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ex agentes seguirán en prisión


Corte rechazó solicitudes de libertad de ex Dina implicados en caso Calle Conferencia.
En votación unánime, la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago rechazó hoy las solicitudes de libertad formuladas por 39 ex agentes de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (Dina) procesados por su responsabilidad en los crímenes del Caso Calle Conferencia.
El tribunal de alzada desestimó los argumentos esgrimidos por los otrora miembros del Ejército a los que el ministro en visita Víctor Montiglio responsabiliza de los homicidios de los miembros de la cúpula clandestina del Partido Comunista (PC) en 1976.
El juez de la causa ya dispuso el encausamiento de 56 ex efectivos, quienes a través de sus abogados anunciaron que seguirán pidiendo la excarcelación.
En ese episodio, desaparecieron entre otros Jorge Muñoz, esposo de Gladys Marín, y Víctor Díaz, padre de la dirigente de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Viviana Díaz.
En la investigación se encuentran procesados oficiales en retiro como Manuel Contreras, Miguel Krassnoff y Ricardo Lawrence.

11 de mayo de 2007
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gobierno contra marihuana


[Cristián Chandía] Gobierno defendió actuar de carabineros en detención de jóvenes pro legalización de la marihuana.
El subsecretario del Interior, Felipe Harboe, aclaró que el gobierno garantiza a la población el derecho a manifestarse, sin embargo defendió la detención de las 15 personas que el fin de semana participaron de una protesta a favor de la legalización de la marihuana y que en la ocasión consumieron la droga en la vía pública.
"Nosotros garantizamos el derecho a manifestarse, distinto es el caso de realizar consumo de marihuana que es un hecho ilícito en la vía pública razón por la cual carabineros decidió la detención de 15 personas", señaló.
Aseguró que hoy no es tema debatir sobre la legalización del alucinógeno. Distinta es la opinión del diputado PPD, Antonio Leal, quien aseguró que el acto realizado en el Parque Forestal es parte de las libertades consagradas en la Constitución.
Asimismo dijo que demuestra que es necesario abrir el debate sobre el consumo de la marihuana y que la ley chilena de drogas número 20.000, contiene diversas disposiciones que autorizan, con diversos grados de libertad, el consumo individual de drogas, estupefacientes y sustancia psicotrópicas.
No obstante, aclaró que existe una contradicción en este asunto, dado que se está penalizando la adquisición y siembra de marihuana y sin embargo, por otro lado, la ley autoriza la posibilidad de consumo privado, pero no autoriza cómo se accede a ella. Por ello, Leal consideró que "hay que corregir esto de manera de establecer una línea normativa coherente".
El parlamentario recordó que el año 2003 presentó junto a otros diputados, una modificación a la ley para autorizar la venta, producción e importación de las sustancia contenidas en el compuesto farmacológico THC9 en la forma como el médico tratante lo recete.
"Es evidente que los propios médicos recetan el consumo de marihuana para determinadas enfermedades y el uso terapéutico de ésta se puede concretar a través de del THC9, como ocurre en varios países del mundo y lograr imponer así en Chile el derecho anglosajón de que lo que es hecho sea de derecho", afirmó Leal.
Finalmente, el legislador llamó a abrir el debate para terminar con las incoherencias e incongruencias que existen en este tema y señaló que respecto del consumo de marihuana, "la comunidad científica está dividida y no es necesariamente cierto que si la marihuana pueda venderse legalmente, estimule el consumo de ella o de drogas".

8 de mayo de 2007
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74 procesados en caso conferencia


[Jorge Escalante] El juez cruza ahora valiosa información para develar la Operación Colombo. Calle Conferencia: causa suma 74 procesados.
La investigación del juez Víctor Montiglio en el proceso Calle Conferencia busca todavía más ex agentes desconocidos, por lo que la lista de encausados aumentaría. A la vez el ministro halló pistas que esclarecerían el caso de las 119 víctimas.
Setenta y cuatro procesados acumuló el ministro Víctor Montiglio en su investigación en el proceso Calle Conferencia por el secuestro y desaparición en mayo de 1976 de la primera dirección clandestina del Partido Comunista, mientras ahora el juez cruza la enorme cantidad de nueva información acumulada, para desentrañar el real destino de las 119 víctimas de la llamada Operación Colombo.
El magistrado emprende así una nueva tarea de ingeniería procesal que podría culminar en otra revelación: qué sucedió efectivamente con estos 119 militantes, la mayoría del MIR. Uno de los primeros ángulos de esta nueva fase indagatoria que el juez inició es el transporte de los 119 hasta lugares de reclusión de la DINA a bordo de camiones de la Pesquera Arauco. Esta empresa de San Antonio, en la Quinta Región, después del golpe quedó bajo el control del entonces coronel Manuel Contreras, quien junto al dictador Augusto Pinochet echaron las bases de la DINA ya desde los primeros días posteriores al 11 de septiembre de 1973.
Montiglio obtuvo información de parte de los últimos procesados, respecto a traslados de estos prisioneros a bordo de los mencionados camiones, lo que indicaría que algunos de los agentes actualmente encausados por él, entre ellos integrantes de la Brigada Lautaro y del Grupo Delfín, también habrían participado en 1974 y 1975 en el exterminio de las víctimas de la Operación Colombo.
El Grupo Delfín, si bien funcionó en el cuartel de calle Simón Bolívar 8630, en la comuna de La Reina (sede de la Brigada Lautaro) conformado por poco menos de veintena de agentes, algunos de ellos oficiales y suboficiales de Carabineros que cumplieron el principal trabajo de exterminio de los detenidos en ese lugar, operó independiente de la Lautaro, pero con su colaboración.
‘Delfín' fue comandado por el entonces capitán de Ejército Germán Barriga Muñoz, una de las 'estrellas' de la DINA, que el 17 de enero de 2005 se suicidó lanzándose desde un edificio en Las Condes.

Más Buscados
Fuentes vinculadas a las indagaciones del magistrado indican que el trabajo que en esta tarea ha realizado la Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos (Baedh) de la Policía de Investigaciones "ha sido fundamental para el éxito de lo logrado hasta ahora, y el juez cuenta también con esta misma colaboración para la fase Colombo".
En el proceso por Calle Conferencia el ministro todavía busca a ex agentes totalmente desconocidos hasta la fecha, calidad que tienen todos los 66 procesados por Montiglio, puesto que los otros ocho que hacen el total de 74 encausados fueron procesados anteriormente por el juez Juan Guzmán, entre ellos los archiconocidos Manuel Contreras, Miguel Krassnoff y Ricardo Lawrence.
De esta manera, la cantidad total de encausados en la investigación de Montiglio podría superar los ochenta y más. Éste es lejos el proceso que más reos acumula hasta el momento en todas las causas por violaciones de los derechos humanos durante la pasada dictadura.

Procesado el ‘Mocito'
En cuanto al testigo principal que destapó la nueva fase de investigación -a quien La Nación, para no revelar aún su identidad, ha nombrado como ‘Café para Dos', aunque se trata del ‘mocito' del ‘Mamo'- el ministro Montiglio optó finalmente por decretar su arresto y lo sometió a proceso al igual que el resto de los ex agentes.
Sin embargo, lo mantuvo físicamente lejos del resto de los detenidos y encausados que permanecen en el Batallón de Policía Militar del Ejército en la comuna de Peñalolén, en las dependencias de la Armada, en la comuna de Quinta Normal, en cuarteles de Carabineros, y en recintos de la Fuerza Aérea de Chile, según la rama a la que pertenecen.

La Venganza
El ex mocito de Manuel Contreras -quien desde la casa en que sirvió en calle Pocuro con Antonio Varas en la comuna de Providencia- salió dos años después en 1976 adscrito a la Brigada Lautaro, bajo la orden del mismo jefe de la DINA.
"No está arrepentido", dicen las fuentes, de haber aportado la enorme cantidad de nueva información que entregó, ya que "ha sido para él un acto de liberación de lo que lo atormentó por más de treinta años la conciencia".
De todas maneras, ‘Café para Dos' se encuentra con fuerte vigilancia para evitar algún acto de venganza.

Justicia para Todos
El presidente del PC, Guillermo Teillier, expresó ayer el anhelo de los militantes comunistas de que la justicia no aplique el decreto ley de Amnistía, en el caso denominado Calle Conferencia, que significó –en 1976- la desaparición de la cúpula clandestina de dicha colectividad en manos de la DINA. En ese episodio, desaparecieron -entre otros- Jorge Muñoz, esposo de Gladys Marín, y Víctor Díaz, padre de la dirigenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Viviana Díaz. "Esperamos que se haga justicia, esperamos que no se aplique la ley de Amnistía, ya que el ministro (Víctor) Montiglio se ha manifestado públicamente partidario de aplicar la ley de Amnistía. Esperamos que en este caso no sea así y que, de inmediato, el ministro Montiglio plantee condena para todos aquellos los involucrados".

7 de mayo de 2007
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responsabilidad penal adolescente


[Javier Rebolledo y Luis Narváez] A tres semanas de la Reforma sobre responsabilidad penal adolescente. Ley al límite.
Desde las cero horas del 8 de junio nadie va a poder evitar que un niño de 14 años, si es encontrado culpable de un crimen, vaya a la cárcel. Llega la cuarta etapa de las reformas judiciales. La ley, cuestionada desde antes de regir, establece penas de hasta 10 años para menores de edad.
A José, de 15 años, se le vio salir campante del centro Tiempo Joven, en San Bernardo. Hace sólo unas semanas había intentado robar una tienda junto a un adulto, dejando gravemente herido a un hombre, y en el juicio fue declarado inimputable por ser menor de edad. José no tendrá una segunda oportunidad a partir del 8 de junio. Ese día, todos los jóvenes mayores de 14 años estarán sometidos a la nueva Ley de Responsabilidad Penal Adolescente (RPA), que con fiscales y jueces especiales serán investigados, sancionados y encarcelados.
Luego de que el 3 de abril pasado la comisión de expertos que estudió la RPA recomendara que su implementación fuera gradual –pues persisten defectos que podrían generar sobrepoblación de los nuevos penales–, el ministerio de Justicia abrió los oídos. Al Ejecutivo sólo le queda de plazo esta semana para proponer ante el Congreso tres cambios a la normativa legal. El apuro viene porque será por la vía de un proyecto de ley de discusión inmediata, que deja al Legislativo con 15 días de plazo máximo para su despacho.
El gobierno decidió flexibilizar las penas para los jóvenes que quedaran internados en centros semicerrados, otorgando a los jueces la posibilidad de conmutar penas de cárcel por sanciones como la libertad asistida, durante un período de ajuste establecido en un año.
Una razón detrás de este cambio está en que con los 17 centros que existen actualmente, en regiones con un territorio más amplio, aumenta el peligro de desarraigo que dificultaría la reinserción social, baluarte de la nueva ley.
Justicia también pretende que el tiempo de control policial para los menores, originalmente establecido en 12 horas, aumente a 24, por las dificultades operativas del horario de los tribunales.
Una tercera modificación es de orden semántico y tiende a recalificar delitos al momento de aplicarse a menores.

Los Traspiés
La RPA establece una pena máxima de hasta 10 años para los infractores entre 16 y 18 años, al tiempo que otorga a la totalidad de los menores un conjunto de garantías, entre las que se encuentran el acceso a educación y programas de rehabilitación contra las drogas. Promulgada en octubre de 2005, su implementación originalmente se programó para junio de 2006, pero debió suspenderse porque no existían las condiciones de infraestructura y preparación del personal necesario.
Cuando las nuevas autoridades de Justicia tomaron la conducción de la RPA, se encontraron con informes venidos del Sename que no tenían asidero en la realidad. "Durante mucho tiempo, el Sename informó erradamente al Ministerio de Justicia sobre los avances en materia de infraestructura", indicó una alta fuente de esa cartera.
También sostuvo que varios directivos del Sename tenían instrucciones de Delia del Gatto, ex directora de dicha institución, para redactar informes favorables, pese a que los avances no se concretaban.
El actual secretario ejecutivo de la Comisión Coordinadora de la Reforma Penal, Andrés
Mahnke, confirmó que al momento de tomar las obras, "en términos generales se encontró que el sistema de recintos de régimen semicerrado no estaba ni siquiera iniciado".
Pese a que Del Gatto informó sobre los avances de las obras, el funcionario aclaró que "no conozco los dichos de la ex directora. Si es que ella dijo que los recintos semicerrados estaban listos, no estaban avanzados. Los que estaban construidos eran los cerrados, y ahora hemos tenido que intervenirlos, fundamentalmente para mejorar las plazas de cobertura, mejorar los anillos de seguridad y la tecnovigilancia".
Con el tiempo al límite, sin espacio para conflictos de última hora, el lobby del ministro Carlos Maldonado en el Congreso para efectuar los cambios de último momento habría dado resultado. Esto a pesar de la posición de la Alianza, que en esencia prefiere que la ley se aplique tal como está. El senador Alberto Espina (RN) descartó cualquier medida que tienda a suspender su inicio, ya que sostuvo que "el ministro Maldonado dijo algo directo y concreto. El gobierno no va a postergar, porque están todas las condiciones para que comience a funcionar".

Espíritu Positivo
Pero en los diez años que ha durado la discusión sobre la RPA ha habido muchos cambios, y entre expertos, organizaciones e instituciones convidadas a la redacción del texto legal, la propuesta se fue endureciendo cada vez más, lejos del espíritu inicial.
Andrés Mahnke sostuvo que "para mí, es una legislación que terminó, como proyecto, con una idea distinta a la que nació; eso es evidente. En un comienzo se abordaban todos los estándares internacionales que debe tener una legislación especial como ésta, y terminó en una legislación que es mejor que el tratamiento de adulto que tienen hoy los jóvenes de 16 a 18 años, y es mejor que el sistema de protección de niños menores de entre 14 y 16, donde no hay un debido proceso porque no hay sistema para eso. Pero es una ley más sancionadora que hace diez años".
Según la normativa antigua, que está por desaparecer, los menores entre 14 y 16 años son inimputables penalmente y sólo se les aplican medidas de "protección", a cargo del Sename. Históricamente, el modelo se ha prestado para esconder penas poco claras y reclusiones en centros de características carcelarias, estimulando la reproducción del círculo delictivo. Tampoco tienen derecho a defensa gratuita. Ejemplo nefasto es el de Roberto Martínez Vásquez, 'El Tila', quien durante su infancia y adolescencia pasó por toda la red del Sename.
En el caso de los adolescentes de entre 16 y 18 años, se aplica el examen de "discernimiento" respecto de los delitos cometidos. Pamela Soto, sicóloga y magíster en derecho de infancia y adolescencia, señaló que los elementos de juicio en este caso son altamente discrecionales, y que el discernimiento ha sido superado.
Si el juez determina que había conciencia del delito, el menor es condenado como adulto y recluido en recintos de gendarmería. De lo contrario pasa a los centros del Sename, bajo la figura de protección. "El hecho de haber separado la protección de la infracción y haber desarrollado una ley sólo dedicada a este último punto me parece un paso. Por otro lado, en el caso de los 16 a 18 años, la eliminación del discernimiento es otro paso", explicó Soto.
Sin embargo, desde la intención preliminar de la RPA hasta el presente, los cambios fueron mayúsculos. De una pena máxima determinada en tres años de presidio, se llegó a condenas de hasta diez años para los menores entre 16 y 18 años, y los comprendidos entre los 14 y 16 hasta cinco años, según la gravedad del delito
"Diez años es una eternidad para un adolescente. La pena privativa de libertad tiene efectos que han sido estudiados y que son muy nocivos para los adolescentes y sus familias, por lo que reducirla en tiempo y reservarla para los casos más graves parece razonable. Estamos hablando de la adolescencia, una etapa crítica en el desarrollo de la identidad y desde todo punto de vista. Lo que haces o dejas de hacer en ese período tiene impacto en tu vida futura de una manera mucho más radical que en la adultez", explicó Pamela Soto.

La Historia Oficial
Por tres etapas claramente definidas pasó la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente. En 1998 se elaboró un anteproyecto que contemplaba un catálogo de delitos restringido, donde los más graves serían merecedores de penas privativas de libertad. Este primer esbozo, bajo el alero de Unicef y las normas de la Convención de Derechos del Niño, establecía como pena máxima tres años de cárcel para los menores que cometieran los llamados delitos "graves". En 2002 la situación había cambiado. En medio de las protestas estudiantiles de ese año, si bien los indicadores no señalaban un aumento significativo en la cantidad de delitos cometidos por adolescentes, la percepción de la ciudadanía indicaba que el temor había crecido. El gobierno envió al Congreso un proyecto que aumentaba la pena máxima de cárcel a cinco años, aumentando el catálogo de delitos y también aquellos considerados graves.
Fue en el Senado, sin embargo, donde el proyecto sufrió los cambios más drásticos. En 2005, la pena máxima de cárcel creció a diez años para los menores de entre 16 y 17 años y cinco años para los de entre 14 y 15. Además, se eliminó el catálogo de delitos graves y faltas elaborado especialmente para los menores, reemplazándolo por la aplicación de las sanciones contenidas en el Código Penal con una rebaja de la condena de un grado hasta el mínimo.
Alberto Espina, entonces presidente de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia del Senado, fue uno de los impulsores del endurecimiento y el abanderado por penas más altas. De los proyectos anteriores señaló que junto al resto de la comisión debieron rehacerla completamente: "Creo que es una ley muy mala, quizás una de las más malas que me haya tocado ver en el Congreso. Al final era una iniciativa legal que facilitaba mucho más la libertad de los delincuentes juveniles, en vez de poner normas más claras, rígidas y dándole siempre la oportunidad a un joven de rehabilitarse", declaró. La mano había cambiado.
¿Qué primó para llevar a cabo las modificaciones a la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente? Según la criminóloga de la Universidad Central María Angélica Jiménez, el trato que los medios de comunicación le han dado al tema: "La delincuencia hoy es vista por muchos políticos como un tema electoral en circunstancias que el estudio debe ser científico. La presión por dar una respuesta política a este tema lo deforma, sacándolo del rango de cuidado que debe tener. Hace 20 años, ningún político hablaba de delincuencia. Es durante la década pasada que todos se pronuncian sobre tendencias que muchas veces no tienen ningún carácter científico".
En 2003, Jorge Manzi y Ellen Helsper, de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica, advirtieron sobre los efectos de los medios de comunicación en su estudio 'Sentido de seguridad en Santiago'. Ahí establecieron que las personas que no habían sido víctimas de delitos manifestaban un grado de temor similar a quienes sí habían sido víctimas de la delincuencia. En este mismo sentido, la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana de 2005, efectuada por el INE a nivel nacional, señaló que un 48,6% de las personas entrevistadas creía que sería víctima de algún delito en los próximos 12 meses, en circunstancias que sólo un 38,3% había sufrido uno en igual período.

La Pena
El endurecimiento de las penas sobre los adolescentes parece desmedido si se considera que según las cifras de Carabineros de 2006, entre los aprehendidos por delitos, los menores de entre 14 y 17 años representan el 9,1% del total. Incluso, este tipo de cifras son vistas con desconfianza por María Angélica Jiménez, debido a que podrían no representar la realidad delictual. "Los jóvenes son el grupo sobre el que se ejerce más control policial, mucho más que sobre población de más de 40 años y sobre 20 y 50. Eso no quiere decir que los jóvenes cometan más delitos, sino que están más expuestos al control del delito", explica.
Según los funcionarios del Frente de Trabajadores del Sename, los arreglos de las instalaciones para poner en marcha la nueva ley no han sido profundos. Antuhué, ubicado cerca de Graneros y que servirá como centro cerrado, es famoso por su aislamiento de la sociedad. Ubicado al interior de la cordillera de la Costa, ahí, los chicos se han cosido la boca con hilo en señal de protesta por la mala condición de la comida, la distancia con sus seres queridos y los efectos del encierro. En los patios, de ocho metros de largo, caminan en círculos para pasar el rato. En la mayoría de los casos se reproduce el sistema carcelario donde los más fuertes someten a los más débiles, violándolos y transformándolos en sus 'señoras', un rol que imita al de la esposa.
La nueva ley intenta combatir parte de estos efectos. Los delitos de mayor connotación social tendrán penas más severas. Y los más graves impiden la salida fuera del penal. Por el contrario, a aquellos con penas de entre 61 días y cinco años, se les otorga el derecho a ingresar a recintos semicerrados. Los menores que cometan delitos menos graves tienen la posibilidad de acogerse a otras salidas, que van desde la libertad asistida, la prestación de servicios en beneficio de la comunidad, reparación del daño causado, hasta multa y amonestación.
Según el jefe de la Unidad de Defensa Penal Juvenil, Gonzalo Berríos, la nueva ley no logró incorporar suficientes salidas alternativas, "como puede ser la relación directa entre la víctima y el delincuente, lo que ayuda, entre otras cosas a disminuir el temor y a desestigmatizar la delincuencia. Creo que en un futuro se debería modificar la ley".
En todos los casos, la ley establece un sistema de reinserción social que contempla la continuidad de estudios. En el caso de los recintos cerrados, tendrán colegios en el mismo centro, y los semicerrados, fuera de él. También se garantiza el tratamiento contra la adicción a las drogas a través de la existencia de dependencias de Conace en cada uno de los centros cerrados. Para la inserción laboral se impartirá educación técnica y también cursos Sence.
María Angélica Jiménez considera grave que las penas máximas hayan quedado tan elevadas. "Cuando las penas se establecen en un sistema penal, la evidencia científica muestra que se usan con frecuencia, aunque en el papel se establezca que son para casos excepcionales. Por otro lado, los efectos de la privación de libertad son muy negativos porque reproducen el círculo de criminalización ascendente. Esto se da en el Sename o gendarmería. Es macabro", explica. Una parte importante de la ley se sustenta en los centros semicerrados, una de las apuestas del sistema de privación de libertad para evitar los efectos del encierro. "¿Qué va a pasar con los menores que viven en Tiltil y que van a ir a parar a un lugar ubicado a cientos de kilómetros de distancia?", se pregunta Alicia del Basto, vocero del Frente de Trabajadores del Sename.
Una nota de alerta aparte lo constituye el caso del histórico centro Tiempo Joven, en San Bernardo. El martes pasado los jóvenes se amotinaron y tomaron como rehenes a sus funcionarios. El abogado penalista Miguel Soto Piñeiro considera que las preocupaciones de los trabajadores, tal como funciona hoy el sistema, tienen asidero: "El nuevo funcionamiento en cada una de sus partes puede tener buenas intenciones en el papel, pero va a depender de las ganas que el gobierno tenga de meterse la mano en el bolsillo. Sin medios, será más de lo mismo".

6 de mayo de 2007
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dicen que fue asesinato


PC afirma que muerte de trabajador en Arauco "fue un vil asesinato".
El Partido Comunista (PC) afirmó que la muerte de un trabajador forestal en Arauco "fue un vil asesinato", por lo que hoy le hicieron ver su molestia al gobierno por el procedimiento de Carabineros en esa zona de la Octava Región.
Los dirigentes del PC, encabezados por Jorge Insunza, conversaron con el subsecretario del Interior, Felipe Harboe, y llevaron una carta al titular de esa cartera, Belisario Velasco, para entregar su versión de lo ocurrido la noche del jueves, donde murió el trabajador Rodrigo Cisternas, de 26 años.
"Lo que ayer hubo fue un asesinato vil de un trabajador que reivindicaba sus derechos, junto a sus compañeros, y que el comportamiento que han tenido las autoridades, en particular las fuerzas policiales, ha sido de provocar tensiones que han producido estos resultados", señaló Insunza.
El dirigente dijo que el gobierno entregó su versión de los hechos, pero que para la colectividad no es satisfactoria, puesto que "nosotros hemos planteado que han trabajado con información (...) sesgada y en los hechos los lleva a conclusiones equivocadas".
Según el PC "no hay un control adecuado de la conducción de la fuerza y por eso se produce este resultado y por eso tiene que responder la autoridad política o por último removiendo a los mandos que tienen ese tipo de comportamiento".
Asimismo pidieron que se retiren los efectivos policiales del lugar, que se realice una "investigación seria" de lo ocurrido y que se promueva el diálogo entre la empresa forestal Bosques Arauco y sus trabajadores.
Además informó que el presidente de la colectividad, Guillermo Teillier, viajó a la zona para interiorizarse de lo ocurrido y tratar de mediar en el conflicto.

5 de mayo de 2007
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otro asesino en libertad


Caso carpintero Alegría: conmutan pena a Pinchetti por razones humanitarias. Asesino de Tucapel Jiménez también fue dejado en libertad.
Santiago, Chile. Por razones de salud, ayer le conmutaron la pena a Osvaldo Pinchetti, conocido por su participación como hipnotizador en el crimen del carpintero Juan Alegría Mundaca en 1983, que es, a su vez, un delito conexo para encubrir el crimen del líder sindical Tucapel Jiménez, ocurrido un año antes.
Según fuentes cercanas al caso, Pinchetti se encontraría en malas condiciones de salud lo que habría motivado que se autorizara su traslado a un hogar de ancianos.
Pero aún no ha podido ser trasladado porque no había cupos en los lugares contactados, entre ellos, el Hogar Las Rosas. Trascendió que hace meses está en el hospital de la ex Penitenciaría amarrado a una cama, con escaras en el cuerpo y sin ninguna visita.
Hace sólo una semana al autor material del homicidio de Tucapel Jiménez, el suboficial (R) Miguel Letelier obtuvo la libertad condicional. La comisión de la Corte de Apelaciones de Santiago que otorga estos beneficios revisó más de 860 casos. Luego de conocer la noticia, el hijo de Tucapel Jiménez, el diputado PPD del mismo nombre, cuestionó la decisión.

5 de mayo de 2007
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caso de frentistas desaparecidos


Magistrado Carroza asumirá causa de los detenidos del '87.
Antes de su nombramiento en reemplazo de Hugo Dolmestch, el magistrado a cargo del caso era Haroldo Brito, quien procesó por el delito de secuestro calificado a varios ex agentes.
El nuevo ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza, asumirá como ministro en vista del proceso en que se investiga la desaparición de cinco miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez ocurrida en 1 de septiembre de 1987. Esta causa no es desconocida para Carroza, debido a que la instruyó mientras era juez del desaparecido Tercer Juzgado del Crimen de Santiago.
Las desapariciones se efectuaron a raíz del secuestro del comandante (R) del Ejército, Carlos Carreño Barrera, funcionarios de la Central Nacional de Informaciones (CNI) secuestraron a Manuel Sepúlveda Sánchez, Gonzalo Fuenzalida Navarrete, Julio Muñoz Otárola, Julián Peña Maltés y Alejandro Pinochet Arenas.
Antes de su nombramiento en reemplazo de Hugo Dolmestch, el magistrado a cargo del caso era Haroldo Brito, quién procesó por el delito de secuestro calificado a los ex agentes Víctor Ruiz Montoya, Luis Arturo Sanhueza Ros y Luis Santibáñez Aguilera.
En esa ocasión también fueron encausados en calidad de coautores al ex director de la CNI general (R) Hugo Salas Wenzel y sus dos colaboradores, Álvaro Corvalán y Krantz Bauer. Les siguen por el mismo delito Manuel Morales, César Acuña y René Valdovinos.
Según consta en el proceso, al concretarse la libertad del militar fueron retirados por funcionarios de la CNI cinco cadáveres desde el recinto de seguridad para ser lanzados al mar desde un helicóptero del ejército.
De las mismas probanzas también resulta acreditado que la participación del helicóptero militar y de sus pilotos fue dispuesta por las personas que estaban al mando de las operaciones de investigación del secuestro de Carlos Carreño.
Carroza ha instruido varios casos de este tipo. El más importante fue sobre los agentes del Comando Conjunto. En esa ocasión, el ministro procesó al general (R) de la fuerza aérea Enrique Ruiz Bunger y al coronel (R) Juan Francisco Saavedra como autores del delito de secuestro calificado. Además, sobreseyó la arista sobre la supuesta rearticulación de la agencia de inteligencia denunciada por el ex agente de seguridad Otto Trujillo.

3 de mayo de 2007
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torturador que pasó por víctima


[Miguel Paz] Cómo burló los mecanismos de selección del Informe Valech.
En 1974, el detective Arturo Eugenio Garay González se integró a un grupo similar al Comando Conjunto que operó en la Base Naval de Talcahuano. Participó en la desaparición del ex GAP Rudy Cárcamo, presenció el asesinato del alcalde de Cañete, Elías Jana, y fue reconocido como un feroz verdugo. Hoy recibe beneficios destinados a prisioneros políticos.
El protagonista de esta historia no tiene rostro. No hay fotos suyas en la prensa. Sólo existe registro de su voz. De la ocasión que llama a este diario la noche del jueves 12 de abril, para inquirir por este artículo. "Qué te preocupái ahora de un agente olvidado", se queja con amargura. Abrumado por deudas, considerado un traidor por sus ex compañeros, cuenta que lo andan buscando, que se mueve de un lado a otro, que tiene una vida jodida. Antes de colgar promete fijar un encuentro. Éste jamás se lleva a cabo.
Lo cierto es que la vida de Arturo Eugenio Garay González, subcomisario retirado de Investigaciones, 61 años, víctima inscrita en el Informe Valech con el número 9.481, se jodió hace tiempo. Para ser exactos, 33 años atrás. En los primeros meses de 1974, el día en que flanqueó la entrada de la Base Naval de Talcahuano e ingresó a un sector convertido en campo de prisioneros y centro de tortura.
Ese día, el joven Garay dejó de ser detective y se convirtió en verdugo. Como agente del Centro de Inteligencia Regional (CIRE), una especie de Comando Conjunto creado en enero de ese año por el jefe de la Tercera División del Ejército, Nilo Floody Buxton, y el comandante de la Base Naval, Antonio Costa Bobadilla, para actividades represivas en la Octava Región, Garay se dedicó un año a detener gente y aplicarle tormentos. Hay gente que lo recuerda.

"Él Fue Mi Torturador"
El siquiatra Luis Enrique Peebles Skarnic tiene un año menos que Garay. Fue una de las personas que sufrió su mano en la picana eléctrica. Cuando habla, la voz de Peebles se hace leve como los murmullos de un niño. O los de un cura confesor. Sentado detrás de un pequeño escritorio en un box del área de salud mental del Hospital Barros Luco, su aspecto calmo no se condice con el infierno que se lo tragó en diciembre de 1974. Ese mes, el joven secretario general de lo que quedaba del MIR en Concepción fue detenido en el Paso Los Libertadores y trasladado a la Base Naval de Talcahuano.
A merced de Garay y el grupo de interrogadores del CIRE (compuesto por el jefe de Inteligencia Naval de la zona, Hugo González D'Arcangelis: los oficiales navales José Cáceres González y Víctor Donoso Barrera; el funcionario de Investigaciones Osvaldo Harnisch Salazar y el oficial de Carabineros Conrado Sesnic), Peebles se inició en los laberintos del horror. Éstos, más tarde, lo conducirían a Colonia Dignidad, Villa Grimaldi, Tres y Cuatro Álamos, las otras estaciones de su averno que terminó en julio de 1975, cuando fue expulsado del país y se exilió en Bélgica.
Peebles tiene clara la participación de Arturo Garay González en sus sesiones de tormento. "Él fue uno de mis torturadores directos", dice. "Al principio no sabía quién era. Pero después de una hora escuchas las voces, te das cuenta de a quién pertenece la voz de mando. Y este tipo era el jefe de grupo de los cinco o seis que torturaban y salían a detener gente. No sólo lo oí, también lo vi", dice Peebles, y prosigue su crudo relato: "Después de meterme electricidad por todos lados, de hacerme ‘el submarino' en un tambor con agua asquerosa, de darme guaraca, terminaba la tortura", dice y toma aire. "Ahí le preguntaba si esa noche pensaba hacer el amor con su mujer. Si le habían pagado bien. Si lo que hacía cumplía las expectativas que tenía cuando entró a la institución. Si después del trabajo tenía reunión de apoderados. O si acaso éste era el gobierno de las Fuerzas Armadas que esperaba".
El 21de febrero de 2006, Peebles volvió a ver a Garay. No lo reconoció hasta que empezó a hablar, dice el facultativo. Fue en las propias dependencias de la Base Naval de Talcahuano, en la reconstitución del asesinato y desaparición del mirista y ex GAP Rudy Cárcamo Ruiz, 'El vietnamita', ordenada por el juez Carlos Aldana. Junto a Peebles, otro ex prisionero, Jaime Oehninger, reconoció a Garay como uno de sus celadores, e identificó también a los procesados por la desaparición de Cárcamo: González, Cáceres, Donoso, Harnisch y Sesnic.
El siquiatra estuvo a escasos centímetros de distancia del torturador. Como en una broma macabra del destino, les tocó compartir el bus que la Armada destinó para el juez y las víctimas. Los ex compañeros de Garay en el CIRE no estuvieron dispuestos a recibir a un traidor en su vehículo: el detective estaba allí en calidad de testigo, ratificando el siguiente testimonio judicial donde relata lo que le pasó a ‘El vietnamita':
"Fundamento mi presunción de que fueron el teniente Cáceres, Sesnic y el inspector Harnisch quienes participaron en el interrogatorio en que falleció Rudy Cárcamo, ya que la mayoría de los interrogatorios al interior de la base naval los practicaban ellos tres junto a mí. Como ese fin de semana yo estuve en Cañete, y ellos se quedaron, lo más probable es que hayan sido ellos los que interrogaron a Cárcamo. Al llegar ese lunes a la base naval, mis compañeros de interrogatorio me comunicaron que había un ‘fiambre', por lo que había que deshacerse de él. En ese momento consulté de quién se trataba, y a regañadientes me respondieron que era ‘El vietnamita'".
En la reconstitución salieron a la luz otros homicidios cometidos por la Armada en ese recinto. Entre ellos, el asesinato en febrero de 1975 de Elías Jana Santibáñez, alcalde socialista de Cañete en la época del golpe de Estado, relatado al juez por Peebles y confirmado por Garay.

"Él Fue Mi Interrogador"

En 1975, Garay volvió a Investigaciones. Pero su pasado le había dejado secuelas. Fue sancionado varias veces por faltas consideradas graves en la institución y se desmoronó de a poco hasta que pasó a retiro, en septiembre de 1986.
Quizá por esto, la historia que contó a los profesionales de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura no es la del carnicero que evocan los ex presos de la base naval. En la ficha que llenó para el Informe Valech dice que fue prisionero político. Que en la mañana del 11 de septiembre de 1973 fue apresado por su presunta militancia comunista y que estuvo detenido durante 20 días en la Isla Quiriquina. Así lo aseguró en una declaración judicial, al menos.
Su relato fue convincente y pudo acogerse a los beneficios que se otorgan a los ‘Valech': una pensión mensual de 112.817 pesos, bonificación de 100 puntos en la postulación al subsidio habitacional, acceso a salud gratuita en el Programa de Reparación y Atención Integral en Salud (Prais) y una beca de estudios de educación superior, que él probablemente no usará debido a su edad. Como víctima acreditada, Garay postuló y accedió a un bono de 184 dólares otorgado por la Fundación Presidente Allende, de España, proveniente del fondo de 9 millones de dólares que ésta obtuvo del Banco Riggs de Washington, como indemnización por haber escondido los dineros negros del ex dictador.
Pero dos detectives de la Prefectura de Investigaciones de Concepción cuentan una historia distinta a la de Garay. Dicen que él nunca estuvo detenido en isla Quiriquina. Y lo saben porque ellos estuvieron allí. En la mañana del Golpe, funcionarios de Carabineros llegaron muy temprano y se tomaron la prefectura, con un saldo de dos muertos. A medida que los detectives iban llegando a su trabajo, los carabineros salían de su escondite y los reducían. Detuvieron a 100 policías y los trasladaron a la base naval; luego, algunos fueron enviados a la isla. "En la época, Garay no estaba en la prefectura", dice Renato Czischke, uno de los efectivos. "Tampoco lo vi en los 18 días que estuve preso en la Quiriquina. Yo fui de los últimos en abandonar la isla. Si hubiese estado me acordaría", agrega.
El relato de Roberto Arriagada Venegas es similar. Pese a que alcanzó a estar tres días en la isla antes de ser liberado y devuelto a sus funciones en Investigaciones, nunca vio a Garay en el lugar.
La alarma sobre este caso la dio Erick Zott, otro ex prisionero del campamento de Talcahuano. Radicado en Austria, Zott vino a Chile el año pasado para prestar declaración en el caso de Rudy Cárcamo. Cuando se enteró que Garay aparecía como víctima en el Informe Valech se escandalizó. "Por el rol que él cumplía en los interrogatorios no era un cualquiera. Era de los que llevaba la investigación sobre el MIR en la zona de Concepción", dice Zott, quien conoció a Garay en el campo de prisioneros donde estuvo detenido a fines de 1975. "En la base naval debo haber estado tres a cuatro semanas. Pero como yo llevaba un año detenido, el proceso no era el característico de cuando te detenían. Obviamente había presión. No hablo de torturas, pero él fue uno de mis interrogadores", cuenta Zott. "Si se coló en el Informe Valech un agente de los organismos represivos, ¿por qué no podría haber otros más?", se pregunta.
Imposible saberlo, explica la ex vicepresidenta de la comisión, María Luisa Sepúlveda. Cuando se presentó el informe, el Gobierno decretó que los antecedentes de las víctimas acreditadas en él son secretos y sólo podrán conocerse en 50 años más. Es más, la propia Sepúlveda desconoce qué documentos presentó Garay al Informe Valech.

Sergio Onofre Jarpa, el Exonerado Político

"Verdadero escándalo". "Ética y moralmente inaceptable". En julio de 2000, los diputados socialistas Isabel Allende y Jaime Naranjo no podían creer cuando supieron que el ex ministro del Interior de Pinochet Sergio Onofre Jarpa y otros conspicuos personeros del régimen militar, entre ellos Hermógenes Pérez de Arce y Juan de Dios Carmona, se habían acogido a los beneficios de la Ley 19.234 de Exonerados Políticos. En 1993, ésta instituyó beneficios previsionales para "personas exoneradas por motivos políticos entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1990, de las empresas públicas, semifiscales, autónomas del Estado y privadas". Cinco años después, en 1998, los legisladores extendieron el beneficio a los funcionarios del Congreso, del Poder Judicial y de las Fuerzas Armadas, buscando compensar económicamente a un amplio grupo que había sufrido los rigores del Gobierno militar. La medida tuvo un efecto inesperado. Miembros de la dictadura que fueron parlamentarios antes del golpe de Estado (como Jarpa, Pérez y Carmona) y personal de la DINA y la CNI, calificaron como exonerados políticos. "Atenta contra el espíritu de la ley", dijo la hija de Allende, aunque reconoció que era legal.

María Luisa Sepúlveda: "No Descarto Que Se Nos Pueda Haber Pasado un Caso"
La ex vicepresidenta de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura descarta que el caso de Arturo Garay González ponga en tela de juicio los mecanismos de calificación usados por la comisión presidida por monseñor Sergio Valech y establecida por mandato presidencial en agosto de 2003. "No necesariamente abre una duda porque estás suponiendo que la persona no certificó su detención", explica, y asegura que "los casos de los miembros de las Fuerzas Armadas fueron especialmente evaluados".
Sepúlveda detalla que se usaron muchas fuentes de información para validar los casos que se presentaron ante la comisión: testimonios, entrevistas, certificados de detención y comunicados oficiales, salvoconductos, tarjetas de control, listados de detenidos, archivos y procesos judiciales, publicaciones de prensa y registros de organismos de derechos humanos, de víctimas y organismos internacionales. De todas formas, está abierta a la posibilidad de que el trabajo haya tenido un margen de error. "El Informe Valech da cuenta de algo que le ocurrió a un sinnúmero de personas de la manera más rigurosa posible, pero no es infalible. Tomamos precauciones e hicimos todos los esfuerzos por no calificar casos de personas en los que hubiese sospechas".
–¿Pudo pasárseles un caso?
-Yo no descarto que se nos pueda haber pasado un caso y puede que se nos quedaran fuera otros que sí debieron estar y no quedaron.
–¿Cuál fue el medio de verificación en este caso de este detective?
–No sé en ese caso cuál fue el medio de verificación. No tengo acceso a las carpetas para responderte, porque todas las carpetas de los casos quedaron a resguardo del Ministerio del Interior y son secretas. Pero si la persona estuvo detenida y pudo demostrarlo, cabe en el Informe Valech. Él pudo ser víctima y después victimario, y calificaba en el informe.

Informe Valech
• Período que abarca: 11 de septiembre de 1973 a 10 de marzo de 1990.
• Objetivo: Determinar quiénes sufrieron privación de libertad y tortura por razones políticas en centros de detención.
• Víctimas reconocidas: 27.255 personas (sin considerar el tiempo que duró su privación de libertad).

22 de abril de 2007
©la nación
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