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desplazados por diecinueve millones


Una familia desplazada le contó a VerdadAbierta.com cómo quedó atrapada en el conflicto entre las Águilas Negras y los Rastrojos en Chocó, luego de que los obligaran a transportar 19 millones de pesos.
Colombia. Las bandas criminales Águilas Negras y Rastrojos desplazaron a una familia campesina de la vereda Villa Luz, en Carmen del Darién, Chocó, luego de que fueron obligados a llevar 19 millones de pesos de una banda desde San José de Apartadó. Por el conflicto entre los dos grupos ya se fueron desplazadas 11 familias de esa vereda.
Felicidad, es la cabeza de hogar de una de las familias desplazadas, y contó que todo comenzó cuando los grupos armados llegaron a la región y empezaron a presionar a los campesinos para que tomaran partido por uno de los bandos.
Ella una colona, que era dueña de una parcela cerca a la población de Villa Luz, cultivaba con sus hijos plátano y otros productos de pancoger, además tenía la única tienda en los alrededores.
También era propietaria de una parcela en la vereda Caño Claro heredada de su padre, y tenía un apartamento en Apartadó, en el que vivían sus hijos mayores.
Esta familia ya había sido desplazada a finales de 1996 por el asesinato del esposo de Felicidad a manos de la guerrilla.
A finales de 1996 y principios de 1997 más de 15 mil personas fueron desplazadas en Curvaradó y el Bajo Atrato por temor a los combates entre el frente 57 de las Farc, el Ejército y las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá. Según informes de la Defensoría del Pueblo  la mayor parte de estos desplazamientos se registraron luego de que el Ejército iniciara una ofensiva contra la guerrilla conocida como ‘Operación Génesis’.
Desde 2000 varias familias del Bajo Atrato intentaron regresar a su tierra y recuperar lo que era suyo. Este proceso fue iniciado con tres comunidades de paz y creció hasta tener alrededor de 8 comunidades con estatus de zonas humanitarias. El Consejo Comunitario de Curvaradó también logró recuperar por las vías legales varias de las tierras con títulos comunitarios que habían perdido.
En 2006, Felicidad regresó a su parcela luego de haber deambulado por varios pueblos del Chocó y Antioquia sin poder asentarse en alguno de ellos por no encontrar una actividad que le permitiera mantener a su familia.
Al momento de su regreso encontró que, a pesar de la desmovilización del Bloque Élmer Cárdenas, la región estaba bajo el control de un nuevo grupo armado ilegal conocido como Águilas Negras. Según contó a VerdadAbierta.com, las Águilas controlaban todo desde Playa Roja hasta Apartadó (en el norte de Chocó).

El Primer Encuentro
A principios de ese año llegó a Villa Luz un grupo de hombres armados que se identificó como de la guerrilla. Pero ese grupo de hombres empezó a quedarse en las hamacas que esta colona tenía colgadas a la entrada de su tienda, y a veces, según recuerda, le compraban víveres. Pero dudó que fueran de la guerrilla.
Poco tiempo después, los delincuentes le comentaron que en realidad eran parte de ’Los Rastrojos’, bajo el mando de un hombre al que le decían ‘El Viejo’, y que tenían más de 50 combatientes más en el monte.
A uno de ellos le decían ‘Tabaco’. Según dijo a este paramilitar lo había visto antes con las ’Águilas Negras’, pero se enteró de que se había salido de ese grupo y se había unido a los Rastrojos. "Desde que ellos llegaron pensé que la zona se iba a dañar", dice Felicidad.
Sus problemas empezaron una mañana en la que uno de estos hombres le pidió que su hijo les fuera a hacer un ’mandado’ a una población rivereña conocida como Brisas. Y además le pidieron plata prestada. Lo que hicieron en realidad fue enviar al menor a comprarles droga. Brisas es un puerto maderero en el río Curvaradó que está bajo el dominio de las Águilas Negras y es un paso obligado para ir desde su parcela hasta Apartadó.
El menor, que había rechazado en varias oportunidades unírseles, se vio obligado a ir por la droga. Le contó a VerdadAbierta.com que nunca había comprado marihuana y no sabía cómo conseguirla.
"En Brisas vendían droga, pero a mí me dio miedo comprarla allá porque estaban las Águilas, entonces les pedí a unos amigos que me ayudaran y les di los cien mil pesos. Ellos me trajeron una bolsita pequeña que metí en mi bota y me devolví a entregarla" contó el menor.
Una vez regresó el hijo de Felicidad, decidió enviarlo a vivir al apartamento que tiene en Apartadó y justificó su ausencia a una cita médica.

Los 19 Millones de Pesos
Sin tener a quien enviar a hacer sus ’vueltas’, el grupo de ’Los Rastrojos’ empezó a usarla como correo humano. Como ella tenía la costumbre de viajar constantemente a Apartadó para surtir su tienda y visitar a sus hijos mayores, los delincuentes la convencieron para que les trajera un dinero.
Allí comenzó su nueva odisea. Ella trató de negarse porque no podía dejar a sus hijos pequeños solo, pero los hombres le dijeron que ellos "los cuidaban". Es decir que los retenían mientras ella iba al pueblo por drogas o por provisiones. Asustada aceptó. Sin embargo, para garantizar que no se escapara, ‘Tabaco’, que era el jefe de la cuadrilla, la obligó a dejarle la dirección de su apartamento en Apartadó.
Como era creyente, la mujer dejó a sus hijos "pidiéndole a Dios que no les pasara nada".
Al llegar a Apartadó se encontró con que una mujer le había dejado 19 millones de pesos.  Felicidad tomó el dinero y al día siguiente, 11 de mayo, inició el regreso a su parcela. Siempre pensaba en la suerte de sus hijos en poder de los paramilitares.
Pero, cuando estaba en Brisas la llamó ‘Tabaco’. "Me dijo que no le entregara la plata a nadie, que se había presentado un problema. Me pidió que me escondiera, que no contestara el teléfono, que lo esperara.  Ahí mismo me llamaron los Rastrojos y me dijo: ‘Tabaco’ se nos torció , no le entregue la plata que la mata, vengase con la plata a pie por la orilla del río que nosotros vamos a buscarla".
Asustada por sus hijos pequeños y porque ‘Tabaco’ sabía donde encontrarla, dice que lo único que hizo fue rezar para calmarse. Según ella, escuchó una voz que le decía que pasara el río.
Fue cuando decidió dar a conocer la situación a la comunidad que se encuentra justo en frente al puerto de Brisas, la zona humanitaria de Camelias.
La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, una Ong cristiana que hace acompañamiento a víctimas, la recibió y la protegieron mientras la Defensoría del Pueblo y la Policía, hacía un plan para sacar a ella y a su familia de la región.
Hombres del Ejército fueron por sus hijos, quienes al ver que no volvía, se habían escapado de los hombres armados, y refugiado en la casa de un pastor de la iglesia evangélica cercana a su caserío. Allí los encontraron los soldados.
Sin embargo y a pesar de tener protección, la siguieron intimidando. "La gente de (Comisión Intereclesial) Justicia y Paz les dijo que nadie con mi descripción había llegado, que se fueran".  ‘Tabaco’ , Águilas y Rastrojos la llamaron constantemente amenazándola para que entregara el dinero, también llamaron a una de sus hijas.

Las 11 Familias de Villa Luz
Diez días después del desplazamiento de Felicidad y sus hijos, la Defensoría del Pueblo registró un desplazamiento masivo de 11 familias que huyeron de enfrentamientos entre Águilas Negras y Rastrojos. La mayoría de estas familias, según lo dicho por la Defensoría, se refugió cerca de la comunidad de No Hay Como Dios.
Según reportes de la Defensoría del Pueblo y la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, las comunidades campesinas y afrodecendientes de Curbaradó siguen en riesgos por los enfrentamientos entre las dos bandas criminales.
29 de agosto de 2011
25 de agosto de 2011
©verdad abierta

sobre el paramilitarismo


El proceso conocido como Justicia y Paz, que ha servido como mecanismo para la desmovilización de cerca de 30.000 paramilitares en Colombia, está bajo la lupa de analistas y observadores internacionales.
[César Paredes] Colombia. Hay quienes consideran que el proceso investigación y juzgamiento que tiene por objeto develar qué fue lo que ocurrió durante los años de la actuación paramilitar es un ejemplo para otros países del mundo. Otras voces menos optimistas advierten que hay una crisis, pues en seis años del proceso, solo hay una condena en firme, mientras que hay más de 380.000 víctimas registradas ante la Fiscalía.
La Comisión de Paz del Congreso de la República abrió el debate en mayo pasado cuando convocó a varios sectores de la sociedad y a representantes del Estado a discutir cuál debe ser el escenario para la paz. La conclusión deja un sabor agridulce: ha habido avances importantes, pero también grandes vacíos.
Por esta razón varias organizaciones como el Centro Internacional para la Justicia transicional (ICTJ), la Misión de Apoyo de la OEA, entre otras, convocaron a un foro para evaluar cuáles deben ser las estrategias para que el proceso de Justicia y Paz sea más efectivo. El tema del foro fue "Selección o priorización como estrategia de persecución de crímenes internacionales".
A propósito de la discusión, Semana.com habló con Paul Seils, vicepresidente del Programa del ICTJ, quien señaló cuál debe ser, en su criterio, el propósito de la justicia transicional: que la ciudadanía vuelva a confiar en las instituciones.

Semana.com: ¿Cuál es el contenido de la ponencia que va a presentar esta semana en la conferencia internacional?
Paul Seils: Es conocido que hay una crisis de credibilidad y de eficacia en el proceso de Justicia y Paz, aunque hay algunos resultados. Pero, en términos de condenas se ve que la credibilidad se está perdiendo y es necesario proponer nuevos criterios para avanzar.
Tenemos entre 3.500 y 4.500 postulados al proceso y hay 405 procesados, es un proceso bastante lento. Pero a la vez, no estamos en la misma situación del 2005, cuando se creó la Ley de Justicia y Paz, porque tenemos mucha más información sobre el fenómeno del paramilitarismo. La pregunta es cómo se debe hacer una selección de casos. En síntesis, creo que se debe, pero no debe ser la oportunidad del Estado para economizar, sino que tiene que ser fundada en los criterios de la política criminal: inteligible, coherente y mensurable.

¿Cómo se debe dar esa selección de casos?
Tenemos que dar unos pasos previos para ver cuáles son los objetivos que estamos buscando. Esto requiere una comprensión sofisticada de la justicia transicional. Los objetivos de esta justicia son: la dignificación de las víctimas de violaciones a los derechos humanos y la reconstrucción de las relaciones de confianza entre los ciudadanos y el Estado, que por omisión o comisión es responsable.
Esto quiere decir que si vamos a aplicar criterios de selección de casos, tenemos que entender que el proceso no solo se debe basar en el presupuesto de que el paramilitarismo es un fenómeno militar, sino de que, parcialmente, se presentó la cooptación del Estado ya también hubo apoyo de sectores privados. Por eso es importante no perder de vista la necesidad de desmantelar el sistema que lo apoyó y lo sostuvo.

Usted considera que la justicia no está siendo efectiva. ¿Por qué?
Porque para mí no se ha comprendido el propósito de la justicia transicional que busca soluciones a problemas reales y urgentes. Este es un concepto práctico basado en principios de derechos humanos y del derecho internacional, pero no es la aplicación religiosa de normas que se aplicarían en condiciones normales. Pero si se opta por la selección, esta no puede ser una salida fácil para que el Estado responda a un problema de eficacia o credibilidad, sino que tiene que ser una renovada política criminal.

¿Cuáles son los términos con los que se evalúa la eficacia de la justicia transicional?
La eficacia no se puede medir en casos específicos. La pregunta es, después de un rato prolongado, si la gente tiene más confianza en el Estado, si una masa crítica considera que las instituciones son creíbles y confiables.
Si me preguntan por el proceso en Argentina, yo diría que sí, que el proceso ha sido exitoso 100 por ciento, porque después de los procesos de reparación no ha habido la mínima sugerencia, aún en tiempos de crisis económica, de que el Ejército haya pensado en tomarse el poder. Estos procesos pueden tardar décadas para ver si han sido eficaces, pero el Estado debe enfrentar las tensiones entre la búsqueda de la paz y la búsqueda de la justicia. No hay ningún país que lo haya hecho enjuiciando a cada persona que haya cometido un delito, pero la justicia transicional dice que la solución éticamente aceptable y tolerable no es negar las obligaciones del Estado, sino buscar una solución práctica al problema.

¿Cuáles son las características que hacen el caso de Colombia?
En términos generales, cuando la justicia transicional comenzó a ser un concepto práctico para solucionar los problemas de criminalidad y violaciones masivas, hablamos de contextos de represión masiva. La aplicación de justicia transicional en conflictos vigentes o posconflictos presupone que los países han perdido su infraestructura institucional. En ese sentido, Colombia es única porque las instituciones no han dejado de funcionar y por eso se presupone que cuenta con los mecanismos suficientes para conseguir estos objetivos. En cambio, cuando hablamos países como África, donde la infraestructura no existe, no se puede tener las mismas expectativas que se tiene con Colombia. Para cada caso hay que cambiar el lente de observación, porque en Colombia el discurso del Estado es que hay un conflicto vigente pero hay una institucionalidad que no ha fracasado. En ese sentido, las expectativas tienen que ser altas, la demanda tiene que ser mayor. Colombia tiene ventajas sobre otros países, pero a la vez, no ha prosperado mucho la manera en que busca recuperar la confianza.

Hay sectores que dicen que el proceso de Justicia y Paz es un modelo en el mundo, pero hay quienes dicen que es un fracaso. ¿Quién tiene la razón?
P.S.: Sería muy deshonesto decir que no se ha visto nada, aun con las críticas a la desmovilización porque no se desmovilizaron todos o porque no han dicho toda la verdad. El proceso ha permitido que miles de personas conozcan las circunstancias en las que fueron asesinados sus seres queridos y han recuperado sus restos. Eso es positivo. A la vez que ha habido un proceso de participación y compromiso del Ejecutivo y del Legislativo, lo cual es saludable para el funcionamiento del Estado.
Pero al preguntar si ha logrado alimentar la confianza en el Estado, la mayoría podría decir que no está prosperando. Las investigaciones tienen que ser más ágiles. No es suficiente con decir que tenemos miles de casos en un archivo, pero sin procesos. Es un ejemplo porque Colombia se comprometió con el Estatuto de Roma, que dice que el Estado tiene que ejercer su institución penal en cuanto al juzgamiento de delitos graves. Pero con los resultados que hemos visto no es un buen ejemplo, aunque hay esperanza de que se corrija.

¿Hasta qué nivel deben llegar las investigaciones sobre las redes de la criminalidad?
En los últimos 10 años estamos viendo una práctica del derecho internacional que busca que las investigaciones lleguen hasta las más altas esferas. Pero un proceso no se puede basar en la condena a chivos expiatorios. Si el pueblo considera que son chivos expiatorios, no va a tener más confianza en el Estado. Eso no quiere decir que los combatientes rasos no tengan una responsabilidad, sino que son una parte. De ahí la importancia de desmantelar el aparato que cometió los delitos. Si queremos crear un Estado capaz de mantener la paz y de garantizar la protección de los derechos de los ciudadanos, se tienen que destruir los aparatos. Por eso, la lógica es llegar hasta los altos responsables y no solamente a los militares, sino que la justicia debe encontrar los vínculos de ese fenómeno político y social llamado paramilitarismo, y cuál fue la impunidad que dejó durante los años en que cometió los crímenes.

¿En países como Egipto y Libia cuáles son los retos de la justicia transicional?
Lo que busca la justicia transicional en Egipto es lo mismo, aunque los contextos sean diferentes. Allá, por ejemplo, hubo un régimen de represión de los derechos básicos de ciudadanos como la libertad de expresión, libertad de participación en la vida pública y cosas más graves. Lo que pide la sociedad egipcia son instituciones del Estado que garanticen sus derechos para tener una vida libre de temor y violaciones. La Primavera Árabe ha sido interesante en términos políticos e históricos porque hay una depuración de la voluntad de una región en el reclamo por sus derechos básicos. El centro del discurso no es la redistribución de la riqueza, oportunidades o empleo, aunque sí hace parte, lo que busca la mayoría es participar en la vida pública, que se respeten sus libertades.

En un proceso de transición, ¿por qué es importante que todo el Estado y no solo el aparato judicial se comprometa?
Si la cuestión es de confianza ciudadana y dignificación de las víctimas, todas las ramas del Estado, pero también las instituciones de la sociedad, deben gozar de la confianza de una masa crítica de la ciudadanía. La rama judicial solo puede ser, en un sentido, el último recurso de esta confianza —pues solo cuando las cosas están mal vamos a las cortes—. Si queremos tener una mayor confianza en el Estado, creo que depende en mucha medida del Ejecutivo y del Legislativo. El concepto de confianza significa que las instituciones del Estado se comportan de tal manera que la ciudadanía considera que garantizan sus derechos.
29 de agosto de 2011
25 de agosto de 2011
©semana
vía verdad abierta

crímenes del frente andaquíes


De las Auc. Onilfer Muñoz Peña alias ‘Solita’, ex integrante del Frente Sur Andaquíes del Caquetá, contó que en su entrenamiento militar le enseñaron a torturar, secuestrar y desaparecer personas.
Colombia. El desmovilizado y exjefe del Frente Sur de Anquíes del Bloque Central Bolívar, conocido con el alias de ‘Solita’ contó en versión libre que, durante su paso por la escuela de entrenamiento paramilitar ubicada en Puerto Torres, Caquetá, y en los cursos que le dieron cuando ascendió a jefe de escuadra y de urbanos de Morelia, Caquetá, aprendió, por instrucciones de sus jefes políticos, a torturar, secuestrar y desaparecer personas.
‘Solita’ ingresó a la escuela de Puerto Torres en marzo de 2002, luego de ser miembro urbano de la organización en Solita, Caquetá. Según contó el ex jefe paramilitar, el entrenamiento estaba dividido en dos.
En primer lugar estaba el entrenamiento físico y militar, donde los reclutas paramilitares aprendían a usar y cuidar sus armas, recorrer pistas de entrenamiento militar y las tácticas de combate contra la guerrilla entre otros ejercicios.
Durante esta etapa del entrenamiento ‘Solita’ admitió que cuando hacían práctica de combate contraguerrilla aprendió como amarrar a sus posibles prisioneros y mantenerlos vigilados. Tiempo después ‘Solita’ fue parte de un grupo especial de las autodefensas que tuvo como tarea el cuidado de los secuestrados en Valparaíso, Caquetá.
Durante su pertenencia al grupo encargado de los secuestrados y los que ellos llamaban prisioneros de guerra, ‘Solita’ contó durante la versión libre que tenían casas cerca al kilometro 20 de la carretera entre Valparaíso y Morelia, en donde retenían a estas personas, y que por seguridad las movían para que el Ejército no las pudiera encontrar.
Otra de las medidas de precaución para mantener en secreto a sus secuestrados, era establecer un cordón de seguridad alrededor del kilometro 20. ‘Solita’ fue miembro de este grupo.
La segunda parte del entrenamiento consistía en un entrenamiento político. Durante su estadía en Puerto Torres tuvo como instructor a un jefe político del Frente Sur Andaquíes al que conoció por el alias de ‘William’.
 ‘Solita’ dijo que además del entrenamiento común, es decir el aprendizaje sobre los estatutos de las autodefensas, los objetivos de la organización, el conocimiento de los lemas, los himnos y las oraciones de su frente, con ‘William’ también aprendió como se debía tratar a los "prisioneros" y recibió instrucciones de cómo desaparecer personas.
No toda víctima tenía que ser desaparecida. Las órdenes para hacerlo eran dadas directamente, siendo diferente a un asesinato, que para una desaparición.
Las formas de desaparecer un cuerpo dependieron de la situación geográfica donde fueron asesinadas la víctimas de los paramilitares. En caso de existir un río, y dependiendo de su tamaño, los cuerpos eran arrojados al cauce. Si el río era muy pequeño o no había uno, les enseñaron a desmembrar los cuerpos.
Según contó ´Solita’, luego de su "ascenso", él enseñó como desmembrar y desaparecer a sus compañeros subordinados.
Debido a que las desapariciones forzadas generaron conflictos con las poblaciones en donde tenían presencia, José Germán Senna Pico alias ‘Nico’, quien entró como jefe político del Frente Sur Andaquíes en reemplazo de ‘William’, dijo en una versión libre que él debió frenar esta práctica dentro del grupo.
A finales de 2002, por la deserción de uno de sus superiores ‘Solita’ recibió su primer mando. Desde agosto de ese mismo año ya había recibido algunas ‘charlas’ por parte de ‘Nico’ sobre el trato a prisioneros y a la población civil por fuera del conflicto.
Al recibir su mando, fue alias ‘Nico’ quien le enseñó en unos cursos como debían tratarse los secuestros, mal llamados por los ex paramilitares "retenciones". ‘Solita’ recibió ‘charlas’ de ‘Nico’ para ascender de rango en las escuelas paramilitares.
Las instrucciones sobre secuestro que se daban a los comandantes para investigar y decidir si una persona estaba actuando en contra de la población de la zona o si era miembro o auxiliador de la guerrilla. ‘Nico’ le enseñó a ‘Solita’ cómo decidir si secuestrar o no a una persona.
No toda persona considerada peligrosa para el grupo o la zona que controlaban podía ser asesinada, debido a que no existían pruebas en contra de ellos, o los delitos cometidos no eran considerados por los paramilitares de suficiente gravedad para asesinarlos, por lo cual se desplazaba a estas víctimas. ‘Solita’ dijo haber aprendido esto en la escuela de Puerto Torres, y que era una práctica comúnmente utilizada según su experiencia en el Frente Sur Andaquíes.
El Bloque Central Bolívar llegó a Caquetá en 2001 para reforzar los grupos de las Auc bajo las órdenes de los Castaño, luego de que Vicente presuntamente vendiera a Carlos Mario Jiménez ‘Macaco’ por cinco mil millones de pesos el control de la zona. Por conflictos de narcotráfico, los miembros del Bloque Central Bolívar y de las Auc en Caquetá tuvieron varios enfrentamientos que terminaron con la salida de los integrantes de los paramilitares de la casa Castaño, que no quisieron someterse al mando del grupo de ‘Macaco’.
Según la versión de ‘Solita’ en Caquetá el frente Sur Andaquíes solo tuvo la escuela de entrenamiento de Puerto Torres. Además de esta existieron algunas bases pequeñas  de reentrenamiento.
29 de agosto de 2011
©verdad abierta

el robo de tierras en urabá


Después de analizar los documentos que guarda la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Turbo, funcionarios de la Superintendencia de Notariado y Registro encontraron posibles legalizaciones de tierras despojadas.
Colombia. Grandes negociantes de las tierras en Urabá lograron quedarse con numerosas hectáreas de forma fraudulenta y gracias a que "funcionarios públicos se prestaron para el despojo de aquellas fincas a través de distintas modalidades", según encontró la Superintendencia de Notariado y Registro.
Funcionarios de esta superintendencia revisaron los folios de matrícula inmobiliaria de 1.400 predios rurales de la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Turbo, que atiende los municipios de Apartadó, Arboletes, Necoclí, San Juan de Urabá, San Pedro de Urabá y Turbo.
El estudio consistió en analizar el origen de aquellas propiedades y se encontró que más de un 80 por ciento de ellas provenían de titulaciones de terrenos baldíos y adjudicaciones hechas por el Incora y por el Incoder a campesinos de la región.
"Muchas de las parcelas adjudicadas por el Incora y el Incoder se encuentran aún en cabeza del adjudicatario, y cuando éste la ha vendido, las ventas posteriores o transferencia de dominio no superan las tres transacciones", dice el informe de la Superintendencia de Notariado y Registro, que calcula en 41.790 hectáreas el volumen de tierras transadas bajo estos mecanismos fraudulentos.
Lo extraño es que entre quienes han adquirido los predios que la Nación les adjudicó a los campesinos de esa zona, se encontró que una misma persona o empresa compró varios. "Dentro de las transacciones de dominio posteriores a las adjudicaciones, se observa la adquisición, que una misma persona natural o jurídica ha adquirido más de tres predios rurales, concibiéndose este fenómeno como adquisición masiva de tierra en la región del Urabá Antioqueño", advierte el documento, entregado en Medellín por el titular de esa dependencia, Jorge Enrique Vélez.
Los expertos que hicieron el estudio encontraron que esta situación es semejante a lo ocurrido en los Montes de María, donde la compra masiva de tierras a pequeños parceleros, que vendieron muchas veces presionados por la violencia, por amenazas y a veces hasta con documentos falsos, se vio reflejada en el incremento de los bienes de grandes hacendados.
En Urabá, algunas ventas se hicieron con supuestos poderes que los campesinos daban a terceros para negociar su tierra. Entre los apoderados más frecuentes para efectuar las ventas, la Superintendencia encontró los nombres de Carlos Alberto Grajales Gómez, Jorge Eljach Zúñiga, Fabián Darley Roldán Villa y Sor Teresa Gómez. Esta última está prófuga de la justicia después de haber sido condenada por el homicidio de la líder reclamante de tierras Yolanda Izquierdo.
Estos apoderados les vendieron a Zulma Yibi Romero Cerquera, Otoniel Segundo Hoyos, Humberto León Atehortúa Salinas y al Fondo Ganadero de Córdoba. Contrario a lo que mucho se ha sospechado, no se encontraron empresas bananeras con grandes propiedades de estas tierras posiblemente usurpadas.
Para la Superintendencia, también resultó llamativo que el Incora y el Incoder emitieran 133 resoluciones que revocaban adjudicaciones de terrenos de la nación que estaban disfrutando los campesinos de la zona. Lo que se encontró fue que esas mismas tierras fueron adjudicadas luego y, más tarde, revocadas otra vez para volver a adjudicarlas. Esto "afecta la estabilidad del proceso de formalización de la propiedad rural", según se lee en el informe.
Por años, la región de Urabá ha sido emblemática del despojo de tierras. Mucho se conoce ya del mapa de la violencia y de los comportamientos de los hombres armados en esa zona. Lo que poco se ha logrado entender es cómo se legalizaron las tierras que les quitaron a los campesinos. Pero todo indica que ahora se está prendiendo la luz para conocer ese lamentable capítulo de la violencia rural en Colombia.
29 de agosto de 2011
26 de agosto de 2011
©verdad abierta

menores y el bloque bananero


Ser joven se convirtió en un problema en Chigorodó, Antioquia. Durante 1999, los menores de edad se vieron amenazados por paramilitares que repartieron panfletos con los que intentaron justificar sus crímenes.
Colombia. Bajo la lógica criminal de que guerrilleros, marihuaneros y miembros de pandillas debían ser asesinados, así fueran menores de edad, Cristiniano Palacios Rojas, alias ’Cocuyo’, ordenó a los hombres del grupo Los Urbanos del Bloque Bananero de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) realizar este tipo de acciones en el Urabá antiqoueño.
Así lo reveló la Fiscalía 17 de la Unidad de Justicia y Paz en Medellín durante una audiencia de imputación de cargos adelantada contra Oscar Darío Ricardo Robledo alias ‘Niche’ y Reinaldo Antonio Salgado Aviles alias ‘Purrulú’, a quienes los responsabilizaron de los delitos de homicidio agravado, secuestro simple, tortura, desaparición y desplazamiento forzados. De los 14 crímenes confesados por los exparamilitares, cuatro fueron contra menores de edad.
Uno de los casos fue el de un joven quien fue asesinado por ser un supuesto colaborador de la guerrilla y consumir drogas. Como casi todos los asesinatos cometidos por este grupo, a este menor de edad lo sacaron de su casa tarde en la noche, lo llevaron a las afueras de Chigorodó y allí le dispararon, pese a que las órdenes de alias ‘Cocuyo’ habían sido utilizar un cuchillo o una navaja para que las autoridades creyeran que se trataba de la delincuencia común.
En otro caso relatado por la Fiscalía se estableció a un menor de edad lo mataron por pertenecer supuestamente a una pandilla de la localidad y siguiendo rumores que afirmaban que era un violador, justificación que les sirvió a los paramilitares para justificar el crimen ante la población. Sin embargo, los familiares, que estuvieron presentes en la audiencia, rechazaron estas razones y explicaron que "ellos no son nadie para decidir quién debe morir"; además, aseguraron que el joven lo único que hacía era "jugar fútbol y no andaba con cuentos raros".
Otro de los crímenes fue la muerte, en diciembre de 1999, de Aura Rosa David Oquendo, quien intentó denunciar el asesinato de su hijo luego de que un grupo de paramilitares, en el que se encontraban alias ‘Niche’ y alias ‘Purrulú’, le dispararan frente a su hermano menor y sus amigos cuando volvían de dar una vuelta en bicicleta. Al enterarse de las intenciones de Aura Rosa, alias ‘Cocuyo’ la mandó a matar. Para que no quedaran rastros de su muerte la tiraron al río. Su cuerpo sigue desaparecido.
Asimismo, este grupo controlaba las muertes que ocurrían en el municipio. Aquellos asesinatos que no habían sido realizados por ellos eran investigados por los hombres de confianza de alias ‘Cocuyo’ y si se encontraban los culpables los mataban. Esta fue la razón por la que asesinaron a un menor de 17 años, a quien después de interrogarlo a los golpes con el fin de sacarle información, lo dejaron en una vía pública lejos de donde vivía.
El hecho de no asesinar a sus víctimas en el mismo lugar donde los encontraban tenía que ver, según lo afirmó la Fiscalía 17, con la orden dada por las Fuerzas Militares a los paramilitares del Bloque Bananero de las Auc de no dejar los cuerpos en lugares aledaños para que no se viera afectado el índice de criminalidad de la zona.
Por otro lado los paramilitares también se encargaron de eliminar a aquellos que consideraban eran corruptos. En un comunicado enviado tras el asesinato de Víctor Zenon González Murillo, concejal de Chigorodó, las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) afirmaron que éste había utilizado el presupuesto del municipio para comprarse grandes fincas, carros y otros lujos. En este documento hacían un llamado a la población para que se convirtiera en "veedora de las acciones de los políticos con el fin de erradicar la corrupción".
Los conductores de camiones también fueron víctimas de los controles del grupo Los Urbanos. Jaime Hernando Arboleda Jaramillo compraba víveres en la Central Mayorista de Medellín y luego los vendía en Urabá. Su último viaje fue en 1999. Luego de que la guerrilla le quitara casi toda la carga en un retén en Dabeiba, los ex paramilitares Oscar Darío Ricardo Robledo alias ‘Niche’ y Reinaldo Antonio Salgado Aviles alias ‘Purrulí’, fueron por él a un hotel de Chigorodó y se lo entregaron a alias ‘Cocuyo’. El jefe del grupo lo interrogó y lo torturó pues según sus informantes él traía comida para la guerrilla del Eln y, además, vendía arroz a más bajo precio, lo que estaba prohibido por las Accu. Luego se lo llevaron para Champitas, una vereda retirada del centro de Chigorodó, donde lo mataron.
Los desmovilizados aceptaron todos los cargos formulados por la Fiscalía 17 de la Unidad de Derechos Humanos y, de paso, pidieron perdón a las víctimas presentes en la sala. Para los familiares, lo importante de estas audiencias es que se sepa la verdad y que nada quede impune. "Uno tiene la tranquilidad de que por lo menos se dijeron las cosas, pero a ellos les da lo mismo matar a 1 que a 66 porque tienen todos los beneficios", concluyó uno de las asistentes.
24 de agosto de 2011
22 de agosto de 2011
©verdad abierta

tenía restrepo un libreto oculto


¿Para la desmovilización? Hernán Giraldo Serna y seis desmovilizados del Frente Tayrona, coinciden en que el ex comisionado Luis Carlos Restrepo los indujo a mentir al exigirles que incrementaran el número de desmovilizados, excluir a los menores de las filas y no mencionar masacres.
Colombia. A medida que avanza el proceso de Justicia y Paz, las versiones de los postulados arrojan nuevas luces sobre la realidad del desarme y desmovilización de los miles de hombres que pertenecieron a los grupos paramilitares. Esta semana, durante los días martes y miércoles, Hernán Giraldo (El Patrón de La Sierra), desde una cárcel en Estados Unidos; José Gélvez Albarracín (El Canoso), Daniel Giraldo (El Grillo), Luis Quiroga, José Daniel Mora (101), Carmen Rincón (La Tetona), Afranio Reyes y Rosendo León Galeano, dijeron en versión libre ante la Fiscalía 9ª de la Unidad de Justicia y Paz, que el Alto Comisionado, Luis Carlos Restrepo, y el coronel Álvaro León Acosta Argote, los obligaron a mentir al momento de entregar las armas.
En primer lugar, afirmaron los postulados de manera unánime, que el comisionado le dijo a Giraldo que tenía que sacar a los menores de edad de las filas, que no se podían desmovilizar; que no dijeran el tiempo exacto de pertenencia de aquellos que llevaban apenas meses o poco más de un año, pues no serían tenidos en cuenta y no les pagarían la bonificación; que no confesaran homicidios atroces; que no se presentaran con rangos de comandantes y que al ser reseñados dijeran alias distintos a los que habían utilizado con ocasión de la pertenencia al grupo.
¿Por qué éstas peticiones? Nunca supieron, pero llegó un momento en que creyeron que con la desmovilización y entrega de armas, la paz llegaría a la Sierra Nevada y no pusieron objeciones, y si el gobierno lo decía, sus razones tendría, pensaron los hoy desmovilizados.
No fueron las únicas peticiones o sugerencias, que según ellos, le hizo el Alto Comisionado Luis Carlos Restrepo al ex jefe paramilitar Hernán Giraldo y los hombres que tenían algún mando militar, político o financiero en la organización armada. Cuando ellos le informaron que el Frente Resistencia Tayrona tenía 750 hombres en armas, les dijo que eran muy pocos, obligándolos a aumentar el número de milicianos hasta casi mil doscientos hombres, incorporando a más de 350 personas que nunca habían cogido un arma o que desconocían quiénes eran los jefes del grupo armado, cuáles eran las regiones donde operaban y cómo estaba distribuido el mando militar en cada una de ellas. No todos los que se desmovilizaron, sostiene ‘El Canoso’, pertenecían a las Auc. Se hizo un censo de menores, pero el Comisionado dijo que los excluyeran, les dieran unas mudas de ropa y 300 mil pesos.
Pero además, los costos de la desmovilización, como transportar a centenares de hombres armados de las partes más altas a una media o la de subir a los que estaban en la zona urbana de Santa Marta hasta Machete Pelado, fueron pagados por el grupo armado. Incluso, el gobernador de entonces (Trino Luna, confeso y condenado por la parapolítica), afirmó Hernán Giraldo, se comprometió a mejorar la carretera para poder llevar adelante la desmovilización, le pidió a Hernán Giraldo que pusieran ellos, (las autodefensas), los 50 millones de pesos que costaría dejar en buen estado la vía, que después el gobierno departamental los repondría. Hernán Giraldo asegura que se metió la mano al bolsillo,   hicieron la inversión y pasaron la cuenta, pero nunca les pagaron. Sólo falta confirmar si el departamento giró y alguien cobró.
En el caso de los menores, afirmaron Hernán Giraldo y sus hombres en versión, el coronel Acosta les dio la orden de que a los menores tenían que vestirlos de civil y enviarlos a sus casas. Pero no fue lo único, Gelvez Albarracín, alias ‘El Canoso’, dijo que esta semana le mostraron unos recibos según los cuales el coronel Acosta, quien acompañó en todo el proceso al comisionado Restrepo, había cobrado unas cuentas al departamento del Magdalena por concepto de alquiler de vehículos. No sé explica cómo hicieron eso, si la mayoría bajó a pie, otros 40 en dos helicópteros, el de la Drumond y el del Ejército, y otros milicianos en vehículos propios de las autodefensas.
Daniel Giraldo confesó que el grupo en el que él estaba, en la parte alta, bajaron 200 hombres armados, se reunieron con el comisionado y con coronel Acosta, y entregaron las armas. Alias el ‘Grillo’, agregó que entre las cosas que les pidieron, que dijeran que tenían mínimo cinco o seis años de pertenecer al grupo armado. Por esa razón, afirmó, muchos que entraron siendo mayores, quedaron como si fueran menores de edad al momento de ingresar.
"A los menores de edad les dieron dos muditas de ropa y 300 mil pesos para que se fueran a sus casas. Señora fiscal, nosotros no podemos dejar pasar esta oportunidad para dejar en claro que esa falsa desmovilización, fue el mismo gobierno el que nos dijo qué hacer para sacar a los menores", dijo.
Daniel Mora López, alias ‘101’, comandante en el corregimiento de San Pedro de la Sierra, afirmó que el gobierno exigió un ‘espulgue’, a tal punto que hay gente que no sabe quiénes eran sus comandantes y no conocen a la Sierra. Además de confirmar el caso de los menores, Mora afirmó que les pidieron que al desmovilizarse utilizaran un alias distinto al que habían usado en el grupo, y así ‘todos pasamos limpios, sin órdenes de captura’.
Daniel Giraldo también coincide con su padre y con ‘El Canoso’ en que la logística de la desmovilización fue por cuenta del frente. Sacaban a unos menores de las filas y metían a otras personas y cuándo les preguntaban qué zona patrullaban, decían que en la Sierra Nevada, como si eso fuera un barrio. Desde el momento mismo de la desmovilización comenzamos a faltar a la verdad inducidos por el propio gobierno nacional.  
En esta versión colectiva mencionaron algunos hechos, reconocieron homicidios, pero con la limitación de que a Hernán Giraldo lo traían y se lo llevaban una hora antes por la diferencia de horarios, hubo que posponer algunos temas para una nueva versión. Esto fue lo que dijeron:

‘El Canoso’, Jefe Político
Ingresó formalmente a las Autodefensas Campesinas del Magdalena, en marzo de 2003, momento en el que Hernán Giraldo Serna ya tenía de orden de captura, lo que lo excluía de la mesa de diálogo. Por eso, Gélvez Albarracín asumió el cargo de jefe político, para llevar la vocería del grupo en la mesa de negociación del proceso de desmovilización en Santa Fe de Ralito.
Gélvez ha dicho en sus versiones que él quería ser concejal en representación de las 93 veredas de La Sierra, sobre las cuales el Frente Autodefensas Campesinas del Magdalena ejercía gran influencia, probada con la elección de Ignacio ‘Nacho’ Rodríguez en 2006, quien fue extraditado en 2007 y ya cumplió su condena en E.U..
Quien postuló a Gelvez como jefe político fue Hernán Giraldo con la propuesta concreta de ‘apostarle a la erradicación de cultivos ilíctos’, proyecto que manejaba su hijo Rubén Giraldo.
Pero el programa de sustitución de cultivos arrancó mal y estaba llamado a fracasar, dice Gelvez, basado esencialmente en que, mientras los campesinos cumplían entregando los cultivos de coca, el gobierno no cumplía su parte en los proyectos de sustitución.
Alias ‘El Canoso’ era el encargado de manejar las relaciones políticas entre los gobiernos departamental, y municipales con el estado mayor de las autodefensas, en especial Mancuso y ‘Jorge 40’. Fue el encargado de coordinar la reunión de El Difícil previa a las elecciones regionales de 2003, donde dice que ganaron 28 alcaldías. Durante casi dos años estuvo encargado de los proyectos que contrataban las alcaldías municipales y la gobernación para los sectores de la salud y la educación, donde estaban involucrados.
El viernes, antes de terminar la sesión, Gelvez afirmó que precisamente los beneficiarios de los contratos de salud eran Solsalud, del senador santandereano Luis Alberto Gil y el ex representante Alonso Ramírez y el actual parlamentario Libardo García, hijo del alcalde de Fundación del mismo nombre. Además de Solsalud, contrataban con la IPS Tayrona y uno de los contratos consistía en afiliar a los miembros del grupo y a sus familiares a estas empresas prestadoras de salud. La salud, dijo Gelvez, era totalmente política.
Al referirse al tema de la desmovilización en Machete Pelao, afirmó que ese día se puso el camuflado por primera vez, porque Hernán Giraldo le pidió que se encargara del personal porque los comandantes no querían dar la cara. Dice que fue detenido por una acusación que le hicieron los Rojas, pero pidió que Hernán Giraldo confirme si él ordenó matar a alguien. Precisamente, agregó, esa fue una de las condiciones que puso para aceptar el cargo de comandante político del frente, que no le dieran responsabilidades económicas ni militares.
Al referirse a las elecciones de 2003, Gelvez afirma que hubo varias reuniones con políticos, y los que jugaron un papel esencial fueron, en Santa Marta ‘Nacho’ Rodríguez, que era el concejal del grupo y ‘Chico’ Zuñiga, candidato a la Alcaldía, mientras que en el departamento todo se hacía a través de Trino Luna, quienes hicieron algunas obras que beneficiaron a la organización.
Daniel Giraldo, alias ‘el Grillo’, es uno de los 34 hijos que se conocen de Hernán Giraldo, era de los que andaba en el anca del caballo con su padre y conoce de cerca el conflicto y a los distintos actores, incluso en desarrollo de la versión hizo precisiones a su padre sobre hechos que éste desconocía. Por ejemplo, Hernán Giraldo desconocía que alias ‘Monoleche’, cuyo nombre era Giovanni Navarro, había sido escolta de Jorge Gnecco, uno de los fundadores del Bloque Norte y principal aportante financiero en sus comienzos. También precisó que ‘Monoleche’, ‘5.5’ y ‘Tolima’ venían de donde ‘Jorge 40’, que fueron enviados en el año 2000 cuando se presentó un enfrentamiento entre los Rojas y el grupo de Hernán Giraldo.
Agregó Daniel Giraldo que alias ‘Monoleche’ bajaba siempre donde Jorge Gnecco y después subía a llevar instrucciones a la finca La Ponderosa, afirmación que fue corroborada por Luis Quiroga, quien dijo que los entrenamientos eran en esa finca y que el uso de la sigla ACM duró muy poco, pues a los cuatro meses se convirtieron en Autodefensas del Magdalena y la Guajira (ACMG).

En Qué Momento Mataron
Cuando el comando militar quedó en manos de ‘5.7’, dice Daniel Giraldo, nos dio la orden de reportarle cuatro muertos a la semana, que no lo llamaran para contarle sobre los problemas. Era tanta la sangre que corría por la Sierra, que a Hernán Giraldo cuando le contaban que habían matado al hijo de fulano o de algún otro conocido, decía pero si ‘ese muchacho es miembro de una familia amiga de nosotros, es hijo de colonos’.
Pero la orden de ‘5.7’ era matar a viciosos, ladrones, desconocidos y a los guerrilleros y sus colaboradores. Daniel dice que ellos no llamaban a su padre para contarle, pero que de todas maneras se sabía y llegaban las noticias donde él. Hernán Giraldo llegó un momento en qué dijo que eso no se podía hacer. El único que sabía era ’Chaparro’, un comandante que estaba al lado de Giraldo en la parte alta. También dijo Daniel que a partir del año 2002, cuando las ACMG fueron derrotadas por el Bloque Norte, su padre se apartó de las decisiones militares y al único que se le comunicaban o reportaban los hechos era a ‘5.7’.
Afranio Reyes confirma lo dicho por alias ‘El Grillo’, diciendo que esa orden surgió de una reunión en la que participaron ‘Jorge 40’, ‘5.7’ y Afranio. La decisión era ‘dar de baja’ a los viciosos, a las prostitutas y a los guerrilleros, y en ese sentido, dice, yo fui ‘un comandante de limpieza’. Por esa decisión otros comandantes comenzaron a quejarse porque la lista que había entregado ‘5.7’, incluía a muchas personas inocentes. Cualquier civil considerado vicioso era objetivo militar. La misma población, agregó Afranio, en esa guerra, nos mal informaba.
La lista era larga, dice Daniel, había como 80 personas y se la entregó el mismo ‘5.7’, además esos muertos teníamos que entregarlos en un mes, todos los que estaban en la lista tenían que haber caído. Yo le comenté a Chaparro y me dijo que le dijera a ‘5.7’ que la próxima reunión sería con él. Cuando ‘5.7’ llegó a Machete Pelado, Hernán Giraldo le dijo que no tenía que hacer eso, que respetara a su gente. "¿En qué momento mataron a tanta gente?", les preguntó Giraldo.
Hernán Giraldo aclaró que alias ‘Tolima’, comandante militar, era de la región, pero había estado combatiendo en los Montes de María y se quedó por allá cuando fue a hacer un entrenamiento en la ‘Casa Castaño’. Dice que desconocía la relación entre ‘Monoleche’ y Jorge Gnecco, que lo conoció porque acompañaba a ‘5.7’ y había ido a combatir las guerrillas con alias ‘Tolima’. Una de las primeras incursiones fue a San Pedro de la Sierra.
Daniel Giraldo dice que en el 2000 los enviaron a conformar el frente en La Guajira y en 2001 ya había urbanos haciendo presión en Palomino y Mingueo. Antes de 1998, dijo Giraldo en respuesta a una pregunta de la fiscal, a nosotros nos identificaban como ‘Los Chamizos’ y el trabajo en alianza con el BN comenzó cuando nos unimos para sitiar a San Pedro de la Sierra. Que durante los años 80 y 90 no andaban armados, que existían como autodefensas para repeler los ataques de la guerrilla, que cuando eso ocurría se unían para defenderse.
Que en ocasiones los indígenas bajaban a decirnos que la guerrilla venía bajando. Daniel interviene y dice que la reunión que tuvieron Hernán Giraldo, ‘Jorge 40’ y Mancuso para atacar a San Pedro fue en el 97, pero su padre lo corrige diciéndole: ‘mijo, esa reunión del 97 fue con ‘5.7’ y el ‘Ingeniero’ en La Aguacatera para la creación del Frente Zona Bananera.
Al preguntarle la fiscal por el ‘Ingeniero’, Giraldo dice que era un funcionario del DAS, pero que no recuerda su nombre.
Cuando preguntan de la sala de víctimas por homicidios, Hernán Giraldo responde que no todo lo que ocurría se lo reportaban, porque todos actuaban bajo el mando militar unificado en cabeza de ‘Samuel’ o ‘5.7’, a quien el Gobierno Nacional no ha querido postular.
La fiscal le pregunta a Giraldo cómo era la división política entre él y alias ‘el Canoso’. A lo que responde diciendo que a él le correspondía evitar que se cometieran atropellos contra los indígenas, mientras que Gelvez era el jefe político en la parte urbana.
El Canoso explica que cuando Nodier Giraldo lo contrató fue para asumir la vocería en la mesa de diálogo en Santa fe de Ralito, y él, periódicamente le informaba cómo se iban desarrollando los diálogos y al mismo tiempo adelantaba contactos con miembros de la clase política en Magdalena, La Guajira y Atlántico.
Aclaró Gelvez que había otros dos ‘canosos’. Uno era Abraham Sánchez, que se encargaba de resolver problemas sociales en la parte baja de la Sierra y el otro estaba al servicio de alias ‘Walter’, uno de los jefes de sicario ya muerto, pero que no recuerda el nombre. A Abraham Sánchez, ‘El Canoso’ o ‘Alejandro’, dice que tenía mucha influencia en la región y llegó de la mano de ‘5.7’, ambos habían pertenecido al EPL en Córdoba. Dice Gelvez que tenía mucha experiencia, reunía a la comunidad con facilidad y también se encargaba con Chaparro, de reclutar nuevos miembros para el frente, incluidos menores. Estaba también ‘Ranfis’, encargado de coordinar en La Troncal.
Giraldo se despidió de sus antiguos colaboradores y de su hijo diciéndoles que ha quedado mal en muchas cosas porque se las contaron de otra manera. ‘No tengamos miedo, pase lo que haiga (sic) pasado, hay gente que ha confesado cosas más horribles que las que nosotros hicimos, hay que pasar un ratico de vergüenza, pero hay que decir la verdad muchachos’.
24 de agosto de 2011
22 de agosto de 2011
©verdad abierta

operación escalera


La agente secreto que la realizó.
[Juan Forero] Bogotá, Colombia. Alba Luz Florez, la agente secreta del servicio de inteligencia colombiano, recordó haberse preparado diligentemente para su misión. Al principio, le dijeron que se trataba de un asunto de seguridad nacional.
Dejó a su familia para vivir en una casa de seguridad y adoptó una nueva identidad. Tuvo tres meses de intenso adiestramiento en cómo captar informantes. Luego ella y los estrategas del servicio de inteligencia trazaron cada uno de los pasos que la llevaron a infiltrar la Corte Suprema de Justicia de Colombia a la búsqueda de evidencias que vincularan a sus jueces con personajes del hampa.
"Todo lo que yo pudiera saber sobre la corte era de la mayor importancia para el servicio", dijo Florez, 33, en una entrevista con el Washington Post.
Florez dijo que nunca se preguntó sobre los motivos de la operación, que los fiscales dicen ahora que fue diseñada para paralizar la investigación que llevaba a cabo la corte sobre congresistas corruptos, la mayoría de ellos aliados del entonces presidente Álvaro Uribe. En realidad, el servicio de inteligencia -el Departamento de Seguridad Administrativa, o DAS- estaba bajo control del presidente.
"Usted tiene una misión, y, como es legítima, es legal", dijo Florez, que ahora está cooperando con la fiscalía. "Yo estaba feliz de poder hacer el trabajo que me pedía la institución."
Su operación, que se extendió de 207 a 2009, no sólo era ilegal, sino además, de acuerdo al fiscal general de Colombia, diseñada para encontrar evidencias incriminatorias sobre los jueces y debilitar así su investigación de los aliados del presidente en el Congreso. El escándalo subsiguiente llevó a una investigación criminal contra los principales asesores de Uribe e implicaron al ex presidente mismo, cuyo mandato se extendió de 2002 a 2010.
Un estrecho aliado de Estados Unidos en la guerra contra el narcotráfico, la conducta de Uribe está siendo investigada por una comisión parlamentaria especial. Niega haber dado órdenes para infiltrar la corte.
Los fiscales dicen que los directores y agentes del DAS participaron en una serie de operaciones de espionaje ilegales que durante gran parte de la década pasada tuvieron como blanco a cientos de colombianos, incluyendo a políticos de oposición, periodistas de derechos humanos, organizaciones de derechos humanos e incluso funcionarios de Naciones Unidas. Los agentes interceptaron teléfonos, siguieron a los hijos de opositores al gobierno y abrieron extensos expedientes sobre decenas de personas -de acuerdo a investigadores.
Pero fue la infiltración de la Corte Suprema, una operación bautizada como Escalera, lo que más ha asombrado a los colombianos.

La Mata Hari Colombiana
La cara de Escalera es Florez, que aparece en documentos oficiales del DAS como Agente Y66. Para los que la conocieron en la corte, se llamaba Samantha Rojas. Para la prensa colombiana se ha convertido en ‘Mata Hari’, la agente cuyo aspecto sano y dulces maneras la convertían en ideal para el reclutamiento de informantes.
De hecho, empezó su trabajo renovando una relación con un viejo amante, un policía que trabajaba en el aparato de seguridad del gobierno y que la ayudó a hacer sus primeros contactos en el fortificado edificio que alberga a la corte. Con su ayuda, conoció a las señoras de la limpieza, choferes, guardaespaldas -gente a la que finalmente reclutó para ayudarla a "penetrar" la corte, como se expresó ella.
El chofer del magistrado instructor estrella de la corte, Iván Velasquez, fue crucial -dijo. Tenía acceso a documentos que superiores del DAS y funcionarios de la oficina del presidente querían ver, dijo Florez y su enlace, William Romero, que ha dirigido unidades del DAS que trabajaban con informantes y ahora está colaborando con la fiscalía. Para ganarse al chofer, dijo Florez, había tenido que investigar sus debilidades.
"Yo sabía absolutamente todo sobre su familia, sus hijos, lo que le gustaba y lo que necesitaba", dijo.
Descubrió que el chofer tenía un nido de hijos y andaba mal de caja. También había estado en el ejército. Florez dijo que le ofreció dinero y apeló a su patriotismo, explicándole que había "irregularidades" en la corte que podrían dañar a Uribe, un popular presidente querido por muchos colombianos.
"Le dije: ‘Hagámoslo por el presidente’", dijo.
Otra empleada de la corte, Blanca Maldonado, recordó como Florez también la convenció enfatizando que su cooperación con el espionaje beneficiaría a Uribe.
"Desde el principio indicó que pertenecía a un programa especial del DAS que recogía información para el doctor Uribe", dijo Maldonado, que era la encargada del café que atendía a los jueces de la corte, en una declaración revelada por la revista Semana. "Me preguntó si acaso no me sentía orgullosa de trabajar para el doctor Uribe, y yo simplemente sonreí."
Florez también convenció a Maldonado y al equipo de limpieza ofreciéndoles cientos de dólares al mes. Su principal trabajo era plantar los diminutos micrófonos en una sala de la corte donde los jueces conversan privadamente.
"Poco a poco", dijo Florez, "los convencí. Los conquisté."

Deplorable
El bufete que representa a Uribe y a Bernardo Moreno, el encarcelado ex jefe de gabinete del presidente, dice que la infiltración de Florez corría por su propia cuenta y la de un pequeño grupo de agentes del DAS renegados.
"Esto es deplorable. Es vergonzoso para Colombia", dijo David Espinosa, uno de los abogados del bufete. "La cuestión es: ¿lo hizo la funcionaria por su cuenta? ¿Quién se lo ordenó? Ella no puede decir que recibió la orden del doctor Bernardo Moreno ni de nadie en el palacio presidencial."
El superior de Florez, Romero, dijo que dos funcionarios de alto nivel del DAS -el ex director de inteligencia, Fernando Tabares, y la directora de la agencia, María Pilar Hurtado- dejaron en claro que las órdenes venían de la oficina de la presidencia. De hecho, los superiores de Romero sentían tanta presión desde arriba que le ordenaron iniciar Escalera tan pronto como posible.
"Así es cómo empezó la misión a Alba", dijo Romero. "Le dije que el blanco era la Corte Suprema y que la orden la daba el presidente. Ella accedió porque es un privilegio."
Florez contó que obtener los archivos de las investigaciones de la corte de los congresistas acusados de vínculos con jefes paramilitares que entonces controlaban gran parte del norte de Colombia, en un escándalo conocido como para-política.
"Querían saber cómo venían los casos", dijo sobre sus superiores, especialmente la investigación de la corte sobre el primo del presidente, Mario Uribe, entonces senador.

Cerrado Repentinamente
Desde la corte, Florez y Romero dijeron que reunieron toneladas de información sobre treinta congresistas, que fueron prontamente entregados a la presidencia. Tenía que entregar cuatro informes al mes. Esos informes, junto con documentos judiciales y las transcripciones de las conversaciones de los jueces grabadas clandestinamente, llegaban a veces a mil páginas al mes.
Velasquez, el principal investigador de la corte, dijo que nunca había imaginado que extraños pudiesen saber tanto sobre sus investigaciones, observando que su pequeña oficina estaba pinchada.
"Aquí yo hablo con todo tipo de personas, con abogados, con testigos que vienen a denunciar, gente que sabe algo y quiere colaborar", dijo.
Florez dijo que ella nunca preguntó qué pasaba con sus informes. Dijo que sólo oyó, por Romero, que sus superiores en el DAS estaban complacidos con su trabajo.
Luego, tan repentinamente como empezó, la Operación Escalera, fue abruptamente cancelada. Romero contó que le habían ordenado destruir documentos.
El DAS no encontró nunca vínculos entre los magistrados de la corte y personajes del hampa.
Pero las investigaciones de la corte sobre las actividades criminales ha provocado cerca de treinta condenas, incluyendo la del primo del presidente, el ex senador, que fue sentenciado a principios de año a ocho años de cárcel. Otros veinte legisladores están en juicio o siendo investigados,
Maldonado también está siendo investigada. En su declaración, lamenta su rol, diciendo que había permitido que Florez la hiciera creer que los magistrados de la corte estaban conspirando contra Uribe.
"Les pido perdón", dijo, "y dígales que, sea por ignorancia o estupidez, hice algo muy bajo."
24 de agosto de 2011
20 de agosto de 2011
©washington post
cc traducción c. lísperguer

antes nos servían whisky


"Ahora nos llaman bandidos." José Gelves Albarracín, alias ’El Canoso’, habló con VerdadAbierta.com sobre los nexos de los paramilitares con políticos y empresarios en Magdalena.
Colombia. José Gelves Albarracín, jefe político de un frente de las Auc en la Sierra Nevada, dice que ellos no buscaron a los políticos, sino que fue al revés. Que sacaron tajada de una EPS, un puerto y varias concesiones, como la del Parque Tayrona. También esclarece su relación con los hijos de Uribe.
A José Gelves Albarracín, alias ‘El Canoso’, quien fuera el jefe político del Frente Resistencia Tayrona de las Autodefensas Unidas de Colombia, un juzgado de Santa Marta lo condenó hace unos días por concierto para delinquir. La justicia ordinaria lo investiga por la desaparición y muerte de Yolanda Hernández y Nain Carrazcal. Por el asesinato de Hernández está vinculado también alias ’El Grillo’ hijo del jefe de ‘El Canoso’, el extraditado paramilitar, Hernán Giraldo.
Albarracín ha venido confesando sus crímenes ante la Unidad de Justicia y Paz, que le imputará cargos por parapolítica y por los delitos contra el sufragio, constreñimiento y asesinatos de líderes políticos que cometieron los paramilitares entre 2003 y 2006.
VerdadAbierta.com lo entrevistó largamente en La Picota, desde donde ratificó muchas de sus acusaciones, que ha conocido el país, contra políticos y empresarios y que asegura fueron sus amigos o cómplices. También hizo nuevas denuncias.

VA: ¿Qué hizo antes de ser paramilitar?
JGA: Fui criado en Norte de Santander, una vez terminé la secundaria, ingresé al Ejército en 1985 y estuve hasta 1989. Ahí me retiré, luego me desempeñé en cargos públicos y el sector privado también. Estudié en horas de la noche administración de empresas y, posteriormente, desempeñé cargos en la clínica El Prado en Santa Marta, en la multinacional Prodeco, en el hospital Fernando Tronconis de Santa Marta. Después trabajé en la Registraduría, en la Secretaría de Hacienda de Santa Marta, la Personería Distrital y el último cargo público fue en el Instituto Distrital para la Formación Deportiva como jefe financiero. Ingresé a las Autodefensas en 2003.  
En 2004 estudié en la Universidad Javeriana una especialización en Gobierno Municipal y, después, me fui a estudiar a la Universidad Complutense de Madrid en un curso de verano en Política Pública para Latinoamérica y en enero de 2006, me desmovilicé como miembro del Frente Resistencia Tayrona.  

VA: ¿Por qué ingresó a las Autodefensas?
JGA: Cuando estaba en cargos del distrito de Santa Marta bajaba mucha gente de la región de Guachaca y Buritacá de la Sierra Nevada de Santa Marta. Todos sabíamos  que siempre el que venía de arriba, como se llamaba en esa época, y de parte de ’el patrón’, uno trataba de congraciarse con él. En la Registraduría, por ejemplo, les ayudaba para que no hicieran la fila sacando la cédula, a que los registros civiles para los niños fueran de manera rápida y en épocas de elección lo buscaban a uno para ayudar con los jurados y testigos electorales.
Entonces, empecé a hacer un acercamiento con la gente de la región, con la comunidad. Mi aspiración por mis estudios era la política, quería aspirar al Concejo de Santa Marta. Entonces busqué a un yerno de don Hernán Giraldo que se llamaba Óscar, que lo mataron en Medellín hace poco, y le dije que me consiguieran una cita con Giraldo y me la consiguió en noviembre o diciembre de 2002, que subiera. (Hernán Giraldo o ‘El Patrón era jefe de las autodefensas de la Sierra Nevada y su área de influencia y comandaba unos 1.200 hombres armados).
De allí me llevaron a una finca que queda frente al hotel Medihuaca, a donde llegó el señor Hernán con todos sus escoltas, el cuerpo de seguridad que él tenía. Ahí conocí a ‘El Viejo’, a ‘El Flaco’ Walter, a Manuel Giraldo, a ‘Chaparro’, personas cercanas al estado mayor de Giraldo.
Me saludó de una manera muy efusiva, y Óscar (yerno de Giraldo) le dijo que yo les colaboraba en los cargos en los que me desempeñaba y que quería tener una entrevista con él.
Giraldo me preguntó: ¿qué necesitaba? Le dije: "Quiero que me dé la oportunidad de ser concejal, ya que con el número de electores que hay en esta región se pueden sacar a dos concejales de Santa Marta". Le dije que veía la región muy abandonada por la politiquería y quería trabajar en el desarrollo de obras sociales para la comunidad. Me dijo: "Me parece muy bien, tengo buenas referencias suyas de la parte de la comunidad, entonces, vamos a llamar al señor Éder Pernet para que le presente a los presidentes de junta".

VA: ¿Quién era Éder Pernet?
JGA: Éder era un muchacho que en la época de la guerra que hubo entre la gente de Don Hernán y la gente de Jorge 40 (Rodrigo Tovar Pupo alias ‘Jorge 40’), tenía que ver con las juntas, era una persona que era como el líder de esta parte de la región. Don Hernán le dijo que me presentara a los presidentes de las diferentes veredas y que me apoyaran de candidato para el Concejo de Santa Marta.

VA: ¿Qué hacía Pernet?
JGA: Él manejaba una fundación, aunque para esa época todavía no existía la fundación como tal. Éder estaba como desplazado, era una víctima del desplazamiento de la guerra que hubo en ese momento. Entonces, Éder me presentó a líderes de la región, como a todos los presidentes que estaban al lado y lado de la troncal del Caribe y es así como empiezo un engranaje con ellos y como en enero o febrero del 2003, Éder baja a mi oficina a Santa Marta y me dice que me necesita el señor Giraldo. Entonces el señor Giraldo me dijo que ellos, en vista de mi perfil, querían reemplazar conmigo al señor Sánchez Comas, el representante político del Frente Resistencia que tenían.

VA:¿Quién les manejaba las relaciones políticas a los paramilitares de Giraldo antes de la guerra con ‘Jorge 40’ en 2003?
JGA: Había varios. Conocí a Alberto Tovar, muy allegado a Hernán Giraldo, quien tenía una fundación, manejaba la parte política, recaudaba los impuestos por caja que salían de las diferentes bananeras, de las empresas multinacionales. También había doce personas encabezadas por el señor Pacho Musso, a quienes les decían el ‘clan de los doce’, que hacían un filtro al señor Hernán Giraldo. Ranfis Ortiz estaba a cargo de la parte política en Guachaca, hasta que se formó como organización después de la pelea con ‘Jorge 40’.

VA: ¿Cómo se llegó en 2003 a la candidatura única a la Gobernación del Magdalena de Trino Luna?
JGA: Cuando llegué (a las Autodefensas) estaban en su apogeo las elecciones para 2003. Todavía no existía un candidato como tal de una lista única. Trino Luna había aspirado en varias oportunidades a la Gobernación, con el grupo de MORAL de Miguel Pinedo Vidal, y había fallado, su electorado no lo había elegido. Luna era muy amigo de nosotros con Guillermo Rueda, comerciante del mercado y concejal de Santa Marta, que se encuentra preso y es padrino mío de matrimonio. Luna empezó a hacer lobby y a meterse porque la señora Neila Alfredina Soto, alias ‘Doña Sonia’ o ‘La Sombrerona’, tenía un candidato y hubo la puja hasta que se eligió a Luna.
Nosotros como equipo nuevo veníamos entrando con pie firme con respecto a ‘Jorge 40’ y es así como se lleva al señor Trino Luna Correa a la parte alta de la Sierra Nevada de Santa Marta, a un sector conocido como Los Pinos.  ‘Jorge 40’ no simpatizaba con Trino, tenía sus desaires. Pero esa vez, Trino lo convenció con un discurso de (Jorge Eliécer) Gaitán y es así como sale esa propuesta donde Trino sería candidato único. Después yo me encargo de hacer el trabajo en el resto en el departamento.

VA: ¿Cómo negocia el Bloque Norte con los otros candidatos que se habían lanzado?
JGA: Inicialmente cuando hablo de las reuniones en El Difícil, ya se regaba la voz por intermedio de los senadores como Lucho (Luis) Vives, como Jorge Caballero, Dieb Malof, Salomón Saade, José Gamarra. Todos ellos estaban en el Senado y en la Cámara, y entran apoyar la candidatura única de Trino Luna.
De allí hago una reunión en El Difícil, en donde reúno a todos los candidatos que los comandantes de las autodefensas en ese momento decían que íbamos apoyar. Primero habían hecho como un filtro a ver quienes simpatizaban con la organización y para ver quienes nos podían respaldar más adelante.
Y es así como realizamos esta reunión y lanzo la candidatura de Trino, que la votación era única para él, al igual que los diferentes alcaldes y los diferentes miembros del concejos que nosotros íbamos apoyar.

VA: ¿Cómo desmontan las candidaturas de quienes no estaban con ustedes?
JGA: Ese trabajo lo hizo la parte armada militar, que le decía a los candidatos: "Usted no va, por favor retírese". No sé si le dirían "por favor", porque no sé cómo fue esa estrategia, no la manejaba yo sino el aparato militar. Ellos se encargaban de desplazar a las personas que aspiraban, pues fueron unas listas únicas de conocimiento público, que se dieron para las elecciones de alcaldías y Gobernación del Magdalena.

VA: ¿Tuvo su organización alguna relación con funcionarios públicos nacionales?
JGA: Cuando ingresé a las autodefensas, el primer trabajo que hicimos con el señor Pernet, con la fundación Sindex (organización creada por los paramilitares bajo la fachada de promover el desarrollo social de la región pero que en realidad se encargaba de recibir las extorsiones que les pagaban distintos contratistas del Distrito de Santa Marta y de la Gobernación de Magdalena), fue ir al primer consejo comunitario que hizo el doctor (Álvaro) Uribe, en el hotel Santamar, y le dijimos que las personas de la Sierra Nevada de Santa Marta querían erradicar los cultivos ilícitos de la región. (VerdadAbierta.com pudo confirmar que en efecto varios paramilitares –que estaban sin antecedentes– fueron a ese consejo comunitario, entre ellos Éder Pernet, Wilson Giraldo y Samuel Carvajal).
Yo fui el primero que vine a Bogotá con Guillermo Rueda y Éder Pernet y me senté con la ministra Sandra Suárez (de Medio Ambiente) y con un señor desmovilizado del EPL. Estuve en una oficina que queda atrás del edificio nuevo del Congreso, en las oficinas de Dirección de Erradicación y me reuní en muchas oportunidades con funcionarios del gobierno. Sin embargo, para aportar una prueba en un proceso judicial que me llevan en Santa Marta, pedí un certificado al gobierno nacional y respondieron que no me conocían, desconocieron mi trabajo.
Además fui vocero en Santa Fe de Ralito. Me conoce el alto comisionado (Luis Carlos Restrepo), el doctor (Mario) Iguarán que en su momento era viceministro (y después fue Fiscal General) y me conoce el doctor Sabas Pretelt, (entonces, Ministro del Interior). Ellos saben que yo llevaba la vocería de Hernán Giraldo en Ralito.

VA: ¿Sabían que usted era de las autodefensas?
JGA: Claro, yo me presentaba porque los diálogos estaban abiertos y yo iba a las mesas de Santa Fe de Ralito.

VA: En ese momento asesinaron a Marta Hernández, la directora del Parque Tayrona, que era muy apreciada en la zona. ¿Ustedes fueron los responsables?
JGA: Yo estaba haciendo la especialización en Bogotá en la Universidad Javeriana cuando matan a la señora directora del Parque Tayrona. La conocí. Era una señora muy mona de ojos azules. La mata la gente de Hernán Giraldo, pienso que en ligerezas por querer manejar el Parque Tayrona, porque había cultivos ilícitos dentro del parque y era de interés para la gente de la región y la gente de Hernán Giraldo quitar a esa señora. No tuve conocimiento de una reunión en donde planearan matarla. Me enteré por los medios.

VA: ¿Cómo manejaban el negocio del narcotráfico?
JGA: Cuando llegué a la región se estigmatizaba al Frente de Resistencia de la Sierra Nevada de Santa Marta como miembros de una organización no tanto de paramilitarismo, sino de narcotráfico. Inclusive, el narcotráfico lo manejaba Nodier Giraldo, su sobrino (extraditado a Estados Unidos en 2008 junto con ‘El Patrón). Yo como político no tuve acceso a esos embarques o lo que hacían, porque ahí los que exportaban la droga pagaban impuestos.

VA: ¿Quién lo manejaba? ¿Cómo era la estructura?
JGA: Como tal no tengo la estructura, pero sé que la gente recolectaba la base de coca que le entregaban a los sobrinos de Giraldo. Los sobrinos de Giraldo se encargaban de procesar en las cocinas que tenían allá. Por eso acaban de extraditar a un muchacho que trabajaba con ellos de apellido Carillo, alias ‘Pinocho’ (Fredy Castillo Carrillo fue extraditado en 2006 y pagó cinco años de condena en Estados Unidos por narcotráfico). No sé a quién se la venderían porque esa parte no me consta, pero ese negocio era de la familia Giraldo como tal.  

VA: ¿Los apoyaron miembros de la Fuerza Pública?
JGA:  No tengo conocimiento de esta parte, porque no era de mi resorte. Eso era del aparato financiero y ellos tenían un grupo de personas que están mencionados en Justicia y Paz y están contando lo que es. Cuando entré, del 2003 al 2006, inician los diálogos, a mediados del 2003 en Santa Fe de Ralito, fueron oficiales a algunas reuniones. Había coordinación con el señor general Montoya, que era comandante de la 1ª División, con el comandante del Batallón Córdoba que era el coronel, alto, mono él y estaba el coronel Pacheco de la policía.
Ellos fueron muchas veces a la zona de nosotros, pero por mandato oficial del gobierno nacional, a lo que fue el plan de erradicación, a lo que eran las primeras coberturas, a donde se iban a instalar las zonas para la desmovilización, pero fueron oficiales. No hubo ninguna reunión clandestina, a nivel de autodefensa no las hubo.

VA: Algunos desmovilizados han dicho que miembros de la fuerza pública facilitaban los negocios de narcotráfico…
JGA: Ellos eran los encargados de decir si había operativo, dónde estaban las fragatas, toda la información nos la vendían a nosotros dos policías que trabajaban para antinarcóticos. A mí no me la entregaban, pero sí lo veía.

VA: ¿A quién le cobraban extorsiones?
JGA: Cuando empieza la primera erradicación, hay una foto en el Hoy Diario del Magdalena, del señor concejal Héctor Rodríguez, uno de nuestros representantes políticos, cuando están arrancando la primera mata de coca en la Sierra Nevada de Santa Marta, por el sector de la Revuelta. Estas familias entraron al plan familias guardabosques y la organización al darse cuenta, como les empezaron a pagar un salario mensual, entonces tenían que darles entre 100 o 200 mil pesos de lo que recaudaban. Después la misma comunidad empezó a rebelarse con la gente de Giraldo, quitaron ese "impuesto".

VA: ¿El Frente Resistencia Tayrona compró funcionarios en Santa Marta?
JGA: Cuando se lanza la candidatura del (José Francisco) "Chico" Zuñiga como candidato con el respaldo de ‘Jorge 40’ y el apoyo de nosotros, la votación fue la única para él. Se hicieron unos compromisos ante el señor ‘40’ y don Hernán. Debían dejar el 10 por ciento para la organización de la contratación que hiciera la Alcaldía en salud, en educación y de los contratos que hiciera la Secretaría de Hacienda. En su momento eso lo cogía Rubén Giraldo quien era el que estaba de financiero y posteriormente, un señor que le decían ‘El Médico’.

VA: ¿Y hubo algún compromiso con Trino Luna, el gobernador del Magdalena que ustedes apoyaron?
JGA: Cuando lo avala el señor ‘Jorge 40’ se compromete a nombrar a algunos miembros dentro de su gabinete, porque yo dividí el departamento en ese momento en cuatro sectores: El primer cuadrante, la zona bananera y Santa Marta, lo manejábamos el señor ‘Carlos Tijeras’ y yo. El segundo cuadrante, la zona de El Banco y algunos municipios, lo manejaba el  ‘Tuto’ (Augusto) Castro, él me respondía a mí. El tercer cuadrante lo manejaba el señor ‘Juan Barrera’ y alias ‘Rafa’ que era un comandante que teníamos al norte del departamento más exactamente en los pueblos de Guamal, San Sebastián y San Zenón. ‘Rafa’ está preso en Barranquilla. En el cuarto cuadrante, el sector de Pivijay, era manejado por el señor Saúl Severini.
Entonces ellos (los paramilitares) recomendaron a sus miembros para integrar el gabinete. Posteriormente, pues ya entró el señor alias ‘Gonzalo’ o ‘El Médico’, que fue comandante político de Barranquilla y como él tenía más llegada a ‘Jorge 40’ entró a manejar la contratación. (El nombre real de ‘Gonzalo’ es Carlos Mario García Ávila y actualmente es prófugo). Yo hice elegir la gente como tal, pero la contratación y todo eso la manejó directamente ‘Jorge 40’ con Trino Luna y con ‘Gonzalo’. Y, es así, como ’Gonzal’o manejó casi todo con la señora Neyla Soto alias ‘Sonia’ o ‘La Sombrerona’.
‘Gonzalo’ manejó toda la contratación del departamento de acuerdo con el compromiso que hicimos. Es más, otro compromiso era reembolsar el dinero que daba el Consejo Nacional Electoral por los votos. Ese dinero debía entrar a nuestra organización. Yo tomé lo de las candidaturas que tenían un promedio entre los 500 y los cinco mil millones de pesos.

VA: ¿Cuál era la prioridad en Santa Marta?
JGA: En Santa Marta la prioridad era donde había dinero en ese momento, en educación y salud.

VA: ¿Y cómo sacaron la plata de educación y salud?
JGA: Pagaban un impuesto directamente a la gente de ‘Jorge 40’, porque don Hernán no se encargaba de esa plata. Había un financiero que se encargaba de esos dineros y se reportaban en su totalidad a la parte contable del señor ‘Jorge 40’ y parte de esos recursos se destinaba a la organización en varias regiones del Magdalena, Guajira y Atlántico.

VA: ¿Cuáles fueron los contratos claves que se dieron, por ejemplo, durante la Alcaldía de Zúñiga, en 2003?
JGA: Tengo pendiente una declaración en Justicia y Paz. Pero el manejo lo hizo ‘Gonzalo’. Yo no manejé esa parte de contratación, no la tengo clara. Lo único que hice fue ir a la oficina del señor ‘Chico’ Zúñiga con alias ‘La Tía’ (Luz Dary de Jesús Castrillón Salazar), que era la persona encargada de manejar lo de salud y hablamos una media hora en la Alcaldía de Santa Marta.
Inclusive, ‘Chico’ quedó sorprendido de la terminología que usaba esta señora Castrillón quien estuvo detenida. No puedo adelantar en este momento, pero si hay unas cosas que tienen que ver con la concesión de basuras que se dio a muchos años en aquella época y tienen la mano metida las autodefensas del Bloque Norte en cabeza de ‘Gonzalo’. En la ampliación de la concesión como tal jugó un papel muy importante las autodefensas del Bloque Norte, en la parte financiera. Allí había una persona muy allegada al señor Hernán que era el señor Alonso Ramírez, que fue un concejal de Santa Marta.

VA: Hay unos memorandos que hizo ‘Gonzalo’ para ‘Jorge 40’, encontrados en el computador de Édgar Ignacio Fierro alias ’Don Antonio’ y que reveló VerdadAbierta.com ¿Quiénes son ‘Los Conejos’ de los que se habla como en competencia con ustedes por las concesiones?
JGA: Yo soy más amigo de Álvaro Cotes por política, pero por los diferentes cargos que ocupé. Pero de Miguel si no. Lo veía pues en las actividades sociales y con la esposa pero no fue muy amigo mío, pero fui más amigo de Álvaro. Cuando asumí el cargo como tal e hice el manejo, me reuní en una oportunidad con Álvaro para tratar un tema respecto a la candidatura de ‘Chico’ y le dije que eso era de resorte mío con el Chico, porque el ya no tenía pues nada que hablar en ese momento.
Más adelante, ‘Gonzalo’ entró a manejar la parte del dinero. Él tendrá que decir qué hizo con los Cotes, porque conmigo no han hecho ningún tipo de negocio, ni estuvieron conmigo en lo que tiene que ver con el cargo que desempeñé en ese momento.
Ellos fueron los cuñados de ‘Chico’ y siempre apoyaron y financiaron su campaña. Me imagino que ‘Gonzalo’ en su momento que se entregue, deberá decir que hizo con ellos. Yo no tengo conocimiento de esa parte.

VA: ¿Y hubo otras concesiones en las que ustedes intervinieron?
JGA: Esos fueron intereses creados desde hace mucho rato. Las autodefensas no estábamos, esos fueron los beneficios que a motu propio crearon los mismos empresarios, y los mismos políticos porque son deshonestos.
Hicieron concesiones que dejaron a tres o cuatro generaciones endeudadas. ¿Cómo permiten que una persona que está en el poder endeude el municipio sobre el presupuesto de otros años? Las concesiones deberían mirarlas con lupa y tumbarlas y dejar que la población del Atlántico, del Magdalena, de la Guajira, mire las concesiones grandes que se han dado por ciertos años cuando nosotros tuvimos presencia paramilitar en la zona.

VA: ¿Ustedes ayudaron a que se dieran las concesiones a sus amigos?
JGA: Claro, es que al saber que nosotros estábamos detrás, porque uno iba a una reunión y entonces por debajo de la mesa, decían: "ese man que está sentado ahí es el comandante paramilitar, es el político, ahí está la representación de ‘40’  y de ahí para arriba todo el estado mayor.
Entonces el empresario decía: "Listo, vamos a hacerlo". Es el caso del mercado de Santa Marta, nosotros le dijimos a la gente (vendedores) que se saliera de donde estaban, sin un tiro, sin una manifestación, solamente porque éramos autodefensas y éramos la voz de ‘El Patrón’ don Giraldo, porque iban a tumbar para hacer el nuevo mercado.
Había empresas de Bogotá con nosotros, trabajando con los bandidos, ¿Por qué? Porque estaban las autodefensas detrás. Ellos decían: "bueno como tienen el poder nos metemos", y por eso fueron esas licitaciones únicas. En todo el Magdalena me gané 28 alcaldías y la gobernación, la única que no me gané en este momento por terquedad fue la alcaldía de Ciénega, en cabeza de Chiquito Serrano.
¿Por qué? Porque se visualizó mal y se apoyó a una señora que ahora ostenta un cargo al lado del General (Manuel José) Bonnet (actual gobernador encargado del Magdalena), ahí está, no ha pasado nada y sigue intacta, personas que tuvieron que ver con nosotros.

VA: En el tema de la salud ¿cómo sacaban las Autodefensas dinero de este sector en Santa Marta?
JGA: Montamos una EPS en la que jugó un papel muy importante la fundación de Eder Pernet y por intermedio de SolSalud, logramos vincular gente de nuestra misma organización y a las señoras de ellos (de los paramilitares) para que se nos bajaran los costos en salud.
En Santa Marta por el sector del mercado teníamos una clínica que era donde atendían a los heridos. Y como había un manejo a nivel de hospital, entonces, allí se atendían cirugías de alto nivel que no se podían hacer en las clínicas que nosotros teníamos, pero si jugó un papel muy importante la salud en la época que yo estuve. Todo eso se camufló por intermedio de Sol Salud.  

VA: Y ¿Ahí recuperaban plata?  
JGA: No, minimizábamos costos por la atención del paciente, porque a nosotros nos tocaba correr con toda la logística del patrullero que estaba en este momento, atenderle la esposa, los hijos y, entonces, ya al momento de hacerle la afiliación se nos iban unos costos a nosotros y pagábamos mensual 40 mil a 50 mil pesos.

VA: Usted ha dicho que había fundaciones que les servían de fachada, ¿Cómo funcionaban?
JGA: Una era Inversiones Navarro, que la armamos para lo de la salud, porque si bien es cierto como cualquier colombiano, uno decía aquí se viene el negocio del siglo y nos vamos a llenar de plata, porque veíamos a Trino como nuestro amigo.
Pero, él nos dio la espalda, él se fue hacia las zonas de ‘40’, desconoció mucho a la parte de Giraldo y hoy en buena hora, uno dice: "Tengo mi conciencia tranquila, puedo hablar con la frente en alto y contar lo que pasó, como lo estoy haciendo, no por resentimiento, no porque no nos dio nada, sino porque Dios sabe como hace sus cosas y los designios que están trazados".
Le he dicho a ‘Gonzalo’ que se entregue, que venga y me acompañe a decir la verdad porque  hay que desenmascarar a todos esos bandidos de cuello blanco que nos buscaron. Porque nosotros no buscamos a los políticos, ellos nos buscaron a nosotros.
Lo que vi y lo que palpé es que toda la política del Magdalena es corrupta, y pienso que en este momento de debate electoral, uno se queda extrañado de vera personas que están aspirando, y que tuvieron que ver con nosotros.
No sé en qué momento les compulsarán copias, porque ya se ha dado en versiones de Justicia y Paz, pero pienso contar la verdad del Magdalena en Justicia y Paz, ante todo con la frente en alto.
Lo que pasa hoy en día es que muchos tienen negocios e intereses creados, y uno en esta condición que tiene de extraditable y de estar detenido, pues ya nadie se acuerda de uno, ya como que lo dejan a un ladito, pero la verdad es una sola ante Dios y ante la sociedad colombiana y hay que decirla.
Los muchachos (desmovilizados) tienen miedo de hablar porque muchos miembros del Frente Resistencia Tayrona han sido extraditados, porque el bloque que más extraditados tiene es el mío, son 28 extradiciones, se quedó sin comandantes, fueron extraditados Giraldo, Vengoechea y otros.
Lo que le he pedido a la Fiscalía General de la Nación en varios momentos es que me deje reunir con mi gente. No estoy, y quiero dejarlo en claro también, hablando de Uribe, no estoy buscando beneficios para que no me extraditen, la verdad es que no tengo miedo de ir a responder ante el gobierno americano, porque la DEA sabe qué se hizo y qué no se hizo. Eso si lo tengo claro y no me da miedo ir. Pero, ahora quieren ocultar la verdad al país. No quieren que se sepa la verdad en el Magdalena.
Allí nació la parapolítica. ‘Antonio’ (Édgar Ignacio Fierro, ex jefe del Frente José Pablo Díaz en el Atlántico) y toda esa gente llegó después de que nosotros hicimos el trabajo, ellos disfrutaron las mieles y las contrataciones y se volvieron ricos.

VA: Cuando usted habla de los delincuentes de cuello blanco, en el Magdalena, ¿son los que se beneficiaron del poder del paramilitarismo?
JGA: Claro que sí, de los contratos y de la política, porque se manejó la burocracia, pero eso sigue intacto, los modelos como tal siguen intactos, no ha pasado nada.

VA: En la Gobernación ¿Cuáles fueron los contratos prioritarios?
JGA: Una vez elegido Trino Luna como gobernador en 2004, se hizo una reunión en Barranquilla donde estuvo un señor empresario y, junto con otros señores, empezaron a trabajar el tema del puerto de Palermo. Posteriormente, con la llegada de ‘Gonzalo’ me desentendí, porque pertenecía a Atlántico y, después, no sé qué pasó. Ya ‘Gonzalo’ tendrá que decir esa parte.
Cuando se presentan los primeros estudios estuvo presente Nicanor (se refiere a Nicanor Flórez un experto en temas portuarios que trabaja en Barranquilla) que era la persona experta, Trino Luna, Roberto Castillejo y José Alberto Baroso. Estas personas nos presentaron la viabilidad del puerto, porque el que manejaba el tema era Nicanor y él dice: "Es bueno si hay esa integración entre el Atlántico, el Magdalena y el río".
Allí había un alcalde en ese momento que después resultó comandante de las autodefensas, que lo mataron. (Se refiere a Hernán Alselmo Navarro Manga quien fue alcalde de Sitionuevo, Magdalena (2001-2003),  asesinado entre  el 13 de enero de 2005).
Ellos empezaron hacer el trabajo para comprar los terrenos en donde se iba a construir posiblemente el puerto de Palermo. Estuve en la primera reunión en la que mostraron los planos, una maqueta que hizo el señor Roberto Castillejo y en su momento decía que era el negocio del siglo. Trino se entusiasmó, dijo que ahí había la plata del mundo, que había que hacerlo. El proyecto se discutió en las asambleas del Magdalena como la del Atlántico y dieron las licencias ambientales.
‘Gonzalo’ fue a manejar eso directamente, porque él era del grupo de Roberto (Castillejo fue asesinado en 2010 en Barranquilla). Entonces, cuando ‘Gonzalo’ asume la comandancia política en el Atlántico todo se centraliza donde él. Yo ya no hice parte de esto, pero en lo inicial sí estuve.

VA: ¿Por qué les interesó a las Autodefensas el puerto de Palermo?
JGA: Ese puerto le interesaba a Trino, y a nosotros como autodefensas nos presentaban proyectos para invertir. Y en vista de que nosotros estábamos detrás, y me llamaban a las reuniones para exponer ciertos proyectos de gran magnitud como la doble calzada de Barranquilla, como el puerto, como la parte turística. Inclusive hablábamos de hacer un puerto seco en Ciénaga para sacar a Prodeco y a Drummond de ese sector.

VA: ¿Cómo participaban?, ¿formaron empresas?, ¿si, sí, cuáles?
JGA: Lo que inicialmente nosotros buscábamos era que la contratación fuera supervisada por la Auc, el aparato financiero y la parte política.
En ese momento, no es mentira, teníamos el good will como tal de las autodefensas y toda la gente quería estar con nosotros. Antes nos regalaban whisky, nos pagaban las cuentas en las discotecas e incluso nos buscaban, ahora nos dicen bandidos y mentirosos. Ahora con extrañeza nadie lo conoce a uno, ahora nadie es amigo mío, ni me conocen.

VA: Bueno, el otro tema que usted ha mencionado en versiones libres ha sido la concesión del Parque Tayrona. ¿Cómo, según su versión, se hizo esa concesión?
JGA: Yo di unas declaraciones en Justicia y Paz bajo la gravedad de juramento de lo que fue la concesión del Parque Tayrona. Estudiando acá en Bogotá en 2004, hacen una licitación para el tema, de vender los pliegos para la concesión del Parque Tayrona. Una muchacha que estudiaba conmigo planeación que no sabía que yo era comandante paramilitar porque manejaba un bajo perfil, llegó y me dijo señor José, abrieron la licitación para comprar el pliego del Parque Tayrona, apúntese. Y yo: "Ah, bueno listo". Compré el pliego con Nacho Rodríguez y creo que nos costó como 3 millones y medio de pesos.
‘Nacho’ me dijo que teníamos opciones para ganar. Cuando ya se da el trabajo y por intermedio de unos amigos de ‘Nacho’ logramos ganarnos eso, porque como personas no podíamos ganarnos eso. Mejor dicho, un parroquiano como tal no podía llegar a ganarse semejante licitación.
 
VA: Cuando dice que ustedes se la ganaron es que la tenían segura, porque la licitación en sí no se había entregado aún…
JGA: Imagínese era un negocio muy grande y no teníamos la plata. Nacho, Rubén (Giraldo) y yo hablamos con Daniel Giraldo y le dijimos: "Imagínate que compramos el pliego y estamos como candidatos".
Hay una propuesta que se puede hacer que es hacer una concesión con Aviatur, que es lo más viable. Trino (Luna, el gobernador) lo que hizo fue un lobby político y nos trajo a la oficina del señor Jean Claude Bessudo, en el edificio Andino. Deber haber un record en Avianca de los viajes de tanto de Elías George como del señor Trino Luna, como del señor Héctor Rodríguez y mío.  

VA: ¿Viajaron todos juntos?
JGA: Claro en el mismo avión y nos regresamos al otro día también. Debe haber en Avianca un record sobre ese viaje.

VA: ¿Quién pagó ese viaje?
JGA: Nosotros, cada uno individual lo pagó. La finalidad era decirle a Bessudo que nosotros teníamos el capital  para colocarlo, siendo ese dinero del narcotráfico, era dinero de la organización en cabeza del señor Giraldo.
Entonces, cuando llegamos a la reunión nos atendieron como tipo seis de la tarde, entramos al Centro Comercial Andino acá en Bogotá, nos pasaron a la otra torre y subimos hasta no se qué piso, donde están las oficinas del señor Bessudo.
Entramos y nos atendió, en una sala de junta. Para romper el hielo empezamos a tratar el tema de un rally que él patrocinó.
En la reunión nos dice: "¿Cómo invertirían ustedes el dinero?". Le dijimos, está en cabeza del señor Elías George González. George es una persona prestante del departamento, pero es mentira que Jean Claude no lo conocía.  Lo conocía porque ese día nos presentamos todos nosotros.
Y le dijimos, él  (George) maneja una empresa y tiene algo con Aires, pero en realidad en ese momento Elías George estaba quebrado. Inclusive, nosotros le prestamos plata para que montara un punto en el rodadero de BellSouth para vender tarjetas para celulares.
Ese día, Bessudo nos preguntó que si la Asociación de Usuarios Campesinos (Auc) estaba presente y todos nos mirábamos, no entendíamos, pero después dijo : "No, la primera letra".
"Ah, las AUC". Y yo dije: "Claro aquí está representada, no se preocupe yo soy el representante".
Me dijo: "Bueno si es así, entonces, ¿Cómo hacemos?". Le respondí: "plantee usted el negocio", y él lo planteó.
El quería el 60 por ciento de las acciones para tener manejo del Parque Tayrona, el uno por ciento se lo daríamos a la Cámara de Comercio (de Santa Marta) para el sostenimiento, y el 39 por ciento era para nosotros.
Entonces, sacamos cuánto era la inversión y era como 1.200 millones de pesos. Bessudo dijo: "Listo no hay problema, entonces, ¿cuándo nos entregan el dinero?"
Le respondimos: "Usted ya se entiende con el señor Elías George. A George le pareció el negocio del siglo y dijo que tenía cómo camuflar eso; que metía a la hermana, al hermano, y que ellos con la sociedad de Elías George tenían como representar."
Montamos la oficina ahí mismo donde tenían ellos tenían la sociedad, en el edifico Prado, las oficinas de Alnuba, así se llamó la sociedad. Nosotros distribuimos las acciones inicialmente del 39 por ciento nuestro: el diez para ‘Jorge 40’, el diez para Hernán Giraldo, el diez para ‘Daniel Giraldo’, el tres para Trino Luna, el tres para (Héctor) ‘Nacho’ Rodríguez, el tres para Elías George y tres para mí. Nosotros no colocamos dinero, el dinero lo colocó la organización.

VA: Sí es así, alguien fue testaferro de Trino Luna y de ‘Jorge 40’ en esa sociedad…
JGA: Cuando ya se hizo la distribución de las acciones, Trino pega el grito, que cómo lo iban a sacar de ahí y no le iban a dar acciones. Entonces, nos quitaron a ‘Nacho’, a Elías y a mí un porcentaje de acciones y le dieron el cinco por ciento (a Trino Luna), por ser Gobernador y todo eso, y quedó metido en esa vaina.

VA: ¿Por intermedio de quien apareció en la sociedad?
JGA: Esa sociedad quedó en cabeza de Elías, él sabía quienes teníamos las acciones. Cuando nos desmovilizamos y ya estábamos en Medellín, ahí se nombró a un muchacho que era gerente de la EPS en Buritaca, un médico, Luis Carlos. Resulta que Luis Carlos llegó y fue a Medellín e hicieron un documento, en una notaria de Medellín y ahí quedó quienes tenían acciones en cabeza de otras personas, en este momento no recuerdo los nombres pero sé quiénes estábamos al frente de eso.

VA: ¿Y el documento existe?
JGA: Un abogado que era muy cercano a los Giraldo lo hizo. Después que vieron que ‘40’ estaba pidiendo la plata de las acciones, entonces, por allá hicieron un documento y le vendieron nuevamente a Elías y al señor Bessudo. Esa plata se la entregaron a un sobrino de Hernán Giraldo, como 1.200 millones de pesos, y a nosotros no nos entregaron nada de eso.

VA: ¿Usted aparecía en la sociedad o Elías George aparecía en la sociedad?
JGA: Elías George nos representaba a todos en ese momento, las 39 acciones eran representadas por Elías en Alnuba. Nosotros no figurábamos en ningún documento, pero él sabía que eso era de nosotros. El, después, veo ahí en la revista que sale a decir que le tocó prestar, pero él hizo ese trabajo de los hermanos para poder demostrar ante los organismos de control que eran préstamos, pero eso no fue así.
Él dice que no me conoce ahoritica, pero nosotros quedamos a que le íbamos a sacar a toda esa gente que estaba dentro del parque del Tayrona y efectivamente con el ‘Flaco’ (Eduardo) Vengochea (Fue jefe urbano del Frente Resistencia Tayrona extraditado a Estados Unidos en mayo de 2008) desalojamos a toda ese gente que estaba dentro del Parque del Tayrona y cuando ya empiezan a construirse los Ecohabs y todo eso, los hijos de Uribe montaron artesanías Salvarte y a los pobres artesanos de la región los corrieron, hasta hubo desplazamiento de los guías turísticos de ese sector.  

VA: ¿Y es que tienen qué ver algo los hermanos Uribe, hijos del entonces Presidente de la República,  en este tema del Parque Tayrona?
JGA: Nacho los llamó para que nos ayudaran a que nos ganáramos la concesión; ellos hicieron el lobby. Porque inicialmente nos la ganamos, pero no teníamos la capacidad económica, por eso buscamos ayuda de Nodier Giraldo para que él financiara y se trataba de ocultar la presencia de nosotros en esa sociedad.
‘Nacho’ recomienda a Elías George. George me decía a mí, sobrino. Entonces en ese momento éramos sus sobrinos, éramos sus amigos, ahora dice que no me conoce; que sí conoce a todo el círculo que estuvo ahí al lado mío, pero que a mí no…

VA: ¿Quien es Héctor ‘Nacho’ Rodríguez? ¿Cómo entra a jugar en este negocio?
JGA: Nacho Rodríguez es una persona prestante de la sociedad samaria. Su papá ocupaba un puesto alto dentro de la sociedad, muchacho trabajador, un arquitecto, tenía una finca en el sector de Buritaca a la cual nosotros llegábamos muchas veces a escondernos de la policía o a descansar, a orillas del mar Caribe y al lado del río Buritaca.
‘Nacho’ empezó a ser amigo de nosotros y empezamos a utilizarlo y lo vimos como posible candidato en la región, una persona que quería incursionar en la política. Es así como se lo presentamos al señor Hernán Giraldo, a don ‘Jorge’ y lo hicimos concejal con la votación del sector. Él en su momento era una persona de mucho roce social y yo empecé a andar con él para arriba y para abajo, fuimos muy amigos. Nacho empezó a ir a los Estados Unidos y empezó a hablar con compañeros de estudio de Santa Marta y por su inexperiencia empezó a decir que era amigo de las Auc, que a él lo habían elegido y no sé qué más.
Es así como una persona le propone un negocio de cambiar armas por droga, y él se viene de Miami entusiasmado y es así como llega y nos dice que hay un negocio, habla con el señor Hernán Giraldo. Desconozco qué pasó porque él a mí no me dijo, me utilizó. Parte de mi extradición es culpa de él, por andar con él. No he traficado ningún gramo de coca ni tengo negocios de armas porque no era mi función.
El señor Hernán Giraldo le responde que no le interesa. Nacho le pide que lo lleven a Santa Fe de Ralito a hablar con ‘Jorge 40’. Como yo era la persona que estaba yendo a Santa Fe de Ralito, me dice Nodier Giraldo que lo lleve, pero sin saber a qué iba.
Cuando llegamos a Montería, al otro día habló con el señor ‘40’, quien se molestó por lo que le propuso el señor Rodríguez, y no demoró 10 minutos allá en Santa Fe de Ralito. Pero él dijo que no le interesaban esa clase de negocios, que por qué no se dedicaba a la política.
Posteriormente fui a la oficina de don ‘Jorge’ y me metió una regañada de esas que él sabía meter y me dijo que en qué negocios andaba, a él no le gustaba los narcos, que él me tenía a mí era para la parte política, que por qué yo andaba enredado en negocios del narcotráfico.
Le respondí: "Señor yo no sé qué es lo que está pasando, desconozco qué estaba haciendo este muchacho hasta que usted me dice". ‘Jorge 40’ me pidió disculpas y yo me alejé del señor Rodríguez.
 Después en julio del 2005 sale un endictment (acusación de la Fiscalía estadounidense)  para él y para mí, los dos, a él lo capturan y  lo extraditan, y yo me fui para la Sierra asustado.  Tiempo después me desmovilicé en 2006, sin ningún antecedente, porque no he mandado a matar a nadie, como dicen que estoy incurso en delitos de lesa humanidad. Lo mío fue político y es lo que le estoy contando porque no tengo las manos manchadas de sangre. Si bien es cierto que Justicia y Paz hubiese podido despacharme, si yo acepto lo que me digan, como dicen los delincuentes por allá en los patios de Justicia y Paz, que un (crimen) es igual a 5 mil y a 10 mil. Pero  no, porque lo mío fue político. Estando en el patio de Justicia y Paz me sacaron una extradición por los mismos hechos de ‘Nacho’ Rodríguez.

VA: ¿Por qué habló en Justicia y Paz de supuestos vínculos de ‘Nacho’ Rodríguez con los hermanos Tomás y Jerónimo Uribe, pero en esta entrevista usted no lo menciona en ninguno de los negocios en los que ustedes intervinieron?
JGA: No sé porque dicen que hay persecución contra ellos y lo que yo he dicho no es contra la familia Uribe. Ni contra Jerónimo ni contra Tomás. Al que más conocí fue a Tomás, lo conocí aquí en Gaira con ‘Nacho’ en el reinado (departamental), ahí estuve toda la noche rumbeando con él, cruzamos algunas palabras, no era amigo de él, pero él sabía quién era yo. Es más, él dice y desmiente ahoritica en los comunicados que ellos en ningún momento buscaron tomarse una foto con Giraldo. Sí la buscaron.
Dos veces nos dijeron que Tomás quería ir a tomarse una foto con Giraldo. Eso lo conoce Hernán Giraldo, lo conoce Javier Giraldo, lo conoce Chaparro, todos ellos saben que el hijo del Presidente quería tomarse una foto ahí en el Parque Tayrona con el señor Giraldo y nosotros no le veíamos problema. Afortunadamente no se tomó porque en este momento sería una prueba.
Si nosotros hubiéramos sabido en ese momento lo que nos iba a pasar, lo que nos está pasando, que tenemos que contar la verdad por la ley que firmó ‘El Papá’ (se refiere a ‘Jorge 40’)… porque si hubiera habido una ley de perdón y olvido, nosotros no hubiéramos dicho nada y todo hubiera quedado en un cajón encerrado con llave y nadie hubiese sabido la verdad. Pero como firmaron una ley para decir la verdad, nosotros tenemos que decir la verdad, nos toca auto incriminarnos y decir las cosas que hicimos.
Pero los muchachos Uribe, en su momento tuvieron relación de negocios con Nacho. Ellos mismos han salido a decir que sí, que hubo vínculos. Ellos fueron muchas veces a Santa Marta. El indio (sic) que les hace las mochilas paraba en mi oficina, entonces hubo mucha relación de parranda. Había otro sitio donde también íbamos a rumbear que queda frente al hotel el Irotama, un sitio que es de deporte extremo que es de un amigo de ellos y allá parábamos nosotros en rumba. Nos conocimos en el Carnaval de Barranquilla. Así fue como nos conocimos, eso es verdad.
Entonces los Uribe como tal en negocios no, pero que nos ayudaron a ‘Nacho’ y a mí para conseguir la concesión esa (la del Parque Tayrona), sí nos ayudaron de esa forma. Ellos entraron y montaron el puesto allá en el parque Tayrona. ¿Por qué no dejaron a los señores afuera vendiendo las artesanías?  ¿Por qué no los dejaron a ellos?
Allá hay cosas que son difíciles de demostrar porque no hay cosas evidentes, fotos, no hay grabaciones, no hay nada porque nosotros no sabíamos lo que iba a pasar. Si yo hubiese sabido que a mí me tocaba haber hecho un álbum de todo, con las personas que me reuní, estuviera presa media Colombia, porque hay cosas que uno de verdad no tiene como demostrarlas y como ellos manejan a los medios, pues tienen el manejo de mentir y decir que somos unos mentirosos.
Hubo una intermediación de ellos para poder ganarnos eso. Eso fue todo, pero eso fue de amistad, en ningún momento he dicho que estos muchachos tengan vínculos con nosotros o negocios, no. Yo tuve negocios con Bessudo, con Elías, con Trino, con Nacho. Pero de estos muchachos no sé por qué están tan asustados, por qué salen a tratarlo a uno de bandido y de mentiroso, si las cosas se hicieron y fueron así.
Ellos tenían conocimiento de quién era yo, en su momento. Fui comandante  político y ellos sabían que yo era el comandante político del Tayrona.
Yo era el que daba la cara, yo era el relacionista público. Pero la verdad es una sola y ante Dios la estoy diciendo.

VA: ¿‘Jorge 40’ cómo hizo para recuperar su participación en la concesión del Parque Tayrona?
JGA: Cada cual cobra lo que le deben. Y veo con extrañeza como el señor Bessudo, si le llega un documento de tal connotación, de un jefe paramilitar que está extraditado pidiendo mil millones de pesos, por qué en vez de correr a la oficina de la Dirección de Parques Nacionales, por qué no corrió a la Fiscalía a colocar una denuncia inmediatamente y lo hubiera hecho público. ¿Por qué? Porque hay interés, porque sabe que ahí estaba la autodefensa detrás y le estaba  respirando en la nuca. Él se deshizo rápido de nosotros y se salió pagando esos mil y pico de millones de pesos y él creía que con eso iba a arreglar el problema. No había como arreglar el problema porque estos hechos yo los iba a decir. Así a costa de lo que me pase y a costa de lo que me puedan hacer.

VA: ¿Y cómo puede probar que eso ocurrió?
JGA: ‘Nacho’ tiene que decirle la verdad al país, todo lo que pasó, porque pienso que   en algún momento va a tener que responder como parte de nosotros. Me imagino que él ya solucionó su problema en Estados Unidos, pero en Colombia no lo ha solucionado como tal. Y tiene concierto para delinquir. Creo que ‘Nacho’ tiene que salir responder y  contarle la verdad también al país,  si quiere adquirir algún beneficio.
Dígame qué beneficio tendría yo en contar unas cosas que sucedieron tan exactamente, si después ellos salen a decir que yo no estuve ahí donde estoy diciendo. ¿Cómo me inventaría una cosa de esas? Uno tiene que tener conocimiento de hecho y de acordarse  de tanta lucidez de cómo fueron las cosas y cómo fueron las acciones. Algunos en su momento tendrán que decir la verdad. Y ojalá Dios quiera la digan. Porque para desmentirse la gente es rápida y más con el estigma que tengo de que voy extraditado y que la palabra extradición ya es lo peor.

VA: ¿Para qué buscaba ustedes corromper la Alcaldía de Santa Marta y la Gobernación del Magdalena?
JGA: El interés general de todo el Bloque (Norte), inclusive de la Guajira, del Magdalena, del Atlántico, de Bolívar,  de Sincelejo (Sucre),  era buscar donde hubiera billete, usted sabe que eso era lo que buscaban las autodefensas, la financiación, incrementar sus ingresos para comprar más armas, para pagar más hombres.

VA: ¿Después de desmovilizado, ‘Jorge 40’  mantuvo esos negocios?
JGA: Nosotros queríamos en Santa Fé de Ralito dejar unas bases sentadas en diferentes municipios para que cuando nosotros nos desmovilizáramos, pudiéramos salir a la arena política. Era lo que nosotros pensábamos, que íbamos a ser candidatos e íbamos a tener el mismo beneficio como lo tuvo el M-19 y el EPL en algún momento. Creíamos que íbamos a ocupar diferentes gobernaciones, alcaldías, llegar al Senado, a la Cámara, y la idea en ese momento con Mancuso fue dejar unas bases políticas para nosotros poder después llegar y hacer proselitismo.
Es decir, dejar nuestro trabajo en todos los departamentos y el interés más que financiero era político en ese momento. Ya después se desmovilizó don ‘Jorge 40’,  que fue el último. Él pasó a una parte y yo me fui a otra. Estuve trabajando en Villa Esperanza de la mano del gobierno nacional y los diferentes organismos que hacían control a eso.
Después se puso la situación muy difícil y salieron amenazas de parte de la Águilas Negras hacia nosotros que si no volvíamos a colaborarles, nos declaraban objetivo militar y ahí es cuando decido irme de Santa Marta para alejarme de ese problema.  Querían que volviera a manejar y a orientarles esto y no quise y me fui hasta el 2008 cuando fui capturado por un hecho del que soy inocente.
No sé si ‘Jorge 40’ continuó con los negocios. Lo que sí sé, fue que una cantidad de comandantes de rango bajo querían continuar con su negocio y habían sido capturados.  Lo que he visto es que le han quitado las diferentes fincas que ellos tenían.
24 de agosto de 2011
22 de agosto de 2011
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