas", comentó riéndose.
Y volvió a negarse a hablar de su participación en el alzamiento del Blindados Nº 2 contra Allende, su prisión por ello hasta las primeras horas después del golpe, y su paso por el Estadio Chile y los hechos que rodearon el asesinato del cantautor y otras crueldades que en el proceso le imputan ex prisioneros.
"Bueno, no es que me esté corriendo, pero me tengo que ir; le agradezco la llamada", concluye.

Ejército: "No Se Puede"
A partir del fracasado cierre de la investigación por el juez Juan Eduardo Fuentes, el proceso entró en una nueva fase donde se intenta vincular otros hechos sucedidos en el estadio para tratar de reconstruir, prácticamente a pulso y nombre a nombre, el cuadro de oficiales y subalternos, incluyendo los conscriptos, que operaron en ese recinto de detención.
En el Ejército insisten en que no pueden rearmar la lista de su personal destinado a ese lugar, afirmando que todo fue improvisado y rotativo. Así lo ha manifestado la institución más de una vez en sus oficios al ministro Fuentes, y antes al juez Juan Carlos Urrutia.
La entidad militar sostiene que entre el 2002 y el 2008 son 41 los oficios respondidos a los jueces sobre asuntos consultados. Ahora, Caucoto y la Fundación Víctor Jara recibieron más antecedentes en los que fundan las nuevas diligencias pedidas.
"Aquí hay mucha información en el aire y hay que reconstruir varias historias que nos pueden ir acercando a la verdad de los autores del crimen de Víctor Jara", dice Caucoto.

Más Dimter
Acerca del personaje a quienes los presos apodaron ‘El Príncipe’, identificando con ello a Dimter, hay nuevos elementos. Entre la oficialidad de la época (1973) en retiro consultada por LND, no recuerdan que a algún oficial lo llamaran así. A Dimter lo nombraban ‘El Loco’, y su forma de ser en la institución coincide con lo que ex presos describen que fue su conducta en el Estadio Chile.
En 1976, Dimter salió del Ejército. "Era conflictivo y alocado", coinciden los consultados.
Respecto del crimen de Víctor Jara, fuentes militares apuntan a Dimter como probable victimario del cantautor. El dato fue encontrado entre la oficialidad de la época, que, en este y otros casos, siempre dicen saber lo que pasó, pero sus miembros no están dispuestos a declarar o cuando lo hacen acusan a unos para encubrir a otros.
Hace un par de años, a Dimter lo borraron de los encuentros de camaradería regulares que organizan los cursos-promociones egresados de la Escuela Militar, cuando se enteraron que obtuvo pensión de "exonerado político".

Otra Víctima del Blindado
El 13 de septiembre de 1973 fue baleado en el Estadio Chile el ecuatoriano Sócrates Ponce Pacheco, socialista interventor de la industria Indumet. Según información confidencial que manejó la Comisión Rettig y la ficha no pública que construyó la Vicaría de la Solidaridad, el prisionero era casado con la hija de un general inspector de Carabineros de Chile. Por ello su suegro obtuvo "de manera confidencial" la información de que ese día 13 a Ponce lo llamaron por altoparlantes "y militares del Blindado Nº 2 lo sacaron del estadio y afuera lo obligaron a correr y le dispararon causándole la muerte".
Los únicos oficiales del Blindado Nº 2 del Tancazo contra Allende, que horas después del golpe quedaron libres por orden de Pinochet y que en el proceso admitieron que se trasladaron al Estadio Chile, son Dimter y el teniente Raúl Jofré González. Pero Jofré tiene facciones muy distintas a Dimter. Quien era comandante del Blindado, Roberto Souper, tercer detenido por el Tancazo liberado tras el golpe, no reconoció su paso por el estadio. Aunque también tiene rasgos bastante diferentes a Dimter.
Ex prisioneros declaran que una de las razones que ‘El Príncipe’ daba para justificar su furia con ellos, era haber estado preso casi tres meses por el Tancazo del Blindado Nº 2 contra Allende.

Arellano Stark
Dimter contó en el proceso que al ser liberado por el Tancazo asumió como ayudante del comandante de la Agrupación de Combate de Santiago Centro, que a partir del día 11 tuvo el mando de las fuerzas y operaciones en este radio, incluyendo el estadio. Ése era el general Sergio Arellano Stark.
La estrella de la DINA Marcelo Moren Brito afirmó en la causa que "llevé prisioneros al Estadio Chile por orden de mi general Arellano". Pero Arellano negó todo. Sin embargo, antes de partir en la Caravana de la Muerte el 30 de septiembre de 1973, Arellano ordenó y coordinó varias operaciones represivas en su jurisdicción, por lo que podría tener buena información acerca del Estadio Chile.
Para Caucoto, otra variable a indagar para acercarse más al crimen de Jara, es reconstruir las muertes de los otros que fueron asesinados en el mismo recinto deportivo. La información oficial arroja sólo siete, incluyendo al cantautor y el director de Gendarmería Litré Quiroga. Ellos son: Guillermo Arenas Díaz, Hernán Cea Figueroa, Ponce Pacheco, Hugo Rojas Cortés y Jorge Grez Aburto.
Ahora hay que saber de quiénes eran los cuatro cuerpos hallados en la madrugada del 16 de septiembre de 1973 junto a Jara y Quiroga, porque ello podría aportar más pistas. La investigación por el crimen del cantautor revive con ribetes apasionantes y estaría por aclararse.

9 de junio de 2008
©la nación
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la cia tras al qaeda en chile


El frustrado secuestro de la CIA. La colaboración de investigaciones en la lucha contra al Qaeda.
[Luis Narváez y Javier Rebolledo] Chile. En marzo pasado, un informe del Departamento de Estado norteamericano confirmó un episodio hasta hoy desconocido de la guerra de Bush contra el terrorismo islámico. Con autorización oficial, la CIA practicó seguimientos, escuchas telefónicas y fotografías a árabes residentes en Iquique. Pero la colaboración se acabó cuando la agencia intentó plagiar a un ciudadano libanés vinculado a Hezbollah y la policía civil se negó a ser parte en el secuestro.
Con indignación reaccionó la alta funcionaria de la Embajada de Estados Unidos en Chile, cuando se enteró de que el grupo de agentes de la Policía de Investigaciones se había negado a cumplir una misión que para ella y la CIA era fundamental: secuestrar en Iquique al ciudadano libanés con negocios en la Zona Franca, Arafat Ismail.
M. T. (este medio reserva el nombre completo a fin de resguardar su seguridad) había llegado a Chile días después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas y al Pentágono.
En la memoria de los estadounidenses, y del mundo entero, estaba aún presente la traumática imagen del desplome del World Trade Center. Los servicios de seguridad norteamericanos redoblaron sus labores de inteligencia en zonas consideradas ‘sensibles’, es decir, donde se sospechaba que Al Qaeda, ponía en peligro sus intereses. Ante los ojos de las autoridades de Washington, Chile y la región de la Triple Frontera de Paraguay, Brasil y Argentina eran unos de los principales focos de preocupación, porque allí se había detectado una la red de financiamiento que pudo haber participado en la planificación de los atentados del 11-S.
Pero, debieron transcurrir cinco años y medio para el de 30 de marzo de 2007, el Departamento de Estado norteamericano publicara un extenso informe, donde comunica detalladamente al Congreso de su país las actividades realizadas en todo el mundo a partir del 11/S de 2001, especialmente las de los últimos años.
Sobre Chile, Condoleezza Rice destaca que "funcionarios (chilenos) monitorearon posibles vínculos entre extremistas de la Zona de Libre Comercio de Iquique (Zofri) y los del área de la Triple Frontera, cuando aumentan los lazos comerciales entre ambas áreas".
Destaca, además, la cooperación desde un comienzo con Estados Unidos una vez firmados los convenios sobre la lucha antiterrorista tras los ataques en Nueva York y Washington. En la práctica, esto derivó en un intercambio no sólo a nivel policial, sino en la creación de un sistema que facilitó la intervención, en toda Sudamérica, de los organismos de inteligencia de EEUU, especialmente de la Agencia Central de Inteligencia, (CIA).
Y así fue como esa fresca mañana de marzo de 2002 un equipo de agentes encubiertos de la CIA en Iquique preparaba la que sería una de las acciones más audaces en la región. Los cinco personajes esperaban las órdenes del líder del grupo, una mujer robusta e impecablemente vestida, que se movilizaba en un vehículo con patente roja: era M. T.. Para el común de la gente, ella sólo cumplía labores diplomáticas, pero en verdad era la jefa de la CIA en Chile.

La Relación con los Hombres de Bin Laden
La agente estadounidense tenía una carpeta con las actividades de árabes, residentes en Iquique, que mantenían un creciente flujo comercial con la región de la Triple Frontera.
En el papel Assad Ahmad Barakat figuraba como uno de los principales sospechosos a cargo de construir una compleja trama financiera entre sociedades comerciales ubicadas en la Triple Frontera e Iquique. Así lo entendió la prensa internacional que, a partir de 2001, ya lo mencionaba como uno de los principales financistas de Al Qaeda.
Pero la información que tenía M. T. involucraba a uno de los más cercanos colaboradores de Barakat: Arafat Ismail, un ciudadano libanés residente en Iquique, que según ella estaba directamente relacionado con los mujaidines de Osama Bin Laden. Este personaje había arribado al aeropuerto de Iquique el 17 de junio de 2001.
Tales eran las sospechas sobre Barakat e Ismail, que cinco meses antes de la llegada de la jefa de la CIA, y del 11-S, el grupo de cinco agentes de la repartición de inteligencia, ya escudriñaba en Iquique cualquier acción sospechosa.
La Jefatura de Inteligencia Policial (Jipol), que en ese entonces dirigía el prefecto Luis Henríquez también tenía informes que apuntaban hacia Ismail. Según los antecedentes -a los que LND tuvo acceso- Ismail mantenía una casilla en el mismo banco estadounidense desde donde sacaba dinero Mohamed Atta, el mismo que el 11 de septiembre de 2001 piloteó uno de los aviones que impactó en el World Trade Center. En otras palabras, había serias sospechas de que Ismail formara parte de la célula que participó en los atentados en EEUU.
Tras meses de monitoreo de los agentes de la CIA, apoyados por los detectives de inteligencia de Investigaciones, llevaron a que la diplomática tomara una decisión radical para terminar con aquella red.
El plan que tenían los estadounidenses parecía simple. Harían todos los arreglos para que ingresara un avión de transporte indetectable a los radares. Aterrizaría a poca distancia de Iquique, en pleno desierto. Los policías chilenos debían cumplir con el trabajo operativo: apresar al libanés y transportarlo hasta el lugar.
Ahí terminaba su labor. Si bien los estadounidenses no comentaron donde lo llevarían, señalaron que necesitaban urgentemente someterlo a un interrogatorio. Aunque nunca se conversó de manera explícita, los agentes de la policía civil sabían que su destino sería la cárcel de Guantánamo o algún centro clandestino.
Lo que sí se encargaron de asegurar los integrantes de la CIA es que Chile no se vería involucrado, ni siquiera de forma indirecta, en la operación. Se informaría oficialmente que Ismail había sido apresado dentro de las fronteras de Estados Unidos.
Como argumento a su favor, los estadounidenses contaban que cuando Arafat Ismail ingresó a Chile, entregó como domicilio privado el mismo departamento de calle Arturo Prat en que había fijado su residencia Barakat.
La presión que ejercieron los agentes de la CIA fue extremadamente fuerte. Al arduo trabajo de los seguimientos, escuchas telefónicas, fotografías y análisis a las empresas de los ciudadanos de origen libanés en Chile, ahora se sumaba la voluntad expresa de la inteligencia estadounidense de cometer una acción que, para los chilenos, era absolutamente ilegal y contraria al Estado de Derecho.

Financiamiento a Hezbollah
A través de un oficio secreto del 7 de noviembre de 2001, el entonces director de la Policía de Investigaciones, Nelson Mery, solicitó al Ministerio del Interior que aplicara la Ley 18.314 de Seguridad del Estado, lo que daría paso al nombramiento de un ministro en visita. En esa ocasión, Mery adjuntó una minuta secreta, firmada por el jefe de la Jipol, Luis Henríquez, donde se detallaba una serie de antecedentes recopilados por la inteligencia de Paraguay y la CIA. Ésta daba cuenta de la relación de un grupo de ciudadanos libaneses con pasaporte paraguayo, que habrían estado vinculados al atentado de la AMIA en Buenos Aires en 1994. Según la policía civil, los libaneses efectuaban un fluido intercambio comercial y constantes viajes a la ciudad de Iquique, que a simple vista no llamaban la atención a nadie.
El 9 de noviembre, el Ministerio del Interior aprobó el requerimiento de Mery y la corte nombró como ministro en visita a Juan Muñoz Pardo.
Apenas cuatro días más tarde, el juez citó a declarar en la causa al propio Henríquez. En su testimonio, el jefe policial señaló: "En el mes de mayo del presente (2001) recibí la petición de la Embajada de Estados Unidos de Norteamérica de activar planes de búsqueda de información relativa a verificar el comportamiento sospechoso en materia comercial de ciertos ciudadanos libaneses que tenían negocios en Ciudad del Este, en Paraguay, y residencia en Foz de Iguazú, Brasil. En atención a que se había interceptado información en el Medio Oriente de que se iba a producir un grave atentado a los intereses de Estados Unidos en alguna parte del mundo".
Además, señaló al juez que, luego de los atentados del 11 de septiembre, se dio cuenta de que la información que manejaban los estadounidenses era veraz. "Por lo tanto, extremamos nuestros servicios en esa zona, ya que en el correr de los días empezaron a aparecer informaciones en los países de Brasil y Paraguay, que indicaban las sospechas de que muchos de los ciudadanos que allí residen, enviaban importantes sumas de dinero, mencionando incluso millones de dólares a Hezbollah para financiar acciones terroristas en distintas partes del mundo, del cual no podría descartarse Chile", indicó Henríquez.
Aunque no lo declaró judicialmente -para mantener la mayor discreción en Iquique-, la policía civil decidió crear el Departamento de Asuntos Extranjeros (DAET), una unidad de elite que respondía exclusivamente a Henríquez. Su misión se concentró en investigar a los ciudadanos libaneses que migraban constantemente a la ciudad, mezclarse con el entorno, seguir sus pasos y, también, reclutar informantes que permitieran desbaratar otra operación terrorista o entregar más datos sobre los responsables del 11/S.
Dicha unidad logró recabar una información aún más preocupante. Con los datos entregada por el Departamento de Control de Fronteras, analizaron los viajes de ciudadanos de origen libanés desde julio de 2001, detectando que cada mes llegaban y salían del país un promedio de tres individuos de esa nacionalidad: los lunes, miércoles y viernes. "Es dable señalar que el día viernes 7 de septiembre de 2001, hicieron abandono del país 11 ciudadanos de origen libanés y, desde ese día hasta el 19 de septiembre no se registró movimiento migratorio de personas del Medio Oriente a Iquique, reanudándose estos el 19 de septiembre", señala uno de los informes secretos.
LND se reunió con el ex jefe de la Jipol en un café de Ñuñoa. Con el instinto policial intacto y pasados varios años de su retiro, Henríquez narró algunos pasajes de la investigación conjunta con la CIA. "Al principio creímos que era Hezbollah, pero luego nos fuimos dando cuenta de que las personas a las que seguíamos podían corresponder a Al Qaeda", señala. Era importante determinar si la célula investigada pertenecía o no a Hezbollah, puesto que está organización no debiera mantener vínculos con Al Qaeda. Ambas representan corrientes opuestas del Islam: la primera es shiita; la segunda, sunita.
Aunque Luis Henríquez declinó referirse a los planes de secuestro de Arafat Ismail confirmó que hubo un momento en que las relaciones con M. T., la jefa de la CIA en Chile, se deterioraron gravemente.

Ahmed Barakat y la Triple Frontera
Recién comenzada la investigación judicial en Chile, el principal sospechoso era Barakat, ya que en ese momento se encontraba prófugo de la justicia paraguaya, procesado por los cargos de asociación criminal, apología del delito y evasión tributaria.
El informe secreto que el propio Henríquez entregó a Nelson Mery y que sirvió de base para que se nombrara un ministro en visita por posibles acciones terroristas, señala que "según la Secretaría de Prevención del Terrorismo de Paraguay, Barakat es jefe militar de Hezbollah en la triple frontera. De acuerdo a los antecedentes que maneja investigaciones, ingresó a Chile el 25 de junio de 2001, momento en que realizó los trámites para concretar su solicitud de residencia, registrando como domicilio particular Avenida Arturo Prat número 2748, departamento 11", Iquique.
De ahí en adelante las informaciones obtenidas por la policía chilena se combinaron con las de la CIA. Con una asombrosa habilidad, que llamó la atención de los estadounidenses, algunos de los detectives chilenos lograron infiltrarse dentro de la red de ciudadanos libaneses sospechosos de formar parte de la trama financiera del terrorismo islámico. Posteriormente, incluso lograron que un descendiente de árabes residente en Iquique, que trabajaba en las empresas relacionadas con Barakat, se transformara en informante pagado.
Con estos antecedentes, más la compleja trama de empresas que habían constituido los libaneses en Iquique, el 7 de noviembre de 2001 el ministro Muñoz dictó una orden de arraigo sobre doce ciudadanos libaneses residentes en nuestro país.

A Cuenta del Tío Sam
Como las indagaciones se concentraban exclusivamente en Iquique, Muñoz entregó el caso a Jaime Chamorro, ministro de la Corte de Apelaciones de esa ciudad. Eran los últimos días de noviembre del 2001.
De inmediato, el nuevo juez se informó de los antecedentes recopilados y se puso a trabajar con los mismos agentes de la DAET, que ya llevaban varios meses pesquisando las actividades de los empresarios libaneses de la zona. Chamorro dispuso la incautación simultánea de varios locales y bodegas de la Zofri, y practicó interrogatorios a los libaneses con orden de arraigo, pero no logró comprobar ningún ilícito, por lo que decidió levantar la medida cautelar.
Sin embargo, la decisión judicial no significó en la práctica que los efectivos de la Policía de Investigaciones cortaran el trabajo con la CIA. De hecho, mientras los agentes norteamericanos se hacían pasar por empresarios y se alojaban en los hoteles más costosos de la zona, como el Terrado Suite, los policías chilenos también trabajaban con identidades falsas.
Según fuentes allegadas al caso, el organismo de inteligencia estadounidense aportaba mensualmente 20 millones de pesos para financiar los gastos de los agentes chilenos en el norte. Con eso tenían suficiente para pagar arriendos de tres departamentos -que superaban los 600 mil pesos al mes- y así resguardar las identidades que habían creado con el mayor cuidado.
Uno de los policías que actuó en ese grupo recuerda la buena relación que tenían con los agentes de la CIA. "Ellos traían todo tipo de material electrónico. Cuando necesitábamos saber lo que sucedía al interior de una casa, les avisábamos, ellos entraban en un segundo, instalaban los micrófonos y luego nos entregaban los aparatos de escucha. Todo eso lo regalaban, aunque a cambio ellos solicitaban las grabaciones de las conversaciones", señala. Otro funcionario de Investigaciones, que participó como asesor en aquella operación, asegura que "también regalaron a la policía computadores personales Sony de última generación, del tamaño de una agenda y extremadamente delgados. En ese tiempo nada de eso se veía en Chile. Dentro del trabajo de inteligencia, esto es normal y forma parte de la cooperación y el intercambio entre los organismos".

El Plan Maestro
A estas alturas, ya entrado marzo de 2002, los funcionarios de la CIA eran cada vez más insistentes respecto a la necesidad de apresar a Arafat Ismail. Un testigo ocular de una tensa conversación entre la diplomática y uno de los jefes del grupo de policías chilenos aseguró a LND que "se hizo una petición explícita para que el equipo chileno apresara al libanés en el menor tiempo posible".
Pero los detectives se ciñeron la Constitución chilena y se excusaron señalando que no tenían una orden judicial ni razones concretas para sospechar que Ismail había cometido un ilícito en territorio nacional. La misma fuente, relató que "la funcionaria dijo que lo único que teníamos que hacer era agarrarlo y llevarlo para que ellos lo sacaran en un avión".
Los policías chilenos insistieron en que llevar a cabo esa acción importaba una abierta violación a los derechos de Ismail, lo que, según las mismas fuentes, a la larga resultó determinante para evitar el secuestro.
"No sólo era una acción ilegal y contraria al Estado de Derecho. Si hubiésemos colaborado, habríamos puesto al país en riesgo máximo de recibir una represalia de alguno de los movimientos islámicos fundamentalistas, como ha ocurrido en otros países", asegura un alto jefe policial de la época.
Los antecedentes con que cuenta este medio indican que los funcionarios chilenos que se negaron a cumplir la misión especial de la CIA, dieron cuenta al director de la Jipol, Luis Henríquez. A los pocos días, Arafat Ismail dejó el país por su cuenta y, en octubre de ese año, la funcionaria de la embajada de EEUU en Chile y encargada de la CIA abandonó el país.
Durante la invasión de Estados Unidos a Irak, en 2003, el presidente Ricardo Lagos cuestionó la urgencia de esa guerra y ordenó a su embajador en Naciones Unidas, Juan Gabriel Valdés, votar en contra de una acción militar contra Irak en el Consejo de Seguridad. La decisión del ex mandatario no sólo fue asumida corriendo el riesgo de que la Casa Blanca decidiera echar pie atrás al TLC con nuestro país, que debía firmarse por esos días.
Hace dos semanas, Chile fue elegido como miembro del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas
A los pocos años del 11/S, desde Europa se conocieron los primeros antecedentes sobre secuestros de supuestos militantes de organizaciones terroristas islámicas, articulados por agentes estadounidenses, que fueron llevados a la cárcel de Guantánamo y centros de reclusión secretos, donde muchos de ellos permanecen aún detenidos. Sin defensa, sin juicio, sin derechos.

Los Sospechosos
El ministro Jaime Chamorro, ya jubilado, no desconoció a LND la estadía de agentes de inteligencia estadounidenses en Iquique durante su investigación. Sin embargo, señala que no tuvo relación con ellos. "Sólo en un par de ocasiones se le solicitó al FBI que aportara con su experticia para traducir conversaciones en libanés, ya que nosotros no teníamos los medios para llevarlo a cabo".
A esas alturas, el trabajo de inteligencia ya había logrado determinar que, además del círculo cercano a Barakat, habían otros dos ciudadanos libaneses, que habían llegado a Chile en junio de 2001, sin escala en Paraguay. Se trataba del ya mencionado Arafat Ismail y de Khalil Saleh. Este último, durante su estadía en nuestro país, formó la sociedad Saleh Trading Limitada, en la que él tenía el 98% de la propiedad y el resto se dividía entre Barakat y el abogado chileno Juan Lecaros, ex director del Colegio de Abogados de Iquique. Ismail, en tanto, llegó pocos días más tarde, para hacerse cargo de la gerencia de la empresa.
Dentro de la telaraña de compañías detectadas por los funcionarios de inteligencia -al menos siete-, todas estaban relacionadas a Barakat, Saleh o Arafat, directamente o a través de su entorno. Los integrantes de estas sociedades, con direcciones en los galpones de la Zofri, eran o hermanos, primos o amigos de los mencionados.
Otro dato que llamó la atención de los investigadores es que la única vez que Barakat ingresó a Chile, según los registros de Extranjería, había sido entre el 25 y 27 de junio de 2001, "con una fuerte escolta de guardaespaldas", como señala un informe reservado perteneciente a la causa, y con el objetivo de tramitar su nacionalidad chilena (probablemente debido a que en ese momento se encontraba prófugo de la justicia paraguaya).
En ese momento, la policía también había pesquisado ya los movimientos de dinero realizados por Ismail desde la empresa Saleh Trading, desde el Banco Sudamericano a una cuenta de Estados Unidos y otra al Banco del Líbano. Consultado por el juez sobre la naturaleza de estos depósitos, Ismail señaló que a la fecha se habían efectuado tres traspasos, cada uno por 85 mil dólares, y que éstos tenían como objetivo financiar los pagos de las mercaderías compradas por Saleh, al parecer el verdadero dueño de la importadora.
Cuando la causa fue sobreseída en 2003, todos los ciudadanos de origen libanés involucrados con Barakat habían dejado el país y vendido sus empresas.

Garante Libanés
Otro dato hacía aún más sospechosa la llegada al país de Arafat Ismail. Tanto su arribo, como los de su hermano Marwan Arafat, y de Khalil Saleh, tenían como garante a uno de los más importantes funcionarios del gobierno libanés. Ello se desprende a partir de un informe secreto que la Policía de Investigaciones remitió a la justicia el 20 de noviembre de 2001, y que también fue conocido por la CIA. "El Ministerio del Interior (Líbano) obtuvo que el director del inteligencia, coronel Adel Khanafer o Khanasr, sirviera de intermediario (ante el Gobierno) para solicitar visa de turista a Arafat y Marwan Ismail, y Khalil Saleh.
De acuerdo con las declaraciones de otro testigo de origen libanés (el comerciante Adam Cachina) se desprende que Barakat ingresó ilegalmente a Chile al menos en febrero de 2001, pues el 21 de ese mes éste se encontró con él en la Zofri. Esto, en circunstancias que, según los registros de Policía Internacional, la única vez que Barakat estuvo en Chile fue el 25 de junio de 2001.

8 de junio de 2008
©la nación
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quieren calle salvador allende


Muchas calles del planeta rinden homenaje al ex presidente.En Valdivia quieren una calle para Salvador Allende.
Valdivia, Chile. Hay plazas con su nombre en lugares como Barcelona, Copenhague, París y La Legua, además de calles y monumentos en otra serie de ciudades de todo el mundo. Sin embargo en Valdivia, donde el ex Presidente Salvador Allende pasó por las aulas del Liceo Armando Robles y fue senador entre 1945 y 1951, sectores de izquierda, grupos culturales y sociales, sienten que aún no se ha saldado la deuda con su legado.
Por eso, ad portas de la conmemoración de los 100 años de su natalicio, esperan que el Concejo Municipal acoja la propuesta, avalada por más de cinco mil firmas, de rebautizar la Avenida Circunvalación Sur con el nombre del ex Mandatario. "Este 26 de junio se celebra el centenario del nacimiento de Salvador Allende y estamos preparando varias actividades en la Región de Los Ríos, como ciclos de documentales y otras actividades. Pero lo principal es hacer un llamado a los concejales y al alcalde para cambiar el nombre de Circunvalación Sur", explicó Ricardo Núñez, militante del comunal Valdivia del Partido Socialista.
"Es un personaje que no es ajeno a esta ciudad y por lo tanto se merece que una calle lleve su nombre en Valdivia", subrayó Marisol Molina, del Centro Cultural Pablo Neruda. Así, como destaca el secretario del PS, Marcelo Medina, ya desde el año pasado se encuentran consultando la opinión de la ciudadanía en la calle, especialmente de la gente ligada al sector de Circunvalación. En este proceso ya se han reunido más de cinco mil firmas y se ha notado un fuerte apoyo de los jóvenes y también de los adultos mayores "que reclaman el legado y el programa de Allende".
"Como valdiviano, uno en primer lugar prefiere a las personas que han sido forjadores o entregado algo al crecimiento de la ciudad y que sean de la casa. Eso como primera instancia, pero no quiere decir que no se pueda evaluar la posibilidad de colocar otro tipo de denominaciones de actores públicos a nivel país", señaló el alcalde Bernardo Berger.
Según apuntó, el intendente Flores también le envió una carta solicitándole que se tuviera presente, "si es que se puede", bautizar Circunvalación con el nombre del ex intendente y gobernador DC recién fallecido, Joaquín Holzapfel.
"Alguien debe llevar la propuesta al Concejo y es él que finalmente da la conformidad", agregó.

9 de junio de 2008
©austral de valdivia
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senador tiene problemas con ddhh


Agrupación de derechos humanos denuncia a Adolfo Zaldívar por Ley de Amnistía.
Santiago, Chile. La Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, junto a otras organizaciones de derechos humanos, denunciaron que el presidente del Senado, el ex demócrata cristiano Adolfo Zaldívar, se niega a ordenar el archivo del proyecto de ley que permite la aplicación de la Ley de Amnistía en crímenes de lesa humanidad.
La presidenta de la entidad, Lorena Pizarro, dijo que el titular de la Cámara Alta quiere evitar que el tema se discuta para no incomodar a los parlamentarios de la oposición, con quienes ha votado en contra de proyectos del gobierno, tras ser expulsado de la Democracia Cristiana.
La moción determina que ninguna de las causales del artículo 93 del Código Penal puede ser invocada cuando se trata de crímenes de guerra o de lesa humanidad, por lo que no se les podría aplicar la Ley de Amnistía a quienes estén involucrados en esos casos.
Según Pizarro y el abogado Hiram Villagra, de la Corporación de Promoción y Defensa de los Derechos del Pueblo, la acción de Zaldívar es un "artilugio político" para evitar que el tema se discuta en la Cámara Alta.

9 de junio de 2008
©emol
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protestas por brutalidad policial


Acusan de excesiva violencia a Carabineros en desalojo de varios colegios. "Sabemos de jóvenes heridos, golpeados, mantenidos más de cinco horas detenidos", indicaron dirigentes del Colegio de Profesores.
Santiago, Chile. El Colegio de Profesores rechazó hoy la "elevada violencia y represión" en el actuar de Carabineros para desalojar a los estudiantes secundarios que mantenían sus liceos ocupados en protesta por la Ley General de Educación.
"Sabemos de jóvenes heridos, golpeados, mantenidos más de cinco horas detenidos", afirmaron desde el organismo, condenando "las formas de aplastar las justas movilizaciones de los secundarios por la vía de la violencia física y sicológica".
Cientos de alumnos que se mantenían en paro y ocupando al menos 26 liceos fueron desalojados este viernes por policías antidisturbios, registrándose al menos 60 detenidos.
Asimismo, el profesorado destacó que luego de la masiva adhesión al paro nacional del pasado miércoles, "los estudiantes secundarios continúan movilizados por lograr el retiro del proyecto de ley de educación del Parlamento", y "esperan que su opinión sea considerada para crear una nueva institucionalidad educativa".
En un documento, el Colegio de Profesores manifestó que seguirá apoyando a sus alumnos y rechazaron todo tipo de violencia "para reprimir las voluntades de miles de jóvenes que solo quieren hacer valer su derecho a opinar".
En ese sentido, el magisterio llamó a los profesores "a defender el derecho de los jóvenes a manifestarse pacíficamente".

8 de junio de 2008
©la tercera
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