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Ciperchile: Fallo del caso Prats: Una travesía de 36 años que estalla en el corazón del Ejército.
Santiago, Chile. La bomba con la que hace 36 años un equipo de la DINA asesinó al general Carlos Prats y a su esposa en Buenos Aires, volvió a estallar en Chile. El fallo definitivo de la Corte Suprema condenó a seis altos oficiales del Ejército por el doble crimen dictaminando además que la DINA fue una asociación ilícita. Aunque no lo nombren por haber fallecido, su jefe fue el general Pinochet. Los efectos serán inmediatos para todos los uniformados que esperan condena. Y también para el Ejército, que debe dar una señal de castigo ejemplar. La historia de este fallo es una larga travesía marcada por la tenacidad de tres mujeres que vencieron la impunidad.
Fue un día histórico. Así lo registrarán los libros y la bitácora oficial del Ejército. Así también lo vivieron cientos de oficiales y las hijas y nietos del general Carlos Prats y su esposa Sofía, asesinados el último día de septiembre de 1974 en Buenos Aires. Porque la bomba con la que la policía secreta de Pinochet hizo estallar los cuerpos del ex comandante en jefe del Ejercito chileno y su mujer en una calle de Palermo, terminó de explotar en Chile treinta y seis años más tarde con el fallo definitivo de la Corte Suprema que condenó a sus autores. Todos ligados al Ejército y a Pinochet.
"Se hizo justicia", fue la primera afirmación que hicieron al unísono las tres hijas del general que renunció a la jefatura del Ejército 18 días antes del Golpe de Estado de 1973. Lo hizo para evitar la guerra civil, un último intento para evitar la masacre. Fue inútil. Intentaron matarlo en Chile. Y una vez que Pinochet se hizo del mando, lo obligaron a salir del país. Y viajó a Buenos Aires. Atravesó la cordillera ileso gracias a las osadas maniobras de oficiales que lo seguían respetando a pesar de que ellos se mantenían en el Ejército que había quebrantado su mandato constitucional. Como el inolvidable coronel René Escauriaza.
Pinochet sabía que era el principal testigo de su obsecuencia hacia Salvador Allende, de su nula participación en la conjura golpista en la que otros oficiales, pero no él, arriesgaron la vida. Por eso le negó la posibilidad de enviarle su jubilación al otro lado de la cordillera, condenando al matrimonio a trabajar duramente para subsistir. El respeto y la deferencia que le brindaba el Presidente Perón en Argentina, en contraste con la indiferencia que evidenciaba hacia su persona, colmaron la paciencia del dictador.
Y se planificó su eliminación. Le ordenaron al coronel Carlos Ossandón, agregado militar de Chile en Argentina, que se mantuviera a su lado, que siguiera todos sus pasos y los reportara. Pero no lograron que quebrantara el honor militar que había jurado respetar. Otros ocuparon ese lugar. El principal, Enrique Arancibia Clavel. De asesinatos de comandantes en jefes sabía. Había huido a la Argentina precisamente por haber formado parte de la conjura destinada a eliminar al general René Schneider, comandante en jefe del Ejército en 1970, y que tuvo como objetivo impedir que Allende asumiera en La Moneda.
Arancibia se convirtió en el jefe de la DINA en Buenos Aires. Y consiguió la ayuda del aparato represivo similar a la DINA en ese país (SIDE) para los planes en marcha. Martín Ciga Correa, del grupo Milicia, fue el actor principal por parte de los argentinos. Le negaron a Prats los pasaportes chilenos para impedir que saliera de Argentina, donde ya la "Triple A", con Ciga Correa entre sus integrantes, comenzaba a hacer estragos con los primeros ejecutados y desaparecidos sin rastro. Sabían que se negaría a salir de ese país con un pasaporte que no fuera el chileno.
Ni los argentinos golpistas ni un grupo croata contratado especialmente por la DINA para eliminar al general Prats, cumplieron la misión. Por eso llegó hasta Buenos Aires el coronel (y más tarde general) Raúl Eduardo Iturriaga Neumann. También Armando Fernández Larios. Y por último el entonces mayor Juan Morales Salgado, del grupo de operaciones más secretas de la DINA y bajo el mando directo de Manuel Contreras.
Michael Townley fue el último eslabón. Los explosivos los probó en la Casa de Piedra, la casa de Darío Saint Marie, Volpone, el otrora poderoso dueño del diario Clarín y que fuera ocupada por la DINA para los agentes que partían desde allí a tirar cuerpos al mar, como lo constató el juez Víctor Montiglio con múltiples confesiones. También para reuniones internacionales de la Operación Cóndor, la coordinación de los aparatos represivos de las dictaduras del Cono Sur para eliminar disidentes.
El último día de septiembre Carlos Prats y su esposa Sofía fueron a ver la película ‘Pan y Chocolate’ con sus amigos Ramón Huidobro y su esposa Panchita, padres de la escritora Isabel Allende. Luego comieron juntos en un clima de alta emotividad. Huidobro, ex embajador de Chile en Argentina, le insistía en que se fuera del país, con el pasaporte que fuera. Prats se negó.
Nadie sabrá jamás el último diálogo de un matrimonio que se mantuvo férreamente unido, incluso en la peor adversidad: exiliados, solos, sin dinero y separados de sus hijas. El auto se detuvo frente al estacionamiento del edificio de calle Malavia. Extrañamente esa noche la calle residencial estaba a oscuras. El general descendió para abrir la cochera. Regresó al asiento del piloto. La explosión dispersó sus restos a varios metros a la redonda.
Sofía, María Angélica y Cecilia se habían quedado huérfanas iniciando una travesía que sólo terminó 36 años más tarde.
Viajaron a Buenos Aires. Rescataron las memorias que su padre con la misma disciplina que siempre aplicó en su vida escribía en cada momento libre que le dejaba su trabajo. Era el último testimonio de un soldado que no quiso involucrarse con políticos ni en conjuras. Trajeron su cuerpo a Chile. El velorio se hizo bajo la estricta vigilancia de los agentes de la DINA. Muy pocos oficiales y sus familias concurrieron. A un año del Golpe, el miedo se había incrustado también en la llamada familiar militar, arrasando viejas lealtades e incluso lazos familiares.
El funeral se hizo en estampida, con cientos de oficiales vigilando y fotografiando a cada participante que alcanzó a llegar después de que la comitiva fuera obligada a seguir una loca carrera hasta el cementerio. El que fuera también vicepresidente de la República –con banda presidencial obsequiada por Pinochet– no tuvo siquiera honores militares. El contraste con el imponente homenaje que se le hizo al general René Schneider en octubre de 1970, en su último recorrido hasta la tumba era ya una señal de quién estaba detrás de su asesinato.
Un año después, cuando en Roma la DINA volvía a usar su aparato terrorista internacional para intentar asesinar a Bernardo Leighton y su esposa, en Buenos Aires el juicio por la muerte del general Prats y Sofía Cuthbert se cerraba. Ni siquiera estaba caratulado como asesinato. Fue la tenacidad e inteligencia de las hermanas Prats, apoyadas por sus maridos, la que logró reabrirlo y mantenerlo vivo durante la dictadura argentina.
Todos los dineros para mantener el juicio abierto durante más de 20 años en Argentina salieron de los bolsillos de las hermanas Prats. Nunca pidieron ayuda ni apoyo de partidos políticos. Así honraron la memoria de su padre: un soldado de Chile. Hasta que la jueza María Servini de Cubría obtuvo la confesión de Michael Townley y logró las pruebas para condenar a Enrique Arancibia Clavel. Entonces pidió la extradición de Pinochet.
Era junio de 2002. El ex dictador aun creía que sería impune hasta la muerte. Paseaba en Iquique en su departamento comprado a través de una de sus sociedades de inversión secretas (Belview), y la noticia lo hizo regresar de inmediato a Santiago. Los viejos fantasmas reaparecían. La Corte Suprema chilena rechazó el pedido. Servini insistió con nuevos nombres. Y en diciembre de 2002 la Corte acogió el recurso, pero dictaminó por primera vez que debía abrirse un proceso en Chile. Lo tomó en sus manos el ministro Alejandro Solís. A los pocos meses ya temía configurada la asociación ilícita y varias confesiones hasta entonces inéditas. Fue el inicio del fin del secreto mejor guardado por Pinochet y la DINA.
Este miércoles 8 de julio la Corte Suprema condenó a 17 años de prisión al general Manuel Contreras y al brigadier Pedro Espinoza, los dos principales mandos de la DINA, como autores del doble crimen. Y a 15 años de prisión al general Raúl Eduardo Iturriaga y a los altos oficiales José Zara Holger, Cristoph Georg Willeke Flöel y Juan Hernán Morales Salgado por el mismo delito. A Mariana Callejas, ex esposa del agente estadounidense de la DINA Michael Townley, que activó la bomba que colocara en el auto del general, le rebajaron la pena a 5 años. Alegó tener escarlatina en el momento del acto terrorista. Y no irá a la cárcel.
La rebaja de las condenas en relación a los fallos de primera y segunda instancia, al aplicarse la cuestionada media prescripción, no fueron lo más significativo para los cientos de oficiales que ayer se informaron con avidez del fallo. Lo relevante y que tendrá efectos inmediatos y a largo plazo, además de quedar para la historia, es que por primera vez la Corte Suprema dictaminó que la DINA fue una asociación ilícita de carácter terrorista, formada por el Ejército y el Estado "con la finalidad de cometer delitos contra personas consideradas enemigas del régimen militar chileno".
Los efectos de ese dictamen se harán sentir en todas las condenas pendientes en la Corte Suprema para los crímenes de los hombres de la DINA. También para aquellos oficiales que integraron el organismo represivo y aún están en el Ejército.
Por eso el Ejército repudió "a todos los partícipes en este cobarde asesinato, especialmente a los militares que lo consumaron, más aún que su acto criminal tuvo como víctimas a un ex comandante en jefe, y también a su esposa. Con su extrema crueldad violaron trágicamente, además, los principios que constituyen el acervo moral de la institución".
Hay un hecho cierto: nada de lo ocurrido ayer en Chile habría sucedido de no mediar la acción de la justicia argentina. Fue el proceso de extradición solicitado por la jueza María Servini de Cubría y su investigación las que provocaron la apertura del juicio por el asesinato del general y su esposa en Chile. El 7 de enero de 2003 el ministro Solís inició la investigación. Un año y medio más tarde se descubrían las cuentas de Pinochet en el Banco Riggs.
Las hermanas Prats, con la misma dignidad que han mantenido desde el último día de septiembre de 1974, una vez que escucharon el fallo en la Corte Suprema encaminaron sus pasos hacia la embajada argentina. Fueron a dar las gracias.
Hay un gran ausente en el fallo de la Corte Suprema. A diferencia de lo que ocurrió en 2002, cuando las pruebas de sus ilícitos financieros aún no aparecían en toda su magnitud y la composición del máximo tribunal hacía inviable que los ministros inculparan a Pinochet en el asesinato de su ex superior jerárquico, esta vez sí hay suficientes pruebas que hacen imposible obviar su responsabilidad. Fue el jefe de la asociación ilícita. El mismo Manuel Contreras lo declaró ante el ministro Solís. Su muerte en diciembre de 2006 hizo que este delito quedara fuera de su prontuario. Pero ningún oficial del Ejército chileno podrá a partir de ahora ignorarlo.
Una voz quedó haciendo eco. Con la voz firme y la garganta apretada, Carlos Cuadrado el nieto de Prats que escupió el féretro de Pinochet al momento de su velatorio, dijo: "Se ha hecho justicia. Se ha cumplido el compromiso que hicieran mi madre (Sofía Prats) y sus hermanas, mis tías, el día que mataron a mis abuelos: perseguir a sus asesinos. En este crimen se ocuparon recursos estatales, se transportaron explosivos en aviones de Lan y se premió a los oficiales que participaron en el crimen. Esto debe ser una lección para el Ejército de cómo formar a sus oficiales para que nunca mas se viole el honor militar".
El actual comandante en jefe, general Juan Miguel Fuente-Alba, lo debe haber escuchado. Reaccionó de inmediato repudiando con la máxima energía a todos los participantes del "cruel asesinato" y "la cobardía" del actuar de oficiales de su institución. Pero el discurso no basta. Ahora le corresponde hacer el gesto concreto de expulsión que marque para siempre un nunca más en la institución. La señal de castigo que no se dio cuando otros militares participaron de la conjura para asesinar al general René Schneider.
Y esa señal se inicia con el encarcelamiento de los dos únicos oficiales condenados que están en libertad: José Zara y Juan Morales Salgado. Un acto que no puede tener alteraciones.
Desde el 8 de julio de 2010 Carlos Prats y Sofía Cuthbert descansan en paz.

9 de julio de 2010
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quién mandó a matar a schneider

 


Ciperchile: Las inéditas cintas de Nixon sobre Chile y Allende: El lenguaje del imperio. 
[Peter Kornbluh] Acaba de conocerse el contenido de las grabaciones secretas de las conversaciones sobre Chile entre el ex Presidente Richard Nixon y su consejero de Seguridad Nacional Henry Kissinger. Las cintas dan cuenta del grosero lenguaje con el que tramaban el derrocamiento de Salvador Allende, a quien trataban de "hijo de puta" y decían que querían "patear su trasero". Aunque impreciso en las fechas, uno de los diálogos podría constituir el primer reconocimiento del rol de la CIA en el asesinato del general René Schneider.
"Es un estado fascista", declaraba el Presidente Richard Nixon durante una conversación sobre Chile en el Salón Oval de la Casa Blanca. No hablaba sobre el Chile del sangriento régimen del general Augusto Pinochet. Al contrario, él y su consejero de Seguridad Nacional, Henry Kissinger, se estaban quejando por el triunfo de la coalición de Salvador Allende, la Unidad Popular, en las elecciones municipales de abril de 1971. La única forma en la cual parecían capaces de comprender la creciente popularidad de Allende era comparar al Presidente chileno –un socialista de toda la vida– con Adolf Hitler. "Esto es como una estrategia alemana", le dijo Kissinger a Nixon el 6 de abril de 1971, durante un encuentro de una hora. Algunas semanas más tarde, el sistema secreto de grabación de Nixon registró a Kissinger sugiriendo que los chilenos "están actuando en esto como actuaban los nazis con el Reichstag".
Casi 40 años después de que fueran subrepticiamente grabadas, las cintas de Nixon siguen siendo un regalo a la espera de ser entregado a historiadores y a estudiantes de historia. El sistema de grabación se hizo conocido por la infame conversación sobre el escándalo de Watergate, cuando fueron descubiertas y llevaron a la renuncia de Richard Nixon, ante un inevitable impeachment (juicio político).
Pero las grabaciones de Nixon, 3.700 horas de conversaciones que mayoritariamente tuvieron lugar en el Salón Oval durante un periodo de 883 días, entre febrero de 1971 y mediados de julio de 1973, también corresponden a la mayor parte del tiempo en que Salvador Allende fue el Presidente de Chile constitucionalmente electo. Y capturaron las voces sin maquillaje, a veces histriónicas, de un presidente imperialista y sus más altos asesores refiriéndose a Allende como "hijo de puta", discutiendo cómo "patear su trasero" y "remover" a Allende.
Esta semana, en Estados Unidos un grupo de historiadores y ex funcionarios del Departamento de Estado, conocido como nixontapes.org, publicó casi 100 páginas de transcripciones y enlaces a audios reales de Nixon, Kissinger, el secretario del Tesoro John Connally y otros altos funcionarios discutiendo sobre Chile. Las grabaciones y transcripciones nos permiten convertirnos en una mosca en el muro que escucha a los más poderosos funcionarios del país más poderosos del mundo discutir qué hacer con un pequeño país de América Latina que desafiaba la hegemonía política y económica de Estados Unidos. A pesar de que todas las referencias a las intervenciones encubiertas que llevaba a cabo la CIA para desestabilizar a Allende permanecen clasificadas (y borradas de las grabaciones) las discusiones que ahora pueden escucharse son un ejemplo de la mentalidad imperialista del Presidente y sus hombres.

El Problema de la Expropiación
De acuerdo a las transcripciones de las cintas, nada parece haber molestado tanto a Richard Nixon como la decisión del gobierno de Allende de iniciar la nacionalización de las empresas estadounidenses que habían dominado la economía chilena por décadas. Nixon creía que la respuesta de Estados Unidos debía ser cortar a Chile todos los créditos bilaterales, incluyendo los préstamos bancarios para exportaciones e importaciones, bloquear los créditos multilaterales y evitar que Chile renegociara su deuda externa. "Quiero que sepas", le dijo Nixon a Kissinger, "que no quiero hacer nada por Chile. Nada".
El Departamento de Estado, que era más sensible a las leyes internacionales y a las obligaciones de Estados Unidos con los organismos multilaterales, no estuvo de acuerdo. Pero Nixon encontró un fuerte aliado en su conservador secretario del Tesoro John Connally, quien le dijo que si Washington no se paraba frente a Allende, otros países de América Latina empezarían a nacionalizar negocios estadounidenses. La posición de Connally, le dijo Nixon a Kissinger en una reunión del 11 de junio de 1971, era que "el efecto en el resto de Latinoamérica, sin importar lo que escuchemos desde el Departamento de Estado y el resto, va a ser malo para nosotros, dejar de molestar a los chilenos y ser tan delicado con ellos". Adicionalmente, continuó Nixon, "en lo que a la opinión pública americana concierne, los americanos mueren de ganas de que golpeemos a alguien en el trasero".
"Mis convicciones sobre esto son muy fuertes", afirmó Nixon. "Todo lo que hacemos con el gobierno chileno será observado por otros gobiernos y grupos revolucionarios en América Latina como una señal de que lo que pueden hacer y salirse con la suya. Por lo tanto, tiendo a estar en contra de hacer cualquier cosa por ellos". A medida que la reunión seguía, Nixon dijo a Kissinger y Connally: "quizás deberíamos encontrar un lugar para golpear a alguien en el trasero".
Luego los tres discutieron sobre Salvador Allende, transformando su esfuerzo por evitar una confrontación con Washington en una suerte de esquema deliberado:

Nixon: Oh, maldita sea, John, [Allende] es inteligente.
Kissinger: …muy inteligente.

Nixon: Es cierto.
Connally: Muy inteligente.

Kissinger: Entonces—
Connally: Incluso muy duro.

Kissinger: —Mirando el registro, él—esto debe servir a su propósito de que no haya enfrentamiento [con EE.UU.].
Nixon: Eso es correcto.

Sólo unos meses más tarde, luego de que Allende decidiera crear un "impuesto al exceso de ganancias" a las compañías mineras Annaconda y Kennecott y no pagar compensaciones por nacionalizar sus minas, el 5 de octubre de 1971 Nixon dijo a Kissinger: "He decidido remover a Allende". Connally puso entonces el tema de un golpe: "…y lo único que usted puede esperar es tenerlo derrocado y, en el intertanto, usted puede lograr su punto para probar, a través de sus acciones en su contra… que lo que está cuidando son los intereses de Estados Unidos". Para Nixon, Estados Unidos había finalmente encontrado "un tipo al que podemos golpear". Urgió a sus asesores a "entregarnos un plan. Los voy a golpear".
"Todo vale en Chile. Golpeen sus traseros, ¿ok?", instruyó Nixon a Kissinger al final de la reunión. "De acuerdo", respondió Kissinger.

El Asesinato de Pérez Zujovic
El 8 de junio de 1971, el ex ministro del Interior Demócrata Cristiano, Edmundo Pérez Zujovic, fue acribillado en un descarado asesinato político. En Chile, su asesinato evocó el reciente recuerdo del golpe respaldado por la CIA en contra del comandante en jefe chileno René Schneider, menos de nueve meses antes, cuando la CIA había intentado bloquear el juramento presidencial de Allende creando un "clima de golpe". En Washington, la transcripción de las cintas desclasificadas revelan que Nixon, Kissinger y el más alto asesor de la Casa Blanca, H.R. Haldeman, tenían un interés particular en la reacción chilena al asesinato de Pérez Zujovic y se les puede escuchar bromeando sobre la situación:

Kissinger: Los hijos de puta nos están culpando a nosotros.
Haldeman: ¿Culpando a la CIA? [risas]

Kissinger: Están culpando a la CIA
Nixon: ¿Y por qué demonios lo habríamos asesinado?

Kissinger: Bueno, primero, no pudimos. Estamos—
Nixon: Sí.

Kissinger: La CIA es muy incompetente para hacerlo. Recuerde—
Nixon: Seguro, esa es la mejor parte…

Kissinger: —Cuando trataron de asesinar a alguien, tomó tres intentos—
Nixon: Sí.

Kissinger: —y después de eso vivió tres semanas.

Aquí, Kissinger parece estar refiriéndose, y por primera vez realmente admitiendo, al rol de la CIA en el asesinato del general Schneider. Después de varios intentos abortados de un grupo de militares en retiro y oficiales activos que habían recibido armas y fondos de la CIA, Schneider fue interceptado y le dispararon camino al trabajo el 22 de octubre de 1970. Murió tres días más tarde -no tres semanas, como decía Kissinger-, producto de las heridas.
De acuerdo a las grabaciones, la conversación giró luego hacia cómo la administración Nixon podía transformar el asesinato en una oportunidad para golpear a Allende. El gobierno de la Unidad Popular, informó Kissinger al Presidente, había usado el asesinato de Pérez Zujovic para "imponer le ley marcial y para realizar un fuerte ataque contra nosotros". La respuesta del Presidente: "Entonces vamos a darle—dejémosle que lo sientan". Como era de esperar, Kissinger estuvo de acuerdo. "Creo que debemos usarlo como un pretexto". Más adelante en la conversación, Nixon y Kissinger infirieron que la gente de Allende estaba detrás del asesinato como una maniobra política para ayudar a consolidarlo; estuvieron de acuerdo en que "el asesinato prueba" que Allende estaba "avanzando hacia un gobierno de un solo partido lo más rápido posible"
"Creo que este tipo está tomando el dominio completo de ese país", declara incorrectamente Nixon. "Déjenme decir que en todas las futuras acciones hacia Chile prefiero la línea más dura".

** ** **

Desafortunadamente para el bien de la historia, al momento en que Allende fue derrocado el 11 de septiembre de 1973, Nixon ya había apagado su grabadora del Salón Oval. En julio de ese año, durante las dramáticas audiencias del caso Watergate en el Congreso, un asesor de la Casa Blanca reveló la existencia del sistema de grabación secreto. El Congreso inmediatamente exigió que la Casa Blanca entregara todas las cintas; Nixon reclamó "privilegio ejecutivo" y se negó. Sólo después de que la Corte Suprema sentenciara que no podía esconderlas más de las autoridades legales, el Presidente entregó las cintas. Éstas revelaron que había mentido sobre su rol en el "asalto" a la sede del Partido Demócrata en el edificio Watergate, lo que forzó su posterior renuncia.
Sin embargo, otro sistema de grabación secreto no fue detectado y se mantuvo operativo: el de Henry Kissinger. El 16 de septiembre de 1973, el sistema de grabación de Kissinger registró su primera conversación telefónica con Nixon después del golpe en Chile. Su conversación (desclasificada por petición de mi organización) captura sus actitudes mientras un régimen verdaderamente fascista consolidaba el poder a través del derramamiento de sangre en Chile:

Kissinger: La cosa en Chile se está consolidando y por supuesto los periódicos están balando porque un gobierno pro comunista fue derrocado.
Nixon: ¿No es eso algo? ¿No es eso algo?

Kissinger: Quiero decir en vez de estar celebrando—en el periodo de Eisenhower habríamos sido héroes
Nixon: Bueno nosotros no—como sabes—nuestra mano no aparece en ésta siquiera.

Kissinger: Nosotros no lo hicimos. Quiero decir que los ayudamos. [referencia a la CIA borrada] creó las mejores condiciones posibles.
Nixon: Eso es correcto. Y esa es la forma en que se va a jugar. Pero escucha, mientras la gente está preocupada, déjame decir que no se van a comprar esta basura de los liberales esta vez.

Kissinger: Absolutamente no.
Nixon: Ellos saben que es un gobierno pro comunista y así son las cosas.

Kissinger: Y pro Castro.
Nixon: …Olvidémonos de lo pro comunista. Era un gobierno anti americano durante todo el tiempo.

Peter Kornbluh es autor de ‘Pinochet: Los Archivos Secretos’. (Barcelona: 2004) Dirige el ‘Chile Documentation Project’ en la organización sin fines de lucro National Security Archive en Washington D.C.

 

9 de julio de 2010
30 de junio de 2010
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ejército repudia a asesinos de prats


Caso Prats. Institución emitió dura declaración, en la que acusa "infamia" de los militares que participaron en este doble crimen que "enluta al Ejército y a todos sus integrantes". 7 de los 9 condenados por asociación ilícita terrorista y homicidio del ex jefe del Ejército y su esposa son ex uniformados.
Valparaíso, Chile. Una dura declaración contra los asesinos de Carlos Prats y su esposa, Sofía Cuthbert, emitió el Ejército este mediodía, tras conocerse las sentencias de la Corte Suprema contra la cúpula DINA y ex agentes del organismo represor, varios de ellos ex miembros de las filas castrenses.
"El Ejército repudia a todos los partícipes en este cobarde asesinato, especialmente a los militares que lo consumaron, más aún que su acto criminal tuvo como víctimas a un ex Comandante en Jefe, y también a su esposa. Con su extrema crueldad violaron trágicamente, además, los principios que constituyen el acervo moral de la institución", dice la declaración firmada por la comandancia en jefe de la institución, encabezada por el general Juan Miguel Fuente - Alba Poblete.
El actual  comandante en jefe de la institución -en el Congreso de Valparaíso- ratificó la dura declaración de "repudio", señalando que "el Ejército reitera el más profundo rechazo de los hechos y de quienes hubieran participado en tan lamentable suceso y en un crimen de estas características".
La resolución de la Sala Penal de la Corte Suprema estableció condenas por homicidio calificado y asociación ilícita terrorista contra 9 personas, 7 de ellos ex militares. Se trata del ex jefe de la DINA, general (r)  Manuel Contreras, el ex segundo hombre de ese organismo, brigadier (R) Pedro Espinoza Bravo, además del general (r)  Eduardo Iturriaga, el coronel (R) Christoph Willikie Flöl, el brigadier (R) José Zara Holger, el coronel (R) Juan Morales Salgado, y el suboficial (R) Reginaldo Valdés.
La declaración oficial de la institución castrense asegura que "este crimen enluta al Ejército y a todos sus integrantes", pero añade que la historia de la rama "no debería sufrir detrimento por la infamia de aquellos que no adhirieron al tradicional código de honor y de conducta institucionales, que con su acción demostraron despreciar".
En el texto, además, el Ejército expresa "a las hijas del matrimonio Prats-Cuthbert su profundo pesar y solidaridad, por el irreparable dolor que han debido soportar –en un largo proceso– hasta ver ratificada finalmente la verdad y pronunciada la justicia."
Finaliza señalando que "el Ejército ratifica su fiel compromiso con los valores fundamentales que comparte la sociedad chilena. Asimismo, confía que el cierre de este doloroso episodio pueda contribuir al avance para el necesario reencuentro entre nuestros compatriotas, mediante el consuelo a los deudos y la mitigación de las heridas del pasado".

8 de julio de 2010
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condenados por crimen de general prats


Caso Prats: Suprema rebaja condenas a cúpula DINA. Ex jefe de la DINA, Manuel Contreras, y ex número 2 del organismo, Pedro Espinoza, condenados a 17 años de presidio por los crímenes y a 3 años y un día por asociación ilícita terrorista. Fallo incluye a otros 7 ex agentes represores.
Santiago, Chile. La Sala Penal de la Corte Suprema decidió rebajar las condenas de la cúpula de la DINA por el doble crimen del general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, asesinados en 1974 en Buenos Aires, en un fallo que estableció la asociación ilícita terrorista del organismo represivo para perpetrar estos homicidios.
Tras sucesivas postergaciones de la resolución, el ministro Rubén Ballesteros dio lectura al fallo pasadas las 10:30 horas de este jueves, ante una fuerte expectación de familiares de las víctimas y periodistas por este episodio emblemático dentro de las violaciones de los derechos humanos cometidas en dictadura.
La resolución establece condenas a 17 años de presidio mayor en su grado máximo sin medidas alternativas para el ex jefe de la DINA, Manuel Contreras, y el ex segundo hombre de ese organismo, brigadier (R) Pedro Espinoza Bravo, como autores de homicidio calificado del matrimonio Prats- Cuthbert.
A los ex jefes DINA Contreras y Espinoza, que ya cumplen cárcel por otros casos de crímenes en dictadura, se agregan 3 años y un día de presidio por asociación ilícita terrorista.
En la resolución original del ministro Alejandro Solís, ratificada en enero de 2009 por la Novena Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, el juez había establecido 2 penas perpetuas en contra de Manuel Contreras Sepúlveda por los dos crímenes y una sentencia de veinte años de presidio por asociación ilícita, en tanto para Espinoza la sentencia era de 20 años de presidio por cada asesinato y otros 20 años por su rol en esta asociación ilícita.

Los Otros Condenados
El fallo de la Suprema también contempla penas de 15 años y un día de presidio mayor en su grado máximo para el general (R) Eduardo Iturriaga, el coronel (R) Christoph Willikie Flöl, el ex agente José Zara Holger, uno de los ex jefes del departamento exterior de la DINA, y el ex jefe de la Brigada Lautaro, coronel (R) Juan Morales Salgado.
En el caso de Iturriaga, Zara y Willikie, se agregan 100 días de presidio por asociación ilícita terrorista.
Para el ex agente civil Jorge Iturriaga y la ex agente Mariana Callejas, tipificados como cómplices, la Sala Penal de la Suprema estableció 5 años de presidio menor en grado máximo, con beneficios de libertad vigilada.
Asimismo, el suboficial (R) Reginaldo Valdés, recibió dos penas de 541 días por cada uno de los dos homicidios en calidad de cómplice. También contará con el beneficio de libertad vigilada.

8 de julio de 2010
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embajador declararía como inculpado


Abogados pedirán que Labbé declare ahora como "inculpado". La jueza Raquel Lermanda lo interrogó el martes sólo en calidad de "testigo". Pero querellantes sostienen que sus dichos fueron "inconsistentes y contradictorios".
[Jorge Escalante] Santiago, Chile. Abogados querellantes en el proceso por la Operación Cóndor confirmaron que la jueza Raquel Lermanda interrogó al embajador Alberto Labbé en calidad de testigo, pero dijeron que pedirán que la indagatoria se repita para que declare como "inculpado" porque afirmaron que las declaraciones que prestó ayer martes "fueron muy inconsistentes respecto de los múltiples antecedentes que existen en la causa".
El abogado Boris Paredes expresó que de las declaraciones de Labbé "saltan muchas diligencias, hay muchas contradicciones, por lo que vamos a pedir que existan careos y para eso necesitamos que sea interrogado en calidad de inculpado, o sea, exhortado a decir verdad y no simplemente juramentado a decirla en calidad de simple testigo".
Paredes sostuvo que "hasta ahora no hemos hecho ninguna acusación concreta (en contra de Labbé) pero para ello necesitamos que se siga investigándolo. No entendemos por qué la jueza no lo interrogó en la calidad que se había pedido que lo hiciera, como inculpado".
Para una nueva declaración de Alberto Labbé que los abogados esperan que la jueza así lo resuelva, esta vez como "inculpado", estos dijeron que ahora presentarán a la magistrada una minuta de preguntas "muy específicas" para que le formule al diplomático.
Trascendió que Labbé habría declarado que respecto de la existencia de la DINA sólo se habría "enterado por la prensa" y que dijo desconocer a los 2 ex agentes que permanecían en la embajada en Buenos Aires que lo nombran en el proceso. Estos son Carlos Labarca Sanhueza y Luis Palma Moreno.
Sin embargo, Labbé habría reconocido que los oficiales Víctor Barría Barría y Osvaldo Hernández Pedreros, estaban en esa embajada y tenían oficinas en ella. Ambos eran los jefes de la DINA adscritos a esa sede diplomática y formaban parte del equipo del departamento exterior de esa organización represiva.
El embajador manifestó a la jueza que cumplió funciones en la embajada de Chile en Buenos entre los años 1974 y 1979 en calidad de Tercer Secretario, y que su función era hacer informes políticos que entregaba al entonces embajador René Rojas Galdámez.
Acerca de la valija diplomática que se enviaba a Chile desde esa embajada, Labbé declaró que efectivamente esos envíos existían pero que él desconocía sus contenidos, y que aquellos envíos secretos o más reservados se enviaban en sobres lacrados y sellados.
Cabe recordar que lo que los querellantes están indagando respecto de Labbé, es qué papel desempeñó en su calidad de diplomático en esos años, en el manejo de la información que la DINA-Buenos Aires enviaba a la DINA-Santiago, acerca de chilenos radicados en Argentina que luego desaparecieron a través de las Operaciones Cóndor y Colombo.
El actual embajador en Panamá es hermano del ex agente DINA, coronel (R) y actual alcalde de Providencia, Cristián Labbé Galilea.

7 de julio de 2010
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interrogan a embajador de la dina


Derechos humanos: Jueza interrogó al embajador Alberto Labbé. La Cancillería informó que representante en Panamá fue indagado "en calidad de testigo".
[J.E.] Santiago, Chile. La jueza Raquel Lermanda interrogó ayer al actual embajador de Chile en Panamá, Alberto Labbé Galilea, para que aclarara sus vínculos con un grupo de agentes de la DINA que, entre los años 1975-1976, operaron en la embajada de Chile en Buenos Aires, cuando Labbé era el segundo secretario.
El Programa de Derechos Humanos del Ministerio de Interior pidió a la jueza que interrogue a Labbé en calidad de "inculpado" por los crímenes de la Operación Cóndor, y así acogió la magistrada la diligencia pedida, sin explicitar si lo interrogaría en calidad de testigo o en la calidad solicitada.
Ayer la Cancillería dijo en un comunicado que la jueza lo interrogó "en calidad de testigo" y que, "prestada su declaración, la ministra Lermanda le señaló que no había inconveniente en que dejara el país y asumiera sus nuevas funciones".
En esos años y desde esa sede diplomática intervenida por la DINA, se coordinaron acciones con la dictadura en Santiago que significaron la desaparición de varios chilenos opositores al régimen militar de Augusto Pinochet.
Antecedentes del proceso revelan que Labbé enviaba por valija diplomática a Santiago a "Luis Gutiérrez", información acerca de las actividades de chilenos exiliados en Argentina.
"Luis Gutiérrez" era la chapa que la DINA asignaba al jefe del departamento exterior de ese organismo.
En ese tiempo, esa embajada colaboró en el montaje de la Operación Colombo, por la cual la dictadura intentó hacer creer que los detenidos desaparecidos no existían.

7 de julio de 2010
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pendiente sentencia en caso prats


Sala Penal de la Suprema no entregó fallo en esta jornada. Familiares indignados con la postergación. Mañana serán recibidos por el presidente del tribunal. [Si no puedes entrar, pincha comentar...]
[Jorge Escalante] Santiago, Chile. La Sala Penal de la Corte Suprema finalmente no entregará este martes las sentencias definitivas en el caso del crimen en 1974 del general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, en manos de la Dina, en Argentina.
La oficina de comunicaciones del Poder Judicial indicó que se suspendió la vista del fallo y no se entregó nueva fecha para que concrete el trámite, que era esperado por familiares y abogados de derechos humanos en tribunales.
Ha trascendido que la resolución de la Sala Penal mantendría las altas condenas dictadas en primera instancia por el juez instructor Alejandro Solís, las que el 29 de enero de 2009 ratificó en todas sus líneas y por unanimidad la Novena Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago.
No obstante, también han existido versiones extraoficiales que indican que la Sala Penal podría absolver a la ex agente Mariana Callejas.
Inmediatamente después de que el integrante de la Sala Penal, ministro Hugo Dolmetsch, informó a la familia y sus abogados que la resolución no saldría hoy como había sido anunciado, estos se dirigieron a la oficina del presidente de la Corte Suprema, Milton Juica, para representarle el enojo y lo que calificaron como una falta de respeto. Sin embargo el magistrado no se encontraba y allí se les informó que Juica los recibirá a las 08:30 de mañana miércoles.
La noticia de que el fallo no saldría hoy abrió toda clase de conjeturas, pues los magistrados de la Sala Penal habían confirmado temprano por la mañana a la oficina de comunicaciones del Poder Judicial que el dictamen se daría a conocer hoy "pasado el mediodía".
Incluso, se les indicó la forma en que se haría, con la lectura de la parte resolutiva por parte del ministro integrante de esa sala Rubén Ballesteros. Pero finalmente Ballesteros no llegó al Palacio de Tribunales y pasada las 13.00 horas el ministro Dolmetsch comunicó a la familia y sus abogados la noticia.
Los familiares del general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert habían llegado en gran número a esperar la lectura de la resolución, y afuera de la Sala Penal se congregó un nutrido grupo de periodistas, camarógrafos y reporteros gráficos, parecido a lo que, con el dictador en vida, ocurría cada vez que se daría a conocer un fallo relacionado con los crímenes que ordenó cometer.
No obstante todo lo sucedido hoy con este fallo cuya redacción ha demorado ya más de 7 meses, se estima que la reunión que mañana temprano los familiares y sus abogados sostendrán con el presidente Milton Juica, terminará por poner "orden" en la Sala Penal y que por ello la sentencia definitiva sería finalmente conocida mañana o a más tardar este viernes, pero que ello no quedaría una vez para la "próxima semana" como se viene diciendo desde hace un par de meses.
Lo sucedido hoy hizo incluso sospechar a los familiares que algunos jueces de la Sala Penal pudieran estar a última hora interviniendo materias del fallo, que ya se encuentra redactado pero aún no firmado, en orden a conceder beneficios a algunos de los 9 ex agentes condenados ya a altas penas en primera y segunda instancia.

6 de julio de 2010
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ps rechaza indulto en casos de ddhh


PS rechaza indulto a violadores de derechos humanos.
Valparaíso, Chile. La bancada de diputados del PS descartó ayer la posibilidad de apoyar un indulto a condenados por violación de derechos humanos con motivo del bicentenario, aunque se traten de motivos humanitarios.
El jefe de los diputados socialistas, Sergio Aguiló, explicó que los legisladores del PS están disponibles para indultar por ley a personas que han cometido hurto o robo, sobre todo si son personas o mujeres con hijos menores o personas mayores de edad.
No obstante, aclaró que "queremos decirle al Presidente de la República, que bajo ninguna circunstancia los socialistas, y nosotros pensamos en general la Concertación, podamos estar disponibles jamás para indultar a personas que cometieron crímenes de lesa humanidad", que según recordó son crímenes inamnistiables e inindultables, a nivel internacional.
En tanto, su colega el diputado Juan Luis Castro opinó que la medida de indultar podría atentar a la idea de combatir a la delincuencia. Los legisladores esperan reunirse con las autoridades eclesiásticas antes del 16 de julio, fecha en la que se entregará la propuesta de la Iglesia Católica sobre el indulto con ocasión del bicentenario.

5 de julio de 2010
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