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grave rata pinochetista


En grave estado el hombre de la seguridad de Pinochet.
Santiago, Chile. Ex director de la DINA, Manuel Contreras, continúa internado en el Hospital Militar, aquejado de una insuficiencia renal grave. Su historia con Pinochet se remonta hacia 1940, y sólo concluye con acusaciones por violaciones a los derechos humanos.
Estable dentro de su gravedad se mantiene internado en el Hospital Militar, el ex jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), general (r) Manuel Contreras, quien ingresó el miércoles al Hospital Militar aquejado de una insuficiencia renal grave.
Fuentes médicas del recinto asistencial castrense indicaron que Contreras no ha presentado mejorías ni tampoco se ha agravado su estado de salud, sin embargo, se le están realizando una serie de exámenes clínicos.
El jubilado oficial, condenado por diversas causas de violaciones a los derechos humanos, se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos, en el cuarto piso del recinto de Providencia.
El ex jefe de los servicios de seguridad del fallecido dictador Augusto Pinochet, se agravó el mismo día que se conocía la sentencia de siete años por el secuestro calificado por el ex gerente de Cobrechuqui, David Silberman, la última de una serie de condenas que se iniciaron con su presidio por el asesinato del ex canciller Orlando Letelier.

Su Larga Historia con Pinochet
En un perfil del ex dictador Augusto Pinochet, confeccionado por el subdirector de La Nación, Rodrigo de Castro, se narran con detalles los lazos que unieron al ex gobernante de facto con Contreras, los mismos que a la luz de los procesos judiciales por violaciones a los derechos humanos los llevarían luego a un quiebre irreparable.
Pocos días después del levantamiento militar, ya seguro de que las cosas marchaban a favor de los militares golpistas, Pinochet le encargó la seguridad de su familia al coronel Manuel Contreras Sepúlveda, su ex pupilo de la Escuela Militar a fines de los años cuarenta y, más tarde, su asistente en el curso de Geopolítica en la Academia de Guerra. Contreras, desde la Escuela de Ingeniería del Ejército en Tejas Verdes, se encontraba organizando, junto con otros coroneles del Ejército y civiles del movimiento fascista Patria y Libertad, lo que algunos meses más tarde se llamó Dirección de Inteligencia Nacional, DINA.

La Sociedad con Contreras
En 1960, Manuel Contreras con el grado de capitán ingresó a la Academia de Guerra, al curso de oficiales del Estado Mayor. Augusto Pinochet, quien fue su profesor y protector en la Escuela Militar, ahora, con el grado de coronel, oficiaba de subdirector de la Academia y enseñaba las materias de Estrategia y Geopolítica.
"Durante los dos años que ahí compartieron, ambos estrecharon aún más los antiguos lazos de amistad y esa extraña complicidad que aparentemente ya los unía", nos contó en los primeros años ochenta uno de los generales que organizó el golpe, llamado a retiro por Pinochet en 1975, y que siempre ha querido mantenerse en el anonimato. "Pinochet, pillo pero limitado culturalmente, hizo buen uso de la inteligencia de Contreras. Lo nombró su ayudante y así el brillante capitán escribió los textos y tratados militares para que el no muy dotado coronel los firmara y avanzara en su carrera militar. En reconocimiento, Pinochet aceptó ser el padrino de su primer hijo varón".
Manuel Contreras regresó a la Academia de Guerra en 1966, esta vez como profesor de Inteligencia, disciplina que por esos años ya le obsesionaba. No había novela de espionaje que Contreras no hubiera devorado, ni libro de historia militar y de guerra que no hubiese leído.
A diferencia de Pinochet, quien de haber tenido antes del golpe una simpatía política fue más bien por la centroizquierda y no por la derecha, Manuel Contreras fue siempre un nacionalista y ultraderechista convencido. Logró sobrevivir a las purgas de ese año y cuando Salvador Allende fue elegido Presidente, en septiembre de 1970, Contreras ya era secretario del Estado Mayor del Ejército.
En 1971, mientras Pinochet, como Jefe Militar de la Plaza de Santiago, cultivaba su amistad con las máximas autoridades de la Unidad Popular y servía de edecán a Fidel Castro, durante su estadía de casi tres meses en Chile, Manuel Contreras estuvo al mando del Regimiento de Ingenieros N 4 Arauco en Osorno, una ciudad que si bien estaba alejada del candente clima político de la capital, se situaba en el centro de los conflictos sociales desencadenados por la Reforma Agraria.
A fines de 1972, Manuel Contreras, ascendido a coronel, regresó una vez más a la Escuela de Ingeniería de Tejas Verdes, esta vez como director. Transformado ahora en la máxima autoridad del Ejército en la provincia de San Antonio, muy cerca de la capital, desarrolló, durante los 9 meses que precedieron al golpe un frenético trabajo de inteligencia sobre las actividades de las autoridades del gobierno regional de la Unidad Popular, así como sobre los partidos de izquierda y extrema izquierda que la apoyaban.

Nace la DINA
El 11 de septiembre de 1973, el día del golpe, Contreras dominó en pocas horas la provincia de San Antonio. Un recinto constituido por 14 cabañas, aledañas a la Escuela de Ingeniería, fue utilizado como campo de concentración: "el Sheraton", como será conocido. En Santiago, en la calle Londres 38, sus amigos coroneles abrieron un centro de detención. Lo llamaron "La Silla". Era un sitio clandestino. Muy pocos sabían de su existencia. Centenares de detenidos pasaron por ese lugar. El tiempo apremiaba. Había que ganarles la mano a los servicios de inteligencia institucionales. Necesitaban información y rápido. Los métodos de interrogatorio no fueron sofisticados, fueron abiertamente brutales. Los detenidos sospechosos de poseer información fueron apiñados en camiones y llevados a Tejas Verdes. Ahí el tratamiento fue aún peor.
Al cabo de pocas semanas Contreras manejaba más información que todos los aparatos de seguridad institucionales. Contaba ya con un exhaustivo archivo de todos los detenidos políticos en el país. En esos días, decenas de militantes civiles de Patria y Libertad entraron a formar la Brigada de Inteligencia Ciudadana de la DINA.
A mediados de noviembre, Pinochet, cuya posición dentro de la junta militar era aún débil, obtuvo una cobertura legal para el ya poderoso aparato de seguridad de Contreras. Por decreto se creó la Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos, Sendet. La DINA, o lo que será la DINA, funcionó como dependencia del Sendet, encargada de coordinar la inteligencia en torno a los presos. Esta secretaría se instaló en el segundo piso del edificio del Congreso Nacional, clausurado después del golpe. El 8 de diciembre de 1973 Contreras se trasladó a Santiago y ocupó una casa en Marcoleta 90, donde instaló su cuartel general.

El Golpe de los Coroneles
"En pocos meses", recuerda el general enviado a retiro en 1975, "incluso antes del decreto que la legalizó en junio de 1974, la DINA contaba con miles de informantes pagados en todo el país. Manejaba clínicas, oficinas de telecomunicaciones, bufetes de abogados, empresas de fachada de diversa índole, un centro de estudios económicos con más de 20 economistas, agencias de viajes, empresas de transportes, grupos operativos de asalto y diversos centros de detención en todo el país. Antes de que el cuerpo de generales del Ejército que actuamos en el pronunciamiento militar nos diéramos cuenta, la DINA se había transformado en un verdadero gobierno paralelo, diseñado no sólo para aplastar cualquier tipo de oposición izquierdista, sino para imponer su propio modelo de corte fascista al país entero. La DINA fue el instrumento de Pinochet para conquistar el poder al interior de la Junta de Gobierno, del Ejército y de las FFAA en su conjunto. Pinochet fue el instrumento de Contreras y sus amigos, para intentar, después del pronunciamiento, el asalto definitivo al país".
Aunque la DINA estuvo legalmente subordinada a la Junta de Gobierno, en la práctica Contreras rindió cuentas sólo a Pinochet. Contreras desayunaba en casa de Pinochet a diario. Además de teléfonos y radios que los comunicaban directamente, entre las oficinas de Pinochet y de Contreras existía un circuito cerrado de televisión. Por otra parte, Pinochet no permitió que nadie del nivel ejecutivo de la DINA tomara contacto con los miembros de la Junta.
"Las ambiciones de poder del hasta entonces timorato Pinochet se desencadenaron al encontrarse el 11 de septiembre de 1973, gracias a la ‘divina Providencia’, para usar sus propias palabras, encabezando el gobierno militar", nos contó el general golpista en los primeros años ochenta. "Su protegido Contreras, un simple coronel, era la figura ideal para saltarse el mando de los generales y afianzar su control sobre el Ejército. Junto con los generales Bonilla, Lutz, Arellano, Covarrubias, Mena, Benavides, entre otros, no sólo habíamos planificado el pronunciamiento, sino que éramos quienes ejercíamos el mando real sobre el Ejército. En todos los ejércitos del mundo es tradición que quien comanda la inteligencia militar sea un general. Sin embargo, Pinochet, contra esa tradición y nuestra declarada oposición, rompió a propósito la línea de mando y le entregó a Contreras, y con él a sus amigos coroneles, la delicada y vital misión de hacerse cargo, bajo su directa vigilancia, de la seguridad e inteligencia del país".
En el mes de octubre de 1973, los coroneles junto con Pinochet llevaron a cabo un plan que pondría en jaque mate a la jerarquía del Ejército. Se trató del episodio conocido como la "Caravana de la Muerte". Pinochet envió al general Sergio Arellano Stark, uno de los líderes del golpe y probablemente el general con más ascendiente sobre el Ejército, a visitar diversas localidades del país en su representación y dotado de un poder especial para inspeccionar la situación en regiones. La comitiva de Arellano fusiló a lo largo del país a prisioneros políticos sin someterlos previamente a consejo de guerra. Estos oficiales, que más tarde se integrarán a la DINA, obligaron a los jóvenes oficiales de los regimientos locales a participar en la carnicería. Los amarraron, literalmente, con un baño de sangre.

"¡La DINA Soy Yo!"
En junio de 1974, pocos días antes de que Pinochet formalizara la existencia de la Dirección Nacional de Inteligencia, DINA, con el Decreto Ley N 521, un grupo de generales encabezados por Óscar Bonilla, ministro del Interior, y Augusto Lutz, jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército, protestó enérgicamente contra los procedimientos arbitrarios y los excesos de la DINA. El general Bonilla, luego de recibir diversas denuncias de amigos y familiares de víctimas, se había presentado a las dependencia de la Escuela de Ingeniería en San Antonio, dirigida por Manuel Contreras, constatando personalmente las atrocidades que ahí se cometían contra los detenidos. El general Lutz argumentó que no era posible que un coronel como Manuel Contreras no respondiera a las preguntas e interpelaciones de sus superiores jerárquicos.
El general Pinochet interrumpió bruscamente la reunión y, golpeando la mesa con los puños, gritó:
"¡Señores generales, la DINA soy yo!".
El general Bonilla murió algunos meses más tarde en un accidente de helicóptero. El helicóptero de los técnicos enviados a Chile por los fabricantes franceses para hacer la investigación de las causas del accidente, también sufrió un accidente. En 1975 murió el general Lutz, después de una larga agonía en el Hospital Militar de Santiago. Según revelaciones de su familia, el general Lutz, operado de una várice inexistente al esófago, fue víctima en el hospital de una serie de sospechosas equivocaciones médicas. A mediados de 1977, antes de que el coronel Contreras fuese ascendido a general, sólo 4 de los 24 generales que participaron en el golpe seguían activos en el Ejército. Los coroneles se habían convertido en generales y Pinochet había conquistado el control del Ejército y del país.

La ‘Caída’ de Contreras
En el mes de Julio de 1977, los agentes del FBI que investigaban el asesinato de Orlando Letelier en Washington, buscaba afanosamente entre los agentes de la DINA a un oficial alto y rubio que calzase con las descripciones que tenían del probable contacto entre Contreras y los cubanos del MNC. El círculo alrededor de Contreras se estrechaba día a día.
Un sector importante de la llamada derecha económica chilena, representada por el ala neoliberal del equipo económico del Gobierno y por los "gremialistas", el grupo político ligado al Opus Dei y encabezado por el abogado Jaime Guzmán Errázuriz, asistía con preocupación al asalto de Contreras al poder. La lucha entre "blandos" y "duros" se había llevado adelante hasta entonces a puertas cerradas y en sordina. Fueron las presiones del Departamento de Estado y del Pentágono, impulsados por el gobierno demócrata de Carter, las que en definitiva empujaron la balanza a favor de los "blandos".
Pinochet, buscando ganar tiempo, anunció la reestructuración de los aparatos de seguridad. El 12 de agosto de 1977, la DINA cambió de nombre y pasó a llamarse, siempre bajo la dirección del coronel Contreras, Central Nacional de Inteligencia (CNI). Pero esta operación cosmética no bastó al Departamento de Estado. En noviembre de 1977, Pinochet se vio obligado a sacar a Contreras de la CNI.
Sin embargo, para demostrar internamente que nada había pasado, Pinochet lo envió de regreso a su antiguo Comando de Ingenieros, nuevamente como director de la Escuela de Ingeniería de Tejas Verdes, pero esta vez ascendido a general. Sin embargo, la investigación de FBI avanzaba a pasos agigantados y las presiones estadounidenses se hacían insoportables. Pinochet, temiendo caer con Contreras, nombró en su lugar al general (R) Odlanier Mena, ex director del Servicio de Inteligencia del Ejército, llamado a retiro en 1975 justamente por su oposición a la DINA y enemistad con Contreras.
A mitad de marzo, el FBI tenía ya la foto de Michael Townley y si bien aún no lograba identificarlo, era sólo cuestión de días. El 20 de marzo de 1978 Pinochet llamó al general Contreras a su despacho. Sólo ellos saben lo que hablaron. Esa noche, centenares de altos oficiales de todas las ramas de las FFAA visitaron la casa del destituido general Manuel Contreras en Avenida Príncipe de Gales. Lucía Hiriart de Pinochet, la primera dama, acudirá también a la cita. Los fotógrafos captarán la imagen de su largo y dolido abrazo con el ex jefe de la DINA.
El 17 de abril de 1978, Pinochet firmó una Ley de Amnistía que borró de un golpe y plumazo todos los delitos cometidos por la DINA hasta esa fecha.
Aunque Manuel Contreras, que tuvo que guardar sus sueños nacionalistas en el baúl de los recuerdos, siguió manteniendo hasta mediados de los noventa un fuerte ascendiente sobre el Ejército, sobre todo sobre el arma de Ingeniería.
Después vendrían los numerosos procesos judiciales, que incluso lo harían sacar a colación pública documentos con los que intentó probar que todos los días informaba a Pinochet de sus actos, y que el dictador era, en realidad, el responsable máximo de las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante su régimen militar. Era el fin de una larga amistad, y el inicio de un largo devenir por tribunales del ex dictador, y de su subalterno.

3 de mayo de 2008
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ratifican condena de dina


Corte ratifica condena de cúpula de la DINA en caso Silberman.
Santiago, Chile. La Séptima Sala de la Corte de Apelaciones de Chile ratificó hoy la condena a siete años de cárcel contra el ex jefe de la DINA Manuel Contreras, y su subalterno brigadier Marcelo Morén Brito, por el secuestro y desaparición de David Silberman.
El tribunal de alzada, en fallo dividido, confirmó además el pago de una indemnización total por parte del fisco de 2,2 millones de dólares a la viuda, hijos y hermanos de Silberman, ingeniero, que había sido condenado por un Consejo de Guerra a 13 años de prisión, estaba recluido en la Penitenciaría de Santiago, de donde fue sacado por agentes de la DINA el 4 de octubre de 1974.
Los ex agentes lsimularon ser policías que lo llevaban a una supuesta diligencia a los tribunales. Testimonios afirman haberlo visto en distintos centros de detención y torturas, perdiéndose su rastro a fines de octubre de ese año.

30 de abril de 2008
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reabren crimen de edecán araya


En fallo unánime, la Octava Sala dispuso que un juzgado del crimen quede a cargo de la causa. Ordenan reapertura de caso por crimen de edecán Araya.
[Andrea Chaparro] Santiago, Chile. El tribunal de alzada dispuso que se realizaran diligencias que pudieran estar pendientes, como judicializar la declaración del ex miembro de Patria y Libertad, Guillermo Claverie Bartet, quien ha aportado nuevos antecedentes del crimen.
En un fallo unánime, la Octava Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó ayer reabrir la investigación por el homicidio del edecán naval del Presidente Salvador Allende, Arturo Araya Peters, ocurrido en calle Fidel Oteíza, comuna de Providencia, el 27 de julio de 1973.
El dictamen da curso a la solicitud de sus familiares respecto de realizar nuevas diligencias en la causa, como judicializar la declaración del ex miembro de Patria y Libertad, Guillermo Claverie Bartet (62), condenado en 1980 por la fiscalía naval a tres años de presidio como autor material del crimen, quien en su testimonio legalizado ante notario- asegura que él no disparó al fallecido edecán.
Esta confesión de Claverie permitió a los hijos de Araya pedir la reapertura del caso luego de que el 18º Juzgado del Crimen decretara el sobreseimiento tras estimar que se había agotado la investigación.
Los ministros Cornelio Villarroel, Mario Carroza y el abogado integrante Carlos López dispusieron que la causa sea remitida al tribunal correspondiente, ya que el antiguo juzgado que instruía el proceso se fusionó.

Autopsia
Los antecedentes aportados por Claverie, y que han resultado clave para seguir la investigación, concuerdan con los peritajes balísticos realizados por la Policía de Investigaciones, así como con los resultados de la autopsia que hizo en el Hospital Militar el médico Tomás Tobar.
Claverie explicó -en entrevista con LND- que él se encontraba abajo del balcón por donde se asomó el edecán y que ninguna de las balas de su arma pudo provocarle la muerte, pues cuando escuchó una ráfaga se ocultó y sólo después de unos segundos hizo unos disparos que no habrían alcanzado a Araya.
Según los informes balístico y forense, los disparos que provocaron la muerte al edecán impactaron de manera frontal su cuerpo. De hecho, respecto de la bala que mató a Araya impactándole en el pecho, el informe forense del doctor Tobar establece: "La trayectoria intracorporal seguida por el proyectil estando el cuerpo en posición normal [de pie], es de adelante hacia atrás, de izquierda a derecha, y ligeramente de arriba hacia abajo. El disparo corresponde a los llamados de larga distancia en medicina legal y es de tipo homicida".
Lo anterior se condice con la versión de Claverie y hace presumir que pudo haber un sujeto apostado frente al domicilio del edecán y que las balas provenían de allí.
Asimismo, el ex miembro de Patria y Libertad sostuvo -en conversación con LND- que él se encontraba a unos cuatro metros y medio del balcón y que sus balas tuvieron una trayectoria inversa a la descrita en los informes.
En el proceso judicial aún no está claro quiénes fueron los autores materiales e intelectuales del crimen pero -de acuerdo a los antecedentes contenidos en la causa- se presume que se trató de una operación para apurar el golpe de Estado, y se pretendía atribuir a grupos de izquierda.

29 de abril de 2008
©la nación
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mueren de frío dos indigentes


Dos indigentes mueren de frío. En Forestal, pobladores se oponen a apertura de centro del Hogar de Cristo, lugar en el que esperaban ser acogidos los fallecidos. La semana pasada murió de frío en la calle la primera víctima de este año.
[Carla Olivares] Viña del Mar, Chile. El primero de abril pasado debió abrir sus puertas la hospedería que el Hogar de Cristo habilitó para 32 de los 80 indigentes que tiene Viña del Mar. Sin embargo, y por oposición de los vecinos del sector de Forestal, donde está instalada, la inauguración se ha ido aplazando sin tener una fecha fijada.
Pero lo que encendió las alarmas fue que en estos días dos personas han muerto a la espera de la habilitación de este refugio para quienes viven en la calle.
Una de ellas falleció el domingo de la semana pasada por una hipotermia generada por el frío. El segundo dejó de existir el miércoles por neumonía, también ocasionada por las heladas que se han dejado caer en la última semana en la zona.

Alerta
Esta situación ha generado una alerta al interior del Hogar de Cristo, institución que lleva semanas tratando de dar acogida a las personas que viven en situación de calle en Viña del Mar. Su gran preocupación es lograr inaugurar el centro que se ubica en calle Cancha Rayada con Las Heras en Forestal.
"Nuestra gran preocupación es abrir este lugar que está implementado y no hemos podido inaugurar por oposición de los vecinos", dijo una fuente al interior de la institución.

Puerta a Puerta
Este fin de semana, los voluntarios se organizaron e hicieron un puerta a puerta en el sector para sensibilizar a la población. Algunos no quisieron escuchar razones, sin embargo hubo quienes estaban un "poquito" más flexibles a la opción que entrega el Hogar de Cristo.
De todos modos, no bajan los brazos y al cierre de esta edición, los vecinos junto a los voluntarios tenían una nueva reunión de acercamiento.
"La idea es sensibilizar, que ellos entreguen sus ideas y sugerencias y nosotros escuchar y conversar porque existe una desinformación tremenda al respecto, ya que el programa está elaborado de manera tal que estas personas no se quedarán en los alrededores de la hospedería como piensan los vecinos", se indicó.
Ello porque las personas que serán parte del programa ingresarán a las 18 horas y saldrán a las 8 de la mañana del día siguiente. El almuerzo es en el sector de calle San Antonio por lo que difícilmente los indigentes se apostarán todo el día en ese punto de Forestal como creen los vecinos.

Experiencia Porteña
Desde hace varios años que el Hogar de Cristo tiene su hospedería en Valparaíso, cercano a colegios y un jardín infantil y la situación ha estado lejos de ser conflictiva. Por eso se ha recomendado a los vecinos de Forestal, visitar ese lugar, lo que no ha sucedido.
"Esta gente es alcohólica, drogadicta y no tiene modales. ¿Le gustaría a usted salir de su casa o que sus niños estén jugando y que haya gente por todos lados haciendo sus necesidades, mostrando sus genitales o molestando a los niños?, me imagino que no", indicó a La Estrella una de las vecinas del sector.

29 de abril de 2008
©estrella de valparaíso
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le aburren protestas contra la tortura


Armada chilena afirmó que protestas contra la Esmeralda por derechos humanos deberían terminar.
Valparaíso, Chile. El jefe naval hizo estas declaraciones al presentar sus saludos al nuevo presidente de la Cámara de Diputados, Juan Bustos.
El jefe de la Armada, almirante Rodolfo Codina, afirmó hoy que tras el proceso que se lleva contra seis oficiales en retiro de la marina por la desaparición de un sacerdote inglés, en 1973, deberían acabar las protestas contra el buque Escuela Esmeralda.
El pasado 18 de abril, la Justicia procesó y ordenó la detención de seis oficiales acusados de torturas y secuestro calificado, en 1973, de varios presos políticos en el Esmeralda, entre ellos el sacerdote Miguel Woodward.
Codina explicó que la decisión de la jueza Eliana Quezada, de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, es una demostración de que los tribunales de Justicia han hecho su trabajo, por lo que no se justificarían nuevas protestas contra el buque, centro de tortura tras el golpe militar, el 11 de septiembre de 1973.
En este contexto, el almirante Codina precisó que la tramitación de los procesos la ve "en forma positiva".
"El hecho que se avance en una causa debería atenuar las manifestaciones más que incentivarlas; el no avanzar daría más motivo a las manifestaciones", subrayó.
Los procesados son los almirantes Sergio Barros Vonkretschman y Guillermo Aldoney Hansen; los vicealmirantes Adolfo Walbaum Weber y Juan McKay; el capitán de navío de la Infantería de Marina y miembro de la Dirección Nacional de la Inteligencia Nacional (DINA) Ricardo Riesco Cornejo y el teniente de Sanidad de la Marina Carlos Costa, todos ellos retirados.
Codina recalcó que la marina chilena lo que ha hecho hasta ahora es colaborar con la Justicia.
Recordó que la jueza ha ido a bordo, ha hecho inspecciones oculares "y que cada vez que ha pedido diligencias se le han dado las facilidades, se le dio la bitácora del Esmeralda. Lo que hemos hecho es colaborar, al contrario de perturbar la Justicia".
El jefe naval hizo estas declaraciones al presentar sus saludos al nuevo presidente de la Cámara de Diputados, Juan Bustos, querellante en una de las causas de derechos humanos contra oficiales en retiro de la Armada.
Al respecto, Codina agregó que "las querellas son contra personas y no contra la institución. Él sabe y lo he comentado que mi interés es colaborar al máximo con la Justicia para que en estos temas de derechos humanos se avance".
En tanto, Juan Bustos precisó que su participación como querellante en un proceso es un tema independiente de la relación que tendrá con la marina como presidente de una rama del Congreso.
Al ser consultado sobre si a su juicio la Armada ha colaborado como corresponde en el esclarecimiento de las causas pendientes, el presidente de la Cámara de Diputados agregó: "no es fácil no sólo en el caso de la marina sino con las fuerzas armadas en general".
"Evidentemente hay personas que están, según ellas, en promesas de lealtad, y por lo tanto, resulta realmente difícil, pero lo importante es que el almirante expresó su voluntad de que esto quede entregado a los tribunales y que estos actúen, más allá de que a veces sea difícil lograr la cooperación suficiente", sentenció.
El bergantín goleta inicia el próximo domingo un nuevo crucero de instrucción y desde que fue utilizado como centro de torturas, es esperado con manifestaciones de protestas en los puertos que arriba.

25 de abril de 2008
©la tercera
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que no mató al comandante araya


"Yo no maté al comandante Araya". Guillermo Claverie, condenado como autor del crimen del edecán de Allende.
Santiago, Chile. Su historia es de novela. Sostiene que fue torturado y dopado para arrancarle una confesión, y que en la Fiscalía Naval firmó sus declaraciones a punta de pistola. Los hijos del edecán, que ya no creen que él haya sido el asesino de su padre, son hoy su única luz de esperanza. Por primera vez cuenta su drama.
Abre la puerta de su casa con una sonrisa, aunque dice que para él su existencia está destrozada. Cigarrillo en mano, chal al cuello y bien peinado, su saludo amable no logra disimular un rictus de sufrimiento. Pero una luz, que parece salida de un buen guión de cine, se enciende ahora al final del negro túnel que cruza ya por 35 años.
"¡Yo no maté a su padre, yo no asesiné al edecán Araya, créanme por favor!", clama Guillermo Claverie Bartet (62 años) con voz desgastada por el tiempo que lo ha tratado con rigor. Acechado por fantasmas que nunca se han rendido para seguir recordándole las horas y los disparos de aquella noche del 26 de julio de 1973 en calle Fidel Oteiza, en Providencia. La noche del crimen del edecán naval del Presidente Salvador Allende, Arturo Araya Peeters.
"Me golpearon, me torturaron, me amenazaron con la muerte y perdí a mi familia y las ganas de vivir, pero jamás lograron que confesara el crimen que no cometí, aunque la justicia naval me condenó como el autor material", afirma mirando a los ojos.
Su nombre quedó grabado en la memoria colectiva como el asesino oficial del edecán de Allende, después de que a los instigadores del complot para apurar el golpe de Estado un grupo de ultraderecha y algunos altos oficiales en servicio activo de la Marina de 1973 se les derrumbó la trama que habían planeado para culpar del crimen a un grupo de izquierda, incluidos algunos miembros de la guardia personal de Allende.
Escuchar el relato de Claverie sobrecoge. Es primera vez que cuenta su historia y no resulta fácil convencerlo que hable con LND, porque todavía siente miedo.
"Nunca pude leer mis declaraciones que me hicieron firmar en la Fiscalía Naval. Y un día que me puse a leer una de ellas, después de un interrogatorio, el secretario del fiscal naval Aldo Montagna, el oficial Jorge Garretón Iturra, se metió la mano a la chaqueta del uniforme y sacó una pistola. Y me dijo: ‘¡Oye, huevón, que leís tanto, agradece que todavía estái vivo y firma ahí!’. Y por supuesto que así siempre firmé todo".
Sus confesiones confirman lo que los hijos del edecán han ido descubriendo en estos últimos años, hurgando en el expediente del juicio iniciado por la justicia naval y que culminó en 1980 con una condena de tres años para Claverie, como único autor material, y con penas inferiores por delitos menores para otros miembros del grupo que actuó esa noche: "Es que esa investigación está plagada de vicios", sostiene Arturo, el hijo mayor del edecán, que es abogado.
Los hijos buscan desde hace casi cinco años que un nuevo juicio establezca la verdad del crimen de su padre y se conozca al o a los verdaderos autores, materiales e intelectuales. Pero se han encontrado con "situaciones extrañas" que los hacen sospechar que todavía hay manos que quieren tapar más de algo.
Con estas confesiones de Claverie, los hijos del edecán pretenden que la Corte de Apelaciones de Santiago ordene reabrir el nuevo proceso iniciado a partir de la querella que interpusieron en 2003, pero que hace unos meses fue sobreseído y archivado por el 18º Juzgado del Crimen de Santiago.

Aquella Noche
El recuerdo de Guillermo Claverie de lo que sucedió aquella noche aún está nítido. Cuando entran por la calle Fidel Oteíza, donde vivía el edecán, era cerca de la medianoche.
"Vi a un señor que se asomó a un balcón y le gritamos que se entrara. Poco antes habíamos estado creando caos por los alrededores, como nos ordenaron. De repente sentí unos disparos aislados y al poco rato una ráfaga de ametralladora que salió desde el balcón. Entonces vi al señor que con su mano izquierda sostenía una ametralladora, y apuntaba hacia el frente y no hacia abajo, por donde pasábamos nosotros".
Acto seguido, dice Claverie, vio cuando la persona del balcón se inclinó hacia abajo como doblándose. "Yo todavía no había disparado", aclara.
Afirma que la luz artificial de la calle le permitió vislumbrar que el hombre del balcón vestía una bata "medio de color verde, como con unos dibujos en el pecho que me parecieron manchas. Hoy creo que eran manchas de sangre, porque se veía que la persona estaba herida".
Todavía Claverie no disparaba, pero lo hizo instantes después de escuchar la ráfaga que disparó el edecán hacia el frente. "Lo hice cuando ya no lo tenía a la vista, porque cuando escuché la ráfaga me agaché y busqué refugiarme debajo del balcón apegándome hacia el muro, dejé de verlo y entonces recién hice unos disparos. Es imposible que mis disparos ni siquiera hirieran a la persona del balcón que estaba a 4,5 metros sobre el nivel de la calle, porque yo ya no lo veía para nada".

Los Imposibles
Todos estos detalles, que Claverie ha ido aportando a los hijos del edecán y que ahora accedió a contar a LND, coinciden plenamente con las pericias balísticas realizadas por la Policía de Investigaciones para el proceso iniciado en 1973 por la justicia naval. Y ratifican el resultado de la autopsia realizada al edecán Araya en el Hospital Militar por el doctor Tomás Tobar Pinochet, considerado una eminencia por sus pares y el mismo que practicó la autopsia al Presidente Allende.
Respecto de la bala que mató al edecán impactándole en el pecho, el informe forense del doctor Tobar establece: "La trayectoria intracorporal seguida por el proyectil estando el cuerpo en posición normal [de pie], es de adelante hacia atrás, de izquierda a derecha, y ligeramente de arriba hacia abajo. El disparo corresponde a los llamados de larga distancia en medicina legal y es de tipo homicida".
La precisa descripción científica derriba cualquier posibilidad de que los disparos de Claverie, como él también afirma, pudieran dar muerte o herir al edecán. A no ser que se profanen las leyes de la física y la balística, o interesadamente se quiera alterar las circunstancias del crimen.
La definición del doctor Tobar de que el disparo que causó la muerte del comandante Araya correspondió "a los llamados de larga distancia en medicina legal" coincide con la versión de Claverie respecto de su ubicación esa noche: casi pegado al muro de la casa y 4,5 metros por debajo del balcón donde estaba el comandante. Tal como está registrado en el expediente del juzgado naval. Vale decir, estaba casi al lado de la víctima.

Las Huellas de la Verdad
Los peritajes balísticos detectaron cinco impactos de bala en los muros de la casa del capitán de navío. "Tres adyacentes a la ventana del dormitorio, uno en el borde superior de la persiana de la ventana [del dormitorio], y uno en las inmediaciones del lugar donde fue herido el comandante Araya [inmediatamente debajo del borde del balcón]".
Pero las vainillas halladas frente a la casa sólo fueron cuatro. Con el proyectil que hirió de muerte al edecán, y que entró directo sin antes rebotar en alguna parte, los disparos suman seis. Pero nunca se hallaron las otras dos vainillas. Y las pericias balísticas establecieron que ninguna de las vainillas halladas en la calle, correspondientes a los disparos hechos por Claverie, pertenecen al proyectil encontrado en el cuerpo del edecán.
Eso significa que al edecán lo asesinaron con un arma distinta, y le dispararon desde otro lugar presumiblemente desde el frente de su casa , ligeramente desde arriba hacia abajo.
A pesar de todas estas evidencias, la investigación naval concluyó que el edecán de Allende murió por uno de los disparos de Claverie. ¿Quién hizo los dos disparos que varios testigos, según declararon en el proceso del Juzgado Naval, escucharon inmediatamente antes de que el edecán lanzara su ráfaga hacia el frente y minutos antes de que Claverie hiciera sus cuatro disparos?
Este antecedente cuadra con los seis disparos hechos esa noche hacia el balcón del edecán: cuatro vainillas halladas y dos no encontradas nunca.
¿Contrató el ex cadete naval Jorge Ehlers Trostel a un francotirador para que asesinara al comandante Araya, aprovechando el caos que el mismo Ehlers ordenó que el grupo de ultraderecha creara esa noche en las cercanías de la casa del edecán?
¿Por qué Ehlers literalmente huyó a Alemania días después de que los hijos del edecán interpusieron la querella en septiembre de 2003, refugiándose en ese país hasta hoy?
¿Por qué nadie tomó en cuenta la declaración de dos prostitutas que figura en el expediente de la justicia naval (cuyos nombres LND se reserva), afirmando que, paradas esa noche en la esquina de Pedro de Valdivia con Providencia y segundos después de escuchar disparos, vieron salir de un lugar a dos hombres corriendo, uno de ellos con un fusil en la mano, y que se subieron a una camioneta que tenía un disco que les pareció de vehículo fiscal?
Al estudiar las seis mil fojas del expediente del Juzgado Naval, como lo hizo LND, y analizar las declaraciones de los jóvenes ultraderechistas (algunos de Patria y Libertad) que actuaron esa noche, queda establecido que tres grupos coordinados actuaron a la espera de que el edecán llegara a su casa desde la Embajada de Cuba, donde había acompañado al Presidente Allende a una recepción por el aniversario del triunfo de la Revolución Cubana. Para hacer salir al comandante Araya al balcón, Juan Zacconi y Guillermo Necochea lanzaron una bomba frente a su casa. La llegada del edecán a su casa fue anunciada a éstos por otra bomba que explotó en las cercanías, lanzada por otro grupo. El segundo bombazo, el de Zacconi y Necochea, era la señal para que el tercer grupo, que debía entrar por la calle Fidel Oteiza, lo hiciera.

Torturas en la AGA
Estando Claverie detenido en la Cárcel Pública de Santiago, una mañana los gendarmes lo sacaron y condujeron a la oficina de la Fiscalía Naval. Allí, cuenta, lo recibió el oficial naval Germán Arestizábal, quien hacía de actuario. "Me sacó y me hizo subir a un Austin Mini, donde reconocí al oficial de la Fuerza Aérea de apellido Schindler, compañero de colegio". Le vendaron la vista y lo llevaron a la Academia de Guerra Aérea, en Las Condes.
"Ahí me amarraron a un catre y empezaron a golpearme en la planta de los pies con un palo o un fierro. Después me inyectaron en la vena lo que yo creo que fue pentotal, porque todavía no me sacaban mi propia confesión del crimen del edecán, como ellos querían. Nunca supe lo que respondí, pero no puedo haber dicho algo que era falso", expresa.
Cuando lo liberaron desde la cárcel, un año y medio después, cuenta que en su casa en Santiago se armó una pequeña fiesta que le dio el grupo con que actuó la noche del crimen. Pero durante el ágape se llevó más de una sorpresa.
"Esa tarde también llegaron el secretario de la Fiscalía Naval, Garretón Iturra, Arestizábal y otro oficial a quien no conocía, que dijo que venía en representación de la Armada. También llegó Jorge Ehlers, que extrañamente me regaló un queso entero, lo que en el lenguaje de la inteligencia significa que estás haciendo un regalo a un traidor".
Días después, al salir de una oficina donde había comenzado a trabajar, en la calle se le acercó un auto desde donde lo obligaron a subir.
"Era el Fifo Palma [César Palma Ramírez que después integró el Comando Conjunto] y en el auto vi como cinco metralletas. El Fifo me dijo. ‘¿Sabís que ahora te podemos matar por andar hablando, huevón?’. Le pregunté si era porque yo decía que no era el asesino del comandante Araya, y me contestó: ‘¡Ah, parece que te estái avispando, huevón! Vos sabís que en esto está metida gente que ahora es muy importante. Que no se te olvide’".

Un Epílogo de Emoción
Claverie se queda largo rato en silencio. Luego mira a Enrique, uno de los hijos del edecán presente en la conversación, y dice con tono sereno: "Haberlos conocido y hablar con ustedes ha significado para mí, después de 35 años, la desaparición de esa culpa que yo nunca tuve, pero que al final me grabaron en mi mente a golpes y amenazas. Ahora siento que con ellos, los hijos del comandante Araya, comparto un dolor y les he tomado tanto aprecio que cuando no los escucho por teléfono los echo de menos".
El indulto que Augusto Pinochet le otorgó a él y a todo el grupo el 22 de julio de 1981, "por servicios prestados a la patria", no logró sanar sus heridas. "¡Nunca he visto a tanto maricón junto!", expresa, como poniendo el sello a todo lo que después del crimen debió vivir.

20 de abril de 2008
©la nación
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mataron a su hijo en el hospital


Mujer denuncia que su hijo murió en el parto por negligencia en el hospital. Ahora pide que se repare el daño causado para que "no vuelva a ocurrir con otras madres".
San Antonio, Chile. Paulina Correa Bustos (26) confiesa que nada ni nadie podrá sacarle el insoportable dolor que carga en lo más profundo de su corazón. Esta dueña de casa del cerro Placilla está desesperada. Dice que lleva más de dos meses tratando de buscar justicia y que no ha sacado nada en limpio. Por eso se atrevió a contar su historia. Necesita que alguien la escuche y que le tiendan una mano para que le reparen todo el daño que, según ella, le han causado.
Su sufrimiento comenzó el 7 de febrero pasado. A las 16.45 horas de ese día llegó con contracciones al Servicio de Maternidad del hospital Claudio Vicuña, donde debía dar a luz. "El niño venía saliendo y nadie me atendió. Yo gritaba y golpeaba la puerta de Maternidad, pero me decían que no estaba lista y que tenía que seguir esperando", cuenta esta humilde mujer sentada en el living de su casa de calle Caupolicán.
Afectada por una aguda depresión, agrega que "me tuvieron esperando más de una hora. El niño estaba vivo y quería salir. Cuando finalmente me atendieron, me sacaron el bebé y me dijeron lisa y llanamente que había nacido muerto. Más encima me lo pasaron para que lo viera", relata y estalla en un amargo e impotente llanto.

Exige Explicación
Lo que más le duele a Paulina es que "ni siquiera me dieron una explicación. Yo estoy segura que el niño murió porque me hicieron esperar más de la cuenta. Si me hubiesen atendido, mi hijo ahora estaría aquí conmigo. Quiero y necesito saber de qué murió, porque el informe de autopsia dice que el niño no tenía lesiones ni daño al corazón. En el hospital me dijeron que la muerte se había producido por una alergia que yo tenía, pero eso no es así".
Sin poder controlar las lágrimas, esta madre de dos hijos cuenta que estampó la denuncia en la fiscalía, pero "el caso no ha prosperado. Necesito que alguien, las autoridades o un abogado, me ayude para que me paguen todo el daño que me han causado y para que esto no vuelva a ocurrir con otras mujeres".

Negligencia
Mirando una foto del pequeño Juan Luis, como bautizaron al bebé en el hospital, su madre se lamenta y busca respuestas. "No sé por qué me atendieron tan mal. Yo estoy segura que conmigo se cometió una negligencia médica y que hay culpables. Algo que no me puedo sacar de la cabeza es que me lo hayan entregado muerto".
Añade que "me duele que el niño se haya ido sin recibir todo el cariño que yo y mis dos hijos teníamos para él. Yo iba contenta a mejorarme, sin imaginar en la tragedia que ocurriría. Voy a luchar hasta el final para que se haga justicia".
El director (s) del hospital, doctor Marcelo Vásquez, reconoció ayer sábado que no estaba al tanto del caso. Sin embargo, amablemente se comprometió a averiguar los pormenores y a entregar una versión oficial mañana lunes.

20 de abril de 2008
©líder de san antonio
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falleció esperando atención


Una denuncia y una querella criminal por posibles negligencias médicas, fueron presentadas ayer por dos familias que vivieron difíciles momentos al ser atendidas en el Hospital Regional.
Antofagasta, Chile. La primera fue interpuesta por la familia de una mujer, que falleció en el servicio de Urgencias del centro médico, luego de esperar 14 horas sin recibir atención médica, por lo cual falleció en el mismo centro asistencial.
Los hijos y la familia de esta pobladora fallecida interpusieron una denuncia en el Ministerio Público de Antofagasta, para que esta instancia pueda estimar las responsabilidades en este caso, que los dejó profundamente desconsolados.
El segundo requerimiento lo hicieron los familiares de Cristhian Soto Alballay (28), un soldador que luego de ser sometido a una operación al corazón que resistió de manera satisfactoria, sin embargo, cuando ya estaba en franca recuperación sufrió un daño cerebral irreparable que lo tiene en estado vegetal.
Precisamente los motivos de este trágico estado, es el que buscan los familiares con esta acción legal interpuesta en el Juzgado de Garantía de Antofagasta.

19 de abril de 2008
©estrella del norte
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