Blogia
mQh

chile

qué pasará con los nazis de chile


[Rebeca Araya y Bárbara Hayes] Los 44 años de Colonia Dignidad. Probablemente, Paul Schäfer morirá en la cárcel, o entrando y saliendo de ella, junto a sus más prominentes secuaces. Pero muchos sostienen que las redes de poder de la secta siguen activas y fortaleciéndose en la sombra, protegidas por un intrincado tejido de intereses, urdido de mil maneras en años de impunidad.
Último martes de enero. Jorge Zepeda, juez que concentra los procesos por derechos humanos en contra del ente denominado ‘Dignidad’, comenzaba sus vacaciones. Justo ese día, la Corte de Apelaciones liberó a Gerhard Mücke, sempiterno guardaespaldas de Paul Schäfer, sindicado como torturador en tiempos de la DINA y encargado del ‘trabajo sucio’ en la colonia.
Internado desde hace un año en la cárcel de alta seguridad de Santiago, el anciano pederasta que encabezó la secta juega perversos juegos con los interrogadores, refugiado en la aparente fragilidad de su vejez, mientras algunos de sus cómplices entran y salen del penal, como Mücke o el doctor Hartmut Hopp. Otros, tales como Hans Jürgen Riesland, Reinhard Doring o Albert Schreiber, huyeron del país.

Ingenuidad
Corría 1968. El entonces senador Patricio Aylwin escribía al ministro del Interior, Edmundo Pérez Zujovic, que en Dignidad sucedían hechos "ante los cuales ningún gobierno que se respete y quiera ser respetado puede permanecer indiferente". Defendía a su amigo Héctor Taricco, intendente de Linares y primer funcionario del Estado que confrontó a la Colonia, lo que le costó el desafuero y luego un proceso judicial del cual salió bien librado gracias a la defensa del propio Aylwin.
El senador, por su parte, se enemistó con el Presidente Eduardo Frei Montalva, y sus ministros del Interior y Justicia. Taricco, decepcionado por la conducta de la DC y la actuación del Gobierno de la época, renunció al cargo y se marginó para siempre de las lides políticas. En síntesis, el conflicto permitió a la colonia, por primera vez, exhibir públicamente su poder.

Señor Aylwin, con tantos años de distancia, ¿cómo se explica lo ocurrido?
No me lo explico. Me jugué a fondo por el caso, en el debate del Senado intervine con pasión. No obstante, la Cámara Alta votó el desafuero de Taricco con sólo dos votos en contra: el de Tomás Chadwick [senador socialista] y el mío.

¿Cree usted que había corrupción?
No, no creo.

¿Y después?
Creo que había más ingenuidad que corrupción. Para mí fue muy doloroso, porque tras la resolución pedí que se formara una comisión investigadora en la Cámara de Diputados. Y esa comisión, donde había democratacristianos, radicales, liberales, conservadores y socialistas, informó a favor de la colonia.
Un libro reciente de los periodistas Claudio Salinas y Hans Stange dice: "¿Quiere nombres de amigos de la colonia? Vea las composiciones de las Cortes de Apelaciones de Talca y Santiago, de Chillán, de la Corte Suprema", ¿Qué opina de esta afirmación?
No soy malpensado. Mi experiencia es que los jueces son gente honesta e independiente. No creo que en esta historia haya existido tanto corrupción como ingenuidad.

¿Ingenuidad sostenida durante 44 años?
No pues, tanto tiempo no. Yo digo que la hubo en los años ’60.

¿Le parece correcto que hoy se hayan generado condiciones legales para que muchos de los mandamases de la colonia escaparan? ¿O eso también es ingenuidad?
No me gusta su pregunta. ¿Quiénes habrían creado esas condiciones?¿Las autoridades? ¿El gobierno? ¿Los intendentes? ¿Los jueces? Yo no vivo sospechando de todo el mundo. Acusé a la colonia y mantengo mis cargos. Pero no me nace andar buscando una malla de influencias perversas.

Todo Se Transforma
Dignidad cruzó indemne y cada vez más poderosa los gobiernos de Alessandri, Frei Montalva, Allende y Pinochet. En enero de 1991, el entonces Presidente Aylwin le quitó la personería jurídica y ordenó el traspaso de sus bienes a la Corporación Metodista. Demasiado tarde: en 1990, los jerarcas de la colonia habían constituido la sociedad comercial Cerro Florido y las sociedades de inversión Agripalma, Bardana y Cinaglosa, a las que traspasaron propiedades y bienes de la secta. Más bien, Dignidad dejó a la Corporación Metodista deudas por 94 millones de pesos.
El 3 de febrero de 1995, jerarcas y amigos de la colonia constituyen la organización comunitaria y de desarrollo social Perquilauquén, que obtuvo personería jurídica, a pesar de la oposición del Concejo Municipal de Parral y de un informe de la Subsecretaría del Interior que concluye: "La ONG Perquilauquén es, de hecho, la continuidad de la disuelta Sociedad Benefactora Dignidad".
Según el senador PS Jaime Naranjo, la sociedad Perquilauquén mantiene estrechos vínculos con personeros de la UDI. Los ex diputados de ese partido Ignacio Urrutia y Jorge Ulloa serían parte de los más de 250 socios con que hoy cuenta dicha organización.
Entre los dirigentes de Perquilauquén figuran Gert Seewald, Kurt Schenellenkamp (confeso de haber conducido el bus en que se trasladaba a presos políticos hacia Dignidad), Günther Schaffrick, Gerhard Mücke, Kart van der Berg, todos procesados con diversos niveles de responsabilidad en los casos de derechos humanos y abusos a menores imputados a Schäfer.

Red TRansversal
El libro ‘Los amigos del Dr. Schäfer’, de los periodistas Salinas y Stange, gira en torno a una pregunta: "¿Cómo es posible que se haya consagrado, a lo largo de 44 años y siete gobiernos. la impunidad de este estado dentro del Estado?". A juicio de ambos, la red de protección que posibilitó el desarrollo de Dignidad sigue operando:

"Como toda organización criminal, Dignidad posee una red de protección poderosa. Pero no debemos imaginarnos una escena del tipo el hombre del maletín, que compra amistades y clientelas. Lo interesante en Dignidad es que la red es transversal. Los favores y los vínculos no se limitan exclusivamente a la derecha o a la dictadura", dicen.

¿Y cómo operan esos vínculos?
La mantención de la red de protección –afirma Salinas–. Existen demasiadas lealtades, que con las investigaciones actuales pueden quebrarse. Por lo tanto, hay más celo para echarle tierra al caso. Mientras no se aclaren los reales intereses que hay en Dignidad, difícilmente se puede evaluar el proceder de la justicia.

En 1996, el abogado Hernán Fernández asumió la defensa de una campesina cuyo hijo fue abusado por Schäfer. Sus gestiones terminaron con la condena del alemán por 26 delitos de abuso sexual y cinco violaciones a menores, pero logró escapar. Luego, y asociado con un equipo periodístico de Canal 13, Fernández fue pieza clave en la captura en Argentina, en marzo pasado, del anciano prófugo, tras ocho años.
Hoy es un crítico de la gestión del ministro Zepeda. Según Fernández, el ministro otorgó "impunidad garantizada" a los delincuentes al dejar sin efecto el sometimiento a proceso por asociación ilícita de los líderes de Dignidad. Éste, afirma, era "el delito madre, y posibilitó la fuga de muchos de los cabecillas a Alemania, desde donde son inextraditables de acuerdo a la Constitución de ese país". Pero su crítica más dura es al Estado chileno y su incapacidad de abordar hasta hoy en toda su magnitud la situación.

¿Cómo se explica la conducta del Estado?
Incapacidad de asumir un problema de esta complejidad. Se dan paradojas como que Felipe Letelier, diputado PPD que apoyó a la colonia, llegó a presidir la Comisión de Sectas de la Cámara de Diputados. Colonia Dignidad tiene mucha suerte o es muy hábil, de modo que logra tener siempre a gente que la apoya en los lugares que le conviene.

¿Por ejemplo?
Entre los recursos de amparo rechazados, emblemático es uno de 1996 en favor de Karl Sticker, quien intentó fugarse cinco veces y murió en la colonia en enero de 2002. Otro recurso de amparo rechazado fue el de Doris Gert, que hoy figura entre las víctimas de drogas y castigos al interior del enclave. A eso me refiero cuando hablo de redes de poder.

¿Poder que se sustenta en qué?
En la información que ocultan y les permite extorsionar personas, y en el poder económico que les permite maniobrar la riqueza oculta de Dignidad. Una riqueza surgida del trabajo no remunerado, trabajo esclavo, cuestión de la cual la justicia aún no se hace cargo, pese a que muchas de esas víctimas viven casi en la indigencia y otros permanecen en la colonia, pues no tienen adónde ir.

¿Sostiene que, aun con Schäfer y los principales líderes detenidos o encausados, Colonia Dignidad sigue siendo poderosa?
La subsistencia de Colonia Dignidad se basa en su poder económico; por tanto, lo que hay que buscar es el tejido que sostiene ese poder. Y ahí también están involucrados empresarios chilenos. Hay que investigar cuánto se generó en 44 años y dónde está el producto de lo generado. Y eso no se encontrará revisando libros de contabilidad, porque los cabecillas lo tienen todo impecable, todo calza. Lo que no calza son los números con la realidad.

El Mínimo Moral
Para sus críticos, el ministro Zepeda es un juez excesivamente mediático que arriesga el éxito de sus investigaciones anticipándolas a través de los medios. Para sus defensores, en cambio, transparentó la gestión judicial de un caso demasiado oscuro para abordarlo de espaldas a la opinión pública y ha obtenido en un plazo mínimo avances considerables.
"No me interesan las críticas ni los halagos", dice Zepeda, "mi objetivo es dar respuesta a casos de derechos humanos que, hasta hoy, tienen a los deudos de muchos desaparecidos en la colonia buscando sus cuerpos, o respuestas que les permitan vivir y cerrar sus duelos. Desde 1968, Villa Baviera viene siendo investigada, pero los procesos siempre llegan hasta un punto y se empantanan. No quiero que ahora ocurra eso".
–Se dice que, al dejar sin efecto el procesamiento por asociación ilícita de sus jerarcas, usted posibilitó su fuga.
–Es posible que retome el tema de la asociación ilícita. Pero, si lo hago, será con imputaciones y procedimientos irrefutables.

¿Y qué pasa con los delitos económicos, con los capitales de Dignidad no investigados?
Los delitos se configuran en el marco de una legislación definida. El delito de lavado de activos, por ejemplo, sólo está vigente desde 2003; antes regía exclusivamente para casos de narcotráfico Mi acción está limitada por el marco legal que define los delitos, y ese es el ámbito en que debo y puedo actuar. Pregunto: ¿Puede exigírsele a este juez terminar con Colonia Dignidad? ¿Se puede exigir más a un juez que a siete gobiernos? Un autor dice que el derecho establece el mínimo moral que una sociedad está dispuesta a aceptar. Ese es mi límite y, ajustado a ese marco, haré lo que esté a mi alcance y me corresponda.

26 de febrero de 2006

©la nación

rss

memorias de un torturador


[Jorge Escalante] El ‘Guatón’ torturador escribe "a mis amables lectores", desde las tinieblas. Un cuaderno de cien páginas es la primera parte de lo que el ex agente de la DINA (policía secreta de la dictadura), Osvaldo Romo quiere que sean sus memorias. Enfermo, sabe que no vivirá mucho.
Osvaldo Romo Mena, el ‘Guatón Romo’, escribe a mano y sin reglas sus memorias.
"A mis amables lectores, debo de dar inicio a este escrito con bastante cariño y devoción...
Hoy yo llego a empañar los cristales de mi lente, que son los que ayudan mi visión, esto es porque llego a las lagrimas, de un hombre duro, pero que tengo a pesar de que me las quiera dar de lo que muchos me dijeron de mi que era duro pero hoy me pongo en posición de poder yo recordar".
Escritura y ortografía endiablada, sin puntuación, en un primer cuaderno de matemáticas de cien páginas, preparando otros dos o tres. Redacción laberíntica que da vueltas y vueltas, pero que llega adonde quiere ir, aunque a veces no arriba, tal vez porque no quiere.
"Pero yo ahora estando mucho mas calmado, pero tambien mucho mas tranquilo puedo decir que quizás mucho mas calmado y bastante reposado me e sentado frente a la mesa y me e puesto en posicion de combate...".
A Romo, el agitador de izquierda, el líder poblacional que enfrentó al "reformista" Presidente Salvador Allende, convertido en agente DINA a partir del golpe militar, le ronda la muerte. Sabe que no vivirá mucho, aquejado de varias enfermedades y con posibilidades de perder una pierna. Está casi inválido en la cárcel de Punta Peuco.
No pide, pero busca el perdón de los desaparecidos, a quienes habla a veces en primera persona evocándolos, invocando su compresión y alabando su compromiso militante. También pretende el perdón de los sobrevivientes del MIR, cuya estructura clandestina dice haber llegado a conocer a la perfección para la DINA.
"Trabajando calmado a la manera que yo siempre trabajaba, esto todo con banderitas de colores tambien con mapas en los sectores localizados (...) Declaro que mi trabajo fue de poder ubicar y catalogar el cargo de cada uno de los que conocí de nombre y fisicamente esto en mi trabajo que fue limpio sin odio sin rabia".

Apasionada Defensa
"La verdad que no quieren escuchar los juezes de los Tribunales, Lo que yo no puedo olvidar, y lo que los otros olvidaron".
Así titula las dos últimas páginas de su manuscrito: su autodefensa.
"La verdad es que hoy e querido volver un poco atrás y del tiempo para poder por medio de este papel y poder desir algo de la epoca ya pasada, que ustedes imbentan con aumento esto para poder recibir los dineros que les paga los diferentes organismos del gobierno de Turno para que vallan y Los Tribunales ellos escuchan y digan que fueron detenidos por mi persona, quiero desir que yo no tenía atribuciones para detener, pero como informante yo podía en el momento identificar el que era militante del Mir yo ubicaba a los extremista reales, hoy quiero desir algo que no es un imbento , sino que es la pura real verdad esto porque yo estoy cansado de escuchar estupidez y tonteras que es imbento". (Hasta aquí los párrafos originales).
Continúa sus descargos: "Uno tiene que escuchar a todos los ahogados del mundo que alguna vez estuvieron detenidos aunque pueden haberlos trabajado, pero eso de violarlos, eso no por favor, no caigan en la noticia de hacer creer que fueron al Vietnam. Luego, también pienso que ustedes solamente están denigrando a las personas y están cayendo muy bajo (...) Ahora, por lo menos, yo no tengo los derechos humanos que ustedes tienen para que me defiendan, esto todo por haber sido honesto con mis principios y no haberme subido al Tren de la Victoria de Allende, porque yo lo combatí de frente por los errores, que fueron muchos".
No explica Romo a quién o quiénes se refiere y, en un desliz profesional, cita a los torturados como "trabajados".

"Fue Muy Malo"
Romo es un ser contradictorio, complejo. "Con él hay que tener mucho cuidado, porque es una persona muy inteligente y manipuladora, tiene rasgos sicopáticos, un día dice una cosa y al otro día otra", afirma la ex prisionera política del MIR, Erika Hennings, quien tuvo a Romo al frente en el centro de tortura de calle Londres 38.
Cuando le comentamos sus escritos y su negación de la tortura, dice que "si él se quiere ir en paz de este mundo y quiere el perdón, tiene que irse reconociendo todo lo bueno y lo malo que hizo, porque él fue muy malo. Jugó al bueno y al malo, aunque siempre obedeció órdenes de sus jefes".
No niega que un día Romo la sacó de una sala en Londres 38 para que se despidiera de su esposo, Alfonso Chanfreau, también del MIR, detenido desaparecido.
El ex agente regresó a Chile en 1992, tras su arresto en Brasil, donde se había instalado desde el 16 de octubre de 1975. En una entrevista de televisión afirmó que había renunciado a la DINA y abandonado el país. Ante la pregunta de ¿volvería a hacerlo?, respondió desafiante: "Lo haría igual y peor aún. Y no dejaría periquito vivo. Todo el mundo pa’ la jaula. Ese fue un error de la DINA, yo se lo discutí hasta última hora a mi general: ¡No deje a estas personas vivas!".
Y sobre el epitafio en su lápida mortuoria dijo: "Podría decir... un torturador. Para mí eso es una cosa buena. Yo creo que lo que hice lo volvería a hacer".
Quién sabe si Romo abrirá en los próximos cuadernos su corazón también para reconocer sus crímenes. Al menos, en este primero no lo hace, pero algo de eso transpira.

Gestores
En los últimos años, Romo ha colaborado con jueces que instruyen procesos por delitos de lesa humanidad. Coincidente con ello, el Ejército le cortó un aporte de 200 mil pesos mensuales, suma que en gran parte él enviaba a su familia en Brasil.
La Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones, que dirige el subcomisario Sandro Gaete, junto al segundo hombre, el subcomisario Abel Lizama, bajo la tuición del prefecto inspector y jefe de la Jefatura Nacional contra el Crimen Organizado y Asuntos Especiales, Rafael Castillo, ha realizado una eficaz tarea para que Romo colabore con los jueces. Pero también lo ha hecho con un gran número de ex agentes represores, logrando valiosas confesiones para las investigaciones judiciales. Ello, a pesar de fuertes presiones recibidas en el último tiempo, desde una institución castrense, para favorecer a altos oficiales activos y en retiro.

El Nano y la Anita María
En sus "memorias", Romo relata un hecho macabro ocurrido el 3 de diciembre de 1974 en el centro clandestino de Villa Grimaldi: el de los miristas Alejandro de la Barra Villarroel (‘el Nano’, para Romo, a quien dice haber conocido desde 1965) y su esposa, Ana María Puga Rojas.
"Hoy quiero yo quedar en paz con la madre y familia del Nano, pero también con el Nano y Anita María, que era su mujer, y con el hijo de ellos. Saben, esto lo hago sin que nadie me lo pidiera (...) De verdad, lo hago con bastante cariño y mucha pena y dolor".
Relata que ambos miristas viajaban ese día en un auto por la plaza Pedro de Valdivia en Santiago para recoger a su hijo desde un "parvulario", cuando agentes del grupo Águila de la DINA los emboscaron y acribillaron en el mismo auto. Luego, dice que llegaron con los cuerpos a Villa Grimaldi, en Peñalolén.
"Ese día vi al suboficial de Carabineros Valdebenito que venía conduciendo el auto. Entró al cuartel y venía sentado en la humanidad del cadáver del Nano, que venía encorvado gorgoteando sangre de su cuerpo mutilado (...) Los tiraron del auto al suelo y les sacaron la ropa para tirarles agua con una manguera y los dejaron completamente desnudos".
Sigue su relato: "La peor de las bajezas viene ahora porque yo lo vi, al igual que todos los guardias del cuartel que presenciaron gratuitamente el nudismo. Vimos cómo el mayor Marcelo Moren Brito comenzó a darle puntapiés en las nalgas a la Ana María Puga Rojas, pero también al Nano de la Barra Villarroel (...) Pateaban en el suelo a dos cadáveres, pienso que esto no es bueno; menos, hecho por un militar de escuela. Él era un hombre con grado de jefatura del campo de la Villa Grimaldi. (...) Ese día me quedé más tiempo en el cuartel; digo, no podía irme a mi casa, de pena, de rabia. Este fue otro día que llevé el dolor a mi casa. Ese día lloré como un niño, pero luego después al mirar alrededor todo el predio de Villa Grimaldi y ver en la distancia y la imaginación a mi niño muerto, me quedé paralizado, vi al Nano en el suelo botado como un perro, masacrado y baleado. Pensé en la familia del Nano, en su padre y su madre, la señora de la casa de calle Salvador, que era una casa muy acogedora. También pensé en el Leonardo [hermano de Nano]".
En el epílogo de este dramático episodio, Romo dice, mencionando además a otros militantes del MIR hoy desaparecidos: "Deben estar juntos en la otra vida. El Nano, en honor a la verdad, debe estar mirando la luna, debe mirar a la Anita María, pensando que está dormida, linda como una diosa".

El Mauro y el Canalla
Uno de los hechos que Romo dice le ayudaron a dejar la DINA e irse a Brasil, fue la crueldad contra el soldado Juan Carlos Carrasco Matus, "el conocido Mauro". Guardia en Villa Grimaldi que, según Romo, trabajó un tiempo con grupos operativos. En un allanamiento a una casa del MIR, dice que hallaron decenas de pasaportes y cédulas de identidad, algunos en blanco. "Entre los documentos listos para viajar al extranjero estaba el de Carrasco Matus".
Explica que este soldado hacía el servicio militar y tenía un hermano exiliado, y ayudó a los presos como pudo.
"El día 14 de marzo de 1975, a las 13 horas, llegó a Villa Grimaldi el mayor de Ejército Marcelo Moren Brito. Traía amarrado al Mauro de pies y manos (...) Sentí de repente, cuando estaba trabajando en la sala de mi trabajo, gritos de alguna persona que eran desgarradores de lamento que me daba un frío en el estómago, un dolor en mi pecho. Vi cómo el mayor Moren Brito lo estaba castigando con una correa que hacía el papel de chicote, en la cara, la cabeza y el cuerpo del Mauro amarrado".
Dirigiéndose directamente a Moren Brito, dice: "Esto fue gratuito y usted no lo podía hacer con un soldado indefenso, todos saben de que usted fue en verdad un canalla que dejó muy mal puesto al Ejército de Chile".

Tello
Otro episodio dramático ocurrió en Villa Grimaldi el 22 de agosto de 1974, con el funcionario de Investigaciones Teobaldo Tello Garrido, que colaboraba con el MIR, según Romo, en el Departamento de Documentación e Información Centralizada.
"Hoy me acuerdo el día en que usted, mayor Moren, cometió una gran cagada dentro de su vida en el cuartel de la DINA, el caso patético que vivió Teobaldo Tello Garrido. Apareció en el patio de Villa Grimaldi; ese día venía andando con bastante dificultad y dolor, con la vista vendada y los brazos atados. De repente, el mayor se abalanzó y lo botó al suelo, después se subió a una camioneta C-10 y le pasó las ruedas por encima de sus piernas, una y más veces, de ida y de vuelta. Esto fue una locura, Moren estaba acompañado del militar Manuel Lucero Lobos".

Cinco Maletas de Plata
"Hoy yo quiero de verdad poder dialogar con todos ustedes, mis queridos y amables lectores".
Así presenta Romo el episodio del día 5 de octubre de 1974, cuando fue descubierto y abatido el líder del MIR, Miguel Enríquez. Tras contar detalles ya conocidos del enfrentamiento, aporta sin embargo "algo que hoy traigo al tapete". Romo dice que "me topé de repente [en la casa de la refriega] con una cantidad de, al menos, cinco maletas con dinero del MIR que venían desde el exterior y habían llegado el día anterior". Afirma Romo que estaban repletas de dólares y marcos alemanes. Dice que le pareció extraño ver esas maletas después en la oficina de Moren Brito en el cuartel de la DINA de calle José Domingo Cañas, aunque cree que el "conducto que tomaron ese día las maletas con dinero fue el Cuartel General [DINA] en la calle Belgrado".
Su información difiere de la entregada en mayo de 2005 por el ex agente Ricardo Lawrence Mires, quien declaró a un juez que él entregó personalmente a Pinochet "el maletín con moneda extranjera incautado en el lugar" donde murió Miguel Enríquez. Romo sostiene que "no vale la pena" entrar hoy a discutir la cantidad de maletas, pues "han pasado tantos años".
"Ahora yo estoy tranquilo con mi persona y mi familia, y con los amigos. ¿Me entiendes tú, Chico Pérez; de verdad me entiendes tú, Tano? Ahora pienso que ustedes me entienden. Pero al mismo tiempo pienso que la gente que trabajó en la DINA no podía ir en contra, ellos estaban comprometidos de cualquier manera".
(Sergio Pérez Molina, dirigente del MIR desaparecido, y Hugo Martínez González, ‘el Tano’, ejecutado).

Ficha del Ex Agente
Antes del golpe militar rondó las filas del Partido Socialista, integrando luego la fracción Unión Socialista Popular. Fue candidato a regidor y diputado por la Usopo.
Líder poblacional en la comuna de Peñalolén, donde en 1972 enfrentó a Allende tras la muerte de un poblador en una refriega con la policía.
Detenido después del golpe de 1973, volvió a su población, La Faena, vestido de suboficial de Ejército. No existe certeza si ya era un infiltrado o se convirtió después en colaborador de la DINA.
En declaraciones judiciales reconoce que detuvo al menos a un par de decenas de militantes del MIR, integrando el grupo Halcón de la DINA. Para ser civil, se considera que logró vinculaciones de alto nivel en el aparato represivo de la dictadura.
En octubre de 1975 dejó a la DINA en circunstancias desconocidas y salió a Brasil, donde se radicó junto a su esposa, Raquel González Chandía. Tiene cuatro hijas y un hijo.
El 29 de julio de 1992 lo detuvo la Interpol en Mogi-Guacu, en São Pablo (Brasil), y es traído a Chile. Desde su regreso está en prisión, condenado y procesado por distintos delitos.

26 de febrero de 2006

©la nación

rss

con la droga entre las piernas


[Ronald Gallardo] Me ponen el kilo y medio de coca en un triángulo de tela adhesiva sobre la pelvis, otro pedazo con pañal en la entre piernas y un par de zapatos preparados con el polvo prensado entre la suela.
No tengo muy claros los tiempos, ya que cuatro años consumiendo cocaína todos los días se pasan muy rápido. Recuerdo que en enero del 90 estaba trabajando de mucama en un motel de Gran Avenida sur. Me encuentro con una amiga que hace mucho que no veía y me dice que está llevando polvo a Europa; me pregunta si me animo a llevar un kilo y medio a Madrid.
Hay cosas que sé que no podría hacer jamás en mi vida, como entrar con una ametralladora a un banco y salir con 20 palos, pero ésta la veo. Estaba ganando 100 mil al mes trabajando todos los días, con medio domingo para ir a buscar a mi hijo e invitarlo a un helado, y mi amiga me ofrece cinco mil dólares. Puedo pasarle dinero a mi madre y a mi hijo y hasta pensar en poner un pequeño negocio. Me ponen el kilo y medio de coca en un triángulo de tela adhesiva sobre la pelvis, otro pedazo con pañal en la entre piernas y un par de zapatos preparados con el polvo prensado entre la suela.
Paso tranquila el aeropuerto de Pudahuel. Llego a Francia y paso con una monja con la que me puse a conversar durante el viaje. Ningún problema. A los pasajeros de paso, por lo general, no los revisan. De ahí tomo el vuelo a Barajas. Tampoco me revisan. En Madrid hago el contacto, entrego y me dan las cinco lucas verdes. Lo primero que hago es mandarle plata a mi familia; hace cuatro años que no les daba un peso. Me voy un mes a Barcelona a la casa de un dato que me dieron y vuelvo a Santiago.
Me ofrecen otro viaje para el mes de junio. Me había ido tan bien que digo: sí, voy nuevamente. Es el mismo procedimiento, pero ahora debo ir a Roma. Yo quiero volver a entrar por Francia, pero me dicen que no, que esta vez voy a entrar por Portugal porque en Francia, días previos, habían caído un par de latinos. Ahora es Lisboa-Roma. Me acomodan el kilo y medio igual que la vez anterior, vuelvo a pasar sin drama los controles en Pudahuel. En el avión estoy todo el viaje hablando con un hombre mayor que es maestro de cocina. Me pregunto: ¿paso con él? Si tienen que elegir entre una pareja y una mujer joven sola que viene de Sudamérica, la más vulnerable soy yo. Pero mi maleta sale primero y no sé por qué mierda no lo espero y me voy. Salgo, me paran y me separan en una fila. Somos como diez personas. Me empiezan a revisar. El policía me dice: desabróchate el pantalón. Y la coca está ahí.
Me lleva a otra oficina, me esposan, ningún maltrato, nada de eso. Me quedo mirando un monito en una jaula que alguien quiso pasar ilegalmente. Me llevan al TIC, policía judicial, donde se define si uno va preso o queda en libertad. Me toman declaración. Digo que había conocido a una persona en una feria de ropa donde tenía un puesto, que me fue prestando plata para pagar a los proveedores, que yo se la iba devolviendo de a poco hasta que llegó un momento en que no le pude pagar más. Que el tipo me vino a apretar con violencia y que si en 15 días no se la devolvía que me diera por muerta.
Amenazada y asustada es coacción, por lo que supuse que era menor la pena. Primero pensé en hacerme cargo de todo, pero se me ocurre esa historia. Por suerte, porque después me entero de que el artículo 19, que es por tráfico solamente, dice que la pena va de cuatro a doce años y se puede salir con la mitad cumplida. En cambio, en el artículo 21, que es compra y tráfico, la pena va de seis a quince y para salir hay que cumplir los dos tercios. Me preguntan el nombre del tipo que me dio la coca y le doy el nombre de Raúl, un viejo amigo mío muy buena onda que había muerto hacía muchos años. Pensaba en cuántas veces me había preguntado, al verlos por televisión, qué sentirían esos tipos que atrapados por la policía, tirados en el piso y con la cabeza cubierta con un chaleco, estaban hasta el tuétano. Ahora era yo quien estaba hasta el tuétano. Lo que más me dolía era no ver a mi hijo. Tuve que avisar a mi familia. Llamé a mi madre y me dijo que era una imbécil. Y si era una imbécil, tenía que asumir que todo lo que me estaba pasando lo había provocado yo.
No me quedaba otra que adaptarme lo mejor posible. Estuve dos meses en el TIC. En celdas para 15 mujeres, pero convivíamos 26. Como yo soy criada en la calle desde muy adolescente, no tengo problema a la hora de comunicarme. No faltó quien me preguntara por mis zapatos, pero yo se los había entregado a la policía. Algunas llegan con la entresuela cargada y después la venden adentro. Un día, las guardias nos obligan a salir a un patio a las tres de la tarde con un calor de locos. Nos amotinamos, mandamos a llamar a la directora, empezamos a hacer todo tipo de reclamos. Al otro día salimos despachadas cada una para prisiones diferentes. A mí me toca Caxias, cárcel preventiva de mujeres en el centro de Lisboa. Allí tuve que esperar el juicio para recién pasar a la cárcel de condenadas.

©nación

rss

a subasta edificio robado


[Jorge Escalante] Calle Londres 38: remate legal. Edificio de propiedad del Instituto O’Higginiano pertenecía al Partido Socialista hasta su expropiación por la dictadura de Pinochet. Hoy sus propietarios quieren venderlo.
El anuncio de subasta del ex centro de tortura de la DINA, Londres 38, contiene ilegalidades del Instituto O’Higginiano y del martillero Mario Lorca, que no informaron al Consejo de Monumentos.
El Instituto O’Higginiano dirigido, por el ex ministro de Defensa de la dictadura, general (R) Washington Carrasco, convocó ilegalmente al remate del ex centro de tortura de la DINA ubicado en calle Londres 38 (hoy 40), casa declarada monumento histórico el 4 de octubre de 2005.
La ilegalidad la detectó el Consejo de Monumentos Nacionales y ayer se lo informó al instituto demandándole que, si bien puede vender o subastar, debe informar a este consejo la intención del remate como lo establece la ley 17.288 sobre Monumentos Nacionales. La subasta pública fue anunciada por el martillero Mario Lorca de ‘Remates Santiago’ en la prensa del domingo pasado, y se realizaría el próximo 8 de marzo.
La otra ilegalidad la cometió Lorca, porque tampoco dio aviso al consejo de la subasta "con anticipación mínima de 30 días" como lo demanda el artículo 15 de la mencionada ley.
La secretaria ejecutiva (S) del consejo, Susana Simonetti, dijo a La Nación que hasta ahora el instituto "no ha informado al Consejo la intención de vender o rematar", como está establece legalmente.
Esta disposición obliga a que cuando el propietario de un inmueble monumento histórico quiere de vender o rematar, debe informar al consejo para que comunique al ministerio de Bienes Nacionales y ver si el Estado quiere comprar, pues tiene "la preferencia para su adquisición".
El instituto ocupa la casa desde el 29 de noviembre de 1978, fecha en que Pinochet se la entregó "en forma gratuita" mediante el decreto Nº 964, luego que después del golpe militar se apoderó del inmueble que pertenecía al Partido Socialista. Desde ese lugar desaparecieron 94 prisioneros políticos.

Expropiación
El intento de este instituto de raigambre militar, indignó a familiares de las víctimas y organismos de derechos humanos, quienes se movilizan para frenar la venta.
Consultada sobre la posibilidad de expropiar, Susana Simonetti dijo que, previo estudio de los antecedentes, el Consejo también tiene la facultad de pedir la expropiación de este y cualquier inmueble declarado monumento histórico, según el artículo 16 de la ley en cuestión.
Esa es una de las vías que barajan familiares y organismos de derechos humanos. Gloria Elgueta del Colectivo Londres 38, calificó de "puro lucro" la intención del organismo dirigido por Carrasco, ex vicecomandante en jefe del Ejército, "pues a ellos la casa no les costó nada". El instituto quiere 250 millones de pesos por la venta.
Para el senador PS Carlos Ominami se trata de "una monstruosidad" y dijo a La Nación "haremos todo para impedir la venta".
El objetivo de las organizaciones de derechos humanos, así como de Ominami -que tuvo un rol relevante en la designación de monumento histórico de la casa para evitar su demolición o transformación- es que el gobierno del presidente Lagos se comprometa a que el Estado compre o expropie la casa -como lo posibilita la ley 17.288- para cederla en comodato a quienes buscan crear un museo de la memoria histórica.

16 de febrero de 2006

©nación

rss

niños en la línea de fuego


[Carla Alonso y Alejandra Carmona] El inocente saldo de las balaceras en poblaciones chilenas. Caen como moscas en tiroteos, riñas y ajustes de cuentas entre narcos o bandas rivales. No hay cifras oficiales, pero sólo en la Región Metropolitana nueve niños murieron y decenas quedaron heridos el 2005. Los vecinos no denuncian por temor a represalias. Los padres sobrellevan el terror con diazepam.
Santiago, Chile. Angélica Sobarzo (35 años) dice que no hay un solo día, desde que falleció su hijo Giovanni, que no haya llorado. A pesar de que ha transcurrido un año y siete meses desde el homicidio del adolescente -en la población José María Caro, comuna de Lo Espejo-, el dolor es tan intenso como esa noche de invierno de 2004, cuando vio a su hijo desplomado en el asfalto. Con una herida de bala que le atravesaba completamente el cerebro.
Como si se tratara de un rito, cada noche, antes de acostarse, la madre sube al segundo piso de la casa y observa a través de una ventana. Busca en el cielo la estrella más brillante y ahí encuentra a su pequeño de 14 años. Entonces, le da las buenas noches en silencio y le cuenta que ella está bien, que la familia siempre lo recuerda y que está embarazada de cuatro meses.
"Tengo fecha para julio, justo el mes que falleció mi hijo. Yo le guardo todos los recortes de prensa, para que después el niño vea que la muerte de su hermanito no quedó impune. Como otras muertes", dice Angélica Sobarzo, quien trabaja en una panadería de la población José María Caro.
La madre aún no tiene claro cómo se va a llamar el hijo que tiene en el vientre. Pero ya sabe que es varoncito. "Durante mucho tiempo no quise tener más niños, porque Giovanni era todo para mí. Con él me bastaba. Al comienzo, cuando murió, reaccionamos súper mal. Con mi marido decíamos: si no está él, no va a haber otro".

Mueren Más Jóvenes
Nueve menores murieron y decenas quedaron heridos durante 2005, sólo en la Región Metropolitana. Según la Policía de Investigaciones, fueron atacados con armas de fuego o cortantes. Abatidos en las puertas de sus casas. Ante el horror de sus padres. Frente a la mirada congelada de sus madres.
Todos eran niños que nada tenían que ver con bandas o pandillas. Pero perdieron la vida en sus manos.
Rubén Molina, subprefecto de la Brigada de Homicidios de Investigaciones, explica que, cuando hay menores involucrados, casi siempre está la droga de por medio.
Y es que el consumo de pasta base y de alcohol al interior de las poblaciones produce conflictos y discusiones que suelen terminar en peleas con armas de fuego. Casi siempre son disputas por dinero y abundan en el sector sur de Santiago. Los casos de niños que accidentalmente van pasando y les llega un balazo son los menos.
Un médico asesor criminalístico de Investigaciones desliza el problema de fondo: Chile es uno de los países con mayor desproporción entre policías y número de habitantes. "La Brigada de Homicidios cuenta con cien policías para todo Santiago. La gente tiene una percepción real de que están desprotegidos. Además, es un hecho real que la edad de las víctimas ha bajado notoriamente. Hoy mueren más personas jóvenes".

Un Balazo en la Nuca
Giovanni Santander murió tres meses antes de cumplir los 15 años. Su madre cuenta que le estaban organizando una comida, porque él era bastante formal. "Los amigos tenían que venir con terno y todo".
Eran las diez de la noche de ese domingo 19 de julio de 2004. Angélica Sobarzo regresaba de su trabajo, en compañía de Giovanni y su esposo, Patricio. Como eran vacaciones de invierno, su hijo se quedó unos minutos afuera conversando. "Yo entré a la casa con mi marido. No alcancé a sacarme el bolso y comenzó la balacera", cuenta.
Los amigos de Giovanni, que eran mayores que él, corrieron por el Pasaje 6 Sur apenas sintieron los disparos. Los primos también huyeron rápidamente. El único que se quedó parado, estático, fue Giovanni.
Eran las diez y cuarto cuando sintieron los disparos afuera de la casa. Patricio salió corriendo. Al llegar a la esquina del pasaje vio a su hijo tirado en el suelo. "De ahí no reaccionó nunca más. No se movía. Nunca más abrió los ojos. Recibió un balazo en la nuca. Le atravesó el cerebro y le salió por la frente".
Pasaron unos segundos que parecieron horas. Angélica salió del impacto inicial y se percató de que su hijo ya no estaba en esa esquina. Personal de Investigaciones lo había trasladado a una posta de la Villa Sur. Luego, vino el peregrinaje. Del Hospital del Salvador hasta el Exequiel González Cortés.
En ese último recinto, el médico confirmó a los padres que el niño tenía muerte cerebral. "No le quedó nada de masa encefálica. Su cabeza era como una manzana deshuesada. Entonces, decidimos donar sus riñones. El corazón de Giovanni nunca dejó de latir y también quise donarlo. Pero mi hijo tenía sangre negativa y no era compatible con la lista de espera".
Giovanni fue desconectado el lunes a las tres de la tarde. La misa de responso se realizó en su colegio. Carabineros dispuso una micro para que los vecinos se trasladaran hasta el Cementerio General.

El Dolor de los Santander
Angélica Sobarzo llegó a bajar 15 kilos después de la muerte de su único hijo. "Fui al sicólogo, al siquiatra, pero no me sirvió de nada. Iba a trabajar en bicicleta y le decía a mi esposo que ojalá me atropellaran".
La madre de Giovanni faltó dos semanas al trabajo, pero luego sacó fuerzas de flaqueza y retornó. Entre otras razones, porque tenían que pagar una deuda de cuatro millones de pesos por los gastos hospitalarios. "Gracias a Dios, el gobierno hizo un cheque y saldó todo".
Angélica Sobarzo cuenta que la Policía de Investigaciones nunca los dejó solos. Un funcionario les prometió que iba a llegar hasta el final para agarrar a los victimarios de su hijo. Luego de varios meses de investigación, fueron cayendo de a uno. Hoy, los cuatro individuos están presos.
"Incluso dos más, que viven cerca, y que provocaron el homicidio. Los que mataron a mi hijo vinieron a buscar a unos cabros de acá que les vendieron leche en polvo en vez de droga. Por eso la venganza. Por eso llegaron ese día y dispararon para todos lados", cuenta.

La Esquina de Giovanni
Clara Santander, la abuela de niño asesinado, viajó desde Orlando cuando se enteró de la muerte de Giovanni. Estaba en Estados Unidos visitando a otra hija.
Ella cuenta que el barrio mejoró bastante luego de la muerte del niño. "Porque el municipio le concedió esa esquina a Giovanni. Los patos malos ya no se juntan ahí a vender drogas", asegura la abuela. Clara Santander dice que a sus otros nietos no los deja salir cuando ella no está en la casa. Y es que el temor a que ocurra una desgracia en cualquier momento está siempre latente en la población José María Caro. "Ahora nadie dice juntémonos en la esquina del Seis. Todos dicen juntémonos en la esquina de Giovanni", agrega la madre.
Angélica Sobarzo dice que, como viven frente a un cuartel de Investigaciones, rara vez hay balaceras. Pero que en otros pasajes son pan de cada día. "La gente igual se queda callada. Nos decían que no habláramos nada, que no saliéramos en la tele. Pero yo dije: ya nos llevaron lo más importante, qué más puede pasar".
La madre de Giovanni cuenta que se están construyendo una casa en Calera de Tango. La idea es que el nuevo hijo nazca en un ambiente tranquilo. Dice que no lo han hecho antes porque algo los une a ese pasaje: la presencia de la animita de su hijo.
Angélica explica que los ayudó mucho que se conociera el caso de Giovanni por la prensa. Dice que gracias a Dios no han recibido amenazas luego de la muerte de su hijo. Pero reconoce que para otras familias esas intimidaciones son frecuentes. Como en el caso de Jerry Ahumada, cuya familia se encuentra totalmente amenazada. Angélica no sabe de ello. No conoce otra historia que la de su hijo de 14 años.

El Luto de los Ahumada
La noche del primero de octubre de 2005, Digna Irarrázabal se levantó de su cama y caminó hasta la puerta de su casa rezando. "Yo sentí la balacera. Un familiar me dijo que le había llegado un tiro al Jerry. Yo pedía al cielo que le hubiesen dado en el muslo o en la espalda, pero nunca me imaginé que la bala había cruzado su cabecita".
Apenas susurra. Balbucea una pena negra. En el consultorio le están dando diazepam."Yo no quiero ir de vacaciones, ¿sabe?; a veces, una ve otros niños y se pasa miles de rollos, que podría ser él. Pero no lo dejamos solo. Vamos todos los jueves y domingos a verlo al cementerio. Le llevamos peluches. Le arreglamos la tumba. Y le conversamos. Ahora, el cementerio es mi segunda casa".
Digna Irarrázabal tiene 28 años y fue madre por primera vez a los 15, cuando nació Camila. Jerry era el menor. "Pero ya no quiero tener más hijos. No mientras siga viviendo aquí. No podría tener un hijo pensando que le puede pasar lo mismo que al Jerry. Capaz que un día me lo encuentre igual, con un tiro en la cabeza".
De esta manera viven el luto Digna y Mauricio Ahumada, padres de Jerry. El niño murió víctima del primer disparo de una ráfaga que lanzó un grupo de delincuentes. Agonizó unos minutos y murió a las dos de la madrugada del día siguiente en el Hospital Padre Hurtado. El mismo donde había nacido cinco años antes.

Olor a Venganza
Aunque aún no se dictan sentencias, hay tres imputados por la muerte de Jerry Ahumada. La Fiscalía Sur tiene la certeza de que esa noche fue Cristián Hugo Peralta Gómez, ‘El Chaca’, quien efectuó los disparos. Enojado porque un conocido y exitoso lanza profesional de la población San Gregorio había ‘invadido’ su terreno en la Villa La Serena, en la comuna de La Granja, abrió fuego junto a dos compañeros, mientras el presunto victimario arrancaba de la balacera.
Junto a Peralta se encontraban Jorge Mauricio Villagrán Vidal (23 años), alias ‘El Pepa’, y Johanna Paola Tobar Céspedes (30 años).
"Estábamos acostados. El Jerry ya se había puesto su pijama, pero se le ocurrió ir a comprar dulces. Iba al negocio de al lado nomás. Se encontró con otros amiguitos y se quedó jugando. Él estaba en la línea del primer tiro", cuenta su madre.
Digna Irarrázabal no puede olvidar. Cada detalle es otra bala. "Se estaba desangrando. Otra gente gritaba ‘¡paren que hay un niño herido!’, pero los disparos siguieron", añade con un sollozo abrupto. Porque quiere que pronto se haga justicia. Porque le gustaría vivir en otra parte, pero llegó hasta quinto básico y los trabajos requieren más escolaridad. Porque vive con la imagen de su hijo tirado en el suelo. Porque se niega a guardar sus juguetes y los power rangers –los favoritos de Jerry– siguen desparramados por la casa. Sin dueño.
A pesar de que todos los imputados se encuentran bajo prisión preventiva, los vecinos han sufrido amenazas desde que ocurrió el hecho. El pasaje Cerro La Silla huele a venganza.
Algunos pobladores tienen miedo de aparecer en la prensa contando que son interrogados persistentemente sobre quiénes son los testigos oculares del asesinato de Jerry Ahumada.
La familia vive con protección especial. Lo mismo que los testigos. "Están asustados; obviamente, sabemos que han estado preguntando por ellos, pero eso mismo refuerza la valentía de los testigos. Han seguido con esto hasta el final", agrega el fiscal adjunto de las Fiscalía Local de Delitos Violentos y Sexuales, Hernán Soto.

¿Dónde Van a Jugar?
Mario Retamal, asistente social de la Fundación Rodelillo, sabe qué significa vivir con la violencia a un paso. El centro al que pertenece se encuentra en una población conocida por sus niveles de delincuencia, la San Gregorio. "Nosotros trabajamos con familias de esta población y de otras cercanas, como Villa La Serena. Y aunque no hemos atendido directamente casos de niños asesinados, este tipo de hechos sí nos han rozado".
Retamal cuenta la historia de una niña que fue abusada sexualmente por un vecino y la familia de la víctima nunca se atrevió a estampar la denuncia. "Aprenden a convivir con esto", cuenta. "A los que se niegan a denunciar les resulta insuficiente la cobertura que se hace a nivel policial y también la regulación de estas situaciones. El mecanismo de protección es encerrarse más temprano y volver a sus casas. La gente se conoce entre sí. Saben de quién hay que alejarse. Aunque viva al lado de su casa".
El profesional de Rodelillo asegura que la reparación del daño resulta compleja, porque en muchos casos se sabe quiénes son los culpables. Sin embargo, los vecinos no acuden a la justicia por miedo a las represalias. "Se han instaurado ciertos códigos de convivencia. Miran el mal menor. Dicen: me voy a un juicio que puede durar un año y me traerá más problemas por haber denunciado, porque las represalias nunca se acaban".
Paola Figallo, jefa subrogante de la Unidad de Atención de Víctimas y Testigos de la Fiscalía Regional, advierte que de los casos que son derivados para atención, los menos frecuentes son de víctimas por balaceras en las poblaciones. Cuando esto sucede se analiza el caso particular: cómo murió el niño y qué recursos tienen los familiares para sobreponerse a estas situaciones.
"El apoyo que entregamos tiene que ver con intervención en crisis, poder estar en el minuto que la persona está muy afectada", dice Figallo. "Les damos recursos emocionales para bajar la angustia con la que llegan inicialmente, y luego los derivamos a sicólogos para que enfrenten el duelo de mejor manera".
Los especialistas que trabajan con estos casos creen que la organización de los vecinos es fundamental para enfrentar la violencia y el microtráfico. "Hay cuadras enteras tomadas. ¿Dónde van a jugar los niños?", se pregunta Mario Retamal.
Y no hay respuestas. Porque el escenario habla por sí solo. En la calle Vicuña y a unos pasos de donde murió Jerry Ahumada, "la gruta" está "con las cortinas abiertas". La especialidad es la pasta base. En la calle, unos menores intentan interrumpir el paso de los automóviles, atravesando el pasaje con una manguera que hace las veces de valla.
En sus casas, las madres rezan para que una bala perdida no termine con el juego.

12 de febrero de 2006

©nación

rss

fascista chileno habla sobre dictadura


El ex jefe militar de Patria y Libertad destapa un desconocido plan de sabotajes ideado por un sector de la Marina en 1973, para derrocar a Allende. Confiesa que se le pidió asesinar personalmente a dirigentes de izquierda, como Carlos Altamirano. Y se declara convencido de que el crimen del edecán Araya fue ideado por la inteligencia naval.
Roberto Thieme guarda la estampa del guerrillero apuesto. Por algo un día enamoró a Lucía, la hija mayor de Pinochet. Guerrillero del movimiento ultraderechista Patria y Libertad de 1973, decidido a derrocar a su enemigo, Allende y la Unidad Popular. De aquel guerrero queda un hombre que dice: "La memoria de los pueblos se construye con la historia fidedigna".
Hace tiempo que el ex jefe del frente militar nacionalista está por saldar cuentas con el pasado. Estar con Thieme es estar de cara a esa historia, tan frescamente recordada por algunos, tan interesadamente olvidada por otros.
El hombre que un día de 1972 introdujo 100 fusiles automáticos desde Argentina sabe que las cuentas se saldan asumiendo los actos, y por ello ‘desclasifica’ información guardada. Cuenta cómo, en julio de 1973, en una reunión, la Armada le presentó a Patria y Libertad un plan de sabotajes a puentes, oleoductos, torres de energía y fuentes de combustible, poniendo a su disposición explosivos y conducción técnica, a cambio de que su movimiento aportara ‘la mano de obra’.

Inteligencia Naval
El plan se realizó y Thieme sostiene que uno de los oficiales de la Armada presentes en la cita fue el entonces capitán Hugo Castro, el mismo que luego fue ministro de Pinochet y brazo derecho del vicealmirante José Toribio Merino.
También revela que la siguiente "solicitud" fue que él, personalmente, asesinara a dirigentes de izquierda, entre ellos al líder socialista Carlos Altamirano, lo que Thieme rechazó.
Hoy dice estar convencido de que, en el camino para derrocar a Allende, fue la inteligencia naval la que ideó y planificó el crimen del edecán presidencial, capitán de navío Arturo Araya. Por ello se aparta radicalmente de la tesis de que este fue un hecho fortuito, como lo estableció el proceso que el Juzgado Naval de Valparaíso instruyó en la década de los ’70.
Roberto Thieme, 63 años, se apresta a presentar sus memorias a mediados de este año, donde, dice, "desclasificará" más información de aquel tiempo de revolución y pólvora. "Hoy no represento a nadie. He evolucionado desde un nacionalismo corporativista hacia un nacionalismo popular, de filosofía humanista laica", dice, mirando siempre a los ojos.

¿En qué momento Patria y Libertad aceleró su colaboración con las fuerzas militares, realizando acciones armadas para aumentar el debilitamiento del gobierno de Allende y apurar el golpe de Estado?
Ocurrió con el fracaso del paro de octubre de 1972 para derrocar al gobierno de Allende, tras lo cual las Fuerzas Armadas se integran al gobierno de la UP. En noviembre de 1972, el Consejo Político de Patria y Libertad percibió la posibilidad de una división de las Fuerzas Armadas, que podía llevar a una guerra civil, y decidió establecer una política militar. Tuve la misión de crear esta milicia nacionalista. Primero se llamó Frente de Operaciones y luego se avanzó hacia una estructura militar creada por un marino experto. Pasaron a llamarse Brigadas Operacionales de Fuerzas Especiales.

¿Cuál es el primer contacto entre Patria y Libertad y militares para participar en acciones directas?
El primer intento de Patria y Libertad fue con un sector del ejército, comprometidos altos mandos a lo largo de Chile, en la intención de tomar La Moneda y derrocar al gobierno, en lo que se llamó el Tancazo del 29 de junio de 1973. La inteligencia del ejército lo detectó y hubo que abortarlo, aunque alcanzaron a salir algunos tanques a la calle. Como Arturo Prat, Patria y Libertad apoyó de todas maneras como pudo.

¿Qué ocurrió entonces?
Eso marcó el fin político de Patria y Libertad, y su directiva nacional sale al exilio. Yo estuve clandestino en Argentina desde febrero de 1973 (intentando crear un campamento de instrucción paramilitar en Mendoza). Pero pronto regresé clandestino a Chile a hacerme cargo de la organización que quedó de Patria y Libertad. Nos declaramos en la clandestinidad. Estamos en el 15 ó 16 de julio de 1973.

¿Cómo y cuándo se inició el contacto entre Patria y Libertad y la Armada para derrocar a Allende?
Unos días después de la mitad de julio de 1973 me contactaron dos comandantes de la Marina [activos] que respondían al mando del entonces vicealmirante José Toribio Merino [a la fecha comandante de la I Zona Naval de Valparaíso]. El comandante en jefe de la Armada era todavía el almirante Raúl Montero, un constitucionalista, pero Merino ya tenía el control de operaciones de la Marina. En una reunión, los comandantes me informan que el 25 de julio de 1973 se inicia un nuevo paro nacional de transporte de varios gremios y otras fuerzas. Me dicen que ahora sí que ese paro apunta definitivamente a derrocar a Allende.

¿Qué le pidieron a Patria y Libertad los enviados de Merino?
–Dijeron que como el gobierno de Allende pudo contrarrestar con infraestructura el paro nacional anterior (octubre 1972), y que como se había visto que paralizar el país era difícil, la Marina, o este sector rebelde, necesitaba iniciar una serie de atentados y sabotajes para entorpecer los flujos de combustibles, energía eléctrica, corte de algunos puentes y oleoductos.

¿Le pidieron a Patria y Libertad realizar estos atentados?
Sí. Ahora, en estos contactos con la Armada fue clave un capitán retirado, ex comando e infante de Marina con cursos de contrainsurgencia y operaciones de comandos en Estados Unidos, llamado Vicente Gutiérrez, nombre real, con alias Javier Palacios. Patria y Libertad lo contrató a principios de 1973 para entrenar nuestras brigadas.

¿Qué hizo Gutiérrez después del golpe?
Fue el brazo derecho de Manuel Contreras en el sector civil de la Comisión DINA, reclutando mucha gente de Patria y Libertad desde el mismo Frente de Operaciones que él entrenó. Fueron los primeros agentes civiles de la DINA.

¿Qué le respondió a los enviados de Merino?
Que teníamos falencia operativa, pero la Marina necesitaba mano de obra, porque me dijeron que para realizar estos sabotajes, la logística, la inteligencia y los materiales los ponía la Armada.

¿La Armada puso las armas y los explosivos?
Los explosivos, porque armas teníamos. Estos sabotajes no eran atentados contra personas. Sólo contra infraestructura del estado.

¿Quién más participó con usted en esa reunión con los dos comandantes?
Este instructor Vicente Gutiérrez y mi brazo derecho en Patria y Libertad, Miguel Cessa, ya fallecido.

¿Cuál fue el primer sabotaje?
Se llamó "La noche de las mangueras largas", precisamente en las horas en que asesinan al comandante Arturo Araya. Se trataba de cortar las mangueras de abastecimiento de combustible de los servicentros más importantes en Santiago. Después, vino la etapa de los oleoductos de Concón y de Concepción. La gente de la Armada siempre nos indicó cómo volarlos, a qué hora. Y esto no paró más.

¿Los atentados los realizó sólo gente de Patria y Libertad o también participaron oficiales de la Marina?
A través de mi mando, el contacto Vicente Gutiérrez y Miguel Cessa; la Armada siempre nos explicó los detalles técnicos para realizar las voladuras. No participan físicamente oficiales de Marina.

¿Qué otro sabotaje hubo?
La voladura de unas torres de alta tensión cuando Allende hablaba en cadena nacional. Se hizo un operativo de ingeniería para volar las torres determinadas y producir un apagón. Fue el primer apagón que se hizo en Chile y abarcó desde La Serena a Puerto Montt. No lo digo con orgullo, pero así se dieron las cosas.

¿Quiénes eran los emisarios de Merino portadores del plan?
Uno de ellos fue Hugo Castro, brazo derecho de Merino. Debe haber tenido grado de capitán de navío o fragata, porque era comandante. El otro no recuerdo. Dijeron que el paro nacional se iniciaba el 25 de julio y había que actuar rápido, comenzando por sabotear el combustible. Así entramos la noche del 26 de julio [1973] al asesinato del edecán de Allende, el comandante Araya.

¿El crimen del edecán fue un hecho fortuito, como lo determinó la investigación del Juzgado Naval de Valparaíso, o un complot, como se presume hoy en la nueva investigación judicial?
No tengo elementos de prueba, pero sin duda, luego de lo que se ha conocido en el tiempo y bajo un análisis básico de inteligencia, mi convicción absoluta es que el crimen del edecán Araya fue una operación altamente sofisticada de la inteligencia naval, que también tuvo un móvil.

¿Cuál fue ese móvil?
El grave problema que tenía la Marina era el mando del almirante Montero, constitucionalista, versus la estrategia golpista de Merino. Había que crear un hecho que quebrara el mando en la Marina y que a la vez provocara un efecto sicológico en Allende.

¿Crear en la Armada un clima en contra de Montero para que al golpe se sumaran los sectores de la Marina que lo seguían?
Ese fue el otro móvil, el político. Tocarle el alma a la Armada asesinando al edecán naval. Está claro que el disparo que mató al edecán vino desde otro lugar y ángulo que el que se dijo. No provino desde abajo con el arma que habría disparado [René] Claverie. Y esto nos lleva a un francotirador profesional en el contexto de un complot, lo que es clásico en este tipo de operaciones.

¿Vincula el crimen del edecán con las peticiones que la Armada hizo a Patria y Libertad en esa reunión?
Sin duda que calza. Y ahí aparece otro elemento. A medida que vamos cumpliendo las metas de sabotajes, se radicaliza el proceso en el país, pero todavía el golpe no llega. Entonces empecé a recibir presiones para atentar contra la vida de dirigentes de izquierda, entre ellos Carlos Altamirano. Me entregan el domicilio y todos los datos de las personas.

¿De quién venían esas peticiones?
De Vicente Gutiérrez.

Por lo tanto, ¿cree que venían del sector mayoritariamente golpista de la Armada liderado por Merino?
Creo que sí, porque Gutiérrez no actuaba solo: su verdadero mando era la Armada y no Patria y Libertad. Como no fue suficiente el asesinato del edecán Araya, había que crear más conmoción para el golpe. Ahí decidimos como movimiento parar los sabotajes y no acepté esa última petición. El 25 de agosto de 1973 me entregué, porque estaba clandestino desde mi regreso de Argentina.

¿A quiénes más se le pidió matar?
Específicamente a Altamirano y genéricamente a otros altos dirigentes de la izquierda.

¿Quiénes?
Había otros.

¿Qué rol jugó Jorge Ehlers Trostel en el crimen del edecán?
Jorge Ehlers fue un ex oficial de Marina con altas conexiones sociales con el establishment de la Armada. Él fue el coordinador entre el grupo que actuó y la Armada. Él entregó algunas armas a esos jóvenes, indicándoles que fueran justamente al sector donde vivía el edecán a provocarlo para que saliera al balcón. Todo eso no pudo ser casual.

12 de febrero de 2006

©nación

rss

terrorista chileno habla sobre su pasado


Ex jefe del grupo fascista Patria y Libertad relata en libro sabotaje de la Armada para derrocar a Allende.
Santiago, Chile. El ex jefe militar del movimiento Patria y Libertad, Roberto Thieme, dio a conocer en sus memorias un plan de sabotajes de la Armada para derrocar al gobierno socialista de Salvador Allende en 1973, incluida la orden de asesinar al entonces presidente del Partido Socialista, Carlos Altamirano.
Thieme, de 63 años y ex marido de Lucía Pinochet, la hija mayor del general (r) Augusto Pinochet, dio una serie de precisiones acerca de los sabotajes y ataques previos al derrocamiento de Allende, que integran las memorias que publicará a mediados de año.
El ex militar confesó que en julio de 1973 recibió de la Armada un plan de sabotajes a puentes, oleoductos, torres de energía y fuente de combustible, además de explosivos y conducción técnica, a cambio de que su movimiento aportara ‘la mano de obra’.
La colaboración entre Patria y Libertad y las fuerzas militares se intensificó a partir del fracaso del paro patronal de octubre de 1972 y que derivó en la incorporación de las Fuerzas Armadas al gobierno de la Unidad Popular.
Pero clave en las intenciones de la marina fue el asesinato al edecán presidencial, el capitán de navío Arturo Araya.

El Tanquetazo de 1973
Previamente, un sector del ejército planificó tomar el palacio presidencial de La Moneda, el 29 de junio de 1973, en lo que se conoció como el ‘tanquetazo’, pero "la inteligencia del Ejército lo detectó y hubo que abortarlo, aunque alcanzaron a salir algunos tanques a la calle", manifestó el ex militar.
Los dirigentes del movimiento tuvieron que salir del país y Thieme se exilió en Argentina, desde donde regresó clandestinamente a mediados de julio de 1973.
"Unos días después de la mitad de julio de 1973 me contactaron dos comandantes de la marina que respondían al mando del entonces vicealmirante José Toribio Merino (a la fecha comandante de la I Zona Naval de Valparaíso)" y que luego integró la Junta Militar, explicó.
El comandante en jefe de la armada era todavía el almirante Raúl Montero, un constitucionalista, pero Merino ya tenía el control de operaciones de la marina.
"En una reunión, los comandantes me informan que el 25 de julio de 1973 se inicia un nuevo paro nacional de transporte de varios gremios y otras fuerzas. Me dicen que ahora sí que ese paro apunta definitivamente a derrocar a Allende", comentó.
Los enviados de Merino dijeron que "como el gobierno de Allende pudo contrarrestar con infraestructura el paro nacional anterior (octubre 1972), y que como se había visto que paralizar el país era difícil, la marina, o este sector rebelde, necesitaba iniciar una serie de atentados y sabotajes para entorpecer los flujos de combustibles, energía eléctrica, corte de algunos puentes y oleoductos", prosigue.
El primer sabotaje se hizo la misma noche que se asesinó a Araya y consistió en "cortar las mangueras de abastecimiento de combustible de los servicentros más importantes en Santiago. Después, vino la etapa de los oleoductos de Concón y de Concepción. La gente de la Armada siempre nos indicó cómo volarlos, a qué hora. Y esto no paró más", explicó.

El Primer Apagón
Otro sabotaje fue la voladura de unas torres de alta tensión cuando Allende hablaba en cadena nacional. "Se hizo un operativo de ingeniería para volar las torres determinadas y producir un apagón. Fue el primer apagón que se hizo en Chile y abarcó desde La Serena a Puerto Montt. No lo digo con orgullo, pero así se dieron las cosas", aseguró Thieme.
El ex líder del movimiento afirmó que "a medida que vamos cumpliendo las metas de sabotajes, se radicaliza el proceso en el país, pero todavía el golpe no llega. Entonces empecé a recibir presiones para atentar contra la vida de dirigentes de izquierda, entre ellos Carlos Altamirano. Me entregan el domicilio y todos los datos de las personas".
"Como no fue suficiente el asesinato del edecán Araya, había que crear más conmoción para el golpe. Ahí decidimos como movimiento parar los sabotajes y no acepté esa última petición. El 25 de agosto de 1973 me entregué, porque estaba clandestino desde mi regreso de Argentina", concluyó.
"Hoy no represento a nadie. He evolucionado desde un nacionalismo corporativista hacia un nacionalismo popular, de filosofía humanista laica", aseguró el controvertido líder del grupo que encabeza hace más de 30 años el actual jefe del equipo jurídico que defiende a Pinochet, el abogado Pablo Rodríguez.

12 de febrero de 2006

©mercurio

rss


criminales chilenos con y sin amnistía


La disímil concesión del beneficio a militares responsables de violaciones de derechos humanos en la dictadura de Augusto Pinochet, sigue siendo objeto de una polémica que aún tiene mucho terreno que recorrer dentro del Poder Judicial.

La aplicación del beneficio de la amnistía a militares que cometieron delitos de lesa humanidad durante la pasada dictadura, sigue constituyendo una materia de controversia debido a los distintos criterios que respecto de esta figura tienen los jueces de la Corte Suprema y las Cortes de Apelaciones del país, pero especialmente la de Santiago, jurisdicción donde se concentra la mayor cantidad de este tipo de procesos.
Por ello es frecuente que la gente común no comprenda que una vez una sala de una corte aplique este beneficio, y en otra oportunidad, esa misma sala, u otra, no lo haga valer. La explicación tiene que ver con que siempre dependerá de quiénes sean los magistrados que integren una determinada sala de una Corte de Apelaciones, los que a veces, por diversos motivos, van cambiando.
No existe, como algunos piensan, un criterio único, común, o una instrucción de la Corte Suprema sobre cómo tratar la amnistía o la prescripción del delito de que se trate por el transcurso del tiempo.
Lo único que el máximo tribunal del país ha sostenido, no como orden sino como jurisprudencia al fallar un determinado caso, como fue por ejemplo al conceder en 2000 el desafuero de Pinochet en el proceso por la Caravana de la Muerte, es que la aplicabilidad o no del beneficio de la amnistía debe ser resuelta siempre por el juez instructor de una determinada causa, al final del juicio. Vale decir, al momento de dictar una sentencia condenatoria. Sin embargo, esta jurisprudencia puede o no ser recogida por jueces de inferior jerarquía.
Como materia de fondo, llegando hasta la misma Corte Suprema, hasta ahora el único caso en el que a este máximo tribunal le ha correspondido como última instancia debatir y resolver acerca de la amnistía y la prescripción en este tipo de delitos, es el de las condenas de presidio a ex agentes de la DINA dictadas por el juez Alejandro Solís, por el delito de secuestro y desaparecimiento del militante del MIR, Miguel Angel Sandoval Rodríguez.
En esta oportunidad, la Corte Suprema, por una cuestión puntual técnico-procesal reunida extraordinariamente en pleno y no a nivel de los cinco ministros de la Sala Penal como corresponde en juicios criminales, resolvió rechazar el beneficio de la amnistía. Lo mismo hizo respecto de la prescripción del delito por el paso del tiempo y la gracia del concepto llamado "obediencia debida". Este último beneficio invocado frecuentemente por los abogados defensores de los ex agentes, tiene que ver con que aquellos militares más jóvenes que a 1973 eran tenientes o subtenientes de 21 o 22 años, habrían actuado obedeciendo órdenes de sus capitanes, mayores, tenientes coroneles, coroneles o generales, según la escala de grados de abajo hacia arriba.
De esta manera, la discutida cuestión de la amnistía y los otros beneficios referidos está aún demasiado verde en los procesos por delitos de lesa humanidad, porque todos los más de cuatrocientos juicios por estos delitos todavía deben llegar a la Sala Penal de la Corte Suprema, una vez que los respectivos jueces instructores hayan dictado sentencia.
Incluso si un juez instructor resuelve condenar y rechazar la amnistía y todos los otros beneficios invocados, y esta condena es revocada por la sala correspondiente de la Corte de Apelaciones haciendo valer a favor del o los sentenciados la amnistía y las otras gracias, todavía la Sala Penal de la Corte Suprema puede volver a reponer las condenas, aumentándolas o disminuyéndolas. O simplemente confirmar la anulación del tribunal de alzada.
Como se aprecia, el controvertido asunto de la amnistía tiene todavía muchísimo terreno que recorrer dentro del Poder Judicial. Los magistrados aplican e interpretan leyes vigentes. Por lo tanto, si se trata de la amnistía, para muchos el nudo está en el Parlamento y no en las cortes ni en los tribunales unipersonales. "Si no les gusta la amnistía, que la deroguen y se dejen de joder", dijo un día un ministro de la Sala Penal de la Corte Suprema.

11 de febrero de 2006

©nación

rss

pinochet ya no cuenta


El comandante en jefe del Ejército se mostró a favor de que se minimice el rol del nonagenario en el escenario actual del país, señalando que "hace mal" que Pinochet ocupe el centro del debate.
El comandante en jefe del Ejército, general Juan Emilio Cheyre, aseguró que a los chilenos les hace mal que el ex dictador Augusto Pinochet "siga estando en el centro" del debate político.
"A todos nos hace mal que Pinochet siga estando en el centro. No ayuda a Chile, ni a hacer justicia objetivamente. El está en el ocaso de su vida y ya no tiene gravitación alguna en el quehacer político", sostuvo Cheyre, en una entrevista aparecida en la última edición de la revista Caras.
Las declaraciones de Cheyre se producen en un escenario marcado por la investigación del ministro Carlos Cerda, a cargo de las pesquisas por el oscuro origen de la fortuna del ex dictador, que ha estrechado el cerco sobre el nonagenario y su familia.
Para el militar, "que se le dé (a Pinochet) tanta importancia sólo produce ruidos e interpretaciones que no le hacen bien ni a él, ni al país ni a su familia".
Cheyre separó aguas de la gestión de Pinochet, reiterando que el Ejército tuvo "una responsabilidad institucional" en las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura.
A modo de ‘mea culpa’ por la actuación de uniformados en las violaciones de derechos humanos, enfatizó asimismo que "nunca más debe haber gente que, en el cumplimiento de lo que cree es un llamado ante una crisis, transgreda un compromiso con derechos que son vitales, como lo hizo personal del Ejército".
Para Cheyre, "nunca se sabrá cuánto ha costado esta procesión dentro del Ejército" y reflexionó que "las heridas se curan pero las cicatrices quedan".
"En gran parte de la sociedad (las heridas) están sanadas, salvo para dos sectores: quienes sufrieron la violación de sus derechos y perdieron a sus seres queridos y quienes están siendo procesados después de 30 años".
Sin embargo, mencionó que el quiebre institucional tuvo causas políticas. "Para que este clima de violencia no se repita, nunca más tienen que volver a darse el origen y las causas de esa violencia; el quiebre de la sociedad democrática, ni los instigadores", aseveró, agregando que en Chile "se generó un clima que no se controló, se sobrepasaron las instituciones y la legalidad".

11 de febrero de 2006

©nación

rss

trabajo y prostitución infantil en chile


Tres mil 700 menores ejercen la prostitución infantil.
Lo anterior, a propósito del informe entregado ayer por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que sostiene que más de 200 mil niños trabajan en Chile.
Entre las tareas más habituales están la recolección, siembra, venta de los productos recogidos y el cuidado del ganado. No obstante, en el Sename afirmaron que hay "un lado oscuro" que afecta a muchos niños y niñas del país, el cual es una tarea prioritaria para el organismo de gobierno.
"Hay distintos estudios que hemos desarrollado, pero uno de ellos señala con respecto a la explotación sexual y comercio infantil que hay alrededor de 3 mil 700 niños involucrados en la peor forma de explotación sexual", reconoció Marín.
La profesional del Sename, además, reveló las edades de los menores que se dedican a la prostitución infantil, las cuales van desde los 5 hasta los 18 años, concentrados mayoritariamente entre los 11 y 16 años.
Es por eso que Marín aseguró que el centro se encuentra "muy alerta y atentos con los equipos que están las regiones en todo el país. Por eso tenemos 16 proyectos para ir en ayuda de los niños, ya que hay que hacer todo un proceso de reparación -no solamente buscar alternativas económicas para la familia- porque han perdido parte de su niñez y tenemos que repararlos para que vuelvan a ser niños".
Por último, el "lado oscuro" de las cifras también se extienden a los que se dedican a las actividades ilícitas, como venta de drogas entre otras, que alcanzan a los mil 700 menores.
Ayer se dio a conocer el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que arrojó que en Chile trabajan 200 mil niños entre 5 y 17 años, que proviene de pueblos originarios, de los cuales el 86 por ciento le dedican entre 4 y 6 horas diarias, con las cuales generan ingresos para ayudar a la familia, el 10 por ciento por la situación de extrema pobreza.
Según Marín, en declaraciones a Radio W, la gran cantidad de menores trabajadores pone al país "en el desafío de cómo apoyamos a estos niños para que sus derechos no sean vulnerados", entendiéndose que hay que realizar un cambio cultural al interior de las propias familias de esas zonas, que tienen institucionalizado que los infantes deben trabajar desde muy temprana edad.
El estudio de la OIT presentó opiniones de los profesores de las zonas rurales del país, quienes se mostraron conscientes del quehacer de los menores y adolescentes, por lo cual le entregan mayores facilidades para cumplir con las "obligaciones" académicas y así evitar la deserción escolar.

9 de febrero de 2006

©tercera rss

cerca de 200 mil menores trabajan en chile


Según estudio realizado por el Colegio de Profesores y la Organización Internacional del Trabajo. La Organización Mundial del Trabajo (OIT) dio a conocer, a través de un estudio, que en Chile trabajan cerca de 200 mil niños entre cinco y 17 años, la mayoría de los cuales son indígenas de las zonas rurales del país, especialmente de las culturas aimara y mapuche.
El documento Trabajo Infantil y Pueblos Originarios en Chile realizado por el Colegio de Profesores, con el apoyo de la OIT, revela cómo los niños y niñas indígenas del país realizan trabajos pesados durante largas jornadas laborales, lo que provoca "grandes riesgos para su salud" y la proliferación del ausentismo escolar.
El estudio está basado en la opinión de los profesores de zonas rurales, que al ser conscientes de las obligaciones laborales de los niños y adolescentes que acuden a la escuela, les dan mayores facilidades para poder compaginar ambas ocupaciones, con el objetivo de acabar con el abandono de la escolarización.
Así, en poblaciones como Colchane, en la zona de Tarapacá, el trabajo infantil "es percibido como un paso de niño a adulto". En la Novena Región, el calendario escolar se retrasa hasta que no finaliza la etapa de recolección de piñones, que provoca que los alumnos comiencen las clases con dos meses de retraso.
Según refleja la investigación, el 86% de los niños dedican entre cuatro y seis horas diarias a "ayudar a la familia", y cerca del 10% tiene que trabajar por la situación de pobreza que viven en su entorno.
Por último, se señala que los trabajos más habituales entre los niños y niñas son los de recolección, siembra, venta de los productos recogidos y el cuidado del ganado.

9 de febrero de 2006

©tercera rss